Ilustrados comunidad mundial educativa
Inicio | Escribenos
User: Pass: Recordar ó (Registrate!)

| !Publicar Articulo¡

Género y poder.¿Tomados de la mano?

Resumen: El género ha pasado ha convertirse como un principio organizador de las relaciones de poder en las sociedades humanas. Tal como sostiene De Lauretis el género se construye a partir de los discursos y representaciones culturales de las diversas tecnologías sociales...
4,699 visitas
Rating: 0
Tell a Friend
Autor: Idalis Quiñones Padron

INTRODUCCIÓN
El género ha pasado ha convertirse como un principio organizador de las relaciones de poder en las sociedades humanas. Tal como sostiene De Lauretis el género se construye a partir de los discursos y representaciones culturales de las diversas tecnologías sociales que van desde los mass- media, las relaciones de vida cotidiana, pasando por los discursos institucionalizados de diferentes disciplinas.

Tanto nuestro lenguaje, como nuestra historia cultural y las formas sociales están generadas, es decir, responden a un sistema de relaciones de poder y de género.[1]

Cada círculo cultural contiene sus rituales de reproducción simbólica y material, respondiendo a sus normas y valores. Es diferente la pertenencia a una clase u otra categoría social si se es hombre o mujer y es diferente ser mujer u hombre de acuerdo con la clase, la casta y la raza.

Cada nación y cada etnia estructuran una organización genérica y una cultura genérica correlativa con sus peculiaridades de identidad, con normas, deberes y prohibiciones para las mujeres y los hombres, y desde luego con un orden de poderes de género y un conjunto de concepciones sobre el mundo.

Esta relación cultural que se produce en la cotidianidad, es mediada por la organización social genérica que no es más que el orden que establece que el sexo, es decir , las características genitales, impliquen la asignación de actividades, funciones, relaciones y poderes específicos , diferenciando a las personas, asignándole un género, categoría que lógicamente va a determinar y a regular la conducta y maneras de hacer de los sujetos en el ámbito social Esta relación que se establece, no solo implica un comportamiento en esa esfera tan amplia como es la social, sino que dentro de la familia también estos comportamientos van a regularse, enseñarse y censurar a los que no cumplen lo establecido.

Esta organización es dinámica y variable en el tiempo, en cada época, las sociedades hegemónicas han impuesto y trasladado sus modelos de organización genérica a las sociedades bajo su influencia a través de procesos de conquistas, colonización e imperialización.

En si misma, se constituye como una red de poderes, jerarquías y valores. Las reglas básicas de este tipo de configuración consisten en un poder que existe y aumenta por la existencia y permanencia de otro al que se le niega este poder, a partir de la desvalorización del otro. Este conjunto de mecanismos es el que asegura la desigualdad de poderes en el orden genérico y su recreación permanente, de ahí que su labor ha estado encaminada a cerrar las alternativas de búsqueda de la mujer y al conocimiento

Las últimas sociedades complejas no patriarcales sucumbieron en el periodo que abarcó la II Guerra Mundial, sin embargo las sociedades atraviesan por una difusión de las ideas novedosas criticas a este orden, surgiendo movimientos sociales, alternativas y opciones distintas, como las propuestas del feminismo.

Las mujeres y los hombres contemporáneos estamos conectados a un sincretismo entre el patriarcado tradicional y la descontrucción moderna de esta configuración, desde principios del siglo XIX, la mujer ha ido conquistando varias esferas de la vida pública, lo que le ha permitido ganar en autonomía e independencia, aunque no podamos hacer alusión a una crisis del patriarcado como instrumento de dominación y poder si incorporan a la relación variados elementos que le imponen al análisis una mayor dinámica, haciendo interesante analizar cómo han estado interrelacionados el poder y el género a través de una subordinación en la sociedad patriarcal.

DESARROLLO
El patriarcado es un orden genérico de poder, basado en un modo de dominación cuyo paradigma es el hombre. Este orden asegura la supremacía del sexo masculino sobre el femenino, basado o sustentado en la desvalorización previa de las mujeres y de lo femenino.

Como expresó Simona de Beavuoir “no se nace siendo mujer, llega una a serlo”, como también es posible afirmar, que no se nace hombre, quienes son hombres llegan a serlo[2].

La subordinación de género no es un proceso voluntario o individual, sino un producto histórico del funcionamiento estructural de cada sociedad.

Las sociedades crean mecanismos y formas de consenso que permiten a las personas asumir y aceptar como válidos los contenidos de ser mujer y de ser hombre, creando las formas de coacción social, las instituciones y los mecanismos para vigilar el cumplimiento de los mandatos.

Toda esta construcción de órdenes genéricos, necesitan reproducirse constantemente y para ello se apoyan de variados mecanismos de control, que abarcan desde los psicológicos hasta la utilización de varios instrumentos como son la censura, la religión, los valores socializados, los medios de comunicación, todos al servicio de una ideología que responde a estos intereses donde la mujer es subvalorada y relegada solo a ocupar un lugar como madre.

Los sistemas culturales crean modelos explicativos sobre la naturalidad del mundo, donde las personas se afanan por cumplir, no solo con sus deberes de género, sino también porque estas sean afines a las de su raza, su clase, su edad. Cada persona va a invertir sus energías para vivir de manera adecuada, para que se corresponda con los estereotipos de identidad.

No cumplir con los deberes y los mandatos colocan a las personas en el terreno de la prohibición sagrada, de la infracción, del tabú. Con esta pedagogía de identidad se considera obvio, que está en la naturaleza de las mujeres ser mujeres y femeninas, de los ancianos, ser ancianos, de los negros ser negros, y así sucesivamente. El dogma consiste en que cada quien debe ser conforme a la manera inherente de cada sujeto.

Se hace creer que cada persona en su vida está predeterminada por su sexo, lo que no es nada sencillo por lo que se hace necesario divulgar constantemente evidencias contundentes de que solo es posible ser y vivir de acuerdo a los estereotipos de género, para disminuir las múltiples pruebas de lo contrario.

Al presentar la condición de lo masculino y lo femenino como universales y naturales, se le brinda credibilidad y se elimina la posibilidad del cambio, se crea la falsa ilusión de que la sociedad y las instituciones no intervienen en la relación entre lo femenino y lo masculino.

En el ámbito simbólico la posición jerárquica subordinada de las mujeres y su colocación en el ámbito de la naturaleza frente a los hombres supraordinarios y colocados en la sociedad y en la historia hacen que las mujeres tengan como marca social, cultural y de identidad una naturaleza subhumana frente a los hombres, que aparecen así magnificados como los humanos.

La diferencia sexual por si misma, no crea, ni contiene una distribución desigual de poderes, se requiere la valoración de los sujetos, en rasgos superiores, mayor, inferior, para lograr dicha desigualdad valorativa.

Las mujeres y los hombres están políticamente determinados independientemente de su voluntad, su conciencia y su necesidad[3].

Cada orden de género desarrolla su particular política corporal, destinada a crear los cuerpos que requiere. En estos cuerpos sexuados se desarrollan capacidades que abarcan desde habilidades físicas, hasta deseos, maneas de hacer, destrezas, habilidades, formas de realizar las tareas y de acatar las prohibiciones, maneras de pensar, maneras de sentir.

La subordinación cambia sobre todo de acuerdo a la necesidad mayor o menor que han tenido los hombres en la sociedad patriarcal, como el control de su capacidad reproductiva, para asegurar el heredero, el trabajo femenino, para mano de obra barata para la producción y reproducción y el bienestar del seno familiar a través del trabajo doméstico, lo que requiere que ellos se coloquen en los puestos de la vida publica, proyectándose en la familia.[4]

Las relaciones de género no solo están atravesadas por esta del género, sino por un conjunto de categorías, participes del orden social, por lo que el análisis no puede realizarse al margen de los componentes de la sociedad.

La socialización va a ser central en el análisis de estas relaciones genéricas, ya que es uno de los mecanismos mediante el cual se forma la identidad genérica.

La mayoría de los comportamientos asociados con el género masculino o femenino son flexibles, por lo que se hace necesario conocer los roles de género de distintos sociedades y momentos histórico. Lo que parece evidente es que los roles de género marcan las relaciones de poder y que cualquier cambio introducidas en ella repercute sobre la estructura social, cambiando el equilibrio del sistema.[5]

El dominio patriarcal se ha ampliado, basado en la dominación masculina y en la opresión de las mujeres.

Esta organización social va a estar marcada, por una clasificación de modos de vida, características sexuales, económicas, culturales, psicológicas, de identidad y políticos, que definen la pertenencia a determinados grupos de poder o de subordinación. De esta manera se interpreta la relación género- sexo, como algo predeterminado, hereditario e irrenunciable, una condición de la cual no se puede escapar. De ese modo las personas quedan condenadas a aceptar su condición sin oportunidad de cambiarla.

Uno de los mecanismos de dominación consiste en el impedimento de representación propia que han tenido las mujeres, por lo que le ha correspondido al hombre representarla simbólica, jurídica y políticamente.

Los hombres por el contrario han tenido la posibilidad de representarse por sí solos, de actuar y hablar en nombre propio. Se representan ellos y representan a las mujeres. De esta manera se configura uno de los mayores poderes patriarcales: la sobre representación.

Franca Basaglia señaló que este sistema debe su funcionamiento a la expropiación del cuerpo femenino. Inconcientemente se producen la mujer, la necesidad de ser para los demás antes de ser para ella misma, es precisamente en este nivel que se logra donde radica el cautiverio de la mujer y el núcleo donde radica el fundamento de la ausencia de la libertad genérica de la mujer.[6]

Desde la dimensión de la propiedad, la mujer no se pertenece, otros deciden por ella: los hombres, cada hombre es importante en su vida, la madre, el padre, los parientes, los hijos y las hijas, las instituciones políticas, civiles, los dioses. A la mujer se le domina su sexualidad, su capacidad reproductiva, su maternidad, su capacidad amatoria, su trabajo incluso su salud.

En esta relación la mujer queda relegada para los otros mientras que el hombre se destina para sí mismos.

La dominación implica también poseer las capacidades de juicio, verdad y razón, así como las de acusar, castigar y finalmente conceder el perdón a quien está bajo su dominio, es a los hombres a los que se le facilitan dichas tares: ellos constituidos en jueces son los que deben evaluar las conductas.

Todas las sociedades contemporáneas experimentan con ritmos distintos enormes transformaciones de género, resultantes de tensiones entre conservación y cambio.

La mujer ha ganado en libertad y autorrepresentación , hecho que se evidencia en la disminución de la natalidad, en el aumento de las uniones consensuales, del divorcio y los rematrimonios, de la maternidad tardía , de la existencia de la practica del aborto en varios países, lo que hace que la mujer posea mayor determinación sobre su vida y su sexualidad, al poseer métodos anticonceptivos eficaces que posibilitan el control de la sexualidad y la maternidad, sin embargo hasta el momento se ha avanzado muy poco para lograr una verdadera equidad de género, lo que está marcado por la barrera que existe en la mente y la subjetividad de las mujeres, lo que impide que se produzcan saltos mas radicales.

CONCLUSIONES
En nuestro país donde las estructuras genéricas patriarcales están tan fuertes en las diferentes estructuras sociales, a pesar de la existencia de una política de gobierno para que se produzca una equidad de género, esta solo se ha proyectado hacia algunas esferas de la vida cotidiana, diríamos que en el espacio publico, no ocurriendo así en el espacio privado. En el marco más pequeño de la familia, a la mujer le continúan relegadas las tareas del hogar, enfrentándose a una jornada de trabajo que se hace más difícil producto a las carencias materiales y económicas que atraviesan las familias, así como la falta de equipos que aliviarían los trabajos de la vida doméstica de las mujeres, el cual se presenta como un trabajo invisible, que lejos de ser agradecido, es visto como un deber o una obligación de toda mujer o de toda buena madre, la que debe por encima de todas las cosas cuidado a sus hijos, esposo y demás personas de hogar.

Contradictoriamente con lo que pensó Federico Engels, sobre la posibilidad que se descompusiera el sistema de dominación patriarcal sobre la mujer en una sociedad más justa y equitativa, hoy los cubanos y cubanas podemos asegurar que pese a la existencia de una sociedad que rescata estos valores, esta cultura patriarcal se mantiene, por lo que el fenómeno de la estructura social genérica, más que por un problema económico o de propiedad está mediado por factores culturales que han provocado por miles de años la transmisión de una educación genérica que hace que mujeres y hombres la reproduzcamos y la enseñemos a nuestros hijos, produciéndose la descomposición de forma lenta y solo en algunos aspectos, por lo que para el logro de una equidad se necesitará tiempo y la inserción de los hombres en este plan haciéndoles entender que ellos también son víctimas de esta organización social genérica patriarcal, así como un aumento de los espacios de debate y una transmisión mas efectiva y mejor pensada por parte de los medios de comunicación.

REFERENCIAS
[1] Tomado de: Munevar, Dora Inés. El trabajo académico entre las relaciones de poder y vivencias de género. Universidad nacional de Colombia.
[2] Tomado de: Género y Feminismo, pp. 55- 56.
[3] Ibidem, p 54.
[4] Mercedes Olivera, Malena de Mantis y Mark Meassick. Subordinación de género y características estructurales de la formación social. En: Estudios de sociología de la familia del siglo XIX. Compilación de Reina Fleitas.
[5] Teresa del Valle. Género y Sexualidad, pp. 223- 226.
[6] Tomado de: Género y Feminismo, Ob., cit, pp. 4.

BIBLIOGRAFÍA
1. Colectivo de autores. Género y feminismo. Selección de lecturas de la Universidad de La Habana, 2000.
2. Munevar Dora Inés. El trabajo académico entre las relaciones de poder y vivencias de género. Universidad Nacional de Colombia. Ponencia XIII. Género y Poder.

AUTORA
Idalis Quiñónes Padrón
Ciudad de la Habana, 2006

Articulos relacionados:
Capacitación de las comunidades para la gestión integrada de las zonas costeras. Contradicciones, realidades y retos
Resumen:
Enfrentar la problemática de la capacitación ambiental desde la comunidad es hoy en día un reto, ya que estamos llamados a reelaborar nuestra interpretación teórica de...
¿A quiénes consideramos precursores en la historia de las ciencias?
Resumen:
Hay algunos factores constantes en la forma de interpretación de Alexandre Koyré a lo largo de sus Etudes de la Pensée Scientifique, y de sus Etudes de la Pensée Philosop...
Lenguaje transparente. Relaciones interpersonales en la empresa (pdf)
Resumen:
Las relaciones laborales, ocupan hoy en día, un lugar especial en la sociedad. Al igual que la sanidad es un bien fundamental para los ciudadanos, y es una preocupación d...
Importancia del conocimiento de la Anatomía y su contribución en la aplicación del Proceso de Atención de Enfermería
Resumen:
Las dimensiones de la práctica de la enfermería han evolucionado en la respuesta a los cambios científicos y tecnológicos, educativos, económicos y políticos experimentad...
Eficacia del uso de la doble protección
Resumen:
Los embarazos no deseados y las ITS - VIH/SIDA, son resultados de conductas de riesgos frecuentes, muy frecuentes en mujeres entre 15-49 años, de ellas, las adolescentes...
Copyright © 2011 ilustrados.com, Monografias, tesis, bibliografias, educacion. Tofos los temas y publicaciones son propiedad de sus respectivos autores ©