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Introducción a la Prehistoria Balear

Resumen: La secuencia cultural que voy a presentar a continuación tiene su base en la división del Dr. William H. Waldren. Como es de suponer, voy a incidir en sus partes más débiles, puesto que ya han sido atacadas por otros arqueólogos y, trataré de introducir mis puntos de vista sobre determinados puntos de los períodos sobre los cuales trataré en las secciones que ofrezco más abajo.
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Autor: Beaker Boy

La secuencia cultural que voy a presentar a continuación tiene su base en la división del Dr. William H. Waldren. Como es de suponer, voy a incidir en sus partes más débiles, puesto que ya han sido atacadas por otros arqueólogos y, trataré de introducir mis puntos de vista sobre determinados puntos de los períodos sobre los cuales trataré en las secciones que ofrezco más abajo.

La estructuración del Dr. Waldren viene dada por la idea de una serie de eventos que fueron dejando huella en la prehistoria insular. Así, estos eventos serían el resultado de unas irrupciones (oleadas) culturales que fueron condicionando las distintas fases del desarrollo socioeconómico de la prehistoria balear.
Las irrupciones culturales de las que hablo, llegaron, supuestamente, a las costas insulares de una forma accidental o premeditada y esporádica o periódicamente en el tiempo.
La insularidad, la proximidad entre islas y a la Península Ibérica, el tamaño territorial y los recursos naturales de las islas, son los factores que fueron condicionando estas colonizaciones, cambios, desarrollo y decadencia (extinción de fauna y declive cultural), de las distintas influencias socioeconómicas llegadas desde el exterior.
Es lógico que pensemos que estas influencias y cambios que vinieron de fuera fueron, o incorporados y asimilados por la población ya existente a estos nuevos elemtos culturales, o que reemplazaron directamente el sustrato cultural anterior. Es un proceso que hay que analizar muy seriamente, ya que marca la cronología; además hay que observar si estos procesos se dieron de una manera progresiva o de una forma totalmente fulminante.
Precisamente, una de los principales objetivos de las excavaciones llevadas a cabo por el Dr. Waldren ha sido determinar (cuantificar) no sólo la frecuencia con la que se produjeron estos cambios culturales, sino que, también cuándo tuvieron lugar (mediante una política de dataciones de C14). En resumen, se trata de definir, de la forma más precisa posible, cuándo ocurrieron y cuánto duraron mediante el estudio de los cambios culturales y ecológicos, junto a las alteraciones de la secuencia socioeconómica.

Se ha demostrado que los distintos períodos culturales han tenido duraciones determinadas, datadas mediante radiocarbono.
En las islas, los distintos elementos que marcan los cambios culturales son estas oleadas y una bien definida secuencia de niveles de desarrollo & innovaciones socioeconómicos que se dieron en determinados momentos y no siempre compartidos por todas las islas.
Esta es la secuencia cultural que presento en estas páginas.

La secuencia cultural que voy a presentar a continuación tiene su base en la división del Dr. William H. Waldren. Como es de suponer, voy a incidir en sus partes más débiles, puesto que ya han sido atacadas por otros arqueólogos y, trataré de introducir mis puntos de vista sobre determinados puntos de los períodos sobre los cuales trataré en las secciones que ofrezco más abajo.

La estructuración del Dr. Waldren viene dada por la idea de una serie de eventos que fueron dejando huella en la prehistoria insular. Así, estos eventos serían el resultado de unas irrupciones (oleadas) culturales que fueron condicionando las distintas fases del desarrollo socioeconómico de la prehistoria balear.
Las irrupciones culturales de las que hablo, llegaron, supuestamente, a las costas insulares de una forma accidental o premeditada y esporádica o periódicamente en el tiempo.
La insularidad, la proximidad entre islas y a la Península Ibérica, el tamaño territorial y los recursos naturales de las islas, son los factores que fueron condicionando estas colonizaciones, cambios, desarrollo y decadencia (extinción de fauna y declive cultural), de las distintas influencias socioeconómicas llegadas desde el exterior.
Es lógico que pensemos que estas influencias y cambios que vinieron de fuera fueron, o incorporados y asimilados por la población ya existente a estos nuevos elemtos culturales, o que reemplazaron directamente el sustrato cultural anterior. Es un proceso que hay que analizar muy seriamente, ya que marca la cronología; además hay que observar si estos procesos se dieron de una manera progresiva o de una forma totalmente fulminante.
Precisamente, una de los principales objetivos de las excavaciones llevadas a cabo por el Dr. Waldren ha sido determinar (cuantificar) no sólo la frecuencia con la que se produjeron estos cambios culturales, sino que, también cuándo tuvieron lugar (mediante una política de dataciones de C14). En resumen, se trata de definir, de la forma más precisa posible, cuándo ocurrieron y cuánto duraron mediante el estudio de los cambios culturales y ecológicos, junto a las alteraciones de la secuencia socioeconómica.

Se ha demostrado que los distintos períodos culturales han tenido duraciones determinadas, datadas mediante radiocarbono.
En las islas, los distintos elementos que marcan los cambios culturales son estas oleadas y una bien definida secuencia de niveles de desarrollo & innovaciones socioeconómicos que se dieron en determinados momentos y no siempre compartidos por todas las islas.
Esta es la secuencia cultural que presento en estas páginas.

El período conocido como Preasentamiento se inicia hace unos 7 millones de años, en el Plioceno Superior, y abarcaría hasta el 5500 a.C.
Esta fase cronológica no puede ser considerada como una irrupción cultural (excepto, tal vez, en sus momentos finales) sino que ha de ser observado como la aparición de una fauna completamente endémica en las islas.
Concretamente, a parte de reptiles, anfibios, aves y invertebrados, la fauna de las Baleares (Mallorca y Menorca) se limitó a 3 mamíferos de distintos tamaños y funciones en el sistema paleoecológico balear. En las islas Pitiusas (Ibiza y Formentera), sólo han aparecido restos de uno de estos mamíferos, lo que constituye un permanente desafío para los paleontólogos. Posiblemente, la respuesta al dilema se encuentra si se estudia el tamaño insular y el ecosistema pitiuso: tal vez insuficiente para el desarrollo de estas especies.

Volviendo a los mamíferos que evolucionaron de forma endémica encontramos:
* El Myotragus, una cabra/antílope, que sufrió y desarrolló importantes cambios físicos (órbitas oculares frontales y acortamiento y poca flexibilidad de sus extremidades) resultantes de su adaptación al medio y a la ausencia de depredadores (el territorio insular es insuficiente para mantener las necesidades de un gran depredador). De este animal se conocen 4 subespecies: Kopperii, Antiquus, Batei y Balearicus.
* El Hypnomys, fue un roedor, de tamaño grande, de la familia de los lirones; conocemos 2 subespecies: Waldrenii y Morpheus.
* El Nesiosites, un pequeño ratón insectívoro del cual sólo se conoce una especie: Hidalgoi.


Cueva de Muleta - Hypnomys Morpheus.

De estos tres animales, el Myotragus fue dado por extinguido, como ocurrió con numerosos animales del Cuaternario, con la última gran glaciación (hace 40000 años). Esta afirmación fue desmentida completamente por el Dr. Waldren al hallar y excavar la cueva de Muleta, una pequeña cavidad cárstica con una gran chimenea vertical (auténtica trampa natural) en la cual se hallaron los restos de más de 1500 Myotragus.
Este yacimiento fue sometido a una rigurosa serie de dataciones (más de 30) utilizando métodos diversos que dieron fechas que aseguraban la supervivencia del Myotragus más allá del 5000 a.C.

Myotragus Balearicus.

Le estructura faunística de las islas no deja de ser peculiar. El territorio, al estar tan limitado provocó una selección natural en la que sólo sobrevivieron aquellos animales que recurrieron a una especialización en particular, formando una cadena lógica: un rumiante, un roedor y un insectívoro, los tres complementarios.
Por supuesto, la falta de depredadores debió de contribuir a la sobrepoblación de estos animales, que debieron sufrir crisis alimentarias y graves enfermedades a intervalos más o menos regulares nivelando el número de la población.

El doctor Waldren restaurando un esqueleto de Myotragus.

¿Hubo o no hubo un poblamiento humano mesolítico?

Si respecto a la vida animal no tenemos dudas, no podemos decir lo mismo en cuanto a los síntomas de una primeriza ocupación humana de las islas.

Este tema ha llegado a convertirse en una de las grandes obsesiones de ciertos arqueólogos, que se muestran convencidos de un poblamiento antiguo de las Baleares. Es obvio, como dice el Dr. Waldren, que algunos seres humanos debieron de visitar las islas entre el paleolítico y el Neolítico. Yo también sigo esta idea, aunque discrepo abiertamente en cuanto a la teoría de un asentamiento Mesolítico. Creo que fueron simples visitas, accidentales o de exploración, que dejaron escasos restos, mal interpretadas en las dos líneas de investigación abiertas hasta el momento.

La 1ª Teoría defiende el poblamiento Mesolítico en base a unos hallazgos de piezas de sílex en yacimientos al aire libre, en superficie, en las zonas de Santanyí, Llubí, Lluc y Alcudia (todas ellas en la isla de Mallorca).
La industria lítica hallada en estos lugares ha sido interpretada como de tradición Epipaleolítica. Pero, esto es sólo una afirmación sin confirmación fundamentada en una datación o excavación del yacimiento. Además, si eran zonas de trabajo, tal y como se comenta, ¿dónde vivían?, ya que no hay constacia de zonas de hábitat cercanas a estos lugares.
Pienso que esta vía es buena y que podría llevarnos a alguna parte en el futuro pero, hay que tratar el tema de una forma más seria y menos especulativa.
La 2ª Teoría sobre el poblamiento mesolítico viene dada por los resultados de una excavación en la cueva de Canet, en Esporles. En dicha cueva se realizaron dos catas hallando una secuencia estratrigráfica con niveles de carbones. Además, se detectó la presencia de piedras quemadas y huesos de myotragus, aparentemente manipulados para consumo humano. Se tomaron dos fechas de C14, 4420 a.C. y 7220 a.C.; en base a la segunda fecha se pretende demostrar la presencia humana en el Mesolítico pero, estas fechas son poco fiables, con una excesiva desviación estándar. De todas formas, los problemas que ofrece este yacimiento no se limitan a la problemática de las fechas, sino que la propia formación del depósito excavado pudo ser provocada por arrastres de material desde el exterior de la cueva, a lo que deberíamos de sumar la ausencia de restos artefactuales.
Por consiguiente, ante la problemática de contexto de los hallazgos y la datación fallida no deberíamos de fiarnos en exceso de los resultados de este yacimiento, abandonando esta vía por sus excesivos problemas.

Entonces, para cerrar este primer capítulo, podríamos decir que en este período (y hasta que no se demuestre lo contrario) sólo se dieron frecuentaciones esporádicas y dispersas de seres humanos en las Islas Baleares.

El período conocido como Preasentamiento se inicia hace unos 7 millones de años, en el Plioceno Superior, y abarcaría hasta el 5500 a.C.
Esta fase cronológica no puede ser considerada como una irrupción cultural (excepto, tal vez, en sus momentos finales) sino que ha de ser observado como la aparición de una fauna completamente endémica en las islas.
Concretamente, a parte de reptiles, anfibios, aves y invertebrados, la fauna de las Baleares (Mallorca y Menorca) se limitó a 3 mamíferos de distintos tamaños y funciones en el sistema paleoecológico balear. En las islas Pitiusas (Ibiza y Formentera), sólo han aparecido restos de uno de estos mamíferos, lo que constituye un permanente desafío para los paleontólogos. Posiblemente, la respuesta al dilema se encuentra si se estudia el tamaño insular y el ecosistema pitiuso: tal vez insuficiente para el desarrollo de estas especies.

Volviendo a los mamíferos que evolucionaron de forma endémica encontramos:
* El Myotragus, una cabra/antílope, que sufrió y desarrolló importantes cambios físicos (órbitas oculares frontales y acortamiento y poca flexibilidad de sus extremidades) resultantes de su adaptación al medio y a la ausencia de depredadores (el territorio insular es insuficiente para mantener las necesidades de un gran depredador). De este animal se conocen 4 subespecies: Kopperii, Antiquus, Batei y Balearicus.
* El Hypnomys, fue un roedor, de tamaño grande, de la familia de los lirones; conocemos 2 subespecies: Waldrenii y Morpheus.
* El Nesiosites, un pequeño ratón insectívoro del cual sólo se conoce una especie: Hidalgoi.


Cueva de Muleta - Hypnomys Morpheus.

De estos tres animales, el Myotragus fue dado por extinguido, como ocurrió con numerosos animales del Cuaternario, con la última gran glaciación (hace 40000 años). Esta afirmación fue desmentida completamente por el Dr. Waldren al hallar y excavar la cueva de Muleta, una pequeña cavidad cárstica con una gran chimenea vertical (auténtica trampa natural) en la cual se hallaron los restos de más de 1500 Myotragus.
Este yacimiento fue sometido a una rigurosa serie de dataciones (más de 30) utilizando métodos diversos que dieron fechas que aseguraban la supervivencia del Myotragus más allá del 5000 a.C.

Myotragus Balearicus.

Le estructura faunística de las islas no deja de ser peculiar. El territorio, al estar tan limitado provocó una selección natural en la que sólo sobrevivieron aquellos animales que recurrieron a una especialización en particular, formando una cadena lógica: un rumiante, un roedor y un insectívoro, los tres complementarios.
Por supuesto, la falta de depredadores debió de contribuir a la sobrepoblación de estos animales, que debieron sufrir crisis alimentarias y graves enfermedades a intervalos más o menos regulares nivelando el número de la población.

El doctor Waldren restaurando un esqueleto de Myotragus.

¿Hubo o no hubo un poblamiento humano mesolítico?

Si respecto a la vida animal no tenemos dudas, no podemos decir lo mismo en cuanto a los síntomas de una primeriza ocupación humana de las islas.

Este tema ha llegado a convertirse en una de las grandes obsesiones de ciertos arqueólogos, que se muestran convencidos de un poblamiento antiguo de las Baleares. Es obvio, como dice el Dr. Waldren, que algunos seres humanos debieron de visitar las islas entre el paleolítico y el Neolítico. Yo también sigo esta idea, aunque discrepo abiertamente en cuanto a la teoría de un asentamiento Mesolítico. Creo que fueron simples visitas, accidentales o de exploración, que dejaron escasos restos, mal interpretadas en las dos líneas de investigación abiertas hasta el momento.

La 1ª Teoría defiende el poblamiento Mesolítico en base a unos hallazgos de piezas de sílex en yacimientos al aire libre, en superficie, en las zonas de Santanyí, Llubí, Lluc y Alcudia (todas ellas en la isla de Mallorca).
La industria lítica hallada en estos lugares ha sido interpretada como de tradición Epipaleolítica. Pero, esto es sólo una afirmación sin confirmación fundamentada en una datación o excavación del yacimiento. Además, si eran zonas de trabajo, tal y como se comenta, ¿dónde vivían?, ya que no hay constacia de zonas de hábitat cercanas a estos lugares.
Pienso que esta vía es buena y que podría llevarnos a alguna parte en el futuro pero, hay que tratar el tema de una forma más seria y menos especulativa.
La 2ª Teoría sobre el poblamiento mesolítico viene dada por los resultados de una excavación en la cueva de Canet, en Esporles. En dicha cueva se realizaron dos catas hallando una secuencia estratrigráfica con niveles de carbones. Además, se detectó la presencia de piedras quemadas y huesos de myotragus, aparentemente manipulados para consumo humano. Se tomaron dos fechas de C14, 4420 a.C. y 7220 a.C.; en base a la segunda fecha se pretende demostrar la presencia humana en el Mesolítico pero, estas fechas son poco fiables, con una excesiva desviación estándar. De todas formas, los problemas que ofrece este yacimiento no se limitan a la problemática de las fechas, sino que la propia formación del depósito excavado pudo ser provocada por arrastres de material desde el exterior de la cueva, a lo que deberíamos de sumar la ausencia de restos artefactuales.
Por consiguiente, ante la problemática de contexto de los hallazgos y la datación fallida no deberíamos de fiarnos en exceso de los resultados de este yacimiento, abandonando esta vía por sus excesivos problemas.

Entonces, para cerrar este primer capítulo, podríamos decir que en este período (y hasta que no se demuestre lo contrario) sólo se dieron frecuentaciones esporádicas y dispersas de seres humanos en las Islas Baleares.

Segunda Oleada

El 5589 a.C. empieza uno de los períodos más controvertidos de la prehistoria de las Islas Baleares, ya que numerosos autores defienden la idea de un poblamiento inicial y otros niegan este extremo indicando que sólo se trataría de visitas esporádicas a las islas por parte de pequeños grupos humanos.

Las evidencias de presencia humana segura y más reciente en las islas se han dado en dos importantes yacimientos: la cueva de Muleta y el abrigo rocoso de Son Matge.
En la cueva de Muleta, junto a restos de myotragus aparecieron, en un mismo nivel, los que son, por ahora, los restos humanos más antiguos de las Baleares. Se trataría de los restos de 4 o 5 individuos datados hacia el 4848 a.C. Pese a todo, pruebas recientes parecen rejuvenecer enormemente esta fecha, por lo que estaríamos hablando de presencia humana no segura).
En Son Matge no hay restos humanos pero, sí que hay restos de la ocupación humana en la parte más resguardada del abrigo. De esta zona surgieron tres fechas de C14: 4633 a.C., 4722 a.C. y 5589 a.C.; marcando la última, la fecha más temprana de la presencia humana en las Baleares.


Abrigo rocoso de Son Matge.

Estos seres humanos debieron de llegar a nuestras costas de una forma accidental o no premeditada. Esta es la idea que comparten la mayoría de arqueólogos, ya que apenas se han hallado restos materiales que indiquen que estos hombres vinieron a las islas para establecerse. (En Muleta y Son Matge sólo se hallaron un núcleo y varias lascas de sílex, nada más). Esta teoría se apoya, además, en el uso de cuevas y abrigos rocosos como lugares de habitación por el simple hecho de que no necesitaban excesivo acondicionamiento; de ahí que los pocos restos provengan de estos lugares.
Mediante las fechas antes mencionadas se ha comprobado que el hombre y el myotragus convivieron al menos durante un milenio. Es lógico que el hombre se fijase en el myotragus y que aprovechase su carne como alimento, ya que, debido a la anatomía del animal (poco apta para correr, debido a sus extremidades cortas y falta de visión lateral) era una presa muy fácil. Ni siquiera tuvieron que utilizar armas arrojadizas tales como lanzas u flechas; un buen garrote era más que suficiente. Esto puede explicar la falta de estos artefactos entre los restos materiales, ya que es obvio que estos primitivos habitantes tenían la capacidad de fabricar estos instrumentos. Pero, si no eran necesarios, ¿para qué gastar sus energías en un trabajo inútil?
Igualmente, se ha observado un intento de domesticación de estos animales. El Dr. Waldren ha comprobado que parte del abrigo de Son Matge estuvo dedicado a la función de corral para estos animales. Su afirmación viene corroborada por diversos niveles de coprolitos de myotragus asociados a una serie de huesos del mismo animal, con marcas de descarnamiento y de haber sido cocidos al fuego; o sea, de manipulación y consumo humano.
Otro elemento que nos indica la domesticación es el hallazgo de varios cráneos de myotragus con los cuernos seccionados por la mano del hombre. El característico corte en V era realizado supuestamente para evitar daños irreparables en las peleas entre los animales.

Esta última teoría ha sido enormemente atacada en estos últimos tiempos debido, sobretodo, al hallazgo de un nuevo yacimiento de myotragus, cova Estreta, y que en este aparecieron cráneos con los cuernos seccionados. Diversos investigadores, destacando a Alcover, Llull y Guerrero, han defendido la idea de que este corte no es producto de la acción humana, sino que es producto del consumo de las cornamentas de animales ya muertos por parte de otros animales aquejados de deficiencias nutricionales en cuanto a componentes minerales. Indican que esta forma de roer los huesos se extiende, igualmente, a la epífisis de los huesos largos.
Por mi parte, creo que podría ser una buena hipótesis si hubiera tenido más en cuenta que, los ejemplares de cráneo hallados en Son Matge presentaban indicios de cicatrización de la herida, y en que los cortes están realizados a la misma altura y a que son muy parecidos en todos los especímenes, algo prácticamente imposible si no actúa la mano del hombre. Un animal, por si solo, jamás lograría roer el hueso de esta forma tan peculiar.
También he de expresar mi profundo desacuerdo en cuanto a la idea de que las supuestas marcas de descarnamiento se deben a los trazos de dientes de roedores. Si fuese así, la marca no sería tan regular.

Además de consumir y domesticar al myotragus, el Dr. Waldren nos habla de la posibilidad de que estos seres humanos conocieran algo de agricultura, dedicándose al cultivo, mínimo, de cereales; todo en base a restos de unas semillas halladas en Muleta. Al respecto, no deja de ser una hipótesis, aunque poco consistente si nos ceñimos a la idea de pequeños grupos que no pasaron excesivo tiempo en la isla.

Otro tema importante es determinar el lugar de origen de estas personas. La idea más extendida sitúa el punto de partida de estas gentes en la costa este de la Península Ibérica, desde donde la travesía es más corta.
En esa época, la navegación es ya conocida y estaba bastante desarrollada como para permitir  estas travesías. Muy probablemente estas personas no se lanzaron a la aventura, sino que sabían muy bien lo que hacían.


Idealización de la navegación por mar.

Existen evidencias de navegación prehistórica a partir del 8º y 7º milenios a.C. Dos ejemplos típicos son los de la isla de Cerdeña, bastante cercana a la costa de Italia, si se navega entre las pequeñas islas entre el continente y la gran isla mediterránea; y la isla de Melos, donde se hallaron, en la cueva de Franchthi, herramientas de una obsidiana que sólo se hallaba en el continente, además de restos de huesos de peces de alta mar, signos evidentes de navegación.
Queda claro que la llegada por mar y las técnicas de navegación no debieron de suponer ningún problema.

En fin, estos primeros pobladores o expedicionarios lo que sí hicieron fue abrir el camino a nuevas oleadas de humanos que dejarían numerosos restos de su presencia en los períodos posteriores.

Tercera Oleada

Con la 3ª Oleada se inaugura el período denominado Pretalayótico. respecto a esta etiqueta, juzgo que deberíamos de intentar desligarnos de ella puesto que abarca una serie de subperíodos excesivamente distintos entre ellos, no englobables en un sólo conjunto.

 

La primera fase recibe la denominación de Fase de las Cerámicas Neolíticas. Este estrato cultural está perfectamente diferenciado respecto a las etapas anteriores, por lo que podemos hablar de una nueva oleada de población.

Temporalmente, se define esta fase mediante tres fechas de C14: 3927 a.C, que corresponde al hallazgo de las cerámicas más antiguas de las islas en el yacimiento de Muertos Gallard; 3375 a.C., como fecha relativa a las cerámicas más antiguas de Son Matge; y 2735 a.C., como fecha de la extinción del Myotragus Balearicus.


Cerámicas neolíticas de Son Matge.

Al tratar de las gentes que llegaron a las Baleares hemos de tener en cuenta un aspecto muy claro: la navegación, ya supuestamente avanzada, si suponemos que una serie de individuos se plantearon cruzar de la Península Ibérica a las Islas. Esto incluye la idea de que estas personas debían de tener la determinada intención de descubrir y ocupar nuevas tierras, conocieran o no las Baleares anteriormente.
La idea de una navegación madura, sugiere la teoría de contactos e intercambios entre islas y con el continente; posiblemente más frecuentes de lo que nos podamos imaginar.

Los nuevos colonos llegaron con nuevas tecnologías, recipientes cerámicos, nociones de ganadería y cuidado de animales domésticos. Trajeron consigo cabras, ovejas, cerdos, algo de ganado bovino y, tal vez, algunos perros.

En este período, los asentamientos aparecen restringidos a la zona geográfica de la Sierra de Tramuntana. Lógicamente, estos primeros habitantes escogieron el lugar por la mayor facilida para encontrar agua (fuentes y manantiales) y por sus pequeños valles resguardados, de suelos ricos y bien drenados, además de tener a mano numerosos refugios naturales en donde establecer su hábitat.
En cuanto a las costumbres de enterramiento, pese a no tener conocimiento de ellas, es de suponer que se trataban de enterramientos en cuevas naturales y abrigos rocosos, debido a las asociaciones materiales con otras culturas paralelas.

La industria cerámica es especialmente interesante. Se trata de piezas sin incisiones, lisas, que comprenden cuencos abiertos, vasos troncocónicos con cordones y apliques, recipientes carenados, ollas cerradas con asitas y vasos altos de paredes abombadas, base plana y agujeros en la parte superior y inferior de la pieza. Estas cerámicas tienen sus paralelos en zonas de la Península Ibérica. de hecho, el Dr. Waldren habla de un arco de influencia que abarcaría desde el sudeste andaluz, la Comunidad valenciana, Cataluña hasta el sur de Francia; zonas en las que se detectan las mismas tipologias artefactuales y parecidas cronologías.
Estas cerámicas se adscriben a un movimiento que se extendió de regiones periféricas a las zonas ya nombradas que lo hicieron llegar a las Baleares. Se corresponden a tipologías Neolíticas por lo que son adscribibles a este período, remitiéndonos a la idea de fuertes movimientos de población, provocados seguramente por la presión demográfica. Así, algunas de estas gentes se desplazaron a las islas con todo su bagaje cultural y tecnológico quedando sus restos como los más antiguos indicios de una clara colonización de ciertas zonas de las Islas Baleares.

Este período ha sido denominado por el Dr. Waldren como la fase inicial de la cerámica campaniforme. La fecha de comienzo se establece en 2450 a.C., con la llegada de nuevos colonos y comerciantes que trajeron consigo nuevas formas y técnicas cerámicas (de gran calidad), un mayor dominio de la navegación, más conexiones comerciales y el trabajo del metal.
Pudo ser que estos pobladores desarrollasen una incipiente agricultura. La industria lítica asociada a ellos es de gran calidad, destacando largas hojas de sílex y piezas de hoz que ofrecen una pista sobre una agricultura más que probable, aunque pienso que a un pequeño nivel.

Esta fase destaca por la aparición de los primeros asentamientos al aire libre: Ca Na Cotxera, Es Velar d'Aprop, Son Mas y Son Oleza.


Reconstrucción del asentamiento de Son Oleza.

El yacimiento más espectacular lo constituye, sin lugar a dudas, Son Oleza. Se trata de un recinto de planta rectangular (246 m. de perímetro y 3600 m2 ). Lo cierra un grueso muro de unos 3 metros de alto, con dos grandes entradas y un pequeño acceso a través de una estructura turriforme. En su interior se localizan tres estructuras de planta absidal (pre-navetiformes) y otras pequeñas estructuras; completa el yacimiento una reserva de agua conectada con las estructuras de planta absidal mediante una canalización, que abastecía de agua a los pobladores de este lugar.
En Son Oleza se encontraron numerosos restos de animales domésticos y artefactos como hiladoras y coladores/vasos queseros que han demostrado una producción local de lana y queso. Su economía la completa una metalurgia del cobre, con una leve mezcla de estaño, plasmada principalmente en punzones.

Vaso quesero - Punzón de hueso y punzón de cobre.

Este yacimiento tiene paralelos en asentamientos del sur de Francia. Igualmente, hay que destacar el asentamiento de Son Mas, que prueba la aparición de nuevas áreas dedicadas a determinados ritos y actividades religiosas.

Dama de Son Matge - Peine de marfil.

Respecto a estos yacimientos al aire libre, una serie de investigadores han defendido, recientemente, la hipótesis de que es muy difícil atribuir la construcción de las estructuras de piedra a las gentes de esta fase, debido, principalmente, a que las fechas utilizadas en la datación corresponden a niveles preconstructivos. Indican la posibilidad de que la mayoría de asentamientos al aire libre fuesen de una arquitectura efímera y de poca duración, explicando así una ocupación anterior del lugar ocupado por el magnífico conjunto de Son Oleza. Esta idea nos explicaría perfectamente la falta de restos arquitectónicos de esta fase (exceptuando Ca Na Cotxera y Son Oleza, si es que realmente fueron construidos en este período).

Modelo de cabaña realizada con materiales perecederos (Sicilia).

La aparición de los asentamientos de hábitat y rituales al aire libre se ha asociado a la nueva entrada de pobladores, personas que trajeron consigo el bagaje cultural campaniforme. Este contacto parece ser que fue más fuerte en Mallorca y Menorca y mucho menor en Ibiza y Formentera. La influencia campaniforme, si nos basamos en las dataciones obtenidas en Son Mas, Son Oleza y Son Matge, se extendió durante unos 1200 años, desde el 2500 a.C. hasta el 1300 a.C. Durante este largo período la cerámica campaniforme fue sufriendo variaciones, ornamentales y de calidad de pastas, 1º en el continente y luego en las Baleares. Indudablemente, durante estas fases de contacto las islas estuvieron muy ligadas al mundo exterior.

Fragmento de cerámica campaniforme,
hallado en Felanitx.


En cuanto a las formas de enterramiento durante esta etapa, podemos hablar de cuevas naturales, abrigos rocosos; tumbas en cista; y, tal vez, los primeros sepulcros megalíticos.

Se corresponde con la llamada fase tardía del campaniforme, según la cronología de Waldren. Se inicia hacia el 2050 a.C. y perdura hasta el 1675 a.C., coincidiendo con las fases Epicampaniforme, Dolménica y parte del Navetiforme Inicial de la cronología de Llull.
Es, casi con toda seguridad, el período más complejo en cuanto a definición ya que es un momento en el cual se documentan de forma segura contactos comerciales regulares con la Península, lo que influye decisivamente en la cultura balear, que se ve "invadida" por elementos de otras culturas. Así, los restos artefactuales, las formas arquitectónicas y las dataciones de C14 de yacimientos del sur de Francia y Cataluña, sugieren fuertes contactos culturales y comerciales.

El Dr. Waldren habla de la vital importancia de la influencia de la cultura argárica, con contactos que fueron regulares hasta la época del bronce talayótico. Destacan especialmente las similitudes con el Cerro de la Virgen, donde cronología y restos artefactuales son muy similares a los de las islas.
Pienso que nos hallamos en una época en la cual hubo una nueva llegada, de colonos u comerciantes que dinamizaron el ambiente cultural. Posiblemente, estas nuevas gentes llegaron provenientes de núcleos valencianos o alicantinos. En estos momentos, las Islas Baleares y el denominado arco geográfico de influencia inmediata comparten un mismo estrato cultural, de base campaniforme, que se plasma en la cerámica del mismo nombre, en bellos cuchillos de sílex, en brazales de arquero, en botones perforados en V y en un uso esporádico del marfil como materia prima.
Igualmente, en este período se dinamizan la metalurgia y el comercio del cobre y bronce.
En la Sierra de Tramuntana han sido hallados distintos filones y vetas de minerales, que pudieron ser explotadas por los habitantes de la zona geográfica de Valldemossa. Se deduce, respecto a los hallazgos de objetos metálicos que si quisieron trabajar el bronce, debieron de comerciar con el exterior, ya que en la isla de Mallorca no hay estaño, uno de los dos elementos básicos de su composición, junto con el cobre, sí presente en la isla.


Navetiforme de Can Gaià.

Ya hacia el final de esta fase aparece un nuevotipo de construcción: los navetiformes, unas estructuras de planta absidal. Llull interpreta esto como una entrada de nuevas gentes. Es discutible si nos basamos en que el asentamiento de Son Oleza pertenece a la fase anterior y no a los años finales de este período, tal y como promueve Llull, en contra de la teoría de Waldren. De todos modos es una idea sumamente atractiva y, espero ver el día en que se resolveran todas las dudas entorno a estos momentos tan confusos de la prehistoria balear.

Idealización de un sepulcro megalítico balear.

En cuanto al mundo funerario, se mantienen las cuevas naturales; las tumbas en cista; se da el apogeo de los sepulcros megalíticos; y aparecen nuevas estructuras como son los hipogeos y cuevas artificiales, de clara influencia externa, ligadas a otras costumbres opuestas a las ya existentes en las islas.

Ejemplos de hipogeos.

 

Cuarta Oleada

Se inicia el período Talayótico del Dr. Waldren, subdividido en bronce inicial, medio y final. Ya de entrada he de ir en contra de la acumulación bajo esta denominación de talayótico. Sólo parte de la última fase podría encajar en lo que ahora sabemos que fue el Talayótico, que realmente empezó hacia el 850 a.C. En este período, a partir del 1450 a.C., se da un aumento de los asentamientos al aire libre y se dan numerosas influencias de culturas externas, como Hallstatt (en las fases iniciales, en los objetos de bronce). Existen similitudes en la cerámica con yacimientos del sur de Francia, que extienden muy hacia el norte, y de Cataluña, llegando hasta la zona de Burgos; siendo esta cerámica lisa, idéntica a la que se da en las Baleares.

Los momentos iniciales de esta fase viven el apogeo de la población navetiforme. Los talayots no aparecen todavía, en contra de lo promulgado por algunos autores que proponían una fecha del 1650 para los primeros talayots.


Navetiforme de Son Mercer de Baix (Menorca).

En este período se generalizan los pequeños poblados de navetiformes, aparentemente autónomos, aunque con numerosos contactos entre ellos. Se dan cambios tecnológicos y de pastas en las cerámicas. Aparecen nuevas formas que se desarrollarán totalmente hacia el final del navetiforme.
La metalurgia es importante, pero a nivel local. Se han hallado brazaletes, punzones, hachas, cuchillos de un filo con mango y las famosas espadas con empuñadura maciza; todos ellos de clara influencia externa.
Los enterramientos de esta fase muestran el abandono de las cuevas naturales, el declive y abandono de los sepulcros megalíticos y el progresivo bajón en el uso de hipogeos de planta alargada. En cambio, se generaliza la inhumación colectiva en cuevas naturales con cierre ciclópeo: cova des Càrritx, Forat de ses Aritges y Son Matge.
Igualmente, en el navetiforme medio tendríamos que hablar de los primeros síntomas de un definitivo poblamiento de Ibiza y Formentera, destacando el asentamiento navetiforme del Cap de Barberia II, en la isla de Formentera, un yacimiento autosuficiente y con una economía basada en la ganadería  y una producción mínima de subsistencia.

Entrada de una naveta de enterramiento.

Al entrar en el navetiforme final, hacia el 1200 a.C., se observa un aumento en la complejidad arquitectónica y la aparición de nuevas estructuras edilicias. Se pueden interpretar como un precedente de los los centros habitacionales talayóticos: edificios delimitados por muros curvos y plantas de tendencia alargada u oblonga.
Los cambios en la cerámica del período anterior se consolidan, surgiendo formas como las ollas pitóides, cuencos de tendencia troncocónica y cuencos de paredes ligeramente entrantes con marcas de digitaciones.
En cuanto a la metalurgia, se aprecia un incremento en la cantidad y calidad de los productos.
En el apartado funerario continúan los usos anteriores y aparecen las conocidas navetas funerarias de Menorca, sin símil en Mallorca, Ibiza y Formentera (indicio de menos contactos entre islas). Se recuperan las inhumaciones primarias colectivas en cuevas artificiales de planta simple, como se observa en los hipogeos excavados en las paredes de los barrancos de Menorca. En Mallorca se documenta la incineración como práctica funeraria.
Económicamente, frente al predominio de la ganadería se observa cierto aporte de la agricultura.
En general, se observan cambios en la organización, como la especialización productiva de determinados asentamientos. De una producción familiar se pasa a una aportación de todo el grupo y al trabajo en estructuras preparadas para ello: de ahí la aparición de estructuras que destacan entre el resto (por su importancia en la cadena de producción).

Cerámica Proto-talayótica.

El horizonte navetiforme cedió el paso al período talayótico, aunque no de forma brusca y provocado por nuevas gentes, como se ha querido hacer creer hasta hace muy poco. El caso es que el cambio es gradual, por lo que nos encontramos con una fase de transición, en la que hablaremos de un proto-talayótico, hacia el año 1050 a.C.
Esta fase está caracterizada por un proceso de agregación poblacional, no masiva, por la construcción de los primeros talayots y por determinados rituales funerarios.

Ornamentos de hueso.

Muchos expertos piensan que no existió una recolonización de las islas, sino que se dio una evolución interna, seguramente debida a las influencias externas y a un pequeño sector de nueva población que trajo consigo nuevas ideas. La teoría en la que se basan trata de contradecir a la teoría de que la arquitectura es totalmente nueva. Tal y como dicen, es muy difícil sostener esta afirmación ya que el cambio parece fruto de una evolución: 1) Los nuevos edificios son de grandes piedras, con muros de doble paramento en base a lienzos pseudoisódomos o de aparejo ciclópeo (totalmente similares a los usados en la edificación de navetiformes); 2) Aproximación de las hiladas de los muros para lograr el techado a base de lajas planas sustentadas por columnas polilíticas, en lugar de recurrir a tecnologías más avanzadas de cubiertas de falsa cúpula.
Las nuevas relaciones económico-sociales a nivel del mediterráneo sin duda impulsaron ciertas ideas formales a la hora de levantar los talayots y crear otras estructuras (similitudes con Córcega y Cerdeña).
Los talayots cumplieron funciones de vigilancia, comunicaciones y control del territorio, sobretodo en el caso de los especímenes que se hallan aislados. En el interior de un poblado cumplieron, problablemente, con un significado más ideológico en cuanto a lugar de reunión de la jefatura del poblado. Ilustran un cambio de tipo político: son los primeros síntomas de conflictos entre las distintas unidades territoriales.
de todas maneras, este período marca el incremento iniciado en la fase anterior de las diferencias entre Mallorca y Menorca, tanto en los restos artefactuales como en las soluciones arquitectónicas (talayots, habitaciones y necrópolis).

Ejemplos de Talayot circular y cuadrado.

En mallorca, los talayots han sido fechados hacia el año 1160 a.C. como datación más antigua. pero, hemos de rebajarlo a fechas más tempranas para establecer su construcción definitiva y uso habitacional: 900-850 a.C. Igualmente, en esta isla los talayots siguen un patrón preestablecido y tienen una cámara que ocupa la práctica totalidad de la planta a ras del suelo y, a veces una planta superior.
En Menorca, los talayots aparecieron un poco más tardíamente, hacia el 850 a.C. Además, formalmente son de mayor tamaño que los mallorquines y siempre tienen una cámara en su parte superior, siendo macizos. Se dan pocos casos de una ocupación interior al modo mallorquín (Sant Agustí). Esto es un rasgo claro de la separación cultural entre las dos islas, a lo que debemos de sumar el uso de las navetas de enterramiento, usadas del 1060 al 650 a.C. Aunque al entrar en el talyótico pleno, hacia el 800 a.C. se observa un claro desuso de estas estructuras. igualmente, las cuevas de cierre ciclópeo no superaron estas fechas.
Finalmente, la economía de esta fase es claramente ganadera y, por vez primera, con un fuerte componente agrícola fundamentado en una producción cerealística.

Talayot de Talatí (Menorca).

Quinta Oleada

900 a.C., empieza el período denominado post-talayótico. Es un período dividido en tres fases: hierro inicial, medio y final.
De nuevo he de entrar a discutir las denominaciones del Dr. Waldren, puesto que, tal y como expuse en la 4ª Oleada, ya hemos visto que el llamado período talayótico sólo se limita al final del anterior período y en forma de Prototalayótico. O sea, la idea con la que vamos a trabajar durante la 5ª oleada es la del apogeo de la cultura talayótica, olvidando la denominación de post-talayótico, muy obsoleta a mi parecer, limitándola a fases finales.
Así, hemos de hablar de un post-talayótico que se desarrolla a partir del año 600 a.C., con los primeros síntomas de contactos del mundo indígena con el mundo clásico. Estas influencias irán degenerando la cultura talayótica hasta la integración total en el mundo romano, tras la conquista por parte de Roma en el 123 a.C.

El mundo talayótico que encontramos en este período es un mundo configurado en base a pequeños poblados, con una funcionalidad política de control del territorio. Estas agrupaciones fueron muy numerosas en Mallorca (se calcula que, aproximadamente, existieron unos 250 poblados; demográficamente supondría unos 53000 habitantes para toda la isla de Mallorca).
Son el elemento definidor de la estabilización de esta fase inicial. Son núcleos en los que, por vez primera, se observa una clara jerarquización de un grupo social sobre otro. Algunos autores hablan de una típica sociedad de jefatura, en la cual un sector de la población está dedicado a la producción de los bienes existiendo una élite dirigente que protegería a estas mayorias productoras.
Si analizamos los restos óseos de esta época, estos parecen corroborar esta idea de jerarquización: un estamento popular con grandes deficiencias alimentarias, de escasa estatura y enfermedades debidas a grandes esfurzos físicos. Todo lo contrario sucede con las muestras halladas en cementerios de prestigio, donde aparecen individuos altos, de mayor edad y sin signos degenerativos provocados por esfuerzos excesivos.
La base económica era una ganadería especializada en ovejas y cabras. El cerdo era criado a nivel familiar, los bueyes eran usados como animales de tracción y, se han hallado restos de caballos y perros. Los hombres se debían de ocupar del ganado y de las tareas agrícolas. Las mujeres estaban encargadas de las tareas domésticas, como la fabricación de recipientes cerámicos y la producción de lana, queso, leche, y otros alimentos.


Cerámica de esta fase.

El nivel alacanzado por la metalurgia en el trabajo del bronce alcanza su máximo en esta fase, como lo demuestran las numerosas estatuillas votivas encontradas. Se desarrolla el trabajo del plomo y se introduce el hierro, en el que no se logrará un nivel tan alto de calidad, debido a la dificultat de su forja.

Mars Balearicus - Placa de plomo.

La función de los poblados como aglutinadores se observa también en el amurallamiento de estos poblados. En Mallorca, durante el post-talayótico, estas murallas no englobarán a toda la población puesto que en varios poblados se observan parte de las estructuras en el exterior del recinto amurallado. Esto podría deberse a un cambio ideológico (sólo protección del estrato social superior). Los lienzos de murallas no aparecen en Menorca hasta finales de este período.
Estas diferencias Mallorca-Menorca se observan también en la concepción de las viviendas, muy simples y de tendencia oblonga u cuadrangular en Mallorca, frente a una tendencia circular y bastante compleja en Menorca.
En los ritos se dan cambios muy destacados respecto a épocas anteriores. Es el momento en que surgen los santuarios, bastante simples en Mallorca y mucho más complejos en Menorca, con una configuración lobulada entorno a una Taula, monumento exclusivo de Menorca.

Taula de Torralba d'en Salort.

Las Taulas y santuarios pudieron tener su origen hacia el 1000 a.C. pero, los indicios no lo indican claramente. Las dataciones más seguras sitúan el momento de su construcción paralelo al inicio del talayótico, el 850 a.C.
De lo que no tenemos dudas es de que marcan nuevos niveles ideológicos: el rito se traslada, de zonas aisladas y alejadas de los núcleos de población, al mismísimo centro del poblado. Se supone que cumplirían una función cohesionadora, indicando la posición social que debían de tener las gentes dedicadas a los distintos ritos en la jerarquía de la época.
De todas maneras, tanto en mallorca como en Menorca, a parte de los santuarios ligados al poblado se da la aparición de centros cívico-religiosos en zonas más o menos aisladas y relevantes en cuanto a su ubicación geográfica. Son Mas y Almallutx, en Mallorca, y So Na Caçana, en Menorca, son ejemplos muy claros.

Durante esta fase y el post-talayótico se dan numerosos tipos de enterramientos: aparecen incineraciones, enterramientos en cal viva; se siguen realizando inhumaciones en hipogeos excavados en la roca y aparecen enterramientos de alto nivel social: tanto en cuevas, como las de Cometa des Morts, Avenc de Sa Punta o Son Boronat, en las cuales se enterraba a los difuntos en ataudes de madera con ricos ajuares; o las necrópolis, como la de Son real y Illot des porros, donde las tumbas al aire libre imitan los grandes tipos arquitectónicos de la época en forma de microtalaiots y micronavetas.
Las numerosas formas de sepultar a los muertos podrían ser indicativas de la coexistencia en las islas de distintos grupos étnicos.


Necrópolis de Son Real.

Esta 5ª oleada recibe justamente este nombre por las oleadas culturales que se fueron sucediendo a lo largo de los siglos que abarca esta fase. Así, en la época puramente talayótica se observan claras influencias de la cultura de los campos de urnas, de las etapas C y D de Hallstatt y influencias más concretas como la de La Tene, en las espadas cortas con empuñadura de antenas.

Influencias de este período:
Espada de empuñadura de antenas - Horno de fundición púnico de Na Guardis.
Cerámica púnica - Collares púnicos de pasta vítrea.


Hacia el 700 a.C. aparecen los primeros objetos de factura clásica (fenicios y griegos). Posiblemente debido a contactos con Ibiza, fundada como colonia cartaginesa el 654 a.C. De estos contacto nos quedan numerosos restos como son las pequeñas factorías comerciales púnicas que se establecieron en la costa de Mallorca (islote de Na Guardis); o la influencia de sus formas cerámicas en la producción cerámica indígena de Menorca.
Hacia el 400-300 a.C. se detecta un bajón en la tecnología cerámica indígena, surgiendo una cerámica idéntica a la Potterie Grossiere del sur de Francia. La aparición de estas cerámicas podría venir ligada a la irrupción de un nuevo segmento poblacional, aunque creo que deberíamos de inclinarnos más por la simple entrada de nuevas influencias tecnológicas que permitieron incrementar la producción cerámica debido al alto consumo y necesidad que se debió de dar por entonces.

Igualmente, hemos de hablar de los famosos honderos baleares, reclutados en el bando cartaginés durante las guerras púnicas con Roma. Esta situación debió provocar cambios en la demografía, la sociedad (nuevas estructuras) y la economía, insulares, traídas por estos guerreros a su vuelta a casa. De lo que no hay dudas es que todo este contacto con culturas del mundo clásico provocó una alteración y degeneración de las culturas locales.
Es una fase en la que se llegó a un colapso y en la que muchos poblados no amurallados se fortificaron, sufrieron reorganizaciones internas (ses Païsses y Son Catlar) o sufrieron un proceso de encogimiento (Capocorb Vell).


Poblado de Capocorb Vell.

Probablemente todos estos cambios vinieron dados por conflictos entre estas pequeñas poblaciones, debidos al caracter guerrero de finales de este período.

Esta situación perduró hasta la conquista romana en el 123 a.C. Los romanos se encontraron con un pueblo en plena decadencia al que hubieron de someter, al menos en su parte belicosa, aunque, tal y como demuestran numerosos yacimientos, la población talayótica se acabó integrando en la cultura romana hasta fundirse con ella.
Tras la conquista, las islas pasaron a formar parte de una economía globalizada, explicándose así el hallazgo de productos provenientes de las Galias, Italia y del norte de África. Las Baleares fueron de vital importancia en los circuitos comerciales de la época, aportando productos tales como aceite de lentisco, púrpura, grano y vino de gran calidad (que probablemente fue introducido por los fenicios en Mallorca).
Con Roma las islas entraron en la historia.


Vista de una casa romana de Pollentia.

900 a.C., empieza el período denominado post-talayótico. Es un período dividido en tres fases: hierro inicial, medio y final.
De nuevo he de entrar a discutir las denominaciones del Dr. Waldren, puesto que, tal y como expuse en la 4ª Oleada, ya hemos visto que el llamado período talayótico sólo se limita al final del anterior período y en forma de Prototalayótico. O sea, la idea con la que vamos a trabajar durante la 5ª oleada es la del apogeo de la cultura talayótica, olvidando la denominación de post-talayótico, muy obsoleta a mi parecer, limitándola a fases finales.
Así, hemos de hablar de un post-talayótico que se desarrolla a partir del año 600 a.C., con los primeros síntomas de contactos del mundo indígena con el mundo clásico. Estas influencias irán degenerando la cultura talayótica hasta la integración total en el mundo romano, tras la conquista por parte de Roma en el 123 a.C.

El mundo talayótico que encontramos en este período es un mundo configurado en base a pequeños poblados, con una funcionalidad política de control del territorio. Estas agrupaciones fueron muy numerosas en Mallorca (se calcula que, aproximadamente, existieron unos 250 poblados; demográficamente supondría unos 53000 habitantes para toda la isla de Mallorca).
Son el elemento definidor de la estabilización de esta fase inicial. Son núcleos en los que, por vez primera, se observa una clara jerarquización de un grupo social sobre otro. Algunos autores hablan de una típica sociedad de jefatura, en la cual un sector de la población está dedicado a la producción de los bienes existiendo una élite dirigente que protegería a estas mayorias productoras.
Si analizamos los restos óseos de esta época, estos parecen corroborar esta idea de jerarquización: un estamento popular con grandes deficiencias alimentarias, de escasa estatura y enfermedades debidas a grandes esfurzos físicos. Todo lo contrario sucede con las muestras halladas en cementerios de prestigio, donde aparecen individuos altos, de mayor edad y sin signos degenerativos provocados por esfuerzos excesivos.
La base económica era una ganadería especializada en ovejas y cabras. El cerdo era criado a nivel familiar, los bueyes eran usados como animales de tracción y, se han hallado restos de caballos y perros. Los hombres se debían de ocupar del ganado y de las tareas agrícolas. Las mujeres estaban encargadas de las tareas domésticas, como la fabricación de recipientes cerámicos y la producción de lana, queso, leche, y otros alimentos.


Cerámica de esta fase.

El nivel alacanzado por la metalurgia en el trabajo del bronce alcanza su máximo en esta fase, como lo demuestran las numerosas estatuillas votivas encontradas. Se desarrolla el trabajo del plomo y se introduce el hierro, en el que no se logrará un nivel tan alto de calidad, debido a la dificultat de su forja.

Mars Balearicus - Placa de plomo.

La función de los poblados como aglutinadores se observa también en el amurallamiento de estos poblados. En Mallorca, durante el post-talayótico, estas murallas no englobarán a toda la población puesto que en varios poblados se observan parte de las estructuras en el exterior del recinto amurallado. Esto podría deberse a un cambio ideológico (sólo protección del estrato social superior). Los lienzos de murallas no aparecen en Menorca hasta finales de este período.
Estas diferencias Mallorca-Menorca se observan también en la concepción de las viviendas, muy simples y de tendencia oblonga u cuadrangular en Mallorca, frente a una tendencia circular y bastante compleja en Menorca.
En los ritos se dan cambios muy destacados respecto a épocas anteriores. Es el momento en que surgen los santuarios, bastante simples en Mallorca y mucho más complejos en Menorca, con una configuración lobulada entorno a una Taula, monumento exclusivo de Menorca.

Taula de Torralba d'en Salort.

Las Taulas y santuarios pudieron tener su origen hacia el 1000 a.C. pero, los indicios no lo indican claramente. Las dataciones más seguras sitúan el momento de su construcción paralelo al inicio del talayótico, el 850 a.C.
De lo que no tenemos dudas es de que marcan nuevos niveles ideológicos: el rito se traslada, de zonas aisladas y alejadas de los núcleos de población, al mismísimo centro del poblado. Se supone que cumplirían una función cohesionadora, indicando la posición social que debían de tener las gentes dedicadas a los distintos ritos en la jerarquía de la época.
De todas maneras, tanto en mallorca como en Menorca, a parte de los santuarios ligados al poblado se da la aparición de centros cívico-religiosos en zonas más o menos aisladas y relevantes en cuanto a su ubicación geográfica. Son Mas y Almallutx, en Mallorca, y So Na Caçana, en Menorca, son ejemplos muy claros.

Durante esta fase y el post-talayótico se dan numerosos tipos de enterramientos: aparecen incineraciones, enterramientos en cal viva; se siguen realizando inhumaciones en hipogeos excavados en la roca y aparecen enterramientos de alto nivel social: tanto en cuevas, como las de Cometa des Morts, Avenc de Sa Punta o Son Boronat, en las cuales se enterraba a los difuntos en ataudes de madera con ricos ajuares; o las necrópolis, como la de Son real y Illot des porros, donde las tumbas al aire libre imitan los grandes tipos arquitectónicos de la época en forma de microtalaiots y micronavetas.
Las numerosas formas de sepultar a los muertos podrían ser indicativas de la coexistencia en las islas de distintos grupos étnicos.


Necrópolis de Son Real.

Esta 5ª oleada recibe justamente este nombre por las oleadas culturales que se fueron sucediendo a lo largo de los siglos que abarca esta fase. Así, en la época puramente talayótica se observan claras influencias de la cultura de los campos de urnas, de las etapas C y D de Hallstatt y influencias más concretas como la de La Tene, en las espadas cortas con empuñadura de antenas.

Influencias de este período:
Espada de empuñadura de antenas - Horno de fundición púnico de Na Guardis.
Cerámica púnica - Collares púnicos de pasta vítrea.


Hacia el 700 a.C. aparecen los primeros objetos de factura clásica (fenicios y griegos). Posiblemente debido a contactos con Ibiza, fundada como colonia cartaginesa el 654 a.C. De estos contacto nos quedan numerosos restos como son las pequeñas factorías comerciales púnicas que se establecieron en la costa de Mallorca (islote de Na Guardis); o la influencia de sus formas cerámicas en la producción cerámica indígena de Menorca.
Hacia el 400-300 a.C. se detecta un bajón en la tecnología cerámica indígena, surgiendo una cerámica idéntica a la Potterie Grossiere del sur de Francia. La aparición de estas cerámicas podría venir ligada a la irrupción de un nuevo segmento poblacional, aunque creo que deberíamos de inclinarnos más por la simple entrada de nuevas influencias tecnológicas que permitieron incrementar la producción cerámica debido al alto consumo y necesidad que se debió de dar por entonces.

Igualmente, hemos de hablar de los famosos honderos baleares, reclutados en el bando cartaginés durante las guerras púnicas con Roma. Esta situación debió provocar cambios en la demografía, la sociedad (nuevas estructuras) y la economía, insulares, traídas por estos guerreros a su vuelta a casa. De lo que no hay dudas es que todo este contacto con culturas del mundo clásico provocó una alteración y degeneración de las culturas locales.
Es una fase en la que se llegó a un colapso y en la que muchos poblados no amurallados se fortificaron, sufrieron reorganizaciones internas (ses Païsses y Son Catlar) o sufrieron un proceso de encogimiento (Capocorb Vell).


Poblado de Capocorb Vell.

Probablemente todos estos cambios vinieron dados por conflictos entre estas pequeñas poblaciones, debidos al caracter guerrero de finales de este período.

Esta situación perduró hasta la conquista romana en el 123 a.C. Los romanos se encontraron con un pueblo en plena decadencia al que hubieron de someter, al menos en su parte belicosa, aunque, tal y como demuestran numerosos yacimientos, la población talayótica se acabó integrando en la cultura romana hasta fundirse con ella.
Tras la conquista, las islas pasaron a formar parte de una economía globalizada, explicándose así el hallazgo de productos provenientes de las Galias, Italia y del norte de África. Las Baleares fueron de vital importancia en los circuitos comerciales de la época, aportando productos tales como aceite de lentisco, púrpura, grano y vino de gran calidad (que probablemente fue introducido por los fenicios en Mallorca).
Con Roma las islas entraron en la historia.


Vista de una casa romana de Pollentia.

 

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