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Magia y Religión: Reyes sacerdotes
Escrito en el que resumo la confusión institucional que, por invento sacerdotal casi siempre, y de acuerdo con la anterior etapa mágica, existe en todos los pueblos de la Antigüedad entre el poder temporal y religioso. Y a esta confusión de poderes es a lo que llamamos reyes-sacerdotes, aunque existieran algunas peculiaridades en cada civilización concreta.
Y observen que algunos de estos reyes sacerdotes, cuando por creerse magos tuvieron suerte, y sus encantamientos coincidieron con la naturaleza, lloviendo cuando se pedía que lloviera, fueron ya reverenciados como hombres-dioses. Magia y religión
XIV. - Reyes sacerdotes
Como hemos visto en el capítulo sobre la monarquía sagrada, en todas las civilizaciones neolíticas el rey ejerce y legisla, y ofrece sacrificios, bien porque los sacerdotes le hicieron dios (Egipto), o porque ya en estos siglos el poder sacerdotal, la Iglesia, defendió la tesis de que la monarquía recibía sus poderes de los dioses protectores de las ciudades-Estados (Mesopotamia).
Y en las sociedades primitivas el rey solía ser también hechicero, además de sacerdote; con lo que aparentaba haber obtenido su poder (hacer que lloviera, por ejemplo) por su habilidad en la magia. Estos pueblos no distinguían entre lo natural y lo sobrenatural; y su prosperidad dependía de los seres sobrenaturales que les predicaban sus sacerdotes, aunque actuaban por impulsos y motivos semejantes a los suyos, pues así los concebían la imaginación sacerdotal; pero aplacándolos con sacrificios, oraciones (religión) o incluso conjuros (magia) a veces obtenían buen tiempo y abundantes cosechas, que era lo que les importaba; y cuando algún monarca de éstos creyó poseer los poderes necesarios para desempeñar su función, que era siempre la de velar por la prosperidad de su reino, surgió –con mayor o menor influencia de las creencias hindúes- la noción del hombre-dios.
Todo el Asia Menor de estos siglos, entre ellas Zela y Pessinos, es un conglomerado de ciudades religiosas habitadas por millones de esclavos sagrados, y gobernadas por reyes-sacerdotes (pontífices con poder terrenal) que poseían al mismo tiempo poder espiritual y temporal. Los reyes teutónicos de los antiguos tiempos fueron también sumos sacerdotes. Los emperadores chinos ofrendaban sacrificios públicos con ritos regulados en libros sagrados. El rey de Madagascar era sumo sacerdotes de su reino, y no era el único de Africa. Incluso en México, Chiapas, su etapa precolonial demuestra confusión entre el poder espiritual y temporal (ruinas de Palenque).
No es de extrañar, pues, que en el bosquecillo sagrado de Nemi, dedicado a Diana (Diosa Madre neolítica), con Virbio (Hipólito) de Dios Joven y Egeria de Ninfa, el sacerdote del templo de Diana tuviera el título de rey del Bosque, aunque fuese con la peculiaridad de tener que matar a su antecesor, por tener que arrancar la rama de cierto árbol sagrado que identificaban con la rama dorada de Virgilio, el gran romanizador de la religión helénica (Eneida).
Pues la unión de títulos de realeza con deberes sacerdotales, por influencia oriental, fue corriente en la Antigua Grecia, y después en Roma y ciudades del Lacio, donde existía un sacerdote llamado rey de los sacrificios, o de los sagrados ritos, cuya mujer llevaba también el título de reina de los sagrados ritos.
En la Atenas republicana su segundo magistrado anual del Estado era el arconte Basileo (Rey), y su mujer era reina; ambos con funciones religiosas. En muchas otras democracias griegas hubo reyes titulares que lo eran sólo para desempeñar funciones sacerdotales, y en la Roma republicana el rey de los sacrificios fue título, y funciones, que desempeñó hasta Julio César. Incluso en Esparta, ciudad-Estado siempre monárquica, todos los sacrificios estatales eran ofrendados por los reyes, en su condición de descendiente de algún dios, pues un rey ejercía de sacerdote de Zeus Lacedemonio, y otro de Zeus Celestial.
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