ÍNDICE
Introducción
Desarrollo
Conclusión
Bibliografía
RESUMEN
El presente artículo está dirigido a reflexionar acerca del papel que desempeña
la actuación investigativa del estudiante como índice de desarrollo de la
competencia comunicativa en lengua extranjera. Se aborda la relación competencia
comunicativa e investigativa, imbricando en una totalidad a procesos de búsqueda
e indagación, de síntesis, de solución de problemas, comunicación y otros con
los cuales se reconoce una fuerte vinculación entre competencia comunicativa y
competencia investigativa.
La competencia investigativa se vislumbra como un elemento integrador que regula
el modo de actuación comunicativo del estudiante. El quehacer investigativo se
constituye en un aspecto de máxima generalidad en la competencia comunicativa en
tanto el estudiante no solo denomina la realidad y predica sobre ella haciendo
uso de la lengua extranjera, sino también problematiza, fundamenta y comprueba
la realidad educativa.
INTRODUCCIÓN
El aprendizaje de lenguas está estrechamente vinculado con la actividad del
estudiante que condiciona sus posibilidades de conocer y, consecuentemente,
poder comprender y transformar la realidad objetiva. En el curso de ese
aprendizaje, el estudiante debe ser capaz de desarrollar diversos tipos de
competencias que confluyen en la llamada competencia comunicativa, en cuyo
desarrollo se revelan estrategias para interpretar, expresar y negociar
significados.
La competencia comunicativa se concibe como una competencia que requiere, según
palabras de Santiago Correa y otros, “el dominio de la búsqueda de información,
procesamiento adecuado y pertinente para los fines que se persiguen,
interpretación acertada de dicha información, la realización de actos
comunicativos, la comprensión y el establecimiento de la significación, con la
cual la comunicación tendrá éxito”.(1)
Generalmente, se toma como índice de competencia comunicativa, el uso de
operaciones básicas del idioma de carácter instrumental por parte del
estudiante. Pero es importante añadir a esto el desempeño, realizaciones y
actuaciones del alumno en diferentes situaciones o problemas que la vida le
impone. Debe ser objeto de consideración no sólo el poseer un volumen alto de
conocimiento de la lengua, sino saberlo utilizar de manera adecuada y flexible
en diferentes contextos o situaciones, de carácter docente, laboral o
investigativo.
Las actividades que se utilizan en la clase de idiomas descansan aún en ciertas
situaciones problémicas simples que constituyen el corpus del que se obtiene la
generalización del grado de competencia comunicativa alcanzada por el
estudiante. Aún es insuficiente la utilización de situaciones más complejas que
tienen que ver, por ejemplo, con la consulta de diferentes fuentes
bibliográficas, con el estudio de aspectos que ayuden a comprender y entender un
problema del ámbito escolar con diversas implicaciones pedagógicas. Solo
mediante la investigación es posible lograr el conocimiento necesario para
enfrentar el trabajo pedagógico. Ese quehacer científico-investigativo en la
actuación del estudiante es el mayor reflejo, a nuestro modo de ver, del
desarrollo de su competencia comunicativa.
El presente artículo está dirigido a reflexionar acerca del papel que desempeña
la actuación investigativa del estudiante como índice de desarrollo de la
competencia comunicativa en lengua extranjera.
DESARROLLO
La actuación comunicativa del estudiante no debe identificarse sólo con la
realización de trabajos extraclases en la lengua extranjera, sino analizarla en
su concepción más amplia, lo que significa el desarrollo de una mentalidad
científica que propicie una actuación comunicativo-profesional consecuente con
los retos de la escuela actual.
El estudiante tiene que enfrentar desde el inicio de su carrera, con un fin
predeterminado, la solución de tareas de carácter investigativo, presentar los
resultados en la escuela y participar activamente en diferentes actividades de
carácter científico. Ello evidencia, por ende, la participación del estudiante
en todo un complejo proceso, para el cual necesita hacer uso, lo más eficiente
posible, de la lengua extranjera como medio para la indagación y la comunicación
de resultados de su quehacer científico-investigativo.
Al abordar, entonces, la relación competencia comunicativa e investigativa es
necesario imbricar en una totalidad a procesos de lectura, escritura, oralidad,
comunicación no verbal, solución de problemas y razonamiento, como
posibilitadores del desarrollo de estructuras de pensamiento, con lo cual se
reconoce una fuerte vinculación entre competencia comunicativa y cognitivas, las
cuales se evidencian de manera marcada en la competencia investigativa.(2)
Ahora bien, sería oportuno destacar que no debe identificarse competencia
comunicativa y competencia investigativa. Sin embargo, aún cuando no exista un
paralelismo estricto entre ambas, es lícito también señalar que mientras que el
estudiante no logre problematizar su realidad a través de métodos de la
investigación científica, no construya por sí mismo generalizaciones a modo de
hipótesis, pertinentes a los problemas formulados, y no confirme o impugne
dichas hipótesis mediante la demostración científica, no podrá hablarse de
formación de conocimientos y, por ende, de una competencia investigativa, la
cual permite trascender la realidad concreta o abstracta, penetrando en su
esencia.
Ese ascenso a la esencia de la realidad objetiva solo podrá hacerlo aquel
estudiante que logre integrar en su actuación comunicativa su quehacer
científico-investigativo.
Con tal propósito y dada la diversidad de vías de acceso al conocimiento (la
clase, el software, el libro de texto, etc.), es de vital importancia priorizar
el trabajo independiente de los estudiantes, a partir del cual se propicia el
debate como punto de partida para la realización de trabajos científicos. Luego
este elemento en ningún momento puede considerarse ajeno a la actuación
comunicativa e investigativa del estudiante. Al contrario, es un elemento
subyacente y coadyuvante del aprendizaje que deviene en concreción del proceso y
del resultado de la actividad científica.
Resulta esencial atender al desarrollo y evaluación de la actuación
investigativa como índice de competencia comunicativa del estudiante en dos
planos: oral y escrito. ”Desde el punto de vista escrito es necesario analizar y
evaluar cómo el estudiante es capaz de sintetizar las ideas que va a defender,
cómo realiza la valoración crítica de la literatura, con atención a los
diferentes enfoques teóricos y a la toma de partido científico. En la
comunicación oral valorar cómo es capaz de expresar sus ideas con claridad,
fluidez y argumentos sólidos.” f En esta evaluación deben conjugarse los
aspectos comunes, dimensiones e indicadores tanto de la competencia comunicativa
y competencia investigativa.
Esta conjugación de competencias requerirá entonces de:
- Estar en posesión del pensamiento abstracto como mediación o descubrimiento de
cualidades cada vez más esenciales de las cosas y fenómenos por medio de sus
nexos y sus relaciones.
- Superar el uso de ideas dominantes a través de demostraciones diversas
- Eludir la falsa explicación.
- Poseer pensamiento moderno, pero sin dejarse arrastrar por movimientos
bibliográficos contemporáneos que adolecen de fundamentación científica, por el
solo hecho de seguir el péndulo de la moda.
- Reconocer y usar los significados, las reglas y el léxico de manera
pertinente, según las exigencias del contexto de comunicación.
- Garantizar la indispensable coherencia y cohesión a los escritos a partir del
uso de un lenguaje impersonal, concreto, formal.
- Garantizar la coherencia interna de las diferentes partes del escrito
científico, especialmente, la objetividad, la claridad, sencillez, precisión y
concisión.
- Referirse con la corrección necesaria a las reglas sintácticas, morfológicas,
fonológicas y fonéticas que rigen la producción de los enunciados en la lengua
extranjera.
· Utilizar el pensamiento de forma eficaz y constructiva al emitir mensajes, así
como para operar con los procesos de comprensión, razonamiento, abstracción,
resolución de problemas, aprendizaje de la experiencia y adaptación al entorno.
· Poseer la capacidad de alternatividad interpretativa: redefinición de nuevas
categorías que permitan dar un sentido más adecuado al objeto de análisis según
los propósitos que se persiguen.
La conjugación de la actuación investigativa del estudiante y el desarrollo de
su competencia comunicativa requiere de un proceso gradual y sistemático. La
competencia comunicativa destaca la capacidad en el estudiante no solo de
denominar la realidad y de predicar sobre ella, sino también de problematizar,
fundamentar y comprobar la realidad educativa.f La competencia investigativa,
por su lado, se vislumbra como un elemento integrador que regula el modo de
actuación comunicativo del estudiante.
El hacer referencia a la competencia comunicativa ubica dentro de sus
posibilidades de manifestación la competencia investigativa, y ve el proceso de
su formación y desarrollo en un contexto mucho más amplio que el que muchos
docentes piensan. Dada la relación competencia comunicativa-competencia
investigativa, ambas competencias cobran verdadero sentido en el proceso de
enseñanza aprendizaje en tanto la segunda es la expresión jerarquizada y de alto
nivel de la actividad comunicativa del estudiante.
Esto no quiere decir que toda competencia desemboque en un discurso de carácter
científico-investigativo, aunque sería lógico señalar que en ámbitos docentes
una de las características de la competencia comunicativa del estudiante tiene
que ver con el lugar y el papel que ocupa en el sistema de relaciones sociales y
la actividad que en estas desempeña. No estaría errado considerar que hoy uno de
los grandes retos e impostergable tarea del maestro es la de investigar,
problematizar, hipotetizar, fundamentar y comprobar en la práctica didáctica la
realidad educativa en la que se desenvuelve.
Luego el resultado de esa labor llega a un nivel de socialización y comunicación
para el cual necesita de un status de competencia comunicativa caracterizado
este por su coherencia, flexibilidad y propiedad.
Aun cuando se recalque la necesidad de abordar ambas competencias en sus
respectivos campos, no debemos olvidar sus interrelaciones e interdependencias.
Las especificidades de la actividad investigativa están ligadas a las
particularidades de la actividad comunicativa. A través de todo el quehacer
investigativo, el estudiante conforma un conjunto de estrategias para operar con
una teoría científica a favor del desarrollo de la competencia comunicativa, la
que a su vez incluye y por tanto impulsa el desarrollo de acciones
investigativas de forma gradual y con grado creciente de complejidad hasta
alcanzar el nivel apropiado de competencia investigativa en el estudiante.
Todo ello implica, entonces, concatenar los requerimientos necesarios de la
competencia comunicativa con un conjunto de exigencias que derive en la
conformación de la competencia investigativa del estudiante. La concreción final
da la medida del grado de desarrollo de ambas.
Por ejemplo:
a) para problematizar la realidad educativa el estudiante debe operar con
descripciones, comparaciones, con la identificación de contradicciones, con el
planteamiento de problemas, etc.
b) para fundamentar teóricamente la realidad educativa el estudiante debe
analizar textos y datos, sintetizar y resumir información, explicar, comparar
criterios, elaborar conclusiones, redactar ideas, etc.
c) para comprobar la realidad educativa el estudiante debe ordenar, tabular,
procesar información, interpretar datos, elaborar y aplicar instrumentos de
investigación, evaluar la información, etc.
Estas operaciones, por supuesto, se mueven tanto en el campo de la investigación
como en el de la actividad comunicativa del estudiante.
CONCLUSIÓN
La aplicación de los indicadores mencionados durante todo el proceso de
enseñanza aprendizaje educa el pensamiento y la independencia cognoscitiva y
comunicativa de los estudiantes, aproximan cada vez más la competencia
comunicativa y la investigativa. El quehacer investigativo, por tanto,
constituye un aspecto de máxima generalidad en la competencia comunicativa.
De ahí que la competencia comunicativa no puede verse al margen de la actividad
investigativa del estudiante. A tal efecto, es necesario promover no solo la
asimilación de conocimientos de diversos tipos y el uso de estos en contextos
diferentes, sino y fundamentalmente promover el espíritu investigativo del
estudiante de situaciones o problemas más complejos del contexto pedagógico y de
su propia realidad.
REFERENCIAS
1. S., Correa U, y otros. Competencia comunicativa y competencia investigativa:
una relación discursiva fundamental. p.117.
2. Ibídem
BIBLIOGRAFÍA.
Bermúdez Sarguera, R y M. Rodríguez Rebustillo. Teoría y metodología del
aprendizaje. La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1996.
Barrera, L. Y Lucia Fraca. La sociolingüística y el desarrollo del español.
Monte Avila editores, Caracas, 1991.
Chirino Ramos, María V., Gilberto García Batista y Elvira Caballero Delgado. El
trabajo científico como componente de la formación inicial de los profesionales
de la educación. La Habana: MINED: Educación Cubana, 2005.
Correa U, S. Y otros. Competencia comunicativa y competencia investigativa: una
relación discursiva fundamental. En Actas-VII Simposio Internacional de
Comunicación Social. Stgo de Cuba, 2001.p.117.
Rubinstein, J.L. Principios de Psicología general. La Habana: Ed. Pueblo y
Educación, 1977.
Savignon, S. Communicative Curriculum Design for the 21st Century. En English
Teaching Forum vol.40. No 1, ene 2002.
AUTORES
Orlando Alberteris Galván, natural de Holguín, Cuba, 1960. Obtuvo el título de
graduado en lenguas extranjeras en el año 1983. Es profesor asistente y master
en ciencias. Actualmente es el jefe de departamento de lenguas extranjeras del
Instituto Superior Pedagógico “José Martí” de Camagüey y profesor de inglés. Es
autor de diversas publicaciones y trabajos de investigación sobre la enseñanza
de lenguas extranjeras.
Viviana Cañizares Hinojosa natural de Camagüey, Cuba, 1960. Obtuvo el título de
graduado en lenguas extranjeras en el año 1983. Es profesor asistente y master
en ciencias. Actualmente es profesora de inglés del Instituto Superior
Pedagógico “José Martí” de Camagüey. Es autora de diversas publicaciones y
trabajos de investigación sobre la enseñanza del inglés.
Cuba
Camagüey
Noviembre del 2007