Muy corto escrito de nuevo, en el que resumo el mito de Deméter y Persófona, diosas griegas de los cereales.
Homero, principal inventor de la mitología griega, es quien inventó también el culto a estas diosas. Y sus inventos supusieron amplio conocimiento de las mitologías de todos los pueblos del Mediterráneo Oriental y Oriente Próximo, por lo que en realidad importó sus dioses, como después haría Virgilio con los dioses griegos.
Magia y religión
XLVIII. - Deméter y Perséfona
Incluso en el sigloXIX atribuían los campesinos de Eleusis la abundancia de sus cosechas a la diosa Deméter, hasta el punto de creer que la abundancia había desaparecido cuando se llevaron su estatua a la universidad de Cambridge (1802).
Si Dionisos era dios de vegetación, como hemos visto, la diosa griega de las mieses fue Deméter, inmortalizada por Homero en su Himno a Deméter, compuesto el s. VII a. C.
Deméter fue en Grecia la Astarté siria o la Cibeles frigio-romana, que en vez de llorar la muerte de sus amantes, Adonis y Atis, lloró la pérdida de su hija Perséfona.
La joven Perséfona se encontraba cogiendo rosas y lirios, violetas y flores de azafrán, jacintos y narcisos en una verde pradera, cuando se abrió la tierra y la raptó Plutón, el Señor de los Muertos, para hacerla su esposa. Su afligida madre Deméter la buscó por tierra y mar, y conociendo por el Sol dónde estaba, se retiró encolerizada contra los dioses, fijando su morada en Eleusis, donde se presentó a las hijas del rey con la apariencia de una anciana, sentada tristemente bajo la sombra de un olivo, junto al pozo de la doncella, al que venían a buscar agua las hijas del rey. Encolerizada por la desgracia que sufría, no permitió que germinasen las semillas en la tierra, y juró que no pondría los pies más en el Olimpo, ni consentiría que el cereal germinase, mientras no le fuera devuelta su hija. En vano araban los bueyes, o sembraba el agricultor; nada brotaba del suelo reseco y aterronado. Hasta la planicie Rariana, cercana a Eleusis, que solía ondular con doradas mieses, estaba desnuda y en barbecho. El género humano habría perecido de hambre, y los dioses se habrían visto privados de sacrificios, si Zeus no hubiera ordenado a Plutón entregar a Perséfona.
Es el clásico mito de la Diosa Madre, en este caso Deméter, substituyéndose el Dios Joven por Diosa Joven; hija de la Diosa Madre, en vez de amante. Ambas, en este caso, diosas del grano. Y como, en Grecia, era a estas dos diosas a las que se atribuía la difusión de los secretos de la siembra, y se celebraban en Eleusis sus misterios, se las enviaba a Eleusis las primicias de todas las cosechas de trigo y cebada, hasta el punto de que tuvieron que construirse grandes graneros subterráneos para almacenarlos.