Resumen:
En este artículo se hace una valoración de las principales alteraciones del
comportamiento que se manifiestan en la adolescencia, así como la importancia de
la comprensión de la etiología de las mismas y los principales rasgos que
tipifican la personalidad del adolescente con dichas alteraciones. Sin lugar a
dudas la socialización de estos temas son de vital importancia para el
profesorado de secundaria básica a escala mundial, pues estudios realizados a la
adolescencia en el mundo demuestran que existe desconocimiento de la influencia
del ambiente escolar, familiar y comunitario.
La adolescencia, implicaciones en el proceso educativo.
La adolescencia es uno de los períodos más importantes de la vida humana (Gómez
MA, 2005). El intervalo de edades que abarca este período varía de un autor a
otro (Gorge I, 1998) pero por lo general se enmarca entre los 11 o 12 años de
edad hasta los 18 o 20 años. Período que se ha subdividido en dos etapas la
“adolescencia temprana “coincidente con el período de la secundaria básica y la
“ adolescencia tardía “ que se corresponde con la educación media superior.
La adolescencia es una etapa del individuo en la que se producen intensos
cambios biológicos, psicológicos y sociales que tienen repercusión en el sistema
de relaciones que asumen con el mundo que le rodea y consigo mismo.
En lo biológico el adolescente es sujeto de un conjunto de particularidades del
desarrollo y el crecimiento que deben ser conocidas para comprender ciertas
conductas que marcan la llamada pubertad. En esta edad se da el llamado ¨
estirón del adolescente ¨ el desarrollo de las gónadas y el desarrollo de los
caracteres sexuales secundarios, dentro de los que se destacan: el crecimiento
de vellos en la región púbica, el cambio en la piel matizada por la aparición de
puntos negros que anteceden la aparición del acné, resultado de la creciente
actividad de las glándulas sebáceas, el desarrollo de los sistemas circulatorios
y respiratorios. Las féminas desarrollan los senos, caracterizada por el
agrandamiento de los pezones y aparece la primera menstruación, mientras que en
el varón aparecen las emisiones nocturnas como consecuencia de los sueños
eróticos.
Este proceso de maduración de los diferentes sistemas del organismo del
adolescente hace que él centre la atención en su ética corporal, trayendo
consigo (González ME, 2005) que muchas preocupaciones del adolescente estén
relacionadas con su propio cuerpo, con la revisión de su imagen corporal como
elemento de su identidad sexual (López F, 1993).
Caracteriza al adolescente el uso del pensamiento abstracto para resolver
problemas. Se evidencian en él marcada orientación hacia la búsqueda de la
autonomía emocional, la autodeterminación de sus vocaciones, modifica sus
relaciones interpersonales, transforma su escala de valores y asume nuevos
roles.
La dinámica de estos cambios ha sido matizada por no pocos autores como la
“crisis de la adolescencia“ dando idea del carácter traumático de estos cambio.
Valoraciones estas cuestionables a la luz de la Escuela Histórico Cultural pues
rompen la relación entre lo interpsicológico (condiciones externas en que vive
el adolescente, su conjunto de relaciones) y los factores intrapsicológicos (su
mundo interior).
Comprender aún mejor al adolescente demanda de evaluar el concepto de situación
social del desarrollo entendida (Bozovich L 1976) como la combinación de las
condiciones externas e internas de cada etapa evolutiva, que condiciona la
dinámica del desarrollo psíquico durante el período, así como la aparición de
nuevas condiciones internas cualitativamente superiores
Independientemente de la existencia de particularidades psicológicas que
distinguen esta etapa cada uno de ellos posee una situación social del
desarrollo. El medio ambiente comunitario, familiar, el sistema de relaciones en
que se desenvuelven constituyen fuentes activa para la aprehensión. Esta
relación del adolescente con su medio social puede ser interpretada a partir de
la ley genética fundamental enunciada por Vigotsky (1973) de acuerdo a la cual
los procesos internos, individuales (intrapsicológicos) van siempre precedidos
por el mundo externo (interpsicológico).
El componente interno de la situación social del desarrollo del adolescente
expresa los contenidos de la esfera afectiva o inductora, definiendo su
comportamiento el cual puede ser de aceptación, positivo, voluntarioso,
agresivo, respetuoso (Caballero AM, y otros, 2006). Por lo que el adolescente
como ente epistémico dibuja un comportamiento mediado por su experiencia,
necesidades, aspiraciones, intereses motivaciones y expectativas.
Las necesidades del adolescente están condicionadas por los cambios
anatomofisiológicos, sus máximas aspiraciones, la búsqueda de independencia, de
autodeterminación y el reconocimiento social.
Varios estudios del adolescente han identificado un conjunto de factores de
riesgos que dinamizan la relación de los factores externos e internos
comprendidos en la situación social del desarrollo, Gómez A.M. (2005) aborda una
clasificación que se ajusta a los intereses de esta investigación, agrupándolos
en: factores individuales, educacionales y familiares.
Los factores individuales expresan el nivel de tendencia secular, motivación
hacia el estudio y rendimiento escolar, la autoestima y estimulación positiva,
los niveles de autocontrol, el maltrato a que es sometido. Dentro de los
factores educacionales los más significativos se encuentran las conductas
correctivas no consecuentes con la etapa del desarrollo y el pobre conocimiento
de profesores, profesionales de la salud, la comunidad y la familia sobre el
proceso de la adolescencia. En el orden familiar los aspectos de mayor
significación se reflejan en la organización familiar (hogares incompletos o
monoparentales, padres ausentes, nuevas parejas), así como el funcionamiento
familiar (roles paternales no bien definidos, persistencia de roles
tradicionales, ausencia de valores positivos, estilos de vida no satisfactorio,
relación familiar conflictiva).
La escuela secundaria básica y en particular el PGI, organizador del proceso
pedagógico, deben tener conciencia de que esta etapa evolutiva de la persona
tiene tareas que resolver (Havighurst R. J., 1972) las cuales tienen carácter
formativas y no pueden esperar a otra etapa evolutiva para alcanzarse. Estas
tareas son:
• Alcanzar nuevas y más maduras relaciones con los compañeros de edad de ambos
sexos.
• Adquirir un papel social masculino o femenino.
• Aceptar el propio físico y utilizar el cuerpo eficientemente.
• Lograr una independencia emocional con respecto a los padres y otros adultos.
• Prepararse para el matrimonio y la vida familiar.
• Prepararse para una carrera.
• Adquirir un conjunto de valores y un sistema ético como guía de la conducta a
desarrollar, es decir, una ideología.
• Desear y lograr una conducta socialmente responsable.
Las alteraciones del comportamiento: su repercusión en la adolescencia.
Como se ha explicado la adolescencia por si sola demanda de esfuerzos muy
singulares para comprenderla y fomentar modos de actuación educativos que
permitan contribuir al desarrollo del adolescente.
La bibliografía consultada permite reconocer la existencia de tendencias en el
abordaje de los problemas del comportamiento las más significativas se describen
desde las posiciones del conductismo, el constructivismo y la escuela histórico
cultural. Esta pluralidad de tendencias ha generado diferentes corrientes y
escuelas, las cuales si bien es cierto que han enriquecido la gama de
interpretaciones, han generado enfoques eclécticos en no pocos autores,
limitando conceptualmente algunas teorizaciones y enfoques metodológicos.
Las alteraciones del comportamiento han sido abordadas como aspectos relativos
al tratamiento de niños difíciles en el sentido amplio de la palabra (Vigotsky
L, 1982), al escolar difícil (Bochakarieva G, 1977), asociado a alteraciones
psicológicas (García A, 2003; Vega, R 2004), como alteraciones en el proceso de
formación de la personalidad (Arias G, 2006)
Estos autores reconocen que las relaciones sociales constituyen la esencia
humana, son la fuente de lo psíquico, no solo en su constitución sino también en
sus manifestaciones, lo que conduce a precisar como marco teórico general desde
la propia ciencia, para el estudio y comprensión del comportamiento humano el
enfoque históricocultural introducido en la Psicología por L. S. Vigotsky, que
declara como condición básica del surgimiento y desarrollo del psiquismo humano
al proceso de internalización de la experiencia social.
Para Watson (1924), citado por Greciano I (2001) se considera como
comportamiento lo que el organismo hace o dice tanto externa como internamente,
es decir no solo son reflejo de aspectos motores sino de los emocionales. No se
trata solo de fenómenos visibles u observables, sino de lo psíquico, lo
subjetivo. El comportamiento es resultado de vivencias, de los sentimientos, de
pensamientos, de alteraciones orgánicas, de las acciones, son todos
comportamientos o manifestaciones de un ser humano, que se expresan en
diferentes niveles expresión: mental, corporal y relacional con el mundo
externo.
Las cualidades del ser humano están muy relacionadas con la ética y la moral,
como expresión de un sistema de valores que la sociedad en un momento
determinado considera socialmente positivos. Aspectos estos coincidentes Bleger
J (1973) para quien el estudio del comportamiento no puede hacerse del contexto
social, correlacionando los aspectos socioculturales con los psicodinámicos.
Superando posiciones biologicistas del estudio del comportamiento Maturana H
(1997) hace referencia a que la condición genética hace posible un modo de vida,
pero no lo determina, este será resultado del encuentro del organismo
(entiéndase hombre) con el medio.
En este nivel de análisis Reyes R.M. (2003) considera la necesidad de la
comprensión del comportamiento humano desde la articulación de las aristas
biológicas, dinámicas y cognitivas, como un fenómeno complejo, distinguiendo
entre la existencia de un conjunto de necesidades pasivas y activas que
movilizan al sujeto. Asegura … de principio que la eficiencia del comportamiento
humano no depende solo de la satisfacción de las necesidades que lo movilizan, o
de las competencias y capacidades que se realicen en la solución de problemas, o
de un funcionamiento orgánico congruente o armónico que le permitan al sujeto la
funcionalidad de todas sus estructuras para una relación equilibrada con el
medio y la realización exitosa de todas sus necesidades … Ha de tenerse presente
la naturaleza de las necesidad, las cuales deben ser activas para que
posibiliten la realización y desarrollo del sujeto.
La satisfacción de las necesidades activas del adolescente está muy relacionada
con las tareas de su etapa evolutiva y van mucho más allá de la satisfacción de
déficit, de carencias o como deseos que provocan repetición e involución.
¿Cómo comprender los mecanismos de regulación del comportamiento? ¿Qué
implicaciones posee para la educación? La regulación del comportamiento ha sido
un tema de ardua búsqueda en los investigadores, por razones de la naturaleza de
esta tesis abordaremos tres posiciones al respecto: Vorgwer M (1984), Saparova I
(1986) y González F, (1989).
Vorgwer M (1984) considera que existen tres niveles de regulación de la
personalidad que actúan de manera integrada y sistémica en toda la vida del
sujeto: el nivel de regulación concreta, el nivel de regulación reflexiva y el
de autorregulación.
Saparova I (1986) plantea la existencia de cuatro formas para eliminar o atenuar
las contradicciones que se dan en la personalidad. En la primera el sujeto posee
absoluto predominio a la conservación de sus actitudes y valores por lo que
ignora los nuevos. En la segunda también el sujeto tiende a conservar las
actitudes y valores pero con cierta valoración de aquellos aspectos “nuevos”,
que aunque conocidos no los integra a su vida subjetiva. La tercera forma
manifiesta cambios por parte de sujeto en sus motivos, actitudes, así como las
relaciones hacia los demás y hacia si mismo. En la cuarta forma ya el sujeto es
capaz de asumir una nueva filosofía de y para la vida, estabilizando su
comportamiento. Las formas uno y dos son manifestaciones de ciertos mecanismos
de defensa de la personalidad, a diferencia de los niveles restantes donde ya el
individuo se dispone a la aceptación y finalmente obre según dichas normas.
González F, (1989) considera dos niveles de regulación de la personalidad: el
consciente – volitivo y el de estereotipos, normas y valores, que se expresan en
determinados indicadores funcionales.
En el nivel consciente – volitivo se manifiestan como indicadores: 1– Las
operaciones cognitivas de la personalidad, 2 – La dimensión futura de los
contenidos psicológicos como reguladora del comportamiento, 3 – La flexibilidad
del sujeto para organizar, reconceptualizar y revalorar los contenidos
psicológicos de su personalidad, 4 – La capacidad del sujeto para estructurar,
de manera consciente, los elementos internos y externos de su campo de acción
tanto mediato como inmediato, 5 – La posición activa de la personalidad en la
fundamentación de sus principales concepciones y puntos de vista, 6 – El
esfuerzo volitivo estable a la concientización y elaboración de los elementos
externos e internos que afectan el comportamiento.
En el nivel regulador de normas, valores y esteriotipos se encuentran los
siguientes indicadores funcionales: 1 – El manejo esteriotipado de la
personalidad, 2 – La rigidez en la expresión de los contenidos psicológicos, 3 –
La subordinación de las operaciones cognitivas a la carga emocional de las
normativas del sujeto, 4 – El predominio de los elementos inmediatos en la
orientación temporal de la personalidad y 5 – Posición pasiva del sujeto en su
sistema de interrelaciones con la realidad.
Por lo que el adolescente desde este punto de vista es un ente que ... piensa,
elabora, planea, siente mediante los contenidos psicológicos de su personalidad,
los cuales se definen por sus potencialidades, en la función reguladora mediante
estas propias operaciones …
Entre estos dos niveles de regulación del comportamiento se debe dar una
síntesis necesaria que expresa en cada individuo las potencialidades que posee
para regular su comportamiento, en lo conductual y en lo ideativo.
Clasificación de las alteraciones del comportamiento.
Los principales problemas del comportamiento que se han resumido en las
investigaciones consultadas de pueden agrupar en: Problemas del comportamiento
en el aula (indisciplinas), comportamientos agresivos, comportamiento tímido y
los relacionados con la alteración de la atención (Greciano I, 2001).
La American Psychiatric Association (1994) en la llamada DSM – IV de la
clasificación estadística internacional con siglas CIE – 10 1992 y años 1995
incluyen: los trastornos del comportamientos y de las emociones de comienzo
habitual en la infancia y adolescencia, trastornos hiperquinéticos, trastornos
disociales y de las emociones mixtas, trastornos de tics, otros trastornos de
las emociones. Coincidentes con la clasificación asumida por García A, (2003).
En esta investigación se ha distinguido entre una alteración del comportamiento
y un trastorno de conducta a partir del uso de los indicadores propuestos por
Gil –Robles – Nieto, 91986) citados por Greciano I (2001):
• La frecuencia en que se produce el comportamiento.
• La intensidad del comportamiento.
• La duración.
• La latencia que existe entre un determinado hecho y la parición de la
respuesta relacionada con él.
Aspectos que están muy relacionados con las alteraciones habituales de comienzo
de la adolescencia (García A, 2003) los que se caracterizan por tener un
comienzo anterior a los 18 años de edad, se ponen de manifiesto al menos en un
área de acción del alumno: familiar, escolar, social pero a diferencia de estos
no se convierten en un elemento estable de la personalidad del adolescente.
La indisciplina en el aula tiene su manifestación en el no cumplimiento de los
deberes escolares, un grupo de ellos vinculados a la realización de actividades
en relación con el logro de los objetivos formativos (conocimientos,
habilidades, hábitos y valores). Los relacionados con los conocimientos y
habilidades en la solución de tareas docentes pueden tener su fuente en la
relación que se da entre el nivel de exigencia de la tarea docente y las
posibilidades reales de realización por parte del alumno. Estas dificultades
pueden ser resultado de la no aplicación consecuente del diagnóstico escolar, lo
que limita el dominio de la zona de desarrollo potencial del PGI de sus quince
alumnos. Otra arista de esta actitud del alumno puede estar en su jerarquía
motivacional y su escala de valores, por lo cual no siente la necesidad de la
apropiación de tal contenido.
La indisciplina en el aula puede estar vinculada al no cumplimiento de normas de
convivencia social y organizativa, normativa de horarios, aspectos estéticos e
higiénicos relacionados con el vestuario, la moda, el cuidado de los bienes
materiales.
Es también contemplativa la indisciplina en el aula de la búsqueda de un
reconocimiento que el adolescente no logra alcanzar por la calidad de los
resultados de las tareas que realiza por aspectos docentes o de su organización
estudiantil y va a buscar ese reconocimiento infringiendo lo normado.
Debe tenerse en consideración que resultados de investigaciones (García A.D,
2005) han demostrado que el ambiente pedagógico es propenso para la conformación
de ciertos comportamientos en los escolares de secundaria básica. Aspecto que
llama la atención a perfeccionar la calidad de las actividades que se realizan
en la escuela, el rigor científico de su concepción, la determinación de las
formas organizativas, los medios de enseñanza, los métodos del trabajo
educativo… y muy en particular la comunicación como expresión consciente de la
actividad valorativa de profesores y alumnos.
La agresividad o el comportamiento disocial o retador. Esta alteración del
comportamiento se manifiesta cuando un adolescente pretende o logra modificar la
integridad física o psicológica de una persona, objeto material o se proyecta de
palabra sobre algo que tiene significación positiva, insulta, grita y es
desobediente con los demás.
Los aspectos disociales suelen estar relacionados con (García A, 2003) un
ambiente psicosocial desfavorable, entre ellos relaciones familiares no
satisfactorias, Su génesis en la adolescencia pudo haber sido de vivencias de la
infancia (Greciano I, 2001) como la frustración, los sentimientos de inseguridad
y el rigor de regímenes de disciplina dura, la sobreprotección, la falta de
acuerdo entre padres e hijos, la imitación y el rechazo afectivo de los padres,
maestros y amigos.
La agresividad como comportamiento aprendido no es ajena a los factores que han
incidido en la formación de la personalidad, es producto … de un complejo
proceso de educación y de vivencias muy personales, es una respuesta
condicionada por la vida social del sujeto y por sus necesidades… Ella tiene
varios niveles de complejidad apareciendo como un simple mecanismo de defensa,
una reacción agresiva situacional transitoria frente a un medio hostil, hasta
sentir estados de satisfacción y disfrute como características del sádico.
También la agresividad puede tener ciertos niveles de orientación, la familia,
la escuela, el barrio, el sexo opuesto, por lo que no necesariamente puede ser
agresivo hacia todo lo que le rodea.
Estudios realizados por Pupo M, (1998) dan muestra de que estas alteraciones
tienen su génesis en más del 80% de las familias en déficit de enseñanza y el
control moral. En tanto, el maltrato, las malas compañías, la infraestimulación
y la permisividad se presenta entre un 40 y un 60%.
La timidez es comprendida como una alteración del comportamiento que se
manifiesta en el déficit o inadecuación de las relaciones interpersonales con
tendencia a evitar contactos sociales con otras personas, por que puede ser
evaluada como una conducta de aislamiento que conlleva a la ansiedad social. Su
caso más extremo puede llevar a la inhibición del adolescente.
Esta alteración no le permite al adolescente participar de manera activa en la
formación de su personalidad, creándose un mundo paralelo que limitará su
socialización. Por lo general este adolescente no participa en clase, prefiere
quedarse con dudas o ser evaluado del mal antes de participar activamente,
solicita muy poca ayuda, salvo situaciones extremas. Al quedar con lagunas del
conocimiento va ocupando un lugar rezagado en el colectivo, aspectos que de no
atenderse a tiempo puede ocasionar el fracaso escolar.
La timidez puede tener su causa en factores de orden familiar, por conductas de
sobreprotección que limitaron o limitan la realización de determinada actividad
por no exponer al niño a determinados riesgos. La sobreevaluación y la petición
de resultados de actividades no acordes con sus posibilidades, acompañadas de
juicios críticos destructivos. Esta alteración del comportamiento se acompaña
del miedo de hacer el ridículo, de complejos de inferioridad.
Las alteraciones de la atención o del comportamiento volitivo se evidencian en
la pérdida de atención, observación y seguimiento de manera activa a una
actividad que se realiza ya sea como participante activo o espectador. Se pone
de manifiesto en la inquietud, la intranquilidad, irritabilidad y la
hiperactividad. Como resultado de esta alteración el alumno no logra apropiarse
del contenido de enseñanza de la actividad y causa molestias a los demás
miembros del colectivo que participan de la actividad.
Dentro de ellas está la desatención, se evidencia la no prestación de atención a
los detalles y comete errores por descuido en las actividades, tiene
dificultades para mantener la atención en las actividades lúdricas, con
frecuencia parece no escuchar cuando se le habla directamente, le es muy difícil
seguir instrucciones y no terminan sus deberes escolares, rehúsan verse
envueltos en tareas, con frecuencia pierden objetos, son fácilmente distraídos
por estímulos ajenos a la actividad y presentan desinterés por tareas diarias.
La hiperactividad se puede tipificar por los siguientes indicadores:
frecuentemente se agitan las manos y píes y/o se menean en el asiento,
provocando movimientos en exceso, poseen dificultades para mantenerse sentados,
por lo que abandonan el puesto con gran frecuencia, corren, trepan o saltan en
situaciones inapropiadas, con frecuencia tienen dificultades para efectuar las
tareas en silencio, hablan en demasía.
La impulsividad se da cuando el adolescente se adelanta a la realización de una
tarea o a responder preguntas antes de que se termine su formulación, les cuesta
guardar su turno, interrumpen actividades o se meten en asuntos de otros
La educación y orientación a la familia del adolescente con alteraciones del
comportamiento.
Dentro de las funciones y contextos de actuación del PGI de Secundaria Básica se
encuentra la educación y/o orientación a la familia, recurso potencial de
singular importancia pues muchos de los problemas relacionados con la alteración
del comportamiento tienen su génesis en el seno de la familia.
Según Rodríguez J (1990) se entiende por educación familiar ... el sistema de
influencias conscientes pedagógicamente dirigidos a los padres y otros
familiares cercanos, responsabilizados con la educación de los niños y
adolescentes en el hogar, encaminado a elevar su preparación pedagógica y a
estimular su participación activa en la formación de su descendencia …
En tanto, se considera la orientación a la familia Casas G (1988), como ... un
proceso de ayuda para la mejora personal de quienes integran la familia y para
la mejora de la sociedad es para y desde la familia fundamentalmente en todo
aquello que hace referencia a la educación familiar…
La orientación familiar se da en tres niveles fundamentales: el nivel educativo,
el nivel de asesoramiento y el nivel terapéutico (Acosta B y N Cruz, 2004). Se
considera que la familia está sometida a un proceso de educación familiar cuando
demanda de una formación sistematizada y planificada con el fin de enfrentar
determinada problemática, el asesoramiento o capacitación se tiene en cuenta
cuando necesita potenciar capacidades básicas y el propedéutico está presente
cuando se enseñan estrategias para la cohesión familiar.
Estos niveles deben ser seleccionados a petición de la misma familia, de
ocurrir, o como resultado de la aplicación de un diagnóstico científico por
parte del PGI. El modelo de secundaria establece un grupo de formas
organizativas para interactuar con la familia que van desde la Escuela de
Orientación Familiar, hasta la visita al hogar.
La familia es (Áres P 2004) entendida como la unión de personas que comparten un
proyecto vital de existencia común, en el que se generan fuertes sentimientos de
pertenencia a dicho grupo, existe un compromiso personal entre sus miembros y se
establecen intensas relaciones de intimidad, reciprocidad y dependencia. Ha sido
considerada la célula básica de la sociedad.
Estudios realizados por Acosta D y G. Díaz (1999) propusieron una metodología
para la orientación pedagógica a la familia de alumnos en desventajas sociales,
en las que se demostró que orientando a la familia se logra mejorar su
funcionamiento familiar y disminuir las alteraciones de los niños, los cuales
con una respuesta educativa acertada, lograron avanzar en su aprendizaje y
mejorar su conducta. Esto evidencia la necesidad de preparar al maestro para
enfrentar su labor orientadora con la familia, no obstante se debe establecer
los límites de que le corresponde al maestro hacer desde su posición, hasta
donde puede actuar y que le corresponde a cada uno de los factores que forman el
sistema de influencias, por lo que el maestro debe tener conocimientos que le
permitan analizar los casos y solicitar ayuda de especialistas cuando se
requiera.
La familia en el mundo ha estado sujeta a trasformaciones, en Cuba la familia
nuclear básica se ha ido desplazando, dando paso a una mayor existencia de
familias extendidas o ampliadas y monoparentales, lo que sin lugar a dudas hace
más complejo el sistema de relaciones. Al respecto M. Torres (2004), expresa que
en unos casos la excesiva cantidad de personas y las diferencias generacionales
y en otras por el carácter incompleto de la relación, producen ruidos en el
sistema que ponen en peligro el funcionamiento familiar. Aspecto que repercute
en la influencia educativa a sus hijos.
Estudios profundos acerca de la familia (Ferrer M.E, 1987, Arés P, 1990, Reca I,
1996, Aragón E, 2002, Torres M, 2003 y López - Calleja S, 2000) han logrado
establecer un conjunto de "variables socio-psicológicas" que tipifican a la
familia. Dentro de ellas se destacan por su importancia: las variables
estructurales (Tipo de familia, Tipo de vínculos, Zona de residencia, e
Inserción socio-económica), las variables dinámicas o interactivas (Grado de
participación en la vida social de la pareja, Distribución de tareas domésticas,
Estructura de la autoridad familiar y Roles funcionales en los padres).
Las variables estructurales permiten la configuración de los roles en la
familia, así como el contexto sociocultural de la familia. Las familias pueden
ser: Unipersonal, Nuclear, Extendida, y Compuesta, esta clasificación permite
suponer ciertas dinámicas, conflictos y los roles de sus miembros.
Permite esta variable reconocer las generaciones que conforman la familia y si
han sido familias de varios matrimonios, pudiendo clasificarse en:
Unigeneracional, Bigeneracional, Trigeneracional, Cuatrigeneracional,
Reconstruidas y de convivencia múltiple. Incluye además: La Zona de Residencia
(Rural, Semiurbana. Urbana). La inserción socioeconómica contempla: Profesional,
Técnico y Obrero.
Por otra parte las variables dinámicas o interactivas incluyen aspectos tales
como: 1 - Grado de participación en la vida social de la pareja (Simetría social
positiva en la pareja, Asimetría social en la pareja, Asimetría negativa en la
pareja.). 2-Distribución de tareas domésticas, 3- Estructura de la autoridad
familiar 4 - Rol educativo y afectividad.
Arés P (1990) en su libro “Mi Familia es Así en 1990” valora un grupo de causas
relacionadas con el comportamiento que son resultados de la disfunción paterna,
como son la presencia física, el rol educativo y la afectividad, el estudio
arrojó niveles de correlación de las alteraciones con estas disfunciones, la
falta de afecto, la privación paterna, otras relacionadas con la existencia del
padre censor, el padre indulgente y los autoritarios.
Se concuerda con que … la familia es la que proporciona los aportes afectivos y
sobre todo materiales necesarios para el desarrollo y bienestar de sus miembros.
Ella desempeña un rol decisivo en la educación formal e informal, es en su
espacio donde son absorbidos los valores éticos y humanísticos, y donde se
profundizan los lazos de solidaridad. Es también en su interior donde se
construyen los límites entre las generaciones y son observados los valores
culturales…
No siempre se tiene una familia preparada, la crisis económica de los 90 … la
familia cubana sufrió en su seno una serie de transformaciones debido a
influencias del medio externo. Así, aparecen problemas sociales como el
decrecimiento en las condiciones de vida en los hogares cubanos, limitaciones
para la construcción de viviendas y, aparejado a esto, el hacinamiento familiar,
dificultades en la convivencia, etcétera… lo que implica la necesidad de
fomentar desde la escuela una estrategia de educación y/o orientación de la
familia del adolescente con alteraciones del comportamiento.
Investigaciones realizadas por García A, (2003) declaran la existencia de
factores y/o acontecimientos potencialmente generadores de alteraciones
psicológicas … son actitudes, comportamientos, acontecimientos o eventos, que se
producen o inciden de manera sostenida o no, en el entorno del sujeto y que
potencialmente pueden resultar psicológicamente nocivos, dada una edad, un
sujeto y un contexto determinado …
En el ámbito familiar existen un grupo de factores relacionados con el
funcionamiento familiar (relaciones y estabilidad de la familia), los más
significativos son: la sobreprotección, el autoritarismo, la permisividad, el
rechazo, la existencia de conflictos alrededor de la crianza del adolescente, el
maltrato.
Los acontecimientos potencialmente psicopatógenos se agrupan … situaciones
bruscas, imprevisibles en su mayoría que enfrenta al adolescente con estímulos
tensionantes diversos que sobrecargan su capacidad adaptativa, pudiendo provocar
la pérdida de su equilibrio bio – psico – social … Los más significativos son:
las pérdidas físicas o emocionales, ingreso a hospitales e intervenciones
médicas, situaciones de gran estrés, el nacimiento de un hermano, el divorcio,
conducta paranoide hacia el niño, actitudes culpabilizantes, inconsistencia,
complacencia y estimulación de conductas inadecuadas socialmente, el
perfeccionismo.
Conclusiones:
Como se ha podido observar los problemas relativos a las alteraciones del
comportamiento encierran ciertas complejidades, no basta con conocer al
adolescente es sí mismo, sino que debemos buscar aquellas causas que son
expresión del conjunto de influencias del cual es sujeto.
Si estamos de acuerdo con esta primera afirmación, pudiéramos coincidir que en
mucho de los casos la intervención debe tratar de modificar la familia, la
comunidad, el ambiente escolar y el círculo de relaciones que le rodean, según
las particularidades de cada caso.
La escuela como agencia educativa puede dirigir estrategias interventivas de
carácter multidisciplinarias cohesionado diferentes factores.
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