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Particularidades de los desafíos de la sociedad contemporánea hondureña a la enseñanza para que promueva un desarrollo integral de la evaluación en los estudiantes

Resumen: Honduras está en el mundo y con el mundo: somos parte orgánica y protagonistas de la sociedad planetaria que nace hoy, en el nuevo milenio.
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Autor: MSc. Raul Orlando Figueroa Soriano

INTRODUCCIÓN
Honduras está en el mundo y con el mundo: somos parte orgánica y protagonistas de la sociedad planetaria que nace hoy, en el nuevo milenio.
Nuestro tiempo es el de una evolución científico-técnica sin precedentes en la historia, que se despliega en condiciones de la globalización del capital bajo el predominio de políticas económicas neoliberales. En esta situación, se agudiza la red de los problemas sociales y ambientales que afectan al planeta, como son el desarrollo desigual, la pobreza crítica, el desempleo, la marginalización, el incremento de la violencia y la carrera armamentista, la degradación de los ecosistemas, entre otros.

Pero este tiempo es también el de un país que, insertado en los escenarios del mundo capitalista, requiere imperiosamente construir alternativas viables para vivir como nación y lograr un desarrollo socioeconómico que asegure la sostenibilidad del proyecto social.

La Dra Doris Castellanos Simons en su libro “El proceso enseñanza- aprendizaje desarrollador” nos refiere que “La educación cubana tiene que responder a las demandas que emergen a escala internacional y al mismo tiempo ha de adecuarse a las realidades de nuestra región latinoamericana, tanto como al contexto nacional y a los problemas propios de los territorios, las escuelas, las familias y a todas las personas participantes en el proceso educativo”. Idea que se contextualiza en la educación hondureña.

Para ilustrar el planteamiento anterior resulta interesante el siguiente gráfico concebido por la citada doctora.

Las complejas condiciones en que vivimos no pueden conducirnos a perder la mirada del horizonte lejano, por lo que se impone conciliar las necesidades inmediatas con las perspectivas. Ciertamente, el futuro depende de lo que hicimos ayer y de lo que seamos capaces de emprender hoy.
En la época actual, cuando el acceso al conocimiento científico y a las tecnologías de punta se convierte en la llave para la transformación productiva y el logro de elevados niveles de productividad y competitividad internacional, se renueva el encargo social a la educación: hay que formar hombres y mujeres que dominen los frutos de la civilización científico-tecnológica y sean al mismo tiempo creadores e innovadores.

El modelo del ser humano al que aspiramos es el de una personalidad integral, portadora de los más elevados valores y principios que son el fundamento de la identidad nacional, democrático y con capacidad para competir eficientemente en el mundo del siglo XXI.

Desde esta perspectiva, es importante considerar que la educación representa un proceso social complejo, de carácter histórico concreto y clasista, a través del cual tiene lugar la transmisión y apropiación de la herencia cultural atesorada por el ser humano. Pero, los contenidos de la cultura son cada vez más complejos y diversos, por lo que deben cambiar las formas de enseñarlos y aprenderlos: de hecho debe cambiar la educación.

Así por ejemplo, si en el mundo contemporáneo los conocimientos se renuevan a ritmos vertiginosos, no podemos esperar que los niños y jóvenes que están actualmente en nuestras aulas, se conviertan en reservorios de grandes cantidades de informaciones y datos que pronto resultarán obsoletos.
Todo lo contrario, para ponerlos al nivel de su tiempo y que floten sobre él, como dijera Martí, es necesario que aprendan a aprender y sean capaces de continuar aprendiendo de forma permanente a lo largo de sus vidas. En la misma medida, han de apropiarse de los conocimientos, habilidades, procedimientos y estrategias a través de medios bien diferentes de aquellos que prevalecían tradicionalmente en todas las escuelas, ya que la nueva alfabetización que demanda la sociedad planetaria está marcada por el dominio de las tecnologías de la información y la comunicación.

Es un hecho que la educación hondureña atesora significativos logros pero a su vez tiene sus problemáticas, por lo que es indispensable continuar avanzando en aras del mejoramiento, para solucionar los problemas actuales y proyectarnos hacia el desarrollo futuro. Se impone hoy, como nunca antes, revitalizar los procesos de transformación, teniendo en cuenta los nuevos retos que dimanan de los escenarios globales y regionales, así como de nuestras realidades.

De ahí que el cambio educativo constituya una necesidad del desarrollo de la educación hondureña. Pero es evidente que todo cambio puede desencadenar temores y resistencias, por cuanto implica un proceso de desprendimientos progresivos que conduce a resignificar concepciones arraigadas, a modificar actitudes y prácticas consolidadas durante años y a la construcción de nuevas formas de enfrentar la labor que desempeñamos cotidianamente como maestros.

Resulta imprescindible entonces, que toda la comunidad educativa escolar tenga una representación clara y orientadora de lo que se quiere lograr y de los caminos y alternativas para alcanzarlo. De ello, precisamente se trata, de estimular la reflexión en torno a un sistema de categorías estrechamente vinculadas, como son la educación, el desarrollo y el proceso de enseñanza-aprendizaje desarrollador, estrechamente vinculadas a otras categorías no menos importantes ni ajenas ellas, es decir, ciencia, tecnología y desarrollo social. Estas categorías constituyen el punto de partida para comprender la necesidad del cambio educativo en la escuela hondureña en los planteamientos que fundamentan el nuevo Diseño Curricular Nacional Básico (DCNB), así como el contenido de las transformaciones, la finalidad última del proceso y las estrategias para llevarlo a la práctica.

Cutcliffe, citado por Núñez Jover, señala que la misión central en los nuevos estudios de la educación es: “…exponer una interpretación de la ciencia y la tecnología como procesos sociales, es decir, como complejas empresas en las que los valores culturales, políticos y económicos ayudan a configurar el proceso que, a su vez, incide sobre dichos valores y sobre la sociedad que los mantiene.“ [1]

Luego, la educación persigue precisamente cultivar ese sentido de responsabilidad social con el desarrollo científico-tecnológico y las innovaciones, lo que demanda el diseño de estrategias en las más disímiles esferas de la vida social.
Lo expresado con antelación condiciona las siguientes interrogantes cognoscitivas.
1. ¿Qué elementos distinguen la evaluación desarrolladora?
2. ¿Qué retos le impone la sociedad contemporánea a la enseñanza para promover en el estudiante un pensamiento crítico que se manifieste en la evaluación desarrolladora?

Objetivo:

Reflexionar acerca de las particularidades de los desafíos que le impone la sociedad contemporánea hondureña a la enseñanza para que promueva un desarrollo integral en el estudiante manifestado en la evaluación.

DESARROLLO
Las ideas claves de este enfoque (proceso de evaluación desarrolladora) se centran esencialmente en lo siguiente:
Partir de la necesidad de interpretar el proceso como sistema y con estas características.
El carácter procesal del cambio, entendiéndose que no puede ser logrado a través de acciones aisladas, desconectadas entre sí.
La gradualidad, porque deben promoverse transformaciones que implican concepciones, actitudes y prácticas profundamente arraigadas en las personas y que no es posible alcanzarlas de inmediato.

La intencionalidad, al considerar definitorio el planteamiento de determinados propósitos y fines conscientes, que se objetivan e instrumentan en la modelación del cambio: el logro de una educación desarrolladora es la finalidad última del cambio, que permite establecer su direccionalidad o lo que es lo mismo (el para qué).

Las concepciones, actitudes y prácticas de la comunidad educativa escolar como objeto del cambio (el qué).
La comprensión de la comunidad educativa escolar como todos los actores y grupos sociales que interactúan en el ecosistema de la escuela, participando diferenciadamente como agentes de cambio, en correspondencia con sus roles y funciones propias, integrada por estudiantes y profesores.

El modelo genérico de algunas escuelas como referente esencial para orientar prospectivamente el cambio.
Contextualización del modelo en correspondencia con los escenarios socioeconómicos actuales y futuros, considerando en cada momento la dialéctica de lo posible y lo real, así como la articulación de las demandas presentes con la visión de desarrollo futuro.

En este sentido, es importante enfatizar la idea de que todo cambio implica partir de un estado actual de desarrollo, para transitar hacia una situación futura que implica el mejoramiento, la solución de las contradicciones y dificultades prevalecientes.

“Cada hombre aprende a serlo. Para vivir en sociedad, no le es suficiente con lo que la naturaleza le da al nacer. El debe dominar, además, lo que ha sido logrado en el desarrollo histórico de la sociedad humana”.[2]

Atendiendo a los aspectos que se han examinado, es importante establecer algunas conclusiones esenciales acerca de la relación dialéctica existente entre la educación, el aprendizaje y el desarrollo en el ser humano:
· Educación, aprendizaje y desarrollo son procesos que poseen una relativa independencia y singularidad propia, pero que se integran al mismo tiempo en la vida humana, conformando una unidad dialéctica.
· La educación constituye un proceso social complejo e histórico concreto en el que tiene lugar la transmisión y apropiación de la herencia cultural acumulada por el ser humano. En este contexto, el aprendizaje representa el mecanismo a través del cual el sujeto se apropia de los contenidos y las formas de la cultura que son transmitidas en la interacción con otras personas.
· El papel de la educación ha de ser el de crear desarrollo, a partir de la adquisición de aprendizajes específicos por parte de los educandos. Pero la educación se convierte en promotora del desarrollo solamente cuando es capaz de conducir a las personas más allá de los niveles alcanzados en un momento determinado de su vida y propicia la realización de aprendizajes que superen las metas ya logradas.
· Se reconoce entonces, siguiendo a Vigotsky, que una educación desarrolladora es la que conduce al desarrollo, va delante del mismo – guiando, orientando, estimulando. Es también aquella que tiene en cuenta el desarrollo actual para ampliar continuamente los límites de la zona de desarrollo próximo o potencial, y por lo tanto, los progresivos niveles de desarrollo del sujeto.
· La educación desarrolladora promueve y potencia aprendizajes desarrolladores.” [3]
Una concepción general sobre el aprendizaje representa una herramienta heurística indispensable para el trabajo diario de los maestros; les brinda una comprensión de los complejos y diversos fenómenos que tienen lugar en el aula, y por lo tanto, un fundamento teórico, metodológico y práctico para planificar, organizar, dirigir, desarrollar y evaluar su práctica profesional, perfeccionándola continuamente. Todo ello constituye un requisito básico para que el educador pueda potenciar, de manera científica e intencional - y no empírica o intuitivamente - los tipos de aprendizajes necesarios, es decir, aquellos que propician en sus estudiantes el crecimiento y enriquecimiento integral de sus recursos como seres humanos, en otras palabras, los aprendizajes desarrolladores.
· Aunque el centro y principal instrumento del aprender es el propio sujeto que aprende, aprender es un proceso de participación, de colaboración y de interacción. En el grupo, en la comunicación con los otros, las personas desarrollan el auto-conocimiento, compromiso y la responsabilidad, individual y social, elevan su capacidad para reflexionar divergente y creadoramente, para la evaluación crítica y autocrítica, para solucionar problemas y tomar decisiones. El papel protagónico y activo de la persona no niega, en resumen, la mediación social.

Es frecuente la referencia a tres grandes áreas de contenidos: los que son resultado de la actividad cognoscitiva, de la actividad práctica y de la actividad axiológica del ser humano. Así tenemos que, de manera general: se convierten en contenidos del proceso de enseñanza-aprendizaje los hechos, los conceptos, los principios, las teorías, los hábitos, las habilidades, los procedimientos y las estrategias, las capacidades, los sentimientos, las actitudes, las normas, y los valores. Todos y cada uno de ellos, como integrantes de un mismo sistema, cumplen funciones específicas en la formación del estudiante. El predominio de uno sobre otro, o el detrimento de algunas de las áreas mencionadas, afecta radicalmente el desarrollo integral del alumno.

Asimismo, el diseño del sistema de acciones de profesores y estudiantes requiere determinar todo el contenido con el cual (el profesor) necesita “operar” para orientar necesaria y suficientemente al estudiante. Y este planteamiento lleva necesariamente al cómo enseñar.

El desarrollo del PEA, requiere como toda actividad, el control de sus progresos y resultados para comprobar la correspondencia de los mismos con los objetivos planteados. La evaluación, como función de la dirección, constituye por tanto un elemento importante en la enseñanza desarrolladora.
La didáctica plantea que se evalúa el proceso concebido, planificado, organizado y ejecutado. A partir de este fundamento, la concepción de PEA que se asuma le da determinado significado al diseño de las acciones evaluativas.

En esta concepción del PEA desarrollador, el carácter dialéctico y sistémico del proceso orienta para la realización de la evaluación del mismo. La evaluación del PEA desarrollador en toda su amplitud, complejidad e integridad se fundamenta en acciones evaluativas diseñadas con criterios científico- pedagógicos, lo que supone la determinación de:
· ¿Qué se evalúa?
El docente evaluará todos los elementos integrantes del proceso desarrollador, incluido sus propios resultados. El contenido de la evaluación está condicionado por la concepción desarrolladora de proceso de enseñanza aprendizaje asumida. Así evaluará fundamentalmente:
- El nivel de desarrollo alcanzado por el estudiante en la apropiación del contenido. ¿De cuál contenido? De aquellos elementos que, de acuerdo con la concepción de aprendizaje adoptada, integran el contenido necesario para el logro de los objetivos propuestos como, por ejemplo, conocimientos, habilidades, y valores.
- El desempeño de los protagonistas, cada uno en el rol que le corresponde: los estudiantes en la apropiación creadora de los contenidos, y los docentes, en la organización de las tareas y condiciones para una apropiación de esta naturaleza.
- El diseño del proceso en sus diferentes niveles: la planificación del curso, del período, y del sistema de formas de organización. Es importante para el profesor valorar cómo la clase cumple su función desarrolladora, lo que supone comprobar su funcionamiento como microsistema, y cada uno de sus componentes en su interrelación.
- Los métodos de aprendizaje y de enseñanza planificados, pues este componente, como momento de concreción del diseño del proceso, constituye un elemento integrador por excelencia, y su valoración hace “emerger” los problemas y dificultades más significativos que pueden encontrarse en otros elementos y aspectos del proceso.
- El propio componente evaluativo, su planificación, los instrumentos elaborados y aplicados, así como su procesamiento. Esto resulta muy necesario, pues a veces los resultados de la evaluación resultan insatisfactorios y se buscan las causas en diferentes factores, aunque generalmente no se cuestiona la pertinencia de los criterios valorativos asumidos, ni de los instrumentos y técnicas aplicadas para la evaluación.

· ¿Cómo se evalúa? ¿Con qué se evalúa?
La selección de los métodos, procedimientos y los instrumentos de evaluación constituye también una problemática para los que generalmente, cuando piensan en métodos, piensan en “la clase que dan”, en el contenido nuevo que el estudiante aprende. Sin embargo, al diseñar este componente, el profesor debe determinar cuáles acciones evaluativas debe desarrollar con sus estudiantes para garantizar una información confiable, objetiva y válida.

La preparación de pruebas, exámenes, preguntas, tareas individuales y grupales, teóricas y prácticas, actividades investigativas, entre otros procedimientos de evaluación, constituye también un aspecto al que el docente debe prestar atención y por tanto, debe preparase para ello. Los diferentes contenidos de enseñanza-aprendizaje exigen de formas diferentes de evaluación. Técnicas y procedimientos tan disímiles de evaluación como la observación, los registros anecdóticos y los diarios de clase, los textos escritos, producciones plásticas y musicales y otros productos de la actividad, los juegos de simulación y dramáticos, las entrevistas, los diálogos, debates y asambleas, entre otros recopilados por Briones (1995), permiten a los maestros buscar creadoramente alternativas para caracterizar el estado actual y potencial de sus estudiantes no sólo en relación con los contenidos conceptuales, sino también con los contenidos procesales y afectivo-valorativos.

· ¿Cuándo se evalúa?
Siempre, evaluando en cada momento lo que se necesite. Así el profesor evaluará la marcha sistemática del proceso, mediante variadas actividades e instrumentos que se correspondan con la diversidad de tareas desarrolladas por sus estudiantes durante el aprendizaje.

Durante mucho tiempo, el proceso de control y evaluación se ha visto como una tarea propia y única del docente. En los marcos de esta concepción de enseñanza–aprendizaje donde el estudiante es considerado como centro y protagonista activo, y los métodos conducen a su participación consciente y en el proceso, resulta esencial pensar en la necesidad de cambios en la concepción del control y la evaluación. En este sentido, la evaluación no es prerrogativa exclusiva de profesores. Los estudiantes participan en su evaluación (aprenden a autoevaluarse objetivamente y a evaluar igualmente a sus compañeros) como vía para la autorregulación de su aprendizaje.

En este sentido, otro elemento de la concepción de enseñanza–aprendizaje planteada que corrobora la necesidad de asumir vías diferentes –que incluyan a los estudiantes- para el control y la evaluación, es el relacionado con la importancia asignada a la metacognición. Resulta indispensable reconocer, como señalan Rico e Hidalgo, que “el poder orientarse, ejecutar de forma consciente y controlar los resultados de su actividad, resulta difícil si no se ha aprendido como parte de la actividad cognoscitiva que el alumno realiza en el proceso”[4].

La evaluación desarrolladora puede apoyarse igualmente en algunos principios importantes del diagnóstico psicopedagógico según señala Doris Castellanos en “Diferencias individuales y necesidades educativas especiales”[5].
· El carácter orientador y programático de la evaluación como paso necesario para trazar las estrategias destinadas al desarrollo de las potencialidades de los alumnos y a la superación de los obstáculos que dificultan el aprendizaje desarrollador.
· La relación dialéctica entre realidad y potencialidad que debe estar orientada a caracterizar lo que el sujeto es, sus niveles cuantitativos y cualitativos de competencia actual, y lo que puede llegar a ser, de acuerdo con su potencial, y si recibe las influencias y oportunidades adecuadas por parte de la sociedad (diagnóstico dinámico). Sólo estableciendo la relación entre estos polos (lo actual y lo potencial) se posibilita la ayuda o intervención temprana y oportuna y su correcta comprensión.
· La integralidad ya que la evaluación debe permitir la obtención de un conocimiento integral de la personalidad, ofreciendo una visión completa de sus diferentes áreas y los diversos contenidos a evaluar que permita, igualmente, comprender sus interrelaciones.
· El carácter diferenciado o individualizado lo que implica la necesaria flexibilidad para reconocer que no siempre es posible evaluar a todos los estudiantes de la misma manera, utilizando los mismos procedimientos. A veces es necesario utilizar estrategias casuísticas (diagnóstico individualizado) para dar solución al problema de la evaluación de un sujeto determinado. En la escuela, un fin esencial de la evaluación es identificar las necesidades generales de aprendizaje y las necesidades educativas especiales.
· La creación de oportunidades porque el diagnóstico más efectivo tiene lugar en situaciones que impliquen y exijan la manifestación y/o desarrollo de las potencialidades de los sujetos (y en general, de aquellos contenidos que se quieren evaluar). Ya sean situaciones que recreen o reproduzcan los verdaderos desafíos del aprendizaje, o los que las personas enfrentan en su vida cotidiana, donde ponen en práctica en toda su plenitud el potencial de sus recursos.

Luego, en una enseñanza desarrolladora, la evaluación debe contribuir a un diagnóstico dinámico, continuo e integral del estudiantado. Por lo tanto, las actividades evaluativas y los instrumentos de evaluación deben propiciar el diagnóstico de la actividad intelectual productivo-creadora (de su componente procesal y operacional) y del desarrollo alcanzado en las habilidades de reflexión y regulación metacognitiva.

Deben ir dirigidas igualmente a determinar en qué medida el aprendizaje realizado por los estudiantes es significativo y cómo logra implicarse en la formación de motivaciones, sentimientos, actitudes y valores. Debe poner el énfasis en establecer la calidad de los nuevos aprendizajes, es decir, su solidez y duración, sus posibilidades de ser recuperados, generalizados y transferidos a nuevas situaciones, es decir, su funcionalidad. Y finalmente, debe ofrecer indicaciones a los docentes para determinar en qué medida estos aprendizajes están promoviendo el crecimiento personal de los estudiantes, de su capacidad de aprender a aprender, y de su disposición para hacerlo permanentemente.

El modelo de desarrollo económico-social y político a escala mundial, hace que el ciudadano tenga que enfrentar múltiples problemas, que exigen de una formación científico-técnica, y sobre todo, espiritual, para contrarrestar la explotación, la violencia, el egoísmo, el individualismo entre otros antivalores que prevalecen en la actualidad. Como consecuencia surge la necesidad ante el hombre de asumir con un nuevo enfoque los conceptos de desarrollo humano y ciudadanía.

Si la educación hondureña en el siglo XXI está comprometida con un proyecto social que garantice el desarrollo humano sostenible e integral de la nueva generación, preservando la identidad, tiene que lograr la formación del hombre y la cultura en su interrelación dialéctica. El poder desarrollador de la escuela está dado por la posibilidad que ella tiene para que los alumnos puedan actuar conscientemente en y desde la cultura, con el sentimiento de agente comprometido. Se aspira entonces a un hombre que responda a su época en este caso, que defienda la identidad de cada uno de los departamentos representados en la institución (Secretaría de Educación de Honduras) frente a las fuerzas disolventes, internas y externas que pretenden su desnaturalización cultural y humana, por lo que tiene que asumir decididamente una posición solidaria con todos los procesos universales.

Se trata de potenciar las experiencias educativas de los estudiantes, confrontar el contenido de la enseñanza con la vida y poder desarrollarse en la práctica social.

Esta confrontación llevará a que razonen con inteligencia, que expresen sus sentimientos y que puedan defender sus posiciones con independencia y franqueza.

Se pretende lograr, por otro lado, que el aprendizaje contribuya a alcanzar un contenido real en los ideales y que al interiorizarlos se conviertan en una guía para la acción práctica.

El colectivo de autores del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas de Cuba, parte del criterio de que la independencia debe ser un rasgo característico de todo ciudadano, más aún en la sociedad que se construye, lo que constituye un requisito indispensable para asumir con responsabilidad una actitud consciente ante los problemas actuales. Consideran que para desarrollar la independencia del alumno el maestro debe estimular cualidades como la curiosidad científica, la disciplina al estudiar, la inquietud intelectual, los intereses cognoscitivos estables, la constancia, la tenacidad, la autoexigencia, entre otras.

Para que esto pueda lograrse es necesario orientar a los estudiantes a exponer y argumentar sus puntos de vista y conclusiones de forma original, realizar en las clases la confrontación de criterios, propiciar debates y análisis polémicos, realizar aclaraciones oportunas, practicar la crítica y la autocrítica en las discusiones, orientar y dosificar el estudio independiente, educar el esfuerzo intelectual según las posibilidades del alumno, pero aún más, prestar atención metodológica a los procesos de dirección del trabajo como manera de estimular una participación activa en la evaluación como componente del proceso de enseñanza- aprendizaje.

Esta formación supone, desarrollar un mundo espiritual del estudiante, donde no basta con modificar el contenido de la enseñanza, es preciso transformar el acto educativo en un proceso democrático, donde la comunicación y el protagonismo sea la piedra angular del aprendizaje. Sólo se logra protagonismo, cuando el estudiante actúe conscientemente sobre la realidad con un sentido de transformación, que se expresa con claridad en la misión de La escuela hondureña, dictado en el Diseño Curricular Nacional Básico, al pretender formar un profesional solidario, preservador de su identidad y comprometido con su tiempo, con el trabajo y con la democracia.

Responder a esta demanda imperativa del mundo actual, precisa que los educadores tengan que desterrar el autoritarismo y lograr un proceso formativo donde el alumno viva, piense y sienta en todas las actividades docentes, fundamentalmente en las clases. Tal relación significa que todas las interacciones que se realicen estén caracterizadas por el respeto, la comprensión, el compromiso y el amor.

Por consiguiente, la tarea de la escuela contemporánea no consiste en dar a los estudiantes una u otra suma de hechos conocidos, sino en enseñarles a orientarse independientemente en la información científica y en cualquier otra. Lo que significa que la escuela debe enseñar a los alumnos a pensar, es decir, desarrollar activamente en ellos los fundamentos del pensamiento contemporáneo, y para lograrlo es necesario organizar una enseñanza que impulse el desenvolvimiento, al decir de Davídov: desarrollante, por ello es indispensable partir de fundamentos histórico-sociales que respondan realmente al proceso integral de realización psíquica del hombre y sus capacidades intelectuales, de modo que la enseñanza y la educación sean factores indispensables en el desarrollo de las capacidades. De ahí que la tesis de Lev S. Vigotsky referida a que la enseñanza y la educación determinan el carácter del desarrollo sirva de sustento teórico al presente trabajo, en tanto se puede hablar de la existencia real de enseñanza y educación desarrollantes, por consiguiente como propósito se tratará de confirmar esta tesis psicopedagógica fundamental en el campo de la educación física y muy específicamente en los planteamientos del DCNB en esa área.

Es bien conocido que Vigotsky fue uno de los creadores de la teoría del desarrollo psíquico del hombre, al que le siguieron Luria, Elkonin, Bozhovich, Leontiev, Rubinstein, por citar algunos, según la cual las fuentes y los determinantes de este se encuentran en la cultura históricamente constituida. “La cultura- escribió Vigotsky- es el producto de la vida social y de la actividad social del hombre y por ello el planteamiento mismo del problema del desarrollo cultural del comportamiento nos conduce directamente al plano social del desarrollo” [6]

CONCLUSIONES
1.- La enseñanza implica necesariamente organizar de manera sistemática, planificada y científica las condiciones y tareas susceptibles de potenciar los aprendizajes deseados, “provocar” determinados procesos en los estudiantes para propiciar el desarrollo integral de sus recursos como personas y como miembros activos y responsables de una sociedad.
2.- La activación-regulación, la significatividad y la motivación por aprender, como dimensiones que sólo existen en interacción dialéctica dentro de un aprendizaje desarrollador, expresan la integridad que debe caracterizar el desarrollo de la personalidad, indicativas de la actividad intelectual que deben desplegar los estudiantes a tenor del desarrollo de la ciencia y la tecnología de su carácter productivo y creador.
3.- Orientar a los estudiantes a exponer y argumentar sus puntos de vista y conclusiones de forma original, realizar en las clases la confrontación de criterios, propiciar debates y análisis polémicos, realizar aclaraciones oportunas, es manifestación no solo de aprendizaje desarrollador sino de una evaluación desarrolladora.

REFERENCIAS
[1] Núñez, JJ.2003.La ciencia y la tecnología como procesos sociales Editorial Félix Varela La Habana.
[2] LEONTIEV, ALEXEI. El hombre y la cultura. Universidad Estatal de Moscú, 1972.
[3] CASTELLANOS, DORIS. La comprensión de los procesos del aprendizaje: apuntes para un marco conceptual. Centro de Estudios Educacionales, ISPEJV, La Habana, 1999.
[4] Diéguez.,Hidalgo,X. 2004. La evaluación en el contexto de las Situaciones Simplificadas de Juego: Una experiencia en la Escuela Internacional de Educación Física y Deporte. Tesis en opción al título de Master en Investigación Educativa.
[5] Diferencias individuales y necesidades educativas especiales. Material en soporte magnético.
[6] Davídov. V. 1988 La enseñanza escolar y el desarrollo psíquico. Editorial Progreso. Moscú ( p 247)

BIBLIOGRAFÍA.
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· Núñez, JJ.2003.La ciencia y la tecnología como procesos sociales Editorial Félix Varela La Habana.
· Ortega S, J. 2004 El Paradigma Emergente en la Ciencia (PEC). Crítica a su interpretación místico-idealista.
· __________ 2006 Bases críticas del criterio de complejidad y su expresión medioambiental (glosas de Jorge Ortega Suárez sobre la obra de Carlos Delgado Díaz.

AUTOR
MSc. Raúl Figueroa Soriano
Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH-TEC-Danlí)
Departamento de Cultura Física y Deportes
Danlí 2008

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