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Motivar hacia la lectura. Una tarea para el mejoramiento humano

Resumen: Saber leer es algo que debe enseñarse y aprenderse con corrección desde los primeros años de la vida. La lectura es un instrumento de formación que completa y mejora al hombre; le amplia, le sacude, le agiliza las facultades del intelecto.
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Autor: Lic. Yanelis Leyva Abreu y Lic. Yoagny Ramírez Guerrero

RESUMEN
Saber leer es algo que debe enseñarse y aprenderse con corrección desde los primeros años de la vida. La lectura es un instrumento de formación que completa y mejora al hombre; le amplia, le sacude, le agiliza las facultades del intelecto. La lectura no es solo para dar respuestas, sino para crear interrogantes; también cada lector encuentra respuestas diferentes en un mismo texto. El presente trabajo aborda la problemática en cuanto a la motivación hacia la lectura, desde la realidad misma de un centro preuniversitario.

Se presentan resultados obtenidos a partir de diversos instrumentos aplicados a una muestra compuesta de dos grupos de estudiantes y un grupo de profesores que no tienen una relación directa con las ciencias humanísticas. El objetivo principal del experimento es medir la frecuencia de lectura como vía de entretenimiento a los encuestados. Se obtuvieron resultados que, luego de ser procesados se obtuvo un bajo índice de lectura y de motivación hacia la misma, en consecuencia, se ofrece un conjunto de actividades encaminadas a la resolución de las dificultades detectadas.
Estas actividades pueden ser aplicadas en cualquier centro docente u otra institución que presente el mismo problema.

En los momentos actuales, cuando se trabaja para pertenecer a un pueblo dueño de una vasta cultura general, cualquier esfuerzo es poco. Se precisa para ello del interés de cada uno de los ciudadanos por crecerse autodidácticamente y colaborar con el crecimiento de los demás.

INTRODUCCIÓN
Leer es una búsqueda voluntaria de la soledad compartida, donde se inicia y reinicia de continuo un diálogo interior por el que todo el mundo se recrea, existe y palpita, guiado por la voz del escritor, siempre auténtica, pero siempre distinta, que es a su vez personalísima. Y esa voz que se muda y transforma en mil y una nos lleva a dimensiones ilimitadas, rompe las barreras del espacio, sin más hechizo u embrujo que el de la simple palabra encadenada, detrás de cada una de ellas se abre el universo de los conocimientos y sensaciones u los sentimientos. Leer es dejar que fluya la voz del silencio y que este se pueble de la algarabía de la realidad escrita. Leer es mantener entreabierta la ventana de nuestra vida para permitir que entren los aires de un ajeno, cálidamente próximo. Leer es descubrirse a unos mismo a través de los demás y vivir en los demás lo ya experimentado o lo descubierto por ves primera.

Otros investigadores opinan que leer es un ejercicio que expresa y sostiene la cultura de una nación, su fuerza espiritual y sus valores, su capacidad de resistencia y desarrollo. Además de que, como pilar social de la formación cultural, puede contribuir a preservar nuestros valores y es un camino hacia el autoperfeccionamiento espiritual.

La lectura constituye uno de los aprendizajes más importantes que contribuyen poderosamente a la escolarización, es un instrumento valioso de enseñanza y mediante ella se puede aprender cualquier disciplina del saber humano. Todo el que aprende a leer de una manera eficiente y, además, lee con frecuencia desarrolla de alguna forma su pensamiento.

Se piensa que una de las tareas más importantes que tiene encomendada la escuela son el servir un marco idóneo para esos primeros pasos y el apoyar y orientar al niño en este proceso de enseñanza-aprendizaje. Pero cuando este paso de su desarrollo intelectual y cultural ha fallado, se deben tomar otras medidas para subsanar la deficiencia.

La lectura puede entenderse desde varios puntos de vista teóricos, es decir, como una actividad visual, como una tarea de comprensión y trascripción del lenguaje oral, como un proceso de reflexión, y de otros muchos modos.

Para que el futuro lector se sienta atraído hacia esa actividad es necesario que él descubra el libro y disfrute con la lectura; que este entretenimiento sea para él "ocio", no trabajo aburrido. Es esencial, por ello, partir de la elección de textos motivadores, adaptados a los intereses, edad y nivel del lector. Debe saber también que la lectura será siempre comprensiva y utilitaria. No gusta lo que no se comprende.

Si el lector siente el placer de la lectura, leerá muchos libros. Este hecho traerá implícita la consecución de un conjunto de ventajas para él:
- Se despierta su imaginación y fantasía, al introducirse en mundos fantásticos o reales, casi siempre desconocidos.
- Se enriquece su vocabulario, favoreciendo la expresión y comprensión oral y la expresión escrita.
- Interviene el factor visual y fija la ortografía de las palabras.
- Mejora la elocución del individuo realizando lecturas expresivas, en voz alta.
- Aumenta su caudal de conocimientos al relacionar las lecturas con otras áreas.
- Desarrolla la observación del lector, al sentirse atraído por los detalles de la escritura o gráficos que posea el libro.
- Comentando lo leído se favorece la conversación y comprensión.
- A través de la lectura se aprende a desenvolverse adecuadamente en una situación determinada.

Se cree que todas estas razones son suficientes para ver la importancia de la lectura en los seres humanos, sin importar su edad, y el por qué de la importancia de animarlos a leer.

Mediante el presente trabajo se pretende hacer destacar la importancia de la lectura por su carácter de aprendizaje personal, sistémico y constante. La lectura es una técnica instrumental cuya potenciación y perfeccionamiento abarca toda la existencia de una persona. Debido a su carácter, un momento esencial en el proceso de aprendizaje es el correspondiente a su inicio y a la formación paralela de una serie de hábitos lectores y culturales.

La formación de los hábitos lectores requiere la participación efectiva y la coordinación de todas las instituciones que se preocupan por desarrollar una cultura general integral a escala general. De ahí la necesidad de una estrecha labor en común, de manera aún más especial, para conseguir una eficaz estimulación de la práctica lectora. Así, con esta labor mancomunada, se conseguirá formar lectores más libres y críticos.

DESARROLLO
La juventud cubana en los años iniciales de la Revolución declaró a nuestro país “Territorio Libre de Analfabetismo” dando inicio a otra revolución no menos heroica, justiciera y memorable: “La Revolución de la Cultura y el Pensamiento” que en nuestros días ha cobrado más vigor porque ante las irrenunciables aspiraciones y perspectivas de nuestro desarrollo social, se necesita rescatar la dimensión ética del conocimiento frente a los embates de la banalización y el decrecimiento a escala mundial de los hábitos de lectura.

En medio de la globalización hegemonista y con la inevitable presencia de un mercado subcultural, es necesario conservar y desarrollar el diálogo intelectual que propicie un buen libro. Esto permite ampliar las referencias que se tiene del mundo, estar en contacto con el prodigio de la creación intelectual, con el trabajo de otros seres humanos.

En ocasión de celebrarse el “Año Internacional del Libro” (1972), Alejo Carpentier expresó: “Si tan noble se considera la invención del barco, que lleva de un lugar a otro las riquezas y los placeres de la vida y comunica entre sí a las regiones más alejadas para que compartan sus diversos productos, cuánto debe exaltarse a los libros que, como los navíos, atraviesan los dilatados mares del tiempo y permiten a los hombres participar de la sabiduría, las luces y los descubrimientos desde las edades más remotas”.

Saber leer es algo que debe enseñarse y aprenderse con corrección desde los primeros años de la vida. La lectura completa y mejora al hombre, lo amplía, lo sacude, le agiliza las facultades del intelecto. Pero debemos comenzar preguntando:

¿Qué significa leer?
En el libro de Gloria García Rivera “ Didáctica de la Literatura para la Enseñanza Primaria y Secundaria", encontramos una definición de lectura: “Leer no es solamente desarrollar hábitos mentales de descodificación y aumentar la velocidad, es también hacerse consciente de la naturaleza del texto, a fin de interpretarlo de la manera más adecuada"

Enciclopedia Encarta que lectura expresa que es una actividad caracterizada por la traducción de símbolos o letras en palabras y frases que tiene significado para una persona. Una vez descifrado el símbolo se pasa a reproducirlo, así pues, la primera fase del aprendizaje de la lectura está ligado a la escritura.

Para leer hay que seguir una secuencia de caracteres ubicados de una forma particular. Por ejemplo, en español fluye de izquierda a derecha el hebreo de derecha a izquierda y el chino de arriba abajo; el lector debe conocer el modelo y usarlo de forma apropiada. Por regla general, el lector ve los símbolos en una página, transmitiendo esa imagen desde el ojo al cerebro, pero leer puede también ser realizado mediante el tacto, como en el sistema Braille, un método de impresión diseñado para personas ciegas que utilizan un punzón para escribir.

Leer tiene que ver con actividades tan variadas como la dificultad de un niño pequeño con una frase sencilla en un libro de cuentos, un cocinero que sigue las normas de un libro de cocina, o un estudiante que se esfuerza en comprender los significados de un poema. Leer proporciona a las personas la sabiduría acumulada por la civilización. Los lectores maduros aportan al texto sus experiencias, habilidades e intereses; el texto, a su vez, les permite aumentar las experiencias y conocimientos, y encontrar nuevos intereses. Para alcanzar madurez en la lectura, una persona pasa por una serie de etapas, desde el aprendizaje inicial hasta la habilidad de la lectura adulta.

La primera etapa, la preparación, tiene que ver con las habilidades que los niños alcanzan normalmente antes de que puedan sacar provecho de la instrucción formal para la lectura. Los niños adquieren conocimiento del lenguaje y del nombre de las letras, aprenden que las palabras están compuestas de sonidos separados y que las letras pueden representar estos sonidos. Los padres pueden ayudar en el proceso leyendo a los niños, de modo que les acercan al lenguaje formal de los libros, resaltando palabras y letras, y haciéndoles ver que esas palabras en un libro pueden narrar una historia o proporcionar información.

Otras habilidades de preparación se adquieren por medio de juegos de palabras y de ritmos fonéticos. Hacer juegos de lenguaje aparentemente ayuda a centrar la atención de los pequeños en los sonidos de las palabras, así como en sus significados.

Los niños también aprenden otros aspectos del lenguaje escrito. En las primeras edades pueden distinguir su escritura de la de otras lenguas, reconocer el estilo comercial, realizar 'pseudolectura' con libros familiares y otros juegos. Se ha sugerido que estas primeras conductas de lectura contribuyen al posterior éxito lector.

En los primeros años los niños leen historias y cuentos que contienen palabras comunes que ya conocen por la conversación. Con la práctica, la mayor parte de los niños leen con creciente fluidez y comprensión. Los diferentes niveles de lectura en una clase pueden conducir al agrupamiento de los lectores o a una atención individualizada que adapte la instrucción a las habilidades de cada lector.

Algunos educadores conciben la comprensión lectora como una serie de subdestrezas, como comprender los significados de la palabra en el contexto en que se encuentra, encontrar la idea principal, hacer inferencias sobre la información implicada pero no expresada, y distinguir entre hecho y opinión. La investigación indica que la lectura se puede dividir en muchas subdestrezas diferentes que deben ser dominadas; hablan de unas 350 subdestrezas. En los años de educación secundaria y superior, los materiales de lectura llegan a ser más abstractos y contienen un vocabulario más amplio y técnico. En esta etapa el estudiante no sólo debe adquirir nueva información, sino también analizar críticamente el texto y lograr un nivel óptimo de lectura teniendo en cuenta la dificultad de los materiales y el propósito de la lectura.

EL DESARROLLO DE LAS HABILIDADES LECTORAS
Para los estudiantes mayores estudiar palabras es una forma de aumentar la capacidad lectora. Esto requiere el uso de diccionarios, estudiar las partes de las palabras y aprender a encontrar el significado de una palabra en referencia al contexto. Los estudiantes pueden también aumentar su vocabulario dando atención especial a las nuevas palabras que puedan hallar.

Como la madurez lectora puede tener diferentes niveles indicados por materiales y objetivos diferentes, es útil la práctica de hojear un texto para captar el significado general y analizarlo para una información específica.

El desarrollo de las estrategias de estudio eficiente es importante en el aprendizaje de las diversas clases de materias. Una técnica útil de estudio es subrayar, dado que ayuda a incrementar la comprensión de los principales puntos y detalles de un texto.

IMPORTANCIA DE LA HABILIDAD LECTORA
Además de su valor intrínseco, la habilidad para leer tiene consecuencias económicas. Los adultos que mejor leen son capaces de alcanzar más altos niveles y es probable que consigan puestos de trabajo mejor remunerados. El aumento de la tecnificación de la sociedad ha incrementado las exigencias de alfabetización adecuada, presión que ha llegado al ámbito escolar de forma directa. Un nivel más alto de alfabetización se necesita tanto en los negocios o en la industria como en la vida diaria, por ejemplo, para comprender diversos formularios o para entender los periódicos. Se han llevado a cabo algunos esfuerzos para simplificar los formularios y los manuales, pero la carencia de suficiente capacidad lectora definitivamente impide que una persona pueda desenvolverse en la moderna sociedad occidental.

La gran importancia de la habilidad lectora está demostrada por el desarrollo de los programas de alfabetización en algunos países en vías de desarrollo como, por ejemplo, Cuba, cuyos programas envían jóvenes estudiantes a las zonas rurales para ejercer como profesores de las personas analfabetas.

En las escuelas cubanas, para incentivar el amor y el respeto por la lectura y educar a las futuras generaciones en cultura general integral, se aplica la enseñanza de la lengua y la literatura, técnicas y procedimientos que se proponen acercar a los alumnos los conocimientos indispensables para una mejor comunicación lingüística y un mayor disfrute de las obras literarias. Después de varias décadas en las que el énfasis se ponía en la acumulación informativa y en el estudiante concebido como un banco donde se depositaban conocimientos, las nuevas tendencias se proponen mayor dinamismo y participación en las relaciones entre maestros y alumnos. Paradójicamente, se recupera el lema del poeta Horacio: prodesse et delectare, instruir deleitando.

Una vez visto uno de los tantos conceptos de lectura existentes podemos decir, que uno de los objetivos prioritarios en la enseñanza del lenguaje es la fijación de hábitos lectores en las personas que dediquen su tiempo libre o sus horas de trabajo a esta actividad.

A continuación continuaremos planteando algunos términos que hemos considerado interesantes tener en cuenta a la hora de hablar de la lectura y su motivación.

En cualquier diccionario podemos hallar una acepción de ese verbo. Pero a los efectos de nuestros intereses, recordemos esta definición que resume el sentido de esa acción humana: Leer es interpretar la palabra escrita y construir su significado.

- Otra pregunta es: ¿Qué es promoción de la lectura?
Como tal entendemos: La ejecución de un conjunto de acciones sucesivas y sistemáticas encaminadas a despertar o favorecer el interés por los materiales de la lectura y su utilización cotidiana, no sólo como instrumentos informativos o educacionales, sino como fuentes de entretenimiento y placer.

Para terminar estas definiciones, se debe plantear que formar hábitos de lectura es lograr que el individuo recurra regularmente, y por su propia voluntad, a los materiales de lectura como medio eficaz para satisfacer sus demandas cognitivas y de esparcimiento.

Estos conceptos ayudarán a conseguir el propósito, que no es otro que el de lograr un ávido lector, de manera que le enseñemos lo mejor posible a desarrollar su capacidad de comprensión y al mismo tiempo fomentar el gusto por la lectura.

Hoy día se puede leer casi a diario en todos los periódicos y revistas artículos como estos: "Del 8 al 11 de marzo se desarrollará en Holguín la XVI Feria del Libro, " Se realizará en el pabellón Sueños de papel, una exposición y venta de libros para los niños ", " El escritor Manuel González presentó su nuevo libro con motivo del Día de la Cultura Nacional", etc.

Cuando se leen artículos como esos, o llegan noticias mediante los reportajes de la televisión o la prensa escrita, se piensa que la lectura es uno de los entretenimientos preferidos de la población cubana. Pero al analizar en detalle salta a la vista lo poco que hoy día se lee, (el tiempo que pasan los niños pequeños y no tan pequeños, viendo la televisión(!Es increíble!), hay que empezar a preocuparse y de darle al problema la importancia que tiene, que es mucha, quizás algún día se consiga que todos hayan leído al menos diez libros en su vida.

Muchos investigadores afirman que la lectura es el principal instrumento de aprendizaje y el núcleo central del trabajo diario con el niño lecto-escritor. Además, conciben la lectura como el punto de partida de la mayoría de las actividades escolares.

Por esta razón se puede decir que es tan valioso el desarrollo de la lectura comprensiva en los primeros niveles de Primaria. Porque de esta forma el niño se habitúa, según se redacta en el Currículo, a comprender el sentido global de un texto y a localizar alguna información específica, además de leer por placer se habitúa a sentir la emoción de la lectura de un cuento, un cómic o una poesía.

Los docentes o educadores deben de asegurarse, en todo momento, que el niño entiende lo que está leyendo, es decir, que no se pierda en las líneas de un texto, de esta forma evitaremos que se aburra y contribuiremos a que sienta verdadero placer al leer y que leer para él se convierta en una fiesta.
Sobre esto se dice que: "El niño que no comprenda lo que lea, no sentirá gusto por la lectura. En cambio, el niño al que fascine leer porque comprende lo que dice, leerá muchos libros y ello lleva consigo la consecución de numerosos objetivos".

¿Qué objetivos se persiguen con la animación a la lectura?
A continuación se muestran una serie de objetivos, que se han considerado fundamentales para conseguir el propósito de desarrollar en las personas su habilidad lectora.

Los puntos que aquí se exponen han sido elaborados a partir de la consulta de varios documentos .
Los objetivos considerados son los siguientes:
* Despertar el placer por la lectura.
Se considera éste como el objetivo primordial, puesto que, como ya hemos señalado, es necesario que se disfrute mientras lee, que se sienta que es divertido; como un juego.
*Adquirir nuevos conocimientos.
La evidencia demuestra que cuanto más se lee más información se obtiene de un determinado tema y así se consigue que las personas estén mejor preparadas.
*Dominar el vocabulario.
Si la persona domina el vocabulario usual y fundamental, entonces alcanza el estadio fundamental de la competencia lingüística, ya que la sociedad así lo va exigiendo. De esta forma desarrollan la comprensión oral y la expresión oral y escrita.
*Mejorar el autoconcepto del individuo. Desarrollar su personalidad.
A través de las lecturas enriquecedoras, el individuo va ampliando su experiencia y desarrolla su personalidad en el ámbito cognitivo, afectivo, moral (fomentando actitudes como la solidaridad y el respeto).
*Despertar la imaginación y la fantasía, introduciéndole en otros mundos: reales o fantásticos.
Relacionado éste con el primer objetivo, hay que considerar fundamental desarrollar en el lector la capacidad de creatividad.
*Automatizar la decodificación de los signos escritos del lenguaje:
Letras, sílabas, palabras, signos de puntuación y demás símbolos que conforman la expresión escrita, para conseguir fluidez lectora.
*Fijar la ortografía de las palabras.
Es un hecho comprobado, aquel lector que lee de forma habitual, comete menos faltas de ortografía que el que no lo hace con frecuencia, o casi nunca. Esto se debe a que según se va leyendo la vista "fotografía" las palabras.
*Aprender a estudiar, trabajar o enfrentar situaciones difíciles o fuera de lo común.
No hay ninguna duda que un individuo que lee correctamente capta mucho mejor lo que está leyendo que otro que lee con dificultad.
*Describir la belleza del lenguaje. Desarrollando valores estéticos.

La persona, al leer, descubre lo positivo que puede llegar a ser el lenguaje y la cantidad de posibilidades de expresión que en él se encuentran.
Con todas estas aportaciones citadas, el lector habrá conseguido dominar la lectura y con ello comprender lo que lee. De esta forma será más fácil entender la importancia que tiene ser un buen lector para su vida académica, profesional y personal.

La pregunta que nos hacemos ahora es: ¿Cómo hacer que cualquier persona disfrute con la lectura?.
La esencia del ejercicio para la animación a la lectura es conseguir que el futuro lector esté motivado, de manera que, como se ha venido diciendo a lo largo de este trabajo, que leer para él se convierta en un acontecimiento divertido, entretenido, solaz, un juego en el que él se siente feliz y seguro.
Es conveniente presentar el libro como un objeto divertido, (a las personas, generalmente, les encantan las cosas divertidas), después de todo leer es descubrir, conocer, y esta necesidad, de conocer, de explorar incluso lo que está prohibido para ellos, es un apetito innato y está vivo dentro de cada persona, por mucha edad que pueda tener, simplemente tenemos que despertar estas inquietudes. De esta forma nos aseguraremos que su satisfacción mediante la lectura se convierta en un vía privilegiada de acceso al placer del descubrimiento.

Por otro lado, cabe destacar que es fundamental hacer más hincapié en los primeros años de escolaridad del niño, porque el proceso de la lectura se hace más fácil en esas edades. Ya que el niño dispone de menos esquemas mentales, es decir son más rudimentarios y no se tienen consolidados todavía las estrategias cognitivas.

Este esfuerzo es esencial, puesto que si el niño supera con éxito este "escalón" empieza a entender lo que lee y conseguirá en los años siguientes de su vida gozar verdaderamente de la lectura, por que un libro llama a otro libro.

En los primeros años de Educación Primaria es donde cobran más protagonismo las estrategias lectoras y los juegos que animan a leer. Se hace, pues, necesario mostrar al niño el libro mediante juegos, actividades lúdicas y didácticas a la vez, programadas en la escuela para que ayuden a potenciar futuros lectores. Esto no quiere decir que una persona que haya llegado a una edad determinada sin poseer este hábito desarrollado, no pueda disfrutar de la lectura como vía de entretenimiento.

Se debe plantear otra pregunta importante: ¿Hay que obligar a leer?. Después de una larga reflexión ciertos autores han llegado a la conclusión de que no es conveniente imponerse para obligar a los alumnos a leer, puesto que el verbo leer no se puede conjugar en imperativo. Se ha demostrado que a la larga es más efectivo realizar actividades que motiven a la lectura voluntaria de los discentes.

¿Qué papel juega en esta problemática la labor familiar y docente?
A muchos padres y profesores les preocupa el hecho de que su hijo o su alumno, su esposo o hermano, según corresponda, no lea ni un solo libro fuera de las aulas, de su trabajo y estén todo el día pegados al televisor, durmiendo o de parranda con sus amigos.

Sobre este punto algunos investigadores expresan que:
"En la tarea de acercar a los más jóvenes a la lectura, los padres no se encuentran solos. En esa batalla pueden hallar el apoyo de importantes aliados, como los maestros y los bibliotecarios. Cada quién en su terreno y con las armas propias de su condición, puede hacer mucho. Lo ideal es que esos tres factores (hogar, escuela, biblioteca), conjuguen sus empeños".

Ellos proponen un truco muy simple, por llamarlo así, que consiste en que en casa se ponga al alcance de los niños o de la persona que deseamos motivar libros, resistentes si aún son pequeños, de colores llamativos, de cartón o plástico y que ellos puedan palpar y manipular para que sientan ganas de abrirlos y de ojearlos. O hablarles de ellos y comentar un pasaje representativo que pueda atraer su atención. Así de esta forma habrá muchas posibilidades de que la persona escoja alguno de los libros y definitivamente lo lea.
Con un sentido muy barroco de la existencia, el gran Quevedo explicaba de esta forma su relación con la lectura: vivo en conversación con los difuntos y escucho con mis ojos a los muertos.

¿Cómo aprendemos a leer? ¿De dónde se sacan esas habilidades complejas que, como se ha visto, se han ido construyendo históricamente?
Hay que recordar en primer lugar el papel de la escuela, de la educación primaria. En ella se ponen las bases para la adquisición de la lectura. Ha habido un gran desarrollo de las metodologías de iniciación a la lectura y, sobre todo, la escuela actual acumula las experiencias de numerosísimas generaciones que aprendieron a leer en ella.

No se trata sólo de la adquisición de unas técnicas. Si ellas no vienen acompañadas del despertar de una motivación, de poco servirían. Los lectores actuales tienen a su disposición lecturas atractivas y adecuadas a muy distintos niveles (porque el mundo de la edición ha contribuido a ello creándolas). Tenemos hoy "libros blanditos", de tela, que los infantes prealfabéticos pueden estrujar y chupar, como en una prefiguración de lo que será su futura actividad intelectual.

Hay libros bellísimamente ilustrados, sin letras; o con palabras gigantescas, a una por página; con colores, texturas, materias, olores; con solapas que estirar, puertas que explorar, pirámides que se erigen al abrir una página; libros que describen el mundo real o construyen uno imaginario: la diversidad de obras para quienes empiezan a leer es inmensa, y la escuela puede aprovecharlas. Hay que añadir que no podrá hacerlo sin recursos, sin bibliotecas en los centros, sin profesionales para su animación. Para los lectores de una edad más avanzada también existen , de igual manera, libros de temáticas atrayentes, de contenido histórico, biográfico, de aventuras, de temas románticos, ciencia ficción, religión o temas filosóficos, en dependencia del gusto del lector.

Pero a su vez, ¿cómo conseguir el clima social que dirija hacia esta importante práctica? ¿No están nuestros medios de comunicación exacerbando la orientación hacia los elementos multimedia (imagen y sonido) de la sociedad de la información, con absoluto olvido de la lectura? Si nuestras tasas de lectores son tan bajas en comparación con los países a los que deberíamos equipararnos, ¿no es en parte por la falta de un auténtico clima mediático en su favor? Que una modernidad mal entendida no nos prive del necesario apoyo en un tema clave.

¿Podemos afirmar que vivimos en una sociedad lectora?
Al abordar un transporte público o al detenerse a observar en un parque, se encuentra a algunas personas, muy pocas, leyendo, ya sea un libro de entretenimiento o un periódico o revista. Los jóvenes de la actualidad y hasta las personas maduras emplean su tiempo en otras actividades, según ellos, más productivas y activas. Y a pesar de que en cada Feria del Libro la cantidad de personas que acuden a ellas es muy grande, la realidad es que muchas lo hacen porque está de moda o por hacer lo que los demás hacen.

Y el libro va a parar a un rincón olvidado, pasto de las polillas. Podría pensarse que la actual proliferación de equipos informáticos con acceso a la red (crecientemente en las escuelas, también en muchos hogares) puede bastar para suministrar motivos de práctica lectora, y materiales para ejercerla. No es así: la lectura a través de la red está por lo general al servicio de la búsqueda de datos, de asimilación de informaciones breves. Nadie lee una novela extensa, un ensayo largo en pantalla (entre otras cosas, porque es muchísimo más incómodo).

Y la lectura detenida y extensa es la que más forma los hábitos lectores, los automatismos y las capacidades de una extracción eficiente de información. Por no hablar de la articulación interior y de la capacidad del diálogo con los otros, sobre la que pronto tendremos que decir algo. Para educar en la lectura siguen siendo necesarios los libros, porque los libros son las mejores máquinas de leer.

Cuentan de don Jacinto Benavente, dramaturgo español y un premio Nobel, que al presenciar los avances de la cinematografía (el sonido, la aparición del color, las promesas de cine en tres dimensiones,...) comentó: "Con tanto mejorar el cine, ¡van a acabar por inventar el teatro!". Ya existen dispositivos dotados con pantallas para leer, aunque aún son imperfectos. Se anuncian (aunque habrá que esperar a verlos) el "papel electrónico", y la "tinta electrónica", que al final serán láminas flexibles, con letra bien legible sobre ellas.

Pues bien: cuando hayan reinventado el papel será tan bueno leer sobre estos dispositivos electrónicos como sobre un libro tradicional, pero antes no.

Y es hora de recapitular
¿Es realmente así? ¿Se puede afirmar sin dudas que la riqueza y diversidad de la oferta editorial, unida a la acción de la escuela en iniciación y promoción de la lectura, y al hogar y las bibliotecas públicas como medio para su consolidación, son nuestras bases más sólidas para preparar a nuestros ciudadanos para la sociedad de la información?

Radicalmente, sí.
Puede que esta afirmación no suene muy a la moda: parece más oportuno demandar equipos informáticos en las escuelas y hogares (que por supuesto, está muy bien que tengan), y tarifas económicas y calidad para las conexiones a Internet (que son claramente necesarias). Cualquier persona sensata se uniría a estas peticiones, que además, se pueden cumplir rápidamente, mientras que mejorar nuestras escuelas y bibliotecas, mover nuestra sociedad hacia la lectura —no nos engañemos— llevará necesariamente años.

Pero si no lo hacemos, nuestros ciudadanos acabarán accediendo a las redes sólo para comprar y bajarse canciones, para charlar y pescar un dato (lo que está muy bien), pero carecerán de la habilidad de navegar con eficiencia y aprovechamiento los océanos de información. No sabrán utilizar sus contenidos y construir con ellos un conocimiento que además luego puedan comunicar.

Porque tras la práctica de la lectura hay algo más, difícilmente mensurable, pero tan básico que no he podido sino dejarlo para el final. La lectura (al lado de la influencia de los padres, de los buenos profesores) forma en la construcción de una articulación intelectual. Hacia el interior: en la forma en que se organizan nuestros mundos conceptuales y sensibles, en el modo en que integramos en conjuntos coherentes las miríadas de retazos del universo que nos rodea. Hacia el exterior: en la forma en que aprendemos a jerarquizar, sopesar y modular lo que hemos atesorado dentro, para transmitírselo a otros.

La práctica de la lectura entrena en la comunicación con el otro, tanto como forma interiormente: leer (ficción o ensayo, un libro de cocina o una guía) es hacerse momentáneamente otro, es percibir en propia carne los esfuerzos con los que un autor ha tratado de trasmitirnos las desdichas de dos amantes o la elaboración de un plato delicado. Y el autor se ha dirigido, salvando a veces abismos de tiempo y espacio, a la idea que tenía de sus lectores. En el choque entre el lector soñado por el autor y nuestras reales expectativas lectoras es donde surge la tensión de la apropiación intelectual.

Leer es pactar, más que recibir.
Teniendo en cuenta todas estas reflexiones, se decidió comprobar cómo funcionaba esta habilidad en el Instituto Preuniversitario en el campo “Armando Valle López”, teniendo en cuenta que es una enseñanza a partir de la cual el estudiante escogerá su profesión que implicará el uso en mayor o menor grado de la lectura.

Se tomó como muestra dos grupos diferentes, de 30 estudiantes cada uno. Además, quisimos sumar a la muestra, para establecer comparaciones, un colectivo docente de 15 profesores, todos de asignaturas no relacionadas con las ciencias humanísticas.

A esta muestra se le aplicó encuestas, entrevistas, preguntas de cultura general relacionadas con obras y autores universales. Se midió también el índice en la frecuencia de la lectura, las causas, el tema, la motivación, entre otros elementos. Con los resultados obtenidos se construyen distintos tipos de gráficos que demuestran con claridad la situación lectora en esta institución (ver anexos)

Enriquecer el mundo imaginario y dar herramientas para la creatividad va mucho más allá de producir mucho y mejor, cualquiera que sea el campo de actividad. Es algo que responde al deseo de libertad y al impulso, inherente a todo lo que está vivo, de desarrollar sus potencialidades con la mayor plenitud posible.

Por ello, teniendo en cuenta que los resultados obtenidos fueron más alarmantes de lo que se esperaban, se propuso de inmediato un conjunto de actividades y acciones que pueden ser aplicadas en cualquier centro docente u otra institución que lo necesite.
Para que las personas se decidan a leer, deben ser abordadas desde distintas fuentes. Así que habrá que animarlos a leer desde varios frentes: desde la lectura, desde la escritura, desde la oralidad y desde otras formas de expresión.

PROPUESTA DE ACTIVIDADES
1- Expectativas para tu vida.
Objetivo: Motivar a los lectores incipientes a la reflexión acerca de la necesidad de la lectura para el desempeño de su vida social y profesional.
La actividad se efectuará mediante un conversatorio, donde se le mostrarán a aquella persona que todavía no se encuentra motivada por la lectura, los beneficios que ésta trae consigo y la utilidad que tiene para el desempeño de una futura o actual profesión.
2- Beneficio gratis.
Objetivo: Suministrar al colectivo de trabajadores y estudiantes u otra persona desmotivada hacia la lectura, la información necesaria acerca de los libros que puede emplear en su vida laboral, docente o social; dónde están ubicados; datos acerca de su autor; sinopsis del argumento; importancia de la obra, entre otras informaciones que, en el momento, se crean necesarias.
3- Un lugar inolvidable.
Objetivo: Familiarizar a los estudiantes o personas adultas con las interioridades y funcionamiento de las bibliotecas, a través de visitas dirigidas y comentadas. ( en muchas ocasiones las personas no leen porque no saben cómo extraer un libro de la biblioteca )
4- Mi familia y la lectura.
Objetivo: Orientar a los padres u otros familiares de la importancia que tiene el papel que ellos pueden desempeñar en la formación de hábitos lectores en sus hijos y cómo ellos mismos pueden hacerse partícipes de la actividad.
5- ¿Qué hay de cierto en todo esto?
Objetivo: Identificar si los pasajes que un compañero cita de un libro que han leído todos, se corresponden o no con la realidad y leer de manera crítica el pasaje verdadero.
6- ¿Adónde perteneces tú?
Objetivo: Situar al personaje mencionado en el cuento o historia que le pertenece y explicar por qué es así, agregando además una sinopsis del relato y algunas características relevantes del mismo.
7- Siguiendo el tema.
Objetivo: Leer todos los libros posibles acerca de un tema determinado y luego discutir las diferentes versiones y valoraciones ofrecidas en cada ejemplo.
8- Caracterizando al personaje.
Objetivo: Determinar el personaje que más les gustó de la obra leída y caracterizarlo. Para ello tendrán en cuenta lo que se dice de él y compararán sus propias cualidades morales y físicas con las del personaje.
9- La máquina del tiempo.
Objetivo: Situar la trama de la obra leída, así como sus personajes en otro contexto diferente del que empleó el autor y variar la acción del argumento, en dependencia del gusto e imaginación del lector.

Las actividades propuestas anteriormente están dirigidas, específicamente al trabajo en talleres y colectivos de lectores. Lo que posibilitaría ir trabajando con un grupo determinado pero no de manera general.

También se pueden llevar a cabo otras acciones de carácter más amplio, dirigidas a un grupo de personas indeterminado, es decir, a toda la población. Citar, por ejemplo:
--- La existencia de promotores de la lectura, seleccionados por los interesados, en cada centro de trabajo o estudio, que desarrollen actividades encaminadas a la motivación por la lectura.
--- Desarrollar actividades en cada barrio, en un día determinado, dirigidas a diferentes edades; con la participación todos y donde la familia forme parte esencial, sumada a la actividad.
--- El incremento en la venta de libros de corte recreativo (de aventuras, novelas, literatura infantil) y que no sea necesario esperar a la Feria del Libro para obtenerlos.

Se espera que el presente pueda cumplir con el principal objetivo de sus autores; rescatar en la medida de lo posible el papel de la lectura y su adecuada comprensión para la formación de un ciudadano digno de la revolución de la cultura en que está inmerso el país. Si esto sucediera, nuestro esfuerzo no habrá sido en vano.

CONCLUSIONES
La cultura cubana se ha desarrollado en las difíciles condiciones de nuestro país, y como voluntad propia ha estado siempre en el centro para preservar la identidad nacional en medio de un mundo unipolar y hegemónico.

La Revolución Cubana desarrolla la masificación como una nueva estrategia de desarrollo cultural que tiene como fin contrarrestar aquellos impactos nocivos que provoca la globalización, donde la cultura ha cedido terreno ante otros medios de comunicación.

La lectura y su comprensión se tornan una vía que por excelencia contribuye al desarrollo del pensamiento lógico de las personas. Constituye una valiosa fuente para acceder a la formación, al disfrute, al placer y es una de las formas más sanas de recreación, en fin, a la formación cultural integral de los sujetos lectores.

No esperemos a tener el problema para buscar la solución. En las manos de cada ciudadano está la posibilidad de desarrollar hábitos lectores en los demás: los padres con sus hijos, los abuelos con sus nietos, el maestro con sus alumnos, los alumnos con sus amigos y con su familia. Entonces se tendrá una sociedad justa, instruida y preparada para hacer suyas estas palabras de Antonio Basarta:

Leo porque me agrada volar
Leo porque me sobran fronteras
Leo para librarme de lo propio
Leo para poseer lo distinto.
Leo porque me inquieta lo estático
Leo porque aborrezco las fórmulas
Leo porque los sueños se extinguen
Leo porque la palabra se acaba.
Leo porque cada vez más necesito del hombre
Leo porque leer es la vida.


Anexo 1: Gráficos que demuestran la situación lectora de la muestra seleccionada.











AUTORES
Lic. Yanelis Leyva Abreu
Profesora instructora
C.I.80110120174

Lic. Yoagny Ramírez Guerrero
Profesor instructor
C.I. 80091719125

Centro laboral: Instituto Superior Pedagógico “José de la Luz y Caballero”. Holguín
Correo electrónico: faviana@hlg.rimed.cu, johnny@hlg.rimed.cu

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