INTRODUCCIÓN
En esta ocasión, la motivación esencial se fundamenta en la necesidad de
profundizar en una problemática que no es frecuente en nuestro medio, pero sí
merece una atención diferenciada, acompañada de una orientación adecuada, pues
genera una dinámica muy interesante, por lo que amerita una valorización social
más justa.
Esta problemática está relacionada con la figura del padre, por lo que en las
últimas décadas, en las familias se han experimentado drásticos cambios.
Sin dudas la sociedad todavía tiene muchos prejuicios respecto a la imagen de
los padres, así como su desempeño, lo que puede conducir a la confusión de
muchos hombres.
Sin embargo, son varios los padres que sienten orgullo cuando, al compararse con
sus propios padres, ven que ellos son mucho más cariñosos y demostrativos de su
afecto.
Por lo que para ser un buen padre, por lo tanto, se tiene que acabar con la
ideología sexista de la sociedad actual que dispone que los hombres son
superiores a las mujeres, subrayó Raúl Quiñones Rosado, director del Instituto
para la Conciencia y Acción Latina.
La incorporación masiva de las mujeres al mercado de trabajo ha cuestionado la
paternidad que busca brindar exclusivamente bienes materiales a la familia.
Debido a esto los mandatos tradicionales que definían al hombre como el
proveedor económico y a la mujer como la encargada de la vida afectiva de la
familia están cambiando. En este contexto, uno de los retos para los hombres es
aprender a vivir una paternidad equitativa y afectiva con los/las hijos/as.
Esta nueva paternidad se conecta a su vez, con el descenso del autoritarismo en
la relación padre-hijo y surge en correlato con la valorización de su identidad
masculina como principio de la paternidad actual, siendo un componente esencial
en la construcción de la identidad masculina y femenina de los hijos. A su vez,
el reconocimiento respecto de la naturaleza de su paternidad actual, deriva del
ejercicio recíproco de roles durante el matrimonio derivado de la multiplicidad
de funciones femeninas y del proceso de socialización extendido de los hijos,
derivado de los cambios socioculturales.
Por otro lado, la idea de asumir una paternidad responsable sugiere grandes
transformaciones entre las próximas generaciones, entre ellas, una
reconstrucción de la masculinidad y relaciones de pareja más democráticas que
las que se conocen en la actualidad. Aunque se han hecho esfuerzos por
comprender que una mujer vale tanto como un hombre, esto hoy día, en la mayoría
de las sociedades marcha a paso lento. De igual forma, se ha interiorizado poco
el hecho de que un padre vale lo mismo que una madre.
Como señala C.Chiland «hoy se esperan otras cualidades del hombre que no pasan
por la fuerza física o la agresividad». Hubo un desplazamiento de valores y la
creación de una importante zona de valores mixtos donde no hay oposición entre
roles masculinos y femeninos, sino que los roles pueden ser asumidos tanto por
unos como por otras.
Pues para estos padres la misión es seguramente una misión muy compleja ya que
tienen la responsabilidad de llevar a sus hijos a un sano crecimiento físico y
personológico.
Pues seguramente una misión bien compleja, que para su estudio y comprensión
reclama de una visión muy holística, que parta del enfoque de la familia como un
sistema, en el que cada elemento resulta condicionante de los restantes.
Recordemos que, desde un punto de vista metodológico, la Dra. Patricia Arés
Muzio plantea que hay que romper con las formas tradicionales de investigar la
familia y esto implica utilizar la familia como unidad de análisis y no sus
miembros aislados.
Por lo que con el desarrollo de esta problemática pretendemos tener una
aproximación más cercana con respecto al tema y para esto trataremos acerca del
origen y surgimiento del tema, Que es paternidad, como se puede establecer la
misma, y el porque se establece, porque decimos que es una experiencia
insustituible, puntos acerca de la paternidad, el deseo de ser padre, cuales son
los tipos de padres, cual es el rol y las funciones del padre y las nuevas
paternidades.
1. ORIGEN Y SURGIMIENTO.
La palabra padre nos viene de inmensamente lejos, pero sólo podemos controlar su
significado desde muy acá. Procede del latín pater / patris, que significa
padre, que a su vez viene del griego ( patér / patrós), que seguimos
traduciendo igual. Una palabra que se ha mantenido invariable durante más de
tres milenios (que podamos constatar), mientras la realidad que con ella
denominamos, ha cambiado de forma sustancial.
No se ha podido fijar el significado original de padre; pero los que hurgan en
las palabras antiguas tienen la sospecha de que pudiera significar en un
principio "sacrificador", refiriéndose a la función de sacerdote doméstico que
tenía el padre en tiempos remotos y que en ese caso sería percibida como la
principal de sus funciones. Lo que sí está claro es que no significa
"engendrador", que es el significado clave que tiene actualmente. Y no lo
significaba porque no era ésa la sustancia de la paternidad, sino el dominio,
cuya más alta expresión está en el sacerdocio. La sustancia de la paternidad
estuvo en la patria potestad, sobre la que están montadas, todavía hoy, las
relaciones paterno filiales. Cuando se habla de "pruebas de paternidad" nos
referimos exclusivamente al acto de engendrar, porque ésa es para nosotros la
quinta esencia de la paternidad que, por otra parte no es fuente de derechos,
sino de obligaciones.
La paternidad es el mayor invento social de la humanidad, no superado todavía
por ningún otro, ni siquiera por el Estado. Es probablemente anterior al
matrimonio. El más antiguo paterfamilias romano es mucho más el jefe del pequeño
Estado que forma su casa, que el padre de sus hijos. Ni siquiera los llama
hijos, sino líberi "libres". La palabra hijo parece que en origen significa
"mamón" (ver web 12-2) y sólo tiene que ver con la madre, no con el padre. No se
parece por tanto en nada el padre de hoy, al padre romano del que tomó el
nombre.
Llegar a la condición de hijo de padre no ha sido cualquier cosa. No nos vino
por generación espontánea. En realidad, al principio la generación nada tenía
que ver ni con la paternidad ni con la filiación. Es decir que el simple hecho
de engendrar no devengaba obligaciones ni derechos de paternidad, ni el simple
hecho de ser engendrado constituía al nacido en acreedor de derechos respecto al
engendrador. En el derecho vigente quedan todavía reliquias de esos principios.
El gran problema por el que había que resolver el doblete paternidad -
filiación, era la sucesión. Para evitar en cada generación una guerra de
sucesión (cosa que por otra parte ocurre con todos los animales de manada y de
rebaño), había que constituir un heredero (de la raíz griega / héroe, que nos
sitúa en la idea de "héroe", "señor", "herr"). El paterfamilias tenía que
constituirse en pater de aquel que eligiese como heredero. Mariano Arnal.
La paternidad es tanto un concepto biológico como un concepto jurídico.
Desde un punto de vista biológico, la paternidad es la relación que existe entre
un padre (entendiendo por tal al progenitor masculino) y sus hijos. Normalmente
nos referimos en este concepto a hijos biológicos.
En este ámbito, el concepto paternidad se utiliza también de forma extensiva en
el reino animal.
Desde un punto de vista jurídico, aplicable únicamente a las personas, la
paternidad es sinónimo de filiación (y en algunas ocasiones sólo de la paterna o
por parte de padre). La paternidad lleva aparejada la patria potestad y puede
ser tanto natural como jurídica (adopción)."http://es.wikipedia.org/wiki/Paternidad".
De Wikipedia, la enciclopedia libre, 2007.
2. ¿QUE ES LA PATERNIDAD?
La paternidad es el establecimiento legal de la relación de parentesco entre
el padre y el niño para niños nacidos de padres no casados. Una vez que se
establece la paternidad, el nombre del padre puede ser puesto en el certificado
de nacimiento, y el papá tiene todos los derechos y responsabilidades paternales
iguales a los de un papá casado.
3 ¿COMO UNO PUEDE ESTABLECER LA PATERNIDAD?
La manera más fácil para que los padres lo hagan es tomando parte en el
programa Oportunidad Para Establecer Paternidad en el Hospital al nacer el niño.
4 ¿POR QUE ESTABLECER LA PATERNIDAD?
Los padres tienen que motivarse para establecer la paternidad por muchas
razones:
Lazos Familiares
Como va creciendo el niño va conociendo a su papá, también el niño puede conocer
a sus abuelos y a otros miembros de la familia del papá. La familia del papá
puede dar apoyo al niño, tal como cuidado de niños, ropa, comida y sentimiento
de pertenecer a una familia.
Información Médica
Así como aprendemos más acerca de asuntos hereditarios y enfermedades
genéticamente transmitidas, tener acceso a la historia médica de su papá y de la
familia de su papá viene a ser muy importante para un niño. Esta información
puede ser vital para el diagnóstico y tratamiento con éxito de los problemas
médicos que pueda tener el niño.
Beneficios Económicos
Cuando un niño está viviendo solamente con uno de sus padres, el otro padre
puede ser requerido para hacer pagos regulares de mantenimiento de niños para
ayudar a mantener al niño. Además de esto, los niños pueden obtener beneficios
de veteranos, seguro médico, beneficios del Seguro Social y derechos de herencia
una vez que tengan un padre legal.
Lazos Emocionales
Establecer la paternidad tiene efectos sicológicos positivos. Tener lazos
legales con otro individuo frecuentemente crea una relación muy especial. Ello
puede generar un sentimiento de orgullo y responsabilidad para el padre y puede
dar al niño un alto nivel de auto-estima y amor propio.
No Permita Que Las Siguientes Creencias Falsas Impidan Que Su Niño(a) Tenga Una
Buena Relación Con Su Papá.
Creer Que No Es Necesario Establecer la Paternidad
Antes del 9 de Agosto, de 1996, una creencia muy común era que el padre se hace
padre legal cuando firma una Declaración del Departamento de Salud Pública de
Illinois para poner su nombre en el certificado de nacimiento, Ahora, firmando
el formulario de Reconocimiento Voluntario de Paternidad (HFS 3416B) establece
la paternidad y el nombre del padre se añade inmediatamente al certificado de
nacimiento.
Cuando un padre está manteniendo al niño, los padres pueden creer que no es
necesario legalizar la relación. Recuerde que bajo estas circunstancias el padre
está manteniendo al niño por que él quiere y puede dejar de mantenerlo en
cualquier momento. Además de esto, él no tiene ningún derecho legal como padre.
Falta de Información
Cuando la gente piensa acerca de ser padre, por lo general ellos no ven una
relación legal. Se entiende, entonces, que muchos padres solteros simplemente
desconocen que existen procedimientos voluntarios, judiciales o administrativos
para establecer la relación legal y lo importante que es hacerlo.
Dificultades Emocionales
Cuando las relaciones entre padres solteros no marcha bien, frecuentemente,
ellos no quieren establecer vínculos legales. El derecho del niño para tener una
relación legal con su padre es un asunto separado de los problemas en la
relación entre cada uno de los padres y tienen que permitir que ocurra aunque
sea muy duro para ambos padres.
Falta de Dinero
Algunas veces los padres tal vez no quieran establecer paternidad por que el
papá en ese momento no tiene ingresos. Eso puede cambiar en el futuro, es más,
la relación entre el padre y el niño no solamente se hace por dinero. Las leyes
actuales permiten registrar una orden de mantenimiento de por lo menos $10 por
mes, aunque el padre no tenga ingresos. Y, una vez que se establece la
paternidad, ya sea por procedimiento voluntario, administrativo o judicial.
Usted puede pedir los servicios del la División de Cumplimiento de Mantenimiento
de Niños para obtener una orden de mantenimiento. Por favor llame gratis al
1-800-447-4278 para pedir una solicitud para cumplimiento de mantenimiento de
niños.
Ir a Corte
Algunas parejas solteras no desean que sus relaciones se alteren por disputas
por juicios en corte. Estos padres se pueden beneficiar del proceso de
reconocimiento voluntario de paternidad, proceso de reconocimiento voluntario de
paternidad o del proceso administrativo de paternidad. Privacy Information | Web
Accessibility | Webmaster.2004. Puntos Acerca de Paternidad (Piense Primero en
los Niños).
5. LA PATERNIDAD UNA EXPERIENCIA INSISTITUIBLE.
Las transformaciones del hombre al igual que las mujeres son las causas de mayor
incidencia en el creciente interés de los padres por estar presentes en todos
los momentos de la vida de sus hijos. Los hombres adoptan nuevos roles que les
acercan a sus hijos y ya no son pocos los hombres que hacen sus compras en
supermercados, participan en reuniones de padres en las escuelas, conversan con
las maestras acerca de la evolución escolar de sus hijos y cocinan en sus casas
para sus familias.
Además, no hay que olvidar que el deseo de pervivencia es uno de los más fuertes
del ser humano, y en él los hijos juegan la parte más importante. Los padres
comprenden que ellos son los que les sucederán, y por tanto en su educación
tratan de inculcarles todo aquello en lo que creen. La paternidad supera la
simple descendencia y se convierte en trascendencia (aquello que queda más
allá), un legado cultural a la siguiente generación.
(Padre e Hijo) La nueva figura del padre.
6. PUNTOS ACERCA DE LA PATERNIDAD
Los cambios culturales de las últimas décadas han influido de manera
determinante en la vivencia de la paternidad, tanto como la propia estructura
familiar, hasta un punto que hace irreconocible a los hombres, si lo comparamos
con las actitudes de antaño.
Es posible que estén dejando entrever su lado femenino, sin pudores, y eso les
permite participar de forma muy activa en el proceso reproductivo en la crianza.
No se puede hablar todavía del 50 por ciento de reparto de tareas, porque la
mujer se está ocupando de los hijos muy pequeños en la mayoría absoluta de los
núcleos familiares, además de trabajar fuera de casa; pero estamos más cerca de
lo que será una realidad equitativa en la distribución de roles familiares y
sociales.
Es un fenómeno muy reciente ver a los hombres acompañando continuamente a la
gestante, tanto en todas las consultas y pruebas de embarazo como en el parto.
Después del parto, las visitas al pediatra suelen ser sin la pareja, en muchos
casos.
Como es natural, la forma de participar de cada uno es singular y asoma la
personalidad de cada hombre. Si no es su personalidad real, posiblemente, el
comportamiento obedece a los cambios emocionales que, como en el caso de la
mujer, acontecen con motivo de la nueva situación.
Según el profesor Santiago Dexeus, se pueden encontrar algunos perfiles
diferentes de los hombres ante el embarazo y el parto:
—El egoísta, que sigue considerando la paternidad sólo como maternidad. Se
desentiende de casi todo. En lo poco que participa es de puro compromiso y hasta
con cierta hostilidad. Posiblemente su personalidad está por madurar y no acepta
su nuevo papel.
—El optimista, que piensa que el parto es la cosa más natural de la vida y que
no cabe la complicación. Si algo se sale de la normalidad, suelen perder los
papeles y pedir explicaciones incontestables.
—El angustiado, que lee todo lo escrito sobre embarazos y partos y agobia a la
mujer con instrucciones continúas de lo que debe o no hacer. Para los
profesionales son «una cruz».
—El sobre protector, que trata a la mujer como si fuera su hija, anulándola
continuamente.
En el parto, le falta muy poco para ponerse a parir él.
Recuerda la «covada», costumbre-ritual de algunas culturas (País Vasco, Francia,
Malasia, algunos indios americanos y otros), que consiste en que cuando la mujer
ha parido, el marido se mete en la cama y recibe cuidados y felicitaciones. La
mujer inmediatamente se ocupa de las tareas domésticas.
—El normal, que asume todas las responsabilidades y colabora muy positivamente
en todo el proceso. Este perfil lo tiene la mayoría.
la esfera@esferalibros.com.
7. PATERNIDAD.
Se ha escrito mucho sobre las madres y la crianza de los niños, pero ¿y qué de
los padres? Los hombres sienten en la misma medida que las mujeres el conflicto
entre lo que se requiere para desarrollar buenas relaciones con sus hijos y la
forma de manejar las presiones del lugar de trabajo.
Para muchos padres, resulta difícil involucrarse en la vida de sus hijos debido
a sentimientos de incompetencia o la noción de que las madres saben más sobre el
asunto, pero muchos de estos padres están asumiendo responsabilidades cada vez
mayores respectos al cuidado y crianza de sus hijos.
Los padres también pueden enfrentar actitudes que insinúan que las mujeres son
más aptas para atender las muchas exigencias implicadas en la crianza de los
niños. Para muchos padres, resulta difícil involucrarse en la vida de sus hijos
debido a sentimientos de incompetencia o la noción de que las madres saben más
sobre el asunto. La relación y el amor que usted siente por su hijo son tan
importantes para su alegría, autoestima, y éxito social y académico como lo es
la relación que tiene con su madre.
Uno de los retos más formidables de la actualidad es el manejo de las demandas
conflictivas del hogar y el trabajo. Muchos padres carecen de centros de trabajo
que sean "amistosos para las familias" y que apoyen las necesidades de los
padres que trabajan. Sin embargo, con el aumento progresivo en el número de
madres que trabajan, muchos padres están asumiendo responsabilidades cada vez
mayores respectos al cuidado y crianza de sus hijos. No es una tarea fácil. Sin
embargo, existen muchas formas de involucrarse como padre que trabaja que apoyan
las necesidades de su familia al tiempo que responden a las exigencias de su
centro de trabajo.
Los padres nuevos.
Cuanto más temprano se involucre en la vida de su hijo, mejor. La participación
regular y constante en el quehacer de su hijo desempeña una función clave en su
desarrollo. Muchos padres quieren involucrarse en el cuidado de su bebé, pero
posiblemente no hayan tenido mucha experiencia con niños en su primero infancia
y sientan inseguridad sobre que tienen que hacer. Puede sentirse inseguros y
poco diestros. La mejor forma de superar estos sentimientos es aprender
haciendo.
Comience cargando su bebé en sus brazos y hablando con él para que vaya
conociendo el sonido de su voz. El leer o cantar en voz alta puede ser una forma
maravillosa de pasar tiempo juntos. Juegue con él; tóquelo y báñelo. A medida
que pase más tiempo con él, comenzará a comprender las diferencias entre el
llanto para pedir comida o un pañal limpio o el deseo de dormir. Cuando esté
irritado, pruebe diferentes formas de calmarlo. No tenga miedo de seguir
tratando, aun cuando su compañera ofrezca tomar las riendas.
Todos los padres tienen diferentes formas de interactuar con sus hijos, y usted
encontrará la que funciona mejor para usted y su hijo. Esta es una parte del por
qué la relación que tienen es especial.
Cómo se involucran los papás
Su participación en la vida de su hijo puede ser de beneficio para él de muchas
maneras. He aquí algunas sugerencias prácticas para involucrarse:
Lleve su hijo a la escuela, ya sea a pie o en automóvil
Asista a las conferencias en la escuela de su hijo
Lea a su hijo
"Ritos" o costumbres relacionadas con sus viajes de negocios, por ejemplo, hacer
juntos la maleta o escribirse notas especiales
Establezca un lazo con la escuela o programa de cuidado de su hijo mediante
visitas y trabajos de voluntariado
Haga preguntas específicas a su hijo sobre sus actividades diarios
Cómo involucrarse
Con frecuencia los papás no saben cómo conectarse con su hijo una vez que éste
ha pasado más allá de las etapas de bebé, lactante y niño de edad preescolar. Ya
desaparecieron las exigencias físicas de esos años más tempranos. Cree ritos
diarios para participar en la vida de su hijo que produzcan resultados positivos
tanto para usted como para él. Por ejemplo, puede caminar con él a la parada de
buses, compartir un chiste, traer la correspondencia del buzón, lavar los platos
o jugar juntos un juego. Es importante conectarse diariamente a fin de compartir
y mantener su relación en un estado de desarrollo.
Las oportunidades para estar con su hijo pueden presentarse durante momentos
programados y no programados. En lugar de pensar en sus tareas de fin de semana
como algo que sin falta tiene que terminar y que quitarán tiempo cuando podría
estar con su hijo, considere la posibilidad de involucrar a éste. Llévelo
consigo en sus viajes a la ferretería o cuando eche aire a las llantas del auto.
Estas experiencias permiten que su hijo explore, aprenda, haga preguntas y forme
un fuerte lazo con usted. Lo importante es simplemente pasar tiempos juntos.
Formas de mantenerse involucrado y manejar el trabajo
De ser posible, haga arreglos para que su hijo pase tiempo con usted en su lugar
de trabajo. Esto puede ayudarlo a comprender por qué usted no siempre está
disponible conforme se va dando cuenta adónde va y qué hace. Una oportunidad
para visitar su centro de trabajo puede ayudarlo a formar una imagen de lo que
usted hace diariamente. El tener una fotografía de su hijo en su lugar de
trabajo también le comunica la importancia que él tiene para usted.
Si viaja, informe a su hijo en términos sencillos adónde va y por qué. Los niños
pequeños pueden ayudarle a hacer las maletas. Podría marcar un calendario con la
fecha de su regreso y dejar una nota en su almohada que su hijo puede leer antes
de acostarse la primera noche. Llame a su hijo por teléfono con frecuencia
cuando se encuentre de viaje. Puede aprovechar esta técnica como una forma
especial de mantenerse conectados.
Los papás no tutelares
Aunque claramente resulta más difícil mantenerse involucrado con su hijo
cuando no vive con él, existen algunos pasos que puede tomar para demostrarle su
apoyo. Formule con la madre de su hijo un plan para asegurar su participación en
la vida de éste. Trate de llegar a un acuerdo sobre las expectativas respecto a
su hijo. Visite el programa escolar de su hijo desde una etapa temprana, a fin
de establecer una relación con el personal y familiarizarse con el lugar donde
su hijo pasa gran parte de su tiempo. Informe al personal docente si han llegado
a un acuerdo para que los dos se incluyan en actividades de la escuela, para que
su hijo no tenga que elegir entre su mamá y su papá.
También es importante que los padres que no viven cerca de su hijo se sientan
conectados. Hable con la madre de su hijo y con su escuela o programa de cuidado
para pedir que también le envíen a usted dibujos, trabajos y avisos de eventos.
Formas de conectarse con la escuela o programa de cuidado de su hijo.
Es importante que cada padre conozca el maestro o el responsable de su hijo y
que se mantenga en contacto conforme se presenten necesidades o preguntas.
Visite la escuela o programa de su hijo. Inclusive una visita de apenas una hora
dejará con su hijo y con sus compañeritos una impresión duradera. También puede
ofrecerse como voluntario si tiene una destreza o interés particular. Si las
exigencias del trabajo le impiden pasar tiempo en el aula, camine con su hijo a
la parada de buses o haga arreglos para recogerlo del centro de cuidado de
niños.
Muchos padres toman el tiempo para revisar las tareas escolares y estimular a su
hijo a que estudie bien para cosechar éxitos. Su asistencia a conferencias y
eventos en la escuela de su hijo envía un mensaje inequívoco a éste sobre lo
importante que es para usted la educación de su hijo. Puede mostrarle a su hijo
que valora las otras partes de su día cuando él no ésta con usted.
Muchas veces los padres hacen la pregunta de rigor, "¿Cómo te fue hoy?",
recibiendo una respuesta limitada de su hijo. Una vez que haya visitado el lugar
donde su hijo pasa su día, podrá hacer preguntas más estimuladoras, por ejemplo,
"¿Qué construiste en el área de bloques hoy?" o "¿La señora Brown aún está
ayudando a la clase con la unidad de ciencia sobre los imanes?" El hacer
preguntas que requieren más que un "Sí" o un "No" abre la posibilidad de una
conversación productiva entre usted y su hijo.
La mayoría de las escuelas, programas y profesionales están tan acostumbrados a
tratar con madres que muchos presumen que los padres o bien no están disponibles
o simplemente no tienen interés. Usted a veces puede sentir que ellos están
desalentando la participación de los papás. Muchas veces los padres no asisten a
un evento o no participan en una actividad a menos que hayan sido invitados
específicamente para hacerlo. Usted puede ayudar a cambiar este sistema. Hable
con los responsables de su hijo, con los maestros y con los administradores para
llamar su atención a aquellas áreas que no sean "amistosos" para los padres.
Ofrezca estímulo a otros papás, apóyense mutuamente, y e intercambien ideas.
Estrategias para programas de cuidado de niños
Cada proveedor de servicios de cuidado de niños puede examinar qué tan atractivo
resulta para los padres el ambiente de su programa. Examine sus formularios de
matrícula y los avisos que envían a los padres para asegurarse de que vayan
dirigidos tanto a los padres como a las madres. Asegúrese de tener fotos o
ilustraciones de hombres en su tablero de anuncios y en las paredes. Si tiene un
lugar donde los padres pueden visitar de imprevisto y curiosear, asegúrese de
incluir algunos artículos que sean de interés para los padres. Si son pocos los
padres que participan en su programa, sus esfuerzos enviarán un mensaje sobre lo
que quisieran lograr en el futuro.
Haga esfuerzos por comunicarse a los padres para informarles sobre diferentes
formas en que pueden involucrarse en su programa. Algunos pueden tener destrezas
o pasatiempos especiales que pueden compartir. Otros pueden sentirse más cómodos
leyendo un libro a su hijo antes de salir para el trabajo por las mañanas.
Ofrezca una variedad de oportunidades para involucrarse que permitan la
participación de todos los padres y madres que trabajan a tiempo completo.
Participación de los padres en su programa de cuidado de niños
He aquí algunas estrategias que puede utilizar como base para aumentar la
participación de los padres en su programa de cuidado de niños:
Averigüe qué quieren hacer los padres para involucrarse: puede o no coincidir
con sus propias ideas
Pida a algunos padres que telefoneen a otros papás para estimular su
participación
Asegúrese de incluir los nombres de los padres en todas sus listas y circulares
Examine sus prácticas, sus materiales y su entorno para asegurarse de que sean
"amistosos" para los padres
Ofrezca capacitación a su personal sobre formas de trabajar eficazmente con los
padres
Sea persistente. Posiblemente tenga que probar varias ideas antes de encontrar
una que funcione mejor para su programa y sus familias
Haga que la participación de los padres sea un valor fundamental de su programa.
childcareaware.org/sp/findcare/ .2008.
8. EL DESEO DE SER PADRE/MADRE
El deseo de los padres ocupa un lugar destacado en la "prehistoria" de un niño.
Sólo gracias a este deseo –que como la fe, mueve montañas- es posible explicarse
que los errores en la educación y crianza de los niños, cometidos desde tiempo
inmemorial, no hayan destruido por completo la vida de los que los sufrieron.
Es necesario puntualizar que el deseo de los padres, de cada uno de ellos, no es
el conjunto de expectativas que se proyectan hacia el hijo.
Según Bianco(1998) el concepto de ser padre/madre: "El ser humano se aparea,
fecunda y se reproduce con la ocurrencia del proceso de gestación y el
nacimiento de un niño(a), la pareja se convierte en padre y/o madre de manera
casi instantánea.
La aceptación de la criatura al nacer (y aún antes) aunque la paternidad sea o
no consanguínea. Esta aceptación obliga a dar.
Asistencia Básica: ello implica alimentación, vivienda, salud y educación. Todo
padre debe estar preparado para cubrir las necesidades básicas y cubrir las
medidas preventivas para preservar el bienestar físico y mental del niño(a).
La asistencia afectiva o la estimulación del afecto, es decir, el aprender a dar
y a recibir amor, ya que es de singular importancia para el crecimiento y
desarrollo del niño(a), afecto que es elemento fundamental para preservar las
relaciones humanas y la aceptación del orden jerárquico.
Ejercer el Principio de Autoridad, tanto el padre como la madre deben saber que
les corresponde este derecho, de allí su ejercicio, aplicación y explicación a
tiempo.
La Toma de Decisiones: los padres deben evaluar las diferentes situaciones y
asumir la responsabilidad sobre las decisiones que toman.
Según la LOPNA (Ley Orgánica para la Protección del Niño y el Adolescente)
(2000).
Artículo 5: Obligaciones Generales de la Familia. La familia es responsable, de
forma prioritaria, inmediata e indeclinable, de asegurar a los niños y
adolescentes el ejercicio y disfrute pleno y efectivo de sus derechos y
garantías. El padre y la madre tienen responsabilidades y obligaciones comunes e
iguales en lo que respecta al cuidado; desarrollo y educación integral de sus
hijos.
El Estado debe asegurar políticas, programas y asistencia para que la familia
pueda asumir adecuadamente esta responsabilidad, y para que los padres y las
madres asuman, en igualdad de condiciones sus responsabilidades y obligaciones.
Artículo 25: Derecho a conocer a sus Padres y a ser cuidados por ellos. Todos
los niños y adolescentes, independientemente de cual fuere su filiación, tienen
derecho a conocer a sus padres y ser criados por ellos, salvo sea contrario a su
interés superior.
Artículo 26: Derecho a ser criado en una familia. Todos los niños y adolescentes
tienen derecho a vivir, ser criados y desarrollarse en el seno de su familia de
origen. Excepcionalmente, en los casos en que ello sea imposible o contrario a
su interés superior, tendrán derecho a vivir, ser criados y desarrollarse en una
familia sustituta, de conformidad con la Ley.
Parágrafo Primero: Los niños y adolescentes sólo podrán ser separados de la
familia en los casos que sea estrictamente necesario para preservar su interés
superior, de conformidad con los requisitos y procedimientos previstos en la
Ley.
Parágrafo Segundo: En cualquier caso, la familia debe ofrecer un ambiente de
afecto y seguridad, que permita el desarrollo integral de los niños y
adolescentes.
9. TIPOS DE PADRE/MADRE.
Según el Centro de Investigaciones Psiquiátricas, Psicológicas y Sexológicas de
Venezuela (C. I. P. P. S. V.) Éstos se clasifican en:
Padre Biológico
Padre No Biológico
Padre Complementario
El término padre se utilizará en lo sucesivo para referirse tanto al padre como
a la madre.
Padre Biológico: Es quien da origen biológico, es decir, quien forma la
criatura, por lo tanto dicha condición es permanente. El Padre Biológico no
necesariamente acepta la responsabilidad de convertirse en padre operativo;
muchos lo son y otros no. En todo caso, los padres pueden:
Fallecer
Ausentarse temporalmente
Ausentarse permanentemente
Renunciar y Compartir
Cuando el Padre Biológico fallece, se ausenta o renuncia, da origen al Padre No
Biológico:
Padre No Biológico: Es quien acepta la criatura y se compromete a ejercer el rol
de padre. Cuando el Padre Biológico muere y es reemplazado permanentemente se
establece el Padrastro. Cuando el Padre Biológico renuncia y es reemplazado
permanentemente, da lugar al Padre Adoptivo. Cuando el Padre Biológico se
ausenta temporalmente y es sustituido durante ese tiempo, se tiene el Padre
Suplente. Cuando el Padre Biológico se ausenta permanentemente y es sustituido,
se origina el Padre Sustituto.
A continuación, para tener una visión más clara acerca de esta clasificación, se
presentan los gráficos de los genitogramas que especifican cada caso.
Sea cual sea la condición del padre, ya sea Biológico o No Biológico dentro del
entorno familiar, éste debe ejercer su rol como tal. Recordando que a lo largo
de la vida los hijos se integrarán en grupos sociales: escuela, amigos, trabajo,
grupos deportivos, etc., en consecuencia deberán aprender a canalizar el tipo de
autoridad y normas que establecerán en cada caso cuando sea necesario, porque
todos en algún momento necesitamos de alguien que contenga nuestros impulsos,
que nos enseñe en el autodominio y eso se consigue recorriendo el camino de las
reglas que desde muy pequeños interiorizamos lo que se debe o no hacer, lo que
es bueno o malo.
Lo importante es que hayan recibido la explicación del por qué no puede hacerse
lo que se está prohibiendo. Sin embargo en nuestro entorno se observa que las
actitudes de algunos padres en el momento de ejercer autoridad pueden ser
operativos o no, generando varios tipos de autoridad como son: padres
autoritarios, permisivos, sobre protectores o democráticos; presentando cada uno
de ellos determinadas características específicas que producen diferentes
efectos en la personalidad de sus hijos.
Posteriormente se presenta un cuadro donde se explica detalladamente cada uno
de éstos estilos de autoridad.
Ejercer el rol de padre no es fácil, ya que esto se va aprendiendo y cuando es
asumido de manera responsable se van buscando varias alternativas de aprendizaje
para asumirlo operativamente, y no dañar así la personalidad de esos seres que
tanto queremos: nuestros hijos.
Padre Complementario: Es quien comparte a una criatura con el Padre Biológico o
No Biológico, por tanto, complementa en el ejercicio del rol de Padre Operativo.
El concepto de Padre Complementario constituye una de las ideas claves de la
Doctrina de la Educación para Padres que sustenta el Centro de Investigaciones
Psiquiátricas, Psicológicas y Sexología de Venezuela (C.I.P.P.S.V.)
Por lo general, el padre de éstos niños desea ejercer su rol de padre, los hijos
van a vivir con otra familia. Esto obliga al Padre Biológico a compartir su rol
de padre y al Padre Complementario esta relación debe ser amplia y de mutua
confianza.
No debe olvidarse que el Padre Complementario nunca suple las funciones del
Padre Biológico o No Biológico, únicamente la complementa.
Es conveniente saber que el Padre o Madre Complementario se le debe pedir la
bendición, darle afecto y otras innumerables manifestaciones de los hijos hacia
los padres, con respecto a los deberes y a los derechos para que pueda ser una
familia operativa. Padres operativos- Monografias_com.htm.
10. ROL Y FUNCIONES DEL PADRE.
- Proveedor económico, en su forma tradicional.
- Orientar y apoyar a su hijo.
- Un papá abierto al diálogo, y abrir una imagen positiva del mundo.
- Un contacto físico permanente con sus hijos en lo afectivo: acariciarlos,
besarlos, abrazarlos, tomarles de la mano.
- Ayudar en la conexión al mundo del trabajo, de la educación, del contexto
político, de la sociedad.
- Importante papel en el desarrollo psicomotor de los hijos: primeros pasos,
escribir.
- Apoyar y motivar activamente el ingreso escolar de sus hijos.
- Enseñar y estimular las diferencias de roles entre niñas y niños.
- Un padre cercano, con valores propios, límites y posiciones, sobretodo cuando
los hijos son adolescentes Rol de la madre
- Entrega amor y protección a los niños en especial cuando son menores.
- Con su imagen ayuda a ser fuente de aprobación social para los niños.
- Entrega seguridad y protección con su cercanía afectuosa.
- Es modelo de imitación para las niñas y el padre para los niños, configurando
sus roles del futuro.
- Facilitar la autonomía desde la niñez.
- Mantener un dialogo empático y respetuoso con sus hijos.
- Apoyar en el rendimiento académico, preocupándose y ordenando a sus hijos para
el mejor desempeño estudiantil.
- Se preocupará por el desarrollo social, afectivo y académico de sus hijos.
- Los límites, las reglas y el funcionamiento del hogar, es una tarea que
se debe realizar en pareja, la cual brindará un equilibrio familiar, que los
niños proyectarán en su desarrollo afectivo, social y psicológico, en pro de
mujeres y varones con cierto status personal dentro de la sociedad. Mariela
Pizarro P. Psicóloga Vital el rol del padre en la crianza de sus hijos.
11. LAS NUEVAS PATERNIDADES.
Actualmente, las funciones atribuidas a los padres durante siglos ya no son de
monopolio masculino. Muchas de ellas las ejercen el Estado y las mujeres.
¿Cuáles son, entonces, las funciones que distinguen actualmente al padre? ¿Qué
lugar posible le queda ante sus hijos? Más aún, ¿en qué consiste la paternidad
en un período donde las mujeres tienen igualdad con los varones y pueden
realizar todas las funciones antaño adjudicadas a ellos? La invitación a
reflexionar sobre esta pregunta en unas jornadas sobre "Nuevas familias"
constituyó la razón de ser de este artículo. Y para hacerlo, pensé desdoblar la
pregunta en dos: ¿qué lugar asignan la cultura y los modelos familiares al padre
en relación a sus hijos? y ¿qué lugar se auto asignan los padres? Procuraré
brindar algunas ideas sobre ellas.
Evidentemente, no es este un tema neutral, ya que estas preguntas -como todas
las que hablan de mujeres, varones, madres, padres-, no pueden disociarse de una
reflexión sobre la propia paternidad y de la propia vivencia de ser hijo. Por
ello, sobre la paternidad es imposible hablar y escuchar si no es desde la
propia subjetividad. No escribiré sobre lo personal, pero sí deseo comentar que
pensé en comenzar a escribir este artículo en el verano español. Con el tema en
mi mente, me surgió el interés de dedicarme a observar, como si fuera un
antropólogo, a padres con sus hijos en dos lugares que frecuento y donde se
pueden ver claramente las prácticas de la paternidad: los parques y las playas.
Invito a quien esto lee a que lo haga cuando pueda, y si agudiza la visión y la
escucha, tendrá una atractiva visión y comprensión del tema.
La paternidad multiforme
Lo que en este artículo será dicho parte de la idea que la paternidad (así como
la maternidad) es una construcción cultural, que no está determinada simplemente
por la biología ni tiene el carácter de natura. El lugar asignado al padre, sus
funciones, el deseo y la responsabilidad de serlo, y las vivencias que acompañan
su ejercicio varían como efecto de las variaciones en lo sociocultural. Y aun en
una misma sociedad, todo esto será distinto en función del sector social, la
edad, la clase, la religión, etc.
Tomemos en cuenta por ejemplo la expectativa social sobre la responsabilidad
paterna, que varía mucho según la cultura, el tipo de trabajo y la edad del
varón-padre. Así tenemos por ejemplo que la movilidad laboral permite a los
varones posponer su cercanía frente a los hijos sin sentirse dolidos ni acusados
por ello. O que pueden sentir que son proveedores sin estar ni moral ni
físicamente en la vida diaria. O que pueden no sentirse responsables de los
hijos de la juventud y sí serlo con los que han tenido con su segunda o tercera
pareja. El desempleo, por otra parte, puede funcionar como incentivo para ser
selectivo en las obligaciones que el varón reconoce.
Y así con infinitas variaciones .Y todo esto con diversos grados de aprobación o
reprobación social según de qué sector social se trate, dándose así la
particularidad que muchas situaciones pueden ser vistas como normales desde un
criterio, no cuestionándose en ellas la responsabilidad, en tanto desde otro
punto de vista serían reprochables.
Desde el punto de vista descriptivo, la paternidad es multiforme. Según el modo
de filiación, existen varones transmisores de la "sangre" (padre genitor), por
vía matrimonial o no, a través de relaciones sexuales o por técnicas de
reproducción asistida, a hijas propias paridas por propia mujer o por madres de
alquiler, etc. Y existen varones transmisores del apellido (pater familias) a
hijas propias, adoptadas, o nacidas del óvulo de la propia pareja con semen de
otro varón.
Los padres conviven o no con la madre de sus hijas y con ellas, en pareja o
separados. Hetero (de los que nos ocuparemos en este artículo) u homosexuales.
Padres por deseo propio, y otros forzados a serlo por imposición del deseo de la
mujer, viudedad o mandato judicial.
Padres ausentes, presentes, abdicantes, huidizos, irresponsables,
desinteresados, reaparecidos, tradicionales, ambivalentes frente a nuevos
modelos o igualitarios.
Y también existe la no paternidad decidida con pareja o sin ella, con o sin uso
de métodos anticonceptivos provisorios o definitivos, y a pesar suyo, por
esterilidad, aborto de la pareja no consentido por él, o dificultades para la
adopción deseada.
Pero la paternidad también es bidireccional: para que haya padre se requieren
hijas que acepten ese padre, y no todas lo hacen. Por eso hay hijas no
reconocidas, pero también padres que no lo son.
Los padres decadentes
Desde el punto de vista histórico, la paternidad también ha sido cambiante.
Actualmente, estamos en un momento transicional entre viejos y nuevos perfiles.
Existe hoy un doble fenómeno: por un lado, asistimos a un hecho más evidente
desde la salida de la mujer al mundo público y el aumento del divorcio, la
llamada decadencia, declinación o eclipse del padre, en la que el discurso
social valida cada vez menos a la figura paterna y acepta cada vez más a la
familia monoparental (formada casi siempre por la madre y sus hijos).
Por otro, comienza a emerger un fenómeno que suele llamarse el renacimiento del
padre o la aparición de los nuevos padres. Entre ambos fenómenos, la paternidad
abdicante, vacía o periférica aparece como figura actual emblemática.
Si nos referimos al fenómeno de la decadencia, ¿qué padre se está eclipsando? El
que se eclipsa es el padre occidental detentador del poder y el saber, garante
de la filiación y que otorga un lugar social a la descendencia.
El que sustenta su acción en la tradicional división sexual del poder, donde la
relación padre-hijo se funda en un modelo donde el padre es la autoridad, el
proveedor que brinda los recursos económicos y el transmisor del patrimonio
genético, económico, de saberes, y los códigos de la masculinidad. Aquél cuya
función es preparar al niño (sobre todo varón) para lograr su capacitación para
ser el heredero de los logros paternos (patrimonio, oficio) que el niño sólo
puede disfrutar en una edad posterior, y que espera de su hija que se empareje
con otro varón que sea al menos como él.
Este padre está representado actualmente por un doble perfil que representa dos
estadios históricos del desarrollo de la paternidad:
Por un lado, el padre amo, que se siente dueño y señor de su hogar, con un poder
arbitrario que depende de su propia ley. Figura milenaria que representó el
ideal colectivo de hombre dominante durante generaciones. Para él, las mujeres
(esposa e hijas) funcionan como medio para la auto reproducción masculina o como
muestra de prestigio.
Para conservar su poder es capaz de destruir la autonomía de sus hijas. Sus
hijos varones no tienen mucha alternativa: para crecer deben pelearse con el
padre, disputándole un poder que éste no quiere transmitir ni ceder, o someterse
quedando ubicados en el lugar del rival o esclavo, más que el del descendiente.
Y con sus hijas promueve su unión con los hijos de otros poderosos para
perpetuar su poder. Los mitos griegos de Zeus y Edipo ilustran bien muchos
aspectos de sus comportamientos.
Aun deslegitimado, este padre existe. Su poder ha menguado, pero sigue mandando
en muchas familias, relacionándose como si fuera el soberano. Ya su
reconocimiento no es necesario para que sus hijos puedan ser ciudadanos, pero
sigue siendo el padre del autoritarismo, el castigo y el abuso (entre ellos el
sexual). Es el padre que se desinteresa de la crianza de sus hijas que delega en
su pareja, y se vuelve a interesar en ellos (los varones especialmente) en sus
adolescencias, cuando pueden ser vehículos de sus proyectos viviéndolos como
ingratos si quieren hacer su propio camino.
La otra figura es el padre patrón-educador, campesino o urbano, que transmite
especialmente las normas y las habilidades necesarias para insertarse en la vida
en sociedad y que permite con su intervención el crecimiento (social) de sus
hijos.
Educaba y acompañaba con distancia o por delegación -sobre todo al varón-, sin
interacción -excepto en lo estrictamente instructivo- ni cercanía emocional. Se
ocupaba de adecuar a su descendencia a los imperativos productivos o de
prestigio social, intentando que el hijo aprendiera un oficio o trabajo y que al
menos no descendiera socialmente, y que la hija quedara "bien" casada. La
transmisión del oficio o las normas sociales eran sus fuentes principales de
autoridad. Padre maestro o mentor, sobre todo de su hijo, ya no lo ve como rival
o heredero, sino como alumno o protegido, a quien por diferentes vías
iniciáticas permite simbólicamente la adquisición de la masculinidad.
Este padre es complementario al modelo maternal de la madre abnegada moderna,
resultado de la revolución industrial. Aún existe, es menos autoritario que el
anterior, y actualmente se espera de él sobre todo la puesta de límites, ya que
se supone está más acostumbrado a manejar la disciplina y el consejo. Sigue
esperando sometimiento, imponiéndose a través de sus designios educativos. Entre
estos designios, permanece la transmisión de los códigos de dominación masculina
que hijos e hijas interiorizan.
Estos dos tipos de padres han ido perdiendo su poder y su lugar: como decía
anteriormente, ya las mujeres y el Estado cumplen muchas de sus funciones.
Siguen existiendo, pero ya casi no deciden su lugar, quedando arrinconados y
transformándose hasta llegar muchas veces sólo a ser simples donantes de semen,
sin ningún lugar ni función para su descendencia. Poco a poco se ha ido creando
un lugar social casi vacío, el lugar de un padre amo desbancado y al cual muchos
varones se adecuan. Los que lo hacen se han ido retirando de la paternidad
activa sin saber -o sin querer- crear alternativas Muchos de ellos desaparece y
otros sólo existen virtualmente.
Existen dos tipos de padre que representan muy bien esta situación y que sólo
responden más o menos a los mínimos que hoy la legalidad plantea como criterios
de paternidad: ser transmisor de genes (dato que se jerarquiza en los juicios
por reconocimiento de hijos) y la manutención económica (dato que se jerarquiza
en los juicios por separación). Son padres vaciados de sus antiguas funciones,
que desempeñan paternidades huecas, formales pero sin contenido alguno:
Tenemos por un lado al padre periférico. Como si volviéramos al prepatriarcado,
es éste padre similar al varón que en los pueblos primitivos no tenía función
social al no saberse qué aportaba a la reproducción y por ello era periférico.
Varón que con la aparición del patriarcado fue integrado al núcleo biológico
madre-hijo tomando luego el dominio. Perdido ese mando patriarcal, este padre no
sabe hacer otra cosa que volver a la periferia inicial. Es un padre que no se
sabe para que esté en casa, sin autoridad reconocida y poco tenido en cuenta ni
por su pareja ni por sus hijos. Cumple un rol casi formal y puede desaparecer
sin demasiado coste para el resto de la familia. Muchas veces se procura una
fachada de autoridad, que quiere imponer sin tenerla. Aunque quiera, no puede
transmitir saberes ni oficio porque su hijo y la universidad lo sobrepasan. Y ni
siquiera puede ser modelo para sus hijos ya que éstas los buscan en otros lados.
Transformado en un desorientado-tolerante, es un padre confundido y paralizado,
que suele conformarse al menos con que sus hijas no sean drogadictos.
Y por otro lado tenemos al padre ausente, que más allá de su presencia física o
no, no ejecuta ninguna función, ni tradicional ni nueva, delegando en su pareja
la autoridad, la puesta de límites, el cuidado y el sostén emocional. Padre
pasota que a veces desaparece completamente, y otras es un fantasma presente,
que se hace sentir por sus raptos autoritarios.
Ambos tipos de padres se relacionan con sus hijas -cuando lo hacen- a través de
sus parejas, funcionando como padres indirectos. Su comportamiento se hace más
evidente después de un divorcio (como si matrimonio y responsabilidad paterna
fueran indisociables para ellos).
Estos dos tipos de padres son numerosos, provocando muchos problemas a las
mujeres-madres trabajadoras, ya que su escaso involucramiento las sobrecarga en
la tarea del crecimiento de sus hijas. En cambio, su poca o nula presencia no
implica siempre malestar en las hijas, que cuando se produce se debe más a
factores contextuales que crean inseguridad, y no a la propia ausencia.
Aunque la ausencia del padre provoca más una identificación posicional (al rol)
que una relacional (a los rasgos personales, necesaria para lograr la
particularidad subjetiva y que se produce cuando ante la presencia paterna), la
identificación relacional no deja de existir porque se realiza a partir de otros
varones y de multitud de fuentes y modelos masculinos. Las investigaciones
realizadas en hogares monoparentales (la mayoría monomaternales) muestran que si
en éstos hay seguridad afectiva y económica, las hijas tienen desarrollo normal
y logran una identidad sexual y genérica no problemática. La falta del padre
influye como un adulto en menos, que resta diversidad, pero no es productora de
patología ni de delincuencia.
Estos padres a veces provocan situaciones conflictivas cuando luego de años de
no existir deciden -por diversas razones, divorcio o vejez, por ejemplo-
reaparecer, irrumpiendo como una aparición traumatizante que requiere una
readaptación filial que no siempre se logra.
En correlación a este vaciamiento de funciones del rol paterno, la paternidad ya
no aparece como algo apetecible para muchos varones. Actualmente hay cada vez
más en los que ya no importa en su trayectoria de vida "la trascendencia"
depositada en la descendencia -un árbol, un hijo, una planta- y la fecundidad
como proyecto vital no figura en absoluto.
Los nuevos padres
A diferencia de los padres tradicionales, que se centraban más en las
potencialidades de los hijos para ser adultos productivos, comienzan a surgir
nuevos ideales de paternidad que son correlativos a nuevas formas de ejercicio
de la maternidad, al ideal social de la igualdad de derechos y deberes entre
mujeres y varones, y al de la jerarquización de la autonomía individual. Existe
poco a poco un reclamo social, interiorizado por muchos varones, de mayor
participación de los padres en la crianza de sus hijos, para bien de las
mujeres, los hijos y ellos mismos. A diferencia del modelo que fomentó la
construcción de los padres anteriormente citados, nuestro sistema de valores
actual, que jerarquiza el vínculo entre personas, fomenta un vínculo padre-hijas
en el que cobra importancia la interacción frecuente y temprana que brinda
crecimiento en el día a día. Este tipo de vínculo propuesto dota de nuevos
contenidos a la vacía figura del padre actual y permite reformular la
paternidad.
Se ha dado el nombre de fenómeno de los nuevos padres a la aparición y
valorización en los últimos años de una figura parental ceñida a estos ideales y
alejada de los modelos de padre distante y autoritario, así como al ejercicio de
la paternidad por fuera de los modelos tradicionales de familia, tales como la
monoparentalidad masculina o la ejercida en las parejas homosexuales, de las que
no me ocuparé aquí, si bien permiten observar interesantes cuestiones de lo que
pasa con los varones cuando las mujeres-madres no están presentes.
Expresiones de este fenómeno son la aparición de literatura sobre padres, el
desarrollo de políticas que promueven la participación de los varones en la
crianza de sus hijos y la aparición de asociaciones de padres que defienden los
derechos de los divorciados a estar con sus hijos. Su figura masculina
paradigmática es el llamado padre cuidador, en el que la paternidad ya no es un
poder, sino un servicio y una relación.
Presente, carnal, cotidiano, el padre cuidador transmite ternura, cuidados y
enseñanza. Ya no es la sangre o el linaje, el espermatozoide o el apellido, ni
tampoco el amor a la madre, lo que da sentido a la paternidad, sino que ésta es
una opción subjetiva y una relación vivida. Los aspectos vinculares toman la
delantera. Padre es el que ama, cuida y disfruta. Jerarquiza el hecho que la
relación paternal no sólo se maneja en términos de autoridad, distancia y
educación/límites, sino que existe también un aspecto afectivo-emocional, de
disfrute mutuo. El contacto corporal tiene aquí un papel preponderante que
permite la transmisión de la ternura corporal. Es el padre que no se adecua a un
rol propuesto por la división sexual del trabajo, con un vínculo cotidiano, más
allá de su intervención disciplinaria o su protección económica. No es un
tercero que separa madre e hijo, sino un otro adulto que está a disposición. No
una función, sino una presencia que requiere un trabajo emocional. No opuesto a
la madre, sino desde sí para el hijo (se esté o no en pareja con la madre).
Este nuevo modelo de padre -que en el modelo de familia nuclear tradicional
también podemos llamar igualitario/participativo- es promovido por diferentes
políticas de igualdad en muchos países y comienza a ser incorporado por algunos
varones que en general pertenecen a sectores sociales donde se generan
costumbres y hábitos, por lo que es posible que sus nuevos comportamientos vayan
impregnando el tejido social. El capital cultural y el nivel educativo son
variables decisivas en la producción de este padre, que sigue existiendo luego
de divorcio porque ha creado un vínculo directo con hijos y no indirecto o a
través de la función. Por ello encontramos este modelo en jóvenes, de estudios
superiores, con trabajos que les permiten tiempo libre, e igualitarios en su
relación con las mujeres.
La literatura sobre los nuevos padres ha publicitado que éstos "ya están aquí".
Sin embargo, esto no es así: las pocas y serias investigaciones realizadas sobre
nuevas prácticas de la paternidad muestran que a la mayoría de los padres
actuales que se definen como "nuevos" aun le falta un gran camino a recorrer y
no muchos tienen demasiados deseos para hacer los necesarios cambios en su vida
para estar más y mejor junto a sus hijos.
La mayoría de los nuevos padres son en realidad participativos-ayudantes y no
tanto igualitarios. Usan tres veces menos tiempo que sus parejas en ocuparse de
los hijos, suelen aumentar el tiempo más que la calidad de la compañía, no se
sienten totalmente obligados al trabajo de crianza y no sienten que abandonan a
sus hijos cuando salen a trabajar, reproche que a veces continúan haciendo
cuando es su pareja la que lo hace.
Se caracterizan por estar más que ocuparse, participar más que compartir, ayudar
más que responsabilizarse, realizar algunas tareas más que ocuparse del trabajo
material y emocional de la crianza. Cuando se ocupan lo hacen de aspectos
específicos de la crianza: mucho más el estar “con” que hacer “por” los hijos,
participando especialmente en las actividades placenteras o muy específicas,
algunas de las cuales se sobredimensionan y se ejecutan como rituales en los que
se concentra “lo emocional” (especialmente asistir al parto, cambiar pañales,
dar el baño vespertino, dar el biberón y acompañar a dormir). La rutina de la
crianza sigue estando en manos femeninas, y pasa a manos masculinas
temporalmente cuando la mujer está exhausta, actuando el padre como relevo de
emergencia.
Estos padres toman lo bueno de la maternidad y dejan en manos femeninas la
rutina, y de esto es de lo que las mujeres se quejan frecuentemente al escuchar
el discurso de los nuevos padres. Incluso no es infrecuente que las nuevas
actitudes paternas vayan de la mano de la recuperación del poder de sentirse
“experto” educativo y con el derecho de detectar y criticar severamente las
“equivocaciones” maternas.
Estos padres ayudantes-participativos y los padres periféricos constituyen la
mayoría de los que encontré en mi observación de playas y parques que comentaba
al principio: padres observando alrededor mientras su pareja se ocupa de los
hijos, o jugando con los mayores, o incorporando a los hijos (sobre todo
varones) a sus actividades y no al revés, y más con hijos que con hijas.
Existen también otros tipos de nuevos padres: los padres reclamantes.
Los divorciados que reclaman la custodia y entran en conflicto con las mujeres
en tanto ellos reivindican más derechos cuando ellas les exigen más
responsabilidades.
Los que reivindican un cambio de roles y estar en casa.
Los que quieren ver reconocido su derecho a reclamar no ejercer una paternidad
que no fue deseada, en casos de embarazo o prosecución del embarazo de la mujer
sin su consentimiento y que luego reclama la manutención.
Obstáculos y resistencias al cambio
Poca gente pone en duda que ser un padre cuidador igualitario-participativo
reporta ventajas al niño, al varón y a la madre, pero serlo supone un arduo
trabajo de superación de obstáculos y resistencias que se oponen intra e ínter
subjetivamente al desarrollo de este nuevo rol.
El principal, y del que derivan los demás, es el modelo patriarcal de división
sexual del trabajo, que adjudica a los varones el mundo público y a las mujeres
el doméstico con la crianza de los hijos incluida.
Este modelo genera una socialización y una identidad masculinas que promueven al
padre autoridad, el de la ley y el límite, que rechaza lo tradicionalmente
adjudicado a las mujeres y por tanto evita la intimidad, la empatía y el pensar
en el otro por el otro.
La división sexual promueve también la idealización de la maternidad como
destino para las mujeres, naturalizando como instintiva la disposición femenina
para el cuidado, lo que lleva a obligar a las mujeres a responsabilizarse en
exclusiva de sus hijos y a considerar al padre como secundario. De esto se
deriva la diferencia en la responsabilización: ellas son siempre culpables de
los males de los hijos, ellos siempre inocentes. Ellas siempre quieren
fusionarse con la cría infantilizándola, ellos siempre son los salvadores de esa
fusión y propician su autonomía.
El sistema patriarcal también favorece que los varones monopolicen una serie de
derechos y ventajas materiales, sociales y emocionales que la división genérica
del trabajo les da por garantizados. La legitimación social, la auto
legitimación y el ejercicio cotidiano de estos derechos "masculinos" -tales como
el derecho a la libertad en el uso y disponibilidad del tiempo personal, a la
libertad de movimientos, al ocio y al tiempo libre, a la privacidad, a ser
servido y cuidado- permiten institucionalizar la libertad masculina en cuanto a
la responsabilización del trabajo doméstico y especialmente el del cuidado a las
personas.
Renunciar al ejercicio monopólico de los derechos mencionados, tanto como a ser
el personaje importante que impone las reglas -uno de los núcleos de la
identidad masculina-, no es fácil y muchos varones-padres se resisten a ello no
sólo porque pierden ventajas sino también por las dolorosas vivencias de pérdida
que representa el cambio en la subjetividad.
Un ejemplo clínico puede ser esclarecedor de lo que pasa con los varones ante el
cambio: un paciente, padre de tres hijos, cuenta en la consulta psicoterapéutica
que se encuentra muy angustiado desde que está desarrollando su trabajo
profesional en su casa. Trabaja allí por decisión propia desde que decidió
montar una consultoría fiscal, luego de dejar el trabajo por cuenta ajena que
tenía porque lo estresaba mucho. Indagando el origen de esta angustia, se
descubre que no era por haber dejado su trabajo, ni por la ausencia de
compañeros laborales en la que se encontraba, ni por no tener gente a su cargo,
sino porque fundamentalmente sentía que había dejado de ser la persona
importante en su casa, el que llegaba de la calle y traía dinero, el que era
recibido por sus hijos con entusiasmo y aplausos.
Ahora se sentía "uno más" en casa, pero para él, serlo significaba verse como
uno en menos, insignificante y hasta un poco "femenino". Además de estar
encerrado en su despacho, tenía que ocuparse de lo cotidiano y él sentía que eso
no era para él, puesto que temía verse -y que sus hijos lo vieran- como una
persona poco valiosa y no como "El" padre, y que su pareja le exigiera
arremangarse como ella en lo cotidiano. Metabolizar intrapsíquicamente todo esto
que este paciente nos muestra es indispensable para estar en condiciones de
poder jugar una paternidad cuidadora igualitaria.
También los padres igualitarios pueden presentar otras ansiedades que inhiban su
desempeño. Algunas comunes son las derivadas de la soledad y falta de
referencias al no tener modelos entre los varones, o las derivadas del divorcio
cuando no obtienen la custodia y temen perder a los hijos. En este último caso
pueden transformarse en padres de fin de semana seductores y complacientes, más
ocupados en agradar que en educar y cuidar, con los perjuicios consiguientes.
El mercado de trabajo, organizado al modo masculino, es otro importante
obstáculo, ya que no permite la flexibilización y la compatibilidad
laboral-familiar. En los varones dispuestos al cambio esto produce una nueva
ansiedad que las mujeres conocen bien: cómo resolver el dilema trabajo-familia
sin descuidar ninguno de los dos ámbitos.
Hacia el futuro
Si no se desea que el lugar de los padres en la familia desaparezca, es
necesario reelaborar el papel privado de los varones, reacomodar su lugar y
lograr la aceptación social de un padre integrante de una familia asociativa,
nueva, en la que todos sean cuidadores y cuidados, con obligaciones dependiendo
de la edad y no del sexo.
Para ello los varones tendrán que pensarse seriamente si están dispuestos -y
cómo- a construir una paternidad sin patriarcado y un hogar sin cabeza de
familia. Y para ello habrá que preguntarles si podrán tolerar ser -ante los
hijos- un adulto más, varón, pero no por eso más importante. Uno que
democráticamente y con afecto esté presente, compartiendo por igual con la madre
el trabajo de apoyo material y social de los hijos por muchos años desde su
nacimiento.
Que trascienda la clásica división sexual del trabajo parental y se
responsabilice de desempeñar por igual las clásicamente llamadas funciones
paternales y maternales. Es decir, un adulto educador/protector/cuidador que
sirva de soporte y lanzadera para aquéllas a quienes ha decidido transmitir la
vida. Uno que no dependa de la madre de sus hijos para ejercer sus funciones y
que tenga la capacidad de auto modelarse como padre nuevo, ya que sabe que los
modelos masculinos para este tipo de paternidad casi no existen.
Para quien quiera promover el crecimiento de los nuevos padres
igualitarios-participativos, las áreas de intervención en lo social, educativo,
sanitario, son numerosas. Es necesaria para ello la promoción de leyes y nuevos
modelos sociales que incentiven la participación de los padres, partiendo de la
revisión de los modelos sociales de masculinidad y paternidad tradicionales, así
como de leyes que favorezcan la conciliación de la vida familiar y laboral.
Entre muchas acciones posibles podemos enumerar algunas:
Generar intervenciones de sensibilización social para propiciar la legitimación
en las familias del hecho que cuidar a los niños no es de mujeres; que jugar con
muñecos no es sólo jugar a la mamá sino también al papá; que enfatizar y
ocuparse de los demás también puede ser de varones.
Incorporar en las escuelas estrategias para construir una paternidad
responsable, incentivando entre otras cosas que los varones participen en el
cuidado de los niños menores, y no que las coloquen como víctimas de las
novatadas y maltratos.
Legitimar y naturalizar que en los cursos de preparación para el parto exista
también la preparación para la paternidad, destruyendo el mito que el hijo
reconoce a su padre a los tres meses, y así generar apego temprano al padre.
Apoyar a los padres con hijos adolescentes.
Generar espacios de reflexión masculina donde los varones puedan revisar sus
comportamientos y metabolizar los cambios.
Quizás lo difícil, pero imprescindible, de realizar es ayudar a crear en los
varones nuevas motivaciones que les ayuden a construir un nuevo deseo de
paternidad que jerarquice la vinculación emocional satisfactoria y responsable a
lo largo de un ciclo vital completo (lo que las mujeres habitualmente hacen y
desean que los varones compartan). A esa vinculación, que requiere no sólo
presencia simbólica sino también presencia física, la podemos llamar paternidad
responsable: la del varón que adquiere un compromiso emocional y de
responsabilidad en el crecimiento con una persona que asume como hija por al
menos 20 años. Una definición que surge no desde la creencia en los derechos de
los padres ante su hijo, sino de una ética de los deberes humanos de los adultos
hacia la infancia, que incluya una ética de la igualdad y justicia de género.
Y para finalizar quiero hacer una precisión: hablar del nuevo lugar del padre
como uno caracterizado entre otras cosas por la presencia -como he hecho a lo
largo de este artículo-, quizás deja sin destacar algo que creo fundamental para
que este lugar pueda existir. Y ese algo es la incorporación, en la mente del
padre, del hijo como una persona sobre quien realizar un trabajo constante de
protección/cuidado. Es decir, no solamente padre presente para sus hiios, sino
hijos presentes permanentemente en la mente del padre. Hijas, como se dice
habitualmente, "que se tienen en mente", presentes como sujetos de atención
dentro de uno tanto cuando se está con ellas como cuando no. Hijas que no
desaparecen de la ocupación/preocupación paterna cuando se está en el trabajo u
ocio, y con quienes la conexión vincular y la responsabilidad no se cortan
nunca.
Desde esta precisión, un padre presente y cuidador no será aquél que sólo
agregue en su agenda horas para sus hijos, o reemplace unas horas de trabajo u
ocio por otras con sus hijos, sino uno que pueda superponer una hoja
transparente -la de los hijos- a cada hoja de su agenda laboral, asumiendo esa
doble agenda permanentemente. Esto es lo que las mujeres -por asignación
genérica- realizan cotidianamente. Crear esta doble agenda en la mente
masculina, y poder compartir y repartir con las mujeres su gestión,
probablemente sea una de las características que más definan a un varón que
ejerce una paternidad igualitaria-participativa.
No puedo terminar este artículo sin hacer referencia a los varones que no desean
ser padres. Y para ello dejo abiertas dos preguntas. ¿Será el fenómeno de la no
paternidad una tendencia en ascenso? Y si lo fuera, ¿existen argumentos válidos
a brindar a los varones (así como a las mujeres) para que deseen
responsabilizarse por al menos 20 años por otra semejante a quien se da la vida,
en estos tiempos de inseguridad social, laboral y económica, cortos plazos y
gratificaciones inmediatas?. Bonino (2000) .
BIBLIOGRAFÍA
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Psicóloga.
9. Luis Bonino. 2000. boncov@interplanet.es. Artículo incluido en: UNAF (2000)
Familias: Diversidad de modelos y roles. Madrid: UNAF. Psicoterapeuta
especializado en problemáticas masculinas y director del Centro de Estudios de
la Condición Masculina, de Madrid. Correo-e.
AUTORES
Yordanis Alvarez Riveras
Licxandra Hernández Dovales.
Año 2008