Se presentan las razones por las que Gordiano Guzmán, un insurgente mexicano
que colaboró, durante la segunda década del siglo XIX, en la lucha por la
independencia, en el sur de Jalisco y suroeste de Michoacán. Tales razones
constituyen el fundamento del posicionamiento político-militar que lo llevó a
ser uno de los revolucionarios más tenaces de la lucha independentista en lo que
llegaría a conformar la nación mexicana.
¿Cuáles fueron las razones por las que se mantuvieron en rebeldía los
insurgentes, en la etapa histórica de la lucha por la independencia de los
territorios colonizados por España en el continente americano?
Para el caso concreto de la Nueva España (jurisdicción colonial que sería la
base para la conformación del estado nacional denominado México), sabemos que
los representantes del poder metropolitano buscaron evitar, por todos los medios
a su alcance, que los diversos manifiestos que contenían las razones que
fundamentaban la lucha política y militar de los revolucionarios se divulgaran
entre la población.
Confiscados por las autoridades civiles y condenados por los representantes del
clero, la mayoría de tales manifiestos y proclamas prácticamente desaparecieron.
Algunos de ellos, utilizados como evidencia acusatoria de los principales
líderes del movimiento independentista, se conservaron como parte de los
expedientes judiciales en los archivos coloniales, los que la investigación
historiográfica ha hecho del conocimiento público.
En las regiones sur de Jalisco y suroeste de Michoacán, Gordiano Guzmán sería
uno de los insurgentes que mantuvo con tenacidad el partido independentista,
durante la segunda década del siglo XIX. Los representantes de las autoridades
coloniales se referían a éste revolucionario utilizando diversos adjetivos
descalificantes, condenando su rebeldía y persiguiéndolo constantemente, para
aprehenderlo y sacarlo de la lucha militar y política, dándole muerte y
debilitando, en el occidente de la Nueva España, el proyecto social que buscaba
la independencia de la jurisdicción colonial con respecto de la metrópoli.
Durante mucho tiempo no se tuvo noticia de la posición política de este
partidario de la independencia, creyéndose incluso que su participación en esta
etapa histórica fue voluntarista, limitada a una rebeldía relacionada con las
condiciones sociales de su entorno de vida, más que por razones políticas de una
visión de mayor amplitud. Incluso se llegó a afirmar en una investigación
historiográfica, que Guzmán “no llegó a escribir panfletos, proclamas ni ninguna
clase de documentos donde estableciera las bases de su ideología”.
En relación con lo anterior, Cayetano Reyes y Álvaro Ochoa, en una publicación
suya1, dieron noticia de la copia de un interesante manuscrito enviado por
Gordiano al Ayuntamiento de Apatzingán. Tal documento, localizado en el Archivo
General de la Nación, contiene las razones por las que Gordiano Guzmán se
mantuvo, con una constancia extraordinaria, admirable, como partícipe de la
causa independentista. Por nuestra parte, en la continuidad de una investigación
sobre el sur de Jalisco en el mismo repositorio, hemos encontrado el documento
original, cuyo contenido hacemos del conocimiento público, dada la importancia
del mismo y la imposibilidad de haberlo incluido en la publicación que tenemos
sobre el tema2. En la transcripción del documento, las abreviaturas se
desarrollaron al aparecer las mismas, actualizándose la ortografía y
respetándose la construcción de las frases y la gramática.
RESPUESTA DE GORDIANO GUZMÁN AL OFRECIMIENTO DE INDULTO QUE, A TRAVÉS DEL
AYUNTAMIENTO DE APATZINGÁN, LE OFRECIERON LAS AUTORIDADES COLONIALES:
“A la propuesta que V[uestra]. S[eñoría]. se sirvió hacerme sobre la paz;
incluyéndome la Constitución española, manifiesto del Soberano y otros papeles
que parece allanan las dificultades que podría haber para ella, diré á V. S. con
franqueza mi sentir y después la resolución que en el particular puedo tomar.
Cuando el pueblo Americano, el mas virtuoso que hay sobre la tierra, levantó la
voz o para mejorar el gobierno o para establecer otro nuevo, no cometió a mi
juicio un crimen imperdonable, porque en igual caso el pueblo de Israel no le
fue negada su demanda; antes bien mandó Dios que se le oyese, y se le diese Rey
como deseaba. Y no solo esto hizo, sino que habiendo salido no muy bueno el
primer Rey, puso todos sus esmeros, digámoslo así, en elegirles el Segundo que
fue David.
Ruego a V.S. me diga ¿En qué consiste, que pretendiendo los de Israel, una
necedad en desprecio de Dios mismo son oídos con todo, y atendidos?, y nosotros
intentando el justo, en la coyuntura de estar ocupado el Trono de España por un
Rey intruso, y con causas demasiado antiguas y probadas, no sólo no se nos oye
sino que hasta ahora se rehúsa hablar con nosotros de un modo eficaz y
conducente a la pacificación que se desea; ¿En qué está que habiendo habido un
estrépito ruidoso de parte de la España para cortar de a raíz el despotismo, y
sustituir la libertad por medio de la Constitución, es oída al fin, y nosotros
que coincidimos en lo mismo, no hemos conseguido otra cosa que el desprecio sin
que se nos hable más que con el Suplicio y la Muerte?
La razón de esto, no es, ni puede ser otra sino que aspirando el gobierno a solo
dominarnos, no se ha usado de otros medios que los de la muerte y esclavitud sin
respetar en nada los derechos y libertad del hombre, que son de tanto peso que
el mismo Dios los tuvo en consideración para condescender con el pueblo aun en
aquello que de ninguna suerte convenía.
Sí Señor, este ha sido el modo, este todo el arte para enseñar la doctrina, y
cultivar la gente que han tenido los Españoles Europeos. Acabar y desolar
provincias, y pueblos enteros, ha sido el modo siempre de hacer las paces como
lo dice de ellos un escritor: dígalo si no la Conquista de la Isla de Santo
Domingo cuyos primeros habitantes acabaron todos, y también esta América donde
perecieron mas de quince millones de habitantes bajo este arte destructor
concluyendo con el resto con una política tan cortante como el cuchillo cuyos
efectos vemos en la casi aniquilación de los indios.
Omito hablar a V.S. De la mala fe que se usó en aquellos tiempos con los Reyes,
y habitantes de este Reyno, y el Perú, por recordarle la que en estos últimos
tiempos se practicó en Caracas donde a pocos días de firmadas las paces, se
faltó á todo pacto, y se dio muerte a innumerables, encarcelando á todo un
pueblo, cosa que hasta aquella memorable época, no se había juzgado posible,
como se expresa el General Bolívar.
Acuérdese V.S. también que después de la derrota de Calderón, se hubiera
tranquilizado la América, si no se hubiera notado la misma crueldad, y falta de3
política palabra en cuanto se prometía.
Y no crea V.S. que los Americanos culpan en todo esto al Rey; no Señor. S[u].
M[agestad]. según mil veces repite D[on]. Bernardo Wart en su proyecto
económico, no ha bastado a remediar estos daños. Cierta clase de hombres dice,
infieles al Rey, y amonarcados en este nuevo mundo impidiendo el efecto de las
Leyes dirigidas al bien universal, han causado y causarán siempre males
irreparables, si una mano poderosa no aplica un redoblado e interesante esfuerzo
para remediarlos.
He aquí S[eño]r. la causa toda de la revolución de América, y el grande
impedimento de su pacificación4. Pero ha llegado, me dice V.S., el día felíz y
suspirado, esa mano acertada y sabia que aplicó ya la mas importante medicina
para que sane y viva este cuerpo político. Ya la Constitución nos restituye la
habla, y nos pone en posesión de nuestros derechos. Ya allí tenemos quien se
oponga al torrente de la arbitrariedad, que no habíamos podido contener. No
somos ya mas que hermanos y todos libres sin mas traba que la Ley emanada dela
razón y la prudencia, y bajo estos bellos principios me anuncia V. S. la amable
Paz, y me la propone.
En hora buena, Sr; pero antes de decir a V.S. lo que juzgo necesario a este
propósito, observo que aunque S.M. en su manifiesto, habla con nosotros en el
estilo de un tierno Padre, el gobierno contradice esta ternura siguiendo aun el
Antiguo Sistema de no hablarnos queriendo que nosotros lo entendamos sin
dársenos a entender, por el conducto, o modo debido. Veo así mismo que en la
propuesta de V.S. No se halla la Seguridad de nuestro Honor, Vida y libertad, ni
tampoco observo la autoridad correspondiente para ofrecer todo esto, y para
entrar en cualquier tratado; porque dado que entremos en alguno ¿quien nos
asegurará que lo ha de aprobar, ratificar y garantiar el gobierno?
De aquí pues deducirá V.S. naturalmente cual es mi resolución apoyada por
algunas personas que he podido consultar.
Venga, pues, la propuesta por el debido conducto, y cuando esto suceda, unidos
por lo menos, algunos compañeros, y personas que han seguido este partido se
podrá resolver, y de este modo tendrá la resolución, la firmeza y duración que
no puede esperarse por los medios que V.S. y otras personas en lo particular me
han propuesto= El asunto es de gravedad, es peligroso a cada uno de nosotros, y
el pretender que sea tan de prisa y sin solemnidad alguna, es una nueva
opresión, y querer justificarse en la apariencia. Si se quiere no hay
inconveniente para que se nos conceda resolver en el modo indicado cesando por
un corto tiempo todo genero de hostilización, y del modo que esto deba ser para
se surta el efecto que en ello se pretende, informaran a V.S. los S.S.
comisionados con quienes largamente se ha hablado en la materia.
Dios guarde a V.S. m[uchos]. a[ños].
Potrero y octubre 19 de 1820
Gordiano Guzmán
[firma]
Muy Ilustre Ayuntamiento del Pueblo de Apatzingán”.
NOTAS:
1. Reyes García, Cayetano y Ochoa Serrano, Álvaro. Resplandor de la Tierra
Caliente michoacana. Zamora, México. El Colegio de Michoacán, 2004; pp. 178-180
2. Jiménez Camberos, Isidoro. Gordiano Guzmán Insurgente y Federalista.
Guadalajara, México. Secretaría de Cultura de Jalisco, 2005
3. La siguiente palabra: política, está tachada con una línea en el manuscrito,
lo que permite su lectura.
4. Siguen algunas palabras ilegibles por una tachadura.
AUTOR
Isidoro Jiménez Camberos
Maestro en Estudios Regionales por el Instituto de Investigaciones "Dr. José
María Luis Mora", Ciudad de México.
Integrante del personal académico de la Universidad Pedagógica Nacional en la
Unidad 142. Tlaquepaque, Jalisco
Dirección electrónica: jimenezis@yahoo.com.mx