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Revolución Industrial
Índice 1. Introducción El tema de investigación presentado en esta monografía es la Revolución
Industrial o también llamada Industrialización; consiste en una transformación
profunda, la más radical desde el período neolítico, de los sistemas de trabajo
y de la estructura de la sociedad. Algunos de los rasgos que se han considerado definitorios de la revolución industrial se encuentran también en períodos anteriores, así ocurre con el montaje de factorías o el uso de fuerza motriz en la fabricación. Desde la revolución industrial se produce un cambio cuantitativo: del taller con varios operarios se pasa a la gran fábrica con centenares de obreros, del villorrio de varias docenas de vecinos a la metrópoli de centenares de miles de habitantes. Pero los cambios definidores parecen ser cualitativos. La esencia de la sociedad industrial es que evoluciona de modo continuo; cada cambio suscita la necesidad de otro, es un proceso dinámico. Si bien la revolución industrial acarreó problemas como el empobrecimiento de los obreros y la acumulación de beneficios de los empresarios, estudios realizados por diversos historiadores llegaron a dos tipos de interpretaciones de lo sucedido por causa de la revolución industrial, la primer conclusión fue que subió el nivel de vida y los obreros no fueron perjudicados, inclusive algunos mejoraron su condición. La segunda corriente sostiene que las condiciones de trabajo y la vida obrera fueron deterioradas, Antecedentes En general en las ciudades no se concentraba un gran número de población, la mayoría de las principales capitales y grandes ciudades europeas no superaban los cien mil habitantes, con excepción de Londres, que era la ciudad más grande; constaba con un millón de habitantes, mientras que el número de habitantes que residían en París disminuía a la mitad. En esa época tenía gran importancia el ser propietario de tierras, el hecho de poseer aunque sea una pequeña parcela de tierra aseguraba dignidad y respeto, por eso aquellos que no la poseían eran consideraba inferiores. La posesión de propiedades tenía mucha importancia porque era una sociedad cuya economía se basaba en la subsistencia. La mayoría de los países europeos mantenía vigente hasta el momento el régimen de servidumbre, con excepción de los dos países, cuyas capitales fueron nombradas anteriormente, se daba esta condición porque en Francia e Inglaterra los campesinos habían logrado superar la condición de servidumbre. Antes de la Revolución Industrial, la elaboración masiva de productos en
serie y de bajo precio era inexistente, porque ni siquiera existían mercados
donde colocar los productos. Esta situación se debía a que la gran mayoría de la
población estaba por campesino que producían sus alimentos y tejían sus propias
ropas. En las ciudades, las personas podían elaborar en forma rudimentaria su
ropa, sus zapatos, o cualquier otro objeto de uso doméstico; también podía
recurrir al taller de un maestro experimentado para que los confeccionara a
medida de acuerdo con las preferencias del cliente. Los artesanos de un mismo
oficio se agruparon en gremios, que tenían la función de defender los intereses
políticos, económicos y sociales de sus miembros. Cada gremio regulada los
precios y los salarios y tenían reglas que no podían ser violadas, porque lo más
importante era garantizar la calidad del producto. Los gremios de artesanos
textiles se encargaban de la producción de telas de lana y de lino. Los
consumidores de estas costosas telas elaboradas en los talleres eran los ricos
burgueses de las Para cambiar las formas de producción, primero había que disponer de mercados potenciales. Sin ellos nadie se arriesgaría a producir en serie. En Gran Bretaña, específicamente en Inglaterra, se dieron por primera vez las condiciones políticas y sociales que permitieron la aparición de esos mercados potenciales, un mercado interno y mercados externos, por esa razón Inglaterra fue la gran protagonista de la Primera Revolución Industrial. La Revolución Industrial fue una serie de cambios económicos y sociales, fue una profunda transformación del estilo de trabajo y de la forma de pensar que trajo como consecuencia en cambio en la estructura de la sociedad, acarreó grandes consecuencias. Comenzó en Inglaterra en el siglo XVIII, luego se extendió hacia otros países, como Francia, Alemania, Estados Unidos, Bélgica, y con mayor retraso, Rusia y España. Se inició esta revolución con la invención y la aplicación de la máquina a vapor y otros inventos, propagaron las fábricas y talleres, provocaron la migración masiva del campo a las ciudades, crearon nuevos sistemas de transporte, fomentaron las ciencias aplicadas y promovieron las especialización productiva. Se destacan dos grandes períodos en el desarrollo de esta Revolución: el primero, que será el más desarrollado en esta ocasión, va desde el año 1780 y se extiende hasta fines de siglo XIX. La principal característica de este período fue la utilización del carbón y del hierro como base del trabajo y las producciones. El segundo período se extiende desde las últimas décadas del siglo XIX hasta
los días actuales. Se destaca este último período por el uso del petróleo, la
electricidad y el acero, que favorecieron tanto los medios de producción como
los de comunicación. La revolución Industrial es producto de la explotación de riquezas procedentes de la explotación de las colonias que dominaban los países europeos, a su vez, esta acumulación fue consecuencia del comercio que había tenido un desarrollo extraordinario generándose así el capitalismo mercantil, que pronto se transformó en capitalismo industrial, es decir, ya no solo basado en el comercio sino también en la producción industrial. Rápidamente la nación se transformó de un país tradicionalmente agrícola en una nación industrializada que dominaba el mercado mundial. Su estructura social cambió radicalmente dos tercios de la población urbana pasó a trabajar en las fábricas. Pero la brusca transición de la vida rural a la vida urbana provocó graves conflictos debido a la necesidad de asegurarla subsistencia a la creciente población de las grandes ciudades. La afluencia masiva de población de bajo nivel económico originó condiciones miserables de vida, desocupación, marginación, delincuencia y una explotación indiscriminada del trabajador. Las jornadas laborales se extendieron hasta niveles infrahumanos y además se incorporó a las fábricas la mano de obra de las mujeres y niños que eran doblemente explotados, pues percibían salarios inferiores a los de los hombres. Si la revolución tecnológica produjo un aumento impresionante de la productividad, provocó también un empobrecimiento notable en el nivel de vida de la clase trabajadora. Por otra parte, los salarios disminuían constantemente mientras aumentaba indiscriminadamente el precio de los artículos de primera necesidad, de modo que el poder adquisitivo de la familia obrera se vio notablemente reducido. Al reflexionar sobre el proceso de los pensadores sociales del siglo XIX, Engels en su "Situación de la clase trabajadora en Inglaterra" y Marx en gran parte de su obra, repararon especialmente en los efectos sociales, mientras los historiadores se ocupaban de los aspectos técnicos. No obstante en nuestro siglo, y a partir de la obra de Mantoux (1905), la atención a las repercusiones sociales empezó a ocupar capítulos en las monografías académicas, tendencia que culminó en los años sesenta en la obra de Landes, apertura que llevó a otro historiador clásico en el tema, el británico Ashton, a reclamar que se examinaran todas las vertientes: técnicas, sociales y financieras. La revolución industrial viene a ser un proceso de cambio constante y crecimiento continuo, en el que intervienen técnicas (máquinas), descubrimientos teóricos (ciencia), capitales y transformaciones sociales, acompañado por una renovación de la agricultura, que permite el desplazamiento de una parte de las masas campesinas a las ciudades. Inglaterra fue el adelantado de esta gran transformación y dio la pauta para otros países. En este carácter pionero se cimentaría su condición de primera potencia mundial hasta 1914. Podríamos resumir el modelo inglés en tres capítulos: recursos, sectores y técnicas. Entre los recursos nos hallamos, en primer lugar, con los humanos, un crecimiento acelerado de la población, que juega un papel crucial en el aumento del volumen de la demanda y en los flujos de mano de obra para la industria. En otros países se produjo un incremento de la población sin paralelo desarrollo industrial, casos de la India e Irlanda, pero en Inglaterra la correlación fue indudable. Por otra parte la isla tenía materias primas y energía: lana, hierro, hulla, proporcionaron ventajas con respecto a los países escasamente dotados. Finalmente disfrutó de una época de abundancia alimentaria, con frecuentes excedentes proporcionados por excelentes cosechas entre los años 1740 y 1780. La industrialización se centró en varios sectores: tejidos en primer lugar, siderurgia a continuación, ferrocarriles después. Tras la experiencia inglesa se convirtieron en los clásicos sectores de desarrollo nacional. El impulso definitivo fue proporcionado por la construcción del ferrocarril, destino de los grandes capitales y estímulo para la siderurgia, además de posibilitar la especialización agrícola de las diferentes comarcas con el consiguiente impulso al comercio interior. Las innovaciones técnicas fueron constantes y pueden seguirse por la interminable lista de patentes, impulsadas en una primera fase por las universidades escocesas de Glasgow y Edimburgo. La máquina de vapor de Watt se convirtió en uno de los inventos más trascendentales de la historia. Las innovaciones deben citarse también en los sistemas de uso del dinero. Porque en el terreno financiero pronto descubrieron los ingleses que la industrialización requería un aparato financiero. El crédito público se canalizó por el Banco de Inglaterra, fundado en 1694, pero más decisiva fue la financiación privada mediante créditos. Defoe estimó que los dos tercios del comercio interior se realizaban a crédito. Londres se convirtió en la capital financiera no só1o de la nación sino del mundo hasta la primera guerra mundial. La estructura industrial del país se modificó desde el punto de vista geográfico. A la primacía del sur, Londres, Bristol, Norwich, sustituyó la de tierras del norte y noroeste, al desplazarse los centros a las comarcas carboníferas de las Midlands occidentales, el Lancashire y Gales del Sur. Esta nación, que había creado ciudades nuevas, inventado la máquina de vapor, construido la primera red ferroviaria, era a mediados del siglo XIX la soberana del mundo. Su supremacía en ese momento resultaba indiscutible. 4. Difusión de la revolución industrial Otras naciones del continente europeo ensayaron la forma de civilización basada en máquinas, innovaciones tecnológicas y producción en gran escala; con excepción de Portugal, España, Italia, Dinamarca y el este de Europa, el modelo industrial se convirtió en meta inmediata. Francia - De las grandes naciones industriales, Francia fue la que contó con índices
más bajos de urbanización. Estados Unidos. Estados Unidos se encuentra, según Niveau, con tres obstáculos: dominio
económico de la antigua metrópoli, escasez de mano de obra y ausencia de vías de
comunicación. No carece de inventores con talento; en 1789 Slater fabrica la
primera máquina de hilar algodón, Fulton los primeros barcos de vapor. El
impulso decisivo procede de la inmigración, que posibilita la industrialización
sin éxodo rural; es el único caso de revolución industrial con distribución
equilibrada de mano de obra y escasas tensiones capital-trabajo. Por tratarse de
un territorio inmenso la industrialización se inicia en el Este, pero es muy
tardía en el Oeste. Los ferrocarriles juegan un papel decisivo. Gran Bretaña.
- Precios relativos de las materias primas.
- Hacia 1840 Bélgica era claramente el país más industrializado de la Europa continental, y seguía muy cerca a Gran Bretaña. Alemania. - Todo ello organizó la economía alemana del XIX y la preparó para ser una de
las principales potencias europeas del siglo XX. Considerando el siglo como un todo las tasas de crecimiento, producto total,
producto per cápita fueron parecidas a las británicas.
5. La revolución agrícola Consiste en la supresión de la rotación trienal y en la desaparición de los
barbechos. Antecedentes: Extensión de las superficies cultivadas
- Consecuencia: mejora de la calidad de las tierras y el rendimiento de los
cereales. La revolución agraria En los años iniciales del siglo XVII se inició el empleo de nuevos métodos y técnicas que permitieron intensificar el cultivo y aumentar la productividad. A la vez, el transporte adquirió mayor importancia y las comunicaciones abrieron otros mercados a los productos agrícolas. El individualismo agrario Las características principales de esta protoindustria las constituyen:
Alrededor de 1770 se producen "revoluciones" en todos los sectores, dando lugar a nuevas estructuras de la economía. La transformación agraria A mediados del siglo XVIII, esta situación cambió. El gobierno publicó una ley por la que se suprimían las «propiedades comunales». Así, estas tierras, que hasta entonces habían pertenecido a los pueblos, fueron sacadas a pública subasta y compradas por los más ricos: nobles u opulentos burgueses. El resultado, desde el punto de vista social y humano, fue desastroso: los campesinos pobres y los jornaleros sólo podían sobrevivir gracias a las «fincas comunales»; como ahora han desaparecido, no tienen más remedio, para no morir de hambre, que dejar el campo y trasladarse a la ciudad para trabajar como obreros en las nuevas fábricas que en esos momentos se estaban levantando. El papel de la agricultura. La denominada revolución agraria fue en gran medida un fenómeno de progreso técnico: irrigación, rotación de cultivos, abonos, maquinaria. El aumento de la producción, especialmente de los cereales con la extensión del maíz, permitió el abastecimiento de las grandes urbes; el crecimiento fantástico de Londres requería la potenciación de su hinterland agrícola. Sin excedente alimentario todas las energías se hubieran orientado hacia la subsistencia, como ocurre en la actualidad en los países subdesarrollados. En segundo lugar la elevación del precio de los cereales y el aumento de los ingresos de las familias campesinas generó una capacidad de compra en las regiones rurales, configurando un voraz mercado interior, en una época en la que el mercado exterior resultaba inseguro ante la serie de conflictos bélicos que se iniciaron con la independencia americana y continuaron con la revolución francesa y las guerras napoleónicas. Sin mercado no existe producción, y el mercado británico se amplió en primer lugar gracias a los beneficios de la revolución agrícola. Pero tampoco existe producción industrial sin capitales, y estos procedieron en gran medida del campo, de la acumulación generada por la coincidencia de las elevadas cosechas y de los precios altos. Finalmente la renovación de las técnicas de trabajo agrícola con la introducción de arados y trilladoras redujo la necesidad de personas en el campo, con lo que se facilitó a los centros industriales la mano de obra imprescindible. La demografía histórica Pero no interesa sólo el número de los hombres al historiador; el porcentaje de los que trabajan (población activa), el de los jóvenes y niños, la intensidad de las migraciones, los índices de natalidad, nupcialidad y mortalidad, las causas que alteran estos índices, son datos que retratan múltiples aspectos de una sociedad. Ha nacido una rama de estudios históricos, la demografía histórica. Aunque ya en Montesquieu aparece la preocupación por el número de los hombres, la figura más destacada del pensamiento demográfico, cuando el incremento de población comienza a llamar la atención de pensadores y escritores, es el inglés Malthus. La primera edición de su Ensayo sobre la población aparece en 1798; la edición de 1803, tras varios viajes por Europa, incorpora los datos del censo inglés de 1801. Malthus asegura que el ritmo de aumento de la población es superior al de los alimentos; la población crece en progresión geométrica y los alimentos en progresión aritmética; el horizonte de la humanidad es el hambre. Sus juicios sociales son extremadamente reaccionarios: "el pobre tiene derecho a ser alimentado como el derecho de vivir mil años", "los obreros se casan con una ligereza inexcusable". Prescindiendo de este aspecto de su obra, su planteamiento estadístico ejerció una notable influencia durante todo el siglo XIX. Muchos pensadores la siguieron fielmente, así Ricardo y Stuart Mill; otros, Proudhon, Marx, Engels, la mayor parte de los escritores nacionalistas, y el obispo católico Dupanloup le criticaron con aspereza. En los últimos años del siglo aparecen estudios históricos sobre las enfermedades; se empieza a prestar atención sobre las causas y los frenos del crecimiento demográfico. Algunos de los grandes historiadores del siglo XX, Simiand, Labrousse, Goubert, han estudiado la relación alimentación-población; en Francia e Inglaterra se editan revistas dedicadas exclusivamente al tema de la demografía histórica, a sus fuentes y a sus métodos ("Population", "Population Studies"). Crecimiento de la población En Inglaterra, el número de habitantes se elevó de cuatro millones con que contaba en 1600, a seis millones en 1700; a fines del siglo XVIII alcanzó nueve millones. La población francesa subió de 17 millones a 26 millones entre 1700 y 1800. Un clérigo inglés, Thomas Malthus, que dedicó gran parte de su tiempo a estudiar este fenómeno, llegó a la conclusión, en 1798, que la población aumentaba en progresión geométrica (1, 2, 4, 8, 16, 32 ...), mientras que la producción de los medios de subsistencia sólo crecía en progresión aritmética (1, 2, 3, 4, 5 ...) Como Malthus pensó que esta ley era inalterable, el futuro de la Humanidad estaría señalado por el hambre y la miseria. El crecimiento de la población de Europa es uno de los hechos capitales de la historia de los dos últimos siglos; la emigración de los europeos a otros continentes hizo surgir "nuevas Europas". Este aumento demográfico de Europa es claro: 187 millones en 1800, 401 millones en 1900, aumento conseguido a pesar de la intensidad de las migraciones. Crecen deprisa los continentes que reciben población europea –las dos Américas, Australia-, más despacio los otros. En Europa el aumento se señala de forma clara en cuatro naciones:
El caso inglés es notable, porque su incremento, superior a la media europea, se produce a pesar de la salida de 17 millones de emigrantes. Aumenta la producción de los países con cambio social (Rusia –emancipación de los siervos-), con revolución económica temprana (Inglaterra –revolución industrial-), con proceso político fundamental (Alemania e Italia –consiguen su unidad nacional). Por otra parte, detrás de estas cifras escuetas, se agazapan procesos sociopolíticos importantes. El incremento de población posibilita en Rusia su expansión territorial, que culmina en la colonización de Siberia; es la base de su paneslavismo, de sus reivindicaciones sobre el espacio balcánico; se convierte en un factor más de tensiones internas, mientras mantiene una estructura agrícola arcaica. En Inglaterra permite la formación de un imperio dilatado, que suaviza las posibles tensiones interiores que el aumento de población en un territorio limitado hubiera despertado. En Alemania provee de mano de obra abundante para una industrialización que se efectuó de modo rápido, y, ya en el siglo XX, es un argumento de expansión para los pangermanistas. En Italia, que llega tarde al reparto colonial del mundo, el argumento demográfico se esgrimirá por los nacionalistas para formular la necesidad de colonias. Muchos rasgos específicos de algunas naciones no pueden explicarse prescindiendo de los procesos demográficos, aunque debemos evitar la tentación simplificadora de otorgar al factor población una importancia exclusiva. A escala europea este crecimiento no es continuo a lo largo del siglo.
Podemos distinguir cuatro fases: Causas de la revolución demográfica del siglo XIX Las ciudades más importantes, que comenzaban a recibir grandes cantidades de campesinos atraídos por la mecanización de algunas actividades, vieron sus calles pavimentadas, fueron dotadas de alcantarillado y de agua; se desarrolló la medicina, aumentaron los hospitales y se puso más atención a la destrucción de basuras y al adecuado entierro de difuntos. Factores de la revolución demográfica. Los jalones claves en la medicina científica se señalan en la invención de la vacuna contra la viruela por el ingles Jenner (1796), que inicia la era de la medicina preventiva y la lucha final contra una enfermedad epidémica temible. El conocimiento de los agentes provocadores de las enfermedades, con el nacimiento de la microbiología (Pasteur, Koch), y la introducción en la cirugía de la anestesia parcial (1846) y la antisepsia (1867). La higiene experimenta una renovación no menor con el abastecimiento de agua potable a las ciudades, los servicios de limpieza en las calles y la generalización del aseo personal (ropa interior, jabón, etc.). Pero subsisten como frenos obstáculos ancestrales, sin los cuales el crecimiento numérico de los europeos hubiera sido mucho más rápido. ¿Cuáles son estos frenos?
Para los sectores obreros fue un factor adicional, que mantuvo alta la mortalidad, la mala calidad de vida, las condiciones difíciles de trabajo y la alimentación insuficiente. De ahí que se haya hablado de "desigualdad ante la muerte"; existe una mortalidad diferencial de cada clase social. Si todos estos obstáculos impiden que la mortalidad baje más acusadamente, el descenso de la natalidad es otro freno en la carrera demográfica. La tasa inglesa pasa de un 37.7 %º a un 29.9 %º. En Francia el descenso es más acusado, de un 32.9%º a un 22.4%º. Factores culturales y psicológicos inciden en este proceso. La reducción de la natalidad se hace más acusada en los últimos años del siglo y evita un aumento todavía más espectacular de la población mundial. Las migraciones. Del campo a la ciudad - Éxodo rural Nos encontramos en primer lugar con una disminución de la población rural. Refleja el paso de una economía predominantemente agrícola a una economía predominantemente industrial. La industria, concentrada en las ciudades, reclama una mano de obra abundante; el artesano rural no puede resistir la competencia de las fábricas; los artesanados se constituyen en los primeros emigrantes. Más tarde, la revolución agrícola permite, al introducir en el trabajo de la tierra las máquinas, reducir el número de los campesinos, cuyos excedentes pasan a engrosar las masas de obreros industriales urbanos. En el ritmo de abandono de los campos influyen factores geográficos, jurídicos, políticos. Las montañas, más pobres, se vacían antes que las llanuras; las regiones de pequeños propietarios retienen con más fuerza a los campesinos que las de grandes propietarios, en las que el campesino es simplemente un bracero que desea buscar nueva vida; en ocasiones, una decisión política retiene o incluso atrae a los campesinos, es el caso de colonización de las Landas francesas. El ritmo es irregular, una crisis agraria lo acelera, como ocurrió en el hambre irlandesa de los años 40. Los ferrocarriles ejercieron una fuerte influencia en estos desplazamientos. Por una parte facilitaban los retornos estacionales, por otra suscitaron un impacto psicológico, una fiebre de viajes, que debilitó las tradiciones de apego a la tierra. Y multiplicaron los puntos de destino. Sin ferrocarriles los campos hubieran podido retener más eficazmente a sus habitantes. Las ciudades crecieron desordenadamente a fin de dar cabida a la gente que emigraba de los campos y se instalaba allí para trabajar en las fábricas. La mayor parte de las calles no tenían pavimento, y la luz, el agua y los alimentos eran escasos. Las viviendas se amontonaban en estrechos y malolientes callejones, y cada barrio era un basural. No fue extraño, entonces, que bajo tan tristes condiciones la tuberculosis y las epidemias hicieran estragos en barrios populares. Hombres, mujeres y niños trabajaban de 12 a 15 horas cada día, en locales insalubres y con escaso salario. Algunas fábricas empleaban niños huérfanos, menores de 14 años. Las migraciones intercontinentales La lengua señala en muchos casos las líneas de desplazamiento. Ingleses e irlandeses prefieren emigrar a América del Norte; portugueses y españoles lo hacen casi en su totalidad a América del Sur. Las causas son diversas. Se ha señalado como espoleta la noción de presión demográfica: emigran los habitantes de países superpoblados, como Inglaterra o Alemania, y concretamente los de regiones y zonas cuya densidad de población, en relación con el número de puestos de trabajo o de nivel de producción de alimentos, es excesiva. Pero parecen influir no sólo las circunstancias del país emisor sino también las del país receptor. Indudablemente las motivaciones económicas han jugado en todo momento un
papel decisivo. Las masas rurales y artesanas, agobiadas en los momentos de
crisis, han intentado buscar una nueva vida lejos de la patria. H. Jerôme ha
demostrado la influencia de los ciclos económicos sobre la emigración a los
Estados Unidos. En el flujo de europeos hacia otros continentes ha actuado unas
veces una crisis agrícola europea, como la de 1847; otras veces una
circunstancia excepcional, como los hallazgos de oro en California, en Australia
o en África del Sur. Para los países europeos las consecuencias no fueron visibles más que en casos especiales. Irlanda tenía en 1835 ocho millones de habitantes; entre 1845-50 perdió casi dos millones, de los cuales más de la mitad emigraron a Norteamérica. Al ser los emigrantes jóvenes y varones, se produce un envejecimiento de la población y una superpoblación femenina, doble obstáculo en los años siguientes para la recuperación demográfica del país. Para Irlanda la emigración fue una sangría; en cambio para Inglaterra fue la base de su poder mundial. La intensidad de la emigración europea fue creciente a lo largo del siglo. Proceso poco acusado hasta 1845, comenzó a adquirir volumen a partir de las crisis económicas y políticas de los años 1846 a 1848, aumentó notablemente desde 1880, cuando se intensifica la emigración alemana y se reparte el continente africano, y adquiere un volumen espectacular en los primeros años del siglo XX, hasta 1914. La Primera Guerra Mundial pone un freno casi definitivo a esta difusión europea por todos los continentes. Surgimiento y situación del proletariado La sociedad de clases La sociedad preindustrial está constituida por estamentos, grupos cerrados, determinados en gran medida por el nacimiento. Dos de estos grupos, la nobleza y el clero, poseían derechos superiores a los otros estamentos: exención de impuestos, monopolio de ciertas funciones —gobierno, administración de justicia—; disfrutan de su propio estatuto jurídico, no se les pueden aplicar las leyes generales. Se concibe a la sociedad como un organismo en el que cada miembro o cada estamento tiene una función reservada: gobernar o trabajar. La sociedad industrial es la denominada de clases. La forman grupos abiertos, determinados fundamentalmente por la fortuna. Ninguna función es monopolio de grupo; el hombre con capacidad puede acceder a cualquier cargo de responsabilidad. En la realidad la igualdad de los hombres se redujo al ámbito de los principios teóricos, a la igualdad ante la ley. De hecho subsistieron grandes diferencias de fortuna y cultura entre las clases altas y medias y las clases bajas, formadas por el campesinado, restos de un artesanado en retroceso, y proletariado o clase obrera. Algunos autores han considerado que era inevitable una fase de miseria de las masas en los primeros momentos de la industrialización. La construcción de fabricas y máquinas requiere acumulación de capital, y ésta no es posible sin una reducción drástica del consumo. En ese período la capacidad de ahorro no se orientaría hacia el consumo sino hacia la inversión. Otros investigadores niegan que la industrialización deba apoyarse inevitablemente en la pobreza popular, y citan el caso de los Estados Unidos, donde escaseaba la mano de obra y fue posible la industrialización con salarios altos. Con la industrialización se produjo una separación creciente entre capital y trabajo. El dueño disponía del dinero y era propietario de las máquinas, el proletario proporcionaba la fuerza de trabajo. En realidad a cambio del salario lo que hacía era vender su fuerza de trabajo. Y ante la competencia entre empresas y la necesidad de renovar continuamente la maquinaria, los propietarios reducían al mínimo el coste de la mano de obra, especulando con el paro que las máquinas habían engendrado. Eden, discípulo de Adam Smith, escribía a finales del siglo XVIII: "EI hombre que no puede ofrecer más que su trabajo... está condenado por la naturaleza a encontrarse casi completamente a merced del que lo emplea". Los salarios además de ser bajos tenían el inconveniente de no ser fijos; podían reducirse por multas dictadas por la escasa calidad o cantidad del trabajo hecho, a juicio del patrono, o por circunstancias totalmente ajenas a la vida de la empresa, como ocurrió en Manchester en la década de 1820, donde al bajar los precios de los artículos artesanos los empresarios aprovecharon para reducir los ingresos de sus obreros, sobre el supuesto de que podían vivir con un salario inferior. Problema más agobiante que el de los salarios bajos fue el de los horarios excesivos. El manejo de una maquina resultaba menos extenuante que el de una herramienta preindustrial pero el alargamiento de la jornada anuló todas las ventajas. Aunque en las ciudades mejoró el material con el que se construían las viviendas, en general empeoró el hábitat social. Engels denunció las condiciones de suciedad y hacinamiento en que vivía el proletariado inglés. La búsqueda de mano de obra barata provocó el trabajo de mujeres y niños, que percibían salarios más bajos. En los hospicios y parroquias se alquilaba a los niños para poder atender gastos. La falta de horas de sueño, los trabajos inapropiados -niños y mujeres en las minas-, la falta de condiciones higiénicas de los pabellones fabriles hicieron estragos, y los gobiernos, ante la presión de las asociaciones obreras, hubieron de legislar para proteger a mujeres y niños y reducir los horarios. Si la revolución tecnológica produjo un aumento impresionante de la productividad, provocó también un empobrecimiento notable en el nivel de vida de la clase trabajadora. Por otra parte, los salarios disminuían constantemente mientras aumentaba indiscriminadamente el precio de los artículos de primera necesidad, de modo que el poder adquisitivo de la familia obrera se vio notablemente reducido. El trabajo de los niños El trabajo más común realizado por los niños era generalmente el de trappers; éste consistía en que los niños debían sentarse detrás de las puertas o trampas de las galerías por las cuales tenían que pasar los vagones cargados de carbón, que tenían como destino caminos secundarios que desembocaban en el principal, lugar donde se acomodaba el mineral y luego era llevado a la superficie. Éstos lugares eran muy oscuros, y se necesitaba que la persona que ejecutara el trabajo sea muy pequeña, porque el espacio para que queda allí era muy escueto. Los niños se sentaba en un hueco del muro y al oír que se aproximaba la vagoneta, debían abrir la trampa con una cuerda, para cerrarla después que había pasado. Era común ver que los niños conciliaran fácilmente el sueño en esos lugares, pues eran húmedos y el trabajo era demasiado monótono. Si el capataz los encontraba en tal situación, los golpeaba para que no perjudicaran el trabajo. No sólo eran maltratados y poseían un trabajo en el cuál no se veía la luz del sol, sino que tenían solamente los domingo para aprovechar del aire puro, desarrollar sus capacidades físicas y mentales con naturalidad. Debido a estos factores, la mayoría de los niños poseían cierto grado de deficiencia mental, por no poder desarrollar sus capacidades en el debido momento, los años de su infancia. Problemas sociales de la industrialización Entre las empresas industriales se suscitó la competencia por los mercados; para conquistarlos era necesario abaratar la producción, renovar la maquinaria, ampliar el volumen de las fábricas. La acumulación de capital es imprescindible para conseguir estos objetivos. En tal circunstancia en una empresa era una supuesta ventaja pagar bajos salarios, no era difícil conseguir esto, porque las máquinas habían sustituido el trabajo del hombre, por lo tanto sobraba mano de obra. A fines del siglo XVIII, Eden -un discípulo de Adam Smith- escribió : "El hombre no puede ofrecer más que su trabajo... está condenado por la naturaleza a encontrarse casi completamente a merced del que lo emplea". A raíz de este tipo de pensamiento se abusó del ser humano en diversas formas. Por ejemplo, "en las fábricas de hilados de Manchester se multaba el ir sucio, el silbar durante el trabajo; el obrero enfermo que no podía encontrar sustituto debía pagar seis chelines al día por "pérdida de energía mecánica". Los salariaos eran insuficientes, debido a factores como el recientemente nombrado, no eran fijos, se podían elevar o reducir, lo más común era que se reduzca el suelo, encontrando cualquier tipo de pretexto para hacerlo. Otro problema que surgió fue el de exceso de horas de trabajo, si bien el trabajo con la ayuda de máquinas se hacía más llevadero, los jornales laborales eran abusivos, ya que constaban de más de 16 horas de trabajo diario. Estos horarios no eran exclusivos para hombres fuertes, las muchachas jóvenes también debían cumplirlo, a causa de esto en un corto plazo de tiempo, la salud y la belleza de las personas se destruía. Las mujeres y los niños comenzaron a formar parte del proletariado, esto sucedió debido a la necesidad de mano de obra barata. El estilo de vida cambió, la salud se deterioró, se provocaron desastres debido al tipo de trabajos inapropiados (niños y mujeres en las minas, pabellones fabriles llenos de gente), a las falta de horas de sueño, falta de higiene en pabellones fabriles. Frente a la presión de las asociaciones obreras, los gobiernos crearon legislaciones para proteger a esta parte de la sociedad(mujeres y niños) y reducir los horarios. Burguesía industrial En plena revolución manufacturera nos encontramos con productos mercantiles que eran dueños de sus talleres, donde trabajaban junto a su familia, oficiales y aprendices. Al crecer la demanda de mercadería, no todos estuvieron en condiciones de adaptarse a través de la tecnología y aquí, podríamos decir que este grupo se dividió en dos: los que pasaron a ser parte del proletariado y, los mas afortunados, que lograron tecnificarse. Este ultimo grupo junto a labradores acomodados y comerciantes-empresarios son la base sobre la que se construyo la burguesía industrial.
Una parte de este sector de campesinos ricos fue prosperando: añadieron con el correr de los años mas y más lotes. Para trabajar las tierras solían invertir en nuevas técnicas y la mano de obra era de los vecinos más pobres. Sólo unos pocos, dueños de tierras propias o arrendatarios lograron terminar siendo ricos granjeros.
Estas pequeñas empresas aprovecharon el momento y usando o creando la
tecnología e invirtiendo el capital que tenían o pedían prestado, y usaron la
mano de obra disponible, fueron creciendo, en algunos casos, y en otros casos
fueron "tragados" por el sistema y sus competidores. La lucha entre los
competidores era tan salvaje que el que no se actualizaba estaba condenado al
fracaso, ya no podía cubrir sus costos. La burguesía industrial se formo con el capital de trabajo suyo y el de empleados. Los comerciantes-empresarios, aunque hubiesen dominado una parte del desarrollo capitalista, casi no contribuyeron en la fase industrial. Esta era cosa de la burguesía en ascenso, de esos artesanos y proletariados con plata y suerte. Guillermo Pitt decía que "todo ciudadano que posea una entrada anual de 10.000 libras tiene derecho a la dignidad de par, por humilde que sea su origen". Dentro de este sistema se desarrollo la división técnica y social del trabajo característica del capitalismo industrial, en la cual los fabricantes se diferenciaban socialmente de sus trabajadores. Los fabricantes contrataban a trabajadores y los hacían trabajar en sus máquinas. Además privatizaban las ganancias derivadas de la venta de las mercancías, reinvirtiéndolas, con frecuencia en ampliar el negocio. La introducción de las máquinas y la centralización productiva en las fábricas "aceleraron" el proceso de proletarización de millares de menestrales que aún eran relativamente independiente. En este proceso la nueva generación de obreros desplazo a los menestrales, a los trabajadores manuales de las manufacturas, a los trabajadores a domicilio. Este proceso no fue automático. Para los artesanos y trabajadores manuales el maquinismo fue una catástrofe, pero muchos trabajadores compitieron desde sus talleres contra la industria fabril. La formación de la nueva clase obrera
La clase obrera no surgió de la nada, sino que se formo a partir de algo que no era una clase social. Una clase social se forma por la posición objetiva que ocupa cada persona. En el capitalismo, aquella persona que, por no ser propietaria de medios de producción, venda su capacidad o fuerza de trabajo a cambio de salario, ocupa, una posición definida en la estructura socioeconómica. Por eso, grupos sociales tan distintos pronto se fueron integrando en la clase obrera. Probablemente, el primer factor en la formación de la clase obrera fue la disminución de la población agrícola, y el aumento paralelo de la población urbana. Una vez que habían abandonado las tierras la población rural, en Inglaterra,
fue perseguida y obligada a trabajar. Las leyes para reducir esta población son bien ilustrativas: solo los viejos e incapacitados podían tener derecho a mendigar. Los demás debían trabajar. El que no trabajaba podía llegar a la horca. Las leyes que van imponiendo la disciplina del trabajo asalariado, son en todas partes truculentas. Una serie de medidas producen este cambio. Se trata de cambios en las relaciones sociales de trabajo; modificación de los derechos de uso de los campesinos. Los campesinos perdieron sus antiguos derecho de uso, mientras tanto los campesinos acomodados pudieron "rescatarse" con facilidad, pero a medida que se disminuye en riqueza, la dificultad aumenta. Los campesinos antes de ser asalariados fueron:
Los artesanos mientras fueron:
La introducción de la maqui factura fue un aspecto decisivo en la formación de la clase obrera. Antes, en la época manufactura, en muchos oficios la producción dependía directamente del trabajador. El telar de Crompton, fue un golpe mortal en la época de la manufactura. Muchos trabajadores hasta entonces estaban parcialmente proletarizados, desde entonces, lo estuvieron por completo. Durante este período la clase obrera pasó por distintas etapas, primero fue la experiencia: trabajar como asalariado; Y luego reconocerse y tomar conciencia. Este proceso fue gradual y complejo. Hubo resistencias, solían hacerse en el siglo XVIII usando sistemas "tradicionales" de protesta social. Las asociaciones protegían a sus socios, resistían la disminución salarial (reclamando salarios justos); garantizaban la defensa del trabajo "tradicional"; y en ocasiones recurrían a las huelgas. Pero en estas asociaciones eran ilegalizadas pero funcionan de igual modo, e incluso invitaban a la violencia. Eso fue, en buena parte. Lo que condujo a legalizarlas en 1824 – 1825, siempre y cuando terminen con la violencia. Las experiencias empezaron a ser mucho más inmediatas y directas. Lo que a lo largo del siglo XVIII pudo ser un conjunto de acciones y visiones próximas a un "sentimiento de clase latente", dio paso, desde finales de siglo los trabajadores se extendieron y en ocasiones unieron sus huelgas a clubes de reforma política y a movimientos democráticos. Los trabajadores al darse cuenta de su desfavorable situación al ser explotados: ya que trabajaban quince horas, había insalubridad en el ambiente, en las fábricas y en las viviendas, el trabajo era compartido con las mujeres y los niños, sumado a que con el transcurso del tiempo, la reducción del salario fue cada vez mayor, los llevo a despertar a conciencia de clase. La clase obrera no obtuvo beneficios en la industrial sino... "Mas patatas, pocas prendas de vestir de algodón para su familia, jabón, un
poco de té y azúcar" [...]. (E.P.Tompson) Los ludistas realizaron motines en Inglaterra. Los más importantes fueron:
Estas situaciones provocaron estallidos sociales y finalmente llevaron, a que los estados incluyeran dentro de los derechos, al trabajador. Las primeras leyes laborales estuvieron destinadas a la protección del descanso de los trabajadores y del trabajo de los niños y mujeres. A lo largo del siglo XX, el derecho laboral se fue ampliando hasta acabar todos los aspectos de las relaciones laborales. El Socialismo Movimientos sociales Trade Unions: Son las primeras luchas de obreros surgieron las primeras organizaciones de trabajadores llamadas Trade Unions o sea sindicatos, estos sufrieron serios descalabros y persecuciones por parte del gobierno. Cartísmo: En 1836 fue fundada la Asociación Obrera de Londres, fue dirigida por el carpintero Lovett elaboró una petición ante el Parlamento, que fue suscrita por más de un millón de firmas que se le llamó carta de ahí proviene el nombre de cartísmo fue un fracasó. Cooperativismo: las cooperativas son asociaciones que tienen por objeto
realizar actividades económicas. El cooperativismo surgió en Inglaterra. Conclusión: La revolución no fue un fenómeno que se produjera solo en las fabricas. La revolución nació de una multiplicidad de causas. Algunas mas desarrolladas que otras. La agricultura, los sistemas de comunicación, la población (en el sentido de crecimiento y distribución), el comercio, las finanzas, la estructura social y la educación también estuvieron presentes. Básicamente, pienso que la revolución industrial fue, la transformación de
las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, a través del
desarrollo del capitalismo industrial. Las características principales fueron:
Crecimiento de la producción:
Nueva estructura social
8. Economía Hundimiento de la Pequeña Industria En el campo la pequeña industria se encontraba un poco por todas partes; En gran proporción era una industria familiar y doméstica. El campesino fabricaba sus muebles y utensilios; quizá la construcción del carro se dejaba para el carretero especialista y la parte metálica para el herrero; pero carretero y herrero eran a la vez campesinos en sus propias tierras. Las necesidades no siempre grandes de la gente del campo estaban al alcance de esta industria familiar. Esta industria familiar se desperdigaba en talleres, junto a los bosques o a lo largo de los ríos que facilitaban la energía necesaria, pero funcionaban solo durante el invierno, por que la llegada de la primavera obligaba a que herreros, tejedores, ceramistas, etc., dejaran el taller por la tierra de cultivo donde trabajaban mas de ocho meses, es decir, la pequeña industria rural se movía al ritmo de las estaciones. En la ciudad el artesano trabajaba todo el día en el taller; oficiales y aprendices vivían generalmente en la casa del maestro que les daba de comer y les pagaba por meses o años, la producción debía ser pequeña y poco competitiva. El maestro o patrón vivía de un mercado pequeño que le permitía algunos beneficios modestos. Pero cuando el ferrocarril abrió los mercados a los grandes fabricantes, los precios pudieron unificarse y entonces el pequeño artesano no pudo resistir la competencia. El liberalismo económico El lema del liberalismo fue "Dejar hacer, dejar pasar; el mundo va por sí mismo". Naturalmente, al desentenderse el gobierno de las cuestiones sociales y económica al dejar a los obreros en manos de los empresarios que fijaban a su antojo los sueldos, la situación del proletariado fue empeorando continuamente, a medida que se desarrollaba la industrialización. La Banca, Madre de la Industria La revolución industrial no solo fue asunto de tecnología sino también de economía: consistió en cambios en el volumen y en la distribución de la riqueza a la vez en que los métodos por los cuales dicha riqueza se dirigió hacia fines especificados. Hubo una estrecha conexión entre los dos movimientos. Sin las inversiones, la industria hubiese continuado tal vez en su lento progreso -- aumentando las compañías, extendiéndose el comercio, mejorándose la división del trabajo y haciendo de los transportes y finanzas mas especializados y eficaces --, pero no habría habido revolución industrial. Por otra parte sin los recursos recién descubiertos, las inversiones difícil mente se hubieran realizado, y su aplicación hubiese sido muy limitada. Fue pues el crecimiento de los ahorros y la facilidad con la cual se pusieron a disposición de la industria, lo que hizo posible la revolución industrial. Hubo que organizar el crédito, lo que desarrollo considerablemente la banca, las bolsas y las sociedades anónimas, aunque algunos gobiernos se mostraran preocupados por este hecho. Las acciones se convirtieron pronto en una mercancía que las bolsas hacían de precio muy variable, con la que aumentó la rapidez con que se conseguían fortunas y se perdían. El "Dios - oro" empezó a jugar un papel extraordinario y con él la alta banca. La Nueva Estructura Económica La aparición de la doctrina del "Laisses Faire" acompaño a los cambios de la estructura económica que aportaba la revolución industrial, y la obra de Adam Smith (investigación sobre la naturaleza y las causas de las riquezas de las naciones) aparecida en 1776, se convirtió en la Biblia de los nuevos industriales Ingleses, que argumentaban que se debía dejar el mundo económico en manos de sus propias leyes naturales; Solo la libre concurrencia permitiría aumentar la producción y mejorar la maquinaria; la ley de la oferta y la demanda debía de ser la única en regular los precios de los productos, en que el estado no tenía por que intervenir. Fisiócratas y liberales estaban plenamente convencidos de que el mundo de los negocios tenía sus propias leyes que se regían con la misma exactitud de las leyes de la física. Pero por que se adivinaba que por debajo de los abusos del sistema fabril, podía encontrarse una revolución potencial de nivel de vida de las masas, lo que saltaba a la vista era la injusticia evidente del sistema, que condenaba a una mayoría a la miseria en beneficio de la riqueza creciente de una minoría. Los Descubrimientos Técnicos y la Mecanización A partir de 1970 aparecieron en Inglaterra las grandes fábricas textiles, y el desarrollo extraordinario que tuvieron los inventos en Inglaterra se reflejó bien en las listas de patentes concedidas. Antes de 1760 solo eran 12 anuales, para 1776 fueron 31, para 1792 sumaban 85, y para 1825 alcanzaban las 250, lo que prueba el espíritu de empresa y de investigación que debió dominar entre los científicos y técnicos ingleses, y con ello se despertaba la fe en la máquina y en su mejora progresiva. En Francia para 1816 solo existían unas 200 máquinas de vapor, pero en 1848 tenía 5300. Lógicamente el precio de las cosas pudo descender un 50%, e incluso un 70% por lo que los objetos para entonces reservados para personas con suficiente capacidad económica, pasaron a ser de uso normal: camisas, sábanas, zapatos... otros pequeños descubrimientos hicieron el trabajo más fácil y la vida más agradable: la plumilla de acero sustituyó ventajosamente a la pluma de ave, y apareció la máquina de coser, las bujías y cerillas. Un peligro apareció contra la máquina: el obrero, que temió verse superado y eliminado. Se acusó a la máquina de la disminución de salarios, de la falta de trabajo y de provocar que muchos obreros tuvieran que adaptarse a un oficio que les parecía nuevo. Orígenes del maquinismo Dicha situación aumentó la demanda de muchos artículos, entre los que se contaban los tejidos de algodón y que por provenir en su mayor parte de la India, se les llamaba indianas. Debido a que la industria inglesa, basada en el simple trabajo manual de sus obreros, no alcanzaba a satisfacer las necesidades crecientes del mundo, y porque no podía competir con el bajo costo de la obra de los hindúes, los industriales de la región de Lancashire -vecina al pueblo de Liverpool- ofrecieron importantes premios a quienes lograsen crear nuevos procedimientos que fuesen más eficientes que la antigua rueca y el primitivo telar. A partir de estas ofertas surgieron las primeras máquinas para hilar, para tejer y para desmontar el algodón. La primera máquina para hilar algodón fue lograda por James Hargreaves, carpintero-tejedor de Blackburn. Durante los años 1764-1767, inventó un torno o maquinaria simple, movida a mano y por medio de la cual una mujer podía hilar, al principio seis o siete, pero después hasta ocho hilos a la vez. En la misma época, Richard Arkwright, barbero y confeccionador de pelucas de la ciudad de Preston, construyó en 1768 el "bastidor". Era una máquina hiladora movida por una rueda que era impulsada por una corriente de agua y que producía un hilo más resistente que la de Hargreaves. La tercera máquina para hilar algodón fue la de Samuel Crompton, un tejedor de Bolton. El inventor de la primera máquina para tejer algodón fue el clérigo y poeta inglés Edmund Cartwright, quien en 1784, diseñó un telar provisto de una lanzadera automática, movido por una energía proporcionada por caballos, ruedas hidráulicas o bien máquinas a vapor. Con la aparición y perfeccionamiento del hilado y el tejido del algodón aumentó la demanda de ese textil. De ahí que la creación del norteamericano Eli Whitney se estandarizó rápidamente. Whitney logró inventar la primera máquina desmotadora de algodón, es decir, una máquina que quitaba las semillas y las pelusas que naturalmente se encuentra en él. Todos estos inventos provocaron trastornos. El telar hidráulico, la hiladora mecánica y el telar mecánico se transformaron en máquinas de gran peso y de grandes dimensiones, que no cabían en casas. De esta forma, nació la necesidad de emplazarlas en amplios edificios y, a la vez, contratar obreros que las hicieran funcionar bajo la vigilancia del dueño o de un administrador. Comenzó, entonces, a desarrollarse el régimen fabril La Revolución de los Transportes En primer lugar, se mejoraron los viejos medios: mejores carreteras y redes mas tupidas, la infraestructura de arenilla y el revestimiento más resistente inventados por el escocés Mc. Adam hacia 1819, fue conocido en Bélgica a partir de 1830, y desde mediados del siglo en Francia y Prusia. Los obreros y vagabundos se desplazaban a pie, y los burgueses y nobles a caballo o en carroza. Por las carreteras entre grandes ciudades, (las mejores) se podía circular a una velocidad módica que llego en 1848 a un promedio de 6 Km./h, las diligencias pesaban hasta 5 toneladas y podían transportar a unos 18 pasajeros. En Francia durante la época del directorio los coches tirados por 5 caballos aceptaban 3 o 4 pasajeros y alcanzaban los 15 Km./h. Víctor Hugo aseguraba que se marchaba "como el viento", pero con una incomodidad grande, polvo, calor, estrechez, traqueteo, malas camas en las posadas y borrachos esperaban al viajero atrevido. Los transportes de mercancías resultaban muchísimo más lentos y caros, por lo que los comerciantes decidieron transportar sus mercancías por los ríos y canales que era más económico. Así en 1808 una maquinaria de origen Británico fabricada en Brimingham navegó el río Hudson, era el Clermont de Fulton dando una primera demostración de las posibilidades en materia de transportes de vapor. Pese a lo anterior solo Inglaterra conoció un verdadero desarrollo industrial durante la primera mitad del siglo XIX, el resto del mundo tuvo la capitalización suficiente a partir de 1850 aún cuando en muchos lugares pervivían los viejos sistemas de producción. Aplicación del vapor La máquina de vapor: En 1769, el inventor de la tan esperada máquina de vapor, James Watt, obtuvo su patente de ésta máquina. A comienzos del siglo XIX Gran Bretaña se convierte en la principal productora y exportadora de estas máquinas, era el país que tenía en mejor desarrollo éstas máquinas, al tiempo de su producción de carbón mineral, llamado hulla conoce un importante aumento.
El barco a vapor: Imprenta a vapor:
Ferrocarril: El ferrocarril representó una gran revolución en el mismo sentido cuando George Stephenson halló la solución para aplicar convenientemente la máquina de vapor a los transportes sobre rieles, abriendo con ello la posibilidad de transportar vagones cargados de mercancías y artículos di tuvo la capitalización suficiente a partir de 1850 aún cuando en muchos lugares pervivían los viejos sistemas de producción. versos, para 1829 el ferrocarril alcanza en pendientes una velocidad de 46 Km./h. Evolución del arado
Hacia fines de la Edad Media, el principal y mayor invento que existía para labrar la tierra era el arado. A comienzos de 1700, el agricultor inglés Jetro Tull creó una máquina sembradora que distribuía la semilla en forma regular por hileras y luego la cubría de tierra, éste sistema permitió que las siembras se produzcan con mayor rapidez y que se reduzca al número estrictamente necesario la cantidad de granos que había que sembrar. Pero las mejoras técnicas no fueron tan espectaculares. La agricultura ofrecía poca oportunidad para la especialización, y el empleo intensivo de la maquinaria en el campo llegó tan sólo en el siglo XX. Alrededor del 1780, nuevos tipos de arados se introdujeron al mercado, y con el tiempo un constructor de molinos de Escocia inventó una trilladora más eficiente. El aumento de la producción de hierro ayudó a sustituir la madera por el metal en la confección del arado y, en 1803, un arado de acero se puso a la venta en el mercado inglés. A fines de 1770, un ganadero inglés logró producir ganado vacuno que daba mayor cantidad de carne, caballar con más fuerza y lanar de mayor tamaño y peso. Se introdujeron nuevas variedades de pastos y abonos. El inglés Charles Townshend descubrió que había ciertas plantas, como el trébol y los nabos, que enriquecían el suelo y evitaban que éste perdiera fertilidad. Haciendo una rotación adecuada de los cultivos, se podía aprovechar la tierra todos los años, sin tener que dejar buena parte en barbecho o descansando. Gracias a esta revolución agraria se pudo alimentar a una masa humana cada vez más creciente, que empezó a concentrarse en los centros urbanos, industriales y mineros. Consecuencias de estos avances: 10. Distribución de Industrias en Inglaterra Consecuencias de la revolución industrial La burguesía prospero gracias al capital suyo y el trabajo de sus empleados. Aunque los comerciantes – empresarios hayan sido los dominantes una parte del desarrollo capitalista, casi no participaron en la fase industrial, la fase industrial estaba constituida por la burguesía en acenso, de los artesanos y proletarios con plata y un poco de suerte. La división social y técnica del trabajo marco un punto importante del capitalismo industrial. La división técnica y social consistía en que los fabricantes se diferenciaban socialmente de los trabajadores. Lo que pasaba era que los fabricantes contrataban a los trabajadores y los hacían trabajar en sus maquinas, y así las ganancias que obtenían, las volvían a invertir en sus fábricas. Y así, con la aparición de las máquinas en la industria en proceso de proletarización se acelero dejando a millares de trabajadores independientes si trabajo. Las máquinas "crearon" al obrero. Las máquinas desplazaron a los trabajadores manuales, a los menestrales, y a los trabajadores a domicilio. Todos estos trabajadores desocupados fueron a trabajar a las fábricas, y así fue como perdieron su independencia. Este proceso no fue automático, pero para los artesanos y trabajadores fue un "desastre" la introducción de las máquinas. También hubo muchos trabajadores que compitieron contra la industria fabril. Mientas tanto, la clase obrera tuvo otro destino. Las personas que no eran propietarias de medios de producción y que vendían su trabajo a cambio de un salario, eran personas de la clase obrera. Los campesinos y los artesanos de diferente manera, fueron a parar a la clase obrera. El primer factor posible para explicar las causas de la creación de esta clase sería la disminución de la población agrícola y el aumento de la población urbana. O sea, la población emigró a la ciudad., una vez que viven en ella, los persiguen para que trabajen, obligatoriamente. Los campesinos poco a poco se convirtieron en la "clase peligrosa" según los jueces. Para los jueces la clase peligrosa estaba constituida por criminales, ladrones, pobres y mendigos. En Londres, la "clase peligrosa" era tan numerosa que uno de cada ocho personas era de esta clase. Al haber una superpoblación en la ciudad, se crearon leyes para reducir la "clase peligrosa". Estas decían: los que no eran ni viejos ni discapacitados (que tenían derecho a mendigar) debían trabajar. Y el que no trabajaba, podría llegar a la horca. Las leyes eran muy severas. Los cambios en las relaciones sociales del trabajo se vieron en los derechos de uso de los campesinos. Los trabajadores lentamente iban a ser proletarizados, y así fue como terminaron. La clase pasó por dos momentos importantes. Por el de la experiencia, y el de la conciencia, y ahí fue en donde reaccionaron. Se dieron cuenta de sus quince horas de trabajo, del ambiente en donde vivían y trabajaban, del trabajo de los niños y mujeres, y con el tiempo de la reducción de salario. Se crearon, asociaciones para defender a los trabajadores, que no eran
manifestaciones contra las máquinas solamente, sino también como un movimiento
contra la propiedad burguesa. Organizaron acciones reclamando los derechos del
trabajador. Revolución Agrícola: Inglaterra realizó notables progresos; introdujo la siembra de plantas de origen americano (maíz, papa), estableció las faenas agrícolas, aplicó abonos y fertilizantes. Hasta comienzos del siglo XIX Europa era un continente agrícola, no preparado para afrontar una rápida industrialización, ni para enfrentarse a sus consecuencias negativas. Fábricas insalubres e inseguras, exceso de horas de trabajo, niños obreros, explotación de la mujer, bajos salarios, viviendas miserables, cesantía, condiciones en que se desarrolló en sus comienzos la nueva Era, fueron considerados los "Siete Pecados Capitales de la Revolución Industrial". El desarrollo de la Revolución Industrial se originó en Inglaterra, ya que en este país estaban dadas las condiciones necesarias para el desarrollo de este proceso: existía paz interna, el país tenía una excelente ubicación geográfica, siendo una isla, teniendo libre salida al mar por cualquier punto cardinal, siendo experto en la navegación, con una burguesía que venía acumulando capital para lograr este gran cambio. Eric Hobsbawm dijo que el desarrollo económico necesario se daba en ese país doscientos años antes que en cualquier otro. Este proceso perjudicó enormemente a los simples campesinos y trabajadores; existían unos pocos que poseían el poder, y la gran mayoría que estaba sometido a éste. A pesar de los inconvenientes e injusticias que se vivieron en el desarrollo de la Revolución Industrial, ésta fue la mayor impulsora de los avances tecnológicos que hasta hoy en día siguen en vigencia. No sólo se modificó la industria, los medios de transportes, la forma de trabajo, sino también la forma de vida y pensamiento. Queda en clara evidencia que éstos logros no fueron alcanzados por los mejores, considerados o más compasivos métodos, pero sabemos que a partir de la segunda mitad del siglo XVIII en Inglaterra surgieron grandes cambios que a largo plazo beneficiarían no sólo a su propia nación, sino también al resto del mundo. 12. Bibliografía
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