RESUMEN
El presente artículo aborda, desde la óptica dialéctica materialista
cubana el proceso de involucramiento de los Estados Unidos en la guerra que los
cubanos sostenían contra España y sus posteriores intentos de apoderarse de
Cuba.
Al propio tiempo explica la actitud de las diferentes tendencias en el campo
cubano haciendo énfasis en el espíritu antinacional de los anexionistas.
En todas las mutaciones políticas se observa que los hombres mudan de conducta
porque mudan de intereses.
Félix Varela.
INTRODUCCIÓN
La historia de Cuba es prácticamente el devenir de un pueblo que ha tenido que
vivir abocado a la defensa de su nación y esto ha signado el carácter y la forma
de la mayoría de los habitantes de la isla. Primero el pueblo cubano se tuvo que
enfrentar a España por más de cuatro siglos y después a las apetencias
imperialistas de los Estados Unidos.
El gobierno de ese país y sus círculos oligárquicos en contubernio con lo más
execrable de la sociedad cubana fraguaron la traición para que Cuba se
convirtiera en el Estado Nº 50 de la unión americana. Solo mediante la lucha
ingente de lo mejor de la nación y de los verdaderos patriotas se pudo evitar
que esto se materializara.
La actitud gallarda de nuestros patriotas y la esencia mezquina de los vende
patria es lo que explicamos en este trabajo pasados 110 años estas continúan
siendo las actitudes de l pueblo cubano, solo que cada vez son menos los vende
patrias.
DESARROLLO
Estados Unidos ocupa Cuba.
Concluida la guerra contra España, el 1ro de enero de 1899 quedaba establecida
en Cuba la administración militar yanqui con el General Brooke al frente, ese
mismo año sería sustituido por otro General, Leonard Wood, muchísimo más cercano
a las corrientes que en Estados Unidos abogaban por la anexión de Cuba a la
unión americana, bajo este gobierno se consumaría la acción deformadora de la
penetración imperialista en Cuba, que contenía además, la premeditada tarea de
anular las fuerzas patrióticas nacionales.
Se tramaba una pérfida conjura contra la nación cubana que había batallado
duramente durante 30 años por su independencia, en ello participaban los
círculos de poder imperialistas y eran secundados en Cuba por un reducido, pero
al propio tiempo muy poderoso grupo, económicamente hablando, de malos
patriotas.
Esta conjura se materializó de forma paulatina a través de acciones en contra
de los revolucionarios, azuzando viejos rencores y malos entendidos logran que
la Asamblea del Cerro el 12 de marzo de 1899 destituya a Gómez de su cargo de
General en jefe, él que era el pilar de ese ejército y único sobreviviente de
entre los tres grandes de la contienda, previo a esto, en proclama pública el 21
de diciembre de 1898 Tomás Estrada Palma había disuelto el partido de Martí y el
4 de abril de 1899 se auto disuelve la Asamblea del Cerro, quedaba la vía
expedita para desmembrar lo que quedaba del mambisado revolucionario.
En mayo de 1899 es licenciado oficialmente el Ejército Libertador y a su vez,
es desconocido por los ocupantes, se traicionaban así los esfuerzos del pueblo
de Cuba y las sinceras simpatías del pueblo norteamericano por nuestros
patriotas, se desconocía también la tan cacareada “Joint Resolution” de 1898 y
William Mc Kinley se negaba en Washington a recibir a los patriotas comisionados
para gestionar ante él un empréstito que permitiera licenciar con dignidad a los
patriotas, que de hambre y enfermedades morían en la manigua sin ningún amparo
oficial de parte de los interventores, se ponía de manifiesto la verdadera
naturaleza del imperialismo.
Ahora bien, las corrientes políticas en Cuba se orientaban, de manera casi
exclusiva, por el independentismo total y la salida inmediata de las fuerzas
extranjeras del país, esa era la tónica y esta se manifestaba en los debates,
también en la música y la poesía de entonces de muy alto contenido patriótico y
donde la bandera era a menudo protagonista insoslayable que se irguió como
valladar irreductible contra la descarada anexión que preconizaban, como
solución al problema cubano, los anexionistas de entonces.
Todo este proceso se desarrolló empero, a través de una enconada lucha
política, donde el sector patriótico se enfrentó abierta y virilmente a las
corrientes antinacionales, a pesar de los pesares, a pesar de sus propias
limitaciones y contradicciones y a pesar incluso, de la ocupación militar y
nunca defendimos los cubanos, ni propugnamos la idea de la anexión como dicen
los neoanexionistas y neoplattistas de la fauna Miamera de hoy y sus escuálidos
asalariados en Cuba[1].
Los norteamericanos sin embargo, bien pronto van a descubrir que Cuba no era
lo que los otros territorios que le habían arrebatado a España manu militari,
que aquí había cuajado la nación y que la Patria, como la llamaban los cubanos,
sería defendida. Diseñan entonces una transición a otras formas neocoloniales
que le permitieran apropiarse de los recursos del país sin necesidad de
reducirlo a la clásica colonia algo a todas luces imposible e incosteable.
Van a apelar entonces a maniobras, chantajes y amenazas, fraudes y presiones de
todo tipo en aras de su ideal espurio de establecer una república que estuviera
maniatada a Washington por mecanismos que cercenaran la soberanía patria y
aseguraran su dominio, en este nuevo diseño la oligarquía antinacional jugaba un
papel protagónico, para ello se aprovecharon de que un importante sector de esta
se había sumado desde 1897 al mambisado, cuando vieron que el autonomismo no se
sostendría y que Cuba sería independiente, apostaron entonces por subirse al
carro de los vencedores y conducirlo por derroteros vinculados a sus intereses y
no a los de la patria.
Wood mediante su Orden Militar No 301 convocó a una Asamblea Constituyente de
31 miembros, un número superior le hubiese resultado peligroso a los intereses
que representaba, el proceso que se iniciaba con esto estaba en marcada
contradicción con la Joint Resolution antes mencionada y empleó de forma
hipócrita y oportunista hasta los elementos positivos de la propia intervención,
como fueron los esfuerzos en materia de saneamiento, educación, pavimentación y
urbanización de pueblos y ciudades.
Los cubanos no olvidamos que incluso, nos impusieron el estudio de la lengua
inglesa y la historia de los Estados Unidos en abierto menoscabo de nuestra
lengua y nuestros propios y heroicos anales, o que le intentaron a la fuerza
escamotear el mérito bien ganado de nuestro sobresaliente epidemiólogo Carlos J.
Fínlay en beneficio de sus nacionales.
El general yanqui propició la dispersión de las fuerzas políticas que si bien
inicialmente se atomizaron en más de 20 partidos, se irían coaligando en 2 cuyos
caudillos eran oligarcas sumados al mambisado a última hora. El 5 de noviembre
de 1900 se inician las sesiones de la constituyente y para el 21 de febrero de
1901 ya se tiene aprobado un texto constitucional, pero el 26, es decir cinco
días después, el Senador yanqui Oliver Platt presenta una enmienda a una ley
norteamericana que aprobada por su congreso se le impone a los constituyentes
cubanos como condición sine qua non para retirar el ejército de ocupación y
proclamar la independencia de Cuba.
Esto provocará fuertes debates entre los cubanos, se le hicieron
transformaciones a dicho documento buscando moderar en algo la injerencia asaz
manifiesta del imperialismo en Cuba, texto que se aprobó en primera lectura por
15 votos contra 14, pero igualmente fue rechazado por los norteamericanos, con
ellos era o todo o nada y continuaban las presiones y las amenazas hasta que
finalmente es aprobado el 12 de junio de 1901 por aquello del “mal menor” va a
ser aprobado el texto constitucional y la enmienda yanqui.
Este momento convulso y triste de la Historia de Cuba será salvado por la
protesta airada, viril y patriótica de hombres como Salvador Cisneros
Betancourt, el “Marqués de Santa Lucía”, otrora riquísimo hacendado que en su
voto particular habló por la patria a la que había entregado todo, también
Manuel Sanguily y Juan Gualberto Gómez y ¿cómo no recordar al General Lacret?
quien airado manifestó: …”tres fechas tiene Cuba. El 10 de octubre aprendimos a
morir por la patria. El 24 de febrero aprendimos a matar por la independencia.
Hoy es un día de luto para mí, nos hemos esclavizado para siempre con gruesas y
férreas cadenas”…
Quedaba pues todo listo para la asunción del 1er mandatario y la fundación del
Estado Nacional, el 20 de mayo de 1902 a las 12.00 horas el Mayor general Máximo
Gómez Báez, que había dicho al observar lo que se hacía a espaldas de Cuba que:
“…esta era la hora de Martí…” en más de una ocasión, por derecho propio izaba la
bandera completa de una patria inacabada pero que sería estandarte pleno para
las nuevas luchas que estaban por venir, nacía la república con la soberanía
lastrada, es verdad que no era la República de Martí, pero tampoco era el Estado
50 que querían Mc Kinley y Wood.
El 20 de mayo de 1902 hay que verlo solo como eso, como el mal intento de un
peor propósito, visto con objetividad, fue una derrota para uncle Sam, que
desprovisto de toda perspectiva no nos entendía, no nos entiende y nuestra
lógica contrasta con su cruel y dolarizado pragmatismo de siempre. No nos
pudieron tragar, por eso y desde hace mucho cuando escucho que Miami celebra el
20 de mayo y el bobo Bush disfruta esta alharaca para los cubanos solo es dable
reír con desprecio y preguntarse ¿hasta cuando van a celebrar esa bobería?
REFERENCIAS
[1] Sobre este sector, ver los programas “Mesa Redonda” de la televisión cubana
del 19 de mayo de 2008 y siguientes, transmitidas por CV; CE y CVI.
BIBLIOGRAFÍA
Fuentes Documentales.
1. RESOLUCIÓN CONJUNTA APROBADA POR EL CONGRESO NORTEAMERICANO EL 18 DE
ABRIL, 1898, SANCIONADA POR EL PRESIDENTE MC KINLEY EL 20 DE ABRIL, 1898 (Senate,
58th Congress, 2d Session, Document No. 312, The Establishment of free
government in Cuba, Washington, 1904, página 5).
Fuentes Bibliográficas.
1. Castro Ruz, Fidel. El imperio y la isla independiente. “Reflexiones del
Comandante en Jefe”. Granma. 15, 16 y 17 de agosto de 2007. La Habana. Cuba.
2. Colectivo de autores: “Cuba y su Historia” (Digitalizado en el sitio del
Dpto de Marxismo en Intranet. Disponible en http://bibliodoc.uci.cu/pdf/9592585164.pdf).
3. Guerra Ramiro. Manual de Historia de Cuba. Editorial Pueblo y Educación.
2da Reimpresión. La Habana 1985.
4. Pichardo, Hortensia. Documentos para la Historia de Cuba.
5. Rodríguez, Rolando. Cuba: La forja de una nación. Editorial de Ciencias
Sociales. La Habana. 2005.
6. _________ El largo camino de la independencia: Cuba y José Martí.
Madrid. 2004.
7. Roig de Leuchsenring, Emilio. Historia de la Enmienda Platt en 2 tomos.
La Habana. 1935.
8. Torres-Cuevas Eduardo. “Cuba y la independencia de los Estados Unidos”
Revista Casa de las Américas. La Habana. 2000.
9. Torres-Cuevas Eduardo y Oscar Loyola Vega. “Historia de Cuba, 1492-1898
Formación y Liberación de la Nación”. Editorial Pueblo y Educación. La Habana.
2001.
AUTOR
MSc. Oscar Villar Barroso.
Universidad de las Ciencias Informáticas.
villar@uci.cu