DESARROLLO
Sacramentos I : Bautismo y Confirmacion
¿El cine en pláticas prebautismales? Es sin duda un gran reto, pero sin lugar a
dudas también alguna de las herramientas de las que podemos y debemos apoyarnos
para la eficacia de nuestro trabajo pastoral, no es la mejor de las
herramientas, pero si es una de las cuales por su sentido visual y auditivo,
puede inducirnos a un ámbito de reflexión.
No me ocuparé de una reflexión puntual de toda la cinta pero si me ocuparé de
puntualizar la gran carga simbólica de esta gran obra producida por Roland Joffe.
Robert de Niro como protagonista, los símbolos si bien es cierto no encauzan a
una tematica de Bautismo, trataré de rescatar los símbolos que a mi me parece
que si lo hacen evocando la cuestion de muerte que lleva a la vida, opción que
implica renuncia.
LA SINTESIS: El padre Gabriel sube a las montañas de Brasil para evangelizar
a los nativos. Su labor lleva a este poblado a una edad de oro. Mendoza, un
soldado, mata a su hermano en un arrebato de rabia y solo la guía del padre
Gabriel lo salva del suicidio.
Gabriel lleva a Mendoza a trabajar en su misión, donde encuentra la paz y
redención, mientras decide convertirse en cura. Pero la Iglesia, bajo presión,
cede la tierra a los portugueses que permitirán de nuevo la esclavitud.
Mendoza rompe sus votos y organiza a los nativos a resistir, mientras Gabriel
intenta disuadirlo de tomar desiciones violentas y buscar soluciones del lado de
la pacificidad.
Desde el momento en que inicia la pelicula, narra la postura de una actitud
arrogante de una concepción de Iglesia traida al mundo a evangelizar a gente que
aún está en estado “salvaje”. Una vez ya en las tierras guaranies, pone en
escena a un hombre que atado a una cruz, una corona de espinas en la cabeza va
río abajo símbolo de el agua que da muerte en este caso al hombre (sacerdote)
atado al madero.
Se necesitan hombres que en sus vidas estén “inextricablemente entrelazadas con
las suyas” dice un hombre aludiendo a lo que conocemos como; inculturación.
Posteriormente un nuevo enviado, -despues de un fracaso- llega por un medio y
ese medio es nuevamente el agua que lo arrastra hasta el lugar donde estará la
misión a la que ha sido encomendado, el agua como signo de amenaza hacia la
muerte, pero también de vida, pues donde nace esta agua que fluye por su cauce
está el objetivo fijado.
ACERQUÉMONOS Y ALABEMOS AL SEÑOR QUE LA MÚSICA ES BUENA, nuestro Dios merece
una alabanza armoniosa -dice el salmo 146- pues hácia este hombre confluyen los
habitantes a los que ha sido enviado, la resistencia de uno de ellos destruye el
flautín de donde sale la melodía mientras que un segundo se acerca a tratar de
repararlo, éste se acerca a tomarlo de la mano y llevarselo con ellos. Ese tomar
de la mano como signo de aceptación.
Posteriormente se escucha una voz fuera de pantalla: “La eterna misericordia de
Dios, contra la efímera y fugáz misericordia de los hombres”. Puesto que
inmediatamente sale a escena un hombre (capitán Mendoza) que es traficante de
personas –indígenas guaraníes- que negociará con ellos para venderlos como
esclavos. Sale el padre Gabriel a su defensa y afirma:
- Hemos construido una misión, vamos a cristianizar a estas gentes.
El capitán Mendoza contesta:
- Si les da tiempo.
Despues de negociar con ellos, un contratiempo con su hermano el capitán Mendoza
asesina con su espada a su hermano, de ahí viene la desesperanza, el ser reo de
muerte por el asesinato de su hermano, sintiendo la miserable y frenetica
condena de su alma, pierde el sentido de la vida y llega al borde del suicidio.
UNA NUEVA ESPERANZA LLEGA HASTA ÉL, el padre que trabaja en la misión de
San Carlos. En su desesperación y angustia Mendoza cuestiona ¿se rie de mi?
- Pues lo que haces sí que da risa. Un hombre que huye, que se esconde del
mundo, a un cobarde. Eso es lo unico que haces… …Dios nos ha hecho libres (...)
- No hay penitencia que me libre de mis pecados
- Más que eso Dios nos ha dado la llibertad, y tú has elegido una manera extraña
de llevarla a cabo.
Es aquí donde inicia un peregrinar para expiar pecados, peitencia que solo él
puede cargar, las herramientas, armadura, espadas que lo llevaron a hacer
esclavos a muchos hombres, una carga que solo “uno puede saber por cuanto tiempo
puede cargar”. En un momento de desesperacion otro padre (Jhon) corta la
penitencia cargada a sus hombros, pero Mendoza nuevamente retoma aquello que
siente lo hará sentir que su pecado ha sido perdonado. Nuevamente la carga y el
agua ahora como obstáculo pero purficadora y la carga que le impide llegar hasta
donde quiere, esa agua es obstáculo pero también es conductora hacia un objetivo
y es el inicio de una nueva vida.
- ya ha sido suficiente penitencia y los demas padres estan de acuerdo conmigo.
- sí, pero él no lo cree y si él no lo cree yo tampoco.
Solo el penitente sabe de la conciencia, sabe de la madurez con la que va
llevando esa gran carga que lo obliga a llegar a un objetivo.; el sentirse
perdonado por aquellos a los que ha ofendido, no es a Dios es a sus semejantes,
hombres como él, como todos nosotros, no son “salvajes”, hasta ese momento lo
reconoce.
El recibimiento por la comunidad de un modo no agradable –pues saben quién es
él- pero con una gran carga significativa y simbolica, a esos, a los que él ha
marginado, traficado con ellos, de los que con ellos ha hecho dinero, son
quienes lo han librado. El momento de la liberación de la carga es el momento de
la liberación de su acusación, del perdón de sus pecados. Ahí quedo la purga de
los pecados. El llanto que lo invade y la sonrisa con la que es recibido llena
de dolor gozoso al hombre que era esclavo y ahora es libre.
El hacerse uno de ellos en primer momento es el paso y el requisito para estar
con ellos, trabajar con ellos y como ellos asi como al modo de ellos.
“RITO DE INICIACIÓN”: una mujer lo conduce de la mano hacia una
congregación, una asamblea donde será marcado con el signo que los marca como
una sola comunidad; es lo que va a hacer que él sea uno como ellos y aceptado
por todos como miembro de la comunidad, la muerte del jabalí es el símbolo final
para decir, “sí, estoy dispuesto” aquí está hazlo –es el signo que demuestra el
jefe de la tribu al entregarle la lanza- No es uno de nostros, es la manera con
la que el alimento llega hasta nosotros, el pan de cada día; ni el sol se te da
de balde ni el agua por ser quien eres, las cosas son herramientas y buscan
quien las maneje.
Una nueva experiencia ahora con los jesuitas desde la necesidad de emitír una
acción de gracias expresa:
- agradezco padre que me haya acogido
- agradecelo a los guaraníes
Le entrega un libro –la Biblia- y lee el pasaje de la segunda carta a los
Corintios: -el himno a la caridad- “aunque tuviera fe para mover montañas, mas
no tuviere caridad, nada soy, y si repartiere todos mis bienes y si entregare mi
cuerpo para ser quemado, si no tuviera caridad ningun provecho saco, la caridad
es sufrida, es benigna, la caridad no tiene celos, la caridad no se pavonea, no
se infla”.
“Cuando era niño, pensaba como niño, hablaba como niño, cuando me he hecho
hombre me he despojado de las niñerias, ahora subsisten la fe, la esperanza y la
caridad, más la mayor de ellas es la caridad.Ssímbolo que muestra que solo la
palabra de Dios ha podido mover su corazón y mediante el discernimiento pleno
sabe lo que realmente quiere Dios de él
AQUÍ ESTOY SEÑOR PARA HACER TU VOLUNTAD, es el momento en el que solicita
la aceptación a la compañía.
- Si vas a ser jesuita, tendrás que acatar mis órdenes, como si fuera un capitán
¿podras?
- Sí padre.
Es el momento de la consagración religiosa, todo un rito de acogida por parte de
una sola comunidad pues la comunidad jesuita y guaraní se enorgullece por
álguien que ha consagrado su vida para un servicio y servicio completo.
Ya en otro momeno, cuando estan en la mesa de discusión, y afirman los
mandatarios españoles que los han sometido a fuerza de espada dice el padre
Gabriel: “Vienen a nosotros por pura voluntad.” Afirma el padre a la comunidad
de un juzgado.
La decisión del obispo para suprimir la misión de San Carlos es sin duda una
agresión para los ahabitantes de la misión, el padre Gabriel traduce de la
lengua nativa a la lengua de los europeos, el diálogo es el siguiente:
- ¿Qué es lo quiere usted?, dicen que hable mas claro, ¿Qué es exacatamente lo
que quereis que hagan?
- Tienen que irse de la misión.
- Dicen que no quieren irse de la misión que es su hogar.
- ¡Tienen que obedecer a la voluntad de Dios!
- Dicen que por voluntad de Dios dejaron la selva y construyeron la misión, no
entienenden porque Dios ha cambiado de parecer.
- No pretendo conocer los motivos de Dios.
- Dicen que cómo podéis conocer la voluntad de Dios, cree que no habláis en
nombre de Dios, sino que en nombre de los portugueses.
- Yo no hablo en nombre de Dios, pero sí hablo en nombre de la Iglesia que es el
instrumento de Dios en la tierra.
- Dicen que Porqué no hablais con el rey de portugal
- Lo he hecho pero no ha querido escucharme.
- Dice que él también es rey y que tampoco quiere escucharlo.
- Dicen que se equivocaron en confiar en nosotros, que ¡van a luchar!
- ¡Entonces tienes que convencerles de que no luchen!
- Ni siquiera he podido convencerlo a usted de que luchéis por ellos
- ¡Es indispensablede que si luchan que ningún jesuita se una a ellos!, ¡volveran
conmigo a asuncion mañana y el que me desobedeciere, será excomulgado, apartado,
expulsado!. ¿Por qué tienen que luchar? ¿Por qué no pueden volver a la selva?
- Porque éste es su hogar.
Se pasa a la escena de la preparación para la resistencia. Una decisión que da
cada hombre, un niño encuentra una espada, la lleva al lecho del ahora padre
Mendoza. La espada, signo de lucha, de muerte, de sometiemiento y ahora de
defensa; la lleva a que le enseñe a blandirla.
Entra mendoza a la casa y se encuentra con el padre Gabriel que al verlo le
dice: Quiero revocar mi voto de obediencia:
- ¡Fiuera!
- Quiero…
- Fuera Rodrigo no quiero oirlo.
- ¿Y los otros?
- Sí, Ralph y Jhon también ¿Qué quieren capitán? ¿Una muerte honrosa?
- Desean vivir padre, dicen que Dios les ha desamparado, les ha abandonado ¿es
cierto?
- No debió haberse hecho jesuita.
- ¡Pero lo soy, y ellos me necesitan!
- ¡Entonces ayúdeles como tal! Si muere con sangre en las manos Rodrigo,
traicionará todo lo que hemos hecho. Entregó su vida a Dios y ¡Dios es Amor!
MORÍR PARA QUE OTROS TENGAN VIDA, una vez en la batalla y ya puesta la
pistola al barril de polvora para atacar a los enemigos conquistadores, Rodrigo
Mendoza ve que unos niños pasan por un puente elaborado con el tronco de un
arbol, corre a ayudarlos y en ese lapso es herido por el tiro de un rifle, corre
a jalar el gatillo y ya han cortado la cuerda, una desacarga de varios tiros de
rifle lo asesinan.
El padre Gabriel por su parte con la Custodia en mano es asesinado por una
descarga, caen varios hombres, mujeres y niños a su lado y otro hombre coge del
suelo la custodia y sigue el trayecto del peregrinaje, pero son asesinados.
DÓNDE JUGARAN LOS NIÑOS, la ultima escena surge dentro del agua de dónde
un grupo de ocho niños sobreviven a la gran matanza, y saca un Violín de dentro
del agua. Un solo recuerdo, un solo artefacto material. “Hechos por sus ágiles y
habilidosas manos” -como dice el obispo al iniciar la cinta-.
El último diálogo, fuera de escena con la voz del obispo se escucha: Asi pues
vuestra santidad, ahora vuestros sacerdotes estan muertos y yo sigo vivo, pero
en realidad soy yo el que está muerto y ellos son los que viven, porque como
ocurre siempre el espíritu de los muertos sobrevive en la memoria de los vivos.
Nuevamente el símbolo del agua de donde emergen los créditos de la cinta, lugar
de vida, “pequeño paraiso” como expresó el obispo al llegar a la misión de San
Carlos, el agua por donde llegaron, el agua que fué en algun momento signo de
amenaza y de muerte, pues por el también llegan los conquistadores, es ahora el
camino a la esperanza por donde el grupo de los ocho niños sobrevivientes se
internan a una nueva vida.
He remarcado en esta pequeña reseña-síntesis, algunos de los pasajes de la
cinta, donde emergen una gran carga de símbolos, símbolo de misericordia, de
muerte que lleva a la vida, el agua como símbolo que va de la muerte a la vida,
las opciones que son libres y voluntarias. El acatamiento y la inmersión a una
comunidad mediante un rito, una vez introducido en esta comunidad habrá que
acatar ciertas normas, defender la fe, no justificando la violencia, ser para la
muerte no implica apresurarla, y siempre es un camino que andaremos en búsqueda
de un servicio a Dios en la persona de nuestros semejantes.
La introducción a una comunidad en este caso la comunidad cristiana, a la que
llegamos por el Bautismo, es sólo el incio de una victoria sobre el pecado,
sobre la muerte; es el inicio de una lucha y estamos con nuestra bandera –como
lo dice San Igancio- como buen soldado y diestro en los avatares de las
batallas. Hay una bandera a la cual seguimos, ya en plena lucha, habrá que
detenerse de vez en cuando para mirar a lo alto y ver de qué lado o hacia a
dónde se dirige la bandera en la cual nosotros estamos luchando y que nos
identifica como miembros de una comunidad. Incluso con la signación del aceite,
podriamos decir “anda, ve calentando los musculos que apenas va a empezar la
batalla”
Pero es una batalla que al igual que el Bautismo nos lleva de la escalvitud a la
libertad, que nos lleva de la muerte a la vida. Agua que nos lava, agua que nos
purifica, no solo el fuego. Mediante símbolos nos acogen, se alegra por esto la
comunidad de fieles, COMUNIDAD, puesto que el sacramento tiene dimensión
comunitaria, la gracia bautismal nos inculca espíritu filial, nos enseña sentido
de familia, nos enseña a ser agradecidos, no estamos bajo una ley, sino que
estamos bajo la gracia; juntos festejamos y cantamos y asimismo, decimos
acerquémonos al Señor que su música es buena.
AUTOR
Pbro. Alejandro Maldonado SVD
José Alfredo Soberanes Pérez
Instituto de Formación Teológica Intercongregacional de México
Noviembre 2007