“Una conducta responsable y consciente en la vida está en dependencia de los
conocimientos asimilados y de las normas, valores y convicciones interiorizados
que permiten al hombre regularse y determinarse como personalidad. Se requiere
por tanto una estrecha vinculación y correspondencia entre componentes afectivos
y cognoscitivos de la personalidad para lograr una individualidad madura y
desarrollada, una personalidad caracterizada por niveles superiores de
regulación que permitan al hombre guiarse realmente por sus principios morales
para trazar su conducta, valorar sus actos y tomar decisiones futuras con pleno
conocimiento del alcance y repercusión de su comportamiento.
El carácter integral de la personalidad exige que la educación como sistema
organizado de influencia, dirigido a su formación y desarrollo, tenga en cuenta
todas sus esferas: moral, intelectual, estética, física, sexual y otras, en unos
objetivos específicos, pero también en una estrecha unidad dialéctica.
La educación sexual, entendida como la preparación de las nuevas generaciones
para el encuentro con el otro sexo y con la propia sexualidad, en concordancia
con los intereses y exigencias del individuo y de la sociedad, trasciende el
concepto estrecho de lo erótico en la existencia del hombre.
En la educación sexual convergen conocimientos aportados por las diferentes
ciencias (psicología, ética, higiene, biología, fisiología, etc.) y en ella
intervienen múltiples sectores de la sociedad...”
Introducción
El panorama actual de la educación de la sexualidad en Cuba se caracteriza por
la existencia, en primer lugar, de una marcada voluntad gubernamental por apoyar
el trabajo de especialistas que desde diferentes disciplinas e instituciones a
varios niveles se encuentran desarrollando trabajos de investigación que abarcan
un amplio espectro de la sociedad cubana y, en segundo lugar, por una mirada más
abierta, desprejuiciada y colaborativa con respecto al desarrollo y promoción de
estrategias, acciones y fundamentos legales orientados a garantizar una
sexualidad sana en la población cubana, abordando aristas que tradicionalmente
eran tratadas por especialistas aislados o por algunos grupos de investigación.
Hoy se realizan investigaciones importantes sobre temas como erotismo, homofobia,
drogadicción, violencia de género y aunque aún persisten reticencias, rechazos
en algunas personas hacia estos temas, indiscutiblemente el camino avanzado ha
sido largo.
La preparación de la familia, la escuela y la comunidad como parte del sistema
de influencias que debe incidir en la educación armónica de los individuos es
parte primordial de estas investigaciones y cada año se presentan soluciones en
diferentes eventos y se discuten propuestas como resultado de experiencias
pedagógicas, tesis de maestría y de doctorado, sin embargo, muchos jóvenes
estudiantes de carreras pedagógicas, profesores en adiestramiento, profesores de
experiencia y estudiantes en general, desconocen elementos de importancia para
responder las siguientes preguntas:
¿Cuándo se comenzaron a abordar los contenidos de Educación Sexual en los
programas docentes cubanos?
¿Qué preparación reciben los maestros para “saber” educar la sexualidad?
¿Cómo influyeron los cambios generados por la Revolución de 1959 en el campo de
la educación de la sexualidad en Cuba?
En el presente trabajo se ofrece un resumen de la historia de la Educación de la
Sexualidad en Cuba a partir de la segunda mitad del siglo XX que es donde se
encuentran concentradas las transformaciones más radicales que, en este campo,
han sucedido en el país.
Métodos utilizados
Teóricos: Análisis- síntesis, Histórico-lógico y Estudio documental
Empíricos: Entrevista
Desarrollo
Si buscamos en los antecedentes de la educación sexual en Cuba podemos comprobar
que las concepciones y enfoques de la educación en la actualidad, y más
específicamente de la educación sexual, tienen como antecedentes los aportes de
maestros, pensadores, escritores y científicos cubanos de los siglos XVIII, XIX
y la primera mitad del siglo XX, sin embargo, a pesar de la existencia de
trabajos relevantes desde la pedagogía y otras ciencias, antes de 1959 la
población cubana se caracterizaba por el predominio de un alto índice de
analfabetismo, bajo nivel cultural y la multiplicación de mitos, prejuicios y
tabúes reforzados por un fuerte código moral de carácter machista. A pesar de la
importancia que muchos pensadores concedieron a la educación sexual, ésta no se
incluía en los planes de estudio de las diferentes enseñanzas, y la formación de
los educandos tenía un carácter instructivista, teoricista, reproductivo,
externalista y sustentado en la sanción y la represión.
Después del triunfo revolucionario de enero de 1959, tuvieron lugar
transformaciones políticas y sociales que repercutieron en el campo de la
educación y surgió el Sistema Nacional de Educación, con un papel decisivo en la
construcción de la nueva sociedad. No obstante los nuevos planes de estudio
tampoco incluían los elementos necesarios para fomentar la educación de la
sexualidad y ni siquiera el estudio de los sistemas reproductivos existía en los
programas, con la excepción de algunas escuelas de segunda enseñanza que sí
trataban estos contenidos.
La educación de los niños y jóvenes para asumir su vida sexual se mantuvo
fundamentalmente a cargo de la familia en la cual perduraban vestigios de la
moral burguesa plagada de los prejuicios, tabúes y estereotipos machistas que
caracterizaban la sociedad cubana de la república. Sin embargo, aunque el papel
de la escuela como “portavoz de la Revolución y el hombre nuevo” no tuvo una
incidencia directa en la educación de la vida sexual de la pareja, sí logró
transformar algunas concepciones acerca de la mujer, la familia, y las
relaciones sociales, con la nacionalización de las escuelas y la aplicación del
principio de coeducación que contribuyeron a transformar el sistema de educación
cubano.
Uno de los pasos de avance más importantes que en este sentido dio la sociedad
cubana después de la Revolución fue la creación de la organización que ha
representado a la mujer cubana con un trabajo profundo, amplio, transformador,
masivo, sostenido y relevante desde su surgimiento hasta nuestros días: la
Federación de Mujeres Cubanas (FMC).
La FMC, en la década del 60, convocó al Ministerio de Salud Pública (MINSAP)
para realizar acciones encaminadas a lograr una adecuada educación sexual en la
población cubana.
En los primeros años de la Revolución, se adaptaron viejos textos y se
elaboraron otros, que irradiaban los nuevos valores de la clase obrera en el
poder, o sea, los valores necesarios para poder llevar a cabo la transformación
dialéctica que se esperaba.
En el año 1964, surgieron los Institutos Pedagógicos como facultades de las
universidades que existían en ese momento que eran la Universidad de la Habana,
la Universidad Central de Las Villas y la Universidad de Santiago de Cuba, donde
se formarían los profesores encargados de la educación y la instrucción de las
nuevas generaciones bajo una nueva moral: la socialista, ajena a toda hipocresía
y que ponía en el centro de toda su atención al ser humano.
En 1970 se puso en marcha el Programa Nacional de Educación Sexual y en 1971,
cuando se celebró el Primer Congreso de Educación y Cultura en Cuba, se
acordaron medidas para contribuir al desarrollo de este programa y se hizo
hincapié en la indispensabilidad del trabajo para una adecuada educación de la
sexualidad.
Específicamente en el año 1972, se crearon las bases para potenciar numerosas
investigaciones con la creación del Grupo Nacional de Educación Sexual (GNTES)
integrado por un grupo de investigadores que traían, junto a sus conocimientos,
una mirada fresca e impetuosa y muchas ganas de trabajar.
Ya en el año 1974, en las Tesis del II Congreso de la FMC sobre “El papel de la
familia en el Socialismo”, se planteó la necesidad de preparar a padres, madres,
maestras y maestros para la educación de las futuras generaciones y se hizo
énfasis en el tema de la educación sexual.
El I Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), tuvo lugar en el siguiente
año (1975) y en él se elaboró la tesis “Sobre el pleno ejercicio de igualdad de
la mujer” y se precisaron un grupo de tareas que para lograr la equidad de
géneros debían cumplir el Ministerio Nacional de Educación (MINED), el MINSAP,
la FMC y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
En la segunda mitad de la década del 70, a partir de los resultados obtenidos
como parte del proceso conocido como Perfeccionamiento del Sistema Nacional de
Educación, se incluyeron la explicación científica de la reproducción humana y
el estudio de los órganos sexuales y su higiene en la asignatura Ciencias
Naturales que se recibía en los grados tercero y cuarto de la enseñanza
primaria. La decisión de incluir esos contenidos en los planes de estudio de la
primaria generó un sinnúmero de comentarios a favor y muchos más en contra
puesto que tuvo que enfrentarse a los criterios de muchos padres, madres,
maestros y maestras que trataban de ocultar o tergiversar la realidad de la
reproducción de la especie humana como consecuencia de la educación que habían
recibido antes de estas transformaciones.
Otros aspectos de la educación sexual se incluyeron igualmente en las
asignaturas Anatomía, Fisiología e Higiene del Hombre y Biología General, que se
estudiaban en noveno y décimo grados respectivamente.
Las investigaciones que se realizaron dentro del proceso de perfeccionamiento
arrojaron, por otro parte, que las acciones que se habían ejecutado hasta ese
momento eran insuficientes ya que solamente se incluían los contenidos de la
Educación Sexual en las ciencias biológicas y no se trataban aspectos
relacionados con las dimensiones de la sexualidad desde la
interdisciplinariedad.
En 1976, el Grupo Nacional de Educación Sexual (GNTES) devino Centro Nacional de
Educación Sexual y por la resolución ministerial 777, los Institutos Pedagógicos
se convirtieron en centros independientes denominados Institutos Superiores
Pedagógicos (ISP).
Desde ese año, los Institutos Superiores Pedagógicos han tenido varios planes de
estudio con el objetivo de perfeccionar la formación de profesores con un alto
nivel científico- metodológico.
La asignatura Educación Sexual, fue incluida por el MINED, en el currículo de
las Educadoras de Círculos Infantiles, maestros y maestras de educación primaria
y profesores y profesoras de nivel medio, en el año 1981, con un programa de 72
horas de duración, que abordaba la sexualidad desde lo histórico, lo biológico,
lo psicológico y básicamente desde el punto de vista pedagógico. Después de
validado este programa se creó otro con una duración de 36 horas.
En el curso 1987-1988, se perfeccionó el programa de Anatomía, Fisiología del
Desarrollo e Higiene Escolar y se acordó que la unidad Particularidades
Anatomofisiológicas de niños y adolescentes, que estudia los cambios puberales y
los caracteres sexuales secundarios, necesitaba abordar, la sexualidad humana,
la higiene de la vida sexual y la planificación familiar, porque estos cambios
puberales crean inquietudes que el educador debe enfrentar con cientificidad y
naturalidad.
Conjuntamente, en la casi totalidad de los Institutos Superiores Pedagógicos del
país, se comenzó a impartir un curso facultativo para los profesores de esas
asignaturas usando dos textos básicos de Educación Sexual escritos por un
colectivo de autores integrado por profesores de varias provincias.
A partir del curso 1991-1992, se desarrolló un nuevo proceso de transformación
de la educación dando continuidad a los perfeccionamientos de 1975 y 1985
durante el cual se introdujeron las asignaturas Educación Cívica y El Mundo en
que Vivimos, con el objetivo de preparar a niños y jóvenes para la vida en
sociedad y para la familia, y además, se elaboraron nuevos programas donde se
aprovechaba la lógica del contenido de las asignaturas, para cumplir los
objetivos de la educación sexual.
En el año 1997, el Ministerio de Educación y la Editorial Pueblo y Educación,
publicaron el documento teórico-metodológico Hacia una Sexualidad Responsable y
Feliz, bajo el auspicio del Gobierno cubano y del Fondo de Población de Naciones
Unidas (UNFPA). En este documento se presentaron las bases teóricas y
metodológicas del proyecto cubano Educación Formal para una Conducta Sexual
Responsable, como parte del Programa Nacional de Educación Formal y tal y como
declara el colectivo de autores en la introducción, el documento constituye la
guía fundamental para enfrentar el trabajo en los diferentes centros docentes.
Tiene como objetivo principal brindar los elementos conceptuales y metodológicos
básicos para la preparación de los equipos técnicos involucrados.
Con la puesta en marcha del proyecto Educación Formal para una Conducta Sexual
Responsable, en las escuelas de los diferentes niveles de enseñanza se involucró
directamente al claustro y a las organizaciones estudiantiles en la realización
de actividades de promoción de salud sexual y reproductiva, se comenzaron a
organizar charlas con los profesores, escuelas de padres, actividades conjuntas
con el personal de salud de la escuela, intercambios con especialistas
procedentes de centros de investigación, campañas para promover el conocimiento
sobre ITS-SIDA, para conocer los riesgos del embarazo precoz, entre otras
actividades, que ya no quedaban solamente a expensas de la creatividad y al
interés del claustro de los centros sino que se encontraban recogidas dentro de
la estrategia psicopedagógica que se elaboraba, a partir de las orientaciones
del proyecto, teniendo en cuenta la comunidad, la familia, las instituciones
involucradas a nivel municipal, provincial y nacional, así como los objetivos
generales y específicos de la educación.
Desde los primeros años de la Revolución los medios audiovisuales jugaron un
papel muy importante en la difusión de los nuevos valores revolucionarios. La
filmografía y la literatura llegaron a la mayoría de los hogares en las figuras
de filmes como Retrato de Teresa, Lucía o Una novia para David, y en los libros
de los sexólogos Mónika Krause y Heirink Bruckner que han sido muy populares en
Cuba.
Programas televisivos como Nuestros hijos y Cuando una mujer que han salido al
aire en etapas muy diferentes han llegado a tener una buena teleaudiencia y
específicamente el primero, fue de gran impacto en su momento por las
necesidades educativas tan acuciantes que tenía la población.
También se publicaron numerosos libros y folletos dirigidos a responder
preguntas e inquietudes de los niños y jóvenes acerca de la sexualidad, o a
preparar a los padres para responder esas interrogantes.
En los últimos años, con los cambios que han tenido lugar en la Televisión
Cubana con el surgimiento de nuevos canales y programas de televisión, se le han
dedicado espacios importantes a los spots educativos, a programas donde se
entrevistan especialistas en Sexología y se han incluido aspectos de la
Educación Sexual en los programas para niños y jóvenes.
En las ediciones de la Feria Internacional del Libro, se lanzan libros y
materiales interesantes acerca del tema, se imparten conferencias y se realizan
juegos de participación y concursos.
Otras acciones han sido la publicación del sitio web del Centro Nacional de
Educación Sexual, la realización de talleres en las comunidades, la formación de
promotores de salud sexual, la creación de las casas de orientación a la mujer y
las clínicas del adolescente, la organización de cursos por parte de la FMC, la
creación del servicio línea-ayuda para hacer consejería de manera anónima, la
apertura de maestrías en temas de sexología, etcétera.
En las nuevas condiciones de universalización de la educación superior en Cuba,
de acuerdo con los programas que se han diseñado para estas nuevas condiciones,
los estudiantes de carreras pedagógicas reciben un taller de Educación Sexual.
Conclusiones
Desde el triunfo revolucionario de 1959, en Cuba se le ha prestado especial
atención a la salud integral de la población incluyendo la salud reproductiva y
sexual.
Para cumplir los objetivos de la educación de la sexualidad en Cuba se han
modelado diseños curriculares, programas, estrategias, sistemas de acciones, y
otras propuestas que tienen en cuenta las vías de socialización
institucionalizadas y las no institucionalizadas, como la familia y los grupos
informales.
A pesar de estos logros, aún persisten muchos problemas en la sociedad que están
siendo investigados por especialistas en el tema con apoyo de las organizaciones
de masas e instituciones estatales.
Bibliografía
Castellanos Simons Beatriz y Alicia González Hernández. Desarrollo histórico de
los sexos en Cuba. Magister. Boletín 4. Instituto Superior Pedagógico “Enrique
José Varona”. La Habana, 1980.
Colectivo de autores. Documento teórico-metodológico Hacia una sexualidad
responsable y feliz, 1997.
García Valdés Pedro. Apuntes de la Conferencia sobre Educación Sexual: su
importancia en el ámbito escolar, Pinar del Río, 1942
González Hernández Alicia. Artículo Maestro de ayer y de hoy. Doctor Ángel C.
Arce pionero de la Sexología en Cuba. En Revista Pedagogía Cubana 5. La Habana,
1990.
González Hernández, Alicia y Castellanos Simons, Beatriz. “Sexualidad y Género:
Alternativa para su educación ante los retos del siglo XXI”, Editorial
Científico-Técnico. La Habana, 2003.
Pérez José Martí. Obras Completas. Cuaderno de Apuntes. Tomo XXI. Editorial
Gente Nueva. La Habana, 1983.
Ruiz Gamio, Xiomara. Planificación familiar. Consejos a la pareja. Editorial
Política. La Habana, 1995. Folleto.
Tesis del II Congreso de la FMC, 1974
Tesis y resoluciones del I Congreso del Partido Comunista de Cuba, 1975
Enviado por: Lic. Nery Karen García Pando
Palabras Claves: sexología, sexualidad, educación de la sexualidad