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La Nacionalidad Cubana en el Pensamiento martiano

Resumen: En el presente trabajo se desarrolla un estudio descriptivo sobre la base de referencias bibliográficas que demuestran la existencia en nuestro héroe nacional José Martí de un fuerte sentimiento de formación de la nacionalidad cubana a lo largo de toda su vida.
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Autor: Lic. Yusleidis Carmouze Cairo, Ing. Luis Ernesto Castellón Salas y Lic. Marta Rodríguez Hernández

Resumen

En el presente trabajo se desarrolla un estudio descriptivo sobre la base de referencias bibliográficas que demuestran la existencia en nuestro héroe nacional José Martí de un fuerte sentimiento de formación de la nacionalidad cubana a lo largo de toda su vida. El mismo se desarrolla con el objetivo de demostrar que nuestro héroe nacional, fue un ferviente defensor del sentimiento de nacionalidad cubana a lo largo de toda su vida. Se nos hace importante destacar que aunque se han encontrado varios textos al respecto, Martí no aborda este tema, conceptualizándolo directamente con este término sino que utiliza preferentemente el de Patria. Nuestro José Martí a lo largo de su vida emitió toda una serie de definiciones que caracterizaban al cubano relacionándolo con el amor, la felicidad, la libertad y la gloria, entre otros sentimientos y virtudes. Después de un análisis detallado del pensamiento de nuestro apóstol pudimos concluir que a pesar de que muchos estudiosos de la vida de Martí consideran que este no se dedicó específicamente a dar una definición de nacionalidad , o no trata el tema de la formación de la misma ; sí podemos afirmar que Martí dedicó toda su vida revolucionaria así como cada una de sus acciones a defender la formación de la nacionalidad cubana sobre la base del respeto de las raíces que dieron lugar a lo que hoy es el cubano. Es posible afirmar que Martí fue un defensor viril de la nacionalidad cubana. Para el desarrollo del trabajo se utilizó como bibliografía básica los siguientes textos: Cuadernos Martianos III Preuniversitario. Selección de Cintio Vitier, Editorial Pueblo y Educación, 1996:192-199. José Martí. Aforismos. Jorge Sergio Batlle. Centro de Estudios Martianos, 2004:289-297. Obras Completas, tomo 1, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana 1975, páginas 236-241. María Luz de Nora. Síntesis de las fechas más importantes de José Martí. Revista Bohemia, 20.5.1966.

Objetivo
Demostrar que nuestro héroe nacional José Martí fue un ferviente defensor del sentimiento de nacionalidad cubana a lo largo de toda su vida.

Introducción

A lo largo de la historia de Cuba ha sido la preservación de la nacionalidad cubana uno de los pilares fundamentales que la dirección del Partido Comunista Cubano y los órganos del gobierno han defendido a lo largo de todos estos años de Revolución.

En las históricas luchas independentistas del pueblo cubano por el logro de su independencia, siempre se abogó por el reconocimiento a nivel internacional de Cuba como país independiente, con una identidad propia muy diferente a la española, quien la había colonizado en las décadas de los 1800, y de los Estados Unidos de Norteamérica, Neocolonizadores en décadas posteriores.

Fueron varios los próceres, que de una forma u otra dedicaron esfuerzos, tiempo y dedicación a este fin necesario para cada cubano, pudiera mencionarse a José Antonio Saco, Félix Varela Morales y El Apóstol José Martí para quien durante toda su obra tanto literaria como de acción y palabra, siempre fue la identidad nacional o la nacionalidad cubana, tema principal a tratar para que la isla creciera ante el mundo como una nación y no como una provincia de España, como pretendían los colonizadores.

A este tema se dedicará este tiempo de investigación, a responder a la pregunta de ¿Cómo defiende José Martí el sentimiento de Nacionalidad Cubana?

Para esto se responderá primero qué es nacionalidad. Partiendo del análisis de la primera contradicción de la historia de Cuba, el antagonismo colonia-metrópoli y dentro de esta sociedad la explotación esclavo-esclavista, la cual no permitía que se identificara a la cubana, como una sociedad, sino como parte de la sociedad española.

Resulta importante revelar entonces un problema clave de nuestro pasado: el nacimiento y desarrollo de nuestra nacionalidad, del sentimiento nacional que surge con el naciente pueblo cubano, que aparece en un momento dado de nuestro devenir histórico, conocido por todos, y ubicado en los años posteriores a la desaparición de los primeros habitantes de la Isla y la llegada de los esclavos y los españoles. (1)

El cubano de hoy, mezcla de culturas y razas, dentro de los marcos socioeconómicos y políticos de la mayor de las Antillas y fundido en una nueva entidad cultural, no existió siempre. Resulta un producto histórico, necesariamente complejo, dialéctico, que debemos analizar con especial detenimiento y lógica en su tratamiento, sin pretender un estudio acabado, pero tampoco un reduccionismo perjudicial. (3)

El proceso nacional cubano abarca desde: el español y el africano nacido en Cuba y que respondían a distintas nacionalidades en ambos continentes, comienzan a derivarse los criollos, principalmente a partir de la tercera generación. Los portugueses acuñan el concepto de criollo que significaba “el pollo criado en casa”. La identificación de criollo aparece en los documentos de la Isla desde la segunda mitad del siglo XVI, que se usa indistintamente para los nacidos en Cuba, descendientes de blancos, negros esclavos o libres. El proceso de acriollamiento es la fase preparatoria del cubano. (3)

Los criollos son identificados como hombres de la tierra donde viven y trabajan, generalmente incomunicados de otras comunidades, para los cuales esa es su patria local, o patria región, (según se establece en los documentos que se utilizan en los siglos XVI, XVII y XVIII), donde fundan la familia, desarrollan sus intereses, hábitos, costumbres, enfrentan los mismos peligros y enemigos. Este es el momento inicial de la formación del pueblo en Cuba. (3)

El criollo comienza a transformarse en cubano, quien difiere por su modo de pensar, gustos, costumbres, sentimientos y hasta el físico, no pocas veces mestizo, de los que siguen llegando del extranjero, incluyendo minorías francesas, chinas y otras.
Existen elementos que distinguen a la naciente idiosincrasia nacional, según Loyola, el ser cubano no es más que:
· El gusto por el baño en ríos o tinas domésticas.
· La afición por el tabaco.
· Un modo único y particular de hablar el castellano.
· La naturalidad en el trato y el sentido de cooperación, sobre todo en áreas rurales.
· Una religión común, la católica, grandemente mezclada con elementos africanos.
· El desarrollo de una entereza de carácter para resistir las penurias materiales de la época y las adversidades naturales.
· Una picardía de herencia andaluza, el gusto por la música y el baile.

Estudios como los de Sergio Aguirre y Torres-Cuevas muestran Indicios cronológicos convencionales sobre la nacionalidad que abordan la existencia del criollo indudablemente a partir de 1603, cuando una rebelión de bayameses afirma por medio de las armas su “derecho” al contrabando, frente a las disposiciones comerciales de la metrópoli. Otras manifestaciones se aprecian en las rebeliones de vegueros, entre 1717 y 1723, y la defensa de las milicias de La Habana frente a la invasión inglesa, en 1762, quienes desempeñan el papel que debía corresponder a la metrópoli. (3)

Cuándo se produce la conversión del criollo en cubano. Este proceso complejo y contradictorio se asocia con el empuje de una economía de plantaciones, sostenida por el trabajo esclavo, al servicio de un mercado mundial capitalista, y que se acelera con el papel ilustrador de la Sociedad Económica de Amigos del País en las esferas de la economía, la cultura y la ciencia, junto con el protagonismo durante varias décadas de las ideas reformistas, anexionistas e independentistas, que buscan el poder político y erosionan el dominio colonial, con distintos enfoques y matices. Figuran en la vanguardia Francisco de Arango y Parreño, Tomás Romay, Félix Varela y José Antonio Saco, entre otras personalidades. No debe excluirse que la esclavitud, en su cima y crisis posterior, que cuenta con una gran población negra y descendencia mestiza, en tránsito a la libertad, es un régimen bestial que sirve al progreso de la clase terrateniente, pero que retrasa la integración nacional y social. (1)

La transformación de la nacionalidad emotiva en nación organizada jurídicamente con la Constitución de Guáimaro, en abril de 1869, permiten el impulso a la igualdad social que brota de la necesidad de que negros y mestizos acompañen a los blancos en el fragor de los combates que se convocan en La Demajagua, lo que también llena su espacio en las disposiciones abolicionistas del Gobierno Revolucionario.(1)

Diez años de heroica resistencia popular, donde se canta el himno nacional, se ama la bandera de la estrella solitaria, la mujer se dignifica en los campamentos mambises curando heridos y haciendo todo lo necesario, hacen definitivo e irreversible el nacimiento de la nacionalidad y la Nación cubanas, con un saldo significativo: la creación de tradiciones de lucha selladas con mucha sangre y el sacrificio de sus hijos y de familias enteras, como la de los Céspedes, Maceo y Agramonte, proceso reivindicador armado que se reinicia en 1895 bajo la superior concepción ideológica y organizativa de José Martí y el Partido Revolucionario Cubano, que si bien resultan frustrados sus proyectos independentistas con la intervención norteamericana, en 1898, impiden con el grandioso ejemplo de un pueblo sobre las armas durante tres décadas, la imposición de la anexión directa de Cuba a los Estados Unidos de América, peor engendro que el plattismo conocido con la República Neocolonial. No podía pensarse en la nación, sin la previa aparición de la nacionalidad cubana, del cubano que se levanta con entera dignidad por la creación del Estado Nacional, por una república con todos y para el bien de todos. (3)

Por la nación soberana alcanzada en 1959 hubo que batallar durante casi seis décadas de la república mediatizada, resultado de nuevos esfuerzos revolucionarios y antiimperialistas encabezados por dirigentes como Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Antonio Guiteras y Fidel Castro, de las generaciones que siguieron los sueños martianos, las permiten alcanzar el triunfo de la Revolución Cubana, y fructificar un nuevo proyecto de democracia política y justicia social, pese a los inmensos obstáculos internacionales que ha debido afrontar, junto a los costos de su propio aprendizaje, lo que demuestra la fuerza del pueblo y el poder de sus sentimientos patrióticos, antiimperialistas, socialistas e internacionalistas. (3)

Después de este exhaustivo análisis, durante el cual se ha hecho referencia a datos que ejemplifican como se produce, la adquisición de la nacionalidad cubana y se hace referencia a la labor Martiana para el logro de la misma, se concentrará la atención en el objetivo de esta investigación, entrando en el análisis del pensamiento Martiano en relación con la Nacionalidad Cubana.

Desarrollo

Cintio Vitier expresó hace algún tiempo que en José Martí se ubican la brújula y el escudo para enfrentar los retos actuales y venideros de la sociedad moderna. (2)Los cubanos lo saben bien. Han aprendido como nunca que la vigencia del Maestro no es una frase, sino una realidad que indica el camino.
Especialmente en los tiempos que transcurren, cuando se afianza un genuino sentimiento patriótico que responde al empeño de defender y mantener la soberanía nacional.
Martí es la más importante arma estratégica de la Revolución cubana desde el punto de vista ideológico. La libertad -dijo-cuesta muy cara, y es necesario resignarse a vivir sin ella o decidirse a comprarla por su precio. (2)
Y, por supuesto, está claro que el Apóstol -como proclamó el Juramento de Baraguá- no se refería al dinero cuando subrayó ese principio.
Puntos de vista martianos sustentan las acciones de Cuba contra el interés de ofender y distorsionar la historia del país, hecho vigente en la confrontación ideológica con Estados Unidos.
Desde la desaparición de la URSS y el campo socialista europeo, Washington anticipó cada día el derrumbe del socialismo cubano. Sólo la justeza de la Revolución, la capacidad de resistencia del pueblo, el liderazgo de Fidel Castro y una política de amplio consenso y consulta popular propiciaron la permanencia y el avance del proceso cubano. Es decir, la unidad.
La misma unidad que promulgó el Partido de Martí. La misma unidad con que hoy el país enfrenta a la Ley Helms-Burton, al bloqueo genocida, a la asesina Ley de Ajuste Cubano, al cerco que trata de ahogar por hambre y enfermedades al pueblo. Pero como siempre, bajo la enseñanza martiana, todos somos uno.
José Martí a lo largo de su vida emitió toda una serie de definiciones que caracterizaban al cubano algunas de las cuales se ofrecen a continuación:

- El cubano es capaz del amor, que hace perdurable la felicidad, 1892.
- El cubano ama la gloria, porque es capaz de ella: ama a los que pasean por el mundo la gloria de su patria, 1892,
- El cubano es independiente, moderado y altivo. Es su dueño y no quiere dueños, 1893.
- El cubano, antes que la libertad, se arranca la vida, 1893.

Llama la atención la relación que hace Martí del cubano con el amor, la felicidad, la libertad y la gloria, entre otros sentimientos y virtudes.


“El cubano alcanza una enorme consolidación nacional al abrazar definitivamente las corrientes ideológicas del independentismo y el abolicionismo y hacerlo patente con una prolongada y heroica guerra emancipadora en la segunda mitad del siglo XIX”.


En estos textos se puede apreciar la valoración ofrecida en relación con el momento en que los cubanos definitivamente asumen una posición independentista y de carácter abolicionista, sumergiéndose en una lucha larga y sangrienta por el logro de la libertad de su pueblo, así como por la negación absoluta a la idea de la anexión a los Estados Unidos.

En los últimos años de la Guerra Grande José Martí había trabajado arduamente a favor de la causa independentista, tanto desde España como desde México y Guatemala, mediante la publicación de artículos y folletos o utilizando su palabra enardecedora en las tribunas políticas y en las aulas donde enseñaba.

De regreso a La Habana, después del Zanjón, escribió a su amigo Manuel Mercado:

! Creen que vuelvo a mi patria ¡ ! Mi patria está en tanta fosa abierta, en tanta gloria acabada, en tanto honor perdido y vendido ¡Ya yo no tengo Patria: - hasta que la conquiste….(9)

Expresa Martí la necesidad de conquistar los derechos, la libertad, el honor, el decoro, la nacionalidad perdida en la guerra anterior que aunque devastadora no logró dar a los cubanos la independencia deseada.

El 14 de marzo de 1893 en el periódico Patria, declara:

“La Isla, como una resurrección, se alza sobre el codo de su agonía, ve el fango que la cubre y el camino sangriento por donde se sale a la libertad. Y prefiere la sangre al fango.”(1)

Por encima de todo peligro o riesgo coloca Martí la guerra que debía acometerse para librar a Cuba del yugo opresor.

Conocidos por todos es la larga trayectoria de acciones y eventos desarrollados por José Martí a lo largo de su vida para el logro de los objetivos antes mencionados. A continuación se ofrece una relación cronológica de actividades realizadas por el Héroe Nacional en pos de la independencia de Cuba y con ella del logro de su identidad nacional.
Cronología Revolucionaria de Martí (8)
23 de febrero:
Aparece La Patria Libre en el que colabora Martí con el drama Abdala.
Si se remontan a esta obra literaria, notarán como en ella el Maestro hace derroche a través del personaje de sentimientos de amor por su país, como pone por encima de todo la necesidad de luchar por la libertad y por las raíces ,,,,,,,,
21 de octubre:
Acusado en causa por infidencia ingresa en la Cárcel de La Habana.
4 de marzo de 1870:
Sentenciado por Consejo de Guerra a seis años de presidio.
13 de octubre:
Desterrado a Isla de Pinos.
15 de enero de 1871:
Sale de Cuba, deportado, en el vapor correo Guipúzcoa con destino a Cádiz.
José Martí desde muy joven se entregó por completo a la obra revolucionaria sin importar cuales fueran los riesgos o sacrificios que tuviera que realizar incluyendo el de cumplir y sufrir encarcelamiento en los presidios más crueles e incluso el destierro de su querida Habana.
1871:
Publica, en Madrid, El Presidio Político en Cuba.
Hace uso de la palabra como su fundamental arma, para denunciar cada una de las barbaries y crímenes que se cometen en los presidios cubanos con todo aquel que quisiera luchar contra el régimen español y a la anexión a los Estados Unidos, contra todo aquel que diera el mínimo síntoma de querer mantener la nacionalidad cubana.
Julio:
Encuentro, en la capital española, con su condiscípulo Fermín Valdés Domínguez.
Pone siempre su esperanza en la juventud naciente para mantener viva la Patria y todas sus raíces, la verdadera, la de todos los cubanos; nunca la que trataron de imponerles.
1875, enero:
Embarca rumbo a México.
1875, marzo:
Colabora en la Revista Universal de México participando en conferencias y debates del Liceo Hidalgo.
Mayo:
Se le confía la sección Boletines de la Revista Universal, en la que comenta la actualidad nacional.
Publica al mundo la realidad cubana, a pesar de estar lejos nunca olvida su patria y la lucha que en ella se lleva, por lo que apoya desde su trinchera y con su mejor arma para que triunfe la verdad y la justicia, aquella que radica en el derecho de un pueblo de ser libre e independiente.
1876, enero:
Colabora en distintas organizaciones.
Noviembre:
En las lomas de Tecoax (Oaxaca) son derrotadas las tropas del Gobierno de Lerdo entrando victoriosas las del general Porfirio Díaz. Martí empieza a colaborar en El Federalista.
Con su acción pone en práctica la necesidad de ser una sola nación América toda unida por un solo objetivo y lucha junto a otros hermanos para que se hagan realidad estos sueños. Es, desde siempre el Martí de América Latina.
1877, enero:
Con el nombre de Julián Pérez llega a La Habana.
Vuelve a la patria para continuar desde adentro la obra realizada por mucho tiempo en el exterior, ahora con el apoyo y la coordinación de muchos jefes del movimiento libertador en Cuba.
1880:
Está en Nueva York.

Empieza su gran carrera de dirigente y organizador de la Revolución cubana proclamándose, en Nueva York (mayo 13) el Comité Revolucionario con motivo de la llegada del general Calixto García.
A partir de este momento la labor revolucionaria de Martí cobra el alcance del quien después se convierte en el gran gestor del proceso revolucionario de la lucha libertadora. Sus acciones se dirigen a la reorganización y unión de los pinos viejos con los nuevos como escribiera después en el discurso que lleva dicho nombre. A pesar de algunas frustraciones recibidas, sigue adelante con la lucha tanto desde dentro como desde el exterior.
1884:
Cartas a los viejos caudillos atrayéndolos a la nueva Revolución, fijando orientaciones y deberes.
1886:
Quedan liquidados los proyectos revolucionarios Gómez-Maceo.
1887:
Martí es nombrado cónsul de Uruguay. Colabora en El Economista Americano. Trabaja activamente organizando y clarificando posiciones políticas.
1890:
Es designado cónsul de Argentina en Nueva York y Paraguay hace igual designación.
1891:
Informa, en español y en inglés, en la Conferencia Monetaria de Washington y, ese mismo año, renuncia a lo consulados que representaba fundando, en Tampa, la Convención Cubana y aprobándose –en Nueva York- sus Resoluciones que vienen a ser algo así como los preliminares de las Bases del Partido Revolucionario Cubano. Invitado por los obreros llega a Key West.
1892, enero 14:
Primer número del periódico Patria.
Abril 8:
Electo Delegado del Partido Revolucionario Cubano.
Abril 10:
Proclamación del Partido.
Julio 4:
Viaje de Propaganda por La Florida.
Agosto 17:
Sale de viaje para Santo Domingo.
Septiembre 11:
Entrevista, en La Reforma con Máximo Gómez.
Octubre 18:
Regresa a Nueva York.
1893:
Se entrega plenamente a la organización y propaganda revolucionaria.
Mayo 24:
Manifiesto del Partido Revolucionario Cubano.
Junio 3:
Sale para Costa Rica.
Julio 8:
Permanece unos días en Panamá y sale para Nueva York.
Diciembre:
Viaje de propaganda por Filadelfia y La Florida. Los clubes revolucionarios de Key West le ofrecen un voto de gracias por "el celo, actividad y acierto" con que ha venido desarrollando las actividades como Delegado del Partido.
Mayo 4:
Martí, acompañado de Panchito Gómez Toro, realiza viaje de propaganda por varios Estados americanos.
1895, enero 10:
Fracasa, por delación, el Plan de Fernandina.
Enero 29:
Se firma, en Nueva York, la orden de autorizando del "alzamiento" en Cuba.
Enero 31:
Sale Martí para Santo Domingo.
Febrero 7:
Llega a Montecristi. Recorre pueblos y caseríos dominicanos y haitianos.
Marzo 25:
Escribe a Federico Henríquez Carvajal la carta que se ha considerado su Testamento Político. Redacta el Manifiesto de Montecristi que firma conjuntamente con Máximo Gómez.
Abril 1:
Escribe a Gonzalo de Quesada su carta que se ha considerado su Testamento Literario. Embarca en una goleta (con Máximo Gómez y algunos pocos) en busca de las costas cubanas. Después de algunas vicisitudes salen de Cabo Haitiano y amanecen en Inagua.
Abril 11:
Parte en un vapor que lo deja, con sus compañeros, a tres millas de las costas de Cuba. Cerca de las once de la noche ganan la tierra. Es la región de Playitas, Oriente.
Abril 13:
Se encuentran con la columna de Félix Ruanes.
Abril 16:
Caminan por las montañas de Baracoa en busca del general Antonio Maceo.
Mayo 2:
Carta al director del New York Herald sobre los fines y métodos de la guerra de independencia cubana.
Mayo 5:
Entrevista en La Mejorana con Maceo y Gómez.
Mayo 18:
Escribe su famosa carta (inconclusa) a Manuel Mercado.
Mayo 19:
Muere en la acción de Dos Ríos.
Muere José Martí, pero sus ideas y principios quedan vivos en la Revolución y continúan guiando el accionar revolucionario, muy a pesar de ya no estar físicamente.
A través del análisis del pensamiento Martiano, con ideas seleccionadas de sus documentos se reflexionará a cerca de la defensa constante de Martí del sentimiento de nacionalidad.
En el Manifiesto de Montecristi Martí expresa:

…La guerra no es, en el concepto sereno de los que aún hoy la representan, y de la revolución pública y responsable que los eligió el insano triunfo de un partido cubano sobre otro, o la humillación siquiera de un grupo equivocado de cubanos; sino la demostración solemne de la voluntad de un país harto probado en la guerra anterior para lanzarse a la ligera en un conflicto sólo terminable por la victoria o el sepulcro… (4)
Expresa Martí la disposición del pueblo cubano a emprender una guerra para la cual estaban más que preparados y contaban con razones suficientes. No se lanzaban los cubanos en una contienda alocada sino en busca de una independencia a la cual tenían derecho y por la cual estaban decididos a dar la vida, pero nunca abandonarla.
…La guerra no es contra el español, que, en el seguro de sus hijos, y en el acatamiento a la patria que se ganen podrá gozar respetado, y aun amado, de la libertad que sólo arrollará a los que le salgan, imprevisores, al camino…(4)
Nunca pretendió el cubano comenzar una guerra contra el pueblo español, pues no lo consideraba su enemigo, y esto lo deja claro Martí, sino contra el gobierno que por sus malos métodos lo había puesto de adversario del pueblo cubano colocándolo como el instrumento que limitaba a los habitantes de esta Isla de su independencia y de las raíces sobre las cuales se había formado.
… Cuba vuelve a la guerra con un pueblo democrático y culto, conocedor celoso de su derecho y del ajeno… y en el crucero del mundo, al servicio de la guerra, y a la fundación de la nacionalidad le vienen a Cuba, del trabajo creador y conservador en los pueblos más hábiles del orbe,… los hijos lúcidos, magnates o siervos, que de la época primera de acomodo,… salieron a preparar, o –en la misma Isla continuaron preparando, con su propio perfeccionamiento, el de la nacionalidad a que concurren hoy con la firmeza de sus personas laboriosas, y el seguro de su educación republicana…. (4)
Se convierte en objetivo fundamental del movimiento independentista en Cuba, librar una guerra que además de traer la independencia perdida, también diera al país la nacionalidad que España le había robado, embargando sus derechos de fungir como una Isla independiente con su propio himno, bandera, con una cultura forjada sobre cimientos sólidos provenientes de las más oriundas raíces de sus habitantes. Este objetivo lo tiene muy claro Martí y lo aborda en cada momento del Manifiesto, documento que rectorea la lucha independentista.
….. Cubanos hay ya en Cuba de uno y otro color, olvidados para siempre –con la guerra emancipadora y el trabajo donde unidos se gradúan- del odio en que los pudo dividir la esclavitud… Allí no tiene el cubano negro escuelas de ira, como no tuvo en la guerra una sola culpa de ensoberbecimiento indebido o insubordinación. En sus hombros anduvo segura la república a que no atentó jamás… (4)
La esclavitud fue el flagelo que se encargó de separar a los cubanos por el color de la piel, aboga Martí por demostrar, cómo también la guerra se encargó de unirlos nuevamente por sus principios y ansias de independencia. Los negros son una parte de la población cubana, no extranjeros que tengan que vivir en ella como extraños, ni se les deba temer a los sentimientos de ira que pudieran albergar por tantos años de maltrato y esclavitud.
…Sólo los que odian al negro ven en el negro odio….
… ordenar la revolución del decoro, el sacrificio y la cultura de modo que no quede el decoro de un solo hombre lastimado, ni el sacrificio parezca inútil a un solo cubano, ni la revolución inferior a la cultura del país….(4)
Se hacía necesario organizar una guerra a la altura de un pueblo con decoro, donde se lograra que cada cubano viera la utilidad de todo sacrificio realizado, donde ninguno quedara lastimado y por sobre todas las cosas se lograra una Revolución a la altura de la cultura cubana, con derroche de solidaridad, de hermandad con los pueblos, una Revolución no solo para Cuba sino para toda La América.
El Partido Revolucionario Cubano en sus artículos 1,2 y 3 legisla el objetivo de su creación, el propósito de la guerra y las posteriores obligaciones para con la nación creciente. Aspiraba a la total independencia y por consiguiente a alcanzar la nacionalidad perdida.

Artículo 1: El Partido Revolucionario Cubano se constituye para lograr con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la Isla de Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico.
Artículo 2: El Partido Revolucionario Cubano no tiene por objeto precipitar inconsideradamente la guerra en Cuba, ni lanzar a toda costa al país a un movimiento mal dispuesto y discorde, sino ordenar, de acuerdo con cuantos elementos vivos y honrados se les unan, una guerra generosa y breve, encaminada a asegurar en la paz y el trabajo la felicidad de los habitantes de la Isla.

Artículo 3: El Partido Revolucionario Cubano reunirá los elementos de revolución hoy existentes y alegará, sin compromisos inmorales con pueblo u hombre alguno, cuantos elementos nuevos pueda, a fin de fundar en Cuba por una guerra de espíritu y método republicanos, una nación capaz de de asegurar la dicha durable de sus hijos y de cumplir, en la vida histórica del continente, los deberes difíciles que su situación geográfica le señala. (1)
En muchas ocasiones por los esfuerzos de los Estados Unidos de apoderarse de nuestra Isla, sufrimos los cubanos de ataques a nuestra dignidad y decoro. Por lo mismo fueron también reiteradas las ocasiones en que se les dio respuesta oportuna a tanta infamia. El artículo VINDICACIÓN DE CUBA fue una de estas respuestas magistralmente dada por nuestro héroe nacional al director de un periódico norteamericano que se atrevió a mancillar el decoro de los cubanos acusándolos de blandengues, afeminados y enemigos del trabajo, entre otras ofensas.
Ante tanta ignorancia Martí responde:
….No somos los cubanos ese pueblo de vagabundos míseros o pigmeos inmorales que a The Manufacturer le place describir; ni el país de inútiles verbosos, incapaces de acción, enemigos del trabajo recio…
….. Hemos sufrido impacientes bajo la tiranía; hemos peleado como hombres, y algunas veces como gigantes para ser libres…
….. tenemos que batallar como vencidos contra un opresor que nos priva de medios de vivir.…
¿se nos ha de llamar, como The Manufacturer nos llama, un pueblo afeminado? Esos jóvenes de ciudad y mestizos de poco cuerpo supieron levantarse en un día contra un gobierno cruel,… obedecer como soldados, dormir en el fango, comer raíces, pelear diez años sin paga, vencer al enemigo con una rama de árbol, morir …. de una muerte de la que nadie debe hablar sino con la cabeza descubierta;…. Estos cubanos afeminados tuvieron una vez valor bastante para llevar al brazo una semana, cara a cara de un gobierno despótico, el luto de Lincoln….
….La lucha no ha cesado…. Sólo con la vida cesará entre nosotros la batalla por la libertad. Y es la verdad triste que nuestros esfuerzos se habrían, en toda probabilidad, renovado con éxito, a no haber sido, en algunos de nosotros,… por el temor justo de otros, de que nuestros muertos, nuestras memorias sagradas, nuestras ruinas empapadas en sangre, no vinieran a ser más que el abono del suelo para el crecimiento de una planta extranjera, o la ocasión de una burla para The Manufacturer de Filadelfia. (3)
Hasta aquí se han podido estudiar diferentes textos que expresan el pensamiento Martiano en relación con el sentimiento de nacionalidad cubana. Se hace importante destacar que Martí, aunque se han encontrado varios textos al respecto, no aborda este tema conceptualizándolo directamente con este término sino que utiliza preferentemente el de Patria. A cerca de este tema se ofrece a continuación, algunos de los conceptos que emite Martí para definir lo que para él significa Patria y Patriotismo:
“Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas”. (6)
“Y en las grandezas de la patria y de sus hijos, no es mentira decir que se siente crecer el corazón”. (12)
“La patria no es de nadie: y si es de alguien, será, y esto sólo en espíritu, de quien la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia”. (6)
“La patria necesita sacrificios. Es ara y no pedestal. Se la sirve, pero no se la toma para servirse de ella”.(6)
“Nuestra patria es una, empieza en el Río Grande, y va a parar en los montes fangosos de la Patagonia”. (6)
“La patria está hecha del mérito de sus hijos, y es riqueza de ella cuando bueno haga un hijo suyo, sobre todo si trabaja en lo que ya han trillado otros, y lo de él resulta más útil y completo que lo de sus predecesores”.(6)
“El patriotismo es un deber santo, cuando se lucha por poner la patria en condición de que vivan en ella más felices los hombres”. (6)
“El patriotismo no es más que amor”. (11)
“El patriotismo es, de cuantas se conocen hasta hoy, (ha sido hasta ahora) la levadura mejor, (entre todas las conocidas), de todas las virtudes humanas”. (6)
En Nuestra América, Martí advertía que el problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu. En la república democrática, para que la independencia no fuera solo formal, sin una verdadera identidad, sin una verdadera nacionalidad, él afirmaba que:
“Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores.”(10)
La influencia del pensamiento martiano en los cubanos es tal que aún hoy día, a más de un siglo de su muerte, parece ser Martí una vez más quien se eleva en figura protectora y reunificadora de los cubanos. Su figura es tan respetada e idolatrada tantos por los cubanos que se encuentran en el exilio como por el Gobierno cubano. No hay proyecto de nación en Cuba sin el ideario martiano pues su pensamiento es la base de todo sentido de identidad y nacionalidad del pueblo cubano. Es por ello que José Martí es para cada cubano, y bien ganado el título, "El Apóstol".
Cuba tiene un solo Apóstol. Aquí no hay doce, ni cuatro ni seis; hay uno. Porque él no vivió en francachelas ni en disipaciones, sino con la sobriedad de los apóstoles. Porque tenía ese carisma que, según los griegos, era capaz de encender un fuego inextinguible en los corazones y en la conciencia de los demás. (5)
El pensamiento martiano es el sustento de la profecía y del triunfo de la Revolución cubana. Si estamos hoy aquí es porque Fidel, con su generosidad y sentido abarcador, se dio cuenta de que el Apóstol encarnaba el sentido intelectual y el valor ético de la cultura y nación cubanas. (5)
Esa es la fuerza salvadora, de ahí que en el alma de los cubanos encuentre cobijo ese culto legítimo a un hombre que no solo fue de su tiempo, sino de todos los tiempos; no solo de Cuba, sino del mundo entero: José Martí. (5)

Conclusiones


Después de un análisis detallado del pensamiento del apóstol se puede concluir que a pesar de que muchos estudiosos de la vida de Martí consideran que este no se dedicó específicamente a dar una definición de nacionalidad , o no trata el tema de la formación de la misma ; sí puede afirmarse que Martí dedicó toda su vida revolucionaria así como cada una de sus acciones a defender la formación de la nacionalidad cubana sobre la base del respeto de las raíces que dieron lugar a lo que hoy es el cubano. Es posible afirmar que Martí fue un defensor viril de la nacionalidad cubana.

Referencias Bibliográficas

1- Autores de Colectivo. Historia de Cuba. Editorial Pueblo y Educación, 1991.
2- Cuadernos Martianos III Preuniversitario. Selección de Cintio Vitier, Editorial Pueblo y Educación, 1996:192-199.
3- Garófalo Nicolás. Talleres de Historia de Cuba.
4- Hortensia Pichardo:” El Manifiesto de Montecristi”, en ob.cit.,t.1,p.485.
5- Iván Becerra En el apóstol se encuentra la raíz de la nacionalidad cubana Wikipedia.es.com
6- José Martí. Aforismos. Jorge Sergio Batlle. Centro de Estudios Martianos, 2004:289-297.
7- Leal Spengler Eusebio. El culto a Martí. Revista Vértice p-16
8- María Luz de Nora. Síntesis de las fechas más importantes de José Martí. Revista Bohemia, 20.5.1966.
9- Martí José. “ Carta a Manuel Mercado”. 6 de julio de 1878, en ob. cit. t.20, p. 53
10- Martí José:” Nuestra América”, en ob.cit.,t.6,p.19
11- Obras Completas, tomo 1, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana 1975, páginas 236-241.
12- Obras Completas, tomo 2, 3, 4, 9, 16, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana 1975.

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