Exergo: “El idioma es el alma de la nación”
Alexei Tolstoi
(Iván el Terrible)
RESUMEN
El origen y evolución del idioma Español evidencian en él una riqueza y variedad
increíbles. El conocimiento y dominio de la lengua afirma una fuerte conciencia
de la comunidad y sentimientos de unidad y pertenencia en todos los que la
utilicen. Por esto y por ser un rasgo de la identidad de los pueblos es
necesario promover y cultivar nuestro idioma, sobre todo en los futuros
profesionales que se están formando en los Centros de Educación Superior.
INTRODUCCIÓN
Los resultados que cada año arrojan los exámenes de Lengua Española y lo que día
a día constatamos en las aulas, pasillos, parques y calles, dentro y fuera de
nuestras Universidades evidencian en el alumnado, trabajadores y población en
general, serias carencias en aspectos culturales, sobre todo en lo que al
dominio de la lengua materna se refiere.
Estas fallas tanto en la expresión escrita como oral repercuten en las
habilidades que debemos crear y/o fomentar en los estudiantes que ingresan en
nuestros centros. El conocimiento y dominio del idioma les permitirá ser
eficientes comunicadores y estar debidamente preparados para la redacción y
exposición de trabajos científicos, informes, ponencias, etc.
Por otra parte en el contexto actual con las amenazas que implican la
globalización, el uso inadecuado de las nuevas tecnologías de la información, el
creciente y constante bombardeo idiomático en el que se va imponiendo el inglés
como lengua hegemónica y predominante; hace que desde ya resulte de vital
importancia el uso correcto del Español como esencia misma de nuestra identidad.
DESARROLLO
Los problemas en torno al origen y papel del lenguaje en el desarrollo de la
sociedad y de la sique humana han preocupado siempre a todos los estudiosos del
hombre en su especificidad. El lenguaje humano puede contar con 30.000 ó 40.000
años de existencia. La enorme diversidad de lenguas que hay en el mundo
demuestra que una vez que apareció el lenguaje se produjeron los cambios a gran
velocidad. El hombre es “un animal racional”, pensante; un “animal que trabaja”,
que produce herramientas para transformar la Naturaleza y someterla cada vez más
a sus propios fines, pero es también un “animal que habla” y produce signos; y
es ante todo “un animal social”.
Si partimos del hecho de que el lenguaje es la materialización de la realidad
del pensamiento, que permite la comunicación mediante articulaciones sonoras
portadoras de significados que emplean los hombres en la convivencia social, y
que se manifiesta en formas de lenguas; podemos constatar el estrecho vínculo
entre lenguaje y lengua, así como la enorme complejidad e importancia que
reviste el manejo adecuado de uno a través del otro.
La lengua como conjunto ordenado y sistemático de formas orales, escritas y
grabadas también tiene su historia; desde las circunstancias maravillosas de su
surgimiento hasta su desarrollo y madurez creciente.
La historia de nuestro idioma es rica desde sus mismos inicios hasta la
actualidad. El Español de Cuba y América parte del castellano y se enriquece con
las lenguas aborígenes, entroncando con los aportes que otras lenguas nos han
dado sin que por ello dejemos de reconocer la existencia de distintas variantes
sin subvalorar a ninguna, todos los hablantes del Español tenemos –como
reconoció Unamuno- “El deber y el derecho de la lengua”.
La lengua regional es la versión que de la nacional se da en cada región con
particularidades fonológicas, morfológicas, sintácticas y léxicas, por ello la
entonación y el vocabulario señalan de forma sistemática el origen, la cultura,
la educación y hasta la profesión o grupo social a que pertenece el individuo.
Cada hombre habla su lengua desde niño, el dominarla afirma en él una conciencia
de comunidad fortísima y un sentimiento de unidad con todos los que usan el
mismo instrumento verbal. Desarrollar nuestra variante, promoverla y cultivarla
es necesario si queremos preservar la identidad de los pueblos ya que la lengua
no es un mero hecho de forma, sino también de pensamiento y merece una atención
a esa altura. En este sentido Martí hace un llamado a cuidar el lenguaje cuando
afirmó:
“Acicalarse con exceso es malo, pero vestir con elegancia no. El lenguaje ha de
ir como el cuerpo esbelto y libre; pero no se le ha de poner encima palabra que
no le pertenezca, como no se pone sombrero de copa una flor, ni un cubano se
deja la pierna desnuda como un escocés, ni al traje limpio y recién cortado se
le echa de propósito una mancha. Háblese sin manchas”.
En este sentido es válido aclarar que la identidad, es el autorreconocimiento de
la singularidad, que integra a sus rasgos personales las características de un
grupo social. La formación de la personalidad es también la construcción de su
identidad. Por eso es necesario ir acentuando los valores de nuestra cultura
junto al proceso de desarrollo individual, para que se produzca de modo natural
y comprometido con los rasgos correspondientes a sus mejores tradiciones.
El idioma como elemento que también se aprende desde la niñez y en las que el
entorno familiar juega un papel decisivo, comienza a formar parte de la
personalidad de cada uno, de su forma de decir única e irrepetible, que lo hacen
similar y diferente al mismo tiempo en relación con su entorno, desde el marco
más estrecho de la familia hasta el más amplio de la nación.
Nuestra sociedad está homogeneizada monolinguísticamente, sin embargo no está
exenta de la penetración de formas culturales (idiomáticas) de otra sociedad. El
peligro radica en la paulatina sustitución de la forma interna del idioma nativo
por la del idioma influyente, sobre todo a través de los medios de comunicación
y audiovisuales, de la imitación de estilos de vida alternativos al tradicional,
u otras formas de penetración cultural.
Ante estas realidades debemos profundizar en las raíces de la cultura cubana,
afianzar el conocimiento y uso adecuado de la lengua materna, la cual juega un
enorme e insustituible en el proceso de educación moral y patriótica “Se puede
concebir la obra de Pablo de la Torriente Brau, de Raúl Roa o de Nicolás Guillén
sin esa sabrosura léxica que destila la cubanía?”, “El habla del cubano es parte
medular de nuestra identidad nacional, de la misma almendra de nuestra cultura”
–apuntó Argelio Santiestéban.
La lengua debe ser un arma que nos permita defender “lo cubano” y un escudo para
protegernos ante las agresiones que traten de desvirtuar o suplantar el
patrimonio lingüístico que históricamente nos identifica y de cuyo uso han hecho
gala en pro de nuestra soberanía figuras de la talla de Manuel Sanguily, Antonio
Maceo, José Martí, Julio A. Mella, Rubén M. Villena, Jos+e Lezama Lima, Dulce M.
Loynaz, Juan Marinello y AlejoCarpentier, entre otras destacadas personalidades
de la historia patria.
CONCLUSIONES
1- El origen del lenguaje está íntimamente relacionado con el papel del trabajo
en el desarrollo del hombre y su carácter social.
2- Existe un estrecho vínculo entre lengua y lenguaje, en tanto la primera es la
forma en que se manifiesta el segundo.
3- Las circunstancias que propiciaron el origen y evolución del Español
evidencian en él una riqueza y variedad increíbles.
4- Las lenguas señalan el origen, la cultura, la educación, la ideología y hasta
la profesión de cualquier individuo o grupo social.
5- El conocimiento y dominio de la lengua afirma una fuerte conciencia de
comunidad. Sentimientos de unidad y pertenencia con todos los que la utilicen
como instrumento verbal de intercomunicación.
6-La lengua es un hecho de forma y de pensamiento, y por ser un rasgo de la
identidad de los pueblos es necesario promoverla y cultivarla.
7- El idioma se aprende desde la niñez por lo que forma parte de la identidad de
cada individuo.
8- Dominar nuestro idioma permite desarrollar competencias comunicativas para la
asunción de actitudes y soluciones responsables a los problemas que el mundo de
hoy demanda.
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AUTORA
Rosa María Hernández Tosca.
Graduada de Filología: Literatura Cubana. (1986).
Ha realizado la redacción y edición de múltiples títulos en las Editoriales
Letras Cubanas, Publicitaria Coral, y Merci Ediciones. Profesora Universitaria
desde el 2001, con vasta experiencia en el trabajo con los Talleres Literarios.