Era costumbre del Che en su vida guerrillera anotar cuidadosamente en su
diario personal sus observaciones de cada día.
Lo que pudo conservar de esos apuntes le sirvió luego para escribir sus
magníficas narraciones históricas de la guerra revolucionaria en Cuba, llenas de
contenido revolucionario, pedagógico y humano.
Introducción:
Era costumbre del Che en su vida guerrillera anotar cuidadosamente en su diario
personal sus observaciones de cada día.
Lo que pudo conservar de esos apuntes le sirvió luego para escribir sus
magníficas narraciones históricas de la guerra revolucionaria en Cuba, llenas de
contenido revolucionario, pedagógico y humano.
"Si queremos expresar cómo aspiramos que sean nuestros combatientes
revolucionarios, nuestros militantes, nuestros hombres, debemos decir sin
vacilación de ninguna índole: ¡que sean como el Che! Si queremos expresar cómo
queremos que sean los hombres de las futuras generaciones, debemos decir: ¡que
sean como el Che! Si queremos decir cómo deseamos que se eduquen nuestros niños,
debemos decir sin vacilación: ¡queremos que se eduquen en el espíritu del Che!
Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que pertenece al futuro,
¡de corazón digo que ese modelo sin una sola mancha en su conducta, sin una sola
mancha en su actitud, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el Che!
Si queremos expresar cómo deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con
todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡QUEREMOS QUE SEAN COMO EL CHE!”
(Fidel Castro en la Velada Solemne en memoria del Comandante Ernesto Che
Guevara)
Es el modelo del futuro, porque será el modelo por el cual toda la sociedad en
pleno construye su futuro. Ello no significa que ahora, a diario, no se vea a
miles de hombres y mujeres en el mundo que sean como el Che: dignos, solidarios,
desprendidos de lo material, austeros, valientes, combativos, humildes,
antiimperialistas, es decir, verdaderos revolucionarios como el Che.
Otra de las expresiones del pensamiento creador del Che, de su autenticidad como
revolucionario, de lo que el entendía como necesidad de cambio revolucionario
para dignificar al ser humano, lo fue sus ideas de luchar por la independencia
de América. (Ideas que ya habían nacido en él mucho antes de su llegada a Cuba,
ya el Che había estudiado la obra de Martí, conocía de su profundo humanismo
revolucionario y había vivido las experiencias en su recorrido por casi toda
América como médico. Ideas que hizo realidad cuando partió a combatir a las
selvas del Congo) Para él sin libertad, sin independencia política no podía
existir justicia social, no podía haber mejoramiento humano. La necesidad que
para él tenía la creación del hombre nuevo
. Un hombre con una concepción distinta a la formada por las sociedad
capitalista, un hombre con nuevos valores como la austeridad, el sacrificio, la
abnegación, el ejemplo personal etc., sobre este aspecto señaló “No se trata de
cuántos kilogramos de carne se come o cuantas veces por año pueda ir alguien a
pasear a la playa… se trata de que el individuo se sienta más pleno, con mucha
más riqueza interior y con mucha más responsabilidad… todavía es preciso
acentuar su participación consciente en todos los mecanismos de dirección y
ligarlo a la necesidad de la educación técnica e ideológica…”
Desarrollo:
El proceso de formación de la guerrilla es un incesante llamado a la conciencia
y al honor de cada hombre. El Che sabía tocar las fibras sensibles de los
revolucionarios. Cuando Marcos, reiteradamente amonestado por el Che, fue
advertido de que podía ser expulsado deshonrosamente de la guerrilla, respondió:
”Antes fusilado”; más adelante dio su vida heroicamente. Similar fue el
comportamiento de todos los hombres en los que puso su confianza y a los cuales
se vio en la necesidad de amonestar por alguna u otra forma en el transcurso de
la lucha. Jefe fraternal y humano, sabía también ser exigente y en ocasiones
severo, pero lo era en primer lugar y en mayor grado que con los demás, consigo
mismo. Che basaba la disciplina en la conciencia moral del guerrillero y en la
fuerza tremenda de su propio ejemplo.
Che pensaba igualmente que en el destacamento guerrillero participasen
combatientes de distintos países latinoamericanos y que la guerrillera en
Bolivia fuese escuela de revolucionarios que harían su aprendizaje en los
combates. A su lado quiso tener para ayudarlo en esa tarea, junto a los
bolivianos, un pequeño núcleo de guerrilleros con experiencia, que habían sido
casi todos compañeros suyos en la Sierra Maestra, durante la lucha
revolucionaria en Cuba, cuya capacidad, valor y espíritu de sacrificio conocía.
De esos hombres ninguno vaciló en responder a su solicitud, ninguno lo abandonó,
ninguno se rindió.
Se convirtió en un verdadero experto en la guerrilla. Planificó con extremo
cuidado y destreza hasta la economía y el abastecimiento, pues decía que esto es
fundamental para la guerrilla. Aún cuando el número de hombres con que contaba
en el mes de septiembre, algunas semanas antes de su muerte, era muy reducido,
todavía la guerrilla mantenía su capacidad de desarrollo y algunos cuadros
bolivianos, como los hermanos Inti y Coco Peredo, se iban ya destacando con
magníficas perspectivas de jefes. Fue la emboscada de Higueras, única acción
exitosa del ejército contra el destacamento que mandaba el Che, matándole la
vanguardia e hiriéndole varios hombres más en pleno día, cuando se trasladaban a
una zona campesina de mayor desarrollo político, lo que les creó una situación
insuperable.
Impresiona profundamente la proeza realizada por este puñado de revolucionarios.
La sola lucha contra la naturaleza hostil en que desenvolvían su acción
constituye una insuperable página de heroísmo. Nunca en la historia un número
tan reducido de hombres emprendió una tarea tan gigantesca. La fe y la
convicción absoluta en que la inmensa capacidad revolucionaria de los pueblos de
América Latina podía ser despertada, la confianza en sí mismo y la decisión con
que se entregaron a ese objetivo, nos da la justa dimensión de estos hombres.
Che dijo un día a los guerrilleros en Bolivia: “Este tipo de lucha nos da la
oportunidad de convertirnos en revolucionarios, el escalón más alto de la
especie humana, pero también nos permite graduarnos de hombres, los que no
puedan alcanzar ninguno de estos dos estadíos deben decirlo y dejar la lucha.
Los que con él lucharon hasta el final se hicieron acreedores a estos honrosos
calificativos. Ellos simbolizan el tipo de revolucionarios y de hombres a
quienes la historia en esta hora convoca para una tarea verdaderamente dura y
difícil: La transformación revolucionaria de América Latina.
Para luchar contra ese enemigo se requiere el tipo de revolucionarios y de
hombres de que habló el Che. Sin ese tipo de revolucionarios y de hombres,
dispuestos a hacer lo que ellos hicieron, sin el ánimo de enfrentarse a enormes
obstáculos que ellos tuvieron, sin la decisión de morir que a ellos los acompañó
en todo instante, sin la convicción profunda de la justicia de su causa y la fe
inconmovible en la fuerza invencible de los pueblos que ellos albergaron, frente
a un poder como el imperialismo yanqui, cuyos recursos militares, técnicos y
económicos, se hacen sentir en todo el mundo, la liberación de los pueblos de
este continente no sería alcanzada.
La hazaña que este puñado de hombres realizó, guiados por el noble ideal de
redimir un continente, quedará como la prueba más alta de lo que pueden la
voluntad, el heroísmo y la grandeza humana. Ejemplo que iluminara las
conciencias y presidirá la lucha de los pueblos de América Latina, porque el
grito heroico del Che llegará hasta el oído receptivo de los pobres y explotados
por los que él dio su vida, y muchos brazos se tenderán para empuñar las armas y
conquistar su definitiva liberación.
El 7 de Octubre escribió el Che sus últimas líneas. Al día siguiente una
numerosa tropa enemiga hizo contacto con ellos. No hay ningún sobreviviente de
los que combatieron en las posiciones más próximas al Che, que hizo el máximo
para proteger la retirada a un lugar más seguro de sus compañeros, hasta que cae
herido.
Se ha podido precisar que el Che estuvo combatiendo herido hasta que el cañón de
su fusil M-2 fue destruido por un disparo, inutilizándolo totalmente. La pistola
que portaba estaba sin ”magazine”. Estas increíbles circunstancias explican que
lo hubiesen podido capturar vivo.
Las horas finales de su existencia en poder de sus despreciables enemigos tienen
que haber sido muy amargas para él, pero ningún hombre mejor preparado que el
Che para enfrentarse a semejante prueba.
Che contemplaba su muerte como algo natural y probable en el proceso y se
esforzó en recalcar, muy especialmente en sus últimos documentos, que esa
eventualidad no impediría la marcha inevitable de la revolución en América
Latina. “Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo... En
cualquier parte que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ese,
nuestro grito de guerra, haya llegado a un oído receptivo y otra mano se tienda
para empuñar nuestras armas.”
Para no luchar habrá siempre sobrados pretextos en todas las épocas y en todas
las circunstancias, pero será el único camino de no obtener jamás la libertad.
Con toda seguridad sus críticos seudo revolucionarios, con su cobardía política
y su eterna falta de acción, sobrevivirán a la evidencia de su propia estupidez.
Conclusiones:
Arquetipo de intelectual revolucionario, sus trabajos sobre la acción y la
teoría revolucionaria son sumamente valiosos. Su ejemplar y heroica vida es
invaluable arma que esgrimimos los maestros en la educación de nuestros niños, y
queremos que nuestros jóvenes tengan ese instrumento, tengan esa arma en la
mano, aunque no fuera más que para enriquecer nuestra cultura, aunque no fuera
más que para obligarnos a meditar, aunque no fuera más que para profundizar en
nuestro pensamiento revolucionario.
El trabajo con el conocimiento que tenemos sobre la valiosa obra y vida del Che
es un indestructible cimiento para las clases, como el mejor medio de enseñanza
a utilizar en las aulas.
Para la formación y educación de niños y jóvenes es absolutamente imprescindible
el conocimiento de la vida y obra del Che, por su trascendencia y su
extraordinaria vigencia. El Che tenía una amplia visión sobre lo que se debía
hacer y sabia que para llegar al desarrollo había que estudiar, investigar,
conocer y aplicar las nuevas tecnologías.
En la carta que le deja a sus hijos al partir de Cuba para luchar en Bolivia les
decía así:
¨... Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro ha sido leal a
sus convicciones.
Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la
técnica que permite dominar la naturaleza...¨
Y eso hemos hecho, tratar de conocer y adentrarnos en las increíbles ventajas y
utilidades que nos ofrece las nuevas tecnologías, llevándola a las escuelas, a
la educación.
El ejemplo siempre inspirador del Che, su intransigencia revolucionaria, sus
valores, su pensamiento creador, estuvo presente cuando el Segundo Secretario
del Partido, el compañero Raúl Castro afirmó en el acto central con motivo del
Aniversario 54 del salto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes,
celebrado en Camagüey, el 26 de Julio de 2007 “… Mientras mayor sea el problema
o desafío, más organización, más trabajo sistemático y efectivo… se requiere
trabajar con sentido crítico y creador, sin anquilosamiento ni esquematismo,
nunca creernos que lo que hemos hecho es perfecto… estamos en el deber de
cuestionarnos cuanta cosas hacemos, en busca de realizarla cada vez mejor, de
transformar concepciones y métodos”.
Bibliografía:
-¨ Temas Económicos ¨ de Ernesto Guevara
- Diario del Che en Bolivia.
- Periódico Grama del 12 de Octubre de 1987. Fragmento del discurso de Fidel en
el acto central por el XX Aniversario de la Caída en combate del Che, efectuado
en Pinar del Rió el 8 de Octubre de 1987.
- Software Todo de Cuba
- Software Nuestra Historia
- Pasajes de la guerra revolucionaria-Ernesto Guevara.
Autores: Lic. Roberto Cruz Acosta
Lic. Yáskara Arafet Zaragoza
Centro de trabajo: Facultad Regional “Mártires de Artemisa” de la Universidad de
las Ciencias Informáticas.