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El estudio de los riesgos socio-naturales de la ciudad Bolívar

Resumen: La erosión en cárcavas es uno de los principales riesgos socio-naturales de Ciudad Bolívar. Este proceso de destrucción de vertientes es hasta ahora el más estudiado; sin embargo, hay otros procesos también problemáticos que ameritan ser investigados, como lo es la reptación del suelo...
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Autor: Jesús E. Santiago
Resumen
La erosión en cárcavas es uno de los principales riesgos socio-naturales de Ciudad Bolívar. Este proceso de destrucción de vertientes es hasta ahora el más estudiado; sin embargo, hay otros procesos también problemáticos que ameritan ser investigados, como lo es la reptación del suelo. Otros riesgos, como las inundaciones del río Orinoco, que ya han sido detalladamente cartografiados, requieren de una actualización en el análisis, puesto que, el factor demográfico hace que la realidad geográfica vaya cambiando en el tiempo. Hay otros tipos de riesgos que ocasionan pérdidas materiales, humanas y toda suerte de molestias, que también demandan de la atención de los investigadores, como lo son las inundaciones de las calles por aguaceros torrenciales y la arremetida destructora de vientos tempestuosos.

Introducción
Desde hace algún tiempo se vienen desarrollando estudios que tratan de explicar los fenómenos naturales que afectan a las distintas comunidades de la ciudad capital del estado Bolívar. Pero, salvo casos aislados, dichos trabajos se afincan en el análisis de lo que son las amenazas, sin hacer un estudio convincente sobre la distribución espacial de los riesgos. En vista de esta situación, y sobre la base de algunas investigaciones hasta ahora realizadas, en el presente escrito se ponen de manifiesto diversos aspectos relevantes que no deben pasar desapercibidos dentro de lo que es el estudio de la distribución geográfica de los riesgos socio-naturales, como una propuesta teórico-metodológica que puede servir de punto de partida en lo que falta por hacer.

Localización
Ciudad Bolívar es la capital del estado Bolívar, Venezuela. Astronómicamente se localiza en las siguientes coordenadas: Latitud: 8º 6’ N y Longitud: 63º 33’ W (Fig. 1). El área urbana ocupa una extensión de 75 km². Se le estima una población de 325.000 habitantes (INE, 2003). Dentro de sus actividades están los servicios político-administrativos, comercio, turismo, educación y algunas industrias.


Fig. 1. Localización relativa de Ciudad Bolívar (Fuente: Castro, 2007).

Aspectos Teóricos
Vale la pena aclarar en principio algunos conceptos fundamentales: Una amenaza o peligro se refiere a la posible ocurrencia de un fenómeno natural o de origen antrópico (Cardona, 2007). Dentro de los fenómenos naturales pueden mencionarse: inundaciones, tornados, erupciones volcánicas, terremotos, ventarrones, tsunamis, deslizamientos, erosión intensa, incendios forestales, etc. En algunos de estos hechos puede tener alguna influencia la actividad humana; por ejemplo, la intensa deforestación en las cabeceras de una cuenca hidrográfica puede acarrear aguas abajo inundaciones anómalas.

La vulnerabilidad es la susceptibilidad o predisposición que tiene un elemento a ser afectado por un fenómeno natural o de origen artificial.

El riesgo o daño es la probabilidad de que se manifiesten ciertas consecuencias negativas como pérdida de vidas, de bienes, afectación a la salud de las personas, etc., gracias al efecto de los eventos peligrosos y de la vulnerabilidad de los elementos expuestos. Según CAPCOMEA (citado por Castro, 2007), el riesgo se puede expresar mediante la siguiente ecuación:

Riesgo = Amenaza + Vulnerabilidad

Es decir, que un evento natural cualquiera no es ninguna amenaza mientras los lugares utilizados por el hombre no estén expuestos a su arremetida; por lo tanto, sin amenazas no hay ninguna clase de riesgos. Al contrario, si un barrio se localiza en pleno lecho de inundación de un río, allí ya hay implícito un riesgo, el cual puede ser clasificado según su frecuencia y/o intensidad, ya que la peligrosidad dependerá de la probabilidad de ocurrencia (alta o baja) y de la magnitud (inmensa o despreciable).

Se emplea el término “riesgos socio-naturales” (Marrero, 2004), siempre y cuando la parte social esté involucrada. Es de considerar también que la naturaleza en sí misma, sin incluir al hombre, es susceptible de ser dañada por los hechos naturales, ejemplo de ello es la devastación que causan algunos eventos catastróficos como las erupciones volcánicas, flujos torrenciales, tsunamis, etc. Metodológicamente hablando, es más fácil estudiar los riesgos específicos que los riesgos totales. Ejemplos de riesgos específicos: Inundación de las cosechas, riesgo sísmico de las viviendas, riesgo de las vías por deslizamientos, etc.

Riesgos ante la destrucción de las vertientes
En este caso es necesario considerar que no se trata solamente del espectacular crecimiento de las cárcavas y barrancos, sino que también ocurren otros procesos que se asocian al más evidente y perjudicial de todos. Es de mencionar que también se presentan movimientos en masa, especialmente en aquellos escarpes generados por el avance de los barrancos; si, por ejemplo, una vivienda se localiza al lado de un escarpe de unos 15 metros de altura, el proceso geomorfológico que puede hacer colapsar dicha estructura va a ser seguramente un movimiento de tierras (desplome). En las áreas residenciales construidas en zonas de moderadas pendientes, por falta de estructuras que canalicen el drenaje, la erosión laminar intensa se convierte en una amenaza diferente que se encarga de socavar los cimientos de las viviendas. De modo que, no se trata exclusivamente de la erosión en cárcavas, sino que también hay otros procesos que se convierten en amenazas específicas.

Por otra parte, se tiene un proceso al que se le ha dado poca importancia, en la literatura geomorfológica se le conoce como reptación. En las barriadas ubicadas en los taludes que van en declive hacia el río San Rafael (en los puentes de La Campiña y Los Aceititos), por ejemplo, si se observa con detenimiento, algunas viviendas exhiben paredes y cimientos agrietados y cercas inclinadas o caídas. La reptación no actúa tan rápido como el retroceso de los barrancos, pero no deja de ser un proceso que implica pérdidas materiales y un peligro latente hacia la integridad física de las personas. Por lo tanto, es necesaria una investigación exhaustiva de las zonas afectadas por este proceso, en lo que habría que comenzarse con un censo casa por casa para ver cómo se comporta el fenómeno y bajo qué factores puede estar ocurriendo. Es una oportunidad como para que participen en la investigación, además de los geólogos, los profesionales de la ingeniería civil. La reptación puede ser un proceso muy intrínseco de una vertiente, por lo cual, tratar de corregirlo puede significar una tarea difícil e inútil. Las imágenes de satélite de Google Earth a escala de detalle pueden servir de apoyo en cuanto a la cartografía de estos procesos; sobre ellas se pueden realizar cálculos elementales acerca de la morfología del terreno en cuanto a: dimensiones, pendientes, altitudes y desniveles, y permiten realizar un análisis geomorfológico satisfactorio, siempre y cuando la interpretación se complemente con visitas al campo.

La meta de los estudios sobre riesgos no es la mera elaboración de mapas; deben además elaborarse encuestas a los habitantes de los lugares afectados; nadie mejor que ellos puede informar sobre cómo ha evolucionado un hecho determinado. Ya en algunos estudios muy localizados (Santiago, 2007) se le ha dado cierta importancia a las informaciones aportadas por los vecinos.

Un trabajo pionero sobre los riesgos socio-naturales más importantes de Ciudad Bolívar, muy digno de destacar, es el realizado por el Ing. Luis Castro (Op.cit.), quien aplicó un Sistema de Información Geográfica, como herramienta tecnológica flexible a la hora de añadir cambios en los fenómenos cartográficamente representados. Tan sólo que en tal estudio se demarcan los tipos de riesgos en grandes áreas, suponiéndose que hay situaciones o fenómenos (como las cárcavas) que ameritan de estudios a un mayor nivel de detalle; tarea que dicho autor deja pendiente a futuros investigadores.

Las cárcavas son formas fisiográficas no muy extensas por lo cual es necesario estudiarlas a escala de detalle, y en torno a éstas es también menester hacer una clasificación de los riesgos. No es preciso afirmar que una cárcava equis es “crítica”, porque, no necesariamente todas las viviendas que rodean a ese barranco poseen el mismo grado de riesgo de ser colapsadas. Las que están en un riesgo mayor seguramente son las más próximas a los lugares de superior actividad; mientras que aquellas que están un tanto retiradas y hacia los flancos del canal, serán las menos vulnerables. Se tendrá mayor objetividad en la clasificación de los riesgos si se conoce el ritmo de crecimiento de los bordes del barranco, pero para eso se necesita de datos aportados por los vecinos o, si no, se optará por un monitoreo del barranco para lo cual se pueden llevar a efecto distintas metodologías (Santiago, 2005). Un mapa de riesgos en torno a un barranco podría aportar una visión más precisa sobre cuáles familias deben ser desalojadas de la zona (Fig. 2).

Aunque curioso, no solamente las viviendas, calles, aceras, etc., pueden estar bajo riesgo de ser destruidas por las cárcavas, sino también las mismas estructuras que son construidas para controlar su crecimiento; bien es sabido por la colectividad sobre los ya numerosos casos de canales disipadores de energía, gaviones, etc. que han sido completamente destruidos por el crecimiento de los barrancos; es un círculo vicioso de nunca acabar a costa del cual se pierden grandes sumas de dinero (Fig. 3).


Fig. 2. En torno a este barranco hipotético las viviendas pueden presentar distintos tipos de riesgos: 1) alto, 2) moderado, y 3) bajo, lo cual puede depender tanto de la cercanía como del ritmo de avance de los escarpes, entre otras razones.


Fig. 3. Cabeceras de la cárcava del Sector 2 del barrio Brisas del Este: Obsérvese en la esquina superior derecha los restos colgantes de un canal disipador de energía; en el fondo del barranco hay restos de tubos que servían de columnas al tramo del canal destruido (Fotografía tomada en el 2004).

En años recientes los cauces de los ríos que atraviesan la ciudad de sur a norte, como el San Rafael, han sido objeto de limpiezas o dragados antes de comenzar la época de lluvias; el objetivo es disminuir los desbordes en algunas barriadas como, por ejemplo, San Simón y Hueco Lindo. Si bien es cierto que se ha logrado que las aguas de las crecidas sean desalojadas de una forma más rápida, evitando las situaciones de emergencia creadas por los desbordes, en ciertas localidades el exceso de energía por parte de la corriente ha generado un impacto negativo: resulta ser que en las orillas externas de los meandros el grado de erosión por fuerza hidráulica es mayor, como consecuencia, el talud próximo a las residencias La Esmeralda ha avanzado derribando la cerca y amenaza con destruir la calle de la entrada principal.

Riesgos ante las inundaciones fluviales
La delimitación pionera y más precisa de las manchas de inundación del río Orinoco fue realizada a mediados del año 1985 por el Ing. Carlos Castejón, del MARN. De este estudio, realizado a una escala de detalle (1:5.000), se conservan hoy en día solamente los mapas en el archivo de dicha institución. El extravío del texto explicativo hace que se escapen del conocimiento informaciones de sumo interés. En el juego de mapas se definieron diversas zonas de expansión de las crecientes, mejor conocidas como manchas de inundación, asociadas a distintas clases de riesgos, como se observa en la siguiente tabla:



Dados el nivel de detalle y la calidad de la información cartográfica elaborada por Castejón (Op. cit.), valdría la pena utilizar esa misma distribución espacial de las inundaciones con el fin de realizar una actualización sobre el análisis de las zonas bajo riesgo, las cuales varían a lo largo del tiempo en aspectos como, por ejemplo, la expansión de los usos urbanos a causa del crecimiento poblacional. En tal sentido es importante plantearse algunas cuestiones: ¿Cuántas personas habitan hoy en día sobre la mancha de inundación de muy alto riesgo? ¿Cuál sería el escenario actual en caso de ocurrir una inundación con un nivel del agua de 19 metros? Seguramente que las respuestas no son tan parecidas a las que pudieron darse hace cosa de 20 años atrás.

Otros tipos de riesgos
Es importante hacer un estudio minucioso sobre la hidrología urbana de la ciudad; particularmente en lo que respecta a las inundaciones de calles y avenidas que se producen durante la ocurrencia de lluvias intensas, lo cual no deja de significar un serio peligro en lo que atañe al tránsito automotor, sin dejar de lado el hecho de que hay sectores en donde las aguas logran penetrar al interior de las viviendas (Fig. 4).


Fig. 4. Las calles carentes de sistemas de drenaje propician el peligro en el tránsito vehicular y ponen en riesgo los bienes y la salud de las personas (Fuente: galería de Google.com, 2007).

En la ciudad hay diversos puntos problemáticos en este aspecto, algunas calles se convierten en verdaderos ríos, caben mencionar: la avenida San Francisco, la calle Caracas, las calles de Santa Fe y Vista Hermosa, etc. En los últimos tiempos, este problema se ha hecho más patético a lo largo de la avenida Libertador, debido a la extensa deforestación llevada a cabo al frente de la sede del MIBAN, donde actualmente se está construyendo una urbanización. Una certera comprensión de este tipo de amenazas puede servir de apoyo en la elaboración de un proyecto razonable de construcción de drenajes en diversos puntos de la ciudad. En estos casos deben ponerse de acuerdo los hidrólogos y los ingenieros civiles.

En el día 2 de noviembre de 2005 en Ciudad Bolívar se desató una tormenta que se extendió desde Soledad hasta aproximadamente la avenida Jesús Soto (lado norte del aeropuerto). Los vientos azotaron ferozmente un área de unos 5 kilómetros cuadrados, lo que pudo palparse a través de los daños ocasionados por las caídas y desmembramientos de los árboles. El impacto de éstos produjo serios daños a los tendidos eléctricos, a los techos de las viviendas y a múltiples vehículos (Fig. 4). La escala de Beaufort de la fuerza de los vientos (Wikipedia, 2007) establece que a velocidades entre 89 - 102 km/h, la repercusión en tierra es el arranque de árboles y la generación de daños en la estructura de las construcciones; a estos vientos se les denomina “temporales duros”. La prensa local reportó velocidades del viento de hasta 96,7 km/h, durante un tiempo de aproximadamente 5 minutos, lo que trajo como consecuencia: más de 50 árboles caídos, 32 semáforos afectados, 25 postes eléctricos derrumbados, 24 vehículos afectados, 13 viviendas dañadas, 10 personas lesionadas y una persona fallecida (Gobernación del Estado Bolívar, 2005).

Fenómenos como el antes descrito son bastante raros; es decir, su probabilidad de ocurrencia es muy baja; sin embargo, dan una voz de alerta para que se busquen las maneras de poder hacerles frente en sus próximos ataques. En el estudio de este tipo de problemas se requiere de la participación de especialistas en meteorología y vegetación. Y a raíz de tal evento, cabe plantearse algunas cuestiones: ¿Qué especies de árboles son más frágiles ante los temporales? ¿Basta con podar las ramas que puedan caer sobre los cables o los techos? ¿Es hora de eliminar los tendidos eléctricos y hacer que éstos vayan por debajo del suelo?


Fig. 5. Los temporales pueden ocasionar muertes y ser motivo de destrucción de vehículos, viviendas y tendidos eléctricos (Fuente: galería de Google.com, 2007).

Conclusión
Todavía hay mucho por hacer en el estudio y definición de los riesgos socio-naturales de la ciudad capital del estado Bolívar; pues no basta con subdividir una cuenca de drenaje en grandes unidades, porque a nivel local también se presentan diferencias sustanciales en los tipos de riesgos. Parte de las amenazas ya han sido lo suficientemente estudiadas, mientras que de otras sólo se tienen los vacíos de información. La meta de los investigadores del presente y del futuro es generar el conocimiento para que tanto los gerentes locales como las comunidades sean conscientes de los tipos de riesgos que presenta la ciudad. De lograrse tal objetivo, las pérdidas materiales y humanas resultarán ser menores que de costumbre.

Referencias
Cardona, O. (2001). Evaluación de la amenaza, la vulnerabilidad y el riesgo. Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina. Disponible en: www.google.com.

Castro, L. (2007). Base cartográfica digital de las zonas vulnerables y en riesgo ambiental empleando sistemas de información geográfica (SIG) de Ciudad Bolívar, municipio Heres, estado Bolívar. Trabajo de grado. Esc. de Ciencias de la Tierra, Universidad de Oriente. Ciudad Bolívar.

Castejón, C. (1985). Manchas de inundación de Ciudad Bolívar. (Mapas). Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales. Ciudad Bolívar.

Enciclopedia Libre Wikipedia (2007). Escala de Beaufort. Disponible en: www.wikipedia.com.

Gobernación del Estado Bolívar (2005). Recuperada Ciudad Bolívar con el trabajo conjunto de organismos. (Nota de Prensa). Disponible en: www.e-bolívar.gov.ve.

Instituto Nacional de Estadística (2003). Censo General de Población y Vivienda. Disponible en: www.ine.gov.ve.

Marrero, M. (2004). Programa coordinado para la mitigación de riesgos socio-naturales. Universidad Central de Venezuela. Disponible en: www.google.com.

Santiago, J. (2005). Metodología de campo aplicada al monitoreo de cárcavas. Revista Geominas, Vol. 33, Nº 38. Ciudad Bolívar.

Santiago, J. (2007). Evolución del sistema de cárcavas del barrio Brisas del Este. Ciudad Bolívar, período 1960 – 2006. Revista Geominas, Vol. 35, Nº 42. Ciudad Bolívar.
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