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La problematicidad en la educación médica cubana
Resumen. Introducción. Los métodos activos dinamizan el proceso de enseñanza aprendizaje y le
asignan al estudiante un papel protagónico; al tiempo que demandan del profesor
una estimulación motivacional, volitiva, intelectual, moral y física de los
estudiantes. La presencia de estos métodos en la formación profesional ha sido
reclamada en eventos internacionales como la Conferencia Mundial de Educación
Superior efectuada en París en 1998, en la cual se reconoció que en el futuro se
requerirá de acciones didácticas que estimulen nuevas formas de pensar, de
investigar, de resolver problemas y de desarrollar habilidades para la ejecución
de labores prácticas; si se pretende formar ciudadanos profundamente motivados,
con sentido crítico y dispuestos a analizar los problemas de la práctica
diaria3. En las Recomendaciones presentadas por la Cumbre de Educación Médica
efectuada en Edimburgo en el año 1993 referido a la respuesta educacional, se
reconoció la necesidad de nuevas estrategias y métodos de enseñanza y
aprendizaje para desarrollar las capacidades de análisis, síntesis y evaluación,
tan necesarias para la solución de los problemas clínicos. En correspondencia
con estos pronunciamientos, la educación médica cubana ha realizado importantes
renovaciones que asumen entre otras tendencias, la enseñanza problémica;
destacándose en este sentido la figura del doctor Fidel Ilizástigui Dupuy 2 Para la realización de este trabajo se aplicaron métodos teóricos en la
revisión documental y bibliográfica de la historia de la Educación Médica en
Cuba, el Programa Integrado de Medicina vigente en el país, las Orientaciones
Metodológicas de la Asignaturas de las Ciencias Básicas Biomédicas, el Proyecto
Policlínico Universitario, la Resolución Ministerial 15 de 1988 y sus
adecuaciones para el Nuevo Programa de Formación de Médicos Latinoamericanos;
así como en la revisión de varias publicaciones referidas al tema de la
enseñanza problémica en la Educación Médica. La revisión documental realizada permitió constatar que los estudios de medicina en Cuba no han estado ajenos a los métodos activos de enseñanza, esencialmente después del triunfo revolucionario. Ya en el año 1969, inspirado en un modelo de la Western Reserve University, se estableció un plan de estudios en esta carrera caracterizado por la incorporación de variados métodos y estrategias instruccionales, con integración interdisciplinaria horizontal/vertical y organizado por unidades lógicas de acuerdo con los sistemas orgánicos del cuerpo humano. En el año 1985 se implementó un Programa Integrado basado en los 286 problemas predominantes de salud que el futuro profesional debía atender en la comunidad, así como en las 760 habilidades que debía dominar2. Años más tarde, con este mismo programa, se puso en práctica el Proyecto Policlínico Universitario (2004), el que declaró entre sus fundamentos la necesidad de incrementar los métodos activos de enseñanza como vía para lograr una mayor eficiencia en el aprendizaje y una mayor competencia de los graduados. El Nuevo Programa de Formación de Médicos Latinoamericanos implementado en el 2006, se propone una orientación para la construcción del conocimiento y el desarrollo del aprendizaje con la utilización de métodos abiertos y participativos, así como la práctica docente comunitaria como vía de estimular la búsqueda, organización, análisis y asimilación de nuevos conocimientos; con el aprendizaje basado en el método problémico como vía de estimular la actividad productiva, la independencia cognoscitiva y la creatividad de los estudiantes. Desde el punto de vista teórico la enseñanza problémica, sustentada en la modelación y en la estimulación del pensamiento lógico del estudiante, está dirigida a la búsqueda del conocimiento y a su asimilación creadora; constituye una tendencia a la imitación consecuente de la investigación científica, ya que parte de problemas docentes a los que da solución durante el proceso de enseñanza aprendizaje con los métodos de la investigación científica, en el contexto didáctico de las asignaturas. Ofrece a los estudiantes los recursos técnicos y procedimentales para descubrir, bajo la guía del profesor, los nexos causales y dialécticos existentes entre los contenidos. Corresponde al profesor proporcionar la información general orientadora sobre las esencialidades del contenido y presentar las contradicciones del mismo vinculadas a los objetivos docentes, así como el problema derivado y las tareas y preguntas problémicas a ejecutar por los estudiantes para construir su propio conocimiento. Es esencial la motivación que se logre en los estudiantes para trazar estrategias metacognitivas y ampliar su espectro cosmovisivo y gnoselógico; al tiempo que se introducen en el proceso de aprendizaje algunos elementos de la búsqueda científica que contribuyan a su independencia cognoscitiva5. El aprendizaje consciente es estimulado por los métodos problémicos, ya que las situaciones problémicas sobre las cuales éstos se apoyan, tienen en sí no sólo el aspecto del contenido específico de la asignatura, sino también lo relacionado con la profesión, lo metodológico y lo personológico; donde la motivación se conjuga con la comprensión y sistematización del conocimiento. Estos métodos se fundamentan pedagógicamente en el enfoque constructivista, caracterizado por la comprensión mediante la selección activa y la construcción acumulativa del conocimiento y no por la recepción y acumulación mecánica del mismo, la disponibilidad por el educando de supuestos, motivos, intenciones y conocimientos previos a cada situación de enseñanza aprendizaje, la determinación del curso y la calidad con la que el nuevo aprendizaje se incorporará a su vida; así como la construcción del conocimiento a través de la actividad individual y social 7. Un aspecto trascendente en la enseñanza problémica es la adecuada determinación de la problematicidad, la que se considera como la relación entre el conocimiento inicial del estudiante y la apropiación de nuevos conocimientos por medio de procedimientos heurísticos, en un proceso de operaciones intelectuales que le permitan una asimilación productiva y el reconocimiento de sus propias posibilidades para la búsqueda de conocimientos. Esto implica respetar el cumplimiento de las regularidades lógico - gnoseológicas de la ciencia y aceptar el pensamiento como un proceso que conduce al logro de nuevos conocimientos. Determinar el grado de problematicidad de un contenido requiere captar la esencia de las contradicciones que se presentan en ese segmento de la ciencia, lo que tiene implícito un dominio profundo de los contenidos por parte del docente, determinar qué contradicciones resultarán más útiles desde el punto de vista didáctico según su correspondencia con el futuro desempeño profesional de los educandos y planificar la concreción de esta problematicidad en problemas docentes y su derivación en preguntas y tareas problémicas; pues no todo lo contradictorio de un contenido es útil en el proceso de enseñanza aprendizaje. Solamente debe usarse aquello que además de ser portador de la contradicción, esté relacionado directamente con los objetivos de la actividad docente y con las posibilidades intelectuales de los estudiantes para solucionar el problema planteado. En los estudios médicos es muy importante que la problematicidad esté orientada a las competencias profesionales de forma gradual y progresiva; particularmente en los primeros años de la carrera hacia el individuo sano, la familia, la comunidad y el medio ambiente. De poco serviría vincular un contenido de las ciencias básica biomédicas con una patología o proceder médico del nivel secundario o terciario de atención con el que el estudiante quizás nunca tendrá contacto en su práctica profesional. De forma similar se deben evitar en las problematizaciones docentes aquellos datos que sean irrelevantes, o porque no aportan elementos útiles al análisis lógico que dará solución al problema, o porque los estudiantes no están en condiciones de utilizarlos aún, dado el desarrollo de sus estructuras cognitivas. Las preguntas y tareas problémicas como motores impulsores del método de enseñanza problémica, concretizan la aplicación del método, garantizan su carácter heurístico y permiten el dinamismo que supera el esquema tradicional de enseñanza aprendizaje. Éstas, al ser las portadoras materiales del nivel de problematicidad a desplegar, no pueden ser en modo alguno improvisadas sino planificadas y adaptadas a las características no sólo del grupo, sino de cada uno de sus integrantes. Determinar el grado de problematicidad adecuado para una actividad docente implica diseñar situaciones problémicas en correspondencia con la Zona de Desarrollo Próximo del estudiante, es decir ni tan simples que no ocasionen conflicto cognitivo alguno, lo que puede limitar o anular la actividad intelectual; ni tan complejas, que el conflicto cognitivo creado sea imposible de superar a partir de los esquemas y conocimientos previos. Durante la enseñanza problémica el profesor debe seleccionar y ordenar
correctamente los contenidos, aplicar los métodos apropiados en la organización
del aprendizaje de los educandos; así como en la evaluación consecuente y
sistemática de sus avances. El protagonismo de los estudiantes se expresa en la
actividad, no solo en la asimilación activa y consciente del contenido y en la
aplicación de los conocimientos a la solución de las tareas asignadas; sino
también en la incorporación de los mismos a sus estructuras cognoscitivas, para
que cada enfoque de los nuevos contenidos sea activo e independiente9. Según
Gangoso citado por Alba Castellanos10 éste aprendizaje se presenta cuando "… las
nuevas ideas e informaciones pueden ser aprendidas y retenidas en la medida en
que los nuevos conceptos relevantes e inclusivos estén claros y disponibles en
la estructura cognitiva del individuo y sirvan de anclaje a las nuevas ideas y
conceptos." La problematicidad en la práctica docente es algo esencial ya que el profesor debe, en ese contexto docente, asistencial e investigativo, establecer con claridad los límites de la comprensión y solución de la contradicción de los contenidos en su vínculo básico clínico y clínico básico en correspondencia con la estructura cognitiva de cada grupo de estudiantes y de cada integrante en particular, de manera que sea posible actuar productivamente en la estimulación de estrategias metacognitivas individuales. Conclusiones: La enseñanza problémica contribuirá a concretar los cambios que requiere la educación médica de acuerdo a las tendencias internacionales de la Educación Superior, en la medida en que se sistematice el trabajo de aspectos básicos como la problematicidad; lo que garantizaría atender al carácter sistémico del proceso de enseñanza aprendizaje y a su subordinación a los objetivos como categoría rectora, desde las particularidades de la estimulación de la Zona de Desarrollo Próximo de los estudiantes. Referencias bibliográficas. 1. Mestre, U; Fonseca JJ. Una propuesta didáctica centrada en la resolución
de problemas en las ciencias básicasDisponible en: http://www.aonia.es/mediodia/impdocumento.asp?id=153
(Revisado: 05/07/07). INSTITUTO SUPERIOR DE CIENCIAS MÉDICAS * Doctora en Ciencias Médicas, Profesora Titular, Especialista de Segundo
Grado en Anatomía Humana. Master en Educación Médica
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