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El papel de la literatura infantil y juvenil ante los “enemigos” de la lectura (Perú)

Resumen: La gran mayoría de infantes y jóvenes prefieren entretenerse con programas televisivos y vídeo – juegos y no con la lectura de obras literarias porque a esta la ven como una continuación de los estudios, como una tarea intelectual y aún como castigo, en cambio la televisión y los vídeo–juegos son percibidos como un premio...
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Autor: Alexander Alban Alencar

RESUMEN
La gran mayoría de infantes y jóvenes prefieren entretenerse con programas televisivos y vídeo – juegos y no con la lectura de obras literarias porque a esta la ven como una continuación de los estudios, como una tarea intelectual y aún como castigo, en cambio la televisión y los vídeo–juegos son percibidos como un premio; un recreo que les brinda entretenimiento y diversión con un mínimo de esfuerzo intelectual generando con ello infantes y jóvenes divorciados de la realidad objetiva, faltos de imaginación creativa y con un alarmante bajo rendimiento academico.

DESARROLLO
Queremos iniciar nuestra ponencia saludando a los organizadores del “I ENCUENTRO DE NARRATIVA, POESIA Y TEATRO” que se realiza este año (2004) en la calurosa ciudad de Tarapoto, perteneciente al Departamento de San Martín y aprovechamos la ocasión para transmitirles nuestros más cordiales saludos. El tema que hoy nos toca exponer lo hemos titulado “El papel de la literatura infantil y juvenil ante los enemigos de la literatura”, un tema que consideramos de palpitante interés y que tenemos a bien presentar, en este evento, para su análisis y debate entre los colegas presentes.

Es importante establecer que cuando hablamos del “papel de la literatura” estamos involucrando tanto a las obligaciones como a las funciones que tienen que cumplir los escritores; como profesionales de la palabra - así como a las que le toca asumir a la literatura en sus tres acepciones principales; arte, estudio y conjunto de producciones literarias, ello en un contexto que se presenta problemático y atentatorio contra la majestad y esencia misma del arte literario. Y cuando hacemos mención a una “literatura infantil y juvenil” estamos hablando de aquella literatura que está orientada a aquellos dos segmentos más importantes de las etapas cronológicas de la vida humana: los infantes o niños que comprenden, según el Código del Niño y del Adolescente, a todo ser humano desde su concepción hasta los 12 años de edad, y a los jóvenes, grupo etario cuya edad comienza en la pubertad y se extiende hasta los 18 años, cuando se alcanza legalmente la mayoría de edad.

Cuando nos referimos a los “enemigos de la lectura” hacemos mención a la televisión y a los vídeo juegos, que desde siempre han estado en boga entre los niños y jóvenes de nuestro país pero – una aclaración importante – cuando hablamos de televisión como uno de los enemigos de la lectura no estamos mencionando a la televisión en si - transmisión de imágenes ópticas a distancia a través de ondas hertzianas – sino a algunos programas televisivos que estos emiten, principalmente los denominados “de entretenimiento” y que marketeramente están dirigidos, en su gran mayoría, a los segmentos infantil y juvenil con el ánimo de producir en ellos una determinada conducta o reacción. Como ejemplos podemos citar: dibujos animados (“Los Simpsons”, “Los Rougrats”), series cómicas (“Los tres chiflados”, “El Chavo del ocho”), etc.

Y cuando hablamos del otro enemigo: Los vídeo - juegos, hacemos mención a aquellos “ejercicios” supuestamente recreativos que se ofertan, principalmente, en las salas públicas de juego con el ánimo de diversión y entretenimiento a través del proceso de visión efectuado por sistemas electrónicos, en particular referentes a la televisión y la computadora, ejemplo de ellos lo constituyen los llamados “Nintendos” y “Ataris”.

Precisado este breve marco conceptual, que guiará nuestra ponencia estamos ahora en condiciones de plantear el problema objeto de nuestra inquietud académica la misma que presentaremos a continuación por medio de la siguiente interrogante:

¿POR QUÉ LA GRAN MAYORÍA DE INFANTES Y JÓVENES PREFIEREN ENTRETENERSE CON PROGRAMAS TELEVISIVOS O CON VIDEO – JUEGOS Y NO CON LA LECTURA DE OBRAS LITERARIAS”
Somos conscientes de que un respetable número de profesionales – psicólogos, sociólogos, pedagogos y antropólogos – se han planteado la misma interrogante durante los últimos años y que merced a ello se han desarrollado diversos trabajos de investigación que han permitido dar algunas respuestas reales y objetivas en torno al problema. Nosotros como escritores – vinculados directamente al conflicto – hemos querido, también, aunarnos a enriquecer este vasto marco teórico pero queremos hacerlo desde una óptica de autocrítica, de reflexión y de sincero reconocimiento de nuestros errores y deficiencias de tal forma que podamos arribar a importantes conclusiones y a trazarnos un plan de acción inmediato para contrarrestar dicha situación problemática.

Ahora bien, para dar respuesta a la interrogante general que nos hiciéramos en líneas anteriores hemos elaborado una hipótesis tentativa que nos permitirá orientar ordenadamente nuestra investigación y como consecuencia de ello arribar a una conclusión y - esperamos - a una serie de recomendaciones que nos permitan superar el problema objeto de nuestro estudio. Nuestra hipótesis la planteamos, entonces, de la siguiente manera:

“LA GRAN MAYORÍA DE INFANTES Y JÓVENES PREFIEREN ENTRETENERSE CON PROGRAMAS TELEVISIVOS Y VÍDEO – JUEGOS Y NO CON LA LECTURA DE OBRAS LITERARIAS PORQUE A ESTA LA VEN COMO UNA CONTINUACIÓN DE LOS ESTUDIOS, COMO UNA TAREA INTELECTUAL Y AÚN COMO CASTIGO, EN CAMBIO LA TELEVISIÓN Y LOS VÍDEO–JUEGOS SON PERCIBIDOS COMO UN PREMIO; UN RECREO QUE LES BRINDA ENTRETENIMIENTO Y DIVERSIÓN CON UN MÍNIMO DE ESFUERZO INTELECTUAL GENERANDO CON ELLO INFANTES Y JÓVENES DIVORCIADOS DE LA REALIDAD OBJETIVA, FALTOS DE IMAGINACIÓN CREATIVA Y CON UN ALARMANTE BAJO RENDIMIENTO ACADEMICO”.

Analicemos el siguiente caso de motivación; un padre de familia que anhela que su hijo apruebe satisfactoriamente un examen del colegio le dice: “Si apruebas el curso te dejo ver televisión todas las mañanas” o en su defecto le promete: “Si apruebas te doy dinero para que juegues “Nintendo” toda la mañana”. ¿Qué creen que hará este jovencito ante semejante promesa? De seguro se esforzará al máximo en estudiar y en aprobar la asignatura. Pero ahora imaginémonos a otro padre diciéndole a su vástago: “Si apruebas te dejo leer los cinco tomos de ‘Tradiciones Peruanas’ o, “Si apruebas te doy dinero para que te compres los dos tomos del ‘Quijote de la Mancha’ y te doy permiso para que los leas sin que nadie te moleste”.

Sin ser pesimista este jovencito encontrará escasa o nula motivación para aprobar el curso ¿Porqué?, por que para él, al igual que para miles de sus coetáneos, la lectura es una extensión más de los estudios, una carga académica, una especie de castigo. En cambio espectar un programa de televisión: dibujos animados o “El Chavo del Ocho”, por ejemplo, constituyen, al igual que los vídeo – juegos un rato de solaz, de descanso, de entretenimiento. ¡Un premio!

Nosotros no nos oponemos inquisidoramente a la totalidad de los programas televisivos emitidos por la televisión ni a todos los video – juegos, creemos que existen muchos programas y juegos que son rescatables y hasta recomendables y es más, creemos que todos los programas y juegos pueden ser espectados y jugados pero de una manera responsable y constructiva.

Somos conscientes de que a los infantes y a los jóvenes no se les puede prohibir tajantemente algo que ya casi esta enraizado en su entorno, ello sería contraproducente pues crearía un deseo vehemente por experimentar con lo prohibido. En lo que sí estamos en contra, y nos oponemos tajantemente, es al reemplazo de la actividad de lectura; sea de obras literarias o académicas, por estas prácticas de entretenimiento que poco o nada contribuyen a la formación cultural y/o educativa de nuestros niños y jóvenes.

La televisión por intermedio de sus llamados “Programas de entretenimiento” suelen sumir, muchas veces, a los niños y jóvenes en un estado catatónico (de fascinación, de deslumbramiento) de tal forma que se dan casos de niños que permanecen horas tras horas espectando la “caja boba" evadidos de la realidad, bombardeados por una serie de mensajes – algunos subliminales - que buscan moldearlos como pasivos “consumidores” de los productos que ellos ofertan. Lógicamente, como ya lo dijimos, existen programas televisivos dignos de ser vistos; muchos de ellos de corte nacional y otros que se transmiten por “cable”: “Reportajes”, “Costumbres”: “Discovery Chanel” y “Animal Planet” entre otros, pero estos programas no están en el rubro ”entretenimiento”, que estamos cuestionando, sino en el respetable rubro “educativo”.

Los video – juegos, por su parte, constituyen otra forma de evadirse de la realidad, una manera muchas veces mas peligrosa que la televisión pues su práctica conlleva a que el jugador asuma un rol de grandeza, de “todo poderoso”, de manera momentánea, abusando de su inocencia e inclusive haciéndole aflorar alarmantes deseos de muerte y destrucción. La gran mayoría de éstos juegos nos presentan, una realidad que no existe y están basados, principalmente, en el culto a la violencia y en algunos casos, a decir de los especialistas, en una apología a lo satánico y sobrenatural. Y si esto fuera poco, no son raros los casos de paranoia, esquizofrenia y aún de psicosis que suelen presentarse entre sus cultores.

Los programas de entretenimiento de la televisión y los vídeo – juegos, desde el punto de vista educativo – no exigen mayor esfuerzo intelectual a los niños y jóvenes, pueden ser utilizados en cualquier momento y en cualquier lugar. En cambio, leer un libro requiere esfuerzo y predisposición: concentración, reflexión y es más, hasta de un momento y de un lugar adecuado. La lectura, para los que aún no han desarrollado una “cultura de lectura”, resulta cansada, aburrida y hasta una especie de “mal necesario”. Los personajes cautivadores y las situaciones de acción y suspenso (violencia, sexo) no surgen con tanta rapidez y frecuencia como si ocurren en los programas televisivos de entretenimiento o, en los famosos vídeo – juegos.

En la lectura hay que imaginar; construir a los personajes y sus acciones lentamente, de a pocos, usando creativamente nuestra imaginación y raciocinio. Cuando uno lee un libro puede detenerse en la hoja o capítulo que prefiere; puede analizarlo y meditarlo con libertad, nadie lo presiona. Uno puede decidir entre aceptar o no, lo que se le ofrece a través de las páginas de un libro, en cambio la televisión y los vídeo – juegos no nos permiten esta libertad; no nos dan tiempo ni para descansar ni para meditar y mucho menos para decidir. Ellos nos llevan raudamente de la mano desde el principio hasta el fin, y prácticamente nos obligan a aceptar lo que con anticipación diseñaron para nosotros. La mente, el raciocinio no cuentan para ellos, lo que cuenta son los impulsos, lo que se hace de manera irreflexiva.

Lejanos están los años en que la lectura era parte inherente de la vida académica, laboral y amical de nuestros coterráneos. Eran años en que las bibliotecas bullían de lectores no sólo para cumplir una tarea escolar, como ocurre ahora, sino para recrearse libremente por medio de ese fascinante mundo de la palabra escrita. Ya no existen más la lectura ambulante de “chistes” o “comics” que despertaban nuestra imaginación y fantasía. Ya no vemos más por las calles los famosos “bibliobuses” que llevaban libros a los barrios, fábricas y parques. Y tampoco ya no hay más préstamos de libros a domicilio, de parte de las bibliotecas, porque ya nadie los solicita.

La lectura al igual que los cultores de la literatura; prosistas y versistas, entre otros, parecen languidecer irremediablemente en nuestra computarizada sociedad. Y decimos “parece” pues mientras existan literatos como los que aquí nos hallamos presentes la literatura continuará reinando majestuosamente ¡No ha de morir! Pero eso sí, la actual literatura, tiene que realizar una especie de reingeniería para continuar vigente en esta etapa de nuestra historia que los especialistas han tenido a bien designar como “Revolución del conocimiento”.

Bueno, hasta aquí hemos descrito brevemente la enfermedad. Si nos jactamos de ser serios y objetivos nos toca ahora señalar algunas de las causas que generan o producen dicha patología cultural. A continuación tendremos a bien establecer lo que a nuestro entender origina la debacle de la lectura entre los infantes y jóvenes de nuestro país:

 Los escritores, la gran mayoría, sólo nos preocupamos por escribir, por producir obras literarias, y lógicamente porque estas se vendan. Poco nos interesamos en fomentar la lectura como una opción de sano entretenimiento y esparcimiento. Por ello no sorprende ver como las ventas decaen día a día, no por los altos precios de los libros sino porque poco a poco nos quedamos sin lectores.
No existe en nuestra sociedad una “cultura de lectura”, leer no es parte inherente de nuestra vida, no es costumbre arraigada entre nosotros. En otros países los índices per-capita de lectura de libros tranquilamente duplican y hasta triplican el nuestro. En nosotros la lectura es una práctica de elite, relacionada casi siempre con los intelectuales o con personas adineradas.
En los hogares peruanos son escasos los padres de familia que tienen pasión por la lectura y mucho más escasos, aún, lo constituyen los padres que inculcan a sus hijos esta practica intelectual. Muchos jefes de familias prefieren tener a sus hijos frente a la pantalla del televisor antes que tenerlos molestando con sus preguntas, travesuras y ocurrencias.
En las escuelas, colegios, y aún en los centros de enseñanza superior la lectura se efectúa única y exclusivamente por obligación; para realizar una tarea dejada por el profesor o para prepararse para los inevitables exámenes, caso contrario se corre el riesgo de salir reprobado, pero, pasado el peligro todos abandonan al unísono la lectura, y no la vuelvan a practicar sino hasta el próximo examen.
Existen bibliotecas con importantes fondos bibliográficos, en la gran mayoría de centros de estudios, pero salvo para la realización de tareas difíciles y en época de exámenes estas no son visitadas por los estudiantes. Muchos no conocen el funcionamiento de una biblioteca, los criterios de clasificación (DEWEY) ni los títulos existentes y lo que es más, los profesores no integran en su currícula escolar el uso de la biblioteca.
Los profesores de lengua y literatura, o sus equivalentes, pocas veces motivan a sus alumnos a la lectura y si lo intentan no saben darles las pautas necesarias que les permitan aprender lo leído y que nazca en ellos la vocación por la lectura. También vemos que descuidan la realización de “juegos florales” que antaño permitían descubrir los nuevos valores del mundo de la literatura.
El modernismo con sus nuevas tecnologías: radio, televisión, teléfono, computadora e Internet parecen convertirse en enemigos de los libros y de la lectura pero creemos que no es así, más bien constituyen valiosos aliados que hay que saber aprovechar. Prueba de ello lo constituyen los libros virtuales, el uso de “multimedia” para animar los textos a través de discos compactos y disquetes, entre otros.
La falta de un control estatal, quizá, y la ausencia de un autocontrol por parte de las empresas televisivas hacen que muchos programas sin ningún mensaje educativo, sin ningún elemento relevante que contribuya a la formación moral o intelectual de los niños y jóvenes se conviertan en una “droga” que embota sus sentidos y que los hace recorrer por un camino irreal, subjetivo y perjudicial para el desarrollo de su personalidad.
El uso y abuso de los vídeo – juegos, principalmente de aquellos considerados prohibidos y peligrosos, hacen que los niños y jóvenes encuentren en ellos un sustituto atractivo para la práctica de la lectura. Resulta un entretenimiento rápido, barato y al alcance de su mano pero con las secuelas de violencia y enajenación que muchas veces suelen traer consigo para sus usuarios.

Todos estos elementos descritos tan prolijamente generan, a su vez, tres grandes males en los niños y jóvenes objetos de nuestra preocupación, a saber:

¨ Divorcio con la realidad objetiva,
¨ Falta de imaginación o distorsión de la misma y;
¨ Bajo rendimiento académico en sus estudios.

Recordemos que la realidad es aquello que realmente existe y se desarrolla, contiene en sí mismo su propia esencia y sus propias leyes, así como los resultados de su propia acción y desarrollo. La realidad se distingue de todo lo aparente, imaginario y fantástico pero la televisión y los vídeo – juegos hacen que los niños y jóvenes se evadan de esta realidad. En niveles aceptables puede resultar quizá relajante y hasta conveniente pero, el verse sometido durante horas y horas, cada día, a esta especie de catarsis cerebral realmente terminan por trastocar la realidad y hacen que se viva en un mundo irreal, inexistente y falso de tal forma que cuando este grupo etario “despierta” y tiene que enfrentarse al mundo real se encuentra en seria desventaja en relación a sus coetáneos que si tienen los pies bien puestos en tierra.
La imaginación es la facultad de crear nuevas imágenes sensoriales o conceptuales en la conciencia humana sobre la base de transformar las impresiones recibidas de la realidad. La imaginación surge en el quehacer del hombre que trabaja, sin ella el trabajo no podría ser adecuado y fecundo. Muchos programas televisivos y vídeo – juegos yugulan el uso de la imaginación creativa en los niños y jóvenes y en contraposición los motivan al uso de las “quimeras” es decir a la “fantasía ociosa”, a lo fabuloso, a lo fingido, a lo imaginado sin fundamento. En consecuencia producen jóvenes desvinculados de las necesidades de la sociedad, ajenos al conocimiento de la vida y transformación de la misma.
Quiérase o no, hasta el momento, la forma principal de obtener conocimientos y cultura general lo constituyen la lectura de libros. En ellos, tengan el soporte que tengan (papel, disquete, CD), esta concentrado el saber humano. El no estar acostumbrados a estudiar con el apoyo valioso de la lectura impide que podamos concentrarnos y aprender los conocimientos que nos son exigidos en nuestra formación académica. Mal acostumbrados a la diversión y al entretenimiento “enlatado”, que brinda la televisión y los vídeo – juegos, estos jóvenes reflejan un bajo rendimiento académico en los estudios pues su facultad de comprender y conocer se encuentran embotados por practicas que no les exigen esfuerzos ni concentración de ahí, entonces, que la brecha educativa entre nuestro país y otros de la región se encuentre bastante dilatada.

Merced a estas apreciaciones, que consideramos reales y preocupantes, queremos elevar nuestra voz de alerta, y quizá hasta de protesta, contra aquellos programas televisivos – algunas veces llamados “TV basura” y hacia aquellos vídeo – juegos que distorsionan la realidad en perjuicio de los infantes y jóvenes pues constituyen prácticas, aparentemente inocentes pero que en el fondo son sumamente perjudiciales para su formación moral, intelectual y social. Recordemos que el Perú es un país de niños y de jóvenes, el grupo etario de 01 a veinte años es el más numeroso, según los guarismos del INEI, de ahí que nosotros los escritores, sea en forma individual o por medio de nuestras organizaciones, debamos de luchar indesmayablemente para protegerlos de toda práctica que resulte atentatoria a su integridad física y moral. Ellos son el futuro de nuestro país.

Ahora sí, llegados a este punto de nuestra exposición podemos manifestar con conocimiento de causa que la hipótesis que nos planteáramos al inicio de nuestro trabajo ha sido comprobada en su totalidad de tal forma que podemos, ahora, plantear la siguiente conclusión general:

“LA GRAN MAYORIA DE INFANTES Y JÓVENES PREFIEREN ENTRETENERSE CON PROGRAMAS TELEVISIVOS Y VIDEO – JUEGOS Y NO CON LA LECTURA DE OBRAS LITERARIAS PORQUE A ESTA LA VEN COMO UNA CONTINUACIÓN DE LOS ESTUDIOS, COMO UNA TAREA INTELECTUAL Y AÚN, COMO UN CASTIGO, EN CAMBIO LA TELEVISIÓN Y LOS VIDEO – JUEGOS SON PERCIBIDOS COMO UN PREMIO; UN RECREO QUE LES BRINDA ENTRETENIMIENTO Y DIVERSIÓN CON UN MÍNIMO DE ESFUERZO INTELECTUAL GENERANDO CON ELLO INFANTES Y JÓVENES DIVORCIADOS DE LA REALIDAD OBJETIVA, FALTOS DE IMAGINACIÓN CREATIVA Y CON UN ALARMANTE BAJO RENDIMIENTO ACADÉMICO”

Consideramos también que nuestra conclusión quedaría incompleta si no la acompañamos de las recomendaciones o sugerencias que se desprenden del presente estudio. Recomendaciones que esperamos sean analizadas, enriquecidas y puestas en práctica, tanto por los escritores como por los editores, pasando, por supuesto, por los pedagogos, críticos literarios y aún por los comercializadores, ello en beneficio de esta importante práctica intelectual llamada lectura, esencia y corazón de la literatura. A continuación presentamos las siguientes recomendaciones:

Debemos de realizar – como lo hacen en Lima - campañas de “lectura en público”; un escritor o un grupo de ellos en día y hora determinada, previa convocatoria de lectores, proceden a leer sus obras en un lugar público, donde puedan ser vistos por el mayor número posible de personas, motivándolas y convirtiéndose en ejemplos dignos de imitar.
Debemos de realizar – como lo hacen en Lima - campañas de “lectura en público”; un escritor o un grupo de ellos en día y hora determinada, previa convocatoria de lectores, proceden a leer sus obras en un lugar público, donde puedan ser vistos por el mayor número posible de personas, motivándolas y convirtiéndose en ejemplos dignos de imitar.
Es importante que nos preocupemos por conocer y utilizar las tecnologías de información y comunicación (TIC) estas son formas modernas de adquirir y transmitir conocimientos por medio de una computadora conectada a Internet. El “Proyecto Huascarán”, es un intento de ello en nuestro país.
Si bien es cierto que el soporte principal en el que se escribe un libro continua siendo el papel, tengamos presente que existen también, otros soportes para escribirlos y comercializarlos: Discos Compactos (CD) Diskettes y Vídeos (VHS). Estos nuevos soportes, tengámoslo por seguro, hacen más atractiva la lectura.
Recordemos que un libro lleno de letras, y más letras, y aún con imágenes tradicionales: fotos y dibujos ya no resultan del todo atractivos para la lectura. Ahora se requiere de animación: movimiento y voces, por ejemplo, a través de la “multimedia”. Las grandes editoriales así lo han entendido por ello sus libros vienen acompañados de Discos Compactos, Diskettes, Casettes y Vídeos.
Es urgente también que comencemos a volcar nuestra mirada a la publicación de libros “virtuales” a través de Internet; publicados, comercializados y leídos a través de una computadora. La gran “red de redes” constituye el más grande mercado de lectores que podamos encontrar en el mundo. Modernicémonos también y utilicemos las herramientas informáticas del Siglo XXI.
Y sobre todo debemos de bregar para que, sin atentar contra la libertad de expresión, se creen mecanismos de regulación que permitan prohibir o restringir aquellos programas televisivos y vídeo – juegos que resulten perniciosos para la niñez y juventud peruana, el Estado y las mismas empresas televisivas pueden apoyar esta tarea.

Y para concluir, estimados colegas, queremos precisar que el tema que hoy nos ha tocado abordar no esta agotado, no esta terminado, es quizá una introducción a esta situación problemática que enfrenta nuestra sociedad, por ello queremos exhortar a que se genere en nosotros el afán de continuar investigando hasta arribar a propuestas objetivas y coherentes que permitan que la actividad de lectura se convierta en un acto de entretenida voluntad, en un acto inherente a la vida misma pues sólo los conocimientos y la cultura general nos convierten en hombres y mujeres de bien para la sociedad. MUCHAS GRACIAS.

(*) La presente monografía, por su modalidad de ponencia –elaborado para ser leída en un congreso literario-, carece de bibliografía.

DATOS DEL AUTOR
Alexander Alban Alencar (1966- Perú),
historiador regional, ha estudiado en las prestigiosas Universidades “Inca Garcilaso de la Vega” de Lima y en la Universidad Nacional de Trujillo en el Perú. Pertenece a las siguientes asociaciones académicas: Asociación de literatos de la Amazonía Peruana, Circulo de Gerentes Sociales del INDES – Perú, Asociación de corresponsales de Defensa del Ejercito Peruano y al Club de Leones de Tarapoto. Ha publicado diversos libros propios del campo de las ciencias sociales, y tiene como objeto de estudio principal, los hechos históricos, folklóricos y sociales de la Amazonía Peruana. Los trabajos que tiene a bien presentar en esta oportunidad han sido realizados en la Amazonía peruana y es remitido para su publicación por vía electrónica.

El suscrito vive en Jr. Antonio Raymondi Nº 434 Dpto. 207 Tarapoto, San Martín – Perú, teléfono Nº 051- 042 – 521985. ¡ÉXITOS!

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