ÍNDICE
Resumen
Introducción
Desarrollo
Conclusiones
Bibliografía
RESUMEN
El trabajo presenta un análisis del contenido de la Dirección Científica
Educacional como ciencia y de su sistema de dirección en el Ministerio del
Educación. Aborda los factores Psicológicos que inciden, esencialmente, en sus
fundamentos científicos y cómo desde su tratamiento pedagógico se pueden
establecer las relaciones entre estas ciencias.
Se enfatiza en el impacto social de la Dirección Científica Educacional tanto
desde el punto de vista objetivo como subjetivo y su influencia en la familia y
la comunidad como agentes socializadores que interactúan con la escuela en
estrecha relación; teniendo en cuenta un grupo de elementos vivenciales tanto
desde la Dirección como desde la Psicología.
Se expresan algunas reflexiones acerca del carácter personológico de la
Dirección y se particulariza en la Dirección Científica Educacional teniendo en
cuenta el contexto específico en que se da la misma, el proceso pedagógico,
donde el alumno es objeto y sujeto dentro del proceso de dirección educacional y
en la dirección del proceso docente.
Teniendo en cuenta la relación entre las ciencias Psicológica y de Dirección se
hace un breve estudio de la aplicación de la Psicología al Sistema de Dirección
del MINED, estructurado este último en seis subsistemas que interactúan en
estrecha relación y con una sistematización teórica y práctica.
Se explica desde el punto de vista psicológico la influencia que ejerce, en el
que dirige y en quienes son dirigidos, la concepción de sistema de dirección
para lo que es necesario tener en cuenta el nivel de preparación, los
conocimientos, el diagnóstico de la personalidad, en síntesis, cómo establecer
las relaciones de cooperación y subordinación teniendo en cuenta una acertada
comunicación e información, entre otros aspectos.
Se hace énfasis en el análisis de las capacidades y en su concepción como
formación psicológica de la personalidad lo que implica que puede ser formada,
que necesita de premisas naturales para esta formación y que ello equivale a
pensar en diferentes niveles de desarrollo de la misma, asociado a sus
particularidades en cada personalidad.
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto en el trabajo se reconocen las
responsabilidades del departamento de dirección como normativas del sistema de
dirección y cómo necesariamente debe aceptarse la intervención de este en las
decisiones institucionales.
INTRODUCCIÓN
La Dirección Científica Educacional como ciencia y el sistema de dirección en el
Ministerio del Educación constituyen el núcleo esencial en que se sustenta el
presente trabajo, en que se abordan los factores Psicológicos que inciden,
esencialmente, en sus fundamentos científicos y cómo desde su tratamiento
pedagógico se pueden establecer las relaciones entre las ciencias de la
Dirección y la Psicología.
En tal sentido es evidente señalar cómo la sociedad necesita de la dirección
para su funcionamiento y desarrollo; con relación a esto Carlos Marx expresó:
“Todo trabajo directamente social o colectivo en gran escala requiere en mayor o
menor medida la dirección… un violinista solo se dirige a sí mismo, pero una
orquesta necesita un director” (Marx, 1963: 322).
Es innegable el impacto social de la Dirección Científica Educacional tanto
desde el punto de vista objetivo como subjetivo y su influencia en la familia y
la comunidad como agentes socializadores que interactúan con la escuela, en
estrecha relación; teniendo en cuenta un grupo de elementos vivenciales tanto
desde la Dirección como desde la Psicología.
Resulta importante considerar el carácter personológico de la Dirección
especialmente en la Dirección Científica Educacional teniendo en cuenta el
contexto específico en que se da la misma, el proceso pedagógico, donde el
alumno es objeto y sujeto dentro del proceso de dirección educacional y en la
dirección del proceso docente.
Teniendo en cuenta la relación entre las ciencias Psicológica y de Dirección se
hace un breve estudio de la aplicación de la Psicología al Sistema de Dirección
del MINED, estructurado este último en seis subsistemas que interactúan entre sí
y con una reconocida sistematización teórica y práctica.
También, desde el punto de vista psicológico, se analiza la influencia que
ejerce, en el que dirige y en quienes son dirigidos, la concepción de sistema de
dirección para lo que es necesario tener en cuenta el nivel de preparación, los
conocimientos, el diagnóstico de la personalidad, en síntesis, cómo establecer
las relaciones de cooperación y subordinación teniendo en cuenta una acertada
comunicación e información, entre otros aspectos.
Siguiendo este algoritmo se analizan las capacidades en su concepción como
formación psicológica de la personalidad lo que implica que la misma puede ser
formada, que necesita de premisas naturales para esta formación y ello equivale
a pensar en diferentes niveles de desarrollo de la misma, asociado a las
particularidades en cada personalidad.
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto en el trabajo se reconocen las
responsabilidades del departamento de Dirección Científica Educacional, como
normativas del sistema de dirección del MINED y cómo necesariamente debe
aceptarse la intervención de este en las decisiones institucionales.
En tal sentido se explica cómo interactúa el subsistema de gobierno, así como el
subsistema organizativo y de interacción con el medio, en la visión psicológica
que existe de la Dirección Científica Educacional en los momentos actuales, a
partir de la aplicación de la política de cuadros al MINED e implícito en las
acciones estratégicas que se proponen para el cumplimiento de la política de
cuadros.
Finalmente se reflexiona acerca de lo importante que resulta la concepción
actual de Ciencia de la Dirección Educacional y Sistema de Dirección del MINED
en las condiciones actuales, para Cuba y para América Latina y se presenta una
estrategia para contribuir a formar la capacidad de dirección en futuros
directivos jóvenes, que es susceptible de ser generalizada.
DESARROLLO
La formación de directivos jóvenes y su constante preparación constituye un
factor de importancia estratégica para el mundo actual, no por casualidad los
países desarrollados le prestan una atención especial.
En Latinoamérica este fenómeno adquiere mayor relevancia porque todos los países
requieren de directivos capaces de enfrentar con éxito los complejos procesos
que se suceden en el mundo contemporáneo para subsistir como nación libre e
independiente, frente a un mundo neoliberal y unipolar.
En Cuba la formación de los directivos (cuadros) y sus reservas es una tarea
altamente priorizada por el Partido y el Gobierno, por lo que desde el triunfo
revolucionario, en enero de 1959, se han venido realizando esfuerzos en este
sentido en todos los sectores del país.
El Ministerio de Educación (MINED), unido a su objetivo esencial de que el
hombre alcance su pleno desarrollo, ha tenido en cuenta la formación que para
ello deben tener los dirigentes del sector.
Múltiples son las investigaciones desarrolladas en este sentido y notorios son
los resultados alcanzados, tal es el caso de los aportes de investigadores como:
Bencomo (2004) Pino (2002), Alonso (2004), Gómez, y Sergio Alonso (2007), y
Calderón (2007) entre otros.
En tal sentido, la propuesta de un sistema de acciones para perfeccionar los
futuros directivos jóvenes y superación de la Reserva Especial Pedagógica en las
direcciones municipales de educación constituye un ejemplo de previsión para la
atención a la superación de los cuadros desde las estructuras.
La Reserva Especial Pedagógica, así como la Pre Reserva Especial Pedagógica son
movimientos que conformó en el año 1990 el Ministerio de Educación en Cuba, como
futuros directivos del sector, los que deben poseer una cultura integral de
dirección que les permita alcanzar el éxito en la actividad.
La definición de una cultura integral de dirección, coadyuva a la idea del
compañero Fidel Castro Ruz de alcanzar en la población cubana una cultura
general integral, en que no escapa de la misma la formación de una cultura
integral de dirección en los directivos.
La concepción de un sistema de dirección para el MINED, constituido por seis
subsistemas que interactúan en estrecha relación cumpliendo con su enfoque
sistémico es un ejemplo de unidad de criterios científicos, desde el punto de
vista pedagógico, llevados a la práctica de la actividad pedagógica profesional
de dirección.
La concepción del entrenamiento metodológico conjunto como un método
revolucionario de dirección científica educacional, implica cambio,
transformación e incorporación de nuevos modos de actuación desde la perspectiva
del establecimiento de relaciones de cooperación y subordinación apreciadas en
la dirección del proceso docente y en el proceso de dirección educacional.
La formación de la capacidad de dirección a futuros directivos jóvenes,
evidencia el análisis, desde una sistematización teórica y práctica del sistema
de trabajo, de las etapas establecidas para el desarrollo de la capacidad de
dirección.
En este sentido y desde la pedagógica, como ciencia, se logra fundamentar
teóricamente y constatar posteriormente en la práctica la relación entre las
categorías pedagógicas formación y desarrollo aplicadas a la capacidad de
dirección, entre otros elementos que demuestran el desarrollo alcanzado por la
dirección científica en Cuba.
Si unido a las reflexiones realizadas, se analiza la concepción de dirección y
dirección científica educacional, asumida por Alonso (2007), se evidencia la
existencia de factores psicológicos que se tienen en cuenta para esta
definición, aún cuando se ha realizado un análisis teórico de las distintas
definiciones dadas por autores que abordaron la temática con anterioridad.
La Dirección Científica Educacional como ciencia se define como: la ciencia de
la educación que estudia las relaciones de dirección que se establecen entre
dirigentes y dirigidos en la esfera educativa y el impacto de las mismas en el
perfeccionamiento continuo de la actividad de dirección de todos los
profesionales que trabajan en el sector .Alonso (2007). Importante resulta
señalar el reconocimiento de esta nueva ciencia y de sus fundamentos
epistemológicos.
Sin lugar a dudas la formación de directivos con un perfil científico desde su
propia formación profesional constituye una gran fortaleza de la revolución
cubana y específicamente del sector educacional.
En la carta circular 17/2002 se precisa con claridad que los centros
responsabilizados con la formación de cuadros son los ISP, los cuales
constituyen las escuelas de cuadros del sector y la existencia de los
movimientos de Pre Reserva Especial Pedagógica y Reserva Especial Pedagógica
son, por si solos, fortalezas para su tratamiento desde la formación inicial y
en su formación permanente, como profesionales.
Es obvio lo que significa desde el punto de vista social y económico, para el
país y el mundo, la formación de cuadros en un sector desde sí mismo, sin la
necesidad de cursar otra especialidad adicional para ejercer la dirección,
cuestión que de generalizarse favorecería la situación económica en la nueva
América Latina y coadyuvaría a una mayor integración educativa Latinoamericana.
En este sentido no es objetivo del trabajo expresar una solución única y mucho
menos acabada para la dirección educacional en Cuba y América Latina sino
exponer algunas vías que a juicio de la autora sustentan esta teoría.
Con relación a este particular no se trata de imponer criterios sino de
demostrar que los resultados obtenidos en el laboratorio de la escuela cubana,
en materia de dirección, son aplicables a otras escuelas y que además sus
resultados pueden ser satisfactorios.
Existen factores psicológicos que juegan un importante papel en este sentido.
¿Cuáles son algunos de estos factores psicológicos?
· Personalidad.
· Consciencia.
· Actividad y comunicación.
· El comportamiento organizacional.
· La dinámica de grupo.
Con relación a la personalidad es importante su reconocimiento como una
estructuración psíquica personal y construida de la autorregulación de las
personas; caracterizada por la unidad de las funciones de carácter inductor y
ejecutor, de los planos interno y externo y de los niveles consciente e
inconsciente, voluntario e involuntario; que surge como resultado de la
interacción entre lo biológico y lo social en el individuo, mediante el reflejo
de sus condiciones objetivas de existencia; y se concreta en sus estilos y modos
de actuación. IPLAC (1999: 14).
La personalidad constituye un sistema integral en el que es posible distinguir
una determinada composición. IPLAC (1999: 14). Esta visión de la personalidad
favorece el conocimiento acerca de las personas con quienes interactuamos y el
vínculo comunicacional entre las mismas y sus grupos.
Por otra parte la asimilación de una estructura consciente en cada personalidad,
donde se reconoce su irrepetibilidad y la existencia en este sentido de una
trama sensitiva, de significaciones y de un sentido personal contribuye a
comprender cada situación y su tratamiento.
La actividad como forma de interacción entre la personalidad y su mundo interno
y externo da la medida de la situación social del desarrollo de cada miembro del
grupo, lo que favorece el trabajo y la dirección del mismo, cuestión esta muy
importante para introducir cambios, teorías, nuevos conocimientos, etc.
Por su parte el comportamiento organizacional como forma de manifestar modos de
actuación del cuadro evidencian su cultura y desarrollo personológico, que
favorece el entrenamiento de nuevas formas comportamentales, que conduzcan hacia
el desarrollo.
La observación hacia las distintas fuerzas de dinámica de grupo que subyacen en
toda organización y su adecuado tratamiento es también un factor esencial para
lograr el éxito en la dirección de la organización.
Es importante señalar que la comunicación está presente en todos estos factores
psicológicos la cual atraviesa por cada una de ellos y favorece o no, en la
medida en que es utilizada, el logro de una buena dirección.
Realizados estos análisis se evidencia la necesidad de una cultura psicológica
de dirección lo que se entiende a juicio de la autora como:
“el sistema de conocimientos psicológicos y de dirección, desarrollo personal,
la activa perseverancia, creatividad, la capacidad de dirección, que permiten el
análisis de situaciones actuales, contingenciales y nuevas en correspondencia
con cada sistema socioeconómico y analizada desde una perspectiva científica,
que facilite evaluar y controlar los diferentes fenómenos y procesos objetivos y
subjetivos de la realidad económica, política y social, ya sean generales,
particulares o específicos, desde una posición en que todos se encuentren
implicados, asegurando una dirección participativa y un mando único”.
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto la autora del presente artículo
considera que es importante el vínculo de las ciencias psicológicas y de
dirección para el logro del éxito en el ejercicio de la actividad.
CONCLUSIONES
1. El Ministerio de Educación en Cuba cuenta con un sistema se dirección que
posibilita preparar desde la formación inicial y permanente del docente sus
propios directivos, lo que implica la fortaleza epistemológica del mismo y la
existencia de que en el mismo subyace una concepción psicológica.
2. La concepción de una cultura psicológica de dirección en el docente, facilita
la implementación eficiente de su sistema de dirección.
3. La formación de cuadros desde su propio ministerio y formación profesional
constituye una fortaleza para Cuba y el Mundo.
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María de las Mercedes Calderón Mora.
Prof. Auxiliar. ISP Cap. Silverio Blanco Núñez. Sancti Spiritus.
Correo: mcalderon@ssp.rimed.cu