Introducción:
El triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959 marcó una etapa de cambios
para la sociedad cubana, uno de los retos principales fue la eliminación de los
vicios que minaban la moral de algunos hombres y mujeres que vivían del juego y
la prostitución (La Habana era centro principal de recreación turísticas para
magnates) brindándoles la posibilidad de reincorporarse a la sociedad y
establecer nuevos estilos de vida.
A partir de la década del 90 las condiciones económicas y sociales del país
cambiaron por la repercusión del período especial y la aplicación de nuevas
medidas aplicadas por el Estado para solucionar la crisis creada. Esto provocó
que el turismo se convirtiera en una de las principales fuentes de obtención de
divisas en el país y por consiguiente todas las personas relacionadas con esta
actividad aumentaran su nivel de vida. Algunas personas que no tienen vínculo
legal con los turistas buscaron alternativas, aunque no estuvieran en los marcos
legales, para obtener ganancias rápidas y satisfacer sus crecientes necesidades
materiales, convirtiéndose esto en un asedio a los turistas, lo que demuestra la
pérdida de valores de las personas que lo practican.
Desarrollo
A la actual generación cubana le ha tocado ingresar a la vida social en un
momento muy difícil, cuando se ha alterado el ritmo más o menos estable con que
venía funcionando la sociedad por más de tres décadas y donde se limitan las
posibilidades de que disponen en relación con las que contaban las generaciones
precedentes tanto en términos de tener asegurado un lugar adecuado en la cultura
socio-clasista de la sociedad, como de aspirar mediante esa inserción, a
alcanzar el nivel de bienestar que la sociedad socialista venía garantizando
desde hacía ya tiempo.
Según Documento de la UNICEF a esta generación se le reducen las posibilidades
de una movilidad social ascendente y sus perspectivas son más bien el estatismo
retroceso, pues las repercusiones que están teniendo las restricciones en la
economía en la estructura socioclasista de la población tiene un peso muy fuerte
en la juventud.
El Período Especial, manifiesta Domínguez, M.I, Ferrer, está dejando sentir sus
impactos sobre las expectativas de los jóvenes y el resto de la población, la
escasez de bienes y servicios dentro de la economía formal y el modelo
igualitario de consumo, hace perder su efecto a las diferencias sociales que
estimulaban un trabajo más calificado.
De forma paralela, han ido ganando para vías alternativas para materializar ese
modelo de bienestar, desde los promovidos socialmente mediante la inserción en
la economía emergente, amplia en corporaciones y empresas mixtas, trabajo por
cuenta propia, hasta las vías informales, en las actividades en el mercado
negro, la prostitución y el delito.
La utilización de estas vías por ciertos grupos va generando una espiral en el
nivel que van alcanzando sus aspiraciones de consumo pues su desvinculación del
trabajo como mecanismo de acceso a ellos, abre horizontes estimulados hacia los
cuales aspiran.
Continua planteando Dominguez, M.I, Ferrer que un factor que esta incidiendo de
modo negativo con mucha fuerza en la difusión de ese estilo de vida consumista y
que, a su vez, se convierte en una vía de acceso a él, es el turismo extranjero.
El turista, procedente al menos de sectores medios de sociedades capitalistas,
es portador de un modelo de consumo, a la cual se agrega que las condiciones
creadas en el país para su disfrute son muy superiores a las que cuenta la
población. Aunque esto es así en todas partes del mundo, la conciencia del
igualitarismo desarrollada en Cuba hace pensar que si alguien tiene derecho a
algo, el resto también debe tenerlo, aunque en este caso ese “alguien” sea el
turista extranjero.
Por esta vía, el efecto demostración de un modelo de bienestar de sectores
provenientes de sociedades capitalistas, llega mas directamente a una masa mayor
de la población y de la juventud que como había ocurrido hasta ahora mediante
pequeños grupos que eran quienes podían establecer esos contactos directos con
extranjeros o por el cine u otros medios de difusión.
El disparo de las aspiraciones y el espejismo de la sociedad capitalista de
consumo conduce a algunos jóvenes, como ha ocurrido en estos momentos del
período revolucionario al plantearse la salida del país como alternativa de
solución como las posibilidades de salida legal son realmente limitadas, pues
requieren de la reclamación oficial y el pago del pasaje por parte de familiares
cercanos interesados en que el joven viaje.
Todos estos mecanismos comienzan a operar por una parte de la población como
canales alternativos que permiten satisfacer las expectativas de bienestar
material, status social ahora basado casi exclusivamente en el bienestar
material y escasos esfuerzos para lograrlos.
En cuanto a las organizaciones políticas y de masas, las nuevas condiciones
sociales exigen un reforzamiento de la atención al escenario de la comunidad,
pues son muchos más los jóvenes que se desarticulan de las actividades sociales
básicas (estudio y trabajo), y la mayor parte de las veces en este contexto
donde se inician la realización de actividades alternativas.
Ello debería implicar un cambio en la concepción del trabajo de prevención
social de manera tal que pueda actuar realmente como prevención y no como
control de los jóvenes ya problemáticos como funcionan en la actualidad en la
generalidad de los casos.
Quizás eso requiera revitalizar el papel de los Trabajadores Sociales y
convertir a las comisiones de prevención sobre todo en los niveles de base, en
verdaderos agentes de cambio.
Estos ajustes en la acción de las instituciones socializadoras constituyen un
importante reto para los objetivos de la socialización y de las políticas
sociales dirigidas a los jóvenes, al potencial su papel como sujeto activo en la
conformación de las nuevas circunstancias en las que desarrollaran su vida y
aprovechar al máximo las potencialidades de la etapa juvenil como una de las más
fructíferas en la vida del ser humano.
Desde su origen, en tiempos en que los jóvenes se ofrecían a los dioses por
medio de los sacerdotes para obtener favores divinos, la prostitución ha estado
regida directa o indirectamente, por condiciones económicas que escapan a la
voluntad o al deseo de los seres humanos.
Según Domínguez, M.I, Ferrer en su libro reconocen que en el año 1959; Cuba con
seis millones de habitantes tenía 100 mil prostitutas de mayoritario origen
campesino para un 95 por ciento.
En el barrio Colón la más célebre zona de tolerancia del país, inició el
gobierno revolucionario un proceso de reinserción social que casi todas las
personas vinculadas a este ambiente asumieron voluntariamente, por reales
simpatía a la Revolución o por tener al abierto rechazo que los sectores
populares manifestaban hacia ellos.
Se cerraron burdeles, se atendieron a mujeres y a sus hijos, se les dio
oportunidad de aprender un oficio y de asistir a escuelas y centros de salud.
Los proxenetas recalcitrantes fueron puestos a disposición de la justicia, y en
1963, cuando se considera terminado el proceso, las que aún ejercían fueron
internadas en granjas agrícolas. Aunque a este último grupo se intentó
rehabilitar por métodos carcelarios y los resultados terminaron siendo bastante
formales, la prostitución fue en verdad excluida del espectro institucional
cubano y de la práctica que tradicionalmente involucró a niveles de personas.
Treinta millones de mujeres se prostituyen en el planeta. Auspiciados por la
Federación Abolicionista Internacional, la Coalición contra el Tráfico de
Mujeres y la UNESCO, a fines 1994 representantes de todas las latitudes
reconocían que este era un fenómeno al cual no escapaba prácticamente ningún
país, declaraban la prostitución como forma contemporánea de esclavitud y
revelaban un hecho dramático; hay naciones donde las niñas están siendo
incorporadas al mercado sexual desde los tres años. Hoy del 2 al 3% de las
mujeres trabajadoras se dedican a la práctica, obligadas por el desempleo, el
hambre endémica, las migraciones, las pocas habilidades de desarrollo, la escasa
o nula educación, el predominio del patriarcado, la violencia doméstica que las
desvalía ante sus propios ojos, la soledad, etc.
Berlín oriental ya tiene prostíbulos administrados por comunas, anuncios
lumínicos que proporcionan show pornográficos en vivo, videos, etc.
El comercio del sexo es para la mayoría de los países más pobres de Asia:
verdaderos imperios del turismo sexual, lo que sustenta sus economías.
Tailandia se convirtió en la capital mundial del turismo sexual, por la belleza
de las mujeres, a quienes se les denomina en los folletos turísticos oficiales
como chicas hospitalarias, palabra clave para el entretenimiento sexual.
Elizalde, R.M plantea que el jineterismo comienza a cobrar auge a partir de la
década de los 90 debido a la contracción de las contradicciones de Europa del
Este, y los cambios en el modelo económico y en las condiciones sociales que
favorecieron la rápida circulación de dólares en la sociedad cubana al
priorizarse el turismo y la apertura al capital extranjero dentro de las
estrategias de sobrevivencia del país.
¿Quiénes son estas personas? ¿Qué las distingue? Todas tienen relaciones
sexuales con extranjeros a cambio de una o varias condiciones fijadas o no de
antemano: dólares, regalos o el disfrute de los servicios de las instalaciones
turísticas.
En el jineterismo – palabra extendida en Cuba que al parecer viene del habla
popular mexicana y califica a aquel que obtiene ganancia indebida o ventajosa –
se distinguen tres tipos fundamentales de práctica de acuerdo con la manera en
que abordan al extranjero, según Elizalde, R.M.
-Los de sitio fijo buscan al cliente en un lugar determinado: discoteca, hotel,
albergue INIT, casa de cita clandestina, aeropuerto, en días y horas regulares.
-Los callejeros recorren céntricas avenidas a sitios de habitual paso de
turistas, empresarios o marineros a carro o a pie, en espera de que acepten sus
servicios o les propongan una cita.
-Los exclusivos son más reservados, pues encubren la prostitución con otras
actividades – son bailarines, modelos, masajistas-sus precios suelen ser más
elevados y sus teléfonos o modo de localización son conocido a veces por
intermediarios y clientes.
El factor económico es sin dudas el que condiciona esta prostitución, que no es
la única pero que vincula el mayor número de personas dedicadas a la práctica.
El servicio que vende los jineteros, proxeneta mediante o no, es el uso de su
cuerpo por un plazo que muchas veces expira al amanecer. Paradójicamente el
mercado del placer es un bazar de insatisfacciones. Más de la mitad de las
mujeres necesitan de la bebida o de la droga para ¨ sentirse bien ¨ y estar en
condiciones de ¨ hacer el pan ¨. Muchas piensan en otros hombres mientras son
poseídas. Aseguran que el amor no es importante y que ¨ el cariño solo es bueno
si sirve para el negocio.¨
El asedio al turismo en cualquiera de sus manifestaciones demuestra la perdida
de valores de la población que la practica y por tanto constituye un reto para
los organismos e instituciones que tienen como encargo social la prevención de
conductas inadecuadas en la sociedad.
A las puertas del próximo milenio, la corrupción de menores se ha convertido en
un habitual tema de preocupación para casi todos los gobiernos del planeta;
originando también inquietudes y discrepancias entre los miembros de las
diferentes sociedades; todo ello debido a las impresionantes estadísticas que se
manejan a nivel mundial sobre el considerable crecimiento de este fenómeno.
Según cifras aportadas por organismos de la ONU, tales como la UNICEF, cada año
no menos de un millón de niños en todo el mundo son introducidos en el mercado
del sexo, víctimas del tráfico y el turismo sexual; constituyendo esta situación
“(...) una violación fundamental de los Derechos del Niño, equiparada con la
tortura por el daño que ocasiona”. Plantea Documento de la UNICEF del Congreso
Mundial contra la Explotación Sexual Comercial de Niños.
En el caso de Cuba este fenómeno se materializó como algo aislado durante la
década del 70, y comienzos de la del 80; de hecho esta conducta corruptora
resulta poco conocida hasta los primeros años de la década del 90. En este
período se hizo necesario adoptar una serie de medidas emergentes para sacar a
flote nuestra economía de la difícil situación en que se encontraba producto de
la desaparición del campo socialista mundial y la desintegración de la URSS.
Entre las medidas adoptadas con el objetivo de reanimar la economía e
insertarnos en los mecanismos económicos mundialmente existentes se encuentran:
la apertura de nuestro gobierno a las inversiones extranjeras, el incremento del
turismo internacional en el país y la despenalización de la tenencia de divisas
libremente convertibles. Estas medidas produjeron indudables beneficios
económicos, pero trajeron aparejadas nocivas consecuencias en el plano social.
Los efectos negativos arriba mencionados podrían ser divididos para su mejor
comprensión en dos planos: efectos económicos y efectos sociales. Entre las
consecuencias económicas de las medidas emergentes anteriormente citadas, se
puede mencionar la depreciación del peso cubano y la “dolarización” de la
economía, las sensibles desigualdades entre el trabajo, el ingreso y el consumo;
etc. En el plano social se han manifestado como consecuencias: la pérdida del
incentivo por el trabajo, las diferencias sociales creadas por ingresos no
provenientes del trabajo, el deterioro de algunos valores morales a nivel
social, y, como efectos más negativos encontramos el incremento del
proxenetismo, la prostitución y la aparición de fenómenos tan denigrantes como
el asedio al turismo y la mendicidad.
Teniendo en cuenta esta situación social existente en Cuba en la década de los
90 es que el Estado Cubano ha recrudecido su atención en la tutela penal de los
niños y jóvenes, tratando de evitar que la proliferación de las conductas
corruptoras de menores adquiera en nuestra Patria, las dimensiones que posee a
nivel mundial. En consonancia con este interés estatal es que nos dedicamos a
profundizar en el estudio del delito de Corrupción de Menores, haciendo hincapié
en su concepto, en el tratamiento que recibe en algunas legislaciones
latinoamericanas, en la evolución histórica en el ordenamiento cubano y en sus
actuales características técnico-penales. Según González, M
La entrada en la última década del Siglo XX, significó para Cuba un cambio
radical en sus condiciones económicas y sociales. El derrumbe del campo
socialista y el recrudecimiento del bloqueo de EE.UU. contra la isla nos colocó
en una crítica situación económica, lo que obligó a una apertura al Turismo
Internacional, el otorgamiento de curso legal a las divisas convertibles, etc.
Todas estas medidas indispensables para evitar la paralización económica
trajeron aparejadas una serie de consecuencias negativas de carácter social,
reavivándose, entre otros problemas, la posibilidad de la corrupción de menores.
A tenor con esta peculiar situación socio-económica, aparece el Decreto-Ley 175
del 17 de junio de 1997, el cual introduce modificaciones sustanciales en el
rango de las sanciones del delito de Corrupción de Menores, elevando estas
sanciones de manera considerable. Además, en cuanto al elemento material realiza
cambios en los verbos rectores, creando nuevas conductas delictivas para este
tipo penal. Según se plantea en el estudio teórico del delito de corrupción de
menores.
Conclusiones:
· El asedio al turismo constituye un problema a enfrentar en las nuevas
condiciones de la sociedad cubana, provocado principalmente por la
desvinculación del estudio y el trabajo y la búsqueda de esta vía como fuente de
obtención de dinero de forma rápida.
· El trabajo de todos los factores en los diferentes territorios y de las
Comisiones de Prevención es determinante para disminuir el número de incidencia
en esta problemática y reincorporar a estas personas a la sociedad con un nuevo
proyecto de vida de acuerdo a las posibilidades que le brinda el proyecto social
cubano.
Bibliografía
1. Documento de la UNICEF del Congreso Mundial contra la Explotación Sexual
Comercial de Niños. Estocolmo. Suecia. Agosto de 1996.
2. Domínguez, M.I, Ferrer, M. E. 1996. Jóvenes cubanos. Expectativa en los ´90.
Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.
3. Elizalde, R.M. 1996. Jineteros en La Habana. Editorial: Pablo de la Torriente.
4. González, M. 1997. Informe final de Investigación sobre “Estudio
Criminológico de los efectos sociales negativos de la despenalización de la
tenencia de divisas en las provincias de Villa Clara y Santi Spíritus”.
5. ----------------. 2008. Estudio teórico del delito de corrupción de menores.
Disponible en:www.derecho.sociales.uclv.edu.cu/corrupción%20de%20menores.htm.
Consultada en abril/2008.
6. Echevarria, M. 2007. Asedio al turismo. Disponible en:
www.cubademocraciayvida.org/web/article.asp. Consultada en abril/2008.
7. Ferrer, D. 2006. Los derechos de la mujer en Cuba. Una alerta para el turismo
en la isla. Prisión, represión, corrupción y abuso al día. Disponible en:
www.finlay_online.com/tomasromay/darsi6.htm. Consultada en marzo/2008.