RESUMEN
Se realizó un estudio descriptivo de 25 pacientes con lesiones en el cuello
atendidos en el Servicio de Trauma del Hospital Universitario “Mayor General
Calixto García Iñiguez”, de enero de 1993 a diciembre del 2002. Se analizaron
los parámetros edad, sexo, clasificación según Escala de gravedad de lesión (ISS),
agente causal, localización, conducta médico quirúrgica, complicaciones,
secuelas, mortalidad, costo hospitalario y repercusión laboral de los pacientes.
La información se obtuvo de los expedientes clínicos, de los Departamentos de
Contabilidad y de Recursos Humanos. Se aplicaron medidas de resumen y los datos
fueron procesados por el método porcentual. Las lesiones de cuello fueron más
frecuentes en el sexo masculino y en el adulto joven ocasionadas por objetos
punzo cortantes. La exploración quirúrgica inmediata fue la conducta más
frecuente seguida con estos pacientes. Sólo 6 pacientes presentaron lesiones
graves para la vida, pero la mortalidad fue nula en el estudio. La calidad en la
atención médico quirúrgica reflejó un adecuado nivel de satisfacción en los
pacientes estudiados.
Palabras clave: Lesiones de Cuello. Traumatismos penetrantes.
INTRODUCCIÓN
Las lesiones cervicales traumáticas por la posibilidad de daño de estructuras
vasculares vitales conllevan a un alto índice de morbilidad y mortalidad. En la
historia de la cirugía se reporta el primer caso operado de ligadura de la
arteria carótida común y vena yugular interna por el Dr. Ambrosio Paré en 1552,
quedando el paciente con secuela neurológica: afasia y hemiplejía.
En el siglo XIX, Fleming en 1803 reportó un caso, al cual le realizó ligadura de
la arteria carótida común a causa de herida por arma de fuego con resultados
satisfactorios. A finales de 1800 los rangos de mortalidad por lesiones
vasculares fueron de un 60%. En la Segunda Guerra mundial estos rangos se
elevaron hasta un 87%. Durante la Guerra de Vietnam descendieron a un 15% y
actualmente la incidencia se comporta de un 2 a un 6%.
Las lesiones cervicales fueron siempre atendidas por tratamiento quirúrgico
cuando había lesión o penetración del músculo platisma. En la última década del
milenio hay muchos autores que acorde a los avances tecnológicos de imagenología
señalan que es posible mantener tratamiento médico expectante mientras no se
comprueben lesiones de estructuras u órganos cervicales y se ha comprobado desde
el punto de vista económico que una u otra conducta mantienen resultados
similares, siempre que se cumplan las indicaciones pertinentes en cada una
(1-4). De igual forma la realización del examen físico de forma exhaustiva
constituye una forma segura y confiable para confirmar o excluir el diagnóstico
de daño vascular en heridas penetrantes por arma blanca en la zona II del
cuello, siendo similares los resultados alcanzados si se comparan con la
realización de la arteriografía en cuanto a seguridad y menores en cuanto a
costo; sin dejar de reconocer que el examen físico constituye un medio no
invasivo (5).
OBJETIVOS
GENERAL
¨ Caracterizar la incidencia y la morbiletalidad de los lesionados en el
cuello atendidos en el Servicio de Trauma del Hospital Universitario “Mayor
General Calixto García Iñiguez”.
ESPECÍFICOS
¨ Clasificar según la Escala de Gravedad de Lesiones (ISS) la muestra estudiada.
¨ Demostrar cuales fueron los agentes causales más frecuentes en la producción
de la lesión.
¨ Precisar la interrelación entre el agente causal y tejidos lesionados.
¨ Determinar las complicaciones y secuelas.
¨ Determinar los costos hospitalarios y los de la seguridad social en los
pacientes con lesiones de cuello.
MÉTODO
Se realizó un estudio descriptivo, retrospectivo de los pacientes atendidos en
el Servicio de Politrauma del Hospital Universitario General Calixto García,
durante el período comprendido entre Enero de 1993 y Diciembre del 2002 y que al
alta hospitalaria presentaban el diagnóstico de lesiones de cuello. No fueron
útiles para cumplir los objetivos propuestos 14 expedientes de las 39 historias
clínicas revisadas, por lo que la muestra de nuestro estudio fue de 25
pacientes.
Se analizaron los parámetros edad, sexo, agente causal, tejidos lesionados,
conducta médico quirúrgica, técnica quirúrgica, uso de antibióticos,
complicaciones, secuelas, clasificación según Escala de gravedad de lesión (ISS),
mortalidad, costo hospitalario y repercusión laboral de los pacientes. A todos
los casos se les realizó hemograma, coagulograma, grupo y factor, así como
radiografía de columna cervical y de tórax a los pacientes con lesiones
moderadas. A la totalidad de los pacientes que presentaban lesiones graves de
cuello se les realizó adicionalmente todos los estudios y medidas comprendidas
en el manejo sistemático del politraumatizado según criterios establecidos
internacionalmente.
Toda la información, incluyendo los datos relacionados con los costos
hospitalarios fueron adquiridos a través de un análisis de los expedientes
clínicos y del Departamento de Contabilidad (sección de costos) y del
Departamento de Recursos Humanos (sección de seguridad social).
Se aplicaron medidas de resumen a los datos obtenidos, tales como, frecuencias
absolutas y relativas y la media aritmética.
Se realizó un análisis de los costos teniendo en cuenta:
-costo días/pacientes por servicio,
- costo de medicamentos utilizados,
- costos de las intervenciones quirúrgicas realizadas.
Los datos fueron procesados por el método porcentual en una microcomputadora y
llevados a tablas para su mejor exposición.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La Tabla No.1 muestra la distribución por edad y sexo de la población
objeto de estudio, observándose que los traumatismos y heridas de cuello fueron
más frecuentes en el sexo masculino, ocupando el 92.0%, lo cual creemos sea
debido a que en nuestro medio está más relacionado con los hábitos tóxicos,
principalmente el alcoholismo, que conduce a mayor número de hechos delictivos y
accidentes automovilísticos, donde el trauma cervical ocupa un lugar importante.
La edad concuerda con un grupo joven, 25 a 34 años de ambos sexos, con una media
de 30.04 ± 5. En otros estudios como el realizado por Hoshiro (6) en Japón
plantea que el rango de edad de mayor prevalencia de trauma cerrado por
accidente automovilístico es alrededor de los 38 años, lo cual difiere de
nuestros resultados.
La Tabla No.2 presenta la distribución según el agente causal de las
lesiones de cuello, observando que en el sexo femenino la principal causa de
trauma fueron los accidentes del tránsito, no reportándose causa de trauma por
agresión personal en cualquiera de sus variantes, sin embargo en los hombres el
uso del arma blanca constituyó el 65.2%, lo cual coincide con los resultados
obtenidos por Carter y colaboradores en su estudio realizado en la Universidad
de Sheffield, en 99 pacientes en un período de 10 años (7).
La Tabla No.3 exhibe la relación entre el agente causal y la profundidad
de la lesión. Dada la poca representatividad de la muestra en el análisis de las
variables, encontramos que el arma blanca (punzo cortante) fue la mayormente
representada en las lesiones de planos superficiales (piel y músculos) para un
60.0%, existiendo significación estadística, lo cual es adjudicable al tipo de
arma mayormente utilizada en actos delictivos en nuestro medio, generalmente
pequeñas y manufacturadas, coincidiendo con lo reportado por Carter en su
estudio (7). En las heridas por arma de fuego predominaron las lesiones de piel,
músculos, vasos importantes (arteria subclavia). Los objetos corto contundentes
lesionaron piel, músculos, vasos importantes (vena yugular externa) y órganos
contiguos (apófisis mastoides, tabla externa del temporal y pabellón auricular).
La Tabla No.4 indica la relación existente entre la conducta tomada y la
profundidad de la lesión, observándose que fue necesaria la conducta quirúrgica
en el 84.0% de la muestra, siendo ésta la conducta mayormente empleada por otros
autores (1). Sin embargo, el manejo conservador fue practicado en solo 16.0% de
nuestra casuística, debido a la no disposición de medios diagnósticos avanzados
para el seguimiento de estos casos, contrastando con otras publicaciones
internacionales, como el estudio realizado por Miranda y Sekhara, en una muestra
de 145 pacientes en un período de 8 años, en el cual demostraron las ventajas
del seguimiento conservador de los pacientes con trauma de cuello sin compromiso
demostrado de estructuras u órganos vitales (5).
Por otro lado Jaranyi y colaboradores consideran mandatoria la cirugía en
aquellos pacientes que independientemente de la localización en las diferentes
zonas del cuello el paciente esté sintomático, de lo contrario se apoyan en la
Tomografía Axial Computadorizada (TAC) para su seguimiento como medio de gran
valor y eficacia (8). Gracias, en un estudio realizado durante el año 2001,
resalta la importancia de la TAC en la evaluación del trauma penetrante de
cuello (9). Ofer, eminente investigador de Israel asocia el TAC a estudios
angiográficos de las estructuras vasculares del cuello, sobre todo para la
arteria carótida, en los traumas cervicales con vistas a definir la indicación
quirúrgica (10).
La Tabla No.5 demuestra la relación existente entre la envergadura de la
lesión y la técnica quirúrgica empleada, siendo la exploración, hemostasia y
sutura por planos el proceder más empleado en 16 pacientes del total de la
muestra para un 76.1%, coincidiendo con otros autores de la literatura
internacional revisada como Carter (7), Opeskin (11) y Eachempati (12). También
se preconiza actualmente por algunos autores la terapia endovascular combinada
para las lesiones vasculares del cuello después de un trauma (13).
Las complicaciones según la envergadura de las lesiones producidas se presentan
en la Tabla No.6, observándose en solo 4 pacientes de la totalidad de la
muestra, para un 16%, correspondiendo a infección de la herida quirúrgica. Sin
embargo la literatura internacional reporta un mayor número y diversidad de
complicaciones, como se expone en el estudio realizado por Andary, quién reporta
la presencia de dolor mantenido a nivel de los músculos suboccipitales después
de un trauma de cuello según los hallazgos clínicos (14).
Así mismo Ambrosio Paré, describió la afasia postrauma inmediata (1). También
Hurst reporta la aparición de un aneurisma de la arteria carótida interna
después de un trauma cerrado de cuello, el cual fue reparado por vía
endovascular posteriormente, no dejando secuela alguna (15). Stella también
describe, aunque en menor frecuencia la aparición de un pseudoaneurisma de la
arteria carótida común, después de traumas cerrados de cuello, puntualizando la
excelente utilidad y eficacia del ecodoopler en el diagnóstico de esta
complicación (16).
La Tabla No.7 revela el uso de antibioticoterapia en el 84% de nuestra
casuística, aplicando antimicrobianos contra gérmenes gram (+), gram (-) y
anaerobios. En 4 pacientes no se utilizó antibiótico por ser lesiones
escoriativas de la piel en trauma cerrado (3 pacientes) y un caso de herida a
sedal por arma de fuego en región pósterolateral del cuello.
La Tabla No.8 representa las secuelas que se presentaron en la muestra en
relación con la envergadura de las lesiones producidas, solamente tres pacientes
del total de la muestra presentaron secuelas para un 12.0%, siendo una
monoparesia por lesión del plexo braquial, una paraplejía por lesión
raquimedular y una hipoacusia ligera postraumática por lesión del conducto
auditivo. Algunos autores, sobre todo internacionales como Andary, reportan la
aparición de atrofia muscular suboccipital comprobada posteriormente por
Resonancia Magnética Nuclear y Electromiografía, a pesar de que no fue la regla
en su estudio (14). De igual forma, otros autores como Szmeja y Kruk señalan la
aparición de fístulas traqueoesofágicas postraumáticas (17) y Hushino reporta la
aparición de una fístula traqueoesofágica por una lesión traumática cerrada de
cuello durante un accidente automovilístico (6).
La Tabla No.9 registra la correlación existente entre la Escala de
gravedad del lesionado (ISS) y la envergadura de la lesión, observándose que
seis pacientes de la totalidad de la muestra presentaron lesiones graves con
peligro para la vida, dos por lesiones de vasos importantes (vena yugular y
subclavia) y cuatro por lesiones asociadas de tráquea, laringe, esófago y
fractura de cráneo. Otros autores también utilizan el ISS, algunos unidos al AIS
(Abbreviated Injury Scale), como Adams (18), demostrando que ambas escalas deben
utilizarse siempre como índice pronóstico para traumas cerrados y penetrantes
aplicado a cualquier sistema.
No hubo mortalidad, a pesar que nueve pacientes de la muestra (36.0%) fueron
pacientes graves en general y el 24.0% catalogados de grave con peligro para la
vida.
La Tabla No.10, ofrece la repercusión laboral teniendo en cuenta la
severidad de la lesión, observándose que a medida que aumentaba la severidad de
las mismas mayor era el tiempo desvinculado laboralmente, siendo el mayor
promedio de días para los pacientes portadores de lesiones graves con peligro
para la vida (102.5 días). Los pacientes que con mayor rapidez se incorporaron a
las actividades laborales fueron los portadores de lesiones leves, seguidos de
las lesiones moderadas con 20 y 40 días como promedio, respectivamente.
La Tabla No.11, refleja los costos hospitalarios y de la seguridad social
de los pacientes según la severidad de las lesiones, demostrándose que los
costos por paciente en cuanto a hospitalización, estudios diagnósticos
realizados, tratamiento y seguridad social fueron mayores para los pacientes
portadores de lesiones graves con peligro para la vida (6 pacientes) para un
total de 15073.9 pesos, seguidos por los pacientes portadores de lesiones leves
que fueron intervenidos quirúrgicamente (9 pacientes) con 5345.0 pesos. Estos
costos disminuyeron posteriormente debido a que casi la totalidad de los
pacientes se reincorporaron a su actividad laboral por la eficacia del
tratamiento, al tener mínimas complicaciones y pocos pacientes quedar con
secuelas permanentes invalidantes. Encontramos similitud en nuestros resultados
con los obtenidos por Miranda y Sekharan durante el año 2000 en una muestra de
145 casos (5).
La eficiencia en el manejo de estos pacientes logró disminuir la morbilidad así
como mantener una letalidad nula, representando en general un ahorro en los
costos hospitalarios y en la seguridad social (rebajas de servicio por
certificación médica); puesto que además de ocurrir una afectación económica,
hubo una afectación social al separar de forma temporal un trabajador que
desempeña un rol laboral importante para el desarrollo de nuestra sociedad.
CONCLUSIONES.
1- Las lesiones de cuello fueron más frecuentes en el sexo masculino y en el
adulto joven.
2- La causa más frecuente de lesión se debió a heridas por objetos punzo
cortantes al igual que las lesiones superficiales (p<0.05).
3- La conducta quirúrgica fue la más aplicada.
4- Las complicaciones presentadas estuvieron dentro del rango establecido
internacionalmente.
5- Se presentaron 6 pacientes con lesiones graves para la vida.
6- La mortalidad fue nula en el estudio.
7- Los costos por pacientes y global se incrementaron según la envergadura de
las lesiones.
8- La calidad en la atención médico quirúrgica reflejó un adecuado nivel de
satisfacción en los pacientes.
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11. Opeskin K, Burke MP. Vertebral artery trauma. Am J Forensic Med Pathol 1998
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12. Eahempati SR, Vaslef SN, Sebastian MW, Reed RL. Blunt vascular injuries of
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18. Adams VI, Carrubba C. The abbreviated Injury Scale: application to autopsy
data. Am J Forensic Med Pathol 1998 sep;19(3):246-51.
ANEXOS
TABLA No.1: Distribución de los lesionados en el cuello según edad y
sexo. Hospital Universitario “General Calixto García Iñiguez”. Enero 1993 –
Diciembre 2002.

(x = 30.04 ± 5) (n<18 años, n>59 años)
Fuente: Historias clínicas Hospital Universitario “General Calixto García
Iñiguez”.
TABLA No.2: Distribución de los lesionados en el cuello según agente
causal. Hospital Universitario “General Calixto García Iñiguez”. Enero 1993 –
Diciembre 2002.

Fuente: Historias clínicas Hospital Universitario “General Calixto García
Iñiguez”.
TABLA No.3: Agente causal según los tejidos lesionados en el cuello.
Hospital Universitario “General Calixto García Iñiguez”. Enero 1993 – Diciembre
2002.

Fuente: Historias clínicas Hospital Universitario “General Calixto García
Iñiguez”.
TABLA No.4: Conducta tomada según los tejidos lesionados en el cuello.
Hospital Universitario “General Calixto García Iñiguez”. Enero 1993 – Diciembre
2002.

Fuente: Historias clínicas Hospital Universitario “General Calixto García
Iñiguez”.
TABLA No.5: Técnica quirúrgica empleada según los tejidos lesionados en
el cuello. Hospital Universitario “General Calixto García Iñiguez”. Enero 1993 –
Diciembre 2002.

Fuente: Historias clínicas Hospital Universitario “General Calixto García
Iñiguez”.
TABLA No.6: Presencia de complicaciones según los tejidos lesionados en
el cuello. Hospital Universitario “General Calixto García Iñiguez”. Enero 1993 –
Diciembre 2002.

Fuente: Historias clínicas Hospital Universitario “General Calixto García
Iñiguez”.
TABLA No.7: Aplicación de antibioticoterapia según los tejidos lesionados
en el cuello. Hospital Universitario “General Calixto García Iñiguez”. Enero
1993 – Diciembre 2002.

Fuente: Historias clínicas Hospital Universitario “General Calixto García
Iñiguez”.
TABLA No.8: Presencia de secuelas según los tejidos lesionados en el
cuello. Hospital Universitario “General Calixto García Iñiguez”. Enero 1993 –
Diciembre 2002.

Fuente: Historias clínicas Hospital Universitario “General Calixto García
Iñiguez”.
TABLA No.9: Escala de Gravedad del Lesionado (ISS) según los tejidos
lesionados en el cuello. Hospital Universitario “General Calixto García
Iñiguez”. Enero 1993 – Diciembre 2002.

(*) Indice pronóstico ISS (Baker SP et al J. Trauma 1974; 14(31):187-97).
Fuente: Historias clínicas Hospital Universitario “General Calixto García
Iñiguez”.
TABLA No.10: Repercusión Laboral según la Gravedad del Lesionado (ISS).
Hospital Universitario “General Calixto García Iñiguez”. Enero 1993 – Diciembre
2002.

* 2 pacientes con secuelas permanentes invalidantes fueron peritados a los 3
meses de reposo.
Fuente: Historias clínicas Hospital Universitario “General Calixto García
Iñiguez”.
TABLA No.11: Costos hospitalarios y de seguridad social según la Gravedad del
Lesionado (ISS). Hospital Universitario “General Calixto García Iñiguez”. Enero
1993 – Diciembre 2002.
GRAVEDAD DEL LESIONADO(ISS) COSTOS

Fuente: Departamento de Contabilidad. Departamento de Recursos humanos. Hospital
Universitario “General Calixto García Iñiguez”.
AUTORES
DCM Martha Larrea Fabra (x)
Dr. Leonel González Hernández (xx)
(x) Especialista de Primero y Segundo Grado de Cirugía General. Profesora
Auxiliar. Jefa del Departamento de Cirugía del Hospital Universitario y de la
Facultad de Ciencias Médicas “Mayor General Calixto García Iñiguez”. Doctora en
Ciencias Médicas. Master en Ciencias. E-mail: larream@infomed.sld.cu
(xx) Especialista de Primero y Segundo Grado de Cirugía General. Profesor
Auxiliar del Hospital Universitario “Mayor General Calixto García Iñiguez”.
E-mail: leoghdez@infomed.sld.cu
Institución: Hospital Universitario “Mayor General Calixto García Iñiguez”. La
Habana, Ciudad Habana, Cuba.