RESUMEN
El Derecho Internacional Humanitario es una rama del derecho internacional
público, aplicable en caso de conflicto armado y que comprende un conjunto de
normas de origen convencional o consuetudinario, establecidos mediante tratados
o convenios, destinados a reglamentar los problemas humanitarios directamente
relacionados con el conflicto armado, internacional o no, limitando los derechos
de las partes en conflicto a utilizar, según su elección, métodos y medios de
hacer la guerra y para proteger a las personas o bienes afectados por un
conflicto o que puedan serlo.
En el mundo actual, en que las guerras son cada vez más cruentas y el número de
víctimas civiles aumenta considerablemente , miles de niños se ven Atrapados en
el infierno de los conflictos armados, obligados a ser testigos de las
atrocidades cometidas contra sus padres, o son ellos mismos tomados prisioneros,
separados de sus familias, y en el peor de los casos reclutados como soldados
donde pueden incluso hasta perder la vida; se hace necesario que la humanidad
medite en tales situaciones y que se cumpla lo establecido en esta materia en el
Derecho Internacional Humanitario o podrán prevalecer los instintos más
primarios sobre la especie humana.
Precisamente a tratar sobre este tema y revelar datos que resultan alarmantes va
encaminado el presente trabajo, que no concluye sino con el reflejo de cuánto se
puede hacer por los niños aún cuando se es un país pobre como es el caso de
Cuba.
INTRODUCCIÓN
El origen del Derecho Internacional Humanitario se encuentra en los códigos y
normas de las religiones y culturas del mundo. En la mayoría de las
civilizaciones, desde la antigüedad y especialmente, desde la edad media,
establecieron normas para restringir o limitar el derecho de los beligerantes a
sus adversarios.
Griegos, persas, romanos, chinos y árabes en sus religiones y cultura adaptaron
normas para proteger a determinadas categorías de personas; por lo que es
posible, reconocer a lo largo de la historia, en casi todos los países y
civilizaciones del mundo, normas, leyes y costumbres que eran respetadas por los
beligerantes. Estas categorías de personas protegidas han incluido a las
mujeres, los niños, los ancianos, los combatientes desarmados y los prisioneros,
así como estaban prohibidos los ataques a ciertos bienes, como lugares de culto
y el empleo de medios de combate pérfidos o desleales, tales como el veneno.
Estas normas, leyes y conductas, no escritas, dieron lugar al Derecho
Consuetudinario que los ha refrendado como obligaciones entre las relaciones
entre los Estados.
El desarrollo moderno del Derecho Internacional Humanitario no tuvo lugar hasta
el decenio 1860 – 1870, en que durante las guerras se enfrentaban grandes
ejércitos nacionales que empleaban nuevas armas y más devastadoras, que causaban
gran cantidad de militares heridos, los cuales dejaban abandonados a su suerte
en el campo de batalla, en que se trabajó con empeño en la elaboración de un
Derecho de la Guerra refrendado por convenios multilaterales.
No es casual que ese desarrollo se produjera en un momento en que los Estados se
interesaban, por alcanzar principios comunes de respeto a la persona humana, lo
que se evidenció en la adopción del Convenio de Ginebra de 1864 para el
mejoramiento de la suerte de los militares heridos en los ejércitos en campaña,
donde se establece claramente el principio humanitario de aplicación general
que, obliga a los Estados partes a tratar a los heridos enemigos de la misma
manera que a los heridos propios.
Uno de los grandes méritos de Henry Dunant y de otros miembros fundadores del
Comité Internacional y del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es
haber creado las condiciones necesarias para el advenimiento de un Derecho
Internacional Humanitario, coherente, permanente, moderno, válido para todos,
por todos conocidos, un verdadero Derecho de Estado. En eso son precursores y su
acción provocó un viraje capital en la historia de la humanidad. El nacimiento
del Comité Internacional de la Cruz Roja en 1864 y el Derecho Internacional
Humanitario contemporáneos fueron simultáneos.
Otro acontecimiento decisivo fue la redacción del Código de Lieber (1863), que
incluye, en un instrumento extenso y autónomo, todas las leyes y costumbres de
la guerra y destaca algunos principios humanitarios que, no habían estado tan
claros, como son algunos aspectos relacionados con la conducción de las
hostilidades, el trato a los prisioneros de guerra y a la población civil. El
Código de Lieber fue aplicado durante la guerra de Secesión, por el Ejército
Confederado cumpliendo órdenes del presidente de los Estados Unidos, Abraham
Lincoln.
El Derecho Internacional Humanitario es una rama del derecho internacional
público, aplicable en caso de conflicto armado y que comprende un conjunto de
normas de origen convencional o consuetudinario, establecidos mediante tratados
o convenios, destinados a reglamentar los problemas humanitarios directamente
relacionados con el conflicto armado, internacional o no, limitando los derechos
de las partes en conflicto a utilizar, según su elección, métodos y medios de
hacer la guerra y para proteger a las personas o bienes afectados por un
conflicto o que puedan serlo.
En el mundo actual, en que las guerras son cada vez más cruentas y el número de
víctimas civiles aumenta considerablemente , miles de niños se ven Atrapados en
el infierno de los conflictos armados, obligados a ser testigos de las
atrocidades cometidas contra sus padres, o son ellos mismos tomados prisioneros,
separados de sus familias, y en el peor de los casos reclutados como soldados
donde pueden incluso hasta perder la vida; se hace necesario que la humanidad
medite en tales situaciones y que se cumpla lo establecido en esta materia en el
Derecho Internacional Humanitario o podrán prevalecer los instintos más
primarios sobre la especie humana.
Precisamente a tratar sobre este tema y revelar datos que resultan alarmantes va
encaminado el presente trabajo, que no concluye sino con el reflejo de cuánto se
puede hacer por los niños aún cuando se es un país pobre como es el caso de
Cuba.
DESARROLLO
Los niños son las verdaderas víctimas inocentes de la guerra en tiempos de
conflicto, también ellos tienen que demostrar fortaleza y coraje, aunque no
entiendan muy bien lo que ocurre a su alrededor.
Unos 250.000 niños mueren asesinados en conflictos armados cada año, 500
millones de ellos sufren explotación laboral, dos millones son víctimas de
tráfico sexual y el mismo número de niñas son mutiladas en el mundo, según datos
de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la
Cultura(UNESCO).
Pero la principal violencia infantil son los conflictos armados, ya que cada año
200.000 niños son asesinados, 600.000 resultan heridos, 6.000 mueren por minas
antipersonales y hay 3.5 millones de niños refugiados por este motivo. En este
contexto bélico, por cada militar que muere, nueve son víctimas civiles, la
mayoría mujeres y niños.
En Colombia se estima entre unos 15.000 el número de niños y niñas con edades
comprendidas entre 9 y 16 años que son combatientes en los ejércitos
guerrilleros de las FARC y el ELN, así como en las filas de los grupos
paramilitares, según informe emitido por la Organización de las Naciones Unidas
para la Infancia (UNICEF). Estos menores de edad son utilizados para acciones de
alto riesgo tales como la activación y desactivación de minas antipersonales,
espionaje, servidumbre y esclavitud sexual para la tropa. Para algunos grupos
armados, incluyendo a la guerrilla y a los paramilitares, no importa a quien se
recluta, ya sea niño o niña, lo único que buscan es ampliar su contingente
frente.
En declaraciones a la prensa, los jefes de las FARC han confirmado en repetidas
oportunidades el reclutamiento y la utilización de niños y adolescentes en
combate, al afirmar con gran naturalidad que “cualquier joven de 15 años está
capacitado para empuñar las armas”. Como consecuencia de esto, entre 2002 y el
2007 cerca de 2.000 niños, niñas y adolescentes han muerto o quedando mutilados
a consecuencia de las minas antipersonales. Ya es frecuente verlos entrar en
acción portando armas livianas o encontrar sus cuerpos luego del combate.
Según los datos que maneja la (UNICEF) “los niños y adolescentes son reclutados
por representar un potencial humano disponible, maleable y capaz de realizar
diversas tareas en los frentes de combate sin medir riesgos. Por lo general,
niños y adolescentes obedecen sin objetar, pueden ser empujados a cometer actos
atroces y resultan más baratos que los adultos. La proliferación de armas
pequeñas y ligeras de fácil manejo, tales como pistolas, revólveres, fusiles de
asalto livianos, ametralladoras, minas y granadas, permiten su utilización a
niños y niñas de apenas 10 años”. El reclutamiento forzoso u obligatorio de
niños, niñas y adolescentes viola gravemente sus derechos a la vida, a la
libertad, a vivir en familia o junto a sus padres, el derecho a la educación, a
la salud, a la protección contra la explotación y el abuso sexual, aparte de las
consecuencias psicológicas permanentes.
Estas son las leyes internacionales que protegen a los niños de la guerra:
- Los Convenios de Ginebra (1949).
-La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño.
- El Estatuto de la Corte Penal Internacional o Estatuto de Roma (1998).
-El Convenio 182 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre
Erradicación de las Peores Formas de Trabajo Infantil.
-Las Resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la
Participación de Menores en Conflictos Armados:
Resolución 1261 (1999).
Resolución 1314 (2000).
Resolución 1379 (2001).
Resolución 1460 (2003).
-El Protocolo Facultativo Relativo a la Participación de Niños en los Conflictos
Armados (2002).
Este último, es uno de los más importantes instrumentos legales a nivel
internacional, el cual puede considerarse como un nuevo tratado que fortalece a
la Convención sobre los Derechos del Niño porque prohíbe la participación
directa de menores de 18 años en combates, prohíbe a los Estados el
reclutamiento forzoso de menores de 18 años y se prohíbe a los grupos armados el
reclutamiento obligatorio o voluntario y toda participación de menores de 18
años en las hostilidades.
En la guerra existen pocas salidas para los niños y niñas que viven en medio del
miedo, desarraigo, la soledad, la inseguridad, la discriminación y el maltrato.
Podríamos afirmar que el futuro está hipotecado para los niños tanto de Colombia
como de otros países que padecen conflictos armados. Según Carol Bellamy,
Directora Ejecutiva de UNICEF, “cuando se trata del sufrimiento de niños y niñas
afectados por los conflictos armados, todos somos responsables”.
“El tema de la niñez afectada por los conflictos armados y la protección de sus
derechos, se enfrentará sólo en la medida en que la sociedad entera promueva una
cultura de la paz y de la convivencia pacífica”.
En el conflicto árabe-israelí los niños palestinos son los que están en las
primeras líneas de la lucha, como si fueran combatientes en la guerra. Poner al
niño en las primeras líneas de fuego, como participante activo en la violencia,
como agresor o como víctima, puede tener terribles consecuencias personales y
sociales. Un niño que ha tomado parte en actos de violencia es una amenaza para
si mismo y para otros, así como para la sociedad en la que vive, ahora y en el
futuro.
El Centro Palestino para los Derechos Humanos afirma que en cuatro años el
ejército ha matado a más de 600 niños palestinos como consecuencia del “fuego
indiscriminado, el uso excesivo de la fuerza, la política de disparar a matar y
el blanco deliberado en los niños”. En la última década, el conflicto armado ha
cobrado las vidas de más de 3 millones de niños. Otros seis millones han quedado
heridos o discapacitados de por vida. Un millón se ha convertido en huérfanos.
En los estudios realizados sobre la infancia en Palestina, los expertos han
llegado a la conclusión de que los niños, cuando nacen, no son considerados
seres individuales, sino que ante todo son palestinos, que forman parte de una
historia y de una causa común y representan las esperanzas y sufrimiento de su
pueblo. Tanto los niños palestinos como los israelíes, no tienen la oportunidad
de elegir, tienen que asumir una situación que les viene dada. A ambos se les
educa para combatir a su enemigo, que puede aparecer en cualquier momento.
El conflicto árabe-israelí dura ya 50 años. No es una guerra tradicional, sino
encubierta. Una de sus consecuencias es el debilitamiento de los pilares de la
sociedad. Es decir, de la familia, de la escuela, de la comunidad, de la sanidad
y de la economía. Muchos de estos niños, además, se ven involucrados en
enfrentamientos, convirtiéndose, en muchos casos, en el blanco de los ataques.
Las muertes y problemas que están afectando a palestinos e israelíes no son un
hecho aislado, sino que forman parte de un amplio círculo de violencia que
sufren millones de personas y, más concretamente, millones de niños y niñas de
todo el mundo.
El caso de las niñas es especialmente traumático, ya que además de actuar como
soldados, se ven obligadas a hacer de compañeras sexuales de varios
combatientes. La mayoría se infectan y padecen enfermedades de transmisión
sexual, entre las que se cuenta el VIH/SIDA, y a su vez las transmiten. En
muchas ocasiones, tienen que soportar embarazos o abortos en las peores
condiciones.
No obstante lo expuesto hasta aquí, no todo está perdido hasta la fecha se han
conseguido algunos logros:
- En mayo de 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó un Protocolo
Opcional a la Convención de los Derechos del Niño en el que se establecen los
dieciocho años como la edad mínima para la participación de niños en
hostilidades. Aunque dicho protocolo prohíbe a las fuerzas no gubernamentales el
reclutamiento de menores de dieciocho, permite a los Estados establecer una edad
mínima para el reclutamiento voluntario, que no tiene por qué llegar a dieciocho
años.
- La Carta Africana de los Derechos y el Bienestar del Niño y la Organización
Internacional del Trabajo, establecen los dieciocho años como edad mínima para
el reclutamiento. Esta última hace una llamada para eliminar el reclutamiento
obligatorio de niños en conflictos armados.
- El Estatuto de 1998 del Tribunal Penal Internacional definía como crimen de
guerra el reclutamiento y participación de niños menores de quince años en
grupos armados (gubernamentales y no gubernamentales).
- Para la policía y fuerzas militares de todo el mundo, las Naciones Unidas
establecen la edad de dieciocho años para los responsables del mantenimiento de
la paz, y se recomienda que la policía civil y los observadores tengan al menos
25 años.
Si queremos de verdad la paz tenemos que penetrar en las causas profundas de la
guerra. La paz no se hace con adjetivos, sino yendo a las raíces de la guerra:
sus orígenes, consecuencias, desarrollo, y conociendo a los que la hacen a
diario. La guerra es cada día peor, el humanismo se aleja progresivamente de
ella y los niños , entre muchos otros , son quienes sufren la guerra en carne
propia. Mientras haya situaciones de miseria y pobreza extremas, mientras sigan
siendo maltratados en sus núcleos familiares y no tengan posibilidades de
estudio y desarrollo, los niños seguirán formando parte de la guerra.
Los niños en Cuba

El modelo de desarrollo social cubano garantiza los derechos de los niños y
niñas.- JoséJuan Ortiz Bru.
El licenciado José Juan Ortiz Bru, representante en nuestro país del Fondo de
las Naciones Unidas para el Infancia (UNICEF), expresó en La Habana"¡Me siento
encantado de trabajar en Cuba!" y planteó que ello respondía a dos razones
fundamentales:
La primera porque considera que el modelo de desarrollo social cubano ha
garantizado, desde el triunfo de la Revolución, los derechos de la infancia, al
existir una prioridad política a favor de los niños y niñas; y la segunda,
porque no obstante las dificultades económicas que ha venido atravesando la
Isla, "jamás se cerró una escuela ni un centro de salud".
Ortiz puso de relieve que para tener "la primera visión de la realidad de la
infancia de un país" basta con analizar la mortalidad infantil y la materna, y
si a ello se le añaden los datos de escolarización, "tendremos entonces una
fotografía bastante precisa de cuál es la situación".
ANEXOS

AUTORA
Ing.Rita María Concepción Bravo
Coautor:Ing:Elier Arévalo González
Centro:Universidad de las Ciencias Informáticas
Facultad Regional Artemisa