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El negocio juridico en el Codigo Civil del Brasil 2003

Resumen: En atención al cambio que se ha propiciado en la legislación brasileña con la vigencia desde Enero de 2003 de un nuevo Código Civil y a sabiendas de la similitud que el Código Civil de 1936 tenía con el Código del Brasil de 1916 – y aún con el que hoy rige - respecto a la concepción del acto jurídico, es que nos permitimos un somero repaso de algunas consideraciones acerca del tema en la legislación civil vigente y derogada del Perú en tanto su utilidad analítica.
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Autor: Gustavo Ruiz Torres
EL NEGOCIO JURIDICO EN EL CODIGO CIVIL DEL BRASIL 2003
- con reseñas del Acto Jurídico -

I.- Apuntes sobre el Acto y el Negocio Jurídicos con algunas referencias a los Códigos Civiles peruanos de 1936 y 1984
En atención al cambio que se ha propiciado en la legislación brasileña con la vigencia desde Enero de 2003 de un nuevo Código Civil y a sabiendas de la similitud que el Código Civil de 1936 tenía con el Código del Brasil de 1916 – y aún con el que hoy rige - respecto a la concepción del acto jurídico, es que nos permitimos un somero repaso de algunas consideraciones acerca del tema en la legislación civil vigente y derogada del Perú en tanto su utilidad analítica.

El Negocio Jurídico es, todavía y solo en apariencia, un nomen juris tomado por parte de la doctrina para denominar lo que se ha venía conociendo como Acto Jurídico.

Decimos que la nueva terminología sólo aparenta una sinonimia pues el Negocio Jurídico perfecciona el concepto concibiéndose como integrado por: Fin licito en sí mismo y contemplado por la Ley, en tanto, supuesto de hecho.

Lo que no cabe duda, es el reconocimiento tanto del acto como del negocio jurídico como especies del género, esto es, del Hecho Jurídico.

El Hecho Jurídico es aquél “con la propiedad de producir efectos jurídicos”, pero que acaecen no siempre con la intervención del hombre sino que también pueden ser naturales o de carácter mixto ( hombre más naturaleza).

Por su lado, el Acto Jurídico tiene un FIN inmediato o PROPÓSITO querido por las partes que es el de PRODUCIR UN EFECTO JURÍDICO.

Ello, No ocurre con el Hecho Jurídico cuyo efecto se produce porque la LEY así lo dispone, es decir, que sólo tiene relevancia jurídica en virtud de una disposición legal.

El Acto jurídico es un acto voluntario licito (declaración ó manifestación de voluntad), que tiene por fin inmediato ESTABLECER RELACIONES JURÍDICAS ( Producción de efectos jurídicos: crear, modificar, regular, transferir, conservar o aniquilar derechos. Conceptualización que, también tuvo el Negocio Jurídico, cuando este concepto fue pergeñándose por los pandectistas del 1900; así, tanto Acto como Negocio Jurídicos nacen casi en la misma cuna pero van luego tomando senderos distintos pero no tan lejanos u opuestos).

Se ha identificado desde un inicio, al Acto Jurídico con el concepto de DECLARACIÓN DE VOLUNTAD, lo que se ha traducido en el articulo 140º de nuestro Código (1984) que, a diferencia del Código Civil 1936, ha consagrado la definición clásica francesa del Acto Jurídico, germinado gracias a Domat y Pothier, primeros comentaristas del código napoleónico y adscritos al Ius Naturalismo, corriente resaltadora de la Libertad del Hombre, entendido éste como centro de la sociedad y, por ende, el centro del ordenamiento jurídico, donde la función del mismo debía limitarse - al final - a consagrar todos los propósitos de los sujetos de derecho ( Teoría clásica de la voluntad donde predominaba el “dogma de la voluntad”, la “autonomía de la voluntad”, el simple “consensualismo” y el “valor de la palabra dada”).

Repetido, hasta el cansancio, es saber que dicha consecuencia legislativa fue también influencia de la obra del Dr. José León Barandiarán quien entendió al acto jurídico como esa manifestación de voluntad dirigida a producir efectos jurídicos y que, como tal, no había sido definida en el Código derogado aunque si regulada con cierta eficacia ya que es evidente el desarrollo de la Teoría del Acto Jurídico en el Código Civil de 1936.

Pero el Acto Jurídico No termina en esa manifestación de voluntad productora de efectos legales, ésta No lo es todo.

“ El fenómeno del Acto Jurídico, al igual que el del Contrato, están basados o fundamentados en la necesidad de explicar y entender

adecuadamente, cuándo las intenciones de los sujetos de derecho, en un determinado ordenamiento jurídico, en una sociedad y en un momento histórico determinado, deben ser valoradas y tomadas en consideración por dicho ordenamiento jurídico para la atribución de efectos jurídicos”.

Así, se trata de entender “en qué casos las intenciones de los sujetos de derecho deben ser valoradas por las normas jurídicas como BASE de la producción de efectos jurídicos, lo cual implica DIFERENCIAR estos comportamientos de aquellos otros, en los cuales la producción de efectos jurídicos es directa atribución de la norma a la simple manifestación de voluntad, SIN interesar el propósito o la finalidad que los hubiera determinado”, según explica Taboada..

Esto mismo se ha aplicado también como “novísima” corriente a los postulados que hoy contiene la teoría del Negocio Jurídico.

Lo que se trata de distinguir, dentro de todos los comportamientos del hombre en su ámbito social, son los actos que deben merecer la tutela legal en atención al propósito práctico ( salido expresamente del hombre) que los hubiere determinado, con la consiguiente imposibilidad de retractarse, de aquéllos que son intrascendentes o que, siendo también relevante jurídicamente, producen efectos atribuidos directa y abstractamente por la normas jurídica al simple comportamiento voluntario SIN interesar el fin practico perseguido por sus autores.

El acto jurídico conceptualizado así por la profunda influencia del Ius Naturalismo, dejó de lado la función ordenadora y organizadora del ordenamiento jurídico y del Derecho en sí mismos.. Tal era la importancia del individuo, “que de su propia voluntad debe depender en última instancia la concesión de efectos jurídicos por parte del ordenamiento”.

El acto jurídico conlleva, de este modo, un requisito adicional: “el que la voluntad deba estar orientada y dirigida a la obtención de EFECTOS jurídicos, no siendo suficiente una voluntad orientada únicamente a la consecución de efectos meramente prácticos”.

Arribamos finalmente a una concepción individualista del acto jurídico, no social y normativa y, según algunos, artificial, pues se “pretende hacer creer que es en la voluntad del individuo donde reposa la esencia del concepto de acto jurídico”.

1.1.- EL NEGOCIO JURÍDICO

Conocedores de la nueva denominación de NEGOCIO JURÍDICO, recogida por el nuevo Código Civil Brasileño nos preguntamos: ¿ Acaso, esa misma denominación pudo haberse usado sin complicaciones en el Código de 1917?

La respuesta es: definitivamente SÍ

Puesto que, de la simple lectura del texto de nuevo Código Civil, se repara que no existe mayor cambio con el derogado.
Se aprecia que:
a) mantiene casi el mismo esquema del libro III ( Hechos Jurídicos del antiguo Códice) y reproduce textualmente parte o la totalidad de sus mismos artículos, cambiando solo el nombre de “acto jurídico” por el de “negocio jurídico”;
b) que solamente se agrega a uno de los requisitos de validez para el negocio jurídico que el objeto además de lícito, sea posible, determinado o determinable, y;
c) se mantiene el error al incluir nuevamente al Acto Ilícito y a la Prescripción dentro de dicho libro, conceptos que no integran ni la teoría del acto jurídico ni la del negocio;
d) se añaden únicamente dos secciones totalmente nuevas, las referidas a la Lesión y al Estado de peligro como defectos del Negocio aunadas a unas cuentas reglas sobre representación
e) Cambia la denominación de Nulidad por la de Invalidez, incluyendo dentro de este titulo a la Simulación como causa de nulidad.

Si leemos ambos Código podríamos, en algunas partes del mismo, confundirnos y pensar que se trata de uno solo, dado que es difícil determinar si se trata de acto o negocio aunque sus nombres digan respectivamente de qué se trataría, y decimos que es complicado, pues, no es tarea de un Código explicar ello sino que se convierte en un trabajo meramente doctrinario y que solo el legislador y el saber de los motivos que tuvo para cambiar las denominaciones podrán descifrar y definir si se trató o no del Negocio Jurídico y de sus corrientes de utilidad y trascendencia social.

Creemos que, sin duda, se basaron en el desarrollo de la teoría del Negocio Jurídico en atención a su evidentísimo uso, como de igual forma pudieron hacerlo en codificaciones anteriores siendo que esta vez se animaron a plegarse a este término.

Pero sea como fuere o pudiera haber sido, el negocio jurídico y, porque no el acto jurídico, deben proyectarse al principio de legalidad que hace que las relaciones personales de los hombres, al ser trascendentes, terminen siendo amparadas por la Ley en atención a la necesidad y utilidad sociales de dichas conductas.

Repetimos, de la simple lectura del nuevo Código del Brasil no concluiríamos en mayores conclusiones salvo por haber dejado al “acto” por el “negocio jurídico”, en consideración a su “apego” a las formulas clásicas del código derogado y que podría hacernos pensar que solo “cambiaron el nombre”.

Pero, ¿Cómo se ha ido desenvolviendo, la teoría del Negocio Jurídico cuando en varios códigos relativamente ni siquiera se mencionó al acto jurídico?.

Codificaciones de avanzada como el Código Italiano de 1942 y, otro de menor ralea, como el mexicano para el Distrito Federal de la década del treinta, olvidan por completo a la teoría del acto jurídico y con más fuerza a la del negocio.

Como debe recordarse, la teoría del Negocio Jurídico comienza con la labor de los pandectistas de finales del siglo 19, cuando antes y después de la vigencia del Código Alemán del 1900 y “ ante la necesidad también de justificar y conceptuar los actos del hombre que son jurídicamente relevantes”, elaboran tal concepto.

Proveniente de la palabra latina “Negotium”, la propia Real Academia de la Lengua española se anima a definirlo como el “Acto de una o más voluntades que pretende algún efecto jurídico reconocido por la Ley”, en una definición emparentadísima con la del acto jurídico.

Pensamos que en una de las acepciones de la palabra negocio, es aplicable la que indica que es “la utilidad o interés que se logra en lo que se trata, comercia o pretende” y hacia esa dirección es donde apuntó una de las corrientes mas recientes del negocio jurídico: la Utilidad Social.

Una de las distinciones que se hace entre el acto y el negocio jurídico es la que establece que es acto jurídico: “Cuando el agente no puede dictarse a sí mismo las reglas bajo las cuales se comportará; o, lo que es lo mismo, cuando su propósito NO es tomado en cuenta a la hora de diseñar los efectos jurídicos que se seguirán de su manifestación de voluntad”

Y, es negocio jurídico: “Cuando el agente puede dictarse a sí mismo las reglas bajo las cuales se comportará; o lo que es lo mismo, cuando su propósito es tomado en cuenta a la hora de diseñar los efectos jurídicos que se seguirán de su manifestación de voluntad”

En la teoría del Negocio Jurídico, del acto ilícito No puede derivarse un acto jurídico; en cambio, el acto ilícito si es un acto jurídico ( esa seria la diferencia según palabras de Vidal Ramírez).

Al ser el negocio jurídico un acto licito, éste implicaba a la voluntad ( declaración), a los efectos jurídicos queridos y al amparo de ellos por la Ley.

Recapitulando, decíamos de la motivación de los pandectistas del siglo antepasado para formular un nuevo concepto que, al inicio, solo quedó en una nueva definición pues junto con los clásicos franceses, artífices de la teoría del acto jurídico, coincidieron de manera absoluta en sus postulados, pues, se entendió al negocio jurídico como “ una declaración de voluntad que produce efectos jurídicos perseguidos por los sujetos precisamente como jurídicos”, en definición tan igual que la que atañía al acto jurídico.

Empero, de allí surge una evolución distinta para cada teoría las que, no obstante ello, se entrechocan en su camino coincidiendo interminables veces y haciendo creer algunos que ambas se encuentran inmersas la una a la otra girando en un “circulo vicioso” interminable.

Ambas nociones tuvieron en su creación el mismo objetivo: “la justificación de los actos del individuo que son relevantes jurídicamente en un determinado sistema jurídico”. Pero esta coincidencia primigenia se fue disipando por acción de los propios doctrinarios alemanes.

Así, a través del tiempo surgieron algunas posiciones o corrientes dentro de la teoría del negocio jurídico que para resumir los conceptos pasamos a detallar:

- PRIMERA CORRIENTE: El Negocio Jurídico No como simple manifestación de voluntad sino como SUPUESTO DE HECHO (Hipótesis prevista en abstracto por las normas jurídicas de una o más declaraciones de voluntad que producirán consecuencias jurídicas): Teoría POSITIVISTA.

- SEGUNDA CORRIENTE: Se aunaba a la primera, pero, añadiéndose la posibilidad de celebrar negocios jurídicos SIN considerar la UTILIDAD SOCIAL, solo bastaba la utilidad personal o individual

- TERCERA CORRIENTE: La TEORIA PRECEPTIVA, en donde el negocio jurídico es un PRECEPTO SOCIAL, esto es, una autorregulación de intereses privados SOCIALMENTE UTIL ( que lo regulado tenga trascendencia social).

- CUARTA CORRIENTE: De la tipicidad social (negocios atípicos) y de la tipicidad legal (negocios típicos). Finalidades SOCIALMENTE RAZONABLES y NO ABSURDAS, como requisitos de validez de los negocios jurídicos atípicos en su transición a su tipicidad

Culminando podemos afirmar que, haciendo un fácil parangón, el acto y el negocio jurídico sino son hermanos gemelos al menos sí primos hermanos.

1.2.- Los Códigos Civiles Peruanos de 1936 y 1984

El Código Civil Argentino, obra de Dalmacio Vélez Sarsfield, vigente desde el 1º de Enero de 1871 es, según Vidal Ramírez, el progenitor del Código Civil de 1936. El Código argentino es moldeado por el pensamiento jurídico del Código Francés de 1804 y por la doctrina alemana precursora del Código Civil alemán.

En la elaboración conceptual de la construcción típica del acto jurídico – en su forma de incorporarse al Código Civil Veleciano – se presenta ya el acto jurídico sin obviar al negocio jurídico aunque manteniéndose el nombre del primero.

Por eso se afirma en un sector de la doctrina argentina, que entre el acto y el negocio jurídicos hay – al igual que en el Código Civil de 1936 – una relación de sinonimia conceptual lo que, en nuestra opinión, solo puede saberse de las actas de los proyectos codificadores respectivos en donde

descansa la intención del legislador, pues, el mero análisis de los textos normativos no ayuda eficientemente a esta labor dado que, atendiendo a la génesis casi común de ambos conceptos, podría o no tratarse de una sinonimia aun cuando antes de la vigencia de todos los Códigos citados era clara la influencia de la teoría del negocio jurídico.

Este conocimiento del negocio jurídico en su esencia era notorio mas aun cuando ya la Comisión reformadora de 1922, sabia de las bondades y avances doctrinarios que sobre el negocio jurídico contenía el reformador Código Civil alemán de 1900, cuerpo legal de poderosa influencia en ambas latitudes y del cual se nutrió con igual fruición el Código brasileño de 1916, aun cuando conforme a las mismas actas de comisiones la teoría del acto jurídico aplicada al Código de 1936 se había inspirado en el Código Civil Argentino de finales del siglo XIX, de donde se tomaron literalmente algunas de sus normas.

Al comentar el articulo 1075 del Código Civil de 1936 – ubicado indebidamente en el Libro de Obligaciones y siendo la norma con la que se inicia el tratamiento legislativo de la teoría del acto jurídico -, León Barandiarán apuntaba a la falta de un requisito de validez del acto jurídico pues nuestro Código solo citaba a tres:
El Agente Capaz
El Objeto Licito
La Observancia de la forma prescrita ó no prohibida por la Ley.

Según el maestro, faltaba lo esencial: La Manifestación de Voluntad aunque explicaba que al mencionarse a un agente capaz se esta pensando en una persona que esta jurídicamente apta para manifestar libremente su voluntad y darle validez al acto Jurídico por lo que esa manifestación de voluntad esta implícitamente contenida en el articulo 1075.

El Código Civil de 1984 sí ha sido explicito y con ello – sin cambiar el nomen juris – se ha acercado mas directamente a ese requisito que León Barandiarán solicitaba y es allí donde se advierte el nexo que permite colegir el principio del ligue conceptual entre el acto y el negocio jurídico, pues, como veremos esa manifestación de voluntad No lo es todo para el negocio jurídico.

Nuestro actual Código Civil ha plasmado en una norma el hecho que la teoría del Acto Jurídico es una manifestación de voluntad.

Su articulo 140 dice, con diáfana elocución, que el acto jurídico ES la manifestación de voluntad destinada a crear, regular, modificar o extinguir relaciones jurídicas.

Como se ha dicho, el Código vigente tomó a la doctrina vigente y asimiló parte de la codificación del siglo XX, simplemente se mantuvo el concepto de acto jurídico por las posibles complicaciones que de ello se hubieran derivado tanto en el desarrollo legislativo como en la aplicación de un nuevo concepto que está, no obstante, contenido en esencia en el libro de Acto Jurídico de aquel.

Sus requisitos de validez, a diferencia del Código del treinteno, son:
- Agente capaz
- Objeto física y jurídicamente posible
- Fin licito
- Observancia de la forma prescrita bajo sanción de nulidad.

El Código Civil del 36 generaba ciertas complicaciones en su regulación, respecto a la noción de objeto ( problema que no tenemos en el del 84) puesto que, para la norma muerta, implicaba un nexo con la CAUSA del acto jurídico, aunque ella no constituyera un requisito de validez del acto jurídico era un ingrediente de la intención de las partes, pues, como argüía León Barandiarán, la causa “estaba en la mente” de ellos por lo que no era necesario incluirla como requisito de validez tal como sucedió con el Código Civil Francés de 1804 que ignora la teoría del acto jurídico y tiene a la causa como el objeto del contrato ( la causa de incluye como requisito de validez de los contratos), señalando que la causa consiste en la prestación originada por el contrato.

Los móviles, el motivo, constituyen otra cosa distinta a la causa pues ésta se entendía como causa objetiva, esto es, como el objeto material, el elemento material del acto, la prestación generada con el acto jurídico.

Empero, en la evolución doctrinaria se ha aceptado que la causa se confunde con el motivo, es mas: la causa es el móvil determinante de la celebración del acto jurídico.

Entonces, el Código Civil de 1984 se afilia a la teoría de la causa, en el inciso 3º del artículo 140 recoge la causa pero como FIN del acto, la causa como finalidad ( causa subjetiva)

El inciso 2º del mismo articulo recoge al objeto pero en el aspecto objetivo, en sus calidades de validez que puede tener el bien que es materia del acto pero como no todos los actos jurídicos son de carácter patrimonial, el objeto - del mismo modo viene - a ser el interés jurídicamente entendido, el beneficio que se pretende obtener con el acto jurídico, esto es, la relación misma que se entabla con el acto jurídico.

El objeto implica el elemento objetivo, no solamente entendido como un fin corpóreo o incorpóreo sino cualquiera que sea el elemento material externo a los sujetos.Asi, el objeto del acto es todo aquello que no esta en el sujeto.

El Código Civil de 1984 puso fin a la vaguedad terminología del objeto del inciso 2º del Código Civil de 1936 a través de los incisos 2 y 3 de su artículo 140.

El objeto del Código Civil de 1984 debe existir o poder existir y además su tráfico no debe contradecir el orden jurídico.

En cuanto a la Forma, se incluye la Ab Solemnitatem, y ya no solo una forma no prohibida por la Ley, sino que el legislador del 84 proponer causales de nulidad en los casos en que no se respeta la forma que la Ley imponga como requisito de validez.

Vidal Ramírez ha señalado que no hay contraposición entre el acto jurídico y el negocio jurídico pues el legislador solo retuvo el nombre de acto jurídico y que más bien ambos conceptos están relacionados conceptualmente, en lo que concordamos pero solo, y como se ha dicho de nuestra parte, en su fase germinal de elaboración doctrinaria.

Finalmente, y revisando tanto el texto del Código Civil Brasileño de 1917 como el vigente desde Enero de 2003, podemos decir que ambos podrían haber encajado perfectamente como copias del Código Civil peruano de 1936 en donde, como sabemos se optó por hacer suya la teoría del Acto Jurídico y se siguió asentando el mismo nomen juris para el del ‘84; sin embargo, advertimos como el Código Civil Brasileño de 2003 sin hacer grandes ni fastuosas modificaciones ni formulando definición distinta respecto del de 1917 toma para sí la “modernidad” y deja de lado el nombre de Acto Jurídico para recoger el de NEGOCIO Jurídico, de la misma forma que el legislador de 1917 pudo hacerlo.

De esta forma, y por lo explicitado en el párrafo anterior, el Código Civil peruano de 1936 y, con mayor razón y vigor, el de 1984 pudieron sin aspavientos denominar – antes y ahora – a esa manifestación de voluntad como Negocio Jurídico.

II.- El Negocio Jurídico en el Nuevo Código Brasileño de 2003

El texto del Código Brasileño vigente desde el 10 de Enero de 2003 en lo que a sus Disposiciones Generales se refiere, es el siguiente:

Código Civil del Brasil

Promulgado por Ley Nº 10,406 de 10 de Enero de 2002

Libro III
De los Hechos Jurídicos

Titulo I
Del Negocio Jurídico

Capitulo I
Disposiciones Generales

Art. 104º .- La validez del negocio jurídico requiere:

I.- Agente capaz;
II.- Objeto Licito, posible, determinado o determinable;
III.- Forma prescrita o no prohibida por la Ley.

Art. 105.- La incapacidad relativa de una de las partes no puede ser invocada por la otra en beneficio propio, ni aprovecha a los co-interesados capaces, salvo si, en este caso, fuera indivisible el objeto del derecho o de la obligación común.

Art. 106.- La imposibilidad inicial del objeto no invalida el negocio jurídico si fuera relativa, o si cesara antes de realizada la condición a la que él estuviera subordinado.

Art. 107.- La validez de la declaración de voluntad no dependerá de forma especial, sino cuando la ley expresamente la exija.

Art. 108.- No disponiéndose en la Ley lo contrario, la escritura publica es esencial para la validez de los negocios jurídicos que versen sobre la constitución, transferencia, modificación o renuncia de los derechos reales sobre inmuebles de valor superior a treinta veces al mayor salario mínimo vigente del país.

Art. 109.- En el negocio jurídico celebrado con la cláusula de no valer sin instrumento publico, este deviene en la esencia del acto.

Art. 110.- La manifestación de voluntad subsiste aun cuando su autor haya hecho reserva mental de no querer lo que manifestó, salvo si de ella tiene conocimiento el destinatario.

Art. 111.- El silencio importa anuencia, cuando las circunstancias o los usos lo autorizaren, e no fuera necesaria la declaración de voluntad expresa.

Art. 112.- En las declaraciones de voluntad se atenderá mas a la intención en ellas contenidas que al sentido literal del lenguaje.

Art. 113.- Los negocios jurídicos deben ser interpretados conforme a la buena fe y los usos del lugar de su celebración.

Art. 114.- Los negocios jurídicos benéficos y la renuncia se interpretan estrictamente.

Sólo agregaremos a lo glosado en el desarrollo de los conceptos sobre Negocio Jurídico lo siguiente:

Como se advierte el Art. 104 mantiene las mismas dificultades que nos traía el articulo 1075 del Peruano de 1936 y que ya hemos reseñado líneas atrás.

Mantiene el citado articulo 104º casi la misma formula de validez para el acto jurídico que contenía el Código brasileño de 1917, esto es, agente capaz, objeto licito y forma prescrita o no prohibida por la Ley y que son los mismos requisitos que llevaba el articulo 1075 cual copia literal.

¿Es acaso, el agregado de posibilidad y “determinabilidad” que se añade como condición al objeto del acto lo que ha llevado al legislador brasileño a dejar de lado la denominación de Acto Jurídico y tomar la de Negocio Jurídico?. Por supuesto que NO, el desarrollo y la opción por el negocio Jurídico implican elucubraciones de mayor rango que el que puede darnos pequeños añadidos, casi imperceptibles, aunque estemos siendo injustos con esta apreciación.

Por cierto, como sí lo hace el Código Civil peruano de 1984 con respecto al Acto Jurídico, No se define al Negocio Jurídico solo se mantienen a los requisitos de validez.

La teoría del Negocio Jurídico va mas allá de ese añadido. Entonces ¿ son los siguientes artículos del nuevo Código Brasileño, referidos al silencio, forma o interpretación del acto, los que convierten al nuevo Código en un adalid normativo de dicha teoría? : TAMPOCO
Como tampoco, nos podrían decir algo al respecto las inclusiones del “Estado de Peligro” o la “Lesión” como defectos del Negocio Jurídico, pues, ambos podrían ser también perfectamente aplicables a la teoría del Acto Jurídico.

Las similitudes entre las disposiciones para el Acto Jurídico y para el Negocio Jurídico, contenidas respectivamente en los Códigos Civiles de 1917 y 2003, son evidentes. Las repeticiones literales de algunos de los artículos del nuevo tomados del viejo, solo para el libro de los hechos jurídicos son innumerables (por ejemplo, y citando solo algunos, los artículos 125, 129, 131, 133, 134, | 136, 143, 145 y 150 del Código de 2003 son COPIA FIEL de los artículos 118, 120, 123, 126, 127, 128, 91, 92 y 97 del Código derogado.

Por lo mismo, fácilmente los codificadores pudieron haber mantenido el nombre del acto jurídico en lugar del Negocio jurídico, por la aplicación que disposiciones comunes tienen para ambos en tanto protección de intereses del hombre.

Aunque seamos reiterativos en el intento de desentrañar la madeja y llegar a saber la verdad de algunos porqués del legislador, ello se halla mas lejos que simple la lectura del texto; habría que hurgar en las exposiciones de motivos, a pesar que el solo cambio de Negocio Jurídico ya nos induce a su sendero y, asentiremos en que es ese el sentido que el juez brasileño deberá darle a la norma que, por cierto y sonando a Perogrullo, pudo tener el mismo nombre en el Código del Brasil ya derogado.

2.1.- Código Civil Brasileño de 1917 ( promulgado por Ley de 1916)

Tenia para efectos comparativos solo 5 artículos dentro del Capitulo I ( Disposiciones Generales) del, Titulo I ( De los ACTOS JURÍDICOS), del Libro III ( De los Hechos Jurídicos):

Art. 81.- Todo acto licito, que tenga por fin inmediato adquirir, resguardar, transferir, modificar o extinguir derechos, se denomina acto jurídico.

Art. 82.- La validez del acto jurídico requiere agente capaz (Art. 145, I), objeto licito y forma prescrita o no prohibida por la ley (Artículos 129, 130 y 145)

Art.83.- La incapacidad de una de las partes no puede ser invocada por la otra en provecho propio, salvo si fuera indivisible el objeto del derecho o de la obligación común.

Art. 84.- Las personas absolutamente incapaces serán representadas por los padres, tutores o curadores en todos los actos jurídicos; los relativamente incapaces, por las personas y en los actos que este Código determine ( Redacción dada por el Decreto de Poder Legislativo Nº 3,725 de 15 de Enero de 1919)

Art. 85.- En las declaraciones de voluntad se atenderá mas a su intención que al sentido literal del lenguaje.

III.- Otras disposiciones del Código del Brasil 2003.

Es interesante resaltar el esquema normativo que esboza este nuevo Código respecto al Negocio Jurídico.
Hemos detallado el texto de los articulo 104º a 114º referida a las “Disposiciones Generales del Negocio Jurídico (CAPITULO primero) y para darnos mejor idea de sus diferencias con el Código derogado añadimos los Títulos, Capítulos y Secciones del Libro III los siguientes.

LIBRO TERCERO: DE LOS HECHOS JURÍDICOS
Titulo I.- Del NEGOCIO JURÍDICO
Capitulo I.- DISPOCIONES GENERALES
Capitulo II.- DE LA REPRESENTACION
Capitulo III.- DE LA CONDICION, TERMINO Y CARGO
Capitulo IV.- DE LOS DEFECTOS DEL NEGOCIO JURÍDICO
Sección I.- Del ERROR o IGNORANCIA
Sección II.- Del DOLO
Sección III.- De la COACCION
Sección IV-. Del ESTADO DE PELIGRO
Sección V.- De la LESION
Sección VI.- Del FRAUDE contra ACREEDORES
Capitulo V.- De la INVALIDEZ del ACTO JURÍDICO
Titulo II.- De los ACTOS JURÍDICOS LICITOS
Art. 185º .- Se aplican a los Actos Jurídicos Lícitos, que no sean Negocios Jurídicos, en lo que cupiera, las disposiciones el Titulo anterior.
Titulo III.- De los ACTOS ILÍCITOS
Titulo IV.- De la Prescripción y de la decadencia
Capitulo I.- De la Prescripción
Sección I.- Disposiciones Generales
Sección II.- De las Causas que impiden o suspenden la Prescripción
Sección III.- De las Causas que interrumpen la Prescripción
Sección IV.- De los Plazos de la Prescripción.
Capitulo II.- De la Decadencia
Titulo V.- De la Prueba

NOTA.- Aquí se advierte algo interesantísimo: el articulo 185( único dentro del Titulo II) referido a los ACTOS JURÍDICOS LICITOS.
¿Cuáles serán, según la concepción legislativa, esos “ACTOS JURÍDICOS LICITOS”?
Al parecer, el legislador brasileño le quedó una pizca de nostalgia y/o para no dejar algún “vacio”, crea un titulo y un articulo especial para precisar que a los actos jurídicos lícitos que NO sean negocios jurídicos se les aplicará en lo que cupiera, las disposiciones del Titulo I (Negocio Jurídico) el que tiene OCHENTA artículos a comparación del único para el acto jurídico licito.
Esto nos confunde. ¿ El código del 2003 abraza las dos teorías?
Si solo pueden haber negocios jurídicos LICITOS ¿ era necesario incluir este articulo? ¿ Que es, entonces, para la Ley civil del Brasil el Negocio Jurídico? ¿ A qué corriente se ha adscrito?
No lo sabemos y aun sabiéndolo seguiríamos confundidos, porque si se mantiene al acto jurídico dentro de la Ley como se le entiende doctrinariamente, podemos afirmar que toda manifestación de voluntad con trascendencia solo personal es regulada y protegida por esta Ley, sin importar su utilidad social.
Y si no es así, si ese acto jurídico también debe estar contenido en un supuesto de hecho con trascendencia social ¿ para qué incluir ese articulo?
Queda para un análisis posterior el desentrañar esta insólita norma.

Para determinar su similitud recordemos como se dividía el Libro III (Hechos Jurídicos) del Código de 1917

CODIGO CIVIL DE 1917
Libro III: DE LOS HECHOS JURÍDICOS
Disposiciones Preliminares
Titulo I.- De los ACTOS JURÍDICOS
Capitulo I.- DISPOSICIONES GENERALES
Capitulo II.- De los DEFECTOS DE LOS ACTOS JURÍDICOS
Sección I.- Del ERROR o IGNORANCIA
Sección II.- Del DOLO
Sección III.- De la COACCION
Sección IV.- De la SIMULACIÓN
Sección V.- Del FRAUDE contra ACREEDORES
Capitulo III.- De las MODALIDADES de los ACTOS JURÍDICOS
Capitulo IV.- De la FORMA de los ACTOS JURÍDICOS y de su PRUEBA
Capitulo V.- De las NULIDADES
TITULO II.- De los ACTOS ILÍCITOS
TITULO III.- De la PRESCRIPCION

Esquema muy parecido a los Código Civiles peruanos de 1936 y de 1984, dejándose – en nuestro caso - para otros Libros lo referido los actos Ilícitos (responsabilidad extracontractual) y a la Prescripción pero sumándose las pautas sobre Representación y la interpretación del acto jurídico.

Bibliografía

1) Albaladejo, Manuel. “El Negocio Jurídico”.
2) Taboada Córdova, Lizardo. “El Concepto del Acto Jurídico y la Doctrina del Negocio Jurídico dentro del Código Civil Peruano”
3) Escobar Rozas, Freddy. “El Negocio Jurídico en el Código Civil peruano”
4) Stolfi, Giuseppe. “El Negocio Jurídico”
5) Diez Picazo, Luis. “Fundamentos del Derecho Civil Patrimonial”.
CODIGO CIVIL DEL BRASIL promulgado 1916
CODIGO CIVIL DEL BRASIL promulgado 2002
CODIGO CIVIL PERUANO 1936
CODIGO CIVIL PERUANO 1984
CODIGO CIVIL ITALIANO. Edicione Giuridiche Simone. 1999.
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