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Las Supersticiones en el Golf
Cuando en noviembre del año 1997 propusimos realizar una encuesta nacional sobre rituales y supersticiones que afectan a la persona del golfista, no nos imaginamos que, podrían existir tales datos como los que oportunamente consignamos. Acorde con nuestro criterio que siempre tiende a “ver las cosas” en forma positiva, igualmente y con los datos que nos enviaron en aquel entonces los golfistas de Capital Federal, Provincia de Buenos Ares, Chaco, Mendoza, Córdoba, hemos incluído los datos de otra encuesta realizada el año 2001 y hemos confeccionado la tabla que se muestra en este artículo. El total de entrevistados
golfistas, la mayoría de ellos “amateurs” que respondieron.a esta encuesta
a) Miro a mis palos y los bendigo en secreto.
De aquí los elevados porcentajes en los rituales. Obviamente que no todos poseen las mismas supersticiones o rituales, pero muchos han compartido mas de un ítem.
La superstición permanece activa en la mayoría de los seres humanos, aún cuando en ciertas personas este tema esté racionalizado y posean un control psicológico del mismo. Respecto de los rituales, en mayor o en menor grado, se puede observar que casi todas las personas lo poseen, alguno en un grado que los convierte en neuróticos, otros en forma más sana conformando parte delas actividades normales habituales. Además cada ritual pertenece a un tipo de fantasía específica, la que, al mismo tiempo que cubre la sostiene. Los rituales del latín (“ritus2= camino recto, directo), señalan un modo de mantener la superstición. Los rituales podrán ser expresados de diferentes modos: los tiempos, los colores, los utensillos, las vestimentas, los alimentos sagrados, los sonidos, la música. Es común observar que ciertos y determinados tipos de rituales son habituales en toda presentación previa a campeonatos, torneos, competencias. Teniendo en cuenta a los
rituales del Golf, aclararé algunos de estos significativos aspectos. Entre los elementos significativos de los rituales, se usan los colores, ya sea en forma de ropa o de otros elementos, ya que se le asignan a los colores propiedades mágicas y omnipotentes. De aquí que muchos deportistas usen determinados colores, no solo en sus camisetas o ropas oficiales que ya están establecidas institucionalmente, sino en su vida personal. Por supuesto que excluimos a los colores que por cualquier razón se ponen de moda. Pero aún podemos observar que cuando cualquier color se pone de moda, muchas son las personas que, para no quedar a fuera del grupo o de la elite, lo usan aún cuando no les gusten. La cuestión es pertenecer. También exciten los colores clásicos, los colores pálidos, los colores dulces, los colores extravagantes, etc., etc.. Pero todos ellos tienen culturas y, entre los golfistas, el uso de colores determinados a los cuales se le asignan la suerte y el éxito, forman parte del Gran Ritual qué es el juego del Golf. El color forma parte indisoluble de toda actividad de diferenciación en los esquemas de vida y de las diferentes culturas de los pueblos. Un ejemplo de esto se observa naturalmente en las banderas. El ritual tiene como condición que su realización impida la mala suerte o la pérdida; por esto los rituales tienen carácter de perentorios. Hay que realizarlos so pena de.... Por otro lado, los
rituales al servicio de determinadas supersticiones, son privados, personales y
singulares. Si bien hay muchos “tabúes” que compartimos en forma general
los seres humanos. Un ejemplo actual es el
famoso número trece que aparece asociado a la figura de Cristo y sus doce apóstoles,
o bien doce brujas con un líder masculino o bien los doce meses del año y el año
uno, los signos del Zodíaco (rueda de animales) y el Universo, etc., etc. Qué las supersticiones y los rituales aparezcan continuamente en las culturas primitivas es obvio y observable en todos los estudios realizados, pero ¿por qué siguen apareciendo en las qué llamamos “personas civilizadas”? Este misterio se devela en tanto y cuanto nos
damos cuenta que tanta superstición como ritual sigue existiendo en nuestro
inconsciente y que poseen aún todavía la fuerza y pregnancia de aquellos
tiempos. Por: Dr. Jorge G. Garzarelli
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