RESUMEN
En este trabajo se abordan cuestiones de suma importancia referentes al papel de
los factores sociales en la educación en Cuba y su influencia en la formación
integral de los jóvenes.
ÍNDICE
Introducción
1. Los factores sociales en Cuba. Su papel en la educación
2. Los factores sociales y su influencia en la formación integral de los jóvenes
Bibliografía
Referencias
INTRODUCCIÓN
El derrumbe del campo socialista, el desmoronamiento de la URSS y el
recrudecimiento del bloqueo determinaron cambios importantes en la sociedad
cubana, lo que enmarcó al país en un período especial, que trajo consigo la
agudización de contradicciones en la realización social a la que se enfrenta el
país. Es por eso que desde finales de la década del 90 el país está inmerso en
una renovación conceptual en el ámbito de la cultura, estrategia desarrollada en
respuesta al proceso de globalización que se ha desplegado de manera aplastante
por el dominio de las trasnacionales, conocidas también como “propaganda
silenciosa” .(1)
Esta tiene como fin contrarrestar aquellos efectos nocivos que
provoca la globalización en su dimensión cultural, promovida desde los centros
hegemónicos de la economía y la violencia, y que se imponen por el desarrollo
acelerado, incontenible y polarizado de las nuevas tecnologías de la
información que trasmiten mensajes de enajenación y embrutecimiento, dirigido
contra lo más valioso de las tradiciones y creaciones culturales de los pueblos,
es decir, contra su identidad cultural.
Esta estrategia constituye sin duda una nueva etapa del proceso cultural que se
desarrolla en nuestro país desde el 1ro. de enero de 1959, y que hoy, en
condiciones internas y externas muy peculiares “…entraña un diversificado y
profundo trabajo en la formación de todos y cada uno de los miembros de la
sociedad cubana actual”.(2)
El 5 de diciembre de 1999, el pueblo cubano es convocado al combate por la
devolución del niño Elián González, retenido en un acto de fuerza en Miami; se
iniciaba así una inédita etapa que implicaría un combate mucho más profundo y
abarcador. No es simplemente la lucha por el derecho de cada niño a no ser
secuestrado, a no ser desarraigado de su cultura, de la patria donde nació y
vivió, es la lucha contra todas las agresiones e injusticias, es La Batalla de
Ideas.
Esta ofensiva de masas y de ideas desatada en nuestro país es algo que no tiene
precedentes. Es una de las formas fundamentales de la lucha ideológica en las
actuales circunstancias; constituye una dinámica diferente y renovadora en el
empleo y transmisión de la información, para preparar cada día más al pueblo en
el combate en el campo de las ideas y poner al alcance de todos la mayor
cantidad posible de argumentos para propiciar un análisis certero de los
fenómenos nacionales y mundiales a partir de una profunda formación ética,
humanista, solidaria e internacionalista, “…que permita con ideas verdaderamente
justas y una sólida cultura general y política… defender su identidad y
protegerse de las seudo culturas que emanan de las sociedades de consumo
deshumanizadas, egoístas e irresponsables…” (3)
La Batalla de Ideas significa nuevas y más eficientes formas para trasmitir al
pueblo y al mundo nuestras verdades. En palabras del Comandante en Jefe, “El
arte y la palabra hablada, la cultura artística y el mensaje revolucionario se
han unido casi de forma inmejorable…” (4)
La Revolución emerge en todo su humanismo hasta los rincones más apartados de la
geografía cubana.
En la Sesión Extraordinaria del 29 de diciembre del 2001 de la Asamblea Nacional
el Comandante en Jefe Fidel Castro precisó que en la actual contienda de ideas
protagonizada por nuestro pueblo figuran diferentes batallas. Estas están
estrechamente relacionadas entre sí y tributan al desarrollo de la cultura
general integral de nuestro pueblo:
La batalla por la libertad de los héroes cubanos prisioneros en Estados Unidos.
La batalla por el cumplimiento del Juramento de Baraguá.
La batalla por las consecuencias de la grave crisis económica que está azotando
a la humanidad.
La batalla por la paz mundial.
La batalla en aras de la educación y la cultura integral de nuestro pueblo.
Esta última basa su objetivo esencial en preparar a nuestro pueblo, profundizar
en los conocimientos profesionales y políticos como requisito indispensable,
algo jamás soñado por sociedad alguna y posibilidad real al alcance de todos los
cubanos.
1. Los factores sociales en Cuba. Su papel en la educación.
Al valorar el trabajo educativo, así como diferentes acciones que se desarrollan
en el contexto comunitario actual, es imprescindible no desestimar las
experiencias del trabajo acumulado desde los primeros años que sucedieron al
triunfo revolucionario. En el proyecto de transformación revolucionaria que se
inició en enero de 1959, ha tenido una importancia significativa el espacio
comunitario; los grandes cambios socioeconómicos, políticos y culturales
derivados de la aplicación de las políticas sociales y programas de beneficio
social, tuvieron precisamente su impacto en ese contexto.
La década del 60 se caracterizó por la apertura de espacios y vías de
participación popular masiva, en la que desempeñaron un importante papel las
recién creadas organizaciones de masas, como los Comités de Defensa de la
Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas y la Asociación Nacional de
Agricultores Pequeños, que junto a otras de largo historial revolucionario pero
revitalizadas al calor de las nuevas tareas, y con objetivos que respondían a la
nueva realidad, como la Central de Trabajadores de Cuba y la Federación
Estudiantil Universitaria, se convirtieron en vehículos movilizativos claves y
en estructura de cohesión popular. Esta es una etapa de amplia respuesta a las
convocatorias políticas para la ejecución de los programas sustentados en la
justicia social y de gran unidad nacional en torno a las nuevas transformaciones
que ya en 1961 definieron su carácter socialista.
Con la campaña de alfabetización en Cuba, por vez primera se resolvía la
principal contradicción entre la función estatal y el carácter popular y
democrático del proceso educacional y se establecía un régimen de participación
activa de las masas populares.
Es importante destacar que resulta una verdad indiscutible el hecho de que
cuando se analizan los procesos de descentralización o desconcentración
educativa, nos referimos a los problemas de equidad y calidad de la educación.
Desde el pasado siglo, José Martí resumía este concepto en postulados como: “Ser
cultos es el único modo de ser libres”, (5) “Al venir a la Tierra, todo hombre
tiene el derecho a que se le eduque y luego, en pago, el deber de contribuir a
la educación de los demás”. (6) Sin embargo, no es hasta el comienzo del proceso
revolucionario cubano que estas ideas se sitúan en el lugar cimero; en primer
lugar por la imperiosa necesidad de educar a quienes tenían que ser los agentes
propios y activos del proceso de transformación social, dando paso estos
elementos a que comenzara en el país el proceso de descentralización.
Se plantea que para lograr el éxito en el proceso de descentralización
educativa, hay que partir de delinear y precisar cuáles son las estrategias a
seguir y darles carácter de ley o regulación. Es decir, lo único inmovible,
rígido, es que el proceso tiene que estar descentralizado.
Por tanto es importante definir tres tipos de estrategia: la política, la
administrativo-financiera y técnico-pedagógica.
El principal elemento de la estrategia política es la amplia participación de
toda la sociedad en la educación, definida en una expresión que ha guiado las
acciones: “La educación es tarea de todos”. Resuelto el problema de la masividad
y la escolarización ha ocurrido una ampliación de la estrategia política,
dirigida en lo fundamental a:
· Elevar la calidad de la educación en condiciones de masividad a través
de un perfeccionamiento continuo del proceso docente.
· Resolver la contradicción dialéctica entre la unidad del Sistema
Nacional de Educación y la diversidad de la práctica educacional.
· Perfeccionar el proceso a través de municipio en función de que este
sea realmente el soporte principal de todas las acciones de descentralización.
Las leyes revolucionarias dictadas en los años 1959 y 1960 dieron origen a la
estrategia administrativo-financiera, cambiando las condiciones existentes y
dando paso a formas más eficientes y a una reforma de la enseñanza.
Con la aprobación de la nueva Constitución de la República en 1976, se produjo
la reorganización del Estado y se estableció el principio de la doble
subordinación: en lo administrativo-financiero el órgano correspondiente del
Poder Popular (Gobierno Local), y en lo normativo-metodológico, el Ministerio de
Educación.
La estrategia técnico-pedagógica está dirigida a garantizar la unidad del
sistema para que responda al encargo social y, a la vez, a su diversidad,
promoviendo la necesaria flexibilidad en la aplicación de los planes y programas
de estudio, acercando la escuela a la comunidad y viceversa, y dándole cada vez
más al personal docente la potestad de definir sobre los objetivos a lograr, y
las formas, métodos y medios a utilizar en el proceso docente educativo.
Con las actuales estrategias, en muchos casos, no existe una línea divisoria
perfectamente delineada; la descentralización va desde el nivel central del
Estado hasta la base (municipio-escuela), y de esta, en resonancia, hasta el
propio nivel central, que ya se ve obligado a estar presente en la escuela e
involucra a la comunidad.
En Cuba se ha dado, producto del propio proceso revolucionario, un par
dialéctico entre gobierno y la comunidad, que se refleja en todos los niveles
pero que a escala local alcanza su mayor expresión.
Esto tiene mayor relevancia a partir de las nuevas experiencias participativas
que tuvieron origen en las décadas del 70 y el 80 con la creación de los Órganos
del Poder Popular y, en particular, con el funcionamiento de estructuras
locales, donde el sentido de pertenencia e identificación con el entorno
comunitario se hace mayor. El perfeccionamiento de este sistema de poder del
pueblo y la búsqueda de una estructura de gobierno más cercana a la base,
conlleva que en 1991, por acuerdo de la Asamblea Nacional del Poder Popular, se
generalice en todo el país la creación de los Consejos Populares.
Esto trajo como consecuencia el surgimiento de nuevos movimientos comunitarios y
cambios en la dinámica participativa, caracterizada hasta ese momento por la
respuesta voluntaria a las convocatorias de las organizaciones de masas y el
cumplimiento de las estrategias y tareas definidas por la instancia superior.
El espacio comunitario constituye el marco territorial preferente de la acción y
transformación social, por lo que en el ámbito educacional no se puede hablar de
Educación sin tener en cuenta el contexto social en que se lleva a cabo el
proceso educativo, en el cual juega un papel decisivo la influencia que ejerce
la comunidad en cada uno de los educandos, si recordamos que: ¨Las comunidades
constituyen asentamientos poblacionales que, a su vez, resultan parte de otras
organizaciones mayores y se pueden definir como un espacio físico ambiental,
delimitado geográficamente y en cuyo seno se producen interacciones
sociopolíticas y económicas que traen consigo un conjunto de relaciones
interpersonales sobre la base de las necesidades existentes¨(7).
Cada comunidad
es portadora de tradiciones, historias e identidad propia que se identifican con
los intereses y el sentido de pertenencia del grupo que integra dicho espacio, y
que al mismo tiempo la diferencian del resto de las comunidades. En la comunidad
la vida en sociedad es primordial, sus miembros se encuentran unidos por
diferentes organizaciones que los representan y defienden sus intereses,
ajustándose a los cambios económicos y sociales por los que transita el país, y
que por supuesto influye en la formación del individuo.
En Cuba cada comunidad cuenta con Comités de Defensa de la Revolución, Bloques
de la Federación de Mujeres Cubanas, Núcleos Generales del Partido Comunista de
Cuba, y Comités de Base de la Unión de Jóvenes Comunistas, todas ellas
organizaciones políticas y de masas instituidas por el Estado Cubano.
El accionar comunitario adquiere connotación particular en la década del 90,
etapa en la que aflora un número importante de proyectos y experiencias
diversos, promovidos por los consejos populares, ministerios, organizaciones
sociales, equipos multidisciplinarios de trabajo, instituciones educacionales y
culturales, con la pretensión de contribuir a dar solución a los problemas
sociales que, en las condiciones de crisis en las que se encontraba el país, se
agravaban.
Esto posibilitó elevar la participación popular en la solución de los problemas
y cambiar el estilo de participación marcado por el verticalismo y la espera de
las propuestas de solución desde los niveles superiores, es decir, generó
espacios de trabajo común y debates colectivos, la definición de nuevos líderes
y un clima de colaboración y respeto.
De aquí la importancia de que el trabajo comunitario adquiera, en los momentos
actuales, una nueva dimensión, y se lleve a efecto a través de equipos
multidisciplinarios, con el objetivo de fomentar un conjunto de condiciones
favorables que permitan lograr cambios en la conciencia del individuo a través
del proceso docente-educativo y de análisis de la realidad objetiva en la que
vive, con el fin de conocer la causa de los fenómenos y dirigir su actuación
hacia la transformación del medio.
El trabajo comunitario se desarrolla fundamentalmente a través de la promoción
sociocultural. Su esencia es ejecutar un conjunto de acciones encaminadas a
desarrollar cualitativamente una comunidad, apoyándose en las instituciones
sociales que la integran, la familia, la escuela, las organizaciones sociales y
de masas, los medios de difusión, etc., quienes utilizan mecanismos educativos y
actúan de forma decisiva en esa transformación, mediante una proyección cultural
y educativa que representa, a su vez, un proceso realimentado.
El trabajo comunitario a través de la promoción sociocultural y su función
transformadora pudiera erigirse como el elemento integrador del sistema
educativo, en el que el todo y las partes se encuentran en absoluta interacción.
El trabajo comunitario, como se analizó anteriormente, se apoya en las
organizaciones sociales que constituyen otro factor de gran importancia en el
fortalecimiento de la educación ética y moral de las nuevas generaciones en la
comunidad.
En los objetivos de trabajo de estas organizaciones comunitarias se encuentran
como prioridad el de la educación y el de trabajo social.
Desde el Primer Congreso del PCC se reconoce la importancia decisiva del papel
que desempeñan en la educación las organizaciones políticas y de masas; también
lo recoge así en su contenido la Ley Básica de la Educación, la cual expresa el
carácter democrático de nuestra educación y la función social de la escuela,
precisando la participación de las organizaciones políticas y de masas en el
desarrollo de los planes educacionales.
La educación en Cuba es función del Estado, y en ella participa toda la
sociedad. Sus objetivos y principios fundamentales han sido refrendados por la
Constitución de la República, vigente desde el 24 de Febrero de 1976, en sus
artículos 9,39, 40, 51, 52. En el caso de organizaciones no gubernamentales, es
relevante la participación de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), los
Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y la Asociación de Pedagogos de Cuba,
siendo una característica que no solo participan del análisis, sino que también
son factores determinantes en el desarrollo de diversas tareas, como son las
relacionadas con las vías no formales, la salud escolar, la superación del
personal adulto y la atención a la familia.
Por otra parte, es de gran importancia la participación activa de las
asociaciones estudiantiles y sindicales desde la base del servicio educativo
hasta su Congreso, en la evaluación de los cambios que puedan suceder, así como
en la medida que, en el orden educativo, pueden tener efecto en lo político, en
lo económico y en lo social del país.
De todo lo anteriormente expuesto se deriva que el papel de las organizaciones
políticas y de masas en la educación ha sido, a lo largo de la Revolución,
realmente decisivo. La educación es asunto que interesa vivamente a los
trabajadores de cada enseñanza, a los padres, a los obreros y a los campesinos
en fin a todos los integrantes de la sociedad.
Solamente dentro de una sociedad socialista puede garantizarse la participación
amplia de las organizaciones sociales y de masas en el proceso educacional. No
ha habido tarea en este ámbito en que no haya estado presente en forma destacada
la actividad responsable y entusiasta de una organización de masa.
La Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), organización de la juventud de avanzada a
tenido la responsabilidad de formar en sus filas a futuros militantes del
Partido y trabajar con todos los jóvenes directamente y a través de las
organizaciones de masas y estudiantiles.
Esta organización política es cantera y reserva combativa del Partido Comunista
de Cuba, por tanto, su papel educativo y formativo es primordial, no solo en lo
que respecta a sus miembros, sino también en lo que concierne a la masa juvenil.
La Federación Estudiantil de la Enseñanza Media (FEEM) constituye una
organización de masa que agrupa a los estudiantes, y es propósito del Partido
afirmar su influencia y fortalecer su papel, contenido propio, métodos y estilos
característicos en aquellas actividades normadas por la propia organización.
Le corresponde a la FEEM representar a los estudiantes en las direcciones de los
Centros Docentes, contribuyendo a la labor docente y educativa; asumen
responsabilidades en lo que se refiere a la vida académica o escolar y se
moviliza en el cumplimiento de las tareas de la Revolución. Importante vía para
el cumplimiento de este objetivo es su participación activa en los Consejos de
Dirección a todos los niveles de la Institución Educacional.
A fin de que se mantenga la indispensable unidad en la labor formativa de la
escuela, la que en el mismo sentido realizan las organizaciones estudiantiles,
existirá de forma permanente la colaboración más estrecha entre ambas.
En su labor, las organizaciones estudiantiles deberán estimular los ejemplos más
sobresalientes de los valores morales, humanos y revolucionarios de la joven
generación que se forma en nuestro país, y los hechos más relevantes que los
ponen de manifiesto, contraponiéndolos a las corrientes diversionistas y
deformadoras provenientes del mundo capitalista.
La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y los Comités de Defensa de la Revolución
(CDR) han desempeñado tareas del más elevado valor educacional; la influencia
político-ideológica de la Revolución llega a los jóvenes a través de estas
organizaciones de masas, en las que además de sus padres, militan ellos mismos.
Las organizaciones de masas, a través de sus respectivas estructuras mantienen
una actividad sistemática con vistas a la elevación del nivel cultural de todo
nuestro pueblo mediante un trabajo político consecuente para lograr la
incorporación, permanencia, asistencia y promoción en los distintos niveles
educacionales, ya no sólo en cuanto a los niños y jóvenes, sino también con los
adultos, que incluye a las mujeres amas de casa y a los campesinos.
La labor educativa que en todos los órdenes realizan las mencionadas
organizaciones de masas, que agrupan a la mayoría de la población tiene una
trascendente significación para todo el proceso educacional que se lleva a cabo
en el país. Reconocer, estimular e impulsar organizadamente esta labor
corresponde a los grandes objetivos de la educación comunista.
2. Los factores sociales y su influencia en la formación integral de los
jóvenes.
En las condiciones actuales y teniendo en cuenta los profundos cambios
producidos en la enseñanza de adultos podemos señalar que persiste el objetivo
de perfeccionar los servicios educacionales en correspondencia con la
estrategia general de desarrollo de nuestro país, así como en los cambios
significativos en las edades de las personas que se incorporan a esta enseñanza.
Cada vez son más los jóvenes entre las edades de 17 a 29 años que necesitan
continuar superándose.
También el contexto socioeconómico cubano presenta características muy
especiales con matices específicos en cada provincia y municipio y se atraviesa
por un período actual que exige formas más dinámicas de la solución de los
problemas y en atender los planes de desarrollo educativo para preservar de esta
forma las conquistas de la Revolución.
Sobre esta base se hace importante iniciar un proceso de transformación en
función de perfeccionar el accionar de los factores comunitarios (organizaciones
de masas y estudiantiles, organismos e instituciones) que respondan, por
supuesto, a los nuevos intereses y necesidades de la educación.
La formación de las nuevas generaciones es una necesidad de nuestra sociedad,
sin embargo ha tenido que enfrentar dificultades y contradicciones de carácter
objetivo y una influencia negativa en la transformación del hombre en nuestro
país.
La sociedad cubana de la década del 90 se vio sometida a profundas
transformaciones como es conocido. Estos cambios han generado reformas en la
base económica y cambios en la superestructura. Por lo que se puede afirmar que
se atraviesa una etapa de reestructuración integral de la sociedad cubana,
partiendo del nuevo contexto internacional, y de las nuevas y futuras tareas en
que esta inmersa nuestra revolución, encaminadas a mantener las conquistas
sociales y confirmar el modelo socialista a que aspiramos.
Las reformas económicas en Cuba trajeron consigo un conjunto de medidas
necesarias, entre las que se destacan: desarrollo del proceso de inversión del
capital extranjero, incremento del turismo internacional, despenalización del
dólar, ampliación del trabajo por cuenta propia legalizando nuevas figuras y
actividades, creación de las UBPC, ampliación, dinamización de los mercados
agropecuarios, así como otras medidas y transformaciones encaminadas a dar
solución a los nuevos problemas y necesidades de la etapa.
Estas circunstancias económicas, influyeron en que aparecieran un conjunto de
fenómenos, entre los que se encuentran los cambios en las relaciones de
propiedad, cada vez más heterogéneos: propiedad estatal, mixta, cooperativa y
privada.
Todos estos elementos trajeron como consecuencia las nuevas condiciones que
definen el ser social, que plantea la necesidad de redefinir la visión sobre la
realidad hombre-sociedad, bajo nuevos parámetros de la conciencia social, pues
se trata de una sociedad en transición, en la que coexisten diversos tipos de
economías, es decir una multiestructura económica, social y hasta política, lo
que presupone una reconstrucción intelectiva de nuestra realidad, si queremos
transformarla positivamente.
Estos cambios en la base económica, han provocado diversos efectos, como son la
profundización de las diferencias sociales, el deterioro de algunos logros que
había alcanzado la revolución en el plano educativo, de los valores. Por lo que
se plantea que esta reestructuración de la sociedad cubana en el plano
socioeconómico, es consustancial al proceso de reformas que se lleva a cabo en
el país.
Por otro lado nos encontramos con la aparición de un mundo único, de un espacio
económico global, escenario de una competitividad en la cual cada vez más se
refleja la posesión de la información, el conocimiento y el desarrollo de la
innovación como las claves del desarrollo exitoso. En la medida en que la
globalización impacta sobre las sociedades nacionales exacerbando
simultáneamente su segmentación social y la apertura comunicacional, altera
fuertemente expectativas y patrones de comportamiento.
Todo esto hacen excepcionales las condiciones por las que transita el proyecto
social cubano, donde se experimentan cambios en muchos aspectos de los ideales
que sirvieron de base, y se manifiesta una metamorfosis en algunos paradigmas
valorativos que la sociedad había adquirido, debe intensificarse el trabajo
sobre la conciencia del hombre, a fin de que se entiendan las causas y la
necesidad de los cambios operados, y que a pesar de todos estos cambios se
continúa trabajando en la construcción del socialismo en nuestro país, como
única alternativa de soberanía e independencia posible, por lo tanto se debe
continuar formando las nuevas generaciones de cubanos bajo ese principio.
Teniendo en cuenta todos estos elementos descritos anteriormente, se hace
imprescindible dirigir las acciones educativas a la formación integral de las
nuevas generaciones con el fin de poder dar continuidad a nuestro proceso.
Se plantea que la formación integral de las nuevas generaciones, es un proceso
continuo y complejo que comienza desde los primeros años de vida permitiendo que
se vayan formando cualidades humanas, criterios y opiniones respecto al mundo
cincurdante. En la medida que el contenido de los valores, criterios y opiniones
se arraiga en el joven, se va formando la escala de valores personales en su
conciencia, al tiempo que ejercen importantes funciones orientadoras,
valorativas y reguladoras de su conducta, por tanto pueden encaminarse a
reafirmar el progreso moral, el crecimiento del humanismo y el perfeccionamiento
humano.
En la formación integral de las nuevas generaciones hay que tener en cuenta la
influencia de los valores objetivos de la realidad social que recibe el joven de
la vida práctica y los valores institucionalizados que recibe a través de:
Sistema Nacional de Educación, la familia, la comunidad, las instituciones
culturales, las organizaciones sociales y de masas, así como de los medios de
difusión masiva.
Cada uno de estos factores tiene su papel en el proceso educativo, pero para
lograr el fin propuesto, se requiere de un trabajo integrado y coherente de
todos los elementos que inciden en dicho proceso.
El Che, al referirse al papel de la educación señala: ¨La sociedad en su
conjunto debe convertirse en una gigantesca escuela”. (8) Esto demuestra que
todas las acciones que se realicen en la sociedad deben estar dirigidas al
fortalecimiento de la conciencia del ser social y por tanto a la transformación
del individuo. Por lo que se plantea que involucra al hombre como sujeto y
objeto de la educación, o como sujeto objeto, en el proceso en que al
transformarse a sí mismo actúa sobre los demás, planteándose que el proceso es
doble, por un lado la sociedad con su educación directa e indirecta, por otro,
el individuo se somete a un proceso consciente de autoeducación.
La educación directa está vinculada con las instituciones sociales, se ejerce
por organismos tales como el Ministerio de Educación y el aparato de divulgación
del Partido que tienen como función principal la formación de elementos de la
cultura general, técnica e ideológica, la indirecta, es la que lleva a cabo la
sociedad a través de sus relaciones cotidianas de convivencia, la que asimilada
por las masas en forma de normas, hábitos y costumbres, llega a convertirse en
patrón de conducta. Es la fuerza que ejerce la masa que ha adquirido nuevos
valores sobre las desviaciones individuales.
Los objetivos y fines de la enseñanza en la actualidad siguen siendo los mismos
que había concebido el Che, cuando escribió sus reflexiones acerca de la
formación del hombre nuevo: ¨formar la generación que debe construir el
socialismo, formar al hombre integral¨. (9)
El Sistema Nacional de Educación es una de las instituciones encargada de crear
y trasmitir la cultura a las nuevas generaciones, lo que implica que debe
trasmitir no solo conocimiento, sino a demás formar valores y crear los
mecanismos para lograr personas, activas, creadoras y creativas, es decir
consciente constructores de la sociedad socialista cubana.
Todo esto implica formar la personalidad del nuevo hombre sobre la base de una
cultura general integral, plena de sentimientos y valores morales
revolucionarios, con la misión de dar continuidad al proyecto cubano.
Las instituciones culturales, son otras de las instituciones socializadoras
existentes en nuestra sociedad, su integración esta dada por las bibliotecas,
los museos, los cines, y las casa de cultura(que aglutina en si diversos géneros
artísticos), centros encargados de difundir la cultura, a través de actividades
que contribuyen a la formación de elevados sentimientos éticos y morales, así
como hábitos tradicionales y a reafirmar normas y modelos conductuales, con la
gran visión de trasmitir los valores necesarios que influyan en la formación
integral de las nuevas generaciones.
Los Comité de Defensa de la Revolución en sus objetivos de trabajo se proyectan
actividades de apoyo a la educación dirigidas a la formación integral de niños y
jóvenes y a la formación de valores en correspondencia con la sociedad,
apoyándose en convenios de trabajo con las Direcciones Provinciales y
Municipales de Educación y relaciones de colaboración con los centros docentes,
esta organización es de gran importancia en este trabajo, pues al estar
insertada en la base conocen más de cerca las carencias e insuficiencias
educativas de cada familia.
La Federación de Mujeres Cubanas organización femenina que agrupa a todas las
mujeres mayores de 14 años en el país que así lo deseen, tienen como objetivo
lograr su incorporación social en todos los frentes, particularmente a la
actividad laborar, la atención y formación de los niños y adolescentes, la
incorporación al estudio priorizando las amas de casa subescolarizadas, así como
lograr una mayor influencia en la formación integral de todos sus miembros, en
el desarrollo de valores a través de la familia y la escuela.
Podemos concluir que la propia dinámica de la sociedad plantea a la educación el
reto de preparar al hombre para la vida, por lo que debe desarrollar en las
nuevas generaciones la fijación y asimilación interna de los significados
socialmente positivos en forma de convicciones personales que le permitan
actuar en las nuevas circunstancias sociales en que les corresponda vivir.
REFERENCIAS
(1) Ignacio Ramonet, Maestría en Ciencias de la Educación. Módulo 1.
Primera Parte. Fundamentos de la Investigación Educativa. Ciudad Habana, 2005.
p. 5.
(2) Abel Prieto Jiménez, Vanguardia y pasividad, en Coordenadas, año 4, No.
6, junio 2000. p. 4.
(3) Fidel Castro, Discurso pronunciado por el 47 Aniversario del Asalto al
Cuartel Moncada, 26 de julio de 2000.
(4) IDEM.
(5) José Martí, Obras Completas, La Habana, Editora de Ciencias
Sociales,1975, T XII, p. 375.
(6) José Martí, Obras Completas, La Habana, Editora de Ciencias
Sociales,1975, T VIII, p. 299.
(7) Yudy Aguila Cudeiro, El desarrollo local: Revista Cuba Socialista,
Editada por el Com. Central del PCC, Mayo 2004.
(8) Ernesto Che Guevara, El socialismo y el hombre en Cuba. Escrito y
Discursos, Editora Citada, La Habana,1977, T VIII, P.259.
(9) Ernesto Che Guevara, El socialismo y el hombre en Cuba, op.Cit. , p.
260.
BIBLIOGRAFÍA.
-Águila, Cudeiro Yudy: El desarrollo local. Revista Cuba Socialista, Editada por
el Com. Central del PCC, Mayo 2004.
-Álvarez, Elena: Algunos efectos en la economía cubana de los cambios en
la economía internacional, Instituto de Investigaciones Económicas,
junio 1991.
- Arias, Héctor: La comunidad y su estudio. Editorial Pueblo y Educación, 1994.
- Castro, Fidel: Discurso pronunciado por el 47 Aniversario del Asalto al
Cuartel Moncada, 26 de julio de 2000.
- Ciudad y Cambio Social en el 90: Compilador Roberto Dávalos, Universidad de
La Habana, 2000.
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www.parlamentocubano.cu/espanol/constitucion.htm - 111k
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La Habana. Editora DOR, 1976.
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- Desarrollo Local y Descentralización en el Contexto Urbano: Compilador
Roberto Dávalos, Universidad de La Habana, 1998.
- Dilla Haroldo, González Gerardo, Vicentelli Ana t: Participación Popular y
Desarrollo en Los Municipios Cubanos. CEA. 1993.
- Guevara, Ernesto: El socialismo y el hombre en Cuba, Escrito y Discursos,
Editora citada, La Habana, 1977.
- Hart, Dávalos Armando: Hacia una dimensión cultural del desarrollo. Ediciones
CREART, 1998.
AUTOR
Luis Manuel Alvite González.
· Fecha de nacimiento: 13 de septiembre de 1962.
· Lugar de nacimiento: Villa Clara, Cuba.
· Graduado de: Licenciatura en Educación en la especialidad de Física.
· Año de graduado: 1984
· Centro de estudios: Instituto Superior Pedagógico “Félix Varela”.
· Centro de trabajo: Centro de Idiomas y Computación para extranjeros
(CICE) “José Martí”.
· Ocupación: Profesor.
· Años de experiencia: 22
· Estudios actuales: Maestría en Ciencias de la Educación.