RESUMEN
El trabajo: “El desarrollo del lenguaje. Un análisis histórico” constituye una
reflexión desde el punto de vista científico acerca del tema y su desarrollo en
niñas y niños de edad preescolar y su atención por parte del maestro, el mismo
tiene como propósito brindar un compendio de elementos teóricos necesarios para
el docente, los que deben ser tenidos en cuenta en la conducción del proceso de
enseñanza aprendizaje a partir de la diversidad que cada uno cuenta en su aula
en los momentos actuales, como parte de la consolidación de las profundas
transformaciones que se ponen en práctica en este nivel educativo.
El material constituye un producto informativo y va dirigido a todos los
docentes en ejercicio y en formación vinculados directamente con este nivel de
enseñanza que diariamente conducen el proceso pedagógico en diferentes
instituciones escolares en cuyos hombros recae la responsabilidad de la correcta
atención y formación de las futuras generaciones. Para su confección se
consultaron diferentes fuentes bibliográficas de las que se obtuvieron los
presupuestos teóricos que constituyen la base científica del mismo.
DESARROLLO
Es necesario que la familia además de disfrutar este acontecimiento tan
importante se prepare para contribuir al desarrollo y a la felicidad del pequeño
desde los primeros momentos de su vida. Su desarrollo integral se lleva a cabo
sobre la base de la asimilación de la experiencia de la humanidad y solo por la
comunicación entre el niño y los adultos.
Uno de los logros fundamentales dentro de la comunicación, y por supuesto dentro
del desarrollo psíquico lo constituye la asimilación de la lengua materna. El
surgimiento y formación del lenguaje marca un hito en el curso evolutivo del
desarrollo psíquico, pues aunque el pensamiento existe antes del lenguaje en el
propio proceso de la acción, a partir de ese momento el curso del pensamiento
está indisolublemente unido al lenguaje, que se convierte en su medio de
expresión fundamental.
Mas el lenguaje no es solo medio de comunicación, sino que es una forma de
conocimiento de la realidad, un reflejo especial del mundo de los objetos y
fenómenos, mediante el cual se posibilita el desarrollo psíquico del individuo,
tanto en el plano cognoscitivo- intelectual como en el afectivo- emocional, y su
propio proceso de socialización. Desde este punto de vista la formación,
desarrollo y perfeccionamiento de la lengua materna no implica solamente un
problema de comunicación y de influencia de las relaciones sociales, sino que
constituye igualmente un problema intelectual, que tiene serias implicaciones en
el desarrollo de la inteligencia, la conciencia y la personalidad.
El niño en el decursar de los años asimila progresivamente el vocabulario, las
estructuras gramaticales de su lengua materna, la entonación acentuada de las
palabras, frases y oraciones. Es preciso que desde la edad preescolar se preste
mucha atención a que el niño asimile un vocabulario acorde a la edad, así como
la articulación de fonemas y una adecuada pronunciación de palabras y como
resultado de este, el desarrollo del lenguaje será coherente, el niño será capaz
de transmitir de manera oral, adecuada y comprensible su pensamiento.
La edad preescolar constituye el eslabón inicial de todo el Sistema Nacional de
Educación, en el cual se sientan las bases para el desarrollo de la personalidad
del niño, lo prepara paulatinamente para su ingreso a la escuela.
Este desarrollo integral se lleva a cabo sobre la asimilación de la experiencia
y la comunicación con los adultos. Esa experiencia sola puede ser transmitida
mediante el lenguaje. Según Sojin (1977:6): La lengua es el medio más importante
de comunicación del hombre.
Entre el gran número de tareas importantes en la educación y la enseñanza de la
edad preescolar, la enseñanza de la Lengua Materna, el desarrollo del lenguaje y
la comunicación oral, son principales. Dentro de estos el desarrollo del
lenguaje cobra gran importancia como elemento esencial para el desarrollo
integral del niño, y es una de las líneas que se evalúa en el diagnóstico final
del grado preescolar; pero al culminar esta etapa los niños presentan algunas
limitaciones que obstaculizan su eficiente aprendizaje en el primer grado,
condicionando las dificultades que tradicionalmente suelen aparecer en la
enseñanza primaria.
La asimilación y el dominio de la Lengua Materna incluyen una serie de tareas
particulares como son:
- La educación de un lenguaje culto y coherente
- El perfeccionamiento de un lenguaje gramaticalmente correcto
Estos contribuyen al enriquecimiento, consolidación y activación del
vocabulario, los cuales garantizan la comunicación y la utilización del lenguaje
como medio de expresión del pensamiento.
Dentro de las prioridades de la enseñanza preescolar ocupa un lugar primordial
la calidad del proceso docente educativo, cobrando especial significado en este
la preparación de los docentes para promover un proceso de enseñanza-aprendizaje
desarrollador, propiciando que los objetivos de la educación se realicen con
mayor efectividad en los niños, donde desempeña un importante papel el
desarrollo de la creatividad de los maestros.
El niño desde que nace es un ser social.
Esto quiere decir que el proceso de transformación en hombre, en ser humano, no
es posible fuera del contexto social, en el cual se apropia de toda la
experiencia histórico-cultural acumulada en los objetos y fenómenos del mundo
material y espiritual que le rodea, y que le es transmitida por los adultos que
le alimentan, atienden y educan, lo que se da en una actividad conjunta en la
cual ellos le transmitan esa experiencia social, y le enseñan los modos de la
actividad práctica e intelectual para actuar sobre ese mundo de objetos
materiales y espirituales creados por la humanidad durante siglos. Es en este
proceso de actividad y comunicación que se posibilita su conversión en ser
humano.
El lenguaje es una forma peculiar de conocimiento de los objetos y fenómenos de
la realidad, un reflejo de dicha realidad que se propicia por medio de la lengua
natal, y que constituye a su vez, la principal vía de comunicación entre los
seres humanos., entre las personas, y mediante el cual el individuo entra en
relación con sus semejantes, para coordinar acciones mutuas e incluirse entre
sí. Para esto hace uso de una lengua que tiene componentes fonético-fonológicos,
léxico-semánticos y gramaticales, que la hacen un medio indispensable del
pensamiento humano, con el que forma un sistema en mutua interdependencia e
interrelación.
Es sabido que el pensamiento se entrelaza estrechamente con el lenguaje, y esto
llevó a algunos psicólogos a la conclusión de que era una sola cosa, como
establecía J. Watson, para quien el pensamiento se reducía al lenguaje interno,
siguiendo una determinada frecuencia, que iba del lenguaje en alta voz al
murmullo, al lenguaje interno, lo cual equivalanciaba y convertía en un único
proceso ambas acciones psíquicas.
No obstante, y ya desde los hallazgos de la escuela de Wurtzburgo, se puso de
manifiesto que el pensamiento y el lenguaje estaban bien lejos de coincidir.
Esto llevó a dos posiciones: una que sostenía la total identificación entre el
pensamiento y el lenguaje, y otra que sostenía una total diferenciación.
L. Vigotsky refutó ambas posiciones, en las cuales pensamiento y lenguaje se
veían como independientes, o con una relación puramente mecánica entre dos
procesos distintos, lo cual atribuyó fundamentalmente al método utilizado en su
investigación, al adentrarnos en el tema nos adscribimos al criterio Vigotskiano.
Este mediante el estudio histórico genético dio su respuesta en tendencias que
van desde considerar al pensamiento como lenguaje sin sonido hasta las
corrientes reflexiológicas que lo consideran un reflejo inhibido en su parte
motora.
Desde los orígenes del lenguaje el hombre lo ha utilizado como un instrumento
que permite describir y organizar la relación entre el mundo de los sujetos y el
de los objetos, usándolo como medio de cognición y desarrollo.
Al analizar el desarrollo del lenguaje, este ha de enfocarse como un proceso de
asimilación de la lengua o idioma natal, de las habilidades para el uso de la
lengua como medio de conocer el mundo, como un medio de comunicación entre las
personas, y como mecanismo para autoconocerse y autorregular su conducta.
El lenguaje nació por la necesidad que sintieron los hombres de comunicarse en
el curso del trabajo, sin él sería imposible la sociedad. Es un fenómeno
histórico social y lingüístico según plantean Carlos Marx y Federico Engels en
el Materialismo Dialéctico e Histórico.
Para adentrarnos en el lenguaje es imprescindible saber ¿Qué es? Las respuestas
a dicha interrogante son múltiples, precisamente por tratarse de un fenómeno
complejo y hasta el momento no totalmente develado (1987:8):
“… el lenguaje es la actividad específicamente humana de comunicación, mediante
la lengua o idioma. Es la forma especial de relación entre los hombres, a través
del cual se comunican sus pensamientos e influyen unos sobre otros”.
El lenguaje tiene tres funciones principales:
· Denominativa: referida a la designación de los objetos mediante las palabras y
al conocimiento de su significación.
· Comunicativa: de intercambio de comunicación con los demás.
· Reguladora: dirigida al control y regulación del comportamiento.
La caracterización del desarrollo evolutivo del lenguaje en la edad preescolar
expuesta por F. Martínez Mendoza permite establecer el transcurso de los
comportamientos significativos en el desarrollo del lenguaje desde el nacimiento
hasta los seis años, y específicamente de la formación de la palabra en el
primer año de vida.
Entre los logros fundamentales del lenguaje entre los seis años destacamos:
En el primer año de vida, la aparición de la primera palabra significativa,
generalmente incompleta, pero semánticamente completa.
En el segundo año de vida, el surgimiento de la palabra-frase, la ampliación de
la comprensión léxico-semántica de la lengua, que permite el cumplimiento de
órdenes por demanda verbal y responder a preguntas directas y la utilización de
frases simples.
En el tercer año de vida, la ampliación marcada del vocabulario, por extensión
de la comprensión léxico –semántica, sin dificultades significativas en la
articulación y pronunciación, la aparición de la conversación de tipo
situacional o lenguaje situacional y el dominio del tiempo presente así como el
uso amplio del pasado simple.
En el transcurso del cuarto año de vida, las verbalizaciones del establecimiento
incipiente de la relación causa-efecto. Surgimiento de los por qué de tipo
cognoscitivo, la conversación de tipo situacional, con elementos contextuales y
el uso apropiado de las relaciones de lugar, no así de las temporales.
En el quinto año de vida, el surgimiento del lenguaje para sí, el lenguaje
interno, la consolidación del tiempo presente y el uso del pasado con oraciones
combinadas, subordinadas y compuestas de corta extensión.
En el sexto año de vida, el enriquecimiento del lenguaje interno, la asimilación
completa de los tiempos fundamentales, con complejidades gramaticales y
secuencia y diferenciación de acciones temporales, la aparición del sentido de
la lengua, generalizaciones idiomáticas empíricas y de carácter no consciente y
la conversación contextual compleja.
En la edad preescolar uno de los aspectos fundamentales que se concibe dentro
del Programa de Educación y que se le da cumplimiento a través del área de
Lengua Materna, es el desarrollo del lenguaje como elemento esencial para el
desarrollo integral del niño. El programa de Lengua Materna en la institución
infantil comprende los siguientes aspectos:
- Desarrollo del vocabulario
- El aspecto gramatical de la lengua
- La expresión oral
La acumulación de conocimientos, el enriquecimiento de la expresión personal del
niño, del contenido y del carácter de su comunicación con las personas que le
rodean, adultos y niños de su misma edad y su independencia siempre creciente,
aseguran un rápido desarrollo del razonamiento y del lenguaje. El dominio de un
lenguaje correcto, coherente y expresivo por parte de los niños es una de las
tareas principales de la educación preescolar.
La educadora no solo tiene que ampliar el vocabulario de reserva de los niños,
sino enseñarles a servirse de este, a esforzarse para que su lenguaje exprese
correctamente la idea de lo que quieren manifestar.
El lenguaje que escuche el niño debe ser correcto, claro y preciso, que exprese
y comunique lo que se quiere decir, de manera que sea modelo propicio para la
imitación de su forma de hablar por los niños.
El pedagogo K. D. Ushinski expresó (1975: 101):¨ En la medida en que el niño
aprende la Lengua Materna, asimila no solo las palabras, su comprensión y giros,
sino también la variedad infinita de conceptos, ideas y objetos, la variedad de
sentimientos e inquietudes, formas artísticas, la lógica y la filosofía del
lenguaje.¨
Los niños aprenden a hablar mediante el trato con los adultos y demás niños,
escuchando y hablando asimilan el vocabulario y la gramática, es decir, mediante
el uso activo del lenguaje, y, conjuntamente con el desarrollo de su lengua, van
adquiriendo, poco a poco, la riqueza intelectual. En las conversaciones con los
adultos satisfacen su curiosidad, intercambian sus impresiones, buscan el apoyo
y la evaluación de sus acciones. Mientras mejor hable el niño y en forma más
comprensible para los demás, más fácil le resultará comunicarse con los que lo
rodean.
La vida de los niños en el círculo infantil ofrece condiciones objetivas para
apoyar y promover al máximo el desarrollo lingüístico de los pequeños. Estos
juegan, trabajan y aprenden juntos, y realizan muchas actividades en colectivo.
Estas actividades llevadas a cabo bajo la dirección de la educadora, constituyen
al mismo tiempo, procesos de comunicación. En ellas los niños se relacionan
mediante el lenguaje.
Las tareas fundamentales del desarrollo del lenguaje consisten en la enseñanza
de la Lengua Materna, el desarrollo del lenguaje como proceso psíquico y el
perfeccionamiento de la comunicación oral.
Estas tareas generales se expresan en tareas específicas, tales como:
- La educación de la cultura fónica del lenguaje
- El enriquecimiento, fijación y activación del vocabulario
- El perfeccionamiento de la estructura gramatical
- La enseñanza del lenguaje oral, o lenguaje dialogado
- El desarrollo del lenguaje coherente
- La educación de la literatura infantil
- La preparación para la lectoescritura
En la edad preescolar se producen notables cambios en el desarrollo del lenguaje
de los niños. Estos cambios están provocados, ante todo, por el hecho de que
ellos dominan cada vez más y mejor su lengua materna y con más frecuencia dan
solución por sí mismos a diferentes tareas que surgen en la vida diaria.
El desarrollo del lenguaje permite al niño, no solo resolver exitosamente una
tarea sencilla a él planteada sino también, su solución y hablar de ella.
Para lograr la asimilación del lenguaje, se deben tener en cuenta tareas
específicas que recogen todos los aspectos relacionados con esta enseñanza en
los diferentes grupos evolutivos, como son:
· Análisis fónico
· Enriquecimiento del vocabulario
· Construcción gramatical
· Familiarización de los niños con la vida social
· Conocimiento del mundo circundante
· Familiarización con la literatura artística
Para que se dé un desarrollo exitoso del lenguaje, es necesario un largo
proceso:
· Primeramente, la recepción de las primeras señales del lenguaje, ópticas y
acústicas, y la producción de sonidos inarticulados primero, y articulados
después.
· Separación de determinados grupos de sonidos (palabras) que se distinguen del
flujo verbal en su conjunto.
· Análisis fonemático de cada grupo de sonidos (diferenciar combinaciones
sonoras semejantes, sílabas).
· Relacionar la palabra con el objeto (comprensión de la palabra).
· Generalización de objetos semejantes, y su señalización, con una palabra
determinada.
· Comprensión de la oración en su conjunto (grupos de palabras unidas por
determinadas reglas gramaticales).
· Dominio del mecanismo de la pronunciación verbal (articulación del lenguaje).
· Dominio para seleccionar, en cada caso, las palabras necesarias organizándolas
gramaticalmente, para poder expresar ideas en oraciones comprensibles a los
demás (coherencia del lenguaje.).
Es un largo camino que se posibilita por la formación, maduración y desarrollo
del oído fonemático, y la maduración y ejercitación de las estructuras fonatorio-motoras
que intervienen en la emisión del lenguaje, unido a la propia maduración y
conformación de las estructuras córtico- funcionales que intervienen en este
proceso. Todo esto no se resuelve de inmediato, ni simultáneamente. Se logra en
un prolongado margen de tiempo, en las actividades de la comunicación diaria y
en el proceso de la enseñanza.
De este modo, cuando la educadora trabaja con los niños debe prestar atención a
lo siguiente:
1. Pronunciar correctamente todos los sonidos de la lengua materna, eliminar
todos los defectos que tienen del lenguaje.
2. Tener un lenguaje claro, preciso, lógico y coherente, es decir buena dicción.
3. Utilizar en su lenguaje la pronunciación literaria, es decir, seguir las
normas ortológicas.
4. Tratar de utilizar correctamente los medios de entonación de la expresividad,
teniendo en cuenta el contenido de la manifestación.
5. Utilizar en la comunicación con los niños un lenguaje de ritmo ligeramente
pausado, y modelado por la intensidad de la voz.
6. Narrar y transmitir coherentemente y en forma accesible el contenido de los
textos, utilizando con exactitud las palabras y las construcciones gramaticales
(correspondiente con la edad de los niños).
7. No permitir un tono elevado ni expresiones burdas en la conversación con el
niño y con el personal.
8. Tener en cuenta la edad de los niños y seleccionar palabras accesibles para
su comprensión.
Las actividades programadas para el desarrollo del lenguaje no deben excluir a
las demás áreas de desarrollo, sino, deben estar estrechamente relacionadas.
Una buena preparación del niño para el aprendizaje escolar lleva implícita que
este se exprese con un lenguaje claro, coherente y lógico, así como que articule
correctamente todos los sonidos.
Por tanto hablar correctamente la Lengua Materna significa no solo hablar con
pureza fonética y buena articulación, sino también con expresividad y armonía.
En general el lenguaje de la educadora debe ser completo, bonito, con palabras
exactamente seleccionadas, elaborado de un modo gramaticalmente correcto,
expresivo, entre las distintas partes debe establecer una relación lógica.
Además debe ser sereno, siempre equilibrado y cortés.
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AUTOR
Lic. Gisell Hernández del Cruz
MsC. Freidy F García Martínez. Profesor Asistente.
Lic. Mayelín M Ruiz Álvarez.