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Revolución Industrial

Resumen: Concepto. El modelo inglés. Difusión de la revolución industrial. La revolución agrícola. Demografia. Sociedad. Economía. Tecnología. Distribución de Industrias en Inglaterra.
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Autor: Melisa Tré

Índice
1. Introducción
2. Concepto
3. El modelo inglés.
4. Difusión de la revolución industrial
5. La revolución agrícola
6. Demografía
7. Sociedad
8. Economía
9. Tecnología
10. Distribución de Industrias en Inglaterra
11. Conclusión
12. Bibliografía

1. Introducción

El tema de investigación presentado en esta monografía es la Revolución Industrial o también llamada Industrialización; consiste en una transformación profunda, la más radical desde el período neolítico, de los sistemas de trabajo y de la estructura de la sociedad.
Sucede en la segunda mitad del siglo XVIII, en Inglaterra, y se difunde después a otras naciones europeas.
Se pasa del viejo mundo rural al de las ciudades tentaculares, del trabajo manual a la máquina, del taller a la fábrica. Los campesinos abandonan los campos y se trasladan a trabajar a las ciudades, el artesanado desaparece casi por completo; surge una clase de profesionales, promotores, ingenieros; en las concentraciones industriales aparece el proletariado, masa de braceros que trabajan con máquinas que no son suyas. Todo se transforma: trabajo, mentalidades, grupos sociales. No es un proceso súbito, como el de una revolución política, sino un proceso duradero; tampoco es, simplemente, un proceso de industrialización, ya que se producen cambios duraderos en la agricultura y en la sociedad. Se trata de un conjunto complejo de fenómenos. Esta revolución es la base del mundo contemporáneo; cualquier acontecimiento importante ocurrido en el mundo desde mediados del siglo XVIII está relacionado, en forma más o menos directa, con esta transformación.

Algunos de los rasgos que se han considerado definitorios de la revolución industrial se encuentran también en períodos anteriores, así ocurre con el montaje de factorías o el uso de fuerza motriz en la fabricación. Desde la revolución industrial se produce un cambio cuantitativo: del taller con varios operarios se pasa a la gran fábrica con centenares de obreros, del villorrio de varias docenas de vecinos a la metrópoli de centenares de miles de habitantes. Pero los cambios definidores parecen ser cualitativos. La esencia de la sociedad industrial es que evoluciona de modo continuo; cada cambio suscita la necesidad de otro, es un proceso dinámico.

Si bien la revolución industrial acarreó problemas como el empobrecimiento de los obreros y la acumulación de beneficios de los empresarios, estudios realizados por diversos historiadores llegaron a dos tipos de interpretaciones de lo sucedido por causa de la revolución industrial, la primer conclusión fue que subió el nivel de vida y los obreros no fueron perjudicados, inclusive algunos mejoraron su condición. La segunda corriente sostiene que las condiciones de trabajo y la vida obrera fueron deterioradas,

Antecedentes
Sociedad preindustrial:
A fines del siglo XVIII, la mayoría de la población inglesa se encontraba distribuida en la zona rural. En promedio, más del ochenta por ciento de la población europea vivía en el campo.

En general en las ciudades no se concentraba un gran número de población, la mayoría de las principales capitales y grandes ciudades europeas no superaban los cien mil habitantes, con excepción de Londres, que era la ciudad más grande; constaba con un millón de habitantes, mientras que el número de habitantes que residían en París disminuía a la mitad.

En esa época tenía gran importancia el ser propietario de tierras, el hecho de poseer aunque sea una pequeña parcela de tierra aseguraba dignidad y respeto, por eso aquellos que no la poseían eran consideraba inferiores. La posesión de propiedades tenía mucha importancia porque era una sociedad cuya economía se basaba en la subsistencia.

La mayoría de los países europeos mantenía vigente hasta el momento el régimen de servidumbre, con excepción de los dos países, cuyas capitales fueron nombradas anteriormente, se daba esta condición porque en Francia e Inglaterra los campesinos habían logrado superar la condición de servidumbre.

Antes de la Revolución Industrial, la elaboración masiva de productos en serie y de bajo precio era inexistente, porque ni siquiera existían mercados donde colocar los productos. Esta situación se debía a que la gran mayoría de la población estaba por campesino que producían sus alimentos y tejían sus propias ropas. En las ciudades, las personas podían elaborar en forma rudimentaria su ropa, sus zapatos, o cualquier otro objeto de uso doméstico; también podía recurrir al taller de un maestro experimentado para que los confeccionara a medida de acuerdo con las preferencias del cliente. Los artesanos de un mismo oficio se agruparon en gremios, que tenían la función de defender los intereses políticos, económicos y sociales de sus miembros. Cada gremio regulada los precios y los salarios y tenían reglas que no podían ser violadas, porque lo más importante era garantizar la calidad del producto. Los gremios de artesanos textiles se encargaban de la producción de telas de lana y de lino. Los consumidores de estas costosas telas elaboradas en los talleres eran los ricos burgueses de las
ciudades, los terratenientes y la nobleza. Todos ellos constituían un mercado de gran poder económico, pero numéricamente limitado. El desarrollo comercial de las principales potencias europeas, especialmente Inglaterra y Francia, había provocado el crecimiento de las ciudades y en consecuencia, el aumento de la demanda de productos menos costosos. Para satisfacer ese mercado, se organizó un sistema de producción domiciliaria, o también llamado puttin out sistem : un empresario compraba la materia prima y la distribuía en las casa de los trabajadores, que generalmente eran campesinos. También les proporcionaba las máquinas necesarias para su tarea. Como complemento del trabajo de campo, los campesino hilaban y tejían las prensa, que luego eran retiradas por el empresario para su comercialización, a cambio del pago de una suma fija por cada prensa confeccionada. Estas telas no podían competir en calidad con las producidas por los gremios de artesanos textiles, pero su precio era más accesible para los grupos medios urbanos.

Para cambiar las formas de producción, primero había que disponer de mercados potenciales. Sin ellos nadie se arriesgaría a producir en serie. En Gran Bretaña, específicamente en Inglaterra, se dieron por primera vez las condiciones políticas y sociales que permitieron la aparición de esos mercados potenciales, un mercado interno y mercados externos, por esa razón Inglaterra fue la gran protagonista de la Primera Revolución Industrial.

2. Concepto

La Revolución Industrial fue una serie de cambios económicos y sociales, fue una profunda transformación del estilo de trabajo y de la forma de pensar que trajo como consecuencia en cambio en la estructura de la sociedad, acarreó grandes consecuencias. Comenzó en Inglaterra en el siglo XVIII, luego se extendió hacia otros países, como Francia, Alemania, Estados Unidos, Bélgica, y con mayor retraso, Rusia y España.

Se inició esta revolución con la invención y la aplicación de la máquina a vapor y otros inventos, propagaron las fábricas y talleres, provocaron la migración masiva del campo a las ciudades, crearon nuevos sistemas de transporte, fomentaron las ciencias aplicadas y promovieron las especialización productiva.

Se destacan dos grandes períodos en el desarrollo de esta Revolución: el primero, que será el más desarrollado en esta ocasión, va desde el año 1780 y se extiende hasta fines de siglo XIX. La principal característica de este período fue la utilización del carbón y del hierro como base del trabajo y las producciones.

El segundo período se extiende desde las últimas décadas del siglo XIX hasta los días actuales. Se destaca este último período por el uso del petróleo, la electricidad y el acero, que favorecieron tanto los medios de producción como los de comunicación.
El rasgo más fácil de comprender y él más notable de la historia, es la transformación y el prodigioso desarrollo de la industria y el comercio, y por consiguiente, la transformación total de las condiciones materiales de la vida.
La Revolución Industrial fue definida brevemente por el historiador Marc Baldó Lacomba como "Un cambio cualitativo y universal, según el cual se transformaron las condiciones técnicas y sociales de la producción".
En 1837, J. Blanqui utilizó por primera vez el término que dice: "la Revolución Industrial es definida como el conjunto de transformaciones económicas y sociales que caracterizaron el proceso de la industrialización".

La revolución Industrial es producto de la explotación de riquezas procedentes de la explotación de las colonias que dominaban los países europeos, a su vez, esta acumulación fue consecuencia del comercio que había tenido un desarrollo extraordinario generándose así el capitalismo mercantil, que pronto se transformó en capitalismo industrial, es decir, ya no solo basado en el comercio sino también en la producción industrial.

Rápidamente la nación se transformó de un país tradicionalmente agrícola en una nación industrializada que dominaba el mercado mundial. Su estructura social cambió radicalmente dos tercios de la población urbana pasó a trabajar en las fábricas. Pero la brusca transición de la vida rural a la vida urbana provocó graves conflictos debido a la necesidad de asegurarla subsistencia a la creciente población de las grandes ciudades. La afluencia masiva de población de bajo nivel económico originó condiciones miserables de vida, desocupación, marginación, delincuencia y una explotación indiscriminada del trabajador. Las jornadas laborales se extendieron hasta niveles infrahumanos y además se incorporó a las fábricas la mano de obra de las mujeres y niños que eran doblemente explotados, pues percibían salarios inferiores a los de los hombres.

Si la revolución tecnológica produjo un aumento impresionante de la productividad, provocó también un empobrecimiento notable en el nivel de vida de la clase trabajadora. Por otra parte, los salarios disminuían constantemente mientras aumentaba indiscriminadamente el precio de los artículos de primera necesidad, de modo que el poder adquisitivo de la familia obrera se vio notablemente reducido.

Al reflexionar sobre el proceso de los pensadores sociales del siglo XIX, Engels en su "Situación de la clase trabajadora en Inglaterra" y Marx en gran parte de su obra, repararon especialmente en los efectos sociales, mientras los historiadores se ocupaban de los aspectos técnicos. No obstante en nuestro siglo, y a partir de la obra de Mantoux (1905), la atención a las repercusiones sociales empezó a ocupar capítulos en las monografías académicas, tendencia que culminó en los años sesenta en la obra de Landes, apertura que llevó a otro historiador clásico en el tema, el británico Ashton, a reclamar que se examinaran todas las vertientes: técnicas, sociales y financieras.

La revolución industrial viene a ser un proceso de cambio constante y crecimiento continuo, en el que intervienen técnicas (máquinas), descubrimientos teóricos (ciencia), capitales y transformaciones sociales, acompañado por una renovación de la agricultura, que permite el desplazamiento de una parte de las masas campesinas a las ciudades.

3. El modelo inglés.

Inglaterra fue el adelantado de esta gran transformación y dio la pauta para otros países. En este carácter pionero se cimentaría su condición de primera potencia mundial hasta 1914. Podríamos resumir el modelo inglés en tres capítulos: recursos, sectores y técnicas.

Entre los recursos nos hallamos, en primer lugar, con los humanos, un crecimiento acelerado de la población, que juega un papel crucial en el aumento del volumen de la demanda y en los flujos de mano de obra para la industria. En otros países se produjo un incremento de la población sin paralelo desarrollo industrial, casos de la India e Irlanda, pero en Inglaterra la correlación fue indudable. Por otra parte la isla tenía materias primas y energía: lana, hierro, hulla, proporcionaron ventajas con respecto a los países escasamente dotados. Finalmente disfrutó de una época de abundancia alimentaria, con frecuentes excedentes proporcionados por excelentes cosechas entre los años 1740 y 1780.

La industrialización se centró en varios sectores: tejidos en primer lugar, siderurgia a continuación, ferrocarriles después. Tras la experiencia inglesa se convirtieron en los clásicos sectores de desarrollo nacional. El impulso definitivo fue proporcionado por la construcción del ferrocarril, destino de los grandes capitales y estímulo para la siderurgia, además de posibilitar la especialización agrícola de las diferentes comarcas con el consiguiente impulso al comercio interior.

Las innovaciones técnicas fueron constantes y pueden seguirse por la interminable lista de patentes, impulsadas en una primera fase por las universidades escocesas de Glasgow y Edimburgo. La máquina de vapor de Watt se convirtió en uno de los inventos más trascendentales de la historia. Las innovaciones deben citarse también en los sistemas de uso del dinero. Porque en el terreno financiero pronto descubrieron los ingleses que la industrialización requería un aparato financiero. El crédito público se canalizó por el Banco de Inglaterra, fundado en 1694, pero más decisiva fue la financiación privada mediante créditos. Defoe estimó que los dos tercios del comercio interior se realizaban a crédito. Londres se convirtió en la capital financiera no só1o de la nación sino del mundo hasta la primera guerra mundial.

La estructura industrial del país se modificó desde el punto de vista geográfico. A la primacía del sur, Londres, Bristol, Norwich, sustituyó la de tierras del norte y noroeste, al desplazarse los centros a las comarcas carboníferas de las Midlands occidentales, el Lancashire y Gales del Sur. Esta nación, que había creado ciudades nuevas, inventado la máquina de vapor, construido la primera red ferroviaria, era a mediados del siglo XIX la soberana del mundo. Su supremacía en ese momento resultaba indiscutible.

4. Difusión de la revolución industrial

Otras naciones del continente europeo ensayaron la forma de civilización basada en máquinas, innovaciones tecnológicas y producción en gran escala; con excepción de Portugal, España, Italia, Dinamarca y el este de Europa, el modelo industrial se convirtió en meta inmediata.

Francia
Francia.
Tuvo un modelo de crecimiento más anómalo, aunque, según CAMERON el resultado no fue peor y demuestra que el crecimiento económico moderno de Francia empezó en el siglo XVIII.
Las diferencias con Inglaterra fueron:
1) Durante el siglo XIX Francia se caracteriza por un bajo índice de crecimiento demográfico.
2) No estaba muy provista de recursos, aunque, por ejemplo no carecía de carbón.
3) Tecnológicamente no estaba rezagada.
4) El factor institucional, aunque complejo, facilitó las cosas.

- De las grandes naciones industriales, Francia fue la que contó con índices más bajos de urbanización.
- A principios de siglo Francia era la única de las naciones industriales de Europa autosuficiente y que producía excedentes de alimentos.
El proceso industrializador francés fue lento porque tuvo que vencer bastantes obstáculos. En primer lugar su debilidad demográfica, provocada por el descenso de la natalidad, de manera que su potencial poblacional se debilitó en relación a Gran Bretaña o Alemania. Más peculiar resultó el papel de la agricultura. Aportación decisiva en el caso inglés, como hemos visto, en Francia apenas se produjeron cambios en el campo antes de la revolución, perdurando una estructura feudal en la que los propietarios, aristócratas, só1o veían en la tierra una fuente de ingresos. La revolución cambió el estatuto jurídico, al acceder los campesinos a la propiedad, pero no propició la transformación técnica. Pero el diferencial decisivo estribó en la falta de carbón y en la imposibilidad de aprovechamiento del hierro fosforado de Lorena, hasta que en los últimos lustros del XIX se encontró el procedimiento. A pesar de ello hacia 1830 Francia disponía de una industria textil desarrollada. Una ley de 1842 estimuló la construcción de la red ferroviaria, y aunque en 1848 só1o disponía de 1800 Km. la Banca encontró en esta empresa su gran oportunidad y en la década de los cincuenta se produjo el auge. Como vemos, con retrasos e inconvenientes, Francia repitió el modelo industrial británico.

Estados Unidos.
Síntesis:
- Fue el ejemplo más espectacular de un crecimiento económico nacional rápido.
- Experimentó un incremento demográfico importante gracias al crecimiento natural y a la llegada de inmigrantes.
- Ello favorecerá la existencia de una abundante mano de obra para trabajar.
- La renta y la riqueza crecieron todavía más rápidamente que la población.
- La abundancia de tierra y la riqueza de recursos naturales.
- La mayor tasa de crecimiento se responde por el progreso tecnológico más rápido y la creciente especialización regional.
- Ofrecía, además, un gran mercado doméstico, virtualmente libre de barreras comerciales artificiales.
- Para sacarlo partido necesitaba una vasta red de transportes.
- El ferrocarril desempeñó aquí, al igual que en Europa un importante papel.
- A pesar de este desarrollo industrial, en el siglo XIX Estados Unidos continuaba siendo un país eminentemente rural.

Estados Unidos se encuentra, según Niveau, con tres obstáculos: dominio económico de la antigua metrópoli, escasez de mano de obra y ausencia de vías de comunicación. No carece de inventores con talento; en 1789 Slater fabrica la primera máquina de hilar algodón, Fulton los primeros barcos de vapor. El impulso decisivo procede de la inmigración, que posibilita la industrialización sin éxodo rural; es el único caso de revolución industrial con distribución equilibrada de mano de obra y escasas tensiones capital-trabajo. Por tratarse de un territorio inmenso la industrialización se inicia en el Este, pero es muy tardía en el Oeste. Los ferrocarriles juegan un papel decisivo.
Cuando se cierra el período de la primera revolución industrial, hacia 1860, Gran Bretaña, Francia, Alemania y Estados Unidos han forjado su predominio en el mundo.

Gran Bretaña.
- Al finalizar las guerras napoleónicas era el principal país industrial del mundo y también la primera nación comercial.
- Hacia 1870, si bien siguió aumentando la producción y el comercio total, fue perdiendo su primacía.
- Las bases de la primitiva prosperidad de Gran Bretaña (tejidos, carbón, hierro y mejoras técnicas) seguían siendo pilares fundamentales de su economía.
- En tejidos y carbón conservó su hegemonía, pero en la producción metalúrgica pronto se vio superado por Estados Unidos y Alemania.
- El ferrocarril se convirtió en la palanca de su desarrollo.
- La necesidad interna y externa de exportar equipos y capital proporcionó un fuerte estímulo a su economía.
- Otro estímulo importante fue el de la industria de construcción naval.
- Se pasó de la vela al vapor y en lugar de emplear madera en la fabricación de barcos se comienza a utilizar hierro y más tarde acero.
- Causas del ocaso inglés.

  • Técnicas:

- Precios relativos de las materias primas.
- Condiciones comerciales.
- Porcentajes y modelos de inversión.

  • Dificultad de acceso a las materias primas y a los recursos naturales.
  • Fracaso empresarial.
  • Atrasado sistema educativo.
  • Política arancelaria de las otras naciones.
  • A pesar de todas estas vicisitudes, la renta real per cápita de los ingleses aumentó un 2'5 entre 1850 y 1919.
  • Bélgica.
    - Fue la primera región de la Europa continental que adoptó plenamente el modelo de industrialización británico.
    - Se citan varios motivos que explican su temprana industrialización:
  1. Su proximidad a Inglaterra.
  2. Su larga tradición industrial.
  3. Contaba con recursos naturales semejantes a Gran Bretaña.
  4. Tecnología, empresarial y capital extranjeros y disfrutó de una situación privilegiada en ciertos mercados extranjeros (principalmente en Francia).
  5. La decisión gubernamental de construir una red de ferrocarriles a expensas del
  6. Estado.
  7. Una notable innovación institucional en el campo de la banca y de las finanzas.

- Hacia 1840 Bélgica era claramente el país más industrializado de la Europa continental, y seguía muy cerca a Gran Bretaña.

Alemania.
- Fue el último de los países industrializados.
- Nación (conjunto de pequeños estados) rural y agraria, aunque existían pequeñas concentraciones industriales (Rin, Sajonia, ciudad de Berlín)
- Para la 1ª Guerra Mundial era la nación más poderosa de Europa.
- La escasez de transportes y de vías de comunicación frenó el desarrollo económico.
- CAMERON divide la historia política de Alemania en tres periodos:
- Desde principios de siglo hasta la formación del Zollverein (1833).
- Toma de contacto con lo existente en otros países
- Se crean las condiciones jurídicas e intelectuales necesarias para la unidad.
- Desde 1833 hasta 1870, en el que se ponen los auténticos cimientos de la industrialización, las finanzas y los transporte modernos.
- Desde 1870, en el que se manifiesta claramente como una potencia.
- La clave de la rápida industrialización alemana fue el veloz crecimiento de la industria del carbón, gracias a los importante yacimientos de Ruhr.
- En el acero el impulso fue tan grande que en 1885 ya superaba a Gran Bretaña.
- Con la creación del imperio (1871), las indemnizaciones de guerra y la victoria sobre Francia la economía se vio fortalecida.
- Los sectores más dinámicos fueron los que producían bienes de capital o productos para el consumo industrial.
- Destaca la industria química y la eléctrica, además del carbón, hierro y acero.
- Alemania experimentó una urbanización extremadamente rápida.
- Fue importante la estrecha relación entre la banca y la industria alemana.
- En Gran Bretaña y Estados Unidos estaba prohibidos todo tipo de monopolio, pero en Alemania eran legales.

- Todo ello organizó la economía alemana del XIX y la preparó para ser una de las principales potencias europeas del siglo XX.
El caso alemán resulta más complejo aún que el anterior. La unificación política no se completó hasta 1871, de ahí que existan diferencias entre el Oeste y el Este y entre el Norte y el Sur. Por el contrario, a diferencia de Francia, los estados germánicos podían beneficiarse de su población en expansión y de la abundancia de hierro y carbón. El Ruhr siguió el modelo británico, con minas y siderurgia como sectores vertebrales, capitales franceses y belgas y técnicos ingleses. En las comarcas orientales se siguió el modelo prusiano, en el que la industria no devora a la agricultura. En una nación sin unidad política supuso un paso decisivo el Zollverein (1834), unión aduanera, y la construcción de la red ferroviaria, que en 1850 só1o en los Estados del Norte casi duplicaba la francesa. Los cuatro Estados del Sur (Baviera, Würtemberg, Baden y Hesse-Darmstadt), más alejados del influjo británico, retrasaron su industrialización hasta la segunda mitad del XIX, pero al aprovechar las experiencias ajenas, en un proceso similar al japonés, procedieron a una industrialización acelerada.

Considerando el siglo como un todo las tasas de crecimiento, producto total, producto per cápita fueron parecidas a las británicas.
- A finales de siglo Gran Bretaña experimentó una "revolución industrial", mientras que Francia se encontró atrapada en la Revolución de 89.
- Para el autor aquí radica la diferencia que afectó a los rendimientos relativos de las dos economías durante gran parte del XIX.
- La política y la economía van a la par en Francia.

  • Durante la época de la restauración hubo un impulso económico.
  • Las crisis económica y política de 1848-51 marcan una pausa en el ritmo del desarrollo económico.
  • Más tarde con la proclamación del II Imperio el crecimiento económico de Francia reanuda su curso a un ritmo acelerado.
  • La guerra del 70-71 fue un desastre económico y militar, pero Francia se recobró económicamente y dejó al mundo asombrado.
  • La depresión que comenzó en 1882 costó a Francia más que a cualquier otras del XIX.
  • Justo antes de que el siglo terminara volvió la prosperidad que conectó con la belle époque (años anteriores a la Primera Guerra Mundial).

5. La revolución agrícola

Consiste en la supresión de la rotación trienal y en la desaparición de los barbechos.
La innovación fundamental es la alternancia de cereales con plantas destinadas en general al ganado.
Se considera a esta revolución como la primera en orden cronológico. Se ubica en Gran Bretaña en la primera mitad del siglo XVIII.

Antecedentes:
La Cuna de la Revolución Industrial. (Hacia una economía distinta)
La peculiar característica de la Gran Bretaña y la previa revolución agrícola hacia el siglo XVIII le permitió la referida acumulación del capital, base de la revolución industrial, y se manifestó en la aplicación de máquinas en la producción trayendo esto por resultado la confección de mayor numero de mercancías en menos tiempo, en general, la economía rural europea mantuvo su estructura tradicional, poco diferente a la estructura del siglo XVIII. El campesino continuó rutinariamente los sistemas antiguos, y una gran parte de las tierras siguieron siendo destinadas al cultivo del trigo. Y como las comunicaciones eran difíciles cada comarca procuraba producir la cosecha suficiente, en la mayoría de los campos europeos no habían mejorado sus sistemas de trabajo.
El antiguo régimen
La rotación trienal era la técnica básica.
1701 1702 1703
Primera hoja: Trigo Avena Barbecho
Segunda hoja: Avena Barbecho Trigo
Tercera hoja: Barbecho Trigo Avena
- Lo que más se cultivaba eran cereales, pocas plantas de raíz, entre las cuales la patata era muy rara.
- Había poco ganado, poco estiércol, y en consecuencia, bajo rendimiento agrícola.
- A menudo se practicaba el policultivo.
- Herramientas de trabajo arcaicas, el arado sólo constaba de una reja de madera, sin tren delantero.

Extensión de las superficies cultivadas
- El segundo aspecto fue la conquista de nuevas tierras cultivables.
- Se recurrió para ello a dos medios.

  1. La roturación de bosques, el drenaje de pantanos, el cultivo de eriales.
  2. La supresión del barbecho. En lugar de facilitar un descanso a la tierra producía mayor agotamiento, y cederá el puesto a plantas forrajeras.

- Consecuencia: mejora de la calidad de las tierras y el rendimiento de los cereales.
- El progreso de los forrajes permitió alimentar en mejores condiciones al ganado.
- De aquí deriva un progreso en la calidad y la cantidad de carne productos lácteos, y una mayor cantidad de estiércol para abonar las tierras.
- Por último se incorporan cultivos nuevos que en el siglo XIX tendrán un éxito generalizado: la remolacha azucarera y la
patata.

La revolución agraria
Tiempo antes de que los campos europeos existieran maquinarias agrarias, en los campos de Inglaterra, y más tarde en los de Francia, se desarrollaba un importante proceso agrario. Los predios comenzaron a cercarse, se vieron las ventajas de la rotación de la tierra, se mejoraron las empastadas y la crianza del ganado se perfeccionó.

En los años iniciales del siglo XVII se inició el empleo de nuevos métodos y técnicas que permitieron intensificar el cultivo y aumentar la productividad. A la vez, el transporte adquirió mayor importancia y las comunicaciones abrieron otros mercados a los productos agrícolas.

El individualismo agrario
- El cultivo continuo de los suelos, las nuevas roturaciones reducen mucho la trashumancia de los ganados y los pastos de común.
- Todo el sistema de openfield se ve afectado, atacado y corroído por la concentración parcelaria.
- Estos avances se producen a un ritmo lento ya que el procedimiento para conseguir un Acta de enclosure es complicado y oneroso, al menos hasta el año 1801.
- La Iglesia, que ve disminuir sus ingresos con cada enclosure será directa responsable de esta situación.
A principios del XVII ciertas regiones de Europa habían acumulado concentraciones considerables de industria rural.
En los años 60 del presente siglo se creó un término que describía este proceso: protoindustrialización. Fue empleado por primera vez para referirse a la industria de lino de Flandes).

Las características principales de esta protoindustria las constituyen:

  1. La existencia de trabajadores dispersos.
  2. Empresarios urbanos que les proporcionan las materias primas y venden su producción en mercados lejanos.
  3. Los trabajadores deben comprar al menos, una parte de sus medios de subsistencia.
  4. Suelen referirse a los bienes de consumo, especialmente textiles.

Alrededor de 1770 se producen "revoluciones" en todos los sectores, dando lugar a nuevas estructuras de la economía.

La transformación agraria
Al mismo tiempo que tiene lugar en Inglaterra la revolución industrial, se produce en el país una importante transformación agrícola que favorece, además, la industrialización. Vamos a ver en qué consisten estos cambios agrarios y cómo influyen sobre la industria. En Inglaterra existían las llamadas «tierras comunales». Se trataba de fincas grandes no pertenecientes a persona determinada, sino que eran propiedad de alguna comunidad: aldea, pueblo o ciudad cuyos vecinos se aprovechaban gratuitamente de ellas. Estas tierras comunales solían estar dedicadas a pastos o a bosques, y permitían vivir a los más menesterosos: cualquier habitante del pueblo podía llevar su ganado a pastar en la tierra comunal y, de la misma manera, cualquier vecino, también gratuitamente, podía recoger leña del bosque común, bien para su uso, bien para convertirla en carbón y venderla después.

A mediados del siglo XVIII, esta situación cambió. El gobierno publicó una ley por la que se suprimían las «propiedades comunales». Así, estas tierras, que hasta entonces habían pertenecido a los pueblos, fueron sacadas a pública subasta y compradas por los más ricos: nobles u opulentos burgueses. El resultado, desde el punto de vista social y humano, fue desastroso: los campesinos pobres y los jornaleros sólo podían sobrevivir gracias a las «fincas comunales»; como ahora han desaparecido, no tienen más remedio, para no morir de hambre, que dejar el campo y trasladarse a la ciudad para trabajar como obreros en las nuevas fábricas que en esos momentos se estaban levantando.

El papel de la agricultura.
Aunque no esté claro en que medida la revolución de la agricultura contribuyó a la industrialización quizás esta no se hubiera producido sin una modernización de aquélla. En esta línea deberíamos considerarla una precondición, al menos los datos demográficos así parecen demostrarlo. Entre 1751 y 1821 se duplicó la población de Inglaterra y Gales. Si la agricultura no hubiera respondido al desafío, con déficit de alimentos hubieran faltado recursos para la industrialización. Así se comprueba en los países actuales del Tercer Mundo, cuya incapacidad para aumentar la producción agrícola y alimentar una población creciente hace imposible el despegue industrial.

La denominada revolución agraria fue en gran medida un fenómeno de progreso técnico: irrigación, rotación de cultivos, abonos, maquinaria. El aumento de la producción, especialmente de los cereales con la extensión del maíz, permitió el abastecimiento de las grandes urbes; el crecimiento fantástico de Londres requería la potenciación de su hinterland agrícola. Sin excedente alimentario todas las energías se hubieran orientado hacia la subsistencia, como ocurre en la actualidad en los países subdesarrollados.

En segundo lugar la elevación del precio de los cereales y el aumento de los ingresos de las familias campesinas generó una capacidad de compra en las regiones rurales, configurando un voraz mercado interior, en una época en la que el mercado exterior resultaba inseguro ante la serie de conflictos bélicos que se iniciaron con la independencia americana y continuaron con la revolución francesa y las guerras napoleónicas. Sin mercado no existe producción, y el mercado británico se amplió en primer lugar gracias a los beneficios de la revolución agrícola. Pero tampoco existe producción industrial sin capitales, y estos procedieron en gran medida del campo, de la acumulación generada por la coincidencia de las elevadas cosechas y de los precios altos. Finalmente la renovación de las técnicas de trabajo agrícola con la introducción de arados y trilladoras redujo la necesidad de personas en el campo, con lo que se facilitó a los centros industriales la mano de obra imprescindible.

6. Demografia

La demografía histórica
A mediados del siglo XVIII la población del mundo era de unos 750 millones de habitantes; doscientos años después alcanzaba los 3.000 millones. En dos siglos su aumento había sido mucho más acusado que en los 10.000 años anteriores. ¿Qué interés ofrece para el historiador este aumento espectacular del número de hombres? ¿Hubiera podido crecer de esta forma el censo de la humanidad de no haberse producido simultáneamente un incremento en la producción de alimentos, y en el ritmo de fabricación de utensilios y de vestidos mediante el uso de máquinas? La expansión de la población se presenta unida a la revolución agrícola y a la revolución industrial. Por otra parte, una sociedad más numerosa es una sociedad más complicada. Estos hombres se desplazan; las migraciones contemporáneas son el resultado tanto de la revolución del transporte como del aumento de la población. Incluso en la política aparecerán fenómenos de masas en la base de ideologías como el fascismo. Revolución industrial, colonialismo y descolonización, sociedad de masas, revolución de los transportes, procesos todos cardinales en la historia contemporánea, aparecen ligados al incremento demográfico.

Pero no interesa sólo el número de los hombres al historiador; el porcentaje de los que trabajan (población activa), el de los jóvenes y niños, la intensidad de las migraciones, los índices de natalidad, nupcialidad y mortalidad, las causas que alteran estos índices, son datos que retratan múltiples aspectos de una sociedad. Ha nacido una rama de estudios históricos, la demografía histórica.

Aunque ya en Montesquieu aparece la preocupación por el número de los hombres, la figura más destacada del pensamiento demográfico, cuando el incremento de población comienza a llamar la atención de pensadores y escritores, es el inglés Malthus. La primera edición de su Ensayo sobre la población aparece en 1798; la edición de 1803, tras varios viajes por Europa, incorpora los datos del censo inglés de 1801. Malthus asegura que el ritmo de aumento de la población es superior al de los alimentos; la población crece en progresión geométrica y los alimentos en progresión aritmética; el horizonte de la humanidad es el hambre. Sus juicios sociales son extremadamente reaccionarios: "el pobre tiene derecho a ser alimentado como el derecho de vivir mil años", "los obreros se casan con una ligereza inexcusable". Prescindiendo de este aspecto de su obra, su planteamiento estadístico ejerció una notable influencia durante todo el siglo XIX. Muchos pensadores la siguieron fielmente, así Ricardo y Stuart Mill; otros, Proudhon, Marx, Engels, la mayor parte de los escritores nacionalistas, y el obispo católico Dupanloup le criticaron con aspereza. En los últimos años del siglo aparecen estudios históricos sobre las enfermedades; se empieza a prestar atención sobre las causas y los frenos del crecimiento demográfico.

Algunos de los grandes historiadores del siglo XX, Simiand, Labrousse, Goubert, han estudiado la relación alimentación-población; en Francia e Inglaterra se editan revistas dedicadas exclusivamente al tema de la demografía histórica, a sus fuentes y a sus métodos ("Population", "Population Studies").

Crecimiento de la población
7A la par con los procesos de industrialización, expansión del comercio y mejoramiento de los sistemas agrarios, en casi toda Europa explotó la llamada revolución demográfica o aumento masivo de la población, que pasó a ser uno de los fenómenos más interesantes de la historia contemporánea.

En Inglaterra, el número de habitantes se elevó de cuatro millones con que contaba en 1600, a seis millones en 1700; a fines del siglo XVIII alcanzó nueve millones. La población francesa subió de 17 millones a 26 millones entre 1700 y 1800.

Un clérigo inglés, Thomas Malthus, que dedicó gran parte de su tiempo a estudiar este fenómeno, llegó a la conclusión, en 1798, que la población aumentaba en progresión geométrica (1, 2, 4, 8, 16, 32 ...), mientras que la producción de los medios de subsistencia sólo crecía en progresión aritmética (1, 2, 3, 4, 5 ...) Como Malthus pensó que esta ley era inalterable, el futuro de la Humanidad estaría señalado por el hambre y la miseria.

El crecimiento de la población de Europa es uno de los hechos capitales de la historia de los dos últimos siglos; la emigración de los europeos a otros continentes hizo surgir "nuevas Europas". Este aumento demográfico de Europa es claro: 187 millones en 1800, 401 millones en 1900, aumento conseguido a pesar de la intensidad de las migraciones. Crecen deprisa los continentes que reciben población europea –las dos Américas, Australia-, más despacio los otros. En Europa el aumento se señala de forma clara en cuatro naciones:

  • Rusia pasa de 40 a 100 millones
  • Las Islas Británicas, de 16 a 46.5 millones
  • Alemania, de 23 a 56.4 millones
  • Italia, de 18 a 32.5 millones.

El caso inglés es notable, porque su incremento, superior a la media europea, se produce a pesar de la salida de 17 millones de emigrantes. Aumenta la producción de los países con cambio social (Rusia –emancipación de los siervos-), con revolución económica temprana (Inglaterra –revolución industrial-), con proceso político fundamental (Alemania e Italia –consiguen su unidad nacional). Por otra parte, detrás de estas cifras escuetas, se agazapan procesos sociopolíticos importantes. El incremento de población posibilita en Rusia su expansión territorial, que culmina en la colonización de Siberia; es la base de su paneslavismo, de sus reivindicaciones sobre el espacio balcánico; se convierte en un factor más de tensiones internas, mientras mantiene una estructura agrícola arcaica. En Inglaterra permite la formación de un imperio dilatado, que suaviza las posibles tensiones interiores que el aumento de población en un territorio limitado hubiera despertado. En Alemania provee de mano de obra abundante para una industrialización que se efectuó de modo rápido, y, ya en el siglo XX, es un argumento de expansión para los pangermanistas. En Italia, que llega tarde al reparto colonial del mundo, el argumento demográfico se esgrimirá por los nacionalistas para formular la necesidad de colonias. Muchos rasgos específicos de algunas naciones no pueden explicarse prescindiendo de los procesos demográficos, aunque debemos evitar la tentación simplificadora de otorgar al factor población una importancia exclusiva.

A escala europea este crecimiento no es continuo a lo largo del siglo. Podemos distinguir cuatro fases:
1ª Hasta 1820. Es una fase de alza, a pesar de las guerras napoleónicas; se produce un impulso demográfico de compensación, y desde 1814 la población aumenta en casi todas las naciones.
2ª 1820-1850. Tendencia a la parálisis e incluso a la contracción, por la crisis económica. Es época de precios bajos y de agudas crisis agrícolas. Ya en los últimos años comienza la expansión, quizás como uno de los efectos de la revolución industrial.
3ª 1850-1880. Fase de prosperidad y de cambios sociales, como la liberación de los siervos rusos. El incremento de la población es notable.
4ª 1880-1914. Hasta 1896, aproximadamente, algunas crisis agrícolas y la intensidad de la emigración, frenan el avance; luego continúa de forma lenta, por el descenso de la natalidad y el consiguiente envejecimiento de la población.

Causas de la revolución demográfica del siglo XIX
Los historiadores consideran que esta explosión demográfica no fue el resultado de un cambio sustancial en la tasa de natalidad (índice de nacimientos). Entre 1740 y 1830, la tasa de natalidad varió muy poco. Fue un descenso de la mortalidad lo que hizo que se incrementara la población. Muchas influencias actuaban en ese entonces para reducir este índice. Al introducirse el cultivo de tubérculos, se pudo alimentar mayor cantidad de ganado durante los meses de invierno y así se pudo surtir a la gente de carne fresca durante todo el año. La sustitución de algunos cereales inferiores por el trigo, y el aumento en el consumo de legumbres, aumentó la resistencia contra las enfermedades. Niveles más altos de limpieza personal, aunados a más jabón y ropa interior de algodón más barata, disminuyeron los peligros de infección. El uso de ladrillos, pizarra y piedra como materiales de construcción, en lugar de paja y madera de chozas y casas de campo, redujo el número de epidemias.

Las ciudades más importantes, que comenzaban a recibir grandes cantidades de campesinos atraídos por la mecanización de algunas actividades, vieron sus calles pavimentadas, fueron dotadas de alcantarillado y de agua; se desarrolló la medicina, aumentaron los hospitales y se puso más atención a la destrucción de basuras y al adecuado entierro de difuntos.

Factores de la revolución demográfica.
El factor clave del crecimiento de la población europea parece ser el descenso muy acusado de la mortalidad, descenso que se percibe ya en los primeros años del siglo. Los dos países de los que poseemos datos más fiables son Inglaterra, cuyo índice de mortalidad en 1800 y 1900 es respectivamente 26.9 %º y 18.2%º, y Francia, cuyos índices se reducen del 27.7 %º a 20.1 %º. Los progresos en la medicina y en la higiene son las causas fundamentales, aunque no únicas de este descenso.

Los jalones claves en la medicina científica se señalan en la invención de la vacuna contra la viruela por el ingles Jenner (1796), que inicia la era de la medicina preventiva y la lucha final contra una enfermedad epidémica temible. El conocimiento de los agentes provocadores de las enfermedades, con el nacimiento de la microbiología (Pasteur, Koch), y la introducción en la cirugía de la anestesia parcial (1846) y la antisepsia (1867). La higiene experimenta una renovación no menor con el abastecimiento de agua potable a las ciudades, los servicios de limpieza en las calles y la generalización del aseo personal (ropa interior, jabón, etc.).

Pero subsisten como frenos obstáculos ancestrales, sin los cuales el crecimiento numérico de los europeos hubiera sido mucho más rápido. ¿Cuáles son estos frenos?

  • La mortalidad infantil sigue siendo muy elevada, aunque comienza a descender en el último cuarto de siglo. Quizás contribuyó la falta de higiene alimentaria; el único medio que se conocía era prolongar la lactancia materna. En los hospicios la mortalidad de los hijos naturales fue mucho mayor; un autor francés ha asegurado que sólo el 10% alcanzaba los 20 años.
  • Últimas hambrunas. Fue terrible el hambre en Irlanda en 1846-1848 que provocó salidas en masa hacia Estados Unidos. La de la India en 1900-1901 hizo desaparecer 1/5 de la población. Un año de escasez de cereales, o de epidemia de la patata, podía provocar todavía un cataclismo.
  • Epidemias. Son menos temibles que en siglos anteriores, pero se ha afirmado equivocadamente su desaparición en la Edad contemporánea. El cólera llega a Europa y se convierte en el enemigo número 1. La revolución en el transporte contribuyó a hacer más rápida la difusión del vibrión colérico, que en cuatro ocasiones arrasó el continente europeo. En 1832, primera epidemia de cólera, murieron de su embate sólo en París 18.000 personas. Sus últimos coletazos, en Rusia en los últimos años del siglo, provocaron decenas de miles de víctimas.
  • Guerras. Al mismo tiempo que los progresos médicos permiten salvar un mayor número de heridos, los progresos bélicos provocan un mayor número de víctimas; es el caso de la mortífera de 1870 en Francia.

Para los sectores obreros fue un factor adicional, que mantuvo alta la mortalidad, la mala calidad de vida, las condiciones difíciles de trabajo y la alimentación insuficiente. De ahí que se haya hablado de "desigualdad ante la muerte"; existe una mortalidad diferencial de cada clase social.

Si todos estos obstáculos impiden que la mortalidad baje más acusadamente, el descenso de la natalidad es otro freno en la carrera demográfica. La tasa inglesa pasa de un 37.7 %º a un 29.9 %º. En Francia el descenso es más acusado, de un 32.9%º a un 22.4%º. Factores culturales y psicológicos inciden en este proceso. La reducción de la natalidad se hace más acusada en los últimos años del siglo y evita un aumento todavía más espectacular de la población mundial.

Las migraciones. Del campo a la ciudad - Éxodo rural
El siglo XIX protagoniza intensos desplazamientos de la población, en relación con dos procesos: la revolución industrial, que provoca el trasvase del campo a las ciudades en primer lugar, y que permite, por la innovación de los transportes, los traslados intra e intercontinentales; y el colonialismo, que estimula la ocupación de nuevas tierras en otros continentes menos poblados y menos desarrollados.

Nos encontramos en primer lugar con una disminución de la población rural. Refleja el paso de una economía predominantemente agrícola a una economía predominantemente industrial. La industria, concentrada en las ciudades, reclama una mano de obra abundante; el artesano rural no puede resistir la competencia de las fábricas; los artesanados se constituyen en los primeros emigrantes. Más tarde, la revolución agrícola permite, al introducir en el trabajo de la tierra las máquinas, reducir el número de los campesinos, cuyos excedentes pasan a engrosar las masas de obreros industriales urbanos. En el ritmo de abandono de los campos influyen factores geográficos, jurídicos, políticos. Las montañas, más pobres, se vacían antes que las llanuras; las regiones de pequeños propietarios retienen con más fuerza a los campesinos que las de grandes propietarios, en las que el campesino es simplemente un bracero que desea buscar nueva vida; en ocasiones, una decisión política retiene o incluso atrae a los campesinos, es el caso de colonización de las Landas francesas. El ritmo es irregular, una crisis agraria lo acelera, como ocurrió en el hambre irlandesa de los años 40.

Los ferrocarriles ejercieron una fuerte influencia en estos desplazamientos. Por una parte facilitaban los retornos estacionales, por otra suscitaron un impacto psicológico, una fiebre de viajes, que debilitó las tradiciones de apego a la tierra. Y multiplicaron los puntos de destino. Sin ferrocarriles los campos hubieran podido retener más eficazmente a sus habitantes.

Las ciudades crecieron desordenadamente a fin de dar cabida a la gente que emigraba de los campos y se instalaba allí para trabajar en las fábricas. La mayor parte de las calles no tenían pavimento, y la luz, el agua y los alimentos eran escasos. Las viviendas se amontonaban en estrechos y malolientes callejones, y cada barrio era un basural. No fue extraño, entonces, que bajo tan tristes condiciones la tuberculosis y las epidemias hicieran estragos en barrios populares. Hombres, mujeres y niños trabajaban de 12 a 15 horas cada día, en locales insalubres y con escaso salario. Algunas fábricas empleaban niños huérfanos, menores de 14 años.

Las migraciones intercontinentales
Entre 1800 y 1930 abandonan el continente europeo unos 40 millones de personas; es un proceso de expatriación sin precedentes en la historia. Inglaterra, con 17 millones de emigrantes, encabeza la tabla de países proveedores de hombres; Italia, con nueve, y Alemania, con seis millones, la siguen en importancia. De los países receptores ocupa el primer lugar, con amplia ventaja, Estados Unidos, a donde llegan, desde los primeros años del siglo XIX hasta el año 1922, 38 millones de inmigrantes, a los que hay que sumar los que pasan desde el Canadá. El colosal despliegue territorial y económico de los Estados Unidos se basa en esta constante aportación de europeos. Canadá, Australia, América del Sur, Siberia, son zonas a donde los inmigrantes acceden en número notable.

La lengua señala en muchos casos las líneas de desplazamiento. Ingleses e irlandeses prefieren emigrar a América del Norte; portugueses y españoles lo hacen casi en su totalidad a América del Sur.

Las causas son diversas. Se ha señalado como espoleta la noción de presión demográfica: emigran los habitantes de países superpoblados, como Inglaterra o Alemania, y concretamente los de regiones y zonas cuya densidad de población, en relación con el número de puestos de trabajo o de nivel de producción de alimentos, es excesiva. Pero parecen influir no sólo las circunstancias del país emisor sino también las del país receptor.

Indudablemente las motivaciones económicas han jugado en todo momento un papel decisivo. Las masas rurales y artesanas, agobiadas en los momentos de crisis, han intentado buscar una nueva vida lejos de la patria. H. Jerôme ha demostrado la influencia de los ciclos económicos sobre la emigración a los Estados Unidos. En el flujo de europeos hacia otros continentes ha actuado unas veces una crisis agrícola europea, como la de 1847; otras veces una circunstancia excepcional, como los hallazgos de oro en California, en Australia o en África del Sur.
La situación geográfica es otro factor clave. Los rusos emigran hacia Siberia; los latinos hacia América; los países marítimos del Oeste europeo, Portugal, España, Inglaterra, encuentran muchos estímulos para lanzarse a través del océano.
Los factores políticos no deben ser olvidados. Algunos estados pusieron trabas a la emigración de sus hombres; otros, ansiosos de establecer un imperio colonial, lo estimularon. A finales del siglo salían 300.000 ingleses cada año, hacia las colonias. Los habitantes de Alsacia-Lorena que en 1871 optaron por la nacionalidad francesa, al ser ocupados estos territorios por Alemania se trasladaron en masa a Argelia. En cambio no han influido apenas los motivos religiosos, con la excepción de los judíos de Europa central, que, al ser perseguidos, pasaron a Inglaterra y después a los Estados Unidos, para constituir la poderosa comunidad judía norteamericana.

Para los países europeos las consecuencias no fueron visibles más que en casos especiales. Irlanda tenía en 1835 ocho millones de habitantes; entre 1845-50 perdió casi dos millones, de los cuales más de la mitad emigraron a Norteamérica. Al ser los emigrantes jóvenes y varones, se produce un envejecimiento de la población y una superpoblación femenina, doble obstáculo en los años siguientes para la recuperación demográfica del país. Para Irlanda la emigración fue una sangría; en cambio para Inglaterra fue la base de su poder mundial.

La intensidad de la emigración europea fue creciente a lo largo del siglo. Proceso poco acusado hasta 1845, comenzó a adquirir volumen a partir de las crisis económicas y políticas de los años 1846 a 1848, aumentó notablemente desde 1880, cuando se intensifica la emigración alemana y se reparte el continente africano, y adquiere un volumen espectacular en los primeros años del siglo XX, hasta 1914. La Primera Guerra Mundial pone un freno casi definitivo a esta difusión europea por todos los continentes.

7. Sociedad

Surgimiento y situación del proletariado
Al desaparecer las tierras comunales, muchos campesinos se trasladaron a la ciudad. De esta manera, en las ciudades industriales se fue acumulando una masa de personas en busca de trabajo. Esta abundancia de mano de obra fue aprovechada por los dueños de las fábricas (los capitalistas industriales), que contrataron a los obreros por salarios miserables. Así, la situación de estos trabajadores de fábricas era realmente espantosa. El sueldo que recibían apenas les alcanzaba para comer, vestían con andrajos y habitaban en inmundas chabolas (viviendas precarias, construidas con material de desecho) a las afueras de las ciudades; estabann sometidos, además, a una jornada laboral agotadora que no baja de las 14 horas diarias. Para colmo, muchas veces los industriales, a fin de pagar todavía menos, lo que hacían era contratar a mujeres y niños. De esta forma la masa trabajadora se hallaba siempre hambrienta, y su vida media no solía superar los 40 años. Muchos matrimonios obreros no podían alimentar a sus hijos y se vieron obligados a abandonarlos en los orfelinatos. Estas instituciones se vieron tan sobrecargadas de niños, que comenzaron a venderlos a las fábricas, convirtiéndolos así en verdaderos esclavos que trabajaban sólo a cambio de la alimentación. Es todo ese mundo de miseria y de dolor que nos describe Dickens en su novela «Oliver Twist».

La sociedad de clases
Con la industrialización aparecen nuevos grupos sociales; empresarios y banqueros como elementos innovadores, obreros industriales como mano de obra. Es una sociedad más compleja. Pero sobre todo es una sociedad de estructura nueva, más dinámica.

La sociedad preindustrial está constituida por estamentos, grupos cerrados, determinados en gran medida por el nacimiento. Dos de estos grupos, la nobleza y el clero, poseían derechos superiores a los otros estamentos: exención de impuestos, monopolio de ciertas funciones —gobierno, administración de justicia—; disfrutan de su propio estatuto jurídico, no se les pueden aplicar las leyes generales. Se concibe a la sociedad como un organismo en el que cada miembro o cada estamento tiene una función reservada: gobernar o trabajar.

La sociedad industrial es la denominada de clases. La forman grupos abiertos, determinados fundamentalmente por la fortuna. Ninguna función es monopolio de grupo; el hombre con capacidad puede acceder a cualquier cargo de responsabilidad. En la realidad la igualdad de los hombres se redujo al ámbito de los principios teóricos, a la igualdad ante la ley. De hecho subsistieron grandes diferencias de fortuna y cultura entre las clases altas y medias y las clases bajas, formadas por el campesinado, restos de un artesanado en retroceso, y proletariado o clase obrera.

Algunos autores han considerado que era inevitable una fase de miseria de las masas en los primeros momentos de la industrialización. La construcción de fabricas y máquinas requiere acumulación de capital, y ésta no es posible sin una reducción drástica del consumo. En ese período la capacidad de ahorro no se orientaría hacia el consumo sino hacia la inversión. Otros investigadores niegan que la industrialización deba apoyarse inevitablemente en la pobreza popular, y citan el caso de los Estados Unidos, donde escaseaba la mano de obra y fue posible la industrialización con salarios altos.

Con la industrialización se produjo una separación creciente entre capital y trabajo. El dueño disponía del dinero y era propietario de las máquinas, el proletario proporcionaba la fuerza de trabajo. En realidad a cambio del salario lo que hacía era vender su fuerza de trabajo. Y ante la competencia entre empresas y la necesidad de renovar continuamente la maquinaria, los propietarios reducían al mínimo el coste de la mano de obra, especulando con el paro que las máquinas habían engendrado. Eden, discípulo de Adam Smith, escribía a finales del siglo XVIII: "EI hombre que no puede ofrecer más que su trabajo... está condenado por la naturaleza a encontrarse casi completamente a merced del que lo emplea".

Los salarios además de ser bajos tenían el inconveniente de no ser fijos; podían reducirse por multas dictadas por la escasa calidad o cantidad del trabajo hecho, a juicio del patrono, o por circunstancias totalmente ajenas a la vida de la empresa, como ocurrió en Manchester en la década de 1820, donde al bajar los precios de los artículos artesanos los empresarios aprovecharon para reducir los ingresos de sus obreros, sobre el supuesto de que podían vivir con un salario inferior.

Problema más agobiante que el de los salarios bajos fue el de los horarios excesivos. El manejo de una maquina resultaba menos extenuante que el de una herramienta preindustrial pero el alargamiento de la jornada anuló todas las ventajas.

Aunque en las ciudades mejoró el material con el que se construían las viviendas, en general empeoró el hábitat social. Engels denunció las condiciones de suciedad y hacinamiento en que vivía el proletariado inglés.

La búsqueda de mano de obra barata provocó el trabajo de mujeres y niños, que percibían salarios más bajos. En los hospicios y parroquias se alquilaba a los niños para poder atender gastos. La falta de horas de sueño, los trabajos inapropiados -niños y mujeres en las minas-, la falta de condiciones higiénicas de los pabellones fabriles hicieron estragos, y los gobiernos, ante la presión de las asociaciones obreras, hubieron de legislar para proteger a mujeres y niños y reducir los horarios.

Si la revolución tecnológica produjo un aumento impresionante de la productividad, provocó también un empobrecimiento notable en el nivel de vida de la clase trabajadora. Por otra parte, los salarios disminuían constantemente mientras aumentaba indiscriminadamente el precio de los artículos de primera necesidad, de modo que el poder adquisitivo de la familia obrera se vio notablemente reducido.

El trabajo de los niños
A causa de la desesperación de las familias por conseguir trabajo, al menos para ganar lo indispensable para solventar un plato de comida, fue necesario que las mujeres, y más notable aún los niños, comenzaran a trabajar para obtenerlo. Los trabajos que estaban al alcance de este grupo de personas eran arduos, se necesitaban fuerzas necesarias para aguantar jornales de aproximadamente doce horas, algunos llegando a las catorce horas diarias inclusive y con la poca alimentación que recibían, en proporción a las fuertes tareas que realizaban, se debían debilitados al poco tiempo, y el promedio de vida era muy bajo.

El trabajo más común realizado por los niños era generalmente el de trappers; éste consistía en que los niños debían sentarse detrás de las puertas o trampas de las galerías por las cuales tenían que pasar los vagones cargados de carbón, que tenían como destino caminos secundarios que desembocaban en el principal, lugar donde se acomodaba el mineral y luego era llevado a la superficie. Éstos lugares eran muy oscuros, y se necesitaba que la persona que ejecutara el trabajo sea muy pequeña, porque el espacio para que queda allí era muy escueto. Los niños se sentaba en un hueco del muro y al oír que se aproximaba la vagoneta, debían abrir la trampa con una cuerda, para cerrarla después que había pasado.

Era común ver que los niños conciliaran fácilmente el sueño en esos lugares, pues eran húmedos y el trabajo era demasiado monótono. Si el capataz los encontraba en tal situación, los golpeaba para que no perjudicaran el trabajo. No sólo eran maltratados y poseían un trabajo en el cuál no se veía la luz del sol, sino que tenían solamente los domingo para aprovechar del aire puro, desarrollar sus capacidades físicas y mentales con naturalidad.

Debido a estos factores, la mayoría de los niños poseían cierto grado de deficiencia mental, por no poder desarrollar sus capacidades en el debido momento, los años de su infancia.

Problemas sociales de la industrialización
Hay un período de construcción de fábricas y de máquinas, que requiere acumulación de capital, y ésta no es posible sin una reducción drástica del consumo, de tal manera que la capacidad de ahorro se orientaría hacia la inversión, otros investigadores niegan que inevitablemente la industrialización deba apoyarse sobre la pobreza popular. La industrialización generó problemas nuevos.

Entre las empresas industriales se suscitó la competencia por los mercados; para conquistarlos era necesario abaratar la producción, renovar la maquinaria, ampliar el volumen de las fábricas. La acumulación de capital es imprescindible para conseguir estos objetivos.

En tal circunstancia en una empresa era una supuesta ventaja pagar bajos salarios, no era difícil conseguir esto, porque las máquinas habían sustituido el trabajo del hombre, por lo tanto sobraba mano de obra.

A fines del siglo XVIII, Eden -un discípulo de Adam Smith- escribió : "El hombre no puede ofrecer más que su trabajo... está condenado por la naturaleza a encontrarse casi completamente a merced del que lo emplea". A raíz de este tipo de pensamiento se abusó del ser humano en diversas formas. Por ejemplo, "en las fábricas de hilados de Manchester se multaba el ir sucio, el silbar durante el trabajo; el obrero enfermo que no podía encontrar sustituto debía pagar seis chelines al día por "pérdida de energía mecánica". Los salariaos eran insuficientes, debido a factores como el recientemente nombrado, no eran fijos, se podían elevar o reducir, lo más común era que se reduzca el suelo, encontrando cualquier tipo de pretexto para hacerlo.

Otro problema que surgió fue el de exceso de horas de trabajo, si bien el trabajo con la ayuda de máquinas se hacía más llevadero, los jornales laborales eran abusivos, ya que constaban de más de 16 horas de trabajo diario. Estos horarios no eran exclusivos para hombres fuertes, las muchachas jóvenes también debían cumplirlo, a causa de esto en un corto plazo de tiempo, la salud y la belleza de las personas se destruía.

Las mujeres y los niños comenzaron a formar parte del proletariado, esto sucedió debido a la necesidad de mano de obra barata. El estilo de vida cambió, la salud se deterioró, se provocaron desastres debido al tipo de trabajos inapropiados (niños y mujeres en las minas, pabellones fabriles llenos de gente), a las falta de horas de sueño, falta de higiene en pabellones fabriles. Frente a la presión de las asociaciones obreras, los gobiernos crearon legislaciones para proteger a esta parte de la sociedad(mujeres y niños) y reducir los horarios.

Burguesía industrial
La burguesía deja de ser considerada una clase inferior a los nobles gracias a la posición alcanzada. El crecimiento de poder económico de la burguesía favoreció para que esta llegara a esa posición socioeconómica.
Para estudiar la burguesía debemos internarnos en sus orígenes:

En plena revolución manufacturera nos encontramos con productos mercantiles que eran dueños de sus talleres, donde trabajaban junto a su familia, oficiales y aprendices. Al crecer la demanda de mercadería, no todos estuvieron en condiciones de adaptarse a través de la tecnología y aquí, podríamos decir que este grupo se dividió en dos: los que pasaron a ser parte del proletariado y, los mas afortunados, que lograron tecnificarse. Este ultimo grupo junto a labradores acomodados y comerciantes-empresarios son la base sobre la que se construyo la burguesía industrial.

  • Los Yeoman (este termino, según Marc Baldó Lacomba significa "dueño de tendencias o propietario independiente, relativamente acomodado"): se enriquecieron combinando actividades agrarias, alquilando tierras que explotaban racionalmente junto a las suyas, y montanto jennies y talares que con frecuencia distribuían entre los campesinos pobres.

Una parte de este sector de campesinos ricos fue prosperando: añadieron con el correr de los años mas y más lotes. Para trabajar las tierras solían invertir en nuevas técnicas y la mano de obra era de los vecinos más pobres. Sólo unos pocos, dueños de tierras propias o arrendatarios lograron terminar siendo ricos granjeros.

  • Los comerciantes-empresarios: fueron los que a través de créditos o con socios capitalistas o con ahorros propios montaron pequeños negocios.

Estas pequeñas empresas aprovecharon el momento y usando o creando la tecnología e invirtiendo el capital que tenían o pedían prestado, y usaron la mano de obra disponible, fueron creciendo, en algunos casos, y en otros casos fueron "tragados" por el sistema y sus competidores. La lucha entre los competidores era tan salvaje que el que no se actualizaba estaba condenado al fracaso, ya no podía cubrir sus costos.
A estos grupos dentro de la burguesía debemos agregar a algunos "inventores" que promovieron la tecnificación de las industrias.

La burguesía industrial se formo con el capital de trabajo suyo y el de empleados. Los comerciantes-empresarios, aunque hubiesen dominado una parte del desarrollo capitalista, casi no contribuyeron en la fase industrial. Esta era cosa de la burguesía en ascenso, de esos artesanos y proletariados con plata y suerte.

Guillermo Pitt decía que "todo ciudadano que posea una entrada anual de 10.000 libras tiene derecho a la dignidad de par, por humilde que sea su origen".

Dentro de este sistema se desarrollo la división técnica y social del trabajo característica del capitalismo industrial, en la cual los fabricantes se diferenciaban socialmente de sus trabajadores. Los fabricantes contrataban a trabajadores y los hacían trabajar en sus máquinas. Además privatizaban las ganancias derivadas de la venta de las mercancías, reinvirtiéndolas, con frecuencia en ampliar el negocio.

La introducción de las máquinas y la centralización productiva en las fábricas "aceleraron" el proceso de proletarización de millares de menestrales que aún eran relativamente independiente. En este proceso la nueva generación de obreros desplazo a los menestrales, a los trabajadores manuales de las manufacturas, a los trabajadores a domicilio. Este proceso no fue automático. Para los artesanos y trabajadores manuales el maquinismo fue una catástrofe, pero muchos trabajadores compitieron desde sus talleres contra la industria fabril.

La formación de la nueva clase obrera
Debemos empezar viendo como se formo la clase obrera. Ésta se formo a lo largo de un proceso histórico. Hubo dos clases sociales que terminaron en la clase obrera:

  • los campesinos que fueron echados de las tierras que cultivaban o de sus pequeñas propiedades, y
  • trabajadores domésticos y artesanos mas o menos independientes,

La clase obrera no surgió de la nada, sino que se formo a partir de algo que no era una clase social.

Una clase social se forma por la posición objetiva que ocupa cada persona. En el capitalismo, aquella persona que, por no ser propietaria de medios de producción, venda su capacidad o fuerza de trabajo a cambio de salario, ocupa, una posición definida en la estructura socioeconómica. Por eso, grupos sociales tan distintos pronto se fueron integrando en la clase obrera.

Probablemente, el primer factor en la formación de la clase obrera fue la disminución de la población agrícola, y el aumento paralelo de la población urbana.

Una vez que habían abandonado las tierras la población rural, en Inglaterra, fue perseguida y obligada a trabajar.
Los campesinos se conviertan de un día para el otro, y en pocos años, en menesterosos, mendigos, pobres, ladrones, bandidos y criminales. Según los jueces "la clase peligrosa". En Londres uno de cada ocho de ellos era de la "clase peligrosa". Ellos merodeaban por ahí, los pueblos, campos, caminos y ciudades.

Las leyes para reducir esta población son bien ilustrativas: solo los viejos e incapacitados podían tener derecho a mendigar. Los demás debían trabajar. El que no trabajaba podía llegar a la horca. Las leyes que van imponiendo la disciplina del trabajo asalariado, son en todas partes truculentas. Una serie de medidas producen este cambio. Se trata de cambios en las relaciones sociales de trabajo; modificación de los derechos de uso de los campesinos. Los campesinos perdieron sus antiguos derecho de uso, mientras tanto los campesinos acomodados pudieron "rescatarse" con facilidad, pero a medida que se disminuye en riqueza, la dificultad aumenta.

Los campesinos antes de ser asalariados fueron:

  • "pobres" que deambulaban por el país,
  • asalariados temporales que convivían la explotación agraria, trabajando pequeñas propiedades o trabajando a domicilio, o
  • Asalariados permanentes de los talleres manufactureros. Luego con la industria se "mudaron" a las fábricas.

Los artesanos mientras fueron:

  • "orgullosos" artesanos independientes, y
  • menestrales independientes de un comerciante – empresario y
  • Obreros asalariados en las fábricas.

La introducción de la maqui factura fue un aspecto decisivo en la formación de la clase obrera. Antes, en la época manufactura, en muchos oficios la producción dependía directamente del trabajador.

El telar de Crompton, fue un golpe mortal en la época de la manufactura. Muchos trabajadores hasta entonces estaban parcialmente proletarizados, desde entonces, lo estuvieron por completo.

Durante este período la clase obrera pasó por distintas etapas, primero fue la experiencia: trabajar como asalariado; Y luego reconocerse y tomar conciencia. Este proceso fue gradual y complejo. Hubo resistencias, solían hacerse en el siglo XVIII usando sistemas "tradicionales" de protesta social.

Las asociaciones protegían a sus socios, resistían la disminución salarial (reclamando salarios justos); garantizaban la defensa del trabajo "tradicional"; y en ocasiones recurrían a las huelgas. Pero en estas asociaciones eran ilegalizadas pero funcionan de igual modo, e incluso invitaban a la violencia. Eso fue, en buena parte. Lo que condujo a legalizarlas en 1824 – 1825, siempre y cuando terminen con la violencia.

Las experiencias empezaron a ser mucho más inmediatas y directas. Lo que a lo largo del siglo XVIII pudo ser un conjunto de acciones y visiones próximas a un "sentimiento de clase latente", dio paso, desde finales de siglo los trabajadores se extendieron y en ocasiones unieron sus huelgas a clubes de reforma política y a movimientos democráticos.

Los trabajadores al darse cuenta de su desfavorable situación al ser explotados: ya que trabajaban quince horas, había insalubridad en el ambiente, en las fábricas y en las viviendas, el trabajo era compartido con las mujeres y los niños, sumado a que con el transcurso del tiempo, la reducción del salario fue cada vez mayor, los llevo a despertar a conciencia de clase. La clase obrera no obtuvo beneficios en la industrial sino...

"Mas patatas, pocas prendas de vestir de algodón para su familia, jabón, un poco de té y azúcar" [...]. (E.P.Tompson)
El ludismo fue el primer movimiento social contra de la maquinofactura. Este fenómeno se produjo durante el siglo XVIII y parte del siglo XIX. No solo debemos verlo como un movimiento de destrucción de máquinas, sino como un movimiento de resistencia a la propiedad burguesa y a las relaciones sociales que nacían. Con frecuencia los ludistas destruían a las máquinas que los dejaban sin trabajo. Pero también organizaron acciones constitucionales, reclamando al parlamento protección para la pequeña propiedad mercantil simple, amenazada por la fábrica. Hubo iniciativas judiciales, costeadas por millares de artesanos. Lo que querían era " que no le robaran mas pan a los obreros honrados".

Los ludistas realizaron motines en Inglaterra. Los más importantes fueron:

  • Nottingham – Leicester – Derby.
  • Los distintos laneros de West Riding.
  • Los distintos algodoneros de Lancashire.

Estas situaciones provocaron estallidos sociales y finalmente llevaron, a que los estados incluyeran dentro de los derechos, al trabajador.

Las primeras leyes laborales estuvieron destinadas a la protección del descanso de los trabajadores y del trabajo de los niños y mujeres. A lo largo del siglo XX, el derecho laboral se fue ampliando hasta acabar todos los aspectos de las relaciones laborales.

El Socialismo
Era evidente que para entonces los artesanos vivían la mejor situación entre los obreros, tampoco podían quejarse los campesinos, y los realmente desgraciados fueron los trabajadores de las fábricas, que se habían nutrido de campesinos que huían a la ciudad, o de artesanos arruinados. La situación provocó la preocupación de quienes consideraban que la libertad económica y el libre cambio solo servían para enriquecer desorbitadamente a unos pocos, manteniendo en la miseria a los demás, provocando la anarquía y la desigualdad social, era necesario renunciar al liberalismo económico y levantar a la sociedad sobre otras bases nuevas. A esos filántropos se les denominó desde 1840 socialistas, y se les clasificaron en utópicos, destacan: Claude Henri Saint – Simon; Robert Owen; Charles Fourier; Louis Blanc y Pedro José Proudhon. Los socialistas científicos más reconocidos son Carlos Marx y Federico Engels.

Movimientos sociales
Ludismo
Eran huelgas que ocurrieron a fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX acompañadas de incendios del fábricas y la destrucción de máquinas.
Se le llamo Ludismo por el obrero llamado Ned Ludd.
El parlamento intervino, promulgada una ley que castigaba con pena de muerte a quienes destruyeran las máquinas industriales. A pesar del castigo se extendió por toda Inglaterra.

Trade Unions: Son las primeras luchas de obreros surgieron las primeras organizaciones de trabajadores llamadas Trade Unions o sea sindicatos, estos sufrieron serios descalabros y persecuciones por parte del gobierno.

Cartísmo: En 1836 fue fundada la Asociación Obrera de Londres, fue dirigida por el carpintero Lovett elaboró una petición ante el Parlamento, que fue suscrita por más de un millón de firmas que se le llamó carta de ahí proviene el nombre de cartísmo fue un fracasó.

Cooperativismo: las cooperativas son asociaciones que tienen por objeto realizar actividades económicas. El cooperativismo surgió en Inglaterra.
Legislación Obrera: el Parlamento empezó a dictar diversas leyes que van a constituir la iniciación del Derecho Obrero.
En 1802 se expidió un decreto que reglamentaba el trabajo de los aprendices.
En 1822 se consideró legal la formación del sindicato
En 1833 se prohibió la jornada de 10 horas para mujeres y los adolescentes.
En 1834 promulgó la Casa para Obreros destinada a los trabajadores sin empleo, enfermos o inválidos.
Socialismo Utópico: las ideas socialistas de Owen fracasaron porque pretendían por medio del convencimiento, obtener al apoyo de todos los capitalistas Roberto Owen inició la historia del socialismo en Inglaterra.
Las ideas socialistas que pretenden obtener un régimen de vida humanitaria, a base de convencimiento, buena voluntad etc.
Se llama utópicas en recuerdo de la obra literaria de Tomas Moro, Utopía (isla donde imperaba la bondad y la ayuda mutua).
Socialismo Científico: la historia económica y social de la humanidad ha sido una permanente lucha de clases entre explotadores y explotados.
El sistema económico actual, capitalista, se basa en la explotación del trabajo asalariado, por medio de la Plusvalía.
La clase trabajadora debe tomas el poder político por la fuerza y establecer la dictadura y proletariado.
La dictadura del proletariado debe ser el primer paso para crear un sistema económico y social tanto la producción como la distribución de la riqueza.
En que el utópico fracaso debido a que se trataba de obtener un nuevo régimen a base de convencimiento y buena voluntad.
Y que el científico querían los mismos derechos en forma violenta para poder establecer la Dictadura de Proletariado y lo lograron.

Conclusión:
¿Cómo se vieron afectadas las clases sociales de la revolución industrial?
Entre 1400 y 1700 la civilización moderna sufrió el primer cambio económico importante de esta era. Fue llamada la revolución comercial que termino con la economía estática de la edad media y la sustituyo un capitalismo dinámico. Éste, fue tan solo el primer cambio rápido relacionado con los bienes de este mundo. Pronto lo siguió la revolución industrial.

La revolución no fue un fenómeno que se produjera solo en las fabricas. La revolución nació de una multiplicidad de causas. Algunas mas desarrolladas que otras. La agricultura, los sistemas de comunicación, la población (en el sentido de crecimiento y distribución), el comercio, las finanzas, la estructura social y la educación también estuvieron presentes.

Básicamente, pienso que la revolución industrial fue, la transformación de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, a través del desarrollo del capitalismo industrial.
Este cambio se produjo por primera vez en Inglaterra entre la segunda mitad de siglo XVIII y las primeras décadas del siglo XIX.

Las características principales fueron:
Una nueva organización social:

  • Se desarrollaron las nuevas relaciones para producir a través del salario.
  • El trabajo se hizo más productivo: se profundizo la división del trabajo, aparecieron las fábricas, se desarrolló y creció la mecanización, se aprovecharon nuevas formas de energía.
  • La producción creció a ritmo constante
  • La mano de obra dedicada a la industria termino superando a las dedicadas a las actividades agrarias.

Crecimiento de la producción:

  • Se produce en el capitalismo (medio que permitió que se desarrollara la revolución industrial)
  • Se crearon mercados interiores y exteriores internacionalizando el sistema económico.

Nueva estructura social

  • Se desarrollaron nuevas clases sociales (burguesía propietaria de los medios de producción y el proletariado que trabajaba para la burguesía; desarrollado y subdesarrollado; mercado y producción de mercancías la lucha entre ambos será constante en las sociedades industrializadas)
  • Los países más desarrollados dominan el mundo

8. Economía

Hundimiento de la Pequeña Industria
La pequeña industria era la misma des sistema gremial medieval o del sistema de empresario de los siglos XVII y XVIII. Era una industria difusa y variamente extendida difícil de limitar. El campesino que empezaba a trabajar en el taller de la ciudad también continuaba cuidando sus campos de cultivo o admitía el trabajo par que el y su familia le facilitaba el empresario. En la ciudad el artesano vendía el mismo los productos que salían de sus manos. ¿Campesinos, artesanos o comerciantes? Un poco de todo al mismo tiempo.

En el campo la pequeña industria se encontraba un poco por todas partes; En gran proporción era una industria familiar y doméstica. El campesino fabricaba sus muebles y utensilios; quizá la construcción del carro se dejaba para el carretero especialista y la parte metálica para el herrero; pero carretero y herrero eran a la vez campesinos en sus propias tierras. Las necesidades no siempre grandes de la gente del campo estaban al alcance de esta industria familiar.

Esta industria familiar se desperdigaba en talleres, junto a los bosques o a lo largo de los ríos que facilitaban la energía necesaria, pero funcionaban solo durante el invierno, por que la llegada de la primavera obligaba a que herreros, tejedores, ceramistas, etc., dejaran el taller por la tierra de cultivo donde trabajaban mas de ocho meses, es decir, la pequeña industria rural se movía al ritmo de las estaciones.

En la ciudad el artesano trabajaba todo el día en el taller; oficiales y aprendices vivían generalmente en la casa del maestro que les daba de comer y les pagaba por meses o años, la producción debía ser pequeña y poco competitiva. El maestro o patrón vivía de un mercado pequeño que le permitía algunos beneficios modestos. Pero cuando el ferrocarril abrió los mercados a los grandes fabricantes, los precios pudieron unificarse y entonces el pequeño artesano no pudo resistir la competencia.

El liberalismo económico
Es la doctrina elaborada por la burguesía para justificar su enriquecimiento y la miseria de la clase trabajadora.
Su principal representante es el economista Adam Smith que, en 1776, publicó su obra titulada "Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones" En ella se defiende la teoría que el Estado debe mantenerse apartado de la economía del país, no debe fijar ni precios ni salarios, ni debe proteger a los obreros. Los empresarios pueden actuar con entera libertad y como mejor le parezca. La misión del Estado es simplemente la de policía: mantener el orden público pero sin intervenir para nada en los asuntos económicos.

El lema del liberalismo fue "Dejar hacer, dejar pasar; el mundo va por sí mismo". Naturalmente, al desentenderse el gobierno de las cuestiones sociales y económica al dejar a los obreros en manos de los empresarios que fijaban a su antojo los sueldos, la situación del proletariado fue empeorando continuamente, a medida que se desarrollaba la industrialización.

La Banca, Madre de la Industria

La revolución industrial no solo fue asunto de tecnología sino también de economía: consistió en cambios en el volumen y en la distribución de la riqueza a la vez en que los métodos por los cuales dicha riqueza se dirigió hacia fines especificados. Hubo una estrecha conexión entre los dos movimientos. Sin las inversiones, la industria hubiese continuado tal vez en su lento progreso -- aumentando las compañías, extendiéndose el comercio, mejorándose la división del trabajo y haciendo de los transportes y finanzas mas especializados y eficaces --, pero no habría habido revolución industrial. Por otra parte sin los recursos recién descubiertos, las inversiones difícil mente se hubieran realizado, y su aplicación hubiese sido muy limitada. Fue pues el crecimiento de los ahorros y la facilidad con la cual se pusieron a disposición de la industria, lo que hizo posible la revolución industrial.

Hubo que organizar el crédito, lo que desarrollo considerablemente la banca, las bolsas y las sociedades anónimas, aunque algunos gobiernos se mostraran preocupados por este hecho. Las acciones se convirtieron pronto en una mercancía que las bolsas hacían de precio muy variable, con la que aumentó la rapidez con que se conseguían fortunas y se perdían. El "Dios - oro" empezó a jugar un papel extraordinario y con él la alta banca.

La Nueva Estructura Económica
Los fisiócratas de Turgot, y los liberales como Adam Smith habían desencadenado una lucha contra las teorías mercantilistas del siglo XVII que hacían intervenir al estado para proteger, con fuertes aduanas, la economía de cada nación.

La aparición de la doctrina del "Laisses Faire" acompaño a los cambios de la estructura económica que aportaba la revolución industrial, y la obra de Adam Smith (investigación sobre la naturaleza y las causas de las riquezas de las naciones) aparecida en 1776, se convirtió en la Biblia de los nuevos industriales Ingleses, que argumentaban que se debía dejar el mundo económico en manos de sus propias leyes naturales; Solo la libre concurrencia permitiría aumentar la producción y mejorar la maquinaria; la ley de la oferta y la demanda debía de ser la única en regular los precios de los productos, en que el estado no tenía por que intervenir. Fisiócratas y liberales estaban plenamente convencidos de que el mundo de los negocios tenía sus propias leyes que se regían con la misma exactitud de las leyes de la física.

Pero por que se adivinaba que por debajo de los abusos del sistema fabril, podía encontrarse una revolución potencial de nivel de vida de las masas, lo que saltaba a la vista era la injusticia evidente del sistema, que condenaba a una mayoría a la miseria en beneficio de la riqueza creciente de una minoría.

9. Tecnología

Los Descubrimientos Técnicos y la Mecanización
Inglaterra había sido durante la segunda mitad del siglo XVIII, el país de las máquinas. Éstas eran movidas a mano, o bien por la fuerza de una corriente de agua, y sobre todo a vapor, desde que James Watt creó para él e Inglaterra el monopolio de la máquina de vapor, que por decisión del parlamento británico la patente se prolongó hasta 1800.

A partir de 1970 aparecieron en Inglaterra las grandes fábricas textiles, y el desarrollo extraordinario que tuvieron los inventos en Inglaterra se reflejó bien en las listas de patentes concedidas. Antes de 1760 solo eran 12 anuales, para 1776 fueron 31, para 1792 sumaban 85, y para 1825 alcanzaban las 250, lo que prueba el espíritu de empresa y de investigación que debió dominar entre los científicos y técnicos ingleses, y con ello se despertaba la fe en la máquina y en su mejora progresiva.

En Francia para 1816 solo existían unas 200 máquinas de vapor, pero en 1848 tenía 5300. Lógicamente el precio de las cosas pudo descender un 50%, e incluso un 70% por lo que los objetos para entonces reservados para personas con suficiente capacidad económica, pasaron a ser de uso normal: camisas, sábanas, zapatos... otros pequeños descubrimientos hicieron el trabajo más fácil y la vida más agradable: la plumilla de acero sustituyó ventajosamente a la pluma de ave, y apareció la máquina de coser, las bujías y cerillas.

Un peligro apareció contra la máquina: el obrero, que temió verse superado y eliminado. Se acusó a la máquina de la disminución de salarios, de la falta de trabajo y de provocar que muchos obreros tuvieran que adaptarse a un oficio que les parecía nuevo.

Orígenes del maquinismo
Los primeros síntomas de la Revolución Industrial y el nacimiento del régimen fabril (relativo a la fábrica), tiene sus orígenes en la máquina textil.
El punto de partida tuvo lugar, como ya hemos mencionado, en Inglaterra, país que poseía ricos depósitos de carbón y de hierro y que podía obtener enormes cantidades de materias primas procedentes de sus muchas colonias dispersadas en el mundo. Esta nación, en el siglo XVIII se había convertido en la potencia mercantil e industrial más importante del mundo. Sus posesiones se extendían por todo el globo por lo que las flotas inglesas recorrían todos los mares y sus comerciantes traficaban en todas las latitudes.

Dicha situación aumentó la demanda de muchos artículos, entre los que se contaban los tejidos de algodón y que por provenir en su mayor parte de la India, se les llamaba indianas. Debido a que la industria inglesa, basada en el simple trabajo manual de sus obreros, no alcanzaba a satisfacer las necesidades crecientes del mundo, y porque no podía competir con el bajo costo de la obra de los hindúes, los industriales de la región de Lancashire -vecina al pueblo de Liverpool- ofrecieron importantes premios a quienes lograsen crear nuevos procedimientos que fuesen más eficientes que la antigua rueca y el primitivo telar. A partir de estas ofertas surgieron las primeras máquinas para hilar, para tejer y para desmontar el algodón.

La primera máquina para hilar algodón fue lograda por James Hargreaves, carpintero-tejedor de Blackburn. Durante los años 1764-1767, inventó un torno o maquinaria simple, movida a mano y por medio de la cual una mujer podía hilar, al principio seis o siete, pero después hasta ocho hilos a la vez.

En la misma época, Richard Arkwright, barbero y confeccionador de pelucas de la ciudad de Preston, construyó en 1768 el "bastidor". Era una máquina hiladora movida por una rueda que era impulsada por una corriente de agua y que producía un hilo más resistente que la de Hargreaves. La tercera máquina para hilar algodón fue la de Samuel Crompton, un tejedor de Bolton.

El inventor de la primera máquina para tejer algodón fue el clérigo y poeta inglés Edmund Cartwright, quien en 1784, diseñó un telar provisto de una lanzadera automática, movido por una energía proporcionada por caballos, ruedas hidráulicas o bien máquinas a vapor.

Con la aparición y perfeccionamiento del hilado y el tejido del algodón aumentó la demanda de ese textil. De ahí que la creación del norteamericano Eli Whitney se estandarizó rápidamente. Whitney logró inventar la primera máquina desmotadora de algodón, es decir, una máquina que quitaba las semillas y las pelusas que naturalmente se encuentra en él.

Todos estos inventos provocaron trastornos. El telar hidráulico, la hiladora mecánica y el telar mecánico se transformaron en máquinas de gran peso y de grandes dimensiones, que no cabían en casas. De esta forma, nació la necesidad de emplazarlas en amplios edificios y, a la vez, contratar obreros que las hicieran funcionar bajo la vigilancia del dueño o de un administrador. Comenzó, entonces, a desarrollarse el régimen fabril

La Revolución de los Transportes
La Europa del este del Elba no podía soñar en otras cosas que no fueran sus viejos caminos, polvorientos en verano, convertidos en un barrizal durante la primavera; pero en la Europa occidental los medios de transporte sufrieron un cambio tan extraordinario que puede hablarse de una verdadera revolución de los transportes, base de la revolución industrial que justificó la transformación de la economía europea.

En primer lugar, se mejoraron los viejos medios: mejores carreteras y redes mas tupidas, la infraestructura de arenilla y el revestimiento más resistente inventados por el escocés Mc. Adam hacia 1819, fue conocido en Bélgica a partir de 1830, y desde mediados del siglo en Francia y Prusia. Los obreros y vagabundos se desplazaban a pie, y los burgueses y nobles a caballo o en carroza. Por las carreteras entre grandes ciudades, (las mejores) se podía circular a una velocidad módica que llego en 1848 a un promedio de 6 Km./h, las diligencias pesaban hasta 5 toneladas y podían transportar a unos 18 pasajeros. En Francia durante la época del directorio los coches tirados por 5 caballos aceptaban 3 o 4 pasajeros y alcanzaban los 15 Km./h.

Víctor Hugo aseguraba que se marchaba "como el viento", pero con una incomodidad grande, polvo, calor, estrechez, traqueteo, malas camas en las posadas y borrachos esperaban al viajero atrevido. Los transportes de mercancías resultaban muchísimo más lentos y caros, por lo que los comerciantes decidieron transportar sus mercancías por los ríos y canales que era más económico. Así en 1808 una maquinaria de origen Británico fabricada en Brimingham navegó el río Hudson, era el Clermont de Fulton dando una primera demostración de las posibilidades en materia de transportes de vapor.

Pese a lo anterior solo Inglaterra conoció un verdadero desarrollo industrial durante la primera mitad del siglo XIX, el resto del mundo tuvo la capitalización suficiente a partir de 1850 aún cuando en muchos lugares pervivían los viejos sistemas de producción.

Aplicación del vapor
La aparición de la máquina a vapor se ha considerado como el inicio de la Revolución Industrial. La aplicación de esta fuente de energía realmente transformó el sistema de trabajo imperante en el siglo XVIII.
Al comenzar el siglo XIX, tanto Inglaterra como Francia y Estados Unidos comenzaron a tener un acelerado desarrollo en su industria manufacturera y el aprovechamiento de esta nueva energía pronto se utilizó en los buques y ferrocarriles.
De ahí que se ha estimado que pocas invenciones han gravitado tanto sobre el curso de la historia como la máquina a vapor. Los primeros intentos de aprovechamiento de vapor datan de 1698, cuando Thomas Savery construyó la primera bomba accionada por esta fuente. Luego, en 1712, Thomas Newcomen, inventó el motor de balancín; en 1769, Nicolas Cugnot desarrollo un remolque de artillería propulsado por vapor; en 1780, James Watt ideó la primera máquina a vapor de "doble acción"; 1787, John Fitch construyó el primer buque a vapor, y en 1804, Richard Trevithick hace funcionar la primera locomotora arrastrada por una caldera a vapor. En el área automovilística, en 1769, Cugnot construyó en Francia y condujo el primer vehículo movido a vapor.

La máquina de vapor:
Las máquinas a vapor fueron ideadas por James Watt, este individuo basó el funcionamiento de su invento en el carbón, que era la principal fuente de energía de las máquinas de vapor.

En 1769, el inventor de la tan esperada máquina de vapor, James Watt, obtuvo su patente de ésta máquina. A comienzos del siglo XIX Gran Bretaña se convierte en la principal productora y exportadora de estas máquinas, era el país que tenía en mejor desarrollo éstas máquinas, al tiempo de su producción de carbón mineral, llamado hulla conoce un importante aumento.

El barco a vapor:
El primer modelo se denominó "Clermont", construido por el ingeniero estadounidense Robert Fulton. Dicha embarcación hizo por primera vez un servicio de regular de pasajeros en 1807, en el río Hudson, entre las ciudades de Nueva York y Albany, a razón de 8,5 kilómetros por hora. El modelo pesaba 150 toneladas y estaba equipado con una máquina a vapor y un rueda de pala. A partir de este barco, la navegación a vapor hizo rápidos avances en Estados Unidos y Europa, y en 1819, el "Savannah" cruzó el Atlántico. Paralelamente, se vio un auge en la construcción de canales, entre los cuales destacaron el Suez en 1869 y el de Panamá, puesto en servicio en 1914.

Imprenta a vapor:
En 1814, el Times, diario londinense, instaló la primera imprenta de vapor, que le permitió cumplir en dos horas el trabajo que antes exigía un día.
Hasta la aparición de estos inventos, las únicas máquinas existentes eran accionadas por el viento, el agua y los músculos de hombres y animales.
El maquinismo se desarrolló, primeramente, en Inglaterra hasta la caída de Napoleón en 1815, pues a partir de esa fecha y en el transcurso de los siglos XIX y XX, las máquinas fueron invadiendo los demás países de Europa y del mundo.
Desde fines de la pasada centuria, la revolución maquinista tuvo, como fundamental escenario, a los Estados Unidos, donde se realizaron los más trascendentales adelantos de carácter mecánico. Se inventaron nuevos medios de comunicación y de transporte. Se crearon artefactos de uso doméstico que modificaron las condiciones de vida diaria. Por último, se perfeccionaron las máquinas a vapor y se inventaron los motores eléctricos y de explosión.

Ferrocarril:
Aunque la primera locomotora utilizable fue originada por Richard Trevithick en el 1801, el primer ferrocarril verdadero fue construido por George Stephenson, en 1814 (en la imagen, la locomotora Rocket construida por Stephenson). Su creación arrastró, sin dificultad, algunos vagones de carbón, y en sólo unos años, en 1825, corrió el primer tren de carga y de pasajeros a una velocidad de 24 kilómetros. A nuestro país, el primer prototipo de ferrocarril llega recién en 1851, fecha en que se inaugura el primer ferrocarril de Chile y del hemisferio sur que tuvo su recorrido entre Copiapó y Caldera.

El ferrocarril representó una gran revolución en el mismo sentido cuando George Stephenson halló la solución para aplicar convenientemente la máquina de vapor a los transportes sobre rieles, abriendo con ello la posibilidad de transportar vagones cargados de mercancías y artículos di tuvo la capitalización suficiente a partir de 1850 aún cuando en muchos lugares pervivían los viejos sistemas de producción. versos, para 1829 el ferrocarril alcanza en pendientes una velocidad de 46 Km./h.

Evolución del arado

Hacia fines de la Edad Media, el principal y mayor invento que existía para labrar la tierra era el arado. A comienzos de 1700, el agricultor inglés Jetro Tull creó una máquina sembradora que distribuía la semilla en forma regular por hileras y luego la cubría de tierra, éste sistema permitió que las siembras se produzcan con mayor rapidez y que se reduzca al número estrictamente necesario la cantidad de granos que había que sembrar.

Pero las mejoras técnicas no fueron tan espectaculares. La agricultura ofrecía poca oportunidad para la especialización, y el empleo intensivo de la maquinaria en el campo llegó tan sólo en el siglo XX. Alrededor del 1780, nuevos tipos de arados se introdujeron al mercado, y con el tiempo un constructor de molinos de Escocia inventó una trilladora más eficiente. El aumento de la producción de hierro ayudó a sustituir la madera por el metal en la confección del arado y, en 1803, un arado de acero se puso a la venta en el mercado inglés.

A fines de 1770, un ganadero inglés logró producir ganado vacuno que daba mayor cantidad de carne, caballar con más fuerza y lanar de mayor tamaño y peso. Se introdujeron nuevas variedades de pastos y abonos. El inglés Charles Townshend descubrió que había ciertas plantas, como el trébol y los nabos, que enriquecían el suelo y evitaban que éste perdiera fertilidad. Haciendo una rotación adecuada de los cultivos, se podía aprovechar la tierra todos los años, sin tener que dejar buena parte en barbecho o descansando.

Gracias a esta revolución agraria se pudo alimentar a una masa humana cada vez más creciente, que empezó a concentrarse en los centros urbanos, industriales y mineros.

Consecuencias de estos avances:
- Estos nuevos avances permitirán a la agricultura encontrar nuevos mercados y vender a distancia mercancías frágiles,
- Permitirá a las ciudades alimentarse sin crisis de abastecimiento,
- Posibilitará los industriales concentrar sus empresas.
- Los suministros de carbón y materia primas se realizarán en forma regular y a bajo precio.
- Para los viajeros, el precio de un billete se reduce a la mitad.
- Por otro lado los ferrocarriles absorben gran cantidad de hierro, madera y carbón.

10. Distribución de Industrias en Inglaterra

Consecuencias de la revolución industrial
Los progresos técnicos que introdujo la Revolución Industrial, en el siglo XIX transformaron todos los aspectos relacionados con la vida europea.
Surge así, una nueva historia de la civilización occidental.
Consecuencias Económicas: Se imponen la industrialización y el capitalismo.
Desarrollo Comercial: el comercio se intensificó, tuvieron los países industrializados de vender mercancías y adquirir materias primas, se incrementaron el comercio, las comunicaciones y los transportes.
Sociales: Predomina la burguesía y surge el proletariado.
Desde el punto de vista social, vemos que antes de la revolución industrial las clases sociales estaban divididas de otro manera.
El poder estaba en manos del Rey, de la nobleza o señores feudales y del clero que gradualmente iban cediendo a la burguesía mercantil. Mientas tanto, el campesino vivía trabajando las tierras de los señores feudales y de la iglesia y los artesanos de lo que producían.
El mercado externo e interno crece notoriamente y los artesanos no podían satisfacer las demandas. Ante esta nueva estructura económica algunos artesanos iniciaron el camino de la tecnología. Producto de este camino fueron la burguesía industrial y el proletariado.
Los Yeoman y los comerciantes – empresarios fueron la base de la burguesía industrial. Los Yeoman crecieron trabajando la tierra y así comprando lotes y más lotes para obtener mas beneficios. Los comerciantes – empresarios tuvieron otra manera de crecer muy diferente a la de los labradores acomodados o Yeoman. Ellos pidieron prestamos, o con ahorros propios, o con varios socios, invertirían el dinero en las pequeñas empresas. Y así usaban el capital prestado para que la empresa crezca. La mano de obra utilizada fue cada vez más barata para ellos.

La burguesía prospero gracias al capital suyo y el trabajo de sus empleados. Aunque los comerciantes – empresarios hayan sido los dominantes una parte del desarrollo capitalista, casi no participaron en la fase industrial, la fase industrial estaba constituida por la burguesía en acenso, de los artesanos y proletarios con plata y un poco de suerte.

La división social y técnica del trabajo marco un punto importante del capitalismo industrial. La división técnica y social consistía en que los fabricantes se diferenciaban socialmente de los trabajadores. Lo que pasaba era que los fabricantes contrataban a los trabajadores y los hacían trabajar en sus maquinas, y así las ganancias que obtenían, las volvían a invertir en sus fábricas.

Y así, con la aparición de las máquinas en la industria en proceso de proletarización se acelero dejando a millares de trabajadores independientes si trabajo. Las máquinas "crearon" al obrero. Las máquinas desplazaron a los trabajadores manuales, a los menestrales, y a los trabajadores a domicilio. Todos estos trabajadores desocupados fueron a trabajar a las fábricas, y así fue como perdieron su independencia. Este proceso no fue automático, pero para los artesanos y trabajadores fue un "desastre" la introducción de las máquinas. También hubo muchos trabajadores que compitieron contra la industria fabril.

Mientas tanto, la clase obrera tuvo otro destino. Las personas que no eran propietarias de medios de producción y que vendían su trabajo a cambio de un salario, eran personas de la clase obrera. Los campesinos y los artesanos de diferente manera, fueron a parar a la clase obrera.

El primer factor posible para explicar las causas de la creación de esta clase sería la disminución de la población agrícola y el aumento de la población urbana. O sea, la población emigró a la ciudad., una vez que viven en ella, los persiguen para que trabajen, obligatoriamente. Los campesinos poco a poco se convirtieron en la "clase peligrosa" según los jueces. Para los jueces la clase peligrosa estaba constituida por criminales, ladrones, pobres y mendigos. En Londres, la "clase peligrosa" era tan numerosa que uno de cada ocho personas era de esta clase.

Al haber una superpoblación en la ciudad, se crearon leyes para reducir la "clase peligrosa". Estas decían: los que no eran ni viejos ni discapacitados (que tenían derecho a mendigar) debían trabajar. Y el que no trabajaba, podría llegar a la horca. Las leyes eran muy severas.

Los cambios en las relaciones sociales del trabajo se vieron en los derechos de uso de los campesinos. Los trabajadores lentamente iban a ser proletarizados, y así fue como terminaron.

La clase pasó por dos momentos importantes. Por el de la experiencia, y el de la conciencia, y ahí fue en donde reaccionaron. Se dieron cuenta de sus quince horas de trabajo, del ambiente en donde vivían y trabajaban, del trabajo de los niños y mujeres, y con el tiempo de la reducción de salario.

Se crearon, asociaciones para defender a los trabajadores, que no eran manifestaciones contra las máquinas solamente, sino también como un movimiento contra la propiedad burguesa. Organizaron acciones reclamando los derechos del trabajador.
Las primeras leyes laborales fueron, las que protegían a los trabajadores y a las mujeres y niños.
Políticas: Se consolida el liberalismo político bajo la forma de monarquía constitucional.
Ideológicas: Prevalecen el racionalismo y el sentido crítico.
Industrialización : Se difundió por los países europeos y los Estados Unidos.
Explosión Demográfica: Se produce en los países industrializados una inesperada explosión demográfica a su vez, resultado adelantos higiénicos y médicos. El crecimiento de la población benefició a la industria y favoreció la inmigración hacia otros países.

Revolución Agrícola: Inglaterra realizó notables progresos; introdujo la siembra de plantas de origen americano (maíz, papa), estableció las faenas agrícolas, aplicó abonos y fertilizantes.

11. Conclusión

Hasta comienzos del siglo XIX Europa era un continente agrícola, no preparado para afrontar una rápida industrialización, ni para enfrentarse a sus consecuencias negativas. Fábricas insalubres e inseguras, exceso de horas de trabajo, niños obreros, explotación de la mujer, bajos salarios, viviendas miserables, cesantía, condiciones en que se desarrolló en sus comienzos la nueva Era, fueron considerados los "Siete Pecados Capitales de la Revolución Industrial".

El desarrollo de la Revolución Industrial se originó en Inglaterra, ya que en este país estaban dadas las condiciones necesarias para el desarrollo de este proceso: existía paz interna, el país tenía una excelente ubicación geográfica, siendo una isla, teniendo libre salida al mar por cualquier punto cardinal, siendo experto en la navegación, con una burguesía que venía acumulando capital para lograr este gran cambio. Eric Hobsbawm dijo que el desarrollo económico necesario se daba en ese país doscientos años antes que en cualquier otro.

Este proceso perjudicó enormemente a los simples campesinos y trabajadores; existían unos pocos que poseían el poder, y la gran mayoría que estaba sometido a éste. A pesar de los inconvenientes e injusticias que se vivieron en el desarrollo de la Revolución Industrial, ésta fue la mayor impulsora de los avances tecnológicos que hasta hoy en día siguen en vigencia. No sólo se modificó la industria, los medios de transportes, la forma de trabajo, sino también la forma de vida y pensamiento.

Queda en clara evidencia que éstos logros no fueron alcanzados por los mejores, considerados o más compasivos métodos, pero sabemos que a partir de la segunda mitad del siglo XVIII en Inglaterra surgieron grandes cambios que a largo plazo beneficiarían no sólo a su propia nación, sino también al resto del mundo.

12. Bibliografía

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  • Baldó Lacomba, Marc. La Revolución Industrial. Madrid, Editorial Síntesis, 1993
  • Cuenca Toribio, José Manuel (Director). Historia Universal, Tomo III, América Hispana y Colonial. Del despotismo ilustrado a los nacionalismos. Barcelona, Océano, 1996.
  • D´Elia, Hugo. Historia Contemporánea, Tomo I. Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 1990.
  • Diccionario Enciclopédico Ilustrado Clarín. Bs. As. , Arte Gráfico Editorial, 1997.
  • Fernandez, Antonio. Historia Contemporánea. Barcelona, Vicens- Vives, S.A. , 1984
  • Licandro, Hugo. Los cambios económicos y sociales en el siglo XIX. Bs. As. , Kapeluz, 1972.
  • Nerega, Herminia (Directora). Historia del mundo contemporáneo. Bs. As. , Santillana, 2002.

 

Láminas y gráficos:

  • Cuenca Toribio, José Manuel (Director). Historia Universal, Tomo III. "Barco a vapor" pp. 767, Barcelona, Océano, 1996.
  • Ferrocarril, www.icarito.tercera.cl/enc_virtual/historia/index_univer10.com
  • Evolución del arado, www.icarito.tercera.cl/enc:virtual/historia/ndex_univer10 .com
  • Cuenca Toribio, José Manuel (Director). Historia Universal, Tomo III. "Mapa de Gran Bretaña" pp. 762, Barcelona, Océano, 1996.

 

 

Trabajo enviado por:
Melisa Tré
meli_tre@hotmail.com
5° Humanístico

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