Resumen:
Con este trabajo pretendemos lograr un acercamiento a acción evaluativo, su
significado pedagógico, en particular, a profundizar en su dimensión y alcance
dentro del proceso docente educativo.
La educación hoy constituye un tema de debate y estudio por educando e
investigadores motivados por diferentes causas. En la actualidad está de manera
importante impactando a los sistemas educativos: la masificación de la matrícula
del nivel superior de enseñanza, conjugado con la diversidad y cantidad de
tareas que impone la complejidad de la vida moderna.
Con idea de municipalización de la enseñanza, donde hasta el momento la idea más
alta ha sido la creación de las Sedes universitarias, nuestro país dio un paso
trascendental en el desarrollo de la educación al proponerse alcanzar niveles
cuantitativa y en el proceso de planeación, la evaluación es medio fundamental
para conocer la relevancia social de los objetivos planteados, el grado de
avance con respecto a los mismos, así como la eficacia, impacto y eficiencia de
las acciones realizadas. De ahí que la información que resalta del proceso
evaluativo sea la base para establecer los lineamientos, las políticas y las
estrategias que orientan la evaluación de este nivel educativo.
Introducción:
La acción evaluativo es inherente al hombre. Ello es un reflejo del pensamiento
reflexivo que lo caracteriza y es una evidencia de la profundización del
término. En este trabajo pretendemos solamente lograr un acercamiento a su
significado pedagógico, en particular, a profundizar en su dimensión y alcance
dentro del proceso docente educativo.
La educación hoy constituye un tema de debate y estudio por educando e
investigadores motivados por diferentes causas. En la actualidad está de manera
importante impactando a los sistemas educativos: la masificación de la matrícula
del nivel superior de enseñanza, conjugado con la diversidad y cantidad de
tareas que impone la complejidad de la vida moderna.
Con idea de municipalización de la enseñanza, donde hasta el momento la idea más
alta ha sido la creación de las Sedes universitarias, nuestro país dio un paso
trascendental en el desarrollo de la educación al proponerse alcanzar niveles
cuantitativa y En el proceso de planeación, la evaluación es medio fundamental
para conocer la relevancia social de los objetivos planteados, el grado de
avance con respecto a los mismos, así como la eficacia, impacto y eficiencia de
las acciones realizadas. De ahí que la información que resalta del proceso
evaluativo sea la base para establecer los lineamientos, las políticas y las
estrategias que orientan la evaluación de este nivel educativo.
La evaluación es una oportunidad de hacer docencia, de hacer educación; y
alcanza este sentido cuando constituye la base para la toma de decisiones acerca
de lo que el alumno puede y debe hacer para proseguir su educación,
puntualizando el que el proceso evaluativo como parte de la educación, debe
adaptarse a las características personales de los alumnos, esto es, debe llegar
al fondo de la persona, destacar lo que la persona es, con relación a sus
sentimientos, emociones, acciones, etcétera, cualitativamente superiores.
De las fases que intervienen en el proceso de enseñanza-aprendizaje, la
evaluación es digamos la más importante. En el terreno educativo, la evaluación
ha evolucionado en la medida que se ha desarrollado y perfeccionado la práctica
del proceso docente-educativo. La eficacia de la educación, depende en gran
medida de la calidad de la información abordada por la evaluación, sobre la cual
se habrán de basar las decisiones que regulen cada etapa de dicho proceso. De
ahí la significación que tiene la evaluación dentro del proceso de
enseñanza-aprendizaje.
Este trabajo tiene como objetivo el siguiente:
Valorar la evaluación del aprendizaje como aspecto del proceso
docente-Educativo que evidencia las transformaciones logradas en los estudiantes
de derecho de la SUM “Rafarel Trejo” del municipio de los Arabos.
Desarrollo:
Partiendo de la antecedente de que la evaluación es una parte importante del
proceso docente educativo y que este constituye “el proceso formativo escolar
que de modo más sistemático se dirige a la formación de los educandos y en el
que estos se instruyen, se desarrollan y educan”, se profundizará en el estudio
de la esencia pedagógica de la evaluación y de su correlación con el resto de
los componentes de este proceso.
Toda actividad que desarrolla el hombre supone evaluación. Esta es una parte
circunstancial de aquella, porque interviene en una función esencial: la
regulación de la actividad. Ya sea efecto de un control externo al propio sujeto
o los sujetos de la actividad de que se trate, o de una regulación interna, o de
ambas. Ya se trate, de la actividad vista en un plano más general en lo social,
o más individual en el plano psicológico. En cualquiera de los casos está
presente la evaluación.
Desde una perspectiva psicológica, la evaluación puede considerarse una de las
necesidades humanas más relevantes, porque está ligada a la formación de su
identidad.
Desde edades tempranas del desarrollo, se crea y manifiesta en el niño la
necesidad de probarse, de conocer sus y posibilidades, de conocerse a sí mismo,
mediante su relación con los otros, consigo mismo y con los objetos de
actividad.
En el proceso de planeación, la evaluación es medio fundamental para conocer la
relevancia social de los objetivos planteados, el grado de avance con respecto a
los mismos, así como la eficacia, impacto y eficiencia de las acciones
realizadas. De ahí que la información que resalta del proceso evaluativo sea la
base para establecer los requisitos, lineamientos, las políticas y las
estrategias que orientan la evaluación de este nivel educativo.
La evaluación constituye la base para la toma de decisiones acerca de lo que el
alumno puede y debe hacer para proseguir su educación, puntualizando en que el
proceso evaluativo como parte de la educación, debe adaptarse a las
características personales de los alumnos.
La evaluación es el elemento regulador. Su aplicación ofrece información sobre
la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje, sobre la efectividad del resto
de los componentes y las necesidades de ajustes, modificaciones u otros procesos
que todo el sistema o algunos de sus elementos deben sufrir.
Como cualquier actividad, su modo de existencia es dinámico, como proceso. La
misma se realiza en función de objetivos previstos; tiene un objeto: aquello que
se evalúa; se realiza en interacción del evaluador con el objeto mediante un
conjunto de acciones y operaciones que requieren el uso de procedimientos y
medios adecuados. Supone fases:
- orientación
- ejecución
- Control
- regulación.
La evaluación del aprendizaje ocupa un lugar superior dentro de la evaluación
educativa, ha sido enriquecida por diferentes modelos, cada una con sus aportes
y restricciones. Esta dirección de la evaluación permite concretar todo el
aparato conceptual y metodológico, en aras de analizar cualitativamente todas
las transformaciones que se desarrollan en los educandos a partir de un sistema
de influencias educativas, esto permite llegar a juicios de valor, tomar
decisiones, así como determinar las necesidades educativas y los niveles de
ayuda a los sujetos interactivos del proceso pedagógico.
La evaluación es un proceso que comprende:
• Educar a los estudiantes a autoevaluarse.
• Comprobar conocimientos, habilidades, hábitos, destrezas, capacidades,
convicciones.
• Orientar la organización del trabajo independiente estudiantil.
• Contribuir en la aplicación de conocimientos.
• Orientar a los profesores en la toma de medidas para dirigir el proceso
docente educativo.
• Constituye un proceso de comunicación interpersonal, que reúne las
características y presenta todas las complejidades de la comunicación humana,
donde los roles de evaluador y evaluado pueden alternarse, e incluso, darse
simultáneamente; y donde ambos sujetos se influyen recíprocamente, modificando
sus representaciones sobre el objeto de evaluación.
• Abarca los distintos momentos del proceso del aprendizaje. Desde el estado
inicial del sujeto de aprendizaje, el propio proceso en su despliegue, hasta los
resultados parciales y finales correspondientes.
• Abarca atributos cualificables y cuantificables del objeto de evaluación.
La evaluación permite comparar los resultados del trabajo de educadores y
alumnos con los objetivos propuestos, para determinar la eficiencia del proceso
docente educativo.
La evaluación aparece indisolublemente ligada a la práctica de la educación. De
alguna manera, la evaluación se asoció al proceso docente desde que este surgió
como actividad social.
Referencias a los exámenes y sus regulaciones en las universidades medievales,
confirman la relación del término con el gradual proceso de escolarización que
tuvo lugar en la época, como resultado de la influencia de diversos movimientos
sociales e ideológicos.
La definición de evaluación asumida permite profundizar en la evaluación del
aprendizaje, en la que se sistematizan diferentes fases o subprocesos de todo el
proceso evaluativo. Existen diferentes criterios al tratar de resumir dichas
fases; no obstante, la mayoría de ellos se inclinan, a mostrarse de acuerdo con
las etapas siguientes:
• Establecimiento de los objetivos o propósitos de la evaluación.
• Organización de la estrategia de evaluación que debe seguirse, en
correspondencia con el nivel y características de los alumnos.
• La sistematización de la obtención de información (cuantitativa y/o
cualitativamente durante todo el proceso) a partir de la selección o elaboración
y aplicación de los instrumentos para ello.
• El análisis y la valoración de toda la información obtenida.
• La precisión de los resultados.
• La toma de decisiones que permitan reajustar el proceso hacia una mayor
eficiencia y calidad, en términos no solo de conocimientos y habilidades, sino
de valores, cualidades y comportamientos que revelen el efecto educativo de la
actividad pedagógica.
La evaluación tiene varias Funciones:
- Instructiva: Es una de las más importantes, contribuye a elevar la
calidad del estudio, se refleja en el aumento del volumen y la calidad de los
conocimientos, incrementa la actividad cognoscitiva, contribuye a la
sistematización, la generalización y profundización del contenido y la actividad
independiente.
- Educativa: De gran importancia, determinada por el hecho de que la
comprobación y evaluación constituyen el elemento esencial que muestra los
resultados docentes del alumno ante su maestro o profesor y el colectivo del
aula, pone en evidencia como cada alumno cumple con su deber social: el estudio.
- Retroalimentación: Permite determinar en que medida el estudiante
asimila el contenido de la enseñanza.
- Desarrollo: El cumplimiento de las tres funciones anteriores constituye
un paso necesario para lograr el desarrollo de los alumnos, lo que constituye un
principio de la enseñanza y también una función de la evaluación.
- Control: Como resultado de la evaluación revelan el nivel de desarrollo
alcanzado por los estudiantes en cuanto al sistema de conocimientos, habilidades
y hábitos exigidos por los programas de estudio. Permite comprobar la cantidad y
calidad de conocimientos que adquieren los alumnos, de acuerdo con los niveles
de asimilación y el grado de independencia con que forman y desarrollan
habilidades y hábitos y obtienen normas de conducta.
La participación activa del alumno en el control debe estar orientada a:
• Propiciar el desarrollo de su interés por el aprendizaje.
• Contribuir a la formación de elementos que permiten el autocontrol, la
autorregulación y la autoevaluación.
• Lograr mayor independencia.
• Influir en el desarrollo de cualidades personales como la objetividad y
seguridad de sí mismo
- Innovadora: queda determinada por las posibilidades de la evaluación,
por su contenido y por su forma, de generar el desarrollo de los estudiantes,
como verdaderos espacios que propicien dudas, creen la necesidad de verificar
las respuestas, de formular hipótesis y, en general, estimulen el pensamiento
crítico y la creatividad de los estudiantes, en la medida que le posibiliten
transferir los conocimientos, las habilidades y los métodos adquiridos a nuevas
situaciones de aprendizaje.
Estas funciones se realicen por separadas, sólo responden a un enfoque
metodológico, con el objetivo de comprender mejor la esencia de cada una de
ellas. En la práctica estas funciones están indisolublemente ligadas, formando
una unidad dialéctica.
La ciencia didáctica plantea que se evalúa el proceso concebido, planificado,
organizado y ejecutado.
El objetivo principal de la evaluación es retroalimentar el proceso
enseñanza-aprendizaje. Los datos obtenidos en la evaluación servirán a los que
intervienen en dicho proceso (docentes-alumnos) en forma directa para mejorar
las deficiencias que se presenten en la realización del proceso e incidir en el
mejoramiento de la calidad y en consecuencia el rendimiento en el Proceso
Enseñanza-Aprendizaje. Para tal fin, es importante diferenciar el término
medición de evaluación, así como la clasificación de esta última y su función
didáctica.
La evaluación es el motor del aprendizaje pues sin evaluar y regular los
aciertos y errores, no habría avances en el aprendizaje de los alumnos, ni
acción efectiva de los docentes.
En correspondencia con este análisis, se comparte la definición de evaluación
que sugiere el Dr. Orestes Castro como: “proceso de análisis de las
transformaciones sistemáticas de la personalidad del alumno durante un ciclo de
enseñanza, para su perfeccionamiento a partir de reajustes en el trabajo
pedagógico”.
Modelos de Evaluación:
Existen varios tipos de evaluación que, según Belmonte, se corresponden
estrechamente con el método de enseñanza utilizado:
La cualificación: Hace énfasis en la descripción y caracterización de los
atributos, en su especificidad, establece las relaciones de orden de medidas de
los atributos.
La evaluación sumativa : Sucede finalizando un período, etapa o curso
dado y no tiene en cuenta el proceso, es decir se limita al resultado de este.
Este tipo de evaluación sintetiza el predominio de tendencias evaluativos
tradicionales y ha sido objeto de críticas desde diferentes puntos de vista.
La evaluación formativa: Se corresponde con la acepción evaluativo que se
ha analizado, presupone tener conocimiento del alumno y de sus procesos de
aprendizaje, de los contenidos, la asignatura o el grado y del papel del maestro
en la facilitación o no de ese aprendizaje. Para hablar de evaluación formativa
debe hablarse del conocimiento de uno mismo como persona y como profesional, del
conocimiento del alumno para poder apoyarlo mejor; por lo tanto, es necesario
conocer los procesos de aprendizaje por los que transitan los alumnos, lo que
supone el dominio de los objetivos y el contenido de enseñanza, en estrecha
relación con toda la dinámica del proceso docente-educativo que se ha
organizado.
La evaluación diagnóstica: Tiene como función identificar el nivel de
conocimientos con el que se inicia a los alumnos en un curso o unidad para
compararlos con el nivel de aprendizaje que se pretende (objetivos de
aprendizaje) y de esta manera comprobar si los alumnos cuentan con los
conocimientos necesarios para iniciar dicho curso o unidad y determinar si es
posible impartirlo de acuerdo al plan original o si se requiere algún cambio.
En el nivel universitario los estudiantes de derecho, no presentan
potencialidades extraordinarias, lo cual implica que la enseñanza cada día
produzca un giro hacia la adquisición en los estudiantes de estilos para
aprender y apropiarse de conocimientos y de esta forma acercarse al cúmulo del
saber creados por la humanidad en su devenir; por lo que se continúan
presentando dificultades para lograr ese propósito, por ello se identifican
algunos de ellos como los de mayor incidencia en el proceso de
enseñanza-aprendizaje entre las que encontramos:
• El estudiante tiende a aprender de forma reproductiva, por lo que se ve
afectado el desarrollo de habilidades para la reflexión crítica y autocrítica de
los conocimientos que aprende.
• Tienen pocas posibilidades de proyectarse en clase, de participar de forma
activa e independiente planteando sus puntos de vistas, juicios y valoraciones.
• Poseen limitaciones en cuanto a las facilidades de expresión oral, la cual es
de vital importancia para su perfil.
La evaluación del aprendizaje configurada según los modelos cuantitativo y
cualitativo.
La evaluación incluye la medición (cuantitativa y/o cualitativa) y la supera
hasta llegar a los juicios de valor que sean el caso.
Las evaluaciones pueden fundamentarse en dos enfoques:
- En normas
- En criterios.
En el primer caso cuando el docente emite su juicio acerca de lo evaluado,
comparando la realización del estudiante con lo que normalmente se espera que
sea su comportamiento o resultado. Esto en relación con las personas de su edad
y condición.
También se dice que se está evaluando con base en normas, cuando la distribución
de los resultados se ubica tal y como se espera que ocurra en una curva normal.
Dicho en otros términos, el evaluador en estas condiciones supone que las
personas de más o menos de la misma edad y condición tienen capacidades y
rendimientos tales, que siempre se van a encontrar: Un grupo de estudiantes con
bajo rendimiento, un segundo grupo con mal rendimiento; un tercer grupo, que
representa la mayoría cuyos resultados y capacidades se consideran comunes o
regulares; un cuarto grupo (de poca proporción) que son los buenos, por último,
una pequeña minoría que se destaca por ser excelente.
El enfoque evaluativo lleva a prácticas realmente inadecuadas, tales como las de
"ajustar los resultados de los exámenes y pruebas" de modo que sus resultados de
todos o de casi todo el grupo de estudiantes sean muy buenos o que todos
aprueben. Con esto se logra que el profesor no sea considerado como muy elástico
o muy "blando". De otra parte, si todos o casi todos pierden, la opción es
"aflojarle" las pruebas para que la punto se "normalice". En esta forma nadie
dirá que el profesor es un "tirano".
En el segundo caso, el docente juzga basándose en criterios que sirvan para
establecer el grado de perfección que se espera en un determinado aspecto o
rendimiento dado.
Realizar una evaluación basada en criterios, quiere decir entonces que a cada
estudiante se lo evalúa según cumpla o no con los criterios establecidos.
Significa, además, que si un educando no logra el objetivo de todas maneras, lo
que se espera es que lo logre. Por consiguiente, se deben revisar no solamente
los aspectos o variables que afectan al aprendizaje del estudiante, sino
también, las variables que de alguna manera puede influir en el proceso de
enseñanza o en la acción docente. El análisis de sus resultados orientará la
toma de decisiones que sean pertinentes.
La Evaluación Cuantitativa (Stuffelbeam, 1973), concentra su atención en la
evaluación de objetivos establecidos a priori y que sirven para decidir en qué
grado han alcanzado los estudiantes los objetivos propuestos.
El debate entre la cuantificación del aprendizaje y su evaluación cualitativa es
una manifestación particular de una polémica más amplia entre los conocidos
enfoques cualitativos y cuantitativos o experimentales que tienen lugar en las
ciencias sociales y con énfasis, en la investigación educativa.
Conclusiones:
El estudio y investigación de este tema nos permite llegar a concluir que la
evaluación es un componente del proceso de enseñanza-aprendizaje en estrecha
relación con los demás, posee el carácter director , nos expresa el carácter
sistémico de todos los componentes así como su interrelación; El conocimiento de
las funciones de la evaluación nos permite analizar el buen funcionamiento del
proceso de enseñanza-aprendizaje en los educandos de forma individual y grupal;
La evaluación adecuada y sistemática permite la calidad del proceso partiendo de
la función de diagnostico que orienta el camino correcto en las acciones que
debe seguirse por el profesor para avanzar en el conocimiento, además de
establecer un nexo directo con la investigación y la auto preparación de los
estudiantes que aun presentan problemas con su el desarrollo de sus capacidades
intelectuales.
Bibliografía:
1. Adcline, F y otros: “Didáctica y optimización del proceso de
enseñanza-aprendizaje”, IPLAC, impresión ligera, La Habana, 1998.
2. Castro Pimienta, O. Evaluación integral. Del paradigma a la práctica.
Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1999, pág.12.
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CEE-ISPEJV, edición Mora Carnet. La Habana, 2001.
4. -González Pérez, Miriam (2000). La evaluación del aprendizaje de los
estudiantes. CEPES. Universidad de la Habana.
5. Hernández Fernández, A., M.; R. Fraga Rodríguez y O. Castro Pimienta. Hacia
una eficiencia educativa. Una propuesta para debate. Departamento Editorial
Escuela Politécnica del Ejército Sangolquí -Valle de los Chillos, 1993.
6. -Sánchez Portuondo, Fernando C. (1999). Selección de lecturas sobre
Evaluación Educativa. Universidad de Matanzas.
7. Zilbestein Toruncha, J; R. Portela Falgueras y M. Mc Person Sayú. Didáctica
integradora de las ciencias. Experiencia cubana. PROMET. Editorial Academia, La
Habana, 1999, pág. 10.
Datos de la autora:
Nombre y Apellidos: Doris Jiménez Padrón
Especialidad: Lic. Marxismo Leninismo e Historia
Año: 2009
País: Los Arabos, Matanzas, Cuba