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Thomas Hobbes versus John Locke

Resumen: “¿Qué es la guerra sino el tiempo en que la voluntad de enfrentarse por la fuerza se declara con palabras o con hechos? Al tiempo restante se le llama: paz”. Mi ensayo tiene como objetivo encontrar las principales diferencias entre las definiciones de Hobbes y Locke del Estado son innumerables los variados estudios que comparan a estos autores en diferentes aspectos, pero yo sólo compararé sus concepciones de Estado y gobierno.
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Autor: Miguel Alejandro Gutiérrez Pizarro

“¿Qué es la guerra sino el tiempo en que la voluntad de enfrentarse por la fuerza se declara con palabras o con hechos?

Al tiempo restante se le llama: paz” . Mi ensayo tiene como objetivo encontrar las principales diferencias entre las definiciones de Hobbes y Locke del Estado son innumerables los variados estudios que comparan a estos autores en diferentes aspectos, pero yo sólo compararé sus concepciones de Estado y gobierno.

Primero, describiré la época en que vivieron, después haré comparaciones entre los dos y por último haré conclusiones. Es claro que ambos autores sobrepasaron a su tiempo y a su circunstancia con su pensamiento, principalmente en la filosofía política sus postulados son permanentes hasta en las teorías más contemporáneas. Ambos vivieron en el siglo XVII, en Inglaterra el contexto histórico del siglo en este país se puede resumir en estos procesos: los tres reinos , el parlamento y rey 1603- 1714 , James VI e I (1567-1625/1603-1625) , Charles I (1625-1649) , las guerras civiles inglesas , Charles II y la restauración, Gran Bretaña 1660-1685 y las energías continentales , y La Revolución Gloriosa (1685-1688) . Lo importante para mi análisis es que ambos autores son importantes para el absolutismo y el liberalismo.

Es primordial recordar que muchos de los argumentos de Locke serán utilizados en la Revolución Americana y en la Revolución Francesa. La obra de Hobbes se sitúa en el nacimiento del Estado moderno. Del Renacimiento toma el reconocimiento de la supremacía del Estado ante cualquier otro poder (Maquiavelo), al establecer la soberanía absoluta dentro de la unidad total del Estado, poniendo un fin teórico a la pluralidad de instancias que compartían el poder con el Estado o que incluso reclamaban una superioridad. “Dentro del Estado no hay más que un poder supremo, que es el soberano, y fuera de él no hay ninguno en absoluto que pueda condicionarlo. La soberanía absoluta y la unidad del Estado reclamaban, en el sistema, un mecanismo de seguridad que es el del noretorno del poder una vez producida la transferencia de éste al soberano por parte del pueblo” .

Hobbes dice que “para su propia conservación, la primera y fundamental ley de la naturaleza ordena a todos los hombres buscar la paz y defenderse contra aquellos que no les dan paz” , este es el fundamento para la constitución de la sociedad civil a través de un contrato social, que es el acuerdo en donde cada uno está dispuesto a prescindir de su derecho a todas las cosas cuando los demás también estén dispuestos a hacerlo, así cada uno de los hombres se obliga, por el contrato con los demás, a no resistir las órdenes del hombre o del consejo al que hayan reconocido como su soberano.

Según Hobbes la naturaleza ha hecho a los hombres tan iguales en las facultades del cuerpo y del espíritu, que si un hombre es más fuerte de cuerpo o más sagaz de entendimiento que otro, cuando se considera en conjunto, la diferencia entre los hombres, no es tan importante, de manera que estos pueden reclamar con base en ella y para sí mismos, un beneficio cualquiera al que otro no puede aspirar. La inclinación general de la humanidad entera es entonces un perpetuo afán de poder que cesa solamente con la muerte.

La pugna de riquezas, placeres, honores u otras formas de poder, inclina a la lucha, la enemistad y a la guerra, por ello, en la naturaleza del hombre se encuentran tres causas principales de discordia: la competencia, la desconfianza y la gloria. La competencia impulsa a los hombres a atacarse para lograr un beneficio, la desconfianza para lograr la seguridad y la gloria para ganar reputación. Con todo esto, mientras el hombre viva sin un poder común que los atemorice a todos, se hallarán en la condición o estado que se llama guerra.

Una guerra que es la de todos contra todos. Sin embargo Hobbes advierte que nunca existió un tiempo en que los hombres particulares se hallaran en una situación de guerra del uno contra el otro, sino que en diferentes épocas el ser humano se encuentra en estado de continua enemistad, en la situación y postura de los gladiadores, con las armas asestadas y los ojos fijos uno en otro, por ende, en esta guerra nada puede ser injusto. Las nociones de derecho e ilegalidad, justicia e injusticia están fuera de lugar.

Donde no hay poder común, la ley no existe donde no hay ley, no hay justicia. “Donde acaba la ley empieza la tiranía” . John Locke fue un filósofo de la experiencia o el empirismo, ya que deseaba derivar todo su conocimiento sobre el mundo de lo que nos cuentan los sentidos. Locke repitió la formula clásica de una actitud empírica proviene de Aristóteles, pero el que dirigió su crítica fue Descartes. La obra principal de Locke es el Ensayo sobre el entendimiento humano , en este trabajo Locke intentó explicar dos preguntas: en primer lugar, de dónde el hombre recibe sus ideas y conceptos, y en segundo lugar, si podríamos confiarnos de lo que nos cuentan nuestros sentidos, además es investigar el origen, la certeza y el alcance del conocimiento humano. Locke creyó que todos nuestros pensamientos y conceptos eran sólo una consecuencia de lo que percibimos con nuestros sentidos.

Antes de captar cualquier cosa con los sentidos, nuestra conciencia estaba como una tábula rasa, una pizarra en blanco. Estableció la diferencia entre lo que se llama cualidades sensoriales primarias y secundarias. Por cualidades sensoriales primarias, Locke entendía la extensión, el peso, la forma, el movimiento y el número de las cosas. Las cualidades secundarias eran las que no reflejaban las características verdaderas de las cosas y sí el efecto que estas características exteriores ejercen en nuestros sentidos. John Locke defendió los derechos individuales para todos, existían derechos individuales anteriores al Estado.

En sus Dos tratados sobre el Gobierno Civil o mejor dicho Segundo ensayo sobre el Gobierno Civil (1690) afirmó constantemente la prioridad de la ley natural y de la moral. En el capítulo XI cita como fuente de su pensamiento un texto de Hooker que pone en evidencia que Locke reconoce a la ley divina y a la ley natural frente a cualquier norma positiva. Las leyes humanas son medidas tomadas en relación con los hombres, cuyas acciones tienen que dirigir, pero son medidas que, a su vez, tienen que ser regidas por dos normas superiores: la ley de Dios y la ley de la naturaleza.

Por esto, las leyes humanas deben acomodarse a las leyes generales de la naturaleza, y no pueden ir en contra de ninguna ley positiva de las Escrituras. En su Ensayo sobre el entendimiento humano (1690) revela la existencia de limites éticos y a pesar de las radicales limitaciones que fija a la inteligencia humana, afirma con énfasis la existencia de Dios y sostiene que el conocimiento moral es tan susceptible de certeza real como la matemática.

Por muchos siglos, fundamentándose en el Derecho Romano, la primacía estuvo en lo privado y muchas instituciones fueron creadas con esta lógica (la familia, la propiedad, los contratos, los testamentos...). Paulatinamente y gracias a los comentadores, glosadores y sistemáticos del Derecho Romano, este derecho privado fue transformándose en el derecho positivo público. El derecho público nació con la formación del Estado Moderno (Francia).

Sin embargo Locke, entre otros, señaló que el Estado debe respetar los derechos individuales, de los cuales la propiedad es el más representativo y del que se derivan otros derechos (la vida, la libertad, etc.). El interés colectivo (establecido en leyes o en el contrato social debe prevalecer sobre el interés individual, el todo es más que la suma de las partes).

El liberalismo surgió como la síntesis de varios elementos: el inmovilismo de la economía medieval, el antropocentrismo renacentista, el racionalismo y el utilitarismo, y el protestantismo, que fueron conjugándose y adaptándose recíprocamente durante varios siglos. Liberalismo = individualismo libertad absoluta Locke tomó como punto de partida una noción o una ficción política compartida por los voluntaristas: el estado de naturaleza, el estado presocial, el estado prepolítico. Y esto, porque Locke fue profundamente individualista y consideró que incluso el acceso a la politicidad se opera como consecuencia de un acto de voluntad libre. Los hombres en este estado de naturaleza viven en situación relativamente feliz. "Aunque ese estado natural observa Locke sea un estado de libertad, no lo es de licencia. Rige en él de modo pleno la ley natural, y esa ley obliga a todos". En el estado de naturaleza de Locke los hombres son titulares de derechos individuales que derivan de la vigencia efectiva de la ley natural.

Es un estado de naturaleza que difiere del descrito por Hobbes. La antropología de Locke no es tan pesimista como la de Hobbes, quien decía que "el hombre es un lobo para el hombre". La concepción de Locke es una concepción judeocristiana: el hombre tiene una naturaleza caída, como consecuencia del pecado original. Los hombres pues, para preservar y disfrutar sus derechos individuales, resuelven abandonar la etapa presocial y prepolítica, formulando así un contrato multilateral distinto al de Hobbes y al de Rousseau, porque aquí, los hombres no se alienan, no se enajenan totalmente, no entregan la totalidad de los derechos individuales sino que la única atribución que los hombres entregan, es esa de repeler mediante la fuerza, la agresión ajena. Es el poder coactivo, que pasará ahora a ser patrimonio del Estado. Locke afirma la existencia de dos contratos o, al menos, de dos etapas consensuales: una para constituir la comunidad y otra para determinar cómo ha de ejercerse el poder estatal.

Hemos visto que los hombres han salido del estado de naturaleza para preservar mejor los derechos individuales y aquí es interesante señalar que el aspecto negativo si se quiere del liberalismo primigenio no es justamente la afirmación de los derechos individuales, sino la ausencia de una clara noción de bien común. Al finalizar el primer capítulo Locke invoca al bien público como fin del Estado y en el capítulo XIV declara que dicha meta es el fundamento y fin de todas las leyes, lo mismo que en el capítulo IX al referirse concretamente al bien común y a la obligación que tiene la sociedad política de salvaguardar las propiedades de todos. En el liberalismo primigenio de Locke, el gobernante ha recibido exclusivamente la facultad de reprimir las violaciones de los hombres a los derechos individuales del prójimo. Locke no está diseñando el esquema del estado gendarme, del estado policía, del estado arquetípico del Liberalismo, que no interviene ni en lo económico ni en lo social, que cuida el orden en las calles.

En cambio, en la perspectiva de Juan XXIII, el gobernante no tiene un simple rol de espectador, sino que el estado interviene de manera supletoria para promover, coordinar y suplir la iniciativa privada de las personas y de los grupos al bien común. Allí hay una clara visión de la Justicia Legal y del bien común, que se encuentran por momentos esbozados por Locke, pero no ahondados teóricamente al menos por los seguidores y continuadores del liberalismo. La división de poderes está asociada a la idea de que constituye un mecanismo adecuado para presentar mejor a los derechos individuales. Afirma la existencia de los poderes legislativos y ejecutivo, pero no llega a concebir claramente al judicial como poder independiente. Para Locke el poder legislativo es el poder supremo, esta supremacía, sin embargo, no es absoluta. El poder del legislador llega únicamente hasta donde llega el bien público de la sociedad.

El esquema de Locke sobre la división de los poderes se cierra con el denominado poder federativo. Considera que los estados independientes se encuentran entre sí en una situación equivalente al estado de naturaleza. El poder federativo suele encontrarse unido con el ejecutivo, ni siquiera el rey puede vulnerar las leyes divinas y humanas. Por el contrario, Hobbes indica que el soberano representa la voluntad de cada uno de los súbditos, todo aquel que acusare de daño al soberano, se estará acusando así mismo, y es imposible hacerse injusticia uno mismo.

Por tanto, los súbditos no pueden castigar con justicia, en forma alguna al soberano, por lo que el derecho de hacer la paz y la guerra, que incluye el derecho a exigir impuestos y de obligar a los ciudadanos a tomar las armas en defensa de su país, son únicos del soberano. El poder legislativo debe estar en manos del soberano, porque los hombres no obedecerán las órdenes de aquellos a quienes no tengan razones para temer… El poder de la espada, el poder punitivo y el poder legislativo deben de estar en las mismas manos, esto se hace prescribiendo los bienes que un hombre puede disfrutar, es decir, definiendo lo que es propiedad privada y lo que no . “Parte de El Leviatán está sobre la religión, pero el interés de Hobbes no está en resolver la discordia de la sociedad civil, sino en el instrumento de poder que es el Estado . Está claro que el poder del soberano es absoluto, es decir, que los hombres no pueden delegar mayor poder a ningún otro hombre, por eso el soberano no está obligado a obedecer las leyes civiles, pues éstas son sólo sus órdenes y puede liberarse de ellas a su gusto. Concluyo que la influencia de Locke ha sido profunda y manifiesta, además de ser el padre del liberalismo y del constitucionalismo.

El liberalismo de Locke conduce al constitucionalismo de los siglos XVIII, XIX y XX, porque el constitucionalismo es una corriente jurídica y política que promueve la preservación de los derechos individuales, recurriendo a la sanción de códigos, en los cuales declara inviolables esos derechos y establece una división de las funciones para evitar que exista el despotismo. La influencia de Locke en los EE.UU., para uno de cuyos estados incluso proyectó un esbozo de constitución, es manifiesta. Concluyo que Hobbes es obvio impulsor del absolutismo, del régimen de monarquías tan potentes como la de Luis XIV de Francia, que según Tocqueville tuvieron un desarrollo institucional tan fuerte que permitían incorporar a los diferentes grupos sociales en el poder sin la necesidad de llevar a cabo revoluciones como la Francesa. Esto es por lo que el derecho positivo es un claro legado de Hobbes, el cual se ve en nuestras constituciones actuales y en toda la reglamentación civil. Notas: Thomas Hobbes, El ciudadano, Madrid, Editorial Debate, 1993, p. 14.

Con la muerte de Elizabeth en 1603, James VI de Escocia accede al trono inglés por el derecho dinástico. En su mandato real, los reinos de Inglaterra, Irlanda y Escocia fueron unidos por primera vez. En el clima de la postReforma estas tres naciones estuvieron limitadas para hacer grandes cambios. Inglaterra y Escocia tenían reformas protestantes experimentadas, aunque el último más en términos de calvinismo. La población de Irlanda seguío siendo predominante católica.

Tales diferencias eran decisivas durante las guerras civiles y precipitaron las protestas del libro del rezo en Escocia y la rebelión de 1641 en Irlanda. Después de la restauración, el proyecto para unir los reinos de Gran Bretaña en un estado continuó, y una vez más se hizo con dificultad, a pesar de los problemas, la unión formal fue alcanzada entre Inglaterra y Escocia en 1707 y la unión de Irlanda llegaría al final del siglo siguiente. http://historyonline.chadwyck.co.uk, 25 de junio del 2003. Cuando James VI vino de Escocia al trono inglés en 1603, las relaciones entre el parlamento y la corona eran relativamente estables. Cuarenta años más tarde las dos instituciones estarían en la guerra, varios factores contribuyeron a la interrupción de la sociedad medieval. Principalmente, la fuerza del parlamento creció en el siglo décimo séptimo, mientras que la corona empobrecida vino cada vez más a depender del Parlamento para votar por ayuda financiera. El parlamento pudo afirmar sus derechos y libertades en documentos como el Protestation de una manera que no había podido a antes.

Simultáneamente, la corona afirmó su derecho divino y la prerrogativa de una manera más agresiva, particularmente durante el reinado de Charles I. Ibid. Él no estuvo dispuesto a ocuparse de la rutina del gobierno, y cayó en dependencia del Maudlin de Buckingham, sobre el cual él legó títulos, oficinas, abundancia, oportunidades del patrocinio, y responsabilidad política, todo esto por su débil salud. Resistió la presión para la guerra contra España a nombre de su yerno Frederick de la Palatinado cuando el parlamento en 1621 exigió guerra, él la disolvió y desafió a los comunes metiendo la página en el diario que registraba su protesta. El viejo rey había perdido terreno frente al parlamento, tenía mal manejo de sus finanzas, y había decepcionado a los que quisieran que él condujera un cruzada protestante en Europa. Ibid. Charles fue el sustituto de James VI, pero estaba mal equipado para hacer frente a los problemas de su herencia, careció de capacidad intelectual y mucha de su labor al principio enmascaró lentitud y estupidez.

Él atrajo lealtad inmensa, más quizás a la monarquía que a sí, pero falló desgraciadamente en su uso en noviembre de 1640, la autoridad eficaz como rey de Inglaterra estaba en peligro. Él había logrado unir la clase poseedora contra él, y para la mayoría de los doce próximos meses él hizo frente a una Cámara de los Comunes en donde solamente una minoría pequeña de miembros apoyó su política. Lo forzaron a aceptar una serie de cambios constitucionales, como la destrucción del compartimiento de la estrella y de otras cortes de prerrogativa, la abolición del dinero de nave, de las multas del bosque, de los impuestos para el parlamento y un acto trienal para prevenir un intervalo de más de tres años entre los parlamentos, un acto que prohíbe la disolución del actual parlamento sin el propio consentimiento de los integrantes del Parlamento. Ibid.

Las guerras civiles inglesas fueron luchas entre el rey y el parlamento desde 1642 a 1651. Charles estableció los impuestos uniparliamentarios agravando la hostilidad hacia el absolutismo las medidas de Arminian en alabanza del arzobispado y la política extranjera de Buckingham intensificaron los roces entre el parlamento y el monarca. El parlamento por completo rechazó conceder los impuestos del rey y a su vez, la prerrogativa desligitimó al gobierno, suprimiendo el dinero de nave. Sin embargo, se le confió a Charles la tarea de conducir al ejército en Irlanda, lo cual precipitó la guerra civil. El éxito real temprano pronto dio vuelta al desastre, pues Scots reunió al parlamento para batir al rey en Marston (julio de 1644). Oliver Cromwell y sir Henry Vane fundaron al nuevo ejército modelo, que devastó al ejército real en Preston (agosto de 1648).

El ejército después purgó al parlamento y ejecutó a Charles I. Ibid. Cuando Cromwell rompió el Covenanters en Dunbar en septiembre de ese año, Charles se convirtió en el jefe de una nueva alianza de escoceses que invadió Inglaterra, este segundo ejército fue destruído doce meses más adelante en Worcester. La amargura de estos dieciocho meses de 16501651 transformó a Charles, chamuscándolo y endureciéndolo sin disminuir esa capacidad para la auto indulgencia, que era tan prominente en su vida. La muerte de Oliver en 1658 dio la sustancia a sus esperanzas, en 1660, Charles comenzó a negociar con el Presbiteriano en Inglaterra y con George Monck, y en abril publicó la declaración de Breda, prometedora para todos a menos que el parlamento lo prohibiera. El establecimiento de tierra, y atrasos de la paga para el ejército, en conjunto debía estar conforme a la aprobación de un nuevo parlamento. La opinión pública pivoteó rápida y fuertemente hacia la monarquía y en mayo, Charles llegó a Dover y a Londres en medio de escenas de regocijo popular general. Ibid.

Durante los reinados de los dos últimos monarcas de los Estuardo, la política extranjera de los Británicos experimentó una transformación radical en respuesta al cambio en Europa. La meta central de la Gran Bretaña de Charles después la restauración en 1660 seguía siendo la contención de España, aunque los países estaban formalmente en paz. La unión de Charles con una portuguesa confirmó este interés, pues Portugal era enemigo explícito de España. Charles aceptó otro aspecto de su política extranjera heredada continuando la guerra con Holanda. Por consiguiente, este período fue marcado por la segunda y tercera guerras AngloHolandesas, una serie de conflictos navales que eran esencialmente por el control de los mercados coloniales.

Sin embargo, para la revolución gloriosa en 1688, James II necesitó la ayuda del Holanda, para esa fecha los dos países habían limado sus asperezas y se unieron para comprobar la influencia de levantamiento de una nueva potencia continental: Francia de Louis XIV, que amenazó con desestabilizar Europa. Ibid. Comparándola con la guerra civil, la revolución gloriosa fue un asunto rápido, limpio e inequívoco no semejante al de 1640, porque en 1688 substituyeron al monarca en lugar de decapitarlo. La salida de James II, después de un reinado desastroso que duró cuatro años, trajo al trono a los protestantes Guillermo III y Maria II, hija de James II y de su primera esposa, Anne Hyde.

Guillermo fue solicitado para intervenir en asuntos británicos por un grupo influyente y por figuras de las fuerzas armadas opuestas a las políticas de James II, caracterizadas por su catolicismo flagrante. La invitación formal se hizo en junio de 1688, pero el nacimiento de un hijo de James en noviembre de 1688, precipitó el viaje de Guillermo a Inglaterra. Ibid. T. Hobbes, op. cit., p. XXX Leo Strauss y J. Cropsey, Historia de la filosofía política, México D.F., FCE, 1996, p. 383. John Locke, The Second Treatise of Government : an essay concerning the true original, extent and end of civil government and a letter concerning toleration, ed. crítica de John Wiedhofft Gough, Oxford, Basil Blackwell, 1956, p. 256. V. Historia de la teoría política, revisada por Thomas Landon Thorson, trad. de Vicente Herrero, México, Fondo de Cultura Económica, 1994, 3° edit., pp. 122 y ss. V. John Locke, Ensayo sobre entendimiento humano, trad. A. Stellino, México D.F., Gernika, 1994. En sus textos Locke cita mucho a Hooker, tomista anglicano inglés. En materia política ningún autor tuvo tanta influencia sobre él.

Se refiere al término property, mal traducido figura en la edición castellana, como "propiedad". Locke en otras páginas aclara que esta palabra involucra: derecho a la vida, derecho a la seguridad, derecho a las libertades individuales y el derecho a la propiedad. Con relación a la propiedad inmueble, dice que también ante la primitiva noocupación, el hombre ha cercado y ha mezclado su trabajo personal con la tierra, generándose así el derecho de propiedad. Por cierto, descarta que este derecho de propiedad pueda ser compartido por muchos. Locke no hace diferencia entre propiedad y posesión. Además, utiliza el término propiedad en dos sentidos. En uno, la definición de propiedad es amplia: “lives, liberties and estates” en el otro, la propiedad toma el sentido de “estates”.

Para fines prácticos, en este trabajo utilizaré el término propiedad al referirme al primer sentido de la propiedad de Locke y utilizaré el término posesión al referirme al segundo sentido de la propiedad de Locke. Según Hobbes, el mecanismo podría ser descubierto a partir de una observación distanciada, imparcial, de los hechos, y con su auxilio se podría dar una explicación definitiva del orden social (Fernando Escalante, Una idea de las ciencias sociales, México D. F., Paidós, p. 68).

Michael Curtis, The great political theories, New York, Discus Books, 1961, p. 294. V. Tocqueville, El antiguo régimen y la revolución, Madrid, Guadarrama, 1969.

Miguel Alejandro Gutiérrez Pizarro,

Cédula: 111390092 Tel: (52) 55 30 47 66 67,

email: mgutierrez@colmex.mx reformarepublicana@costarricense.cr

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