Introducción
En los momentos actuales de profundas transformaciones educacionales, las
exigencias sociales han llevado a perfilar las acciones en función de garantizar
desde el proceso educacional la continuidad de la Revolución. Uno de los
factores decisivos para el logro de tal propósito es contar con la cantidad y
calidad de los maestros y profesores encargados de dirigir los procesos
formativos, aspiración esta que presenta serias limitaciones en el país en
general y en nuestra provincia en particular.
La formación de maestros tiene en nuestro país profundas raíces históricas; su
importancia fue valorada, desde el siglo XIX, por pedagogos como:
José Agustín Caballero (1762 1835) que decía: “ (…) el alma es una tabla rasa
dispuesta a recibir los colores, y será culpa del pintor a quien se encomienda
poner en ella las imágenes de que es capaz (…)”, Así mismo en su discurso sobre
la infancia pronunciado el 16 de septiembre de 1802, destaca el sentido de la
misión magistral. “(…) el arte de inspirar las ideas en la cabeza del otro, de
disponerlas según su capacidad, de dirigirlas bien, es un arte más raro de lo
que se piensa (…)”
Félix Varela (1788-1853) planteó: “Los que enseñan no son más que unos
compañeros del que aprende, que por haber pasado antes el camino, pueden cuidar
que no separe de la dirección que prescribe el análisis.”
José de la Luz y Caballero (1800-1862) exigía remover los cimientos de la
educación a partir de la enseñanza primaria, “ atendamos a la preparación de
este semillero de plantas tiernas y delicadas que más reclama nuestro cultivo;
si queremos ver algún día árboles robustos y frondosos, bajo cuya sombra pueda
redimirse la patria”, también declaró que la función del maestro primario estaba
determinada por “El maestro que no ame su profesión, que no enseñe a pensar a
sus alumnos, no es útil a la enseñanza.” En acuerdo con lo antes expresado es
sorprendente su opinión sobre la capacidad de formación en los escolares
primarios y su manifiesta inteligencia aún desde edades tempranas” Yo no sé como
hay quien dude todavía de las fuerzas intelectuales de los niños.”
Enrique José Varona (1849 1933) aseveró “La enseñanza, al mismo tiempo que sirve
por sí misma al desarrollo de la cultura del espíritu, es una preparación para
la enseñanza profesional, que da al individuo la aptitud para concurrir con su
esfuerzo al trabajo colectivo”, al papel de la arista vocacional del maestro
declaró su función está en: “Adiestrar hoy al ciudadano para la diversidad de
ocupaciones con que puede contribuir a su bienestar, y al de la comunidad .”
José Martí (1853-1895) hombre que encarna lo mejor del pensamiento cubano hasta
entonces. Dentro de su obra y práctica pedagógica se encuentran enmarcadas las
ideas más progresistas de la época recogiendo una valiosa herencia pedagógica
representada por Félix Varela, José de la Luz, Rafael María de Mendive y otros
maestros a los que incluyó en algunas de sus obras: “Enseñar es lo más bello y
honroso del mundo”, “La educación, pues, no es más que esto: la habilitación de
los hombres para obtener con desahogo y honradez, los medios de vida
indispensables, en el tiempo que existen, sin rebajar por eso las aspiraciones
delicadas de la mejor parte del ser humano”, “Educar es preparar al hombre para
la vida”, como la síntesis de tan revolucionaria tendencia; consideró que:
“Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es
hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive: es
ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo debajo de su
tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es preparar al hombre para la vida”.
(1975, t. VIII,281)
La pedagogía cubana en el presente, heredera de las mejores tradiciones, se
reconoce continuadora del legado martiano refrendado en la actual Revolución
Educacional, la cual alcanza una expresión especial en la secundaria básica.
La formación vocacional profesional de los estudiantes constituye un componente
significativo dentro del proceso transformador de la secundaria básica, sin
embargo no se aprovecha suficientemente el potencial de las actividades en la
formación vocacional, ni tampoco sus posibilidades axiológicas, por el contrario
existe rechazo a algunas de ellas, de manera particular las de perfil
pedagógico. La situación no es reciente y el autor ha estado trabajando en el
tema desde 1998.
La temática de la formación vocacional profesional ha sido abordada por
numerosos investigadores nacionales y extranjeros, el análisis de muchas de sus
obras tributan a esta tesis. Entre los nacionales resaltan los trabajos de:
• Fernando González Rey: quien a trabajado esta temática a partir de la
orientación profesional siguiendo la línea del enfoque personológico.
• Jorge L Del Pino Calderón: se centra en el enfoque problematizador.
• Zaida Matos Columbié: quien aborda la orientación vocacional profesional desde
una perspectiva integradora. (Citado en Maestría en Ciencias de las Educación
módulo III tercera parte).
Otros autores significativos, que han trabajado la temática de la formación
vocacional profesional, que el autor de este trabajo asume en sus referentes
teóricos son:
• Mauro Gómez Betancourt: el cuál consideró que en los niños de preescolar y de
la enseñanza primaria se observa un acercamiento motivacional hacia las
profesiones que les resultan más significativas, las que pueden desarrollarse o
perecer en el propio proceso educativo de la personalidad” (Gómez Betancourt.
Mauro, 1994).
• Viviana González Maura apuntó que en la educación de los adolescentes el
trabajo educacional dependerá de la integración entre la escuela, la familia, la
comunidad con el objetivo de propiciar las condiciones de aprendizaje necesarias
para el desarrollo de las potencialidades individuales del adolescente (González
Maura. Viviana (1999)
A pesar de la profundidad de los análisis de los especialistas consultados, no
se agota todo el caudal cognitivo, axiológico, laboral, actitudinal y cultural
que puede ser potenciado por la formación vocacional profesional, en especial en
lo relacionado con las formación vocacional pedagógica. Esto adquiere especial
significado si se conoce que nuestra provincia, al igual que otras del país,
posee una situación compleja con la cobertura de maestros.
En correspondencia con lo anterior, en el imaginario social de muchos
adolescente y sus familias, existen criterios estereotipados acerca de las
profesiones y la vocación, que no tienen fundamento científico pero llegan a los
adolescentes, que las pueden asumir y convertirlas en obstáculos para la
expresión de su formación vocacional y la consideración de los llamados que hace
la sociedad para la incorporación a las carreras de mayor prioridad social. Esta
problemática necesita de una respuesta educativa integral. Entre estos
desacertados criterios, que se recogieron como parte del diagnóstico realizado
de la problemática abordada, están:
• Este nació para ser …,
• Esa vocación con la que nació nadie se la puede quitar…
• Mírate en el espejo de ese profesional, así que eso de ser…, debes pensarlo
bien.
• Déjalo que siga diciendo que quiere ser…, eso yo me encargo de quitárselo de
la cabeza.
• De eso nada tú tienes que seguir el camino de los que estudiaron tus padres.
Estas ideas reflejan algunas de las problemáticas latentes en la secundaria
básica, que nos demuestran algunas insuficiencias en el nivel de conciencia de
la actual situación de los problemas socioeconómicos del país y la necesidad de
las carreras consideradas prioridad social.
Teniendo en cuenta el papel que desempeña la formación vocacional profesional
con perfil pedagógico en el cumplimiento de los principios que sustentan a la
sociedad cubana, y de manera particular la situación territorial de Holguín, el
trabajo a desarrollar en pos de una mayor eficiencia en su materialización en el
proceso pedagógico, se convierte para el país en una exigencia social. De ahí la
necesidad de abordar desde una perspectiva investigativa la formación vocacional
pedagógica en el cumplimiento del encargo social de educación primaria.
La caracterización inicial del objeto de estudio, que incluyó un prediagnóstico
realizado en dos secundarias básicas Dagoberto Sanfield y Enrique José Varona de
la Pera, permitió constatar que en el tratamiento a la formación vocacional
profesional, específicamente lo referido a las acciones de perfil pedagógico, se
manifiestan algunas deficiencias reseñadas a continuación que constituyen
tendencias:
• La calidad de la preparación de los cuadros y docentes para enfrentar las
tareas relacionadas con las actividades de formación vocacional pedagógica a
realizar con los educandos no es aún la idónea, esta es una de las causas de que
dichas actividades no contribuyan adecuadamente a la formación vocacional, en
particular en su perfil pedagógico. Falta dominio conceptual y metodológico de
los fundamentos teóricos de la formación vocacional.
• Desde el actual programa de formación de Profesores Generales Integrales se
manifiestan insuficiencias en la preparación teórico-metodológica de los
profesionales en formación para la formación vocacional pedagógica, las que
repercuten como lógica consecuencia en la incorrecta concepción de este proceso.
• Aunque uno de los principios básicos de nuestra pedagogía es la vinculación e
integración de la teoría con la práctica, los programas y planes concebidos para
la secundaria básica, no recogen suficientemente la integración de los
contenidos curriculares con las actividades de formación vocacional.
• Las acciones que se desarrollan en la primaria en función de la formación
vocacional pedagógica no logran un carácter significativo para los educandos, lo
cual se pone de manifiesto en la poca motivación hacia estas vocación sobre
todos en los grados terminales, en ello influye la falta de relación con el
contexto en que se desarrollan los alumnos.
• El proceso de entrega pedagógica no constituye una herramienta de uso
objetivo. es decir las acciones vocacionales son recurrentes a grados
terminales.
• El trabajo que se desarrolla en los órganos de dirección y técnicos para
implementar las acciones estratégicas a seguir en función de la formación
vocacional pedagógica de los alumnos, carece de sistematicidad y de carácter
sistémico. están más regidas a agentes externos que al propio compromiso de cada
centro con su cobertura presente y futura.
En este momento se está en condiciones de definir la contradicción en su forma
externa, que genera esta investigación y que se manifiesta entre la formación
vocacional, como parte del desarrollo integral del estudiante y las deficiencias
existentes en la misma, en particular en lo referente a su perfil pedagógico.
A partir de la contradicción anterior se ha definido el siguiente problema
científico: ¿Cómo motivar la formación vocacional pedagógica en los estudiantes,
a partir de las potencialidades que ofrece el proceso pedagógico en la
secundaria básica?
El problema científico está contenido en el marco del siguiente objeto: La
formación vocacional en los estudiantes de secundaria básica.
El campo de acción se concreta en: el proceso de formación vocacional pedagógica
en el contexto del proceso pedagógico de secundaria básica.
El objetivo que guía esta investigación se define como: La elaboración de una
estrategia metodológica que estimule la formación vocacional pedagógica de los
estudiantes de secundaria básica.
Para resolver el problema y dar cumplimiento al objetivo se plantean las
siguientes preguntas científicas:
1. ¿Qué presupuestos epistemológicos sustentan a la formación vocacional en el
contexto de la labor pedagógica?.
2. ¿Cómo se integra la escuela, la familia y la comunidad en la formación
vocacional pedagógica de los estudiantes de la secundaria básica? .
3. ¿ Cómo desarrollar la formación vocacional pedagógica en el ámbito del
proceso pedagógico en la secundaria básica?.
4. ¿Qué resultados se alcanzan a partir de la aplicación de la estrategia para
motivar los alumnos de secundaria básica en función de su formación vocacional
pedagógica?.
Para concretar y dar solución a las preguntas científicas y cumplir con el
objetivo se plantean las siguientes tareas científicas:
1- Valorar los principales presupuestos epistemológicos que sustentan a la
formación vocacional en el contexto de la labor pedagógica.
2- Valorar el papel de la escuela, la familia y la comunidad en la formación
vocacional pedagógica de los estudiantes de la secundaria básica.
3- Realizar el diagnóstico de la situación estudiada en las secundarias básicas
seleccionadas.
4- Elaborar la estrategia metodológica para motivar los alumnos de la secundaria
básica en función de su formación vocacional pedagógica.
5- Valorar la pertinencia y factibilidad de la estrategia para motivar la
formación vocacional pedagógica en los alumnos de secundaria básica.
Metodología investigativa:
La investigación se fundamenta en la dialéctica materialista y toma presupuestos
de la investigación cuantitativa y cualitativa, privilegiando la segunda. En el
estudio se triangulan métodos, técnicas, fuentes, paradigmas y concepciones,
dicha triangulación a la vez actúa como una de las vías de valoración de la
tesis.
Métodos teóricos:
Análisis y crítica de fuentes, tomando como procedimiento los métodos del
pensamiento lógico: inducción-deducción, análisis-síntesis y el
histórico-lógico, en la valoración de las fuentes en todo el proceso de la
investigación.
Método hermenéutico, como auxiliar del anterior, para la búsqueda de los
significados de conceptos relacionados con la formación vocacional. Enfoque de
hermenéutica dialéctica en el desarrollo de la contradicción.
La modelación y el sistémico-estructural, en la elaboración de las etapas de la
estrategia
Métodos y técnicas empíricas:
La observación simple y la participante, para describir el proceso del estudio
realizado y las transformaciones ocurridas a partir de las vivencias del
investigador.
Entrevista y encuesta para obtener información de alumnos, profesores y
directivos.
Grupo nominal para consensuar las principales ideas pedagógicas que rigen la
investigación.
Instrumentación pedagógica para valorar las potencialidades de la estrategia, en
la cual se utilizó un enfoque de investigación acción.
Aporte práctico:
Se evidencia en la determinación de la interrelación escuela-familia-comunidad,
como base sobre la cual se fundamente la estrategia, que tiene como centro la
definición de la manifestación interna de la contradicción, a la cual le da
solución teórica, al concebir la formación vocacional pedagógica, en la
secundaria básica, como una transversal del proceso pedagógico, que actúa como
proceso y que se apoya en el contexto donde se desarrolla el alumno y sirve de
vía para relacionar los contenidos aprendidos en el aula con las actividades de
formación de la vocación pedagógica que desarrolla el estudiante, a la vez que
concede un amplio margen para la participación activa y la actividad creativa de
los alumnos.
Novedad científica:
La propuesta ha sido elaborada con un enfoque integrador y protagónico, es
decir, compromete a los PGI de la secundaria básica como responsables de la
formación vocacional pedagógica.
La tesis está estructurada en introducción, dos capítulos, conclusiones,
recomendaciones, bibliografía y anexos. El primer capítulo titulado: La
formación vocacional, su concreción en el proceso pedagógico. Está integrado por
tres epígrafes dedicados a la fundamentación teórica de la investigación; el
primero aborda lo relacionado con los presupuestos teóricos de la formación
vocacional; el segundo está dedicado a valorar el papel de la familia, la
escuela y la comunidad en el contexto de la formación vocacional pedagógica, el
tercero a las particularidades de los adolescentes en el contexto de la
formación vocacional pedagógica.
El segundo capítulo denominado: La formación vocacional pedagógica en el
contexto del proceso pedagógico en secundaria básica, con salida a la práctica a
través de actividades protagónicas, dirigido a perfeccionar la formación
vocacional pedagógica en la secundaria básica, está estructurado en tres
epígrafes. El primero es un momento del diagnóstico permanente, el segundo
recoge la estrategia presentada y el tercero está dedicado a la salida práctica
de dicho modelo a través actividades.
Capítulo I
La formación vocacional, su concreción en el proceso pedagógico.
Esta investigación aborda aspectos teórico- metodológicos sobre la formación
vocacional que ayuda a la formación de maestros más comprometidos y conscientes
de esta sacrificada pero importante labor en la formación de las nuevas
generaciones.
En este primer capítulo se abordan las concepciones teóricas acerca de la
formación vocacional, se presentan desde una perspectiva epistemológica los
conceptos que sustentan a la formación vocacional vistos desde el enfoque
Histórico - Cultural de Vigotsky por ser la base psicológica que asume el autor
de esta investigación, y que se denota por: poner al estudiante como centro del
proceso y reconocer la importancia de las relaciones sociales, particularmente
del ambiente social acerca de la formación vocacional que estimulan la formación
y desarrollo vocación hacia la profesión pedagógica, así como de su capacidad de
autodeterminación vocacional.
1.1 Aproximaciones a las dimensiones de los términos orientación y formación
¿Qué significa orientar?.
Orientar es ante todo un proceso de ayuda
El Enfoque Histórico-Cultural considera la orientación como aquella actividad
que implica por parte del alumno enfrentar situaciones de aprendizaje que
estimulen la formación y desarrollo de los modos de actuación del sujeto, así
como de su capacidad de autodeterminación personal.
En este caso las situaciones de aprendizaje no son el vehículo de expresión de
una actuación que tiene el sujeto de manera innata como diría el psicólogo
humanista, sino el espacio educativo en el que se forma los modos de actuar.
En este sentido es coincidente el criterio del doctor Jorge Luis Pino cuando
concibe a la orientación como la actividad científica de definir (e implementar)
cómo ayudar con efectividad a alguien en un momento y un espacio dado para
facilitarle el mayor nivel de crecimiento personal posible, según la etapa
específica de desarrollo en que se encuentre y su situación social y personal
concreta en la orientación educacional desde un enfoque personológico, ese
alguien es el alumno y el espacio es el ámbito escolar. Criterio que comparte el
autor de este trabajo.
Por otra parte el postulante, considera, además, que la orientación permite el
desarrollo de todas las potencialidades del individuo, con su participación
consciente; pretende reforzar la configuración interna de la persona para
hacerla más útil a la sociedad, ubica a la persona como eje centro del proceso
pedagógico, por lo que estimula su autorregulación, autonomía y apertura.
La relación de ayuda en esta concepción no es una relación de dependencia en la
que el orientador dice al orientado qué hacer y cómo hacerlo, sino que es un
espacio comunicativo a través del cual el orientador crea las condiciones
necesarias (situaciones de aprendizaje) que propicien a través del desarrollo de
las potencialidades del estudiante que él llegue por sí solo a tomar decisiones
respecto a su vida profesional con las cuales se sienta comprometido y
responsable.
O sea, orientar es ayudar con efectividad a alguien en un momento y un espacio
dado para facilitarle mayor nivel de crecimiento personal, según la etapa
específica de desarrollo en que se encuentre y su situación social y personal.
Las ideas esenciales asumidas en el significado de la orientación se pueden
resumir en:
• Es una relación de ayuda y no de dependencia entre el orientador y el
orientado.
• Integrada al contexto en que se forme al estudiante (acorde con las
característica de la escuela).
• Su intención es propiciar las condiciones de aprendizaje para el desarrollo de
la personalidad del estudiante.
• Asumir una actuación activa que le permita actuar acorde con los intereses
personales y sociales.
¿Qué significa formar?.
Formar es ante todo un proceso de ayuda
El análisis etimológico del término formativo indica que se refiere a la forma,
que da forma; y el término formar, procede del latín formare y significa dar
forma a una cosa, juntar, congregar personas o cosas, uniéndolos entre sí para
que hagan aquellos un cuerpo y estos un todo/hacer/componer/crear/...
El análisis nos conduce a inferir que la formación se refiere a aquel proceso
que permite integrar, componer, crear, transformar para adquirir nueva y
superior cualidad.
Se considera, además, que la formación permite el desarrollo de todas las
potencialidades del individuo, con su actuación consciente; reforzando la
configuración interna de la persona para hacerla más útil a la sociedad, ubica
al igual que la orientación al alumno como centro del proceso pedagógico, por lo
que estimula su actuación en el contexto de su desarrollo integral..
Para los doctores Alberto Leyva Figueredo y Laura Leticia Mendoza una
aproximación al término formación indica:
• La intencionalidad en relación con el fin de la educación. (ideal de hombre
según ideología y demandas sociales).
• Los factores que lo determinan: ideológicos, psicopedagógicos, ecológicos
(ambientales contextuales).
• La descripción del proceso.
Conclusiones parciales
El postulante asume como puntos comunes en los términos orientación y formación
los siguientes:
• Ser ante todos procesos continuos de ayuda al estudiante para el desarrollo de
sus potencialidades cognitivas y motivacionales.
• Son procesos en el que participan todos los agentes educativos en las acciones
(profesores, psicopedagogos, padres de familia, representantes de la comunidad).
• Son procesos en el que la se realiza no con el individuo aislado sino con el
individuo en su contexto de actuación.
• Son procesos de prevención en el que se trabaja para el desarrollo de las
potencialidades del estudiante con el objetivo de prepararlos para integración
en el contexto donde se desarrolla..
• Son procesos en el que el estudiante es considerado un ente activo en la
medida que participa en la toma de decisiones sobre la base de un complejo
proceso de reflexión de las posibilidades que le ofrece el medio en que se
desarrolla para el desarrollo.
1.2 La formación vocacional en el contexto de la dirección del proceso
pedagógico.
La proliferación a lo largo de este siglo de las concepciones teóricas y
prácticas sobre la formación vocacional en el mundo pedagógico, fue una de las
respuestas o nuevos paradigmas técnicos que se establecieron en el intento de
potenciar el desarrollo profesional y humano ante un entorno cambiante y
convulso, vivenciada por nuestros maestros con más angustia y sentimiento de
urgencia, pues somos un continente obligado a compensar, con nuestros recursos
humanos, los privilegios tecnológicos de los países industrializados.
La historia de la propia formación vocacional ha ido planteando diferentes
direcciones sobre la relación entre los conceptos de vocación y profesión en
cuanto a:
• El papel de ambos ante la necesidad incuestionable de orientación del alumno.
• El uso de los mismos como procesos de orientación.
• Su ubicación en el contexto del proceso pedagógico.
La búsqueda de respuestas a estas direcciones ha ido conformando diferentes
perspectivas o tendencias teóricas que han surgido a lo largo del siglo en el
campo de la orientación educacional y que se reflejarán de forma particular en
su esfera vocacional – profesional.
Desde el punto de vista psicológico, en el campo de la orientación educacional,
y a lo largo del siglo hubo tendencias teóricas que incidieron el trabajo de la
orientación profesional (González, Maura 94) en ésta época el trabajo de
orientación profesional estuvo permeado de un enfoque atomista y fatalista de la
vocación, donde se abusó de lo académico, lo externo y lo formal, orientando
profesionalmente al margen del sujeto, lo que restó validez científica a los
resultados obtenidos hasta ese momento
Las corrientes fundamentales que dentro del campo de la psicología permearon a
la orientación profesional fueron:
Teorías Factorialistas. (Parsons, F, Fingermann, G,)
Estas teorías consideran la elección profesional como un acto no determinado por
el sujeto sino como resultado de la correspondencia entre las aptitudes
naturales del hombre y las exigencias de la profesión, la cual es determinada
por los tests psicológicos.
La orientación vocacional en estas teorías se limita al “descubrimiento” a
partir de los tests de aquellos rasgos que posee el sujeto y que pueden
facilitar u obstaculizar su futuro desempeño profesional y se fundamenta en una
concepción factorialista de la personalidad entendida como una sumatoria de
aptitudes físicas, intelectuales, que se expresan directamente en la conducta
como rasgos. La evaluación de estos rasgos y su correspondencia con las
exigencias de determinadas profesiones a través de tests psicométricos
determinan de manera efectiva, según estas teorías, la orientación vocacional
(cit. en Viviana González Maura, 1999)
Teorías Psicodinámicas (Bordin, Nachman, Holland)
Estas teorías siguen un enfoque psicoanalítico al considerar la motivación
profesional como la expresión de fuerzas instintivas que se canalizan a través
del contenido de determinadas profesiones. Según estas concepciones la vocación
es la expresión de la sublimación de instintos reprimidos que tuvieron su
manifestación en la infancia del sujeto y que encuentran su expresión
socializada en la edad juvenil a través de la inclinación hacia determinadas
profesiones.
Al referirse al carácter instintivo de la vocación en estas teorías J. Cueli
expresa: “El hecho de escoger una ocupación como medio de vida implica una
repetición. La preferencia se basará inconscientemente en la conducta que el
sujeto vivió en las primeras relaciones con el objeto de su infancia.” Cueli, J.
(1973:65)
Teorías Evolucionistas (Super, D, Gunzberg, O! Hara )
Estas teorías conciben la vocación como una expresión del desarrollo de la
persona. Atención especial merece la concepción de D, Super.
La vocación en este contexto era considerada como el resultado de la madurez
personal expresada en el proceso de elección profesional la cual se manifiesta
en los siguientes indicadores: Conocimiento del sujeto del contenido de las
profesiones preferidas, fundamentación de sus preferencias, autovaloración de
sus posibilidades para ejercerlas.
Super se opone a las teorías factorialistas y psicodinámicas al criticar el
carácter pasivo que se le atribuye al sujeto en su participación en el proceso
de elección profesional. Sin embargo a pesar de sus intentos por explicar la
elección profesional como un resultado del nivel de madurez alcanzado por la
personalidad y, en este sentido, destacar el papel activo del sujeto en la
elección de la profesión, no logra rebasar los marcos atomistas en la concepción
de la motivación y la personalidad característico de las teorías factorialistas
al relacionar la elección de la profesión con el desarrollo de rasgos aislados
de la personalidad.
Aunque en la actualidad coexisten diferentes posiciones teóricas en torno a la
Orientación vocacional , las teorías factorialistas y psicodinámicas tuvieron su
mayor auge en la primera mitad del siglo mientras que las teorías evolucionistas
se manifiestan con más fuerza a partir de los años 50. Esto se debe
fundamentalmente al desarrollo de la Psicología Humanista y a la llamada “Crisis
de la escuela” que se produce desde principios de siglo y que da lugar al
surgimiento de tendencias pedagógicas que abogan por el reconocimiento del
carácter activo del estudiante y su participación como sujeto en el proceso de
enseñanza-aprendizaje.
La influencia de la Psicología Humanista en la orientación vocacional se expresa
en las concepciones que destacan el papel protagónico del sujeto en la elección
de la profesión expresado en el autoconocimiento y en las posibilidades de
asumir responsablemente su decisión profesional.
El énfasis de las teorías evolucionistas en el reconocimiento de la vocación
como expresión del desarrollo de la personalidad marca un viraje en las
prácticas de orientación vocacional. Estas dejan de ser vistas como acciones
aisladas de orientación que se realizan en un momento determinado, el momento de
la elección profesional, y, al margen de la escuela, para concebirse como un
proceso continuo de ayuda al estudiante que se realiza a lo largo de su vida
escolar e insertado en el proceso de enseñanza.-aprendizaje en el que participa
en calidad de orientador no sólo el especialista (psicólogo) sino todos los
agentes educativos, profesores, auxiliares pedagógicos, padres).
La Orientación vocacional a la luz de este nuevo enfoque es caracterizada como:
Un proceso continuo de ayuda al estudiante para el desarrollo de sus
potencialidades cognitivas y motivacionales que le posibiliten elegir
conscientemente una profesión y comprometerse con la calidad de su formación
durante el estudio de la misma.
Un proceso en el que participan todos los agentes educativos en las acciones de
orientación (maestros, psicólogos escolares, pedagogos, padres de familia,
representantes de la comunidad).
Un proceso en el que la Orientación vocacional se realiza no con el individuo
aislado (atendido en un consultorio) sino con el individuo perteneciente a un
grupo (escolar, institucional, comunitario)
Un proceso preventivo y no terapéutico. La Orientación vocacional en este
enfoque deja de ser un proceso de ayuda al estudiante que la solicita
espontáneamente porque manifiesta una situación conflictiva respecto a la
elección profesional, para convertirse en un proceso de prevención en el que se
trabaja para el desarrollo de las potencialidades del estudiante con el objetivo
de prepararlos para la realización de una elección profesional responsable.
Un proceso en el que el estudiante es considerado un ente activo en la
Orientación vocacional en la medida que participa en la toma de decisiones
profesionales sobre la base de un complejo proceso de reflexión de sus
posibilidades motivacionales y de las posibilidades que le ofrece el medio en
que se desarrolla para el estudio de una u otra profesión.
Este enfoque de la Orientación vocacional es el que asume actualmente la
Comunidad Europea Watts, Dartois y Plant, (1987) al que se le ha sumado España
en los últimos años, Documento sobre la Orientación Educativa e Intervención
Psicopedagógica, MEC, (1990).
Es interesante destacar cómo si bien desde el surgimiento de las teorías
evolucionistas se destaca el carácter procesal de la Orientación vocacional y su
extensión a lo largo de la vida del sujeto, el énfasis fundamental de la
Orientación se hace en las etapas previas al ingreso del estudiante a un centro
de formación profesional, por lo que el trabajo de Orientación vocacional se
limita a la preparación del sujeto para la elección profesional.
Esta limitación se observa en los intentos por desarrollar la Orientación dentro
del curriculum escolar (Educación para la Carrera) toda vez que las experiencias
en este sentido se realizan fundamentalmente en los niveles básico y medio de
enseñanza y muy pocas en la Educación Superior.
Otra limitación de las teorías evolucionistas es la incomprensión de la unidad
dialéctica entre la naturaleza subjetiva, activa de la personalidad y su
determinación histórico-social, lo cual impide entender que la construcción de
la vocación por parte del estudiante es un proceso socialmente determinado., en
tanto las potencialidades de la personalidad del estudiante que le permiten
asumir una elección profesional responsable, son formadas en el proceso de
interacción del estudiante con el medio histórico-social en el que se desarrolla
en virtud de la calidad de las influencias educativas que reciba.
Ninguna de las teorías vocacionales anteriormente referidas logra explicar cómo
se manifiesta la unidad dialéctica de los factores internos y externos en el
proceso de construcción de la vocación.
Sólo desde una perspectiva histórico-cultural del desarrollo humano es posible
comprender cómo la personalidad tiene al mismo tiempo una naturaleza objetiva y
subjetiva, tiene un carácter activo y autónomo en la regulación de la actuación
y está determinada histórico-socialmente en su origen y desarrollo.