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Casas en acantilado en la Sierra Madre Occidental de Sonora

Resumen: El presente artículo es resultado del trabajo de campo realizado en la Sierra Madre Occidental en los municipios de Bacerac y Huachinera, zona noreste del estado de Sonora durante el mes de junio de 1999. En este estudio se localizaron nueve casas en acantilado además de otra clase de sitios arqueológicos, sumando en total catorce casas en acantilado registradas por el proyecto INAH-PROCEDE.
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Autor: Arqlgo. Jupiter Martínez Ramírez

Un sitio característico de Trincheras ("Rock corral", en la superficie de Cerro Prieto, Sonora,

SAUER, Carl. 1931)

 

El presente artículo es resultado del trabajo de campo realizado en la Sierra Madre Occidental en los municipios de Bacerac y Huachinera, zona noreste del estado de Sonora durante el mes de junio de 1999. En este estudio se localizaron nueve casas en acantilado además de otra clase de sitios arqueológicos, sumando en total catorce casas en acantilado registradas por el proyecto INAH-PROCEDE.

El programa de certificación ejidal (PROCEDE) surge en 1992, cuando por iniciativa presidencial se modificó la propiedad de los ejidos transformándose de comunal, que no se podían vender o rentar, a una forma de propiedad donde es posible rentar o vender fracciones de un mismo terreno. El objetivo del PROCEDE fue el de crear mapas definitivos de los ejidos donde se especificara el uso de las tierras: las que se encuentran pobladas por asentamientos humanos, las que tienen un uso común y las de parcelamiento. Para esto se contó con el apoyo de diversas instituciones gubernamentales, como el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se incorporó a este programa en 1995 debido a los riesgos que representaba para los sitios arqueológicos su inserción en nuevas propiedades privadas. El INAH inició un programa de reconocimientos de superficie en los ejidos con el fin de marcar zonas con restricción de uso de suelo en los sitios arqueológicos para preservarlos y evitar su destrucción.

En Sonora, el INAH se incorporó al PROCEDE a mediados de 1996, desafortunadamente, en este estado el programa fue demasiado grande para el instituto, pues mientras trabajaban 20 equipos simultáneamente por parte del INEGI, el INAH sólo contaba con un equipo de trabajo para todo el estado. No obstante, iniciamos este proyecto que se puede definir como un recorrido de superficie aleatorio en todo Sonora. En una analogía, podemos decir que ha sido un proyecto semejante a los recorridos de Bandelier o Lumholtz, pero con una perspectiva únicamente arqueológica. Actualmente hemos recorrido 112 ejidos localizando y registrando más de 150 nuevos sitios, además de los ya registrados. Es importante aclarar que, por razones económicas, no ha sido un proyecto contínuo en los tres años de trabajo.

En la sierra Madre Occidental se encuentra el parteaguas continental con una altura promedio de 2,000 msm, la caracterizan bosques de encino, encino-pino y pino, con clima templado con lluvias en verano e invierno. En invierno la temperatura apenas es mayor de cero grados, por lo que se presentan nevadas. Nuestra área de estudio se localiza en el ejido Ciénaga de Horcones, la cual comprende varias propiedades privadas, se accede a ella por un terracería que requiere el uso de vehículos doble tracción. El trayecto para llegar a esta zona comienza desde la comunidad de Bacerac, un recorrido que implica tres y hasta siete horas de manejo y otro tanto a pie o en caballo.

 

En agosto y septiembre de 1997 se inició el primer recorrido en la sierra, precisamente en el ejido Ciénaga de Horcones, en aquel entonces de localizaron 29 sitios arqueológicos, de los cuales cinco fueron casas en acantilado: Rancho las cuevas (Chih:C:10:8), cueva el Cajón (Chih:C:10:10), cueva el Cajoncito (Chih:C:10:11), cueva Barranca de la Yegua (Chih:C:10:12); todas ellas localizadas en el arroyo Jaquiverachi. La cueva Los Novillos (Chih:C:14:13), fue encontrada en el arroyo Ciénaga baja.

En junio de 1999 localizamos once sitios más, de los cuales nueve fueron cuevas con evidencia de casas, dos de ellas a dos kilómetros del río Bavispe: los sitios Peñasco Prieto (Chih:C:13:1) y Cueva San Quintin (Chih:C:13:2), mientras que las otras siete estaban cerca del arroyo Taraises, el afluente del río Bavispe: Cueva Bringas (Chih:C:14:19), Las Cuevas (Chih:C:14:20) que se compone de cuatro cuevas y Cueva el Aguajito (Chih:C:14:21). En total fueron registradas catorce casas en acantilado en un área de 300 km2 (74,134 acres), todas presentan muros en pie, la mayoría con evidencias de techos construidos con troncos. Las puertas en su mayoría tienen la característica forma de T, pocos son los casos en que son ovaladas. Los cuartos miden en promedio 5.5 m2, no rebasan el 1.50 m de altura. La cantidad de cuartos varía, de dos en la Cueva El Cajoncito, hasta veinticuatro en la Cueva Bringas. En promedio existen ocho cuartos en cada cueva.

 

 

Vasija de Trincheras. Nogales,Arizona

En la mayoría de las casas se localizó cerámica Casas Grandes, principalmente en la superficie, sobre el talud exterior de la cueva. Su proporción en relación a las monocromas fue del 10%. Una importante fuente de información la constituyen los materiales orgánicos que se encontraron, en su mayoría olotes, además de fragmentos de petates, artefactos de madera, huaraches, etc. No hay duda que esa gente cultivo maíz y calabaza.

Con base en la información recuperada pensamos que las casas en acantilado fueron de uso estacional, específicamente en el invierno, pues los reducidos espacios de las habitaciones, el escaso material encontrado en la superficie y el poco desgaste de las superficies de ocupación, pueden ser el resultado de una ocupación intermitente y por cortos periodos de tiempo, especialmente cuando el invierno debió ser muy duro y la nieve imposibilitaba caminar al exterior. Las casas en acantilado debieron haber representado la opción segura para sobrevivir durante estas temporadadas, mucho mejor que las casas de bajareque, que debieron de existir en los sitios abiertos.

 

 

Vasija Policromo Trincheras. Nogales, Arizona

El 60 % de los sitios presentaron un solo nivel y sin terrazas asociadas, lo cual indica que sus dimensiones son pequeñas. Comparando con las 21 aldeas de la cultura Casas Grandes, localizadas en el mismo espacio, tenemos que las dimensiones promedio de las casas en acantilado fue de 200 m2 (0.04 acres) mientras que las aldeas tuvieron un tamaño promedio de 4,833 m2 (1.20 acres). Es evidente, por lo tanto, que las aldeas y las casas en acantilado fueron contemporáneas, siendo las segundas lugares de almacenamiento y refugio temporal. Cabe señalar que ésta es una hipótesis en proceso de análisis todavía.

 

Como comentario final debo señalar, que en el trabajo posterior al campo, descubrimos que cinco de las casas en acantilado ya habían sido reportadas e incluso excavadas por Robert H. Lister en 1952, específicamente las localizadas en la zona sur, pero no fue posible notarlo antes, debido a que los nombres de los arroyos y las cuevas no tienen alguna relación con los nombres que actualmente se utilizan y se marcan en los mapas topográficos. Por ejemplo, Lister utilizó el nombre de Arroyo Conchos, actualmente se le llama Arroyo las Cuevas, también mencionó el nombre de un río Terracotas que debió confundirse con el nombre de río Taraisitos. No fue si no hasta que se checaron los planos y las fotografías que pudimos notar que se trataban de las mismas cuevas.

De cualquier manera, estos sitios son un registro nuevo, pues no contabamos con esta información en el centro INAH-Sonora. Pudimos observar, de acuerdo con los planos publicados por Lister, que hubo algunos cambios en el deterioro de las cuevas, como tambien, que en las excavaciones que realizó hace cincuenta años hizo algunos pozos de sondeo, que en nuestros registros quedaron como hoyos de saqueo, pues desafortunadamente "olvidó" tapar sus excavaciones.

Es sorprendente, que después de cincuenta años volvamos a la región y encontremos que aún hay muchisimas preguntas por resolver. Por lo que esperamos continuar, de alguna manera, con las investigaciones en la región. Actualmente Beth Bagwell, estudiante del doctorado en Antropología de la Universidad de Nuevo México, está conformando un proyecto de investigación sobre la arquitectura de las casas que hemos mencionado, el cual será un avance más en los estudios arqueológicos de la Sierra Madre Occidental en Sonora.

Arqlgo. Jupiter Martínez Ramírez

Centro INAH Sonora

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