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El DIH: los niños y la guerra

Resumen: El Derecho Internacional Humanitario es una rama del derecho internacional público, aplicable en caso de conflicto armado y que comprende un conjunto de normas de origen convencional o consuetudinario...
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Autor: Ing. Rita María Concepción Bravo y Ing:Elier Arévalo González

RESUMEN
El Derecho Internacional Humanitario es una rama del derecho internacional público, aplicable en caso de conflicto armado y que comprende un conjunto de normas de origen convencional o consuetudinario, establecidos mediante tratados o convenios, destinados a reglamentar los problemas humanitarios directamente relacionados con el conflicto armado, internacional o no, limitando los derechos de las partes en conflicto a utilizar, según su elección, métodos y medios de hacer la guerra y para proteger a las personas o bienes afectados por un conflicto o que puedan serlo.

En el mundo actual, en que las guerras son cada vez más cruentas y el número de víctimas civiles aumenta considerablemente , miles de niños se ven Atrapados en el infierno de los conflictos armados, obligados a ser testigos de las atrocidades cometidas contra sus padres, o son ellos mismos tomados prisioneros, separados de sus familias, y en el peor de los casos reclutados como soldados donde pueden incluso hasta perder la vida; se hace necesario que la humanidad medite en tales situaciones y que se cumpla lo establecido en esta materia en el Derecho Internacional Humanitario o podrán prevalecer los instintos más primarios sobre la especie humana.

Precisamente a tratar sobre este tema y revelar datos que resultan alarmantes va encaminado el presente trabajo, que no concluye sino con el reflejo de cuánto se puede hacer por los niños aún cuando se es un país pobre como es el caso de Cuba.

INTRODUCCIÓN
El origen del Derecho Internacional Humanitario se encuentra en los códigos y normas de las religiones y culturas del mundo. En la mayoría de las civilizaciones, desde la antigüedad y especialmente, desde la edad media, establecieron normas para restringir o limitar el derecho de los beligerantes a sus adversarios.

Griegos, persas, romanos, chinos y árabes en sus religiones y cultura adaptaron normas para proteger a determinadas categorías de personas; por lo que es posible, reconocer a lo largo de la historia, en casi todos los países y civilizaciones del mundo, normas, leyes y costumbres que eran respetadas por los beligerantes. Estas categorías de personas protegidas han incluido a las mujeres, los niños, los ancianos, los combatientes desarmados y los prisioneros, así como estaban prohibidos los ataques a ciertos bienes, como lugares de culto y el empleo de medios de combate pérfidos o desleales, tales como el veneno.

Estas normas, leyes y conductas, no escritas, dieron lugar al Derecho Consuetudinario que los ha refrendado como obligaciones entre las relaciones entre los Estados.

El desarrollo moderno del Derecho Internacional Humanitario no tuvo lugar hasta el decenio 1860 – 1870, en que durante las guerras se enfrentaban grandes ejércitos nacionales que empleaban nuevas armas y más devastadoras, que causaban gran cantidad de militares heridos, los cuales dejaban abandonados a su suerte en el campo de batalla, en que se trabajó con empeño en la elaboración de un Derecho de la Guerra refrendado por convenios multilaterales.

No es casual que ese desarrollo se produjera en un momento en que los Estados se interesaban, por alcanzar principios comunes de respeto a la persona humana, lo que se evidenció en la adopción del Convenio de Ginebra de 1864 para el mejoramiento de la suerte de los militares heridos en los ejércitos en campaña, donde se establece claramente el principio humanitario de aplicación general que, obliga a los Estados partes a tratar a los heridos enemigos de la misma manera que a los heridos propios.

Uno de los grandes méritos de Henry Dunant y de otros miembros fundadores del Comité Internacional y del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es haber creado las condiciones necesarias para el advenimiento de un Derecho Internacional Humanitario, coherente, permanente, moderno, válido para todos, por todos conocidos, un verdadero Derecho de Estado. En eso son precursores y su acción provocó un viraje capital en la historia de la humanidad. El nacimiento del Comité Internacional de la Cruz Roja en 1864 y el Derecho Internacional Humanitario contemporáneos fueron simultáneos.

Otro acontecimiento decisivo fue la redacción del Código de Lieber (1863), que incluye, en un instrumento extenso y autónomo, todas las leyes y costumbres de la guerra y destaca algunos principios humanitarios que, no habían estado tan claros, como son algunos aspectos relacionados con la conducción de las hostilidades, el trato a los prisioneros de guerra y a la población civil. El Código de Lieber fue aplicado durante la guerra de Secesión, por el Ejército Confederado cumpliendo órdenes del presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln.

El Derecho Internacional Humanitario es una rama del derecho internacional público, aplicable en caso de conflicto armado y que comprende un conjunto de normas de origen convencional o consuetudinario, establecidos mediante tratados o convenios, destinados a reglamentar los problemas humanitarios directamente relacionados con el conflicto armado, internacional o no, limitando los derechos de las partes en conflicto a utilizar, según su elección, métodos y medios de hacer la guerra y para proteger a las personas o bienes afectados por un conflicto o que puedan serlo.

En el mundo actual, en que las guerras son cada vez más cruentas y el número de víctimas civiles aumenta considerablemente , miles de niños se ven Atrapados en el infierno de los conflictos armados, obligados a ser testigos de las atrocidades cometidas contra sus padres, o son ellos mismos tomados prisioneros, separados de sus familias, y en el peor de los casos reclutados como soldados donde pueden incluso hasta perder la vida; se hace necesario que la humanidad medite en tales situaciones y que se cumpla lo establecido en esta materia en el Derecho Internacional Humanitario o podrán prevalecer los instintos más primarios sobre la especie humana.

Precisamente a tratar sobre este tema y revelar datos que resultan alarmantes va encaminado el presente trabajo, que no concluye sino con el reflejo de cuánto se puede hacer por los niños aún cuando se es un país pobre como es el caso de Cuba.

DESARROLLO
Los niños son las verdaderas víctimas inocentes de la guerra en tiempos de conflicto, también ellos tienen que demostrar fortaleza y coraje, aunque no entiendan muy bien lo que ocurre a su alrededor.

Unos 250.000 niños mueren asesinados en conflictos armados cada año, 500 millones de ellos sufren explotación laboral, dos millones son víctimas de tráfico sexual y el mismo número de niñas son mutiladas en el mundo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura(UNESCO).

Pero la principal violencia infantil son los conflictos armados, ya que cada año 200.000 niños son asesinados, 600.000 resultan heridos, 6.000 mueren por minas antipersonales y hay 3.5 millones de niños refugiados por este motivo. En este contexto bélico, por cada militar que muere, nueve son víctimas civiles, la mayoría mujeres y niños.

En Colombia se estima entre unos 15.000 el número de niños y niñas con edades comprendidas entre 9 y 16 años que son combatientes en los ejércitos guerrilleros de las FARC y el ELN, así como en las filas de los grupos paramilitares, según informe emitido por la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Estos menores de edad son utilizados para acciones de alto riesgo tales como la activación y desactivación de minas antipersonales, espionaje, servidumbre y esclavitud sexual para la tropa. Para algunos grupos armados, incluyendo a la guerrilla y a los paramilitares, no importa a quien se recluta, ya sea niño o niña, lo único que buscan es ampliar su contingente frente.

En declaraciones a la prensa, los jefes de las FARC han confirmado en repetidas oportunidades el reclutamiento y la utilización de niños y adolescentes en combate, al afirmar con gran naturalidad que “cualquier joven de 15 años está capacitado para empuñar las armas”. Como consecuencia de esto, entre 2002 y el 2007 cerca de 2.000 niños, niñas y adolescentes han muerto o quedando mutilados a consecuencia de las minas antipersonales. Ya es frecuente verlos entrar en acción portando armas livianas o encontrar sus cuerpos luego del combate.

Según los datos que maneja la (UNICEF) “los niños y adolescentes son reclutados por representar un potencial humano disponible, maleable y capaz de realizar diversas tareas en los frentes de combate sin medir riesgos. Por lo general, niños y adolescentes obedecen sin objetar, pueden ser empujados a cometer actos atroces y resultan más baratos que los adultos. La proliferación de armas pequeñas y ligeras de fácil manejo, tales como pistolas, revólveres, fusiles de asalto livianos, ametralladoras, minas y granadas, permiten su utilización a niños y niñas de apenas 10 años”. El reclutamiento forzoso u obligatorio de niños, niñas y adolescentes viola gravemente sus derechos a la vida, a la libertad, a vivir en familia o junto a sus padres, el derecho a la educación, a la salud, a la protección contra la explotación y el abuso sexual, aparte de las consecuencias psicológicas permanentes.

Estas son las leyes internacionales que protegen a los niños de la guerra:
- Los Convenios de Ginebra (1949).
-La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño.
- El Estatuto de la Corte Penal Internacional o Estatuto de Roma (1998).
-El Convenio 182 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre Erradicación de las Peores Formas de Trabajo Infantil.
-Las Resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la Participación de Menores en Conflictos Armados:
Resolución 1261 (1999).
Resolución 1314 (2000).
Resolución 1379 (2001).
Resolución 1460 (2003).
-El Protocolo Facultativo Relativo a la Participación de Niños en los Conflictos Armados (2002).

Este último, es uno de los más importantes instrumentos legales a nivel internacional, el cual puede considerarse como un nuevo tratado que fortalece a la Convención sobre los Derechos del Niño porque prohíbe la participación directa de menores de 18 años en combates, prohíbe a los Estados el reclutamiento forzoso de menores de 18 años y se prohíbe a los grupos armados el reclutamiento obligatorio o voluntario y toda participación de menores de 18 años en las hostilidades.

En la guerra existen pocas salidas para los niños y niñas que viven en medio del miedo, desarraigo, la soledad, la inseguridad, la discriminación y el maltrato. Podríamos afirmar que el futuro está hipotecado para los niños tanto de Colombia como de otros países que padecen conflictos armados. Según Carol Bellamy, Directora Ejecutiva de UNICEF, “cuando se trata del sufrimiento de niños y niñas afectados por los conflictos armados, todos somos responsables”.

“El tema de la niñez afectada por los conflictos armados y la protección de sus derechos, se enfrentará sólo en la medida en que la sociedad entera promueva una cultura de la paz y de la convivencia pacífica”.

En el conflicto árabe-israelí los niños palestinos son los que están en las primeras líneas de la lucha, como si fueran combatientes en la guerra. Poner al niño en las primeras líneas de fuego, como participante activo en la violencia, como agresor o como víctima, puede tener terribles consecuencias personales y sociales. Un niño que ha tomado parte en actos de violencia es una amenaza para si mismo y para otros, así como para la sociedad en la que vive, ahora y en el futuro.

El Centro Palestino para los Derechos Humanos afirma que en cuatro años el ejército ha matado a más de 600 niños palestinos como consecuencia del “fuego indiscriminado, el uso excesivo de la fuerza, la política de disparar a matar y el blanco deliberado en los niños”. En la última década, el conflicto armado ha cobrado las vidas de más de 3 millones de niños. Otros seis millones han quedado heridos o discapacitados de por vida. Un millón se ha convertido en huérfanos.

En los estudios realizados sobre la infancia en Palestina, los expertos han llegado a la conclusión de que los niños, cuando nacen, no son considerados seres individuales, sino que ante todo son palestinos, que forman parte de una historia y de una causa común y representan las esperanzas y sufrimiento de su pueblo. Tanto los niños palestinos como los israelíes, no tienen la oportunidad de elegir, tienen que asumir una situación que les viene dada. A ambos se les educa para combatir a su enemigo, que puede aparecer en cualquier momento.
El conflicto árabe-israelí dura ya 50 años. No es una guerra tradicional, sino encubierta. Una de sus consecuencias es el debilitamiento de los pilares de la sociedad. Es decir, de la familia, de la escuela, de la comunidad, de la sanidad y de la economía. Muchos de estos niños, además, se ven involucrados en enfrentamientos, convirtiéndose, en muchos casos, en el blanco de los ataques.

Las muertes y problemas que están afectando a palestinos e israelíes no son un hecho aislado, sino que forman parte de un amplio círculo de violencia que sufren millones de personas y, más concretamente, millones de niños y niñas de todo el mundo.

El caso de las niñas es especialmente traumático, ya que además de actuar como soldados, se ven obligadas a hacer de compañeras sexuales de varios combatientes. La mayoría se infectan y padecen enfermedades de transmisión sexual, entre las que se cuenta el VIH/SIDA, y a su vez las transmiten. En muchas ocasiones, tienen que soportar embarazos o abortos en las peores condiciones.

No obstante lo expuesto hasta aquí, no todo está perdido hasta la fecha se han conseguido algunos logros:
- En mayo de 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó un Protocolo Opcional a la Convención de los Derechos del Niño en el que se establecen los dieciocho años como la edad mínima para la participación de niños en hostilidades. Aunque dicho protocolo prohíbe a las fuerzas no gubernamentales el reclutamiento de menores de dieciocho, permite a los Estados establecer una edad mínima para el reclutamiento voluntario, que no tiene por qué llegar a dieciocho años.
- La Carta Africana de los Derechos y el Bienestar del Niño y la Organización Internacional del Trabajo, establecen los dieciocho años como edad mínima para el reclutamiento. Esta última hace una llamada para eliminar el reclutamiento obligatorio de niños en conflictos armados.
- El Estatuto de 1998 del Tribunal Penal Internacional definía como crimen de guerra el reclutamiento y participación de niños menores de quince años en grupos armados (gubernamentales y no gubernamentales).
- Para la policía y fuerzas militares de todo el mundo, las Naciones Unidas establecen la edad de dieciocho años para los responsables del mantenimiento de la paz, y se recomienda que la policía civil y los observadores tengan al menos 25 años.

Si queremos de verdad la paz tenemos que penetrar en las causas profundas de la guerra. La paz no se hace con adjetivos, sino yendo a las raíces de la guerra: sus orígenes, consecuencias, desarrollo, y conociendo a los que la hacen a diario. La guerra es cada día peor, el humanismo se aleja progresivamente de ella y los niños , entre muchos otros , son quienes sufren la guerra en carne propia. Mientras haya situaciones de miseria y pobreza extremas, mientras sigan siendo maltratados en sus núcleos familiares y no tengan posibilidades de estudio y desarrollo, los niños seguirán formando parte de la guerra.

Los niños en Cuba



El modelo de desarrollo social cubano garantiza los derechos de los niños y niñas.- JoséJuan Ortiz Bru.

El licenciado José Juan Ortiz Bru, representante en nuestro país del Fondo de las Naciones Unidas para el Infancia (UNICEF), expresó en La Habana"¡Me siento encantado de trabajar en Cuba!" y planteó que ello respondía a dos razones fundamentales:
La primera porque considera que el modelo de desarrollo social cubano ha garantizado, desde el triunfo de la Revolución, los derechos de la infancia, al existir una prioridad política a favor de los niños y niñas; y la segunda, porque no obstante las dificultades económicas que ha venido atravesando la Isla, "jamás se cerró una escuela ni un centro de salud".

Ortiz puso de relieve que para tener "la primera visión de la realidad de la infancia de un país" basta con analizar la mortalidad infantil y la materna, y si a ello se le añaden los datos de escolarización, "tendremos entonces una fotografía bastante precisa de cuál es la situación".

ANEXOS

AUTORA
Ing.Rita María Concepción Bravo
Coautor:Ing:Elier Arévalo González
Centro:Universidad de las Ciencias Informáticas
Facultad Regional Artemisa

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