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El Cardenismo, una utopía mexicana
Considero que es acertado escoger la hipótesis de que “el cardenismo es un breve pero intenso proceso político y social de los años treinta del siglo pasado, un proceso natural e inevitable de la Revolución Mexicana”. Para justificar esa hipótesis doy los siguientes enunciados: • Cárdenas desde su campaña política anunció: “en este país no habrá paz y no dejará la sangre de recorrer mientras no se resuelva la cuestión de la tierra” . Esta era la gran promesa incumplida de la Revolución que marcó a su gobierno y a los gobiernos revolucionarios. Mi teoría es que aunque no lo quisiera, Cárdenas tuvo que retomar la problemática de la tierra y dar la mejor solución que pudo. No podía escoger porque la estabilidad social dependía de eso, sino, sería inminente una nueva Revolución. El reparto de las tierras no fue el mejor, quedaron muchos latifundios y la mayoría de sus colaboradores fueron corruptos y se aprovecharon del reparto de tierras, pero fue la única manera, mediante un golpe rápido, para no permitir la organización de sus opositores. • En su mensaje al Congreso de la Unión, Lázaro Cárdenas expresó: “La Revolución Mexicana ha seguido desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social y dentro de este anhelo ha tratado de vencer las múltiples resistencias de carácter económico, político y moral que toda revolución encuentra.. Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de sacrificios de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven lejos de toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta” . En mi opinión, con su discurso y su plan sexenal Lázaro Cárdenas inició un intenso proceso político para que la Revolución atendiera con prioridad los distintos problemas de la sociedad mexicana, que estaba cansada de la Revolución porque había representado luchas armadas y corrupción. El gobierno cardenista quedó comprometido con los ideales de la Revolución desde que presentó su plan sexenal. Esto lo considero natural porque era reflejo de la sociedad mexicana, de su necesidad ancestral de tierra, y porque la Revolución daba el suficiente sustento emotivo – ideológico para el gobierno cardenista. • “El reparto agrario cardenista – finalmente limitado, como lo reconoció el mismo Cárdenas en su último informe de gobierno era una cuestión de justicia y paz. Era también una cuestión de democracia, pues en el México de entonces el reparto ejidal significó un real desplazamiento de poderes de decisión desde las cúspides hasta la bases de la sociedad” . Las decisiones cotidianas pasaron de los terratenientes, militares y la iglesia, a los campesinos y sus organizaciones. Esa es la naturaleza de la Revolución, la de remover las estructuras tradicionales de poder en la sociedad mexicana, las cuales constantemente realizaban pactos para mantener la concentración del poder y de la riqueza. • Es claro que la cuestión agraria fue un intenso proceso político y social porque cambió las estructuras de poder, dando poder al campesinado. “Equivaldría a un suicidio político si algún gobierno en México interrumpiera el proceso de distribución de tierras. Debe verse a este proceso como un cambio histórico fundamental que está sucediendo en México, el cual como una inundación, es más fuerte que cualquier obstáculo que se alce en su camino y lo único que cualquier gobierno en México puede hacer hasta que el proceso se complete es acompañarlo, de grado o por fuerza”. El cardenismo “no significa subordinación incondicional, exaltado personalismo, ni vinculación oligárquica sólo implica la identificación con la labor de un sexenio gubernamental de proyección perdurable, porque se destacó en el leal cumplimiento de los mandatos constitucionales que estructuran la nación, identificando la satisfacción de las necesidades populares con el cumplimiento de la ley” . El artículo 27 de la constitución sirvió como marco jurídico para la realización de la obra de Lázaro Cárdenas porque reconoció la soberanía de la nación sobre la tierra y el derecho a la expropiación. El gobierno cardenista fue habilidoso en el momento de la expropiación petrolera porque utilizó como justificación el incumplimiento de las empresas petroleras de un fallo de la Suprema Corte de Justicia, a favor de demandas laborales de sus trabajadores, para proceder a la expropiación con un discurso nacionalista de respeto al artículo 27 de la Constitución. • El cardenismo fue un movimiento político sustentado en las condiciones aprovechables, que habían en ese momento, provenientes de la Revolución, como lo fueron un partido oficial, una constitución revolucionaria y los ideales de la Revolución. “Cárdenas fue un verdadero reformador: la transformación del partido en un efectivo partido de las masas, el favor que se dispensó a las clases populares, la formación de la CNC y de la CTM con cuño reformista, la institucionalización del movimiento patronal en las cámaras nacionales de empresarios, significaban la creación de poderes equilibrados y controlables en grado sumo y la reducción del poder personal a la más absoluta impotencia. Prácticamente, toda oposición al presidente fue desbaratada por el empuje que las masas movilizadas le daban a las reformas. En las masas se alimentó la imagen del presidente como seguro conductor del pueblo hacia el socialismo. Cárdenas era el gran presidente, el revolucionario sin tacha, inmaculado, que se encontraba luchando, con el pueblo a su lado, contra terribles reaccionarias dentro y fuera del país, a las cuales era preciso aplastar. El pueblo daba su entrega a las nuevas instituciones y a quienes las representaba: el presidente Cárdenas” . Durante la administración cardenista, la corporativización de la sociedad, dentro de las estructuras políticas, desde el ejido hasta la CTM, y los sectores sociales desempeñan un papel importante en la estructura del partido oficial y en las instituciones del Estado. “Lo que más permitió a Lázaro Cárdenas ligarse a las masas fueron sus constantes giras, mediante las cuales visitó los lugares más lejanos e ignorados del país. Cárdenas fue en busca de las masas y se vinculó estrechamente con ellas. Cárdenas desplegó por todo el país una inmensa campaña de propaganda destinada a impulsar la organización, la unificación y la disciplina de los obreros y campesinos. Uno de los argumentos centrales que Cárdenas utilizó para justificar su consigna de organización es que “los trabajadores podrían luchar más coherentemente si unían sus esfuerzos y centralizaban su acción, si se organizaban” . Durante el periodo presidencial de Cárdenas, el partido oficial “defendiendo los ideales de la revolución” pasa a llamarse Partido de la Revolución Mexicana, y se forma corporativamente por diferentes sectores sociales y sin duda apoyado por las masas. Esta estructura viene a disciplinar a caciques, empresarios, campesinos, obreros y otros. Creo que el aparato corporativo del partido permitió mantener en el poder al mismo partido durante más de 70 años. Por ejemplo, al momento de la expropiación el sector obrero organizado vino a tomar la tarea de la extracción de petróleo para evitar en el menor grado posible un impacto en la economía nacional. • La transformación de México fue un hecho inevitable porque creció económicamente y con el fortalecimiento del mercado interno, que fue política de Cárdenas para después promover el mercado externo, se asimiló la crisis petrolera después de la expropiación, ya que el petróleo que no se vendía en el mercado internacional lo consumía el mercado interno. El financiamiento de sectores claves y la política de su secretario de Hacienda Eduardo Suárez, de control monetario y de financiamiento, evitó el pánico y la desconfianza. Lo que el cardenismo impulsó fue la verdadera transformación económica, que los anteriores gobiernos revolucionarios dejaron pendiente. Concluyo que la relación entre el gobierno cardenista y la Revolución es indudable, porque uno fue consecuencia de la otra. Un gobierno así era inevitable y de no haber existido el sistema político habría colapsado porque no habría tenido la estructura necesaria para sobrevivir. Considero que el cardenismo es el periodo de mayor madurez del sistema revolucionario de todos los gobiernos desde 1920 hasta la fecha. Notas: Adolfo Gilly, La Revolución Interrumpida, México, Ediciones ERA, 4° impres., 2002, p. 360 Esto fue parte de su discurso del 30 de noviembre de 1934 al tomar posesión de la Primera Magistratura del país. Adolfo Gilly, La Revolución Interrumpida, México, Ediciones ERA, 4ª impres., 2002, p. 362. Carta escrita por Frank Tannenbaum recopilada por Adoifo Gilly en El cardenismo, una utopía mexicana, Ediciones ERA, 1ª impres., 2001, p. 245. Roberto Blanco Moheno, Tata Lázaro, México, Editorial Diana, 3ª impres., 1974, p. 380. Todo el proceso de la expropiación petrolera en 1938 lo analiza detalladamente Adolfo Gilly en el capítulo “Un rayo en el azul” de su libro El cardenismo, una utopía mexicana, México, Cal y Arena, 1994. Arnaldo Córdova, La formación del poder político en México, México, Ediciones ERA, 14ª Edición, pp. 5456. Arturo Anguiano, El Estado y la política obrera del cardenismo, México, Ediciones ERA, 6ª Edición, 1982, pp. 4849. Miguel Alejandro Gutiérrez Pizarro, Cédula: 111390092 Tel: (52) 55 30 47 66 67, email: mgutierrez@colmex.mx reformarepublicana@costarricense.cr
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