RESUMEN
En el presente trabajo se relacionan las principales características de las
Especies Reactivas del oxígeno (ERO) de interés biológico y de los sistemas
antioxidantes endógenos y exógenos. Además se describe el daño oxidativo
resultante de la interacción de las ERO con las principales biomoléculas.
Palabras claves: ERO, antioxidante, daño oxidativo.
DESARROLLO
1 Especies Reactivas del Oxígeno de interés biológico. Principales
características.
1.1 Especies radicalarias.
Entre las especies radicalarias de mayor interés desde el punto de vista
biológico, se destacan el radical anión superóxido (O2▪-), el radical hidroxilo
(▪OH), el óxido nítrico (NO▪), el radical peroxilo (RO2▪) y el radical alcoxilo
(RO▪).
El O2▪- se forma a partir de una molécula de O2, en presencia de una cantidad de
energía suficiente que le permita adquirir un electrón adicional. Esta especie
es producida por reacciones de autooxidación, por transferencia no enzimática de
electrones provenientes de la reducción molecular univalente del oxígeno y por
un gran número de enzimas, tales como la NADPH oxidasa, la xantina oxidasa. El
O2▪- formado in vivo tiene un tiempo de vida media del orden de los milisegundos
porque se dismuta por la enzima superóxido dismutasa (SOD) con una rápida
constante de reacción, o por vía no enzimática, en H2O2. El O2▪- puede penetrar
las membranas biológicas y causar daño a blancos específicos (Fridovich, 1989).
Además de los procesos de dismutación anteriormente mecionados, el O2▪- es capaz
de reaccionar con el ácido ascórbico, con una constante de velocidad de 2,7×105
M-1×s-1 a pH=7,0 (Nishikimi, 1975). Bajo condiciones de sobreproducción y
agotamiento de sus secuestradores, el O2▪- puede interactuar con los grupos –SH
de las proteínas y enzimas de su vecindad e inactivarlas, además de agotar el
glutatión (Brent y Rumack, 1993) e iniciar una cascada de eventos oxidativos,
donde la reacción de Haber-Weiss (Haber y Weiss, 1934) juega un papel
fundamental.
El ▪OH es el radical más reactivo encontrado en los sistemas biológicos (Aruoma,
1996). Tiene la capacidad de reaccionar con casi todas las moléculas biológicas
con constantes de velocidad del orden de 109-1010 M-1×s-1. Se forma a partir de
O2▪- y H2O2, a través de las reacciones de Haber-Weiss y Fenton (Goldstein,
1993), las que requieren trazas de metales de transición como catalizadores. Los
iones de hierro son los que intervienen fundamentalmente en esta reacción in
vivo (Halliwell y Gutteridge, 1989). No existen secuestradores específicos in
vivo para esta especie radicalaria.
O2▪- + Fe 3+ O2 + Fe 2+
H2O2 + Fe 2+ ▪OH + OH- + Fe +3 Reacción de Fenton
O2▪- + H2O2 Fe/Cu ▪OH + OH- + O2 Reacción de Haber-Weiss
Los radicales RO2▪ y RO▪ se forman como intermediarios durante la ruptura de
lípidos peroxidados en las reacciones radicalarias de la peroxidación lipídica (POL)
(Aruoma, 1996). La formación de RO2▪ es el paso más importante de las reacciones
de propagación en cadena durante la POL (Gardner, 1989). La peroxidación de las
membranas produce pérdida de la fluidez y alteración de los gradientes iónicos (Southorn
y Powis, 1988). Numerosos residuos químicos de estas reacciones, dentro de los
cuales se encuentra el malonildialdehído (MDA), pueden difundir del sitio donde
se producen y provocar edema, alterar la permeabilidad vascular, desencadenar la
reacción inflamatoria y la quimiotaxis, estimular la fosfolipasa A2 e inducir la
liberación del ácido araquidónico, con la subsiguiente formación de eicosanoides
(Southorn y Powis, 1988). Entre los secuestradores más importantes de los
radicales RO2▪ y RO▪ se encuentra el glutatión y la vitamina C (de fase acuosa)
y la vitamina E y los β-carotenos (de fase lipídica) (Halliwell y Gutteridge,
1990).
El NO▪ es un gas incoloro que posee un electrón no pareado deslocalizado entre
el átomo de nitrógeno y el de oxígeno. El NO▪ se forma in vivo a partir del
aminoácido L-arginina por acción de la enzima óxido nítrico sintetasa (NOS).
Esto tiene lugar en las células del endotelio vascular, las neuronas y por los
fagocitos activados. El NO▪ es una molécula que participa en la señalización
intracelular, la neurotransmisión y modula el tono vascular (Moncada et al.,
1991). El NOŸ también regula la formación de colágeno, la proliferación celular
y la contracción de la herida, en modelos animales de curación de heridas (Witte
y Barbul, 2002) e incrementa la expresión del factor de crecimiento del
endotelio vascular (VEGF) durante la curación de heridas cutáneas (Frank et al.,
1999). El NO▪ puede interactuar con el O2▪- en una reacción radical-radical para
general el anión peroxinitrito (ONOO-), en una reacción que transcurre con una
velocidad de 6,7×109 M-1×s-1. El ONOO- es un compuesto altamente tóxico que
provoca daño oxidativo sobre las células de manera directa (Beckman et al.,
1990; Radi et al., 1990) o puede descomponerse en otros productos tóxicos, que
incluyen el ▪OH (Hogg et al., 1992).
1.2 Especies no radicalarias.
Las especies no radicalarias de mayor interés biológico son: el peróxido de
hidrógeno (H2O2), el ácido hipocloroso (HClO), el peroxinitrito (ONOO-) y el
oxígeno singlete (1O2).
El H2O2 se forma in vivo por dismutación del O2▪-, de manera espontánea o
enzimática por acción de la SOD (Aruoma, 1994). A bajas concentraciones el H2O2
es poco reactivo, sin embargo, altas concentraciones es capaz de oxidar los
grupos –SH de las proteínas (Grisham y McCord, 1986) y causar ruptura de las
hebras del ADN. Su efecto más nocivo es la formación de ▪OH catalizado por
metales de transición mediante la reacciones de Haber-Weiss y Fenton (Goldstein,
1993). Fisiológicamente el H2O2 se remueve por la acción de las enzimas GPx y
Catalasa (CAT) (McCord, 2000).
El ácido hipocloroso (HClO) es un potente agente antioxidante formado por los
neutrófilos activados en los sitios de inflamación, por acción de la enzima
mieloperoxidasa, en presencia de H2O2 y Cl- (Aruoma, 1996). Este agente
reacciona con los grupos sulfidrilos (-SH) y aminos proteicos, y puede clorar
las bases purínicas del ADN. El ácido ascórbico a concentraciones fisiológicas
es un poderoso inactivador de esta ERO (McCord, 2000).
2 Interacción de las ERO con los componentes celulares.
2.1 Daño oxidativo a los lípidos.
Los radicales libres de alta reactividad, como el ·OH, pueden sustraer un átomo
de hidrógeno de los ácidos grasos, conduciendo a la reacción en cadena conocida
como POL. Los ácidos grasos poliinsaturados son más susceptibles al ataque de
los radicales libres y como consecuencia resultan oxidados. La POL ocurre en
mayor medida en las membranas biológicas y en las lipoproteínas. Este evento
conduce a un aumento considerable de la permeabilidad de las membranas
celulares, que origina alteraciones irreversibles de las propiedades funcionales
de la célula que pueden conducir a su lisis total (Sevanian y Ursini, 2000). La
POL puede disminuir la fluidez de las membranas biológicas, inactivar enzimas y
receptores asociados a la membrana celular y aumentar la permeabilidad al Ca2+.
Este fenómeno conduce a la formación de numerosos derivados tóxicos: los
hidroperóxidos, los 4-hidroxi-alquenales, el MDA y otros (Dennis y Shibamoto,
1989). La oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL) constituye uno
de los mecanismos que participa en la génesis de la placa ateromatosa (Salvayre
et al., 2002).
2.2 Daño oxidativo a las proteínas.
Los aminoácidos más sensibles al daño oxidativo son el triptófano, la tirosina,
la fenilalanina, la metionina y la cisteína (Stadtman y Levine, 2000).
En especial, el ▪OH interactúa con muchos aminoácidos, y en ocasiones genera
daños puntuales a proteínas que están unidas a metales de transición (Stadtman y
Oliver, 1991; Aruoma, 1994). Los aminoácidos aromáticos y el anillo de imidazol
de la histidina son hidroxilados como consecuencia de su reacción con el ▪OH.
Los aminoácidos de cadena alifática, como son: valina, leucina, isoleucina y
prolina cuando interactúan con el ▪OH resultan peroxidados. Muchas ERO son
capaces de oxidar los grupos sulfidrilos de las proteínas, lo cual conduce a su
inactivación o reducción de su actividad biológica. Este efecto ha sido
observado en numerosas enzimas, como: fosfofructo-quinasa, hexoquinasa,
glutatión reductasa, glucosa-6-fosfatasa, adenilato ciclasa, guanilato ciclasa,
proteína quinasa dependiente de AMPc, entre otras (León et al., 2004).
Otro importante daño oxidativo, que tiene lugar en las proteínas, es la
oxidación de los grupos amino de los aminoácidos a grupos carbonilo. Los
residuos de mayor relevancia en este tipo de modificación son: lisina, arginina,
prolina e histidina (León et al., 2004). Por otro lado, el ONOO- también es
responsable del daño a las proteínas por al menos tres mecanismos: 1) puede
descomponerse y generar el ▪OH, 2) el ONOO- reacciona directamente con los
grupos –SH proteicos y 3) puede reaccionar con los iones metálicos para generar
una potente especie, el catión nitronio, capaz de nitrar muchos aminoácidos. Los
residuos de tirosina nitrosilados son estables y constituyen indicadores del
ataque del ONOO- a las proteínas (Simonian y Coyle, 1996).
Como resultado del ataque de las ERO se producen entrecruzamientos de cadenas
polipeptídicas y fragmentación de las proteínas, perdiendo éstas su función
biológica. Las consecuencias bioquímicas de las modificaciones oxidativas a las
proteínas, incluyen la pérdida de la función de receptores, enzimas y proteínas
de transporte, así como la generación de nuevos antígenos que provocan
respuestas inmunitarias.
2.3 Daño oxidativo al ADN.
El ▪OH es la ERO principal que actúa sobre el ADN, resultando todos sus
componentes susceptibles a la acción de esta especie radicalaria. Los daños
fundamentales que se obtienen de esta reacción redox son: ruptura de las hebras
del ADN, hidroxilación de bases y fragmentación del azúcar 2-desoxi-D-ribosa por
el ataque al grupo 3´-OH (Southorn y Powis, 1988; Henle y Linn, 1997; Box et
al., 2001). El ▪OH puede generarse en la vecindad del ADN, mediante la reacción
de Fenton (Goldstein, 1993), a partir de los metales de transición, hierro y
cobre, los cuales en condiciones de estrés oxidativo, pueden ser liberados de
las proteínas que los mantienen secuestrados y a su vez unirse al ADN. Además,
la movilización de Ca2+ inducida por ERO puede activar endonucleasas
dependientes de este catión y provocar la fragmentación del ADN (Orrenius et
al., 1989; Fernández et al., 1995).
Cuando el NO▪ se produce en exceso, esta ERO se descompone en diferentes óxidos
de nitrógeno para producir daño directo al ADN, entre ellos se encuentra el
N2O3, el cual promueve la desaminación oxidativa de muchas aminas aromáticas
primarias, incluyendo las purinas y pirimidinas (León et al., 2004). Las
consecuencias in vivo del daño oxidativo al ADN, incluyen: alteraciones
estructurales del ADN, debido a mutaciones, pérdida e inserción de bases; las
cuales a su vez conducen a la pérdida de la expresión de genes o a la síntesis
de una proteína anormal; como consecuencia se producen alteraciones en el
metabolismo y el crecimiento, así como un funcionamiento inadecuado de las vías
de señalización celular; todas estas disfunciones fisiológicas conllevan al
desarrollo de enfermedades, como el cáncer, al envejecimiento, e incluso pueden
conducir a la muerte celular (León et al., 2004).
3 Mecanismos de defensa antioxidante.
Las sustancias antioxidantes pueden clasificarse en antioxidantes primarios,
secundarios o terciarios en cuanto a la función que realizan para ejercer este
tipo de actividad biológica.
Los antioxidantes primarios son los que previenen la formación de nuevas ERO.
Este efecto se logra con la conversión de las ERO en moléculas menos
perjudiciales, antes de que éstas puedan reaccionar; o evitan su producción a
partir de otras moléculas. En este grupo se destacan las enzimas antioxidantes:
SOD, GPx y CAT, así como las proteínas de unión a metales ferritina y
ceruloplasmina (RANDOX, 1996, Matés, 1999).
Los antioxidantes secundarios capturan los radicales libres y evitan las
reacciones en cadena. Ejemplos de ellos son: vitamina E y C, β-carotenos, ácido
úrico, bilirrubina, albúmina y glutatión.
Los antioxidantes terciarios son los encargados de la reparación de las
biomoléculas dañadas. En este grupo se incluyen las enzimas reparadoras del ADN
y la metionina sulfóxido reductasa.
A continuación se relacionan las principales características de las sustancias
antioxidantes, clasificadas en cuanto a su localización.
3.1 Mecanismos antioxidantes endógenos.
3.1.1 Enzimas antioxidantes.
Las SOD (EC 1.15.1.1) son un grupo de metaloenzimas que pueden dividirse en dos
familias filogenéticas diferentes CuZn-SOD y Mn-SOD. Las SOD catalizan la
conversión de O2▪- a H2O2 y O2, con una constante de reacción de 2 x 109 M-1.s-1
para la CuZn-SOD (Guiseppe, 1972; Zelko et al., 2002). En los organismos
eucariotas existen tres tipos diferentes de SOD en dependencia de su
localización, que en su conjunto contribuyen a regular las concentraciones de
O2▪- (Marklund, 1992).
Las GPx (EC 1.11.1.9) son enzimas dependientes de selenio (Se) y son uno de los
sistemas antioxidantes más importantes de la célula (Matés et al., 1999).
Contienen un átomo de Se unido a un residuo de cisteína en cada una de las
cuatro subunidades idénticas. La GPx tiene un peso molecular de aproximadamente
80 kDa. El Se es esencial para la actividad de la enzima. Se han indentificado
cinco isoenzimas de la GPx en mamíferos en dependencia de su localización (Matés
et al., 1999). La GPx ejerce su acción destoxificante por la reducción del H2O2
o los hidroperóxidos (ROOH). La GPx tiene mucho mayor afinidad por el H2O2 en
concentraciones relativamente bajas que la CAT. La GPx utiliza el glutatión
reducido (GSH) como cofactor y es altamente específica por el mismo, por tanto,
para que pueda mantenerse la actividad de esta enzima se requiere de otra
enzima, la glutatión reductasa, responsable de la regeneración del glutatión
oxidado (GSSG) a reducido (GSH) (McCord, 2000).
La CAT (EC 1.11.1.6) es una metaloproteína tetramérica que contiene cuatro
subunidades de 60 kDa. Cada una contiene un grupo hemo. Se localiza en la matriz
de los peroxisomas y en las mitocondrias, mientras que en los eritrocitos se
encuentra en el citosol. Existen muchas isoformas de la CAT, la mayoría presenta
Fe, pero algunas poseen Mn. Reacciona con el H2O2 para generar H2O y O2. Aunque
su afinidad por el H2O2 es inferior a la que exhibe la GPx, bajo condiciones de
sobreproducción, puede asumir el papel protagónico en la eliminación del H2O2
(García et al., 1994).
3.1.2 Glutatión.
El glutatión es un tripéptido, γ-glutamil-cisteinil-glicina, que se encuentra en
todas las células y es el compuesto con grupos –SH más abundante en los tejidos.
El GSH se sintetiza a partir de los aminoácidos precursores en el citosol de
prácticamente todas las células. La disponibilidad de L-cisteína es muy
importante en la síntesis del GSH. El proceso de síntesis de GSH ocurre en dos
pasos y ambas reacciones requieren ATP:
L-glutamato + L-cisteína + ATP γ-glutamil-cisteína sintetasa γ-glutamil-L-cisteína
+ ADP + Pi
γ-glutamil-L-cisteína + L-glicina + ATP GSH sintetasa GSH + ADP + Pi
La γ-glutamil-cisteína sintetasa (GCS) cataliza el paso limitante en la síntesis
del GSH. Está compuesta por una subunidad pesada (73 kDa) y otra ligera (30 kDa)
que están codificadas por genes diferentes. En la subunidad pesada está presente
toda la actividad catalítica de la GCS y la ligera es reguladora de la función
de la enzima. La GCS es regulada por retroalimentación negativa por el GSH y por
la disponibilidad de cisteína. La GCS es regulada además por el estrés oxidativo
y el TNFα, los que incrementan su actividad. El segundo paso de la síntesis del
GSH es catalizado por la GSH sintetasa, una enzima que no es regulada por el GSH
y ha sido muy poco estudiada (Griffith, 1999; Anderson, 1998).
Las principales funciones del GSH son: capturar los radicales libres, servir de
cofactor de la GPx, preservar los grupos –SH en proteínas al prevenir su
oxidación, ser reservorio de cisteína (León et al., 2004).
3.2 Mecanismos antioxidantes exógenos.
Vitamina E es un término genérico para designar diferentes tocoferoles. De ellos
el más activo y abundante es el α-tocoferol. Su estructura le permite reaccionar
con los radicales libres, interactuar con los radicales lipídicos e impedir las
reacciones de propagación. Como resultado se oxida a la forma radicalaria α-tocoferilo,
el cual se regenera a α-tocoferol con la intervención del ácido ascórbico y del
GSH (Aruoma, 1996).
La actividad biológica de la vitamina E resulta de sus propiedades antioxidantes
y es importante en el mantenimiento de la integridad y estabilidad de las
membranas biológicas al proteger los ácidos grasos poliinsaturados de la
oxidación. El α-tocoferol es también un importante inhibidor de la formación de
nitrosaminas, por su capacidad de captar el NO▪ (Muller, 1995; Aruoma, 1996).
El ácido ascórbico (vitamina C) se considera el más potente antioxidante de fase
acuosa presente en los mamíferos. A pH 7,4 el ácido ascórbico está presente en
un 99,95 % como ascorbato, por tanto, en condiciones fisiológicas las
propiedades antioxidantes de la vitamina C se deben a esta especie, la cual una
vez que interactúa con los radicales libres, se transforma en una especie
radicálica (radical semidehidroascorbato) menos activa que el radical captado (Fontham,
1994; Chen y Tappel, 1995). El mismo puede eliminar O2·-, H2O2 y 1O2. El ácido
ascórbico también participa en la regeneración del α-tocoferol (Sies et al.,
1992). Otra función muy importante de la vitamina C es la formación y
mantenimiento del colágeno, la cual es requerida para la actividad de las
enzimas encargadas de la conversión de la prolina y la lisina en hidroxiprolina
e hidroxilisina, las cuales son importantes en la estructura del colágeno (Kivirikko
y Prockop, 1967).
El ácido ascórbico, según el pH donde se encuentre, forma un complejo redox
donde media una especie radicálica (radical ascorbilo) en el equilibrio entre
ácido ascórbico y dehidroascórbico. Actualmente se considera, que como
consecuencia de este mecanismo, las concentraciones elevadas de ácido ascórbico
pueden ser generadoras de radicales libres (Niki, 1987). Aunque existen sistemas
enzimáticos capaces de regenerar el ácido ascórbico que emplean NADH (NADH
semidehidroascorbato reductasa) o GSH (GSH- semidehidroascorbato reductasa),
estos son mayormente intracelulares, por lo que en condiciones de estrés
oxidativo, las concentraciones de ascorbato en los fluidos disminuyen
rápidamente (Diplock, 1994; Fontham, 1994).
Los carotenoides, junto con la vitamina E, son los antioxidantes principales de
las membranas biológicas, y en los animales se obtienen también a partir de la
dieta. Entre los más comunes se encuentran: el β-caroteno, el licopeno, la
luteína y la criptoxantina. Son capaces de inactivar al 1O2 y a los radicales
libres. Los carotenos son especialmente reactivos con los lipoperóxidos. Su
efecto antioxidante se debe a la interacción entre los dobles enlaces conjugados
de la cadena insaturada y el radical. Los carotenoides, también son precursores
de la vitamina A y muestran propiedades antimutagénicas y anticarcinogénicas (Edge
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33(3): 337–349.
AUTORES
Janet Sánchez y Roberto Faure.
Grupo de Química – Farmacología – Toxicología. Dirección de Salud y Producción
Animal.
CENTRO NACIONAL DE SANIDAD AGROPECUARIA (CENSA)
Carretera de Tapaste y Autopista Nacional, Apartado 10, San José de las Lajas,
La Habana, Cuba.
E-mail: jsanchez@censa.edu.cu