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La encuesta: ¿método o técnica?

Resumen: En el presente trabajo se intenta responder a la pregunta de si la encuesta es un método o una técnica. Para tal efecto se realiza un análisis en tres niveles: el convencional, el conceptual y el teórico. El trabajo deriva en el posicionamiento teórico que el autor hace al respecto para contestar a dicha pregunta. (E)
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Autor: Arturo Barraza Macías

RESUMEN
En el presente trabajo se intenta responder a la pregunta de si la encuesta es un método o una técnica. Para tal efecto se realiza un análisis en tres niveles: el convencional, el conceptual y el teórico. El trabajo deriva en el posicionamiento teórico que el autor hace al respecto para contestar a dicha pregunta.

PRESENTACIÓN
La aparente hegemonía del método hipotético deductivo, derivado de un marco de investigación postpositivista, supondría la univocidad del vocabulario utilizado en el nivel metodológico, sin embargo, la realidad es muy diferente. El uso de la terminología suele adolecer de precisión y su manejo indiscriminado refleja la ausencia de una verdadera reflexión en el ámbito metodológico.

Uno de los dominios de referencia, en donde más se presenta este problema, es el de la encuesta, ya que se le menciona como:
-  Tipo de investigación (Pick y López, 2002, Mendez, Namihira, Moreno y Sosa, 2001, Salkind 1999; Kerlinger, 1998 y Padua, 1992),
-  Tipo de estudio descriptivo (Van Dalen y Meyer, 1988; y Bisquerra, 1998)
-  Estrategia básica de la investigación social (Aldridge y Levine, 2003),
-  Diseño de investigación (Tamayo, 2004 y Hair, Bus y Ortinau, 2003),
-  Enfoque de investigación (Blaxter, Hughes y Tight, 2000).
-  Método (Malhotra, 2004; Campenhoudt, 2001; Babbie, 2000; etc.),
-  Tipo de entrevista (Bauducco, 2001) y
-  Técnica (Gomezjara y Pérez, 2004; Méndez, 2001; Álvarez y Álvarez, 2001; Münch y Ángeles, 2001; etc.).

A este escenario de multiplicidad terminológica habría que agregar tres situaciones más: a) en varios casos el término encuesta no es mencionado y es sustituido por otro, v. gr. cuestionario (García y Reyes, 2003; Arias, 1999; Goode y Hatt, 1998; Pardinas, 1998; Hernández, Fernández, y Baptista, 1998; Asti, 1992; Luengo, 1982; Selltiz, Wrightsman y Cook, 1980; etc.). e interrogatorio (Namakforoosh, 2002; Baena y Montero, 2000;.Baena, 1981, etc.). b) el término encuesta es manejado simultánea e indistintamente con otro término, v. gr. encuesta y cuestionario (Cervo y Bervian, 2000), y c) la encuesta es definida simultáneamente de diferentes maneras, v. gr. instrumento, técnica y método (Festinger y Katz, 1972).

Estas tres situaciones, y la multiplicidad terminológica con que es definido el término encuesta, constituyen, por una parte, la “prueba de una peligrosa indulgencia conceptual” (Granal, citado por Ander Egg. 1978; p.45), y por otra parte, una lamentable separación entre la teoría y la práctica metodológica. Sin embargo, la revisión realizada sobre la literatura existente en el campo de la metodología de la investigación me permite reconocer que son dos los términos que aparecen, de manera más recurrente, al ser definida la encuesta: método y técnica: este hecho me permite plantear el foco de interés del presente trabajo “la encuesta ¿método o técnica?”

La respuesta a esta pregunta se aborda en el presente trabajo a partir de tres niveles de análisis: el convencional, el conceptual y el teórico.

EL USO CONVENCIONAL DE UN TÉRMINO
Una de las formas más simples y elementales de tomar postura en el uso o no uso de un término es el hecho de remitirnos a su uso precedente o al que se le da por costumbre, en ese sentido se hace necesario indagar ¿cuál término es el más utilizado en la literatura existente? A este respecto se realizaron dos búsquedas: una bibliográfica y otra por la Internet.
En la primera búsqueda se obtuvieron los resultados que se presentan en la tabla número uno:


Tabla No. 1 autores que identifican a la encuesta como método o como técnica (elaboración propia)

Como se puede observar, en esta primera búsqueda, el uso más predominante para definir a la encuesta es el de técnica.

Primer Interludio
Como se puede observar en la tabla No. 1, la mayor parte de los autores que identifican a la encuesta como método son de habla inglesa, a excepción de León y Montero (1997), mientras que la mayor parte de los autores que manejan a la encuesta como técnica son latinoamericanos, y más específicamente mexicanos, a excepción de Blalock (1998),Latorre, et. al. (1997) y Duverger (1992) por lo que en un primer análisis, precedente a este trabajo, había establecido la existencia de dos perspectivas al respecto: la anglosajona que considera a la encuesta como un método y la latinoamericana, que considera a la encuesta como una técnica. Creo que hasta este momento la distinción puede ser válida, pero tendría que cuidarse que la variable traducción no sea esgrimida como una explicación al respecto.

La segunda búsqueda se realizó a través de la Internet, usando el buscador Google con cuatro frases armadas, y se obtuvieron los siguientes resultados:



Como se puede observar, esta búsqueda confirma los datos arrojados en la primera, por lo que se puede afirmar que el término técnica es el de uso más común para identificar lo que es una encuesta; sin embargo el que un término sea el más utilizado no lo hace necesariamente correcto, por lo que es necesario proceder a un segundo nivel de análisis.

DISCUSIÓN CONCEPTUAL
Otra forma de decidir el uso adecuado, o no, de un término, es el realizar una discusión conceptual sobre el mismo; esta acción-reflexión necesariamente nos debe conducir a establecer el contenido conceptual del término y por lo tanto, su adecuada utilización.

Método
La forma en que es definido el método en el campo metodológico permite advertir “una dimensión polémica y de diversidad de formas de pensar la construcción de conocimiento de la realidad” (Álvarez y Álvarez, 2001; p.7), En ese sentido el método es definido como:
-  Un orden manifiesto en un conjunto de reglas (Álvarez y Álvarez, 2001)
-  La manera de alcanzar un objetivo (Tecla y Garza, 1979)
-  Como determinado procedimiento para ordenar la actividad (Tecla y Garza, 1979)
-  Procedimientos rigurosos que se formulan lógicamente para lograr la adquisición de conocimientos. (Gómezjara y Pérez, 2004)
-  Es un orden que se debe imponer a los diferentes procesos necesarios para lograr un fin dado o un resultado deseado. (Cervo y Bervian, 2000)
-  El camino a seguir mediante una serie de operaciones y reglas prefijadas de antemano aptas para alcanzar el resultado propuesto. (Ander Egg. 1978).
-  El conjunto de procesos que el hombre debe emprender en la investigación y demostración de la verdad (Cervo y Bervian, 2000)
-  Es la lógica general, tácita o explícitamente empleada para dar valor a los méritos de una investigación. (Cervo y Bervian, 2000)
-  El conjunto de reglas y procedimientos a seguir para expresar o hacer algo en forma ordenada; (Carrillo, 1982)
-  El curso lógico de los actos necesarios para efectuar una acción de la mejor manera (Carrillo, 1982)
-  Una abstracción analítica, una convención conceptual que permite resumir al conjunto de acciones, criterios, pautas y estrategias de que disponen los hombres de ciencia para la adquisición de conocimientos. (Carrillo, 1982)
-  Un procedimiento para descubrir las condiciones en que se presentan sucesos específicos. (Tamayo, 2004)
-  La aplicación de la lógica a las realidades o hechos observados, (Tamayo, 2004)
-  Es un conjunto de procedimientos por los cuales se plantean los problemas científicos y se ponen a prueba las hipótesis y los instrumentos de trabajo investigativo. (Tamayo, 2004)

Este ilustrativo, aunque no exhaustivo, listado de definiciones permite situar el concepto del método como un ejemplo más de esa indulgencia conceptual que intenta configurar al campo de la metodología de la investigación como un campo meramente prescriptivo carente de reflexión. Esta afirmación, que a primera vista puede causar reacciones encontradas, puede ser confirmada con un nuevo argumento: la diversidad de tipos de métodos que se mencionan en la literatura, a este respecto baste mencionar los siguientes ejemplos:
· Los métodos existentes o más utilizados y conocidos son: deductivo, inductivo y dialéctico. (Gomezjara y Pérez, 2004; p. 203)
· Se pueden enumerar los siguientes métodos en la ciencia: educción (inferencias mediatas progresivas), raciocinios mediatos no progresivos, deducción, inducción, analogía y estadística. (Larroyo, 1981).
· Método experimental, método deductivo o axiomático, método comparativo, método funcional, método estructural y método dialéctico. (Chávez, 2001)
· Se definirán como métodos genéricos al inductivo, deductivo, analógico, axiomático, heurístico y semiológico, y como métodos específicos al materialismo histórico, materialismo dialéctico y estructural funcionalista (Carrillo, 1982)
· Métodos lógicos generales: deducción, inducción, análisis y síntesis.
· Métodos científicos generales: la observación y la experimentación. (Arias, 1999).
· Métodos generales de la investigación científica: inductivo, deductivo, sintético, analítico y dialéctico (Münch y Ángeles, 2001)

Ante esta situación, y con el firme propósito de avanzar en la reflexión que necesita el campo de la metodología de la investigación, creo se debe realizar una discusión conceptual para plantear un concepto de método que nos permita responder a la interrogante que da origen a este trabajo: la encuesta ¿método o técnica?

Un primer acercamiento a las definiciones de método me permite ubicar cuatro palabras claves: orden (camino), procedimiento, reglas y lógica. La relación entre estos cuatro términos puede ser definida de la siguiente manera: El método es un procedimiento que, ordenado lógicamente y dirigido por ciertas reglas, guía la realización de una práctica investigativa. Esta definición nos ubica en la línea argumentativa que esencialmente plantean Tecla y Garza (1979), Tamayo (2004), Chávez (2001) y Bunge (2000).

Esta definición, y la consecuente relación establecida entre los términos identificados, es ilustrada mediante el siguiente gráfico:



Para una mejor comprensión de esta definición me permito desarrollarla de la siguiente manera: El método es un procedimiento (secuencia de acciones que se realiza para cumplir con un objetivo) que, ordenado lógicamente (inductiva, deductiva o dialécticamente) y dirigido por ciertas reglas (principios o preceptos), guían la realización de una práctica investigativa.
Con relación a la frase “El método es un procedimiento”, me permito hacer la siguiente acotación: en el proceso de la investigación se pueden identificar tres grandes momentos: la construcción del objeto de estudio, el diseño de la investigación y la discusión de resultados (Barraza, 2003).

Cada uno de estos momentos se compone de una serie de acciones:
· La construcción del objeto de estudio involucra las acciones atribuidas al Plan de Investigación: revisión de la literatura, elección del tema, planteamiento del problema, formulación de los objetivos, justificación del estudio, construcción del marco teórico y planteamiento de la hipótesis.
· El diseño metodológico comprende las siguientes acciones: definición del tipo de estudio, descripción de los sujetos de la investigación y selección de la muestra, elección de las técnicas para la recolección de la información, diseño de los instrumentos y la aplicación de los mismos para recolectar la información.
· La discusión de los resultados incluye las acciones de presentación, análisis e interpretación de resultados
Esta secuencia de acciones es lo que constituye el procedimiento y tal como lo afirma Bunge (2000), comprende todo el ciclo de la investigación.

Con relación a la frase “ordenado lógicamente” es necesario hacer la siguiente acotación: bajo un marco de investigación postpositivista se puede afirmar que estos tres momentos están determinados por la teoría: se realiza una construcción teorética del objeto de estudio, el diseño es determinado por la construcción realizada en el momento precedente, el desarrolló teórico del campo y la operacionalización de las variables derivadas de la teoría que enmarca la investigación, y por último, la discusión de resultados está determinada por las dos acciones que la preceden, sin olvidar que la interpretación de resultados se obtiene a partir de la teoría utilizada en la investigación.

El hecho de que la teoría determine el proceso mismo de la investigación, sea en cada uno de sus momentos o en las acciones que involucra cada uno, permite afirmar que el ordenamiento es deductivo.

Con relación a la frase “dirigido por ciertas reglas”, me permito hacer la siguiente precisión: cuando uno revisa un manual de investigación, se puede observar que se presentan una serie de prescripciones para desarrollar cada uno de los momentos y acciones que involucra el proceso de investigación; estas prescripciones pueden ser generales o específicas.
En el primer caso se derivan del marco de investigación y del ordenamiento lógico del método, mientras que en el segundo caso, responden a preferencias teóricas de los autores, sugerencias didácticas o a criterios eminentemente pragmáticos para apoyar el desarrollo de la investigación.

Las reglas generales (v. gr. la revisión de literatura como actividad intermedia entre la selección del tema y la construcción teorética del problema) se presentan como invariantes del proceso de investigación, mientras que en el caso de las reglas específicas se presenta una gran pluralidad y diversidad: unos ejemplos de reglas específicas se pueden observar en el siguiente cuadro:


Tabla No. 3 Ejemplos de reglas específicas (elaboración propia)

Con base en esta distinción se puede afirmar que son las reglas generales las que guían el procedimiento que constituye al método.

Segundo interludio
El término procedimiento es definido tradicionalmente de tres formas: como acción de proceder (Baber,1991; Océano, 1999, etc.), como método de ejecutar alguna cosa (Mentor, 1998; Océano, 1999, etc.) y específicamente en el campo del derecho como actuación por tramites judiciales o administrativos (Baber,1991), sin embargo en el campo de la computación suele ser definido como secuencia de operaciones que se realizan para cumplir un determinado objetivo (Mentor, 1998); esta última definición es la que considero más pertinente para la discusión que se desarrolla en el presente trabajo

Técnica
En el inicio de este apartado, igual que con el precedente, parto de ver cómo es definida la técnica en la literatura existente en el campo de la metodología de la investigación:
· La técnica es el arte o manera de recorrer el camino que delinea un método. (Ander Egg. 1978).
· Se pueden llamar técnicas aquellos procedimientos específicos utilizados por una ciencia determinada (Cervo y Bervian, 2000)
· Las técnicas son las estrategias concretas empleadas para recabar la información requerida y así construir el conocimiento de lo que se investiga, mientras que el procedimiento alude a las condiciones de ejecución de la técnica (Álvarez y Álvarez, 2001).
· Las técnicas se refieren desde sus orígenes a la producción de cosas, a hacer algo, a la habilidad para hacer cosas, que implica un conocimiento empírico de cómo hacerlas. (Tamayo, 2004)
· La técnica es un procedimiento, o conjunto de procedimientos, regulado y provisto de una determinada eficacia.(Gortari, en Zorrilla, 1997)
· La técnica propone las normas para ordenar las etapas del proceso de investigación; proporciona instrumentos de recolección, clasificación, medición, correlación y análisis de datos, y aporta a la ciencia todos los medios para aplicar el método (Münch y Ángeles, 2001)
· La técnica se refiere al conjunto de instrumentos de medición elaborados con base en los conocimientos científicos. (Zorrilla, 1997).
· La técnica (...) se puede definir como la estructura del proceso de la investigación científica. (Tecla y Garza, 1979).
· Las técnicas serían aquellas reglas o procedimientos menores que permiten aplicar o lograr los pasos necesarios de un método (Castañeda, 1996)

La dispersión parece saltar a la vista, sin embargo creo se puede centrar la atención en un término que considero clave: procedimientos, y en tres adjetivos que coadyuvan a su comprensión: concretos, específicos y menores.
Si anteriormente había definido el método como un procedimiento que, ordenado lógicamente y dirigido por ciertas reglas, guía la realización de una práctica investigativa, en este momento me permito definir a la técnica como el procedimiento específico, que bajo ciertas reglas, coadyuva al logro de los objetivos planteados por el método.

Esta definición me ubica en la misma línea argumentativa de Asti (1992) que señala que “entre el método y la técnica hay una diferencia semántica análoga a la que distingue el género de la especie” (pg. 16). De acuerdo con este autor puede definirse el método como un procedimiento que sirve de instrumento para alcanzar los fines de la investigación y las técnicas como los medios auxiliares que coadyuvan a la misma finalidad.

“El método es general, las técnicas son particulares. (...) Así, pues el método es un procedimiento general, basado en principios lógicos, que puede ser común a varias ciencias; una técnica es un medio específico (Asti, 1992; p. 16). Esta postura es compartida esencialmente por Zorrilla (1997), Castañeda (1996) y Münch y Ángeles (2001).

Para una mejor comprensión de esta definición me permito desarrollarla de la siguiente manera: la técnica es el procedimiento específico (secuencia de acciones que se realiza para cumplir con un objetivo), que bajo ciertas reglas (principios o preceptos específicos), coadyuva al logro de los objetivos planteados por el método.

Con relación a la frase “la técnica es el procedimiento específico” es necesario hacer la siguiente acotación: la secuencia de acciones que se desarrollan son específicas y delimitadas a un momento de la investigación: la construcción del objeto de estudio (v. gr. la problematización), el diseño de la investigación (v. gr. la entrevista) o la discusión de resultados (v. gr. el coeficiente r de pearson).

Con relación a la frase “que bajo ciertas reglas” me permito recordar la existencia de reglas generales o específicas que son prescripciones sobre como realizar las diferentes acciones involucradas en un proceso de investigación: para el caso específico que me ocupa estaríamos hablando de reglas específicas como las mencionadas en párrafos anteriores.

¿Método o Técnica?
El desarrollo de los dos apartados anteriores me pone en condiciones de discutir, desde una perspectiva conceptual, si la encuesta es o no método, para tal efecto se realiza un análisis comparativo que centra su atención en tres ¿métodos o técnicas?: observación, encuesta y entrevista.

Si observamos el proceso de investigación seguido para hacer una investigación por encuesta, observación o entrevista, se puede llegar a las siguientes conclusiones:
a) En los tres casos se identifican las tres acciones generales para llevar a cabo la investigación. Ninguno de ellos obvia o elimina alguno de las acciones, v. gr. la construcción teorética del objeto de estudio.
b) Las acciones y las actividades involucradas en cada uno, responden a un orden deductivo signado por el uso de la teoría. Ninguno de ellos promueve, v. gr. una operacionalización fuera del marco teórico de la investigación.
c) Las reglas generales son compartidas por los tres. Ninguno de ellos emprende, v. gr. un análisis descriptivo fuera de las medidas de tendencia central o de dispersión.
Estas conclusiones me permiten afirmar que la encuesta, la entrevista o la observación no son métodos, sino que los tres responden a un método, que en este caso, es el método hipotético deductivo (Magee, 1994).

Por otra parte en el caso de la encuesta se puede advertir que involucra una serie de acciones que inician con la revisión de literatura para determinar la existencia o no de cuestionarios que midan las mismas variables que se pretenden medir, hasta llegar a la aplicación, pasando por acciones como la validación estadística del cuestionario, la prueba piloto o el entrenamiento de los encuestadores, por mencionar algunas.

Como se puede observar estas son acciones de carácter más específico y están restringidas al momento del diseño de la investigación, por lo que puedo afirmar que la encuesta, bajo una perspectiva eminentemente conceptual, es una técnica. Pero más allá de esta precisión conceptual creo que el problema central que constituye el foco de interés del presente trabajo debe ser abordado desde una perspectiva teórica.

Tercer interludio
En su texto clásico “Métodos y técnicas de las Ciencias Sociales”, Madeleine Grawitz (1975) reconoce que gran parte de la problemática que existe alrededor del término método es que es utilizado para caracterizar diversos procedimientos que se encuentran a diferentes niveles de abstracción, por lo que la distinción que hago en el presente apartado entre un procedimiento general (método) y diversos procedimientos específicos (técnicas) creo permite coadyuvar al esfuerzo realizado por la autora para superar esta problemática. Sin embargo, en la postura asumida en este apartado, que es de carácter eminentemente conceptual, hay un distanciamiento de la propuesta de análisis realizada por la autora, ya que considero que en la misma existe una confusión entre niveles y ámbitos de análisis.

POSICIONAMIENTO TEÓRICO
Alonso (1989) identifica cinco perspectivas teóricas sobre el campo de la metodología de la investigación: el empirismo sociológico, el formalismo sociológico, el estructuralismo, la sociología comprensiva y el materialismo dialéctico.
El foco de interés del presente trabajo me lleva a centrarme básicamente en dos posturas teóricas: la metodología desde el empirismo sociológico y la metodología desde el materialismo dialéctico (Alonso, 1989) o en términos de Tecla (2001) la metodología desde la sociología positivista y la metodología desde el materialismo dialéctico.

Estas dos posturas prefiero denominarlas empirismo inductivista (para ampliar sus planteamientos fuera del ámbito sociológico y enfatizar el papel periférico que se le otorga a la teoría) y dialéctica constructivista (para marcar una sana distancia de algunos postulados del materialismo dialéctico que creo, deben ser sujetos a discusión, y en contrapartida, mostrar un acercamiento a la lógica dialéctico-construccionista que bajo la influencia de autores como Bordieu, Zemelman y Garza Toledo (en Becerra, 2002).se viene desarrollando actualmente.

La metodología desde el empirismo inductivista
Los empiristas identifican técnicas y métodos, pero esta postura no es más que “una falta de precisión conceptual nacida, tal vez, de la importancia que la metodología tiene para los sociólogos empiristas” (Alonso, 1989; p.55).

Esta importancia, otorgada a la metodología, trae como consecuencia ineludible un descuido de la teoría, hecho que por sí mismo no causa mayor problema a los empiristas, ya que ellos conciben a la metodología científica según el modelo de las ciencias naturales, el cual se basa en un realismo ingenuo que afirma que la realidad social constituye un sistema de regularidades empíricas. objetivas, observables, medibles, replicables y predecibles (Ruiz, 1999).

Bajo esta postura, la teoría no es el principio activo que diseña el método y las técnicas para conocer la realidad social, sino una sistematización progresiva y lenta de los datos obtenidos o, en términos empiristas, descubiertos mediante la observación de los hechos sociales. En ese sentido es que ven a las técnicas de manera aislada (Tecla, 2001) sin vincularlas con el método hipotético deductivo o con la teoría, lo que los conduce a visualizar la investigación mediante un esquema dualista:



La metodología desde la dialéctica constructivista
A diferencia del esquema tradicional que pone al método hipotético deductivo derivado de la posición epistemológica postpositivista, con un carácter normativo y con pretensiones de universalidad, los investigadores desde una postura dialéctico constructivista ven al método como una etapa intermedia entre la teoría y las técnicas (Alonso, 1989 y Tecla, 2001); desde esta postura es que se habla de Posiciones Teórico-Metodológicas, término que identifica.

Aquellas corrientes de pensamiento que dan un tipo de explicación o interpretación sobre determinado aspecto de la sociedad o de la sociedad global, privilegiando así, la construcción de un determinado objeto de investigación, fundamentalmente en esto reside su aspecto teórico; además, siguen un determinado procedimiento, orientado por la postura teórica, realizando una serie de operaciones que permiten seleccionar y coordinar ciertas técnicas, este segundo aspecto es el metodológico (Luengo, 1982; p. 79).

En el primer aspecto queda integrada la teoría, mientras que en el segundo el método y las técnicas. Los investigadores que parten desde esta perspectiva teórica reconocen tres elementos centrales en la investigación social (Gómezjara y Pérez, 2004; Tecla, 2001 y; Tecla y Garza, 1979) que pueden ser visualizados en el siguiente esquema:

El aspecto de la teoría social

El aspecto metodológico.

El aspecto técnico.

Bajo esta triada de elementos se puede establecer claramente la diferencia entre el método y las técnicas y éstas últimas se “ven integradas al método y a las teorías” (Tecla, 2001; p. 95). El método sería el procedimiento general y las técnicas serían los procedimientos específicos.
En esta perspectiva, la teoría es el principio activo que configura el método y las técnicas para conocer la realidad social, por lo tanto al hablar de objeto de investigación no se hace referencia a recortes perceptuales de la realidad, sino a un recorte teórico objetual. En ese sentido es que se puede afirmar que el objeto de investigación es construido mediante una problematización teórico-investigativa (Covarrubias, 1995) y que los datos empíricos de una investigación son construidos a partir de los objetivos de la misma (Alonso, 1989), objetivos que se derivaron de la construcción del objeto de investigación.


Cuarto interludio
La relación entre el materialismo dialéctico y la metodología de la investigación se ha dado a través de múltiples vías: el establecimiento de un modelo triádico para la investigación social (Tecla y Garza, 1979), el planteamiento de la metodología como etapa intermedia (Alonso, 1989), la búsqueda de una teoría de las técnicas de investigación (Tecla, 2001), la formulación de una metodología de la reconstrucción (De la Garza, 1988), el intento de una metodología desde una epistemología dialéctico-crítica (Covarrubias, 1995), la identificación de posiciones teórico-metodológicas en la sociología (Luengo, 1982), la articulación entre el pensamiento crítico, el pensamiento lógico y el pensamiento creativo en una metodología crítica (Pacheco y Cruz, 2005), etc.
Estas obras comparten, en mayor o menor medida, postulados centrales derivados del Materialismo Dialéctico: la perspectiva constructivista, el reconocimiento de las premisas metodológicas plasmadas por Marx en su libro “Contribución a la Crítica de la Economía Política”, la diferencia entre la lógica de la investigación y la lógica de la exposición, etc. pero más allá de estas similitudes los diferentes autores intentan plasmar posturas específicas sobre aspectos centrales de la metodología de la investigación.
No es interés del presente trabajo elaborar una síntesis, ni hacer tabula rasa de todos estos aportes, simplemente la atención está centrada en aquellos elementos que permiten discutir el foco de interés del presente trabajo.

¿Método o Técnica?
Una vez que se han identificado las dos posturas teóricas que subyacen a la discusión que se realiza en el presente trabajo creo necesario asumir una postura específica que me permita contestar a la pregunta de si la encuesta es un método o una técnica.
Para contestar a esta pregunta quiero, en primer término, aclarar la premisa central que constituye mi herencia teórico-epistemológica y desde la cual asumo mi práctica investigativa, sea como aprendiz de investigador, como asesor de tesis de postgrado o como maestro de seminarios de metodología.

Esta premisa central, que se constituye en la idea fuerza, que guía toda mi práctica investigativa es la siguiente:
Creo que toda observación, y toda experiencia, está cargada de teoría; en ese sentido considero a la teoría como:
· La justificación de toda investigación científica (inconsistencias o lagunas dentro de la teoría determinan y justifican el problema de investigación),
· El motor de toda investigación científica (la teoría dirige el abordaje metodológico, en lo general, y las técnicas de investigación, en lo particular)
· Y la finalidad de toda investigación científica (generar, ampliar o consolidar una teoría, bajo una mirada desarrollista-acumulativa o reconstruir una teoría, mediante una mirada reconstruccionista).

Esta premisa, derivada esencialmente de una postura popperiana (Magee, 1994) se encuentra en consonancia con la postura que asumen al respecto la mayor parte de los nuevos filósofos de la ciencia (Kuhn, Feyerabend, Lákatos, y Laudan, en Pérez, 1999) y con la postura del materialismo dialéctico (Gómezjara y Pérez, 2004; Tecla, 2001 y; Tecla y Garza, 1979).
Bajo esta premisa no me queda más opción que estar totalmente de acuerdo con Alonso (1989) cuando afirma que “el empirismo constituye hoy día el obstáculo epistemológico dominante en las ciencias sociales” (p.50), por lo tanto, bajo el posicionamiento teórico de la dialéctica constructivista puedo afirmar que la encuesta es una técnica.

A MANERA DE CIERRE

El análisis realizado en estos tres niveles me permite afirmar que la encuesta es una técnica y con esto responder al problema central de este trabajo, sin embargo, es necesario reconocer que este foco de interés fue solo el pretexto para iniciar una reflexión sobre el campo de la metodología de la investigación que me permitiera superar, en este aspecto en particular, la literatura prescriptiva y eminentemente pragmática con la que somos bombardeados regularmente los que nos dedicamos a hacer o a enseñar investigación.

Por último, quiero concluir este trabajo reiterando que la mayor parte de la literatura sobre la metodología de la investigación, provee una terminología que suele adolecer de precisión y su manejo indiscriminado refleja, por una parte, la ausencia de una verdadera reflexión en el ámbito metodológico, y por la otra, una peligrosa indulgencia conceptual, todo esto en aras de configurar un campo de estudio meramente prescriptivo y carente de reflexión.

Post Scriptum
El campo de la metodología de la investigación se mueve esencialmente, no exclusivamente, en lo práctico, lo utilitario y lo inmediato, esto es, posee un carácter pragmático, el cual favorece una racionalidad de tipo instrumental.
Habermas (1993) distingue dos tipos de acciones susceptibles de racionalización: la acción orientada al éxito y la acción orientada al entendimiento.

La acción orientada al éxito o con arreglo a fines es en la que el actor se orienta exclusivamente por la consecución o logro de su objetivo global y somete a cálculo todas las demás consecuencias de la acción, considerándolas, simplemente, como condiciones secundarias del éxito al que aspira. “El éxito viene definido por la ocurrencia de un estado en el mundo, que en una situación dada puede ser causalmente producido mediante acción u omisión intencionadas” (Habermas, 1993; p.384). Este tipo de acción se divide a su vez en dos: la acción instrumental y la acción estratégica.

Una acción orientada al éxito se denomina instrumental cuando se considera bajo el aspecto de la observancia, o cumplimiento, de reglas técnicas de acción que descansan en un saber empírico y cuya eficacia de intervención se evalúa en un estado físico u objetivo. La racionalidad que subyace a este tipo de acción se le denomina racionalidad instrumental.

Estas características de la racionalidad instrumental explican por que la mayor parte del discurso que existe sobre la metodología de la investigación es de carácter prescriptivo y enfatiza los procedimientos y técnicas, en términos empiristas inductivistas, los métodos.

En esta línea de pensamiento ubico a la perspectiva teórica que he denominado empirista inductivista y a la cual le atribuyo buena parte de la problemática a la que me he referido en el presente trabajo.

LISTA DE REFERENCIAS
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Asti Vera Armando (1992), Metodología de la investigación, Buenos Aires, Argentina, Kapelusz.
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AUTOR
Arturo Barraza Macías
Candidato a Doctor en Ciencias de la Educación
tbarraza@terra.com.mx

Asesor del Área de Postgrado e Investigador de la Universidad Pedagógica de Durango (UPD).
Actualmente se desempeña como Coordinador del Programa de Investigación de la UPD.

Trabajo publicado originalmente en el No. 5 de la revista Investigación Educativa Duranguense publicada en el mes de septiembre de 2006.
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