ÍNDICE
Resumen
Introducción
Desarrollo
Conclusiones
Bibliografías
RESUMEN
El presente trabajo tiene el objetivo de fundamentar el desarrollo personal del
estudiante universitario desde un enfoque comunicacional basado en la relación
alumno-alumno y alumno- profesor y grupo como un todo.
En el mismo se aborda la importancia del acto comunicativo, definición de
comunicación, se describe la problemática de un grupo en particular, se señalan
estilos de comunicación más adecuados para la dirección eficiente del proceso de
enseñanza- aprendizaje.
Se manejan términos como: elaboración conjunta de significados, interacción,
diálogo, comunicación intergrupal, estilo democrático, autoritario, trabajo
grupal, aprendizaje cooperativo.
INTRODUCCIÓN
La educación es el proceso que pretende preparar a los sujetos para su futuro
desempeño profesional y social, por tanto es permanente en la vida del hombre.
Tradicionalmente el proceso de enseñanza-aprendizaje ha sido utilizado como la
vía idónea para trasmitir información y ser interiorizada por parte del
estudiante, asumiendo este una posición pasiva en el proceso y al profesor se le
han asignado diversos roles: el de trasmisor de conocimientos, el de animador,
el de supervisor, o guía del proceso de aprendizaje e incluso el de investigador
educativo. Hoy día es un clamor social que la tarea docente no debe restringirse
a una mera transmisión de información.
Desde esta perspectiva de análisis, en el documento "Políticas y estrategias
para la Universidad Latinoamericana del futuro" (1998) la UNESCO señala que el
estudiante al egresar de las aulas universitarias debe ser capaz de movilizar
sus recursos personales, adecuándolos al contexto laboral específico, mediante
el uso de herramientas intelectuales y sociales, así como debe ser capaz de
autogestionarse nuevos aprendizajes que le permitan responder acertadamente a
las demandas crecientes de la práctica. Todas estas exigencias apuntan hacia la
formación en la escuela de un aprendiz cada vez más autónomo y desarrollado.
Al intentar caracterizar el contexto universitario cubano, encontramos que son
múltiples las modificaciones que ha sufrido con el arribo del nuevo milenio. La
Batalla de Ideas que libra nuestro pueblo, la universalización de la educación
superior, la concepción del estudio como forma de empleo, el perfeccionamiento
empresarial, las nuevas características de la matrícula, la insuficiente calidad
en la formación de los graduados así como la informatización de la sociedad
cubana, entre otras, también demandan de nuevas formas de concebir el proceso de
enseñanza-aprendizaje en nuestra aulas (Documento Base para la elaboración del
Plan de Estudios "D", 2003). La calidad del aprendizaje en condiciones de
masividad es otro reto a afrontar por el sistema de educación superior.
Si se valoran los nuevos retos, se aprecia que estos no operan solo dentro del
ámbito profesional, sino que trascienden a complejos constructos como la
ideología y a formaciones psíquicas superiores como la autoeducación y el
autodesarrollo. Se afirma que nuestras universidades deben de formar un egresado
más capaz, autónomo y con crecimiento personológico.
Esta idea permite considerar al sujeto activo, con un desarrollo integral que
puede ser puesto de manifiesto en todas sus esferas de actuación dentro de la
vida cotidiana, garantizando su éxito profesional, familiar, intelectual y
social.
Los procesos de enseñanza y aprendizaje no se reducen a situaciones diádicas
entre alumno y profesor, (aunque estas están presentes y son muy importantes),
sino que es necesario tener en cuenta, además, la red de relaciones con los
iguales, ya que son estos vínculos los que forman el contexto en que tiene lugar
el aprendizaje. Es así que surgen nuevas variantes de aprendizaje como son el
llamado aprendizaje grupal, cooperativo, interaprendizaje, aprendizaje como
actividad conjunta del profesor y los alumnos, etc.
Estimular la interacción entre los miembros del grupo escolar arrojará positivas
influencias sobre el aprendizaje: cuanto mayor sea la comunicación en un grupo,
más se reforzará su vida interna, sus posibilidades de acción y de lograr los
fines que se propongan. Una clase tendrá más vitalidad mientras mayor sea la
interacción entre sus miembros.
El proceso de enseñanza-aprendizaje tiene, sin duda, un componente de
contenidos, que es menester transmitir, enseñar; pero necesita, en gran medida
ser descubrimiento personal, re-creación, reinvención.
Entre los estudiantes de la carrera de Psicología de la Sede Universitaria
Rafael Trejo de Los Arabos se han apreciado deficiencias en los procesos
formativos focalizadas en el logro de la relación entre teoría y práctica, y la
actualización de los contenidos impartidos curricularmente. Las estrategias de
aprendizaje que utilizan los estudiantes no propician el desarrollo personal e
intelectual de los mismos, los conocimientos son fijados solamente para el
momento del examen, no trascendiendo el marco puramente reproductivo, no
integran los contenidos recibidos en las diferentes asignaturas, lo que
dificulta la comprensión total del fenómeno que se estudia, además esto se puede
comprobar en la marcha del proceso pues los estudios independientes que realizan
no tienen la calidad requerida, la información que resumen no la comunican
adecuadamente, no utilizan de manera adecuada el lenguaje técnico de las
asignaturas que reciben, no pueden establecer vínculos interasignaturas y/o
interdisciplinas, pobreza de expresión oral y escrita, las relación que se
establece entre alumno y profesor es pasiva, tradicionalista y el estilo de
comunicación que predomina es autoritario, no asumen posiciones críticas con
relación al contenido que aprenden ni expresan sus valoraciones personales.
Todo esto repercute de manera negativa en la calidad del proceso de enseñanza-
aprendizaje y posteriormente se traducirán en insuficiencias en sus diferentes
áreas de desempeño. Unido a esto se encuentra la necesidad de nuestra sociedad
de formar un profesional que sea capaz de movilizar sus recursos personales,
adecuándolos al contexto laboral específico en que se desempeñe, mediante el uso
de herramientas intelectuales y sociales, que sea capaz de autogestionarse
nuevos aprendizajes en cada esfera de actuación de su vida cotidiana,
garantizando el éxito profesional, familiar, intelectual y social.
En el contexto de la Universalización donde se aplica un modelo pedagógico
nuevo, centrado en el estudiante, de quien depende en gran medida la eficiencia
del proceso de aprendizaje, resulta muy novedoso realizar esta investigación.
Paradójicamente, en los últimos tiempos, la Psicología en Cuba se abre nuevos
espacios en la práctica profesional, requiriéndose autogestión y autonomía
constante (Perfil del Profesional, 1995).
Por todo lo expuesto anteriormente es que nos proponemos como objetivo en este
trabajo:
Fundamentar el desarrollo personal del estudiante universitario desde un enfoque
comunicacional basado en la relación alumno-alumno y alumno- profesor y grupo
como un todo.
DESARROLLO
La Comunicación Educativa en su enfoque procesual está presente en aquellos
modelos de educación que identifican a los procesos comunicativos no como meros
instrumentos o estrategias del aprendizaje, sino como su esencia. Las
definiciones más recientes del término destacan el papel de la interacción, de
la elaboración conjunta de significados entre los participantes como
característica esencial del proceso docente.
A partir de la revisión de la amplia bibliografía sobre el tema la autora
considera que: “La comunicación educativa es un proceso de interacción entre
profesores, estudiantes y estos entre sí y de la escuela con la comunidad, que
tiene como finalidad crear un clima psicológico favorable, para optimizar el
intercambio y recreación de significados que contribuyan al desarrollo de la
personalidad de los participantes.” (CEPES).
Para comenzar el abordaje de las interacciones alumno- alumno, alumno- profesor
y con el grupo como un todo para contribuir al desarrollo personal del
estudiante universitario sería necesario partir de las siguientes interrogantes
que guiarán las reflexiones que siguen:
¿Es posible el aprendizaje sin la interacción?
¿Podemos hablar de desarrollo personal sin mencionar interacción social, papel
del otro, etc?
¿Es posible analizar cualquier problema en el ámbito educativo sin tener en
cuenta el acto comunicativo?
En las condiciones socioeconómicas de igualdad de oportunidades, para la plena
realización en todos los ciudadanos de sus potencialidades individuales, el
sistema de enseñanza está al servicio del proceso de transformación social. Las
relaciones educativas se democratizan sin perder el docente su función de guía
de las nuevas generaciones. La actividad docente se transforma en actividad
conjunta del profesor y los alumnos, se estimulan relaciones de comunicación
entre ellos.
Las tendencias pedagógicas que se manifiestan en la actualidad vinculadas al
proceso docente educativo, destacan la importancia de la comunicación profesor –
alumno y de la participación activa del estudiante. Esto impone nuevas
exigencias al profesor, el cual debe generar un ambiente comunicativo en su
grupo escolar, que actitud más independiente y creadora y facilite una dinámica
grupal positiva.
No obstante, a la realización de notables esfuerzos para lograr en el alumno una
participación más activa, aún se manifiesta en las actividades un predominio del
rol del profesor, mientras los alumnos se limitan a escuchar y responder algunas
preguntas del profesor.
En las relaciones del profesor con sus alumnos, el mismo adopta diferentes
estilos, que en unos casos se caracteriza la relación por garantizar la
participación relativamente activa de los estudiantes, teniendo en cuenta los
criterios de los mismos “estilo democrático” y en otros en la relación se
imponen los criterios del profesor y no se tienen en cuenta los puntos de vista
de los estudiantes “estilo autoritario”. Por lo general en la práctica
pedagógica se dan estilos que se mueven entre estos dos polos, evidenciándose un
equilibrio entre ambos o una tendencia hacia uno de ellos.
Un caso extremo en las relaciones profesor – alumno, lo constituye el estilo
permisivo, donde el docente más que dar la participación al alumno, le deja
hacer, es un caso de no imposición que implica la pérdida de su autoridad y del
control del proceso.
El profesor debe saber combinar los recursos para imponer respeto y autoridad y
a la vez llegar a sus alumnos, comprenderlos y lograr la confianza en ellos. La
adopción de un estilo comunicativo que propicie el diálogo la cooperación, el
trabajo grupal, el desarrollo pleno de los miembros, conjugando, los intereses
individuales con los objetivos educativos generales, debe conducir al logro de
una mayor eficiencia del proceso docente educativo.
Es importante que el profesor conozca que no existe un estilo comunicativo que
garantice el éxito. Si el docente asume un estilo que no le es propio, pierde su
autenticidad, de ahí la necesidad de conocer no sólo los estilos más empleados
sino las características personales de cada cual, lo que hará posible el éxito
del estilo que determine emplear en las diferentes situaciones comunicativas.
Los psicólogos y pedagogos con orientación humanista, enfatizan la necesidad de
personalizar el proceso de enseñanza, de evitar los procedimientos generales
dentro de este proceso, tratando de diferenciar la acción del maestro, teniendo
en cuenta las características del escolar, desarrollar la interacción
comunicativa sana y personalizada entre alumnos y maestros, enfatizando en el
desarrollo de motivaciones hacia la autonomía, la autorrealización y la
creatividad en los alumnos.
Los procesos de enseñanza y educación representan un acto creativo, tanto por
parte del docente en su expresión hacia los alumnos y en la interacción con
estos, como por parte de los alumnos en la asimilación del material que el
maestro brinda y en la configuración de su sentido para sí.
Durante el estudio, en el proceso de asimilación de conocimientos, se producen
ideas, reflexiones, dudas, vivencias, que constituyen elementos esenciales para
conducir el proceso de individualización del conocimiento por parte del
profesor.
El error debe ser considerado como un momento necesario del aprendizaje y del
desarrollo de la personalidad, saberlo utilizar como fuente de estimulo y
desarrollo, es un elemento importante del proceso docente educativo.
El profesor debe estar bien preparado en sus conocimientos sobre la
personalidad, sobre recursos como la conversación individual, las teorías de
dinámica grupal y otros, en los que la formación tradicional por lo general es
insuficiente. Los educadores no deben perder de vista el empleo de todas las
formas y posibilidades de activación, en las cuales los alumnos tengan que
fundamentar y defender sus puntos de vista, las decisiones y pruebas de
reafirmación práctica, las que aportan demostraciones para la formación de
convicciones y modos de actuación que conduzcan al desarrollo personal.
El sistema de influencias educativas en las escuelas debe responder a las
necesidades específicas de la personalidad en la edad en que se encuentre el
alumno. El estilo de trabajo, el contenido de las actividades, los métodos que
se emplean, deben despertar el interés de los educandos por su realización y
contribuir a que los objetivos educativos y los procesos prácticos externos, se
transformen en motivos y formaciones psicológicas de la personalidad.
El alumno como sujeto del proceso educativo, no asimila automáticamente la
influencia externa, sino que la incorpora a la personalidad en formación, a
través de un proceso de transformación psíquica en el cual juega un papel
esencial la práctica social activa, la experiencia individual acumulada y las
necesidades del sujeto.
El profesor no siempre admite los puntos de vista personales y las opiniones de
los adolescentes y jóvenes, lo que puede generar tensiones en las relaciones y
una representación negativa en su trabajo en la formación de la personalidad de
los mismos .Es necesario tomar en cuenta las opiniones, valoraciones, y juicios
de los demás, esto nos permite penetrar en su mundo interno y conocerlos mejor,
para orientarlos y lograr una comunicación más efectiva.
Al profesor le corresponde la tarea de coordinar las actividades informativas y
de desarrollo de la personalidad de los alumnos, mediante la sistematización de
las interacciones comunicativas, presentándoles la realidad de modo claro,
lúcido, sencillo e interactivo. Se deben aprovechar al máximo las posibilidades
o potencialidades del grupo para contribuir al desarrollo personal de cada uno
de sus miembros.
Se trata de que el conocimiento se produzca fundamentalmente en función de los
objetivos planteados por el propio alumno, teniendo en cuenta sus
particularidades de personalidad. Las potencialidades para la autorregulación de
su comportamiento de manera general se manifiestan en las posibilidades del
alumno de plantearse sus propios objetivos y metas, así como en el dominio de
los resultados que debe alcanzar a través de su actividad en las diferentes
tareas que realiza.
Cuando se aprende desde un enfoque desarrollador se posibilita la reflexión del
sujeto psicológico que se implica en la situación provocando no solo una
valoración de la situación o los recursos intelectuales propios, sino que
reflexiona y enriquece contenidos y funciones psíquicas superiores en su
configuración reguladora del comportamiento.
Para un mejor desarrollo de las posibilidades autorreguladoras de la
personalidad del estudiante, es necesario que posea un profundo conocimiento de
sus particularidades actuales y potenciales, esto le permitirá plantearse
objetivos asequibles a él, ser persistente en su logro, buscar las vías y los
medios necesarios de acuerdo con sus particularidades para alcanzarlos, ser
creativos y preocuparse por su propio desarrollo.
Se ha comprobado que las particularidades de la autoestima guardan relación
también con las posibilidades de los alumnos de desarrollarse personalmente, ya
que contribuyen a desarrollar la capacidad de plantearse metas que puedan ser
realmente logradas, junto con la objetividad suficiente para evaluarlas. Además
la autoestima puede llegar a constituir un importante motivo de conducta que
impulse a la personalidad a superar sus propias limitaciones e inconformidades.
En el proceso comunicativo el profesor debe propiciar las condiciones adecuadas,
un espacio para el desarrollo de una mayor interacción entre los miembros del
grupo, de una comunicación más efectiva que condicione no solo el crecimiento
personal sino también el crecimiento grupal, y ello solo se logra si la
actividad docente se organiza como una actividad de grupo, generadora y
mediatizadora de las relaciones entre sus miembros, que propicie el
establecimiento de relaciones de dependencia para el logro de aprendizajes
significativos.
La interacción en el grupo, no se logra con facilidad, frecuentemente no se
manifiesta un verdadero trabajo de grupo, cada participante cuanto más defiende
sus puntos de vista, pero no aprende, ni se enriquece con la visión de los
demás, lo que es típico de la intervención disociada, fenómeno negativo que
afecta la dinámica grupal.
El desarrollo está socialmente determinado, siendo esta su esencia. Las
interacciones en las que el sujeto se compromete a lo largo de la vida permite
que se logre este proceso, que con el aumento de la complejidad de los contextos
sociales demanda del sujeto reestructuración y nuevas formaciones psicológicas
capaces de adaptarse a la vida en el medio y posteriormente ser capaz de
trascender la inmediatez en su comportamiento, siendo el resultado más
importante del desarrollo el logro de la autorregulación del comportamiento.
Se ha propuesto un abordaje de la relación alumno-profesor, alumno-alumno, y
grupo como un todo enfatizando en las posibilidades del alumno de desempeñarse
más allá de su desarrollo actual con la ayuda del otro significativo, dándole al
profesor un rol distinto al de presentador y controlador de la estrategia sino
que se parte de la necesidad sentida de desarrollar o introducir la estrategia y
que sea él mismo, de conjunto con el estudiante quien la transfiera y guíe su
práctica y la de sus coaprendices, considerando que la situación de aprendizaje
puede darse desde áreas específicas o desde el carácter multidisciplinario, en
una actividad docente o en la práctica profesional.
CONCLUSIONES
Resulta muy importante fundamentar el desarrollo personal del estudiante
universitario desde un enfoque comunicacional basado en la relación
alumno-alumno y alumno- profesor y grupo como un todo.
La comprensión por el docente de la educación como un proceso de interacción y
diálogo y la organización de sus clases sobre la base de esa concepción tiene
importantes repercusiones en el proceso docente y en la formación de los
estudiantes.
Un proceso realmente educativo y no meramente instructivo sólo tiene lugar
cuando las relaciones entre profesor y alumno no son únicamente de transmisión
de información, sino de intercambio, de interacción e influencia mutua, cuando
se establece una adecuada percepción y comprensión entre los protagonistas del
hecho educativo.
Frecuentemente la intervención de los profesores en la comunicación
alumno-alumno, en relación con el empleo de recursos pedagógicos que faciliten
la misma, no es eficiente.
El clima afectivo en el sistema de relacionas en que se establezca debe
propiciar el respeto a la individualidad, la aceptación de criterios y
sugerencias de los alumnos atendiendo a necesidades y preocupaciones mutuas
(profesor y alumnos), el tratamiento adecuado de manifestaciones negativas, el
afecto, la justeza, la exigencia y la comprensión. Además debe fomentarse la
disciplina consciente, con el establecimiento conjunto de normas y reglas de
comportamiento, convivencia y organización de la actividad consistentes, con el
control y valoración sistemática del cumplimiento de normas y reglas
establecidas y con la determinación colectiva de las estrategias a seguir ante
las dificultades.
Debe estimularse la cultura del buen trato entre los miembros del grupo y
propiciarse un ambiente de colaboración mutua (profesor – alumno, alumno –
alumno) .
El profesor y los alumnos deben utilizar formas y métodos de trabajo que
contribuyan al establecimiento de relaciones positivas (propiciando el diálogo,
el debate, la discusión activa y colectiva en la toma de decisiones, el trabajo
grupal, la determinación de responsabilidades colectivas e individuales).
El profesor debe crear espacios en el sistema de actividades que propicien el
autoconocimiento y la autorregulación de los alumnos en sus relaciones con las
demás personas, al organizar acciones dirigidas a la valoración y la reflexión
en relación con el comportamiento y los resultados alcanzados, propicie la
autovaloración, estimule la crítica y autocrítica objetivas a partir del papel
protagónico de los alumnos
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AUTOR
Lic. Yanetsy Vázquez González
Institución: SUM Rafael Trejo González.
Los Arabos, Matanzas, Cuba.
· Municipio: Los Arabos
· Provincia: Matanzas
· País: Cuba
· Especialidad Graduado: Licenciatura en Psicología
· Año de graduación: 2002
· Centro de Estudio: Universidad Central Martha Abreu de Las Villas"
· Categoría Docente: Profesor instructor a tiempo parcial UMCC.
· Experiencia Profesional: 5 años
· Experiencia Docente: 5 años
· Correo electrónico: yanetsi.vazquez@umcc.cu
· Teléfono personal: 379510