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El diferendo Estados Unidos – Cuba a partir de derrumbe de las torres gemelas hasta la actualidad

Resumen: Adentrándose en el siguiente trabajo, usted podrá apreciar algunos elementos de vital relevancia sobre el famoso Diferendo Estados Unidos – Cuba, a partir del 2001, fecha en que son derribadas las Torres Gemelas hasta la actualidad. Se destaca la aprobación e implementación del Plan Bush...
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Autor: Adelsy Naranjo Rosales y Lisbet Muñoz Cano

RESUMEN
Adentrándose en el siguiente trabajo, usted podrá apreciar algunos elementos de vital relevancia sobre el famoso Diferendo Estados Unidos – Cuba, a partir del 2001, fecha en que son derribadas las Torres Gemelas hasta la actualidad. Se destaca la aprobación e implementación del Plan Bush, representado en los informes de la “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre”, de 2004 y 2006.

Además del robo de fondos cubanos congelados de manera ilegal por la administración Bush para satisfacer demandas de representantes de la mafia terrorista de Miami, en la cual se cita la cifra exacta de estos fondos. Señalándose además el caso de nuestros Cinco Héroes Prisioneros injustamente en los Estados Unidos, donde dicho gobierno ha mantenido una actitud hostil hacia sus familiares, caracterizada por la negativa de visas, la dilatación de los trámites de visado y por el injusto proceder de las autoridades de inmigración y el FBI, quienes en innumerables ocasiones violan los derechos de nuestros compatriotas y sus familiares, así como otros temas de gran utilidad para el lector.

INTRODUCCIÓN
Las relaciones Estados Unidos – Cuba pueden analizarse desde el ángulo histórico, pero merecen ser analizadas mejor desde la importancia que las relaciones internacionales tienen para los procesos de transición política. Por ello es necesario exponer tres conceptos esenciales para entender la importancia de estas relaciones en los cambios democráticos en Cuba.

Primero: todas las transiciones conocidas han dependido del ámbito internacional en un grado mayor del que se suele reconocer. En las de Europa del Este, históricamente más cercanas, esta dependencia es casi total. Si decimos que la transición en Cuba es un asunto interno de cubanos esto no debe entenderse como que los cambios democráticos podrán producirse divorciados de las condiciones externas.

Segundo: sin un juego claro alrededor del concepto de legitimidad no se producen cambios ni se sostienen regímenes de tipo político. Es importante, entonces, plantear nuestras propuestas desde ese concepto de legitimidad que estaría amenazado si no hay una posición claramente definida respecto de la ilegitimidad de la política norteamericana hacia Cuba.

Tercero: en el orden político los conflictos entre Estados desmovilizan los conflictos al interior de los Estados. Esto es un axioma sin ninguna excepción en la historia.

Estos tres conceptos servirán de premisa para explicar y conectar el diferendo Cuba-Estados Unidos con el proceso de transición en Cuba.
¿Por qué la política de los Estados Unidos hacia Cuba es un obstáculo para la transición?

Porque es el único país que tiene una política expresamente ilegítima en términos de relaciones internacionales para lograr cambios democráticos en Cuba, y porque esa política ha sido ineficaz para lograr lo que se propone y eficaz como pretexto para congelar el debate interno y frenar los posibles cambios. Esta combinación entre ilegitimidad, ineficacia y eficacia desviada juega poderosamente contra nuestros intentos de movernos de la periferia al centro del debate político.

La prueba de que esto es así la tenemos en el prolongado tiempo que lleva la oposición cubana sin lograr una articulación concreta de sus propuestas de democratización y sin lograr reconocimiento y legitimación social. Esto debería llamarnos críticamente la atención porque nadie sabe en qué punto exacto estaríamos como alternativas políticas el día que se despejen mejor las circunstancias para el cambio democrático en Cuba.

Alcanzar, como queremos, que sean los cubanos los que definan su destino exige como máximo que no exista en el horizonte ningún otro sujeto externo que tenga definiciones para nosotros. Como mínimo, que seamos capaces de hacer ver, con claridad meridiana, que estas definiciones nada tienen que ver con las nuestras. Tarea políticamente difícil frente a un adversario y una sociedad como la cubana.

Aquí retomamos el concepto de legitimidad para decir que las autoridades cubanas juegan sólo, hoy por hoy, con tres legitimidades que puedan ser seriamente consideradas: la educación, la salud y la política norteamericana. Las dos primeras son discutibles. La tercera tiene mucha más coherencia y al mismo tiempo tiene un efecto paralizante sobre la discusión de nuestras cuestiones sociales y políticas cardinales.

Por eso el gobierno cubano ha logrado, independientemente de la fuerte contestación de sus adversarios, otra cosa también inédita: fundamentar un nacionalismo ideologizado por metas socialmente positivas y un socialismo nacionalizado y justificado por metas históricas.

Por otra parte, y en relación con los Estados Unidos, hay un hecho importante para la sociedad cubana: la capacidad simbólica de los argumentos históricos para el debate político. Como el mito, su capacidad funcional no está en su veracidad o falsedad, está en el hecho de que pueda movilizar o desmovilizar a la sociedad en dirección de determinados procesos políticos.

Ante esta realidad un hecho es definitivo: la política norteamericana es un asunto interno en la medida en que sirve para estructurar el discurso político del poder hacia la sociedad. Por eso es que todos los intentos de ponerse por encima del conflicto suponen una pérdida del sentido de realidad en la situación cubana.

Surgen dos preguntas en este sentido: asumir el conflicto tal y como está planteado ¿significa dejarse atrapar por el discurso del poder? Sí, del mismo modo en que estamos atrapado (entendiendo por atrapado no la asimilación de los argumentos del régimen sino el debate sobre los planteamientos mismos) por el discurso del poder en los asuntos internos que son la primera preocupación nuestra. Y no puede ser de otra manera porque de lo contrario no estaríamos haciendo política. La política es un flujo y reflujo de posiciones y argumentos entre interlocutores y adversarios.
El papel del exilio duro cubano en el diseño de esa política es evidente. Queda en pie, sin embargo, que son sólo los norteamericanos los que pueden determinar qué política exterior se sigue frente a otros Estados.

¿Qué se puede hacer para remover este obstáculo?
Desde el estado actual de la política alternativa es imposible influir en un cambio positivo de la política norteamericana hacia Cuba. Dada la naturaleza pragmática de los políticos norteamericanos se requerirían de capacidades con las que aún no contamos: capacidad movilizativa, capacidad negociadora y peso específico en la sociedad para presentar una agenda atendible de cambios en su política exterior hacia Cuba.

Con el apoyo de la comunidad internacional se impone entonces, desde el sólido fundamento ético que recoge este esbozo de proyecto de transición y desde la falta de capacidad ética de la política norteamericana hacia Cuba, un fortalecimiento, ampliación y desarrollo de nuestras potencialidades políticas, sociales y culturales para articular una fuerte capacidad de interlocución política en esta dirección. En este informe se recogerán datos interesantes de este diferendo norteamericano hacia la isla a partir del derrumbe de las Torres Gemelas ocurrido el 11 de septiembre de 2001.

DESARROLLO
La guerra económica y el bloqueo a Cuba han ocasionado graves daños y perjuicios a la economía nacional y sensibles pérdidas y sufrimientos a la población cubana a lo largo de varias generaciones. El Gobierno de los Estados Unidos de América ha sido declarado civilmente responsable de los actos ilícitos realizados contra Cuba y ha sido condenado a reparar e indemnizar al pueblo cubano en la cuantía de 121 mil millones de dólares por daños económicos y de 181 100 millones de dólares por daños humanos.

Sendas demandas del pueblo de Cuba al Gobierno de los Estados Unidos y la Sentencia por la Reparación de Daños y Perjuicios Resultantes del Bloqueo contienen abundante información y datos sobre este tema y demuestran la culpabilidad de los autores y ejecutores de esta criminal política.

En su afán por precipitar el derrocamiento de la Revolución cubana, la administración Bush (2001-2007) ha recrudecido a niveles sin precedentes la hostilidad y agresividad de su política hacia nuestro país.

Como parte de esos esfuerzos, destaca la aprobación e implementación del Plan Bush, representado en los informes de la “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre”, de 2004 y 2006. Las recomendaciones presentadas en ambos documentos, ya aplicadas en su mayoría, tienen entre sus principales objetivos recrudecer aún más el bloqueo contra Cuba; incrementar el apoyo financiero a la subversión interna e intensificar la guerra propagandística y radioelectrónica, así como realizar una ofensiva para que gobiernos e instituciones internacionales se sumen a la política contra Cuba.

El Plan Bush constituye una de las acciones abiertas más injerencistas de la actual administración norteamericana contra Cuba, no sólo porque hace público los detalles sobre cómo destruir la Revolución, sino porque establece además, por primera vez, un programa sobre lo que debe hacerse en nuestro país para borrar todo vestigio de socialismo y reinstaurar el sistema capitalista, además del nombramiento de un “Coordinador para la Transición en Cuba”, Caleb McCarry, para garantizar la anexión de nuestro país.

La existencia de un Anexo Secreto en el segundo Informe, con medidas que no se publican por “razones de seguridad nacional” y para garantizar su “realización efectiva”, presupone una escalada en los planes de agresión militar, de asesinatos de líderes cubanos, de acciones terroristas, operaciones encubiertas, etc.

Como resultado de esta política se ha producido una escalada en las acciones contra Cuba, entre las que se resaltan: las amenazas directas contra nuestro país, la intensificación de la labor propagandística y subversiva, el recrudecimiento de las restricciones de los viajes a Cuba, la reducción al mínimo de los intercambios académicos, estudiantiles, culturales, científicos y deportivos, la intensificación de la persecución de nuestras transacciones financieras y comerciales en el exterior y el endurecimiento de las sanciones contra los violadores.

Las tensiones bilaterales han provocado, de igual modo, la cancelación de las conversaciones migratorias en enero de 2004, la expulsión de diplomáticos cubanos, el incremento de las negativas de visas a científicos, académicos, artistas, deportistas y ciudadanos cubanos que desean visitar a sus familiares en los Estados Unidos.

Adicionalmente, se consumó el robo de las prestigiosas marcas cubanas de ron Havana Club y Tabaco Cohiba, en lo que constituye una ampliación de las regulaciones del bloqueo a la esfera de la propiedad intelectual.

En tres ocasiones, la administración Bush ha ejecutado el robo de fondos cubanos congelados ilegalmente en bancos norteamericanos para satisfacer demandas de representantes de la mafia terrorista de Miami. El más reciente despojo tuvo lugar el 27 de noviembre de 2006, con lo que suman 170 233 536 dólares los fondos robados a nuestro país.

En sus intentos por demonizar a Cuba y justificar su política de bloqueo genocida, el Departamento de Estado ha mantenido anualmente la inclusión de nuestro país en todas las “listas negras” relacionadas con los temas de terrorismo internacional, derechos humanos, trata de personas y libertades religiosas. A ello se suma, la mención a nuestro país en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de 2006 como una doble amenaza para Estados Unidos, o sea, amenaza regional, por su supuesto papel desestabilizador, y amenaza global, por la naturaleza del sistema político cubano, lo cual constituyó un hecho sin precedentes.

Además de ello, la Administración Bush ha rechazado las propuestas del gobierno cubano de suscribir acuerdos de cooperación en materia de lucha contra el terrorismo, tráfico de drogas y migración ilegal, que reflejan su doble Standard en la batalla contra estos delitos internacionales. Igualmente, desestimó nuestro ofrecimiento de ayuda humanitaria ante desastres naturales y acontecimientos como el 11 de septiembre.

Paralelo a la corriente negativa que ha predominado en la posición oficial de la Administración Bush hacia Cuba, en los Estados Unidos ha coexistido una tendencia que ha abogado por modificar la política hacia nuestro país, comenzando por la flexibilización de determinados aspectos del bloqueo.
Las fuerzas que conforman esta tendencia, incluidos un grupo importante de miembros del Congreso, representantes de sectores de negocios, grupos de cubano americanos, organizaciones no gubernamentales, académicos, grupos de solidaridad y la opinión pública en general, han actuado como contrapeso a los planes agresivos de la administración Bush contra nuestro país.

Desde diciembre de 2001 hasta enero de 2007, Cuba ha importado de Estados Unidos más de 300 productos agrícolas por un valor total, que supera los 2 000 millones de USD. En FIHAV 2006 participaron más de 75 compañías y 160 empresarios norteamericanos.

El triunfo demócrata en las elecciones al Congreso de noviembre 2006 ha favorecido la reanudación del debate y la introducción de iniciativas y acciones legislativas dirigidas a eliminar algunas de las medidas anticubanas adoptadas por la Administración, sobre todo en los temas de los viajes, las remesas y el incremento del comercio.

No obstante, la amenaza del veto presidencial, las acciones de la Administración y las reiteradas declaraciones de altos funcionarios gubernamentales de que su política hacia Cuba no cambiará, han demostrado la falta de voluntad de Estados Unidos de mejorar las relaciones bilaterales entre ambos gobiernos.

Debe señalarse, además, que existe un importante sector de la población norteamericana que está a favor de un cambio de la política hacia Cuba. De acuerdo con los resultados de una encuesta de la agencia Gallup publicada el 15 de diciembre de 2006, las 2-3 partes de los encuestados (67%) están a favor del restablecimiento de las relaciones con nuestro país.

La situación de calma y normalidad que ha reinado en nuestro país, luego de la Proclama del Comandante en Jefe, del 31 de julio de 2006, ha demostrado el fracaso de la política de la administración Bush hacia Cuba y su idea de que, sin Fidel al frente de la Revolución, no habría continuidad.
El 2 de diciembre 2006, el Ministro de las FAR, Raúl Castro, reiteró la posición de Cuba en torno a las relaciones con Estados Unidos al expresar “nuestra disposición de resolver en la mesa de negociaciones el prolongado diferendo entre Estados Unidos y Cuba, siempre que acepten, nuestra condición de país que no tolera sombras a su independencia y sobre la base de los principios de igualdad, reciprocidad, no injerencia y respeto mutuo”.
Con el arribo a la Casa Blanca del presidente George W. Bush, la Administración ha recrudecido su política de agresión y hostigamiento contra la Revolución cubana, y ha mantenido como objetivo principal, el logro de la llamada "transición rápida y pacífica" de Cuba hacia la democracia, es decir, la destrucción de la Revolución cubana.

En ese sentido se destacan, el inútil impulso de la Administración a la "Iniciativa para una Nueva Cuba", anunciada en su discurso el 20 de mayo de 2002, el continuado nombramiento de más de 25 anticubanos para puestos importantes del gobierno, el aumento significativo de las declaraciones contra Cuba de altos funcionarios de la Administración y las acciones subversivas dentro de nuestro país, el apoyo de proyectos de ley anticubanos, mantuvo el compromiso de superar la interferencia cubana contra Radio y Televisión Martí, dio alta prioridad a la condena a Cuba en la 57 Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, endureció la aplicación de la prohibición de viajes de ciudadanos norteamericanos a Cuba, y estableció mayores restricciones a los movimientos de los funcionarios cubanos en los Estados Unidos.

Tras declaraciones, el 6 de mayo de 2002, del subsecretario de Estado para el Control de Armas y la Seguridad Internacional, John R. Bolton, las falsas acusaciones contra Cuba sobre la supuesta participación de nuestro país en el terrorismo internacional, y en particular en el bioterrorismo, ha sido uno de los principales argumentos empleado por el Ejecutivo durante el año 2002, para intentar revertir el avance en los Estados Unidos de las fuerzas a favor del cambio de política, y para mantener y recrudecer el bloqueo.

Por otra parte, el desempeño del subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, el anticubano Otto Reich en el desarrollo de una postura más agresiva de la Administración, ha sido más que evidente. La obstinación por mantener inmutable el bloqueo, y la torpeza política de anticubanos como Reich, ha provocado vergonzosas e inéditas derrotas en la ejecución de la política contra Cuba.

Las sistemáticas declaraciones, amenazas de veto y actos de la Administración, han demostrado su voluntad de no permitir ninguna modificación al bloqueo ni una mejoría de las relaciones bilaterales entre ambos gobiernos. Muestra de ello han sido los persistentes esfuerzos del Ejecutivo, contra la enmienda al proyecto del Farm Bill, a favor del financiamiento privado de las ventas de alimentos a Cuba, que fue aprobada por la Cámara el 23 de abril de 2002.

Este año, también estuvo caracterizado por el incremento de las amenazas, hostigamiento y sanciones contra los viajeros a Cuba procedentes de los Estados Unidos y de las negativas de visas a altos funcionarios y especialistas cubanos de distintos sectores, que viajarían a ese país. Al respecto más de 800 cartas han sido enviadas por el Departamento del Tesoro, así como se ha incrementado la aplicación de multas y el acoso e intento de enjuiciamiento a ciudadanos norteamericanos residentes en los Estados Unidos. Durante el 1 de julio hasta el 30 de septiembre de 2002, el Departamento de Estado no ha otorgado 120 visas a altos funcionarios, artistas y científicos cubanos.

Respecto al caso de nuestros Cinco Héroes Prisioneros injustamente en los Estados Unidos, se ha mantenido una actitud hostil hacia sus familiares, caracterizada por la negativa de visas, la dilación de los trámites de visado y por el injusto proceder de las autoridades de inmigración y el FBI, quienes en innumerables ocasiones violan los derechos de nuestros compatriotas y sus familiares.

De forma pública, la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID) y la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba (SINA), han trabajado por incrementar el apoyo y financiamiento de la subversión interna dentro de nuestro país.

En cuanto al comportamiento del tema Cuba en el 107 Congreso de los Estados Unidos, la creciente y sostenida actividad legislativa en favor de un cambio en la política hacia Cuba es uno de los principales elementos durante el año 2002. Al cierre del mes de octubre de 2002 en el 107 Congreso federal (2001-2002) se habían presentado 77 iniciativas relativas a Cuba, 34 de ellas favorables a un cambio en la política hacia Cuba, 30 anticubanas y 13 catalogadas como de interés para nuestro país por los elementos que abordan.

El financiamiento privado de las exportaciones agrícolas a Cuba, el levantamiento de las restricciones de viajes a la Isla y el comercio de medicinas y equipos médicos, son temas sobre los que han girado la mayoría de las acciones que a favor de nuestro país se han llevado a cabo en la 2egunda Sesión del 107 Congreso. El éxito de las operaciones de compra de alimentos realizadas hasta la fecha y de la Exposición de Productos Agroalimentarios de los Estados Unidos en La Habana, celebrada del 26 al 30 de septiembre de 2002, han sido estímulos fundamentales para las fuerzas que han estado a la ofensiva en este tema, particularmente el lobby agrícola y el Congreso.

Por otra parte, como hecho de gran significación para nuestro país destaca la votación que tuvo lugar el 23 de julio de 2002, en la Cámara de Representantes como parte del debate de la "Ley de Asignaciones del Departamento del Tesoro y el Correo Postal - 2003", ocasión en que este órgano, con mayoría republicana, votó por tercer año consecutivo contra la política anticubana, propinando así una derrota a la Administración Bush y los representantes anticubanos del Congreso. La Cámara de Representantes votó con solidez a favor de la libertad de viajar a Cuba, a favor del libre envío de remesas a Cuba, a favor del comercio de alimentos, medicinas y equipos médicos con Cuba y en contra de condicionar la libertad de viajar a nuestro país a la certificación por el presidente Bush sobre la participación de Cuba en actividades terroristas o de bioterrorismo.

Mención especial merece, además, la creación en el mes de marzo de 2002 del Grupo de Trabajo Cuba en el Congreso (GTC), primero de su tipo en el Congreso norteamericano desde el triunfo de la Revolución. En la actualidad lo integran 44 representantes, 22 demócratas y 22 republicanos, los cuales aúnan esfuerzos en la Cámara para coordinar acciones en contra de la actual política de la Administración. El GTC ha adoptado como tareas priorizadas el financiamiento privado de las ventas agrícolas a nuestro país, la libertad de viajes y la eliminación de la Sección 211.

Durante el 2001, alrededor de 200 mil residentes en los EE.UU. visitaron nuestro país, de los cuales la mayoría lo hizo como turista, violando las restricciones que les impone el gobierno estadounidense. Entre enero y octubre del 2002, visitaron nuestro país 20 representantes, 4 senadores y 3 gobernadores, destacándose además las visitas del expresidente James Carter y del excandidato presidencial por el Partido Verde, Ralph Nader, las cuales constituyeron un importante éxito para nuestro país y un duro golpe a la política anticubana de la actual Administración.

A la celebración de la Exposición de Productos Agroalimentarios de los Estados Unidos, asistieron alrededor de 700 hombres de negocio norteamericanos, en representación de 288 compañías, organizaciones comerciales, firmas y entidades norteamericanas de 33 estados, el Distrito de Columbia y Puerto Rico. Se firmaron contratos con 61 compañías, de 23 estados, por un valor aproximado de 85 millones de dólares, sin incluir flete. Se suscribieron, de igual modo, acuerdos de intención por 7 millones de dólares y se definieron opciones de compra por otros 12 millones de dólares, para un volumen de negocios total superior a los 113 millones de dólares.

Hasta principios del mes de octubre de 2002, incluyendo los contratos efectuados en dicha exposición, nuestro país ha concertado compras de productos norteamericanos que superan los 200 millones de dólares.

El otorgamiento por parte del Departamento de Tesoro de una licencia especial, a los participantes de la Exposición de Productos Agroalimentarios de los EE.UU., es un claro ejemplo de lo que ha podido lograr el lobby agrícola norteamericano y el Grupo de Trabajo Cuba, en sus esfuerzos por cambiar la actual política norteamericana hacia Cuba. La realización de este evento, constituye un hecho histórico, tras más de 40 años sin la existencia de vínculos comerciales entre los Estados Unidos y Cuba. De mantenerse la tendencia actual, Estados Unidos podría estar entre los principales socios comerciales de Cuba en los próximos años.

La no objeción de los Estados Unidos la venta de alimentos y medicinas propuesta por Cuba en noviembre de 2001 a raíz del Huracán Michelle, y la realización de la Exposición de Productos Agroalimentarios de los Estados Unidos en La Habana, constituyen hechos excepcionales y no significan un cambio en la rigurosa política de recrudecimiento del Bloqueo que se aplica contra Cuba.

El 5 de noviembre de 2002, al concluir las elecciones de medio término en los Estados Unidos, el Congreso quedó bajo el control del Partido Republicano. Al respecto debe esperarse que las fuerzas anticubanas aprovechen dicho contexto para continuar impulsando a la Administración Bush, a recrudecer la política hostil y agresiva hacia nuestro país, en sus afanes por destruir la Revolución Cubana.

El Presidente de Cuba, Fidel Castro Ruz, ha realizado un total de cuatro visitas a los Estados Unidos (1959, 1979, 1995 y 2000) en el marco de actividades desarrolladas por la Asamblea General de la ONU.

Conjuntamente con la aplicación de la política de bloqueo, se ha incrementado la solidaridad del pueblo norteamericano, que se ha visto reflejada en el activismo de numerosas organizaciones no gubernamentales, personalidades y muchos ciudadanos de múltiples sectores que han hecho suya la lucha contra el bloqueo impuesto por su país, se han enfrentado a las autoridades estadounidenses y hasta han recibido represalias en su contra.
Hasta la actualidad los Estados Unidos ha continuado oponiéndose a la normalización de las relaciones con Cuba, manteniendo el bloqueo económico y el aislamiento político-diplomático como principales instrumentos para lograr el derrocamiento de la Revolución. Los Estados Unidos han impuesto resoluciones contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para tergiversar la realidad cubana ante el mundo y justificar su política de bloqueo.

El presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, desestimó cambios importantes en la política de agresiones y bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba mientras George W. Bush sea mandatario. En una sesión del plenario, que se realizó en el Palacio de las Convenciones en noviembre de 2007 donde puntualizó que no debemos creer que se registrará cambio alguno importante mientras sea presidente Bush y exista el actual equilibrio político en Estados Unidos.

Al fundamentar esa afirmación, Alarcón recalcó que Cuba ocupa un lugar bastante bajo en las prioridades de los políticos norteamericanos debido a la actual cantidad de problemas que ellos enfrentan actualmente, comenzando por la guerra en Irak. Explicó que se pudiera pensar en una mayoría de votos en el Congreso de ese país favorable a modificar o eliminar las restricciones a los viajes a la isla, por ejemplo, pero sin llegar a los dos tercios necesarios para evitar el veto del presidente Bush.

Este es un asunto que, independientemente de la situación existente entre las dos naciones, está condenado a ser eliminado porque afecta a mucha gente y viola la propia Constitución estadounidense. Sin embargo, consideró la realidad de no saber lo que hará en relación a Irak pues los soldados norteamericanos no pueden ni quedarse ni irse de allí y eso va a concentrar la mayor atención del trabajo de esa instancia.

Además, que deberán de abordar serios problemas de carácter interno relacionado con la salud, economía, empleo y otros temas, y por ello no estimamos que el bloqueo y la eliminación de las restricciones ocupen un lugar primordial durante el 2007, manifestó que al acercarse el 2008, año de elecciones generales en Estados Unidos, todo se moverá con vistas a ese acontecimiento, dificultando aún más el tratamiento de otros asuntos.

CONCLUSIONES
De acorde a todo lo planteado en el presente informe sobre el Diferendo Estados Unidos – Cuba, se ha llegado a las siguientes conclusiones:

· El Sr. Bush no es tan tonto como a veces parece, para no darse cuenta. Sabe que su plancito sólo sirve, a lo mejor ya ni para eso, de comedero electoral a sus acólitos de Miami, y tendrá que reevaluar sus próximos pasos respecto a Cuba, sin dejar de buscar sus objetivos de revertir el proceso revolucionario socialista cubano.

· Mientras el Imperialismo hace suposiciones, buscando encontrar qué y cómo puede hacer para intentar regresar atrás el proceso socialista cubano, nuestro pueblo, que ha dado esta muestra irrestricta de respaldo a Fidel, a Raúl, a su Revolución, sabe que la única respuesta a sus nuevas maniobras, es consolidar la alternativa socialista que escogió hace 48 años, la cual necesariamente solo puede subsistir avanzando. Esta es la forma de hacer imperecedera la lucha iniciada en el Moncada, por nuestro invito Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

RECOMENDACIONES
A partir de la elaboración del presente trabajo se recomienda lo siguiente:
· Se siga profundizando en el tema continuamente por la vital importancia que presenta para todo el estudiantado, todo el pueblo cubano y todo aquel que esté a favor de la Revolución Cubana.

REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
· http://emba.cubaminrex.cu/Default.aspx?tabid=3833
· http://www.cubavsbloqueo.cu/Default.aspx?tabid=31
· http://www.cadenagramonte.cubaweb.cu/bloqueo/victimas_del_bloqueo.asp
· http://www.cadenagramonte.cubaweb.cu/bloqueo/que_es_el_bloqueo.asp
· http://www.cubaminrex.cu/Actualidad/2007/Noviembre/Mensaje2.html
· http://www.lademajagua.co.cu/infgran338.htm
· http://www.perspectivaciudadana.com/contenido.php?itemid=4277

BIBLIOGRAFÍA
· http://www.cubaminrex.cu/Regionales/Articulos/AmericaNorte/ANOR_EEUU.htm
· http://www.inisoc.org/cubatran.htm.
· http://www.cubasocialista.cu/texto/0007993diferendo.html
· http://www.inisoc.org/cubatran.htm
· http://www.perspectivaciudadana.com/contenido.php?itemid=4277
· http://elpinero.blogspot.com/2006_12_01_archive.html

AUTORES
Adelsy Naranjo Rosales.
Lisbet Muñoz Cano.

República de Cuba
Ministerio de Educación Superior
Universidad Máximo Gómez Báez
Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas
Enero 2008

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