Ilustrados comunidad mundial educativa
Inicio | Escribenos
User: Pass: Recordar ó (Registrate!)

| !Publicar Articulo¡

Sólo se puede sentir a los animales con el corazón

Resumen: Hay que aprender a comprender a los animales, sólo entonces se llega a conocer uno a sí mismo como criatura de Dios. Cada especie animal tiene un estado de desarrollo que quiero denominar estado de consciencia. Cada estado de desarrollo, equivalente a estado de consciencia, tiene el idioma de la naturaleza correspondiente...
3,370 visitas
Rating: 0
Tell a Friend
Autor: Gabriele Witteck
Hay que aprender a comprender a los animales, sólo entonces se llega a conocer uno a sí mismo como criatura de Dios. Cada especie animal tiene un estado de desarrollo que quiero denominar estado de consciencia. Cada estado de desarrollo, equivalente a estado de consciencia, tiene el idioma de la naturaleza correspondiente.

Hay muchísimos grados de consciencia diversos de los animales. Por ejemplo los animales del aire tienen un estado de consciencia totalmente diferente del de los animales de las aguas. Los animales en las aguas tienen a su vez un estado de consciencia totalmente diferente del de los animales en el desierto o en la jungla. Y sin embargo se comprenden entre sí, porque sus sonidos y tonos son reflejos de imágenes que se forman en la consciencia de otros animales. Estos ven y huelen las imágenes dentro de sí. La transmisión de contenidos de consciencia en imágenes es un proceso espiritual y por ello independiente de distancias espaciales.

El hombre sólo puede percibir el lenguaje de los animales con el corazón, pero no con el corazón físico, sino con el corazón del alma, con el origen de todo ser, con la fuerza creadora, que también denominamos el núcleo del ser. El lenguaje del corazón del alma es el lenguaje de la unidad.

Los animales no son seres de la Caída como los hombres. Reaccionan según su estado de consciencia, a no ser que el hombre intervenga en su vida, lo cual ocurre con frecuencia. Por ello los animales no tienen con los hombres una relación precisamente armoniosa. Por ejemplo, los animales del bosque emprenden la huida cuando ver personas. El miedo a los hombres les hace en parte agresivos. Los animales ven en el hombre al enemigo, al cazador, que no les proporciona otra cosa que la muerte. Ellos han perdido la confianza en el hombre, están llenos de miedo, por eso cuando ven a un bípedo emprenden la huida.

La amistad entre hombres y animales tiene que ser conquistada con mucha perseverancia, con mucho amor y comprensión, sí, con el corazón. En el bosque, con los animales, entre otras cosas he aprendido que sólo se oye y se siente bien con el corazón.

El consumo de carne contribuye al hambre en el mundo
En el año 2007 se sacrificaron 60.000 millones de mamíferos y aves para satisfacer el mercado cárnico, es decir para consumo humano. Como muchos supondrán, un número tan elevado de animales necesita una ingente cantidad de alimento: El 40% de la cosecha mundial anual acaba en los establos de la ganadería intensiva de los países industrializados, es decir, en el primer mundo.

Con una ecuación fácil deducimos que para “producir” 1 kilo de carne bovina son necesarios 9 kilos de cereal, en su mayor parte procedentes de los países pobres, puesto que el 60% de cereales, soja y cacahuetes lo importamos de los países en vía de desarrollo.

Otro dato nos revela que para 200 gr. de bistec se utilizan como pienso hasta 2 kilos de cereal. Pero con 2 kilos de cereal se saciarían unos 8 niños. Actualmente 6 millones de niños mueren de hambre al año y 1020 millones de personas pasan hambre, lo que es igual a una sexta parte de la humanidad. Si los países industrializados redujeran tan sólo un 10% el consumo de carne, 100 millones de personas podrían ser alimentadas adicionalmente, por lo que nadie debería morir de hambre.

Si aprovechásemos por lo tanto el alimento de una manera directa, es decir nos alimentásemos de un modo vegetariano, obtendríamos del mismo trozo de tierra de 5 a 10 veces más cantidad de alimento. Esto significa que si la producción de carne se suspende, se puede alimentar a una gran parte de la población mundial. Por eso todos los que no quieren prescindir de comer carne son igualmente culpables de la miseria y de las muertes por inanición en el tercer mundo. Quien come carne, debería asumir esto conscientemente.

Nuestra sociedad del bienestar se preocupa mucho hoy por hoy de la pureza de los alimentos. Quizás deberíamos preocuparnos también por la pureza de nuestra conciencia en aquello que comemos. Especialmente en nuestro occidente marcado por la Iglesia donde el dogmatismo, que a menudo es ciego, impide el trato digno a los animales, la naturaleza y también a nuestros semejantes. No sirve de nada lamentarse siempre del hambre, de la muerte de los bosques y de la contaminación del medio ambiente en esta Tierra. Más bien en esto a cada uno se le pide el compromiso de cambiar su alimentación y dejar de comer carne. Con ello también se acabaría con el sufrimiento de los animales.

Pero para justificar la explotación desmesurada de los reinos de la naturaleza a menudo se cita la frase Bíblica del Creador: “Someteos la tierra” (Génesis 1,28). Sin embargo, la palabra “someter” no significa torturar a los animales, destruir los bosques y plantas y destrozar todo lo que el hombre puede disponer. Con la palabra “someter” se hace referencia al mandamiento de cuidar los reinos de la naturaleza, es decir toda la Tierra. Se nos ha exhortado a que tratemos y cuidemos la Tierra con amor. Se nos ha mandado que respetemos todas las formas de vida en la Tierra, que la apreciemos y amemos, esto es el amor al hombre, al animal, a la planta y a la piedra, a todas las formas de vida y también al planeta Tierra.

Aquel que tenga ya sólo un poco de corazón para la naturaleza podrá intuir en la expresión de un animal, en la belleza de una planta, en la forma de una piedra o en las substancias líquidas, que la Tierra podría ser un paraíso. Quien alguna vez haya cuidado a algún animal siente que se ha vuelto internamente más rico y más consciente de la naturaleza. En aquel que por el contrario instale o apruebe fábricas de productos animales o mataderos, lo que se muestra en que come carne de su prójimo animal, su conciencia se volverá cada vez más estrecha, porque un hombre semejante empobrece internamente.

Comer carne es cruel. Los animales claman
En el gueto de los cerdos: “En grandes grupos de entre 80 y 200 animales, nosotros los cerdos somos mantenidos en una oscuridad casi permanente. Vivimos sobre un suelo de cemento sin paja, lo que para muchos causa daños a las articulaciones. Se nos produce como en una fábrica: las madres de los cerdos son fecundadas artificialmente en cajones individuales. Durante las 15 semanas de la preñez tienen que vivir vegetando en un espacio reducidísimo con luz mortecina. Para dar a luz son atadas en cajones especiales para “descerdar”. Apenas si pueden moverse, sólo levantarse y volver a tumbarse. De esta forma les resulta casi imposible cuidar de sus crías”.

En el campo de concentración de gallinas: “Nosotras las gallinas ponedoras consumimos nuestra breve existencia en naves sin ventanas, en jaulas de grupo de hasta ocho pisos. 22 gallinas comparten un metro cuadrado, el hedor es insoportable. Ya a los 14 o 18 meses de campo de concentración de gallinas, no tenemos ya el rendimiento de poner lo que se nos exige, y vamos a parar a la olla de caldo. Casi una quinta parte de nosotras ni siquiera sobrevive este año y medio: morimos del estrés, de enfermedades infecciosas o de los huesos, etc.

En la cárcel de las vacas: “A nosotras se nos encierra en estrechos cajones de madera, en los cuales apenas si nos podemos mover. Hasta el día de nuestro asesinato, que vosotros llamáis matanza, se pone a nuestra disposición no más de un metro cuadrado de superficie”, de esta forma los ganaderos intensivos aumentan al máximo su ganancia. En lugar de la leche materna, nos dan de beber un caldo grasiento compuesto por leche en polvo, sebo de ballena y mucha sal. Debido a la mucha sal, padecemos una terrible sed, y ya que no nos dan agua, bebemos aún más de la papilla salada. De esta forma, en poco tiempo se nos ceba hasta obtener el peso deseado para la matanza. En todo el transcurso de nuestra breve y solitaria vida no vemos ni una sola vez un prado verde. El sol lo vemos por primera vez de camino hacia el matadero...”

En la celda de muerte de los pavos: “Nosotros los pavos de la ganadería intensiva sufrimos aún más que las gallinas. Dado que nuestro pecho es la parte más cara y codiciada, nuestros huesos, tendones, esqueleto y piernas no pueden resistir el crecimiento demasiado rápido y nos encorvamos por el peso de nuestra propia carne.

Transporte lleno de sufrimiento: “Nos transportáis miles de kilómetros a lo largo de toda Europa. Días enteros estamos amontonados en un espacio reducido, sin agua, sin alimentos, con un calor elevadísimo, o bien helados de frío. Con los huesos rotos y heridas abiertas. Muchos de nosotros no sobrevivimos el transporte. Morimos de sed, estamos aplastados, morimos debido a las graves heridas, o por el pánico y el estrés. En el camino hacia el matadero muchos de nosotros estamos tan débiles que no podemos caminar ni cien metros más. Para que nos movamos con más rapidez nos pinchan con ganchos metálicos en el hocico, en los ojos o en el ano”.

Asesinato brutal en el matadero: “Cuando el matarife nos abre, nos degolla, nos aserra las piernas, estamos a menudo aún completamente conscientes. Bramamos colgados de los ganchos, pataleamos por el miedo a la muerte y bajo dolores infernales. Y los animales que están detrás de nosotros tienen que ver nuestras torturas sabiendo que a ellos también les sucederá lo mismo. Pero vosotros no conocéis la compasión. A esto lo llamáis razonable, porque nos queréis comer”.

La ejecución: “Con una tenaza eléctrica intentáis anestesiarnos a nosotros los cerdos. El dolor estremece nuestro cuerpo, todo nuestro cuerpo, como un rayo. Pensáis que no sentimos nada cuando después del electrochoque nos arrojáis al agua hirviendo para quemarnos los pelos de la piel. Pero vuestra anestesia no actúa por mucho tiempo. En cuerpo vivo experimentamos cómo se llenan nuestros pulmones con el agua hirviendo. ¡Una muerte horrible!

Terrorismo de caza por la espalda: “Los cazadores nos tientan a nosotros los jabalís con comida para podernos disparar sin ninguna dificultad –de forma cómoda y cobarde desde los elevados puestos de caza. No se puede hablar de “una muerte rápida”: algunos de mis amigos y familiares fueron alcanzados por los disparos. “Tiros de expansión” arrancan la sangre y los intestinos de los animales malheridos que van huyendo”.

Más del 60% de los ciervos cazados no mueren al instante. Muchos se arrastran durante horas y días gravemente heridos por el bosque, con las entrañas colgando. Los cervatillos contemplan, sin poder hacer nada, cómo su madre se desangra”.

“Especialmente predilectas son las batidas contra nosotras, las liebres del campo: a pesar de que podemos correr con mucha rapidez, apenas tenemos la oportunidad de escapar. Cuando nos alcanzan los perdigonazos del cazador, gritamos de dolor como niños humanos. Algunas liebres que han sido alcanzadas brincan varias veces en el aire gritando hasta que caen muertas”.

Comer carne ocasiona un Sufrimiento global
20 millones de animales “útiles” para el hombre viven en nuestro planeta. ¿Qué comen ellos? El 40% de la cosecha mundial anual acaba en los establos de la ganadería intensiva en los países industrializados.

Para “producir” un kilo de carne bovina son necesarios 9 kilos de cereal. Los países pobres están en parte obligados a vender alimentos necesarios para la alimentación humana como pienso para el ganado. El 60% de los piensos en la ganadería intensiva (cereales, soja, cacahuetes...) los importamos desde los países en desarrollo.

Para 200 gr. de bistec se utilizan como pienso hasta dos kilos de cereal. Con 2 kilos de cereal se saciarían unos 8 niños. 40.000 niños pasan diariamente hambre; 50 millones de personas pasan hambre cada año. Si los países industrializados redujeran en un 10% el consumo de carne, 100 millones de personas podrían ser alimentadas adicionalmente. Nadie debería morir de hambre.

Se habla actualmente mucho del cambio climático, haciendo responsable del recalentamiento de la atmósfera a las emisiones de Dióxido de Carbono de la industria. Sin embargo el factor más importante no es mostrado abiertamente, pero una gran parte de las emisiones de Dióxido de Carbono provienen del consumo de carne. Por un lado los animales mismos producen CO2, pero por otro lado se libera mucho CO2 al quemar los bosques para tener suficientes terrenos de cultivo para alimentar al ganado. Así más de un científico reconoce esta relación directa y ya el científico físico británico Alan Calverd describe en sus tesis: “Para reducir el efecto invernadero de la atmósfera no se debería solo de quemar menos aceite o gas, sino cambiar las costumbres alimenticias de las personas. Si todas las personas se hicieran vegetarianas se podría controlar el recalentamiento global”.

El ganado retenido en las granjas de producción intensiva es responsable de la emisión de un cuarto del gas metano que sale a la atmósfera, porque el hombre come carne. Se calcula que aproximadamente por el ganado mundial sale anualmente 115 Millones de gas metano a la atmósfera. El gas metano tiene un efecto 21 veces más dañino que el dióxido de carbono.

Abonos orgánicos, estiércol: En la producción de 1 Kg. de carne de cerdo se producen unos 15 Kg. De estiércol. En Alemania 66 millones de toneladas anuales. El nitrato que contienen contamina las aguas. Las evaporaciones de amoníaco del estiércol y de los abonos orgánicos están involucradas además en la lluvia ácida y en la extinción forestal.

Efecto invernadero: La producción cárnica libera grandes cantidades de CO2, especialmente por las quemas forestales para McDonald´s & Co. Los vacunos producen además anualmente en todo el mundo 100 millones de metano –20% de la emisión total de este gas altamente tóxico.

Selva tropical: Cada dos segundos se destruye un espacio forestal de la superficie de un campo de fútbol en gran medida para la obtención de pastos. 5m2 de bosque tropical son talados para producir una hamburguesa. Las consecuencias de la destrucción para el circuito climático y del agua de la tierra son aún imprevisibles.

Erosión de los suelos: La parte que corresponde de la producción de carne y leche a la erosión del suelo está por un 58% - en total 34 millones de toneladas anualmente.

Materias primas: Una tercera parte de todas las materias primas son consumidas por la ganadería intensiva: alimentos vegetales, combustibles fósiles, madera, materias primas minerales.

Agua potable: Un 50% del consumo total del agua potable va a cuenta de la ganadería intensiva: Para la producción de un kilo d carne se necesita un promedio de 100 veces más agua que para la producción de un kilo de cereal o de verdura.

“En cada animal así como también en cada planta se encuentra la poderosa fuerza creadora, Dios, el eterno Espíritu universal omnipresente, la Inteligencia universal. Aquel que tenga ya sólo un poco de corazón para la naturaleza podría intuir en la expresión de un animal, en la belleza de una planta, en la forma de una piedra o en las substancias líquidas, que la Tierra podría ser un paraíso.

Para justificar la explotación desmesurada de los reinos de la naturaleza a menudo se cita la frase del Creador: “Someteos la tierra” (Génesis 1,28). Sin embargo, la palabra “someter” no significa torturar a los animales, destruir los bosques y plantas y destrozar todo lo que el hombre puede disponer. Con la palabra “someter” se hace referencia al mandamiento de cuidar los reinos de la naturaleza, sí, toda la Tierra. Se nos ha exhortado a que tratemos y cuidemos la Tierra con amor. Se nos ha mandado que respetemos todas las formas de vida en la Tierra, sí, toda la Tierra, que la apreciemos y amemos, pues todo en todo es la obra del Todopoderoso, el amor al hombre, al animal, a la planta y a la piedra, sí, a toda la Tierra.

Quien alguna vez haya cuidado a algún animal siente que se ha vuelto internamente más rico y más consciente de la naturaleza. En aquel que por el contrario instale fábricas de productos animales, o sea, mataderos o los apruebe, lo que se muestra en que come carne de su prójimo animal, su conciencia se volverá cada vez más estrecha, porque un hombre semejante empobrece internamente.

Gabriele Witteck
Articulos relacionados:
Grupo de Acciones físico recreativas para el mejoramiento de estilos y hábitos de vida saludables
Resumen:
Este trabajo aborda un tema de gran importancia para el desarrollo de las actividades recreativas pues se logra conocer los intereses de la población por grupos de edade...
Paradoja QTc
Resumen:
En condiciones normales, la duración del QT es inversamente proporcional a la frecuencia cardíaca. Su valor neto está muy controvertido. Nosotros basamos nuestras medicio...
Consejos para administrar tus ingresos mensuales
Resumen:
Las finanzas personales muchas veces son un gran dolor de cabeza, dado que los gastos vienen y van día a día y no podemos llegar a fin de mes con lo que percibimos por nu...
Entrenamiento cerebral para niños
Resumen:
Habitualmente se asocia el entrenamiento cerebral a los adultos mayores, sin embargo, cualquier cerebro es susceptible de beneficiarse de este tipo de entrenamiento y más...
“Informe Técnico del Peritaje Sobre el Caso de Violación del niño Fernando José Payano Victoriano y del Imputado”
Resumen:
Los procesos de investigación aplicada a la resolución de casos de agresión sexual, en muchas ocasiones son vistos desde parámetros subjetivos y poco convencionales, esta...
Copyright © 2011 ilustrados.com, Monografias, tesis, bibliografias, educacion. Tofos los temas y publicaciones son propiedad de sus respectivos autores ©