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Sobre Competencias Laborales
Resumen: Principales Enfoques. Tipos de Competencias. Técnicas para determinar el Perfil de Competencias. Evaluación de Competencias. Desarrollo de Competencias.
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Autor: MSc Isel Valle León
Introducción.
Principales Enfoques.
Tipos de Competencias.
Técnicas para determinar
el Perfil de Competencias.
Evaluación de Competencias.
Desarrollo de Competencias.
Bibliografía
Introducción.
No son pocos los autores que sobre el tema de las competencias laborales
escriben por estos días, y una gran parte de ellos coincide en opinar que las
mimas constituyen una nueva alternativa para incrementar el rendimiento laboral
y la motivación, entre otros, lo cual sin dudas, constituye la finalidad de la
aplicación de este modelo (Gestión por Competencias). El artículo más que
tratar de modelos, pretende contribuir a ampliar en el lector los conocimientos
sobre el tema, desarrollando para ello una serie de aspectos relacionados con el
concepto de competencias.
Los cambios que hoy se producen en el entorno empresarial, caracterizados por
la globalización de la economía, y la continua introducción de la nuevas
tecnologías en los procesos de producción y administración en las
organizaciones, han provocado a su vez, cambios en las estructuras al interno de
las mismas, existiendo la tendencia el aplanamiento de estructuras y a la
constante evolución de los puestos de trabajo, lo cual hace difícil mantener
la estabilidad de los mismos.
Esta nueva realidad también ha modificado el contrato entre las organizaciones
y sus miembros, basándose ahora en el desarrollo profesional de los primeros y
en la búsqueda, por parte de los segundos, de nuevas formas para potenciar al máximo
las competencias de su personal.
Para dar respuesta a este gran reto, muchas empresas han optado por la aplicación
de un sistema de competencias laborales, como una alternativa para impulsar la
formación y la educación, en una dirección que logre un mejor equilibrio
entre las necesidades de las organizaciones y sus miembros.
Como en efecto, el concepto de competencias, es muy utilizado por estos días en
el contexto empresarial para designar un conjunto de elementos o factores,
asociados al éxito en el desempeño de las personas, y cuando se hace
referencia a los orígenes del mismo por lo general encontramos que se cita a
David McClelland. No obstante, en la literatura se hace referencia a algunos
trabajos anteriores a los de este autor, útiles para comprender mejor el origen
del término.
En 1949, T Parsons, elabora un esquema conceptual que permitía estructurar las
situaciones sociales, según una serie de variables dicotómicas. Una de estas
variables era el concepto de Acheviement vs Ascription, que en esencia consistía
en valorar a una persona por la obtención de resultados concretos en vez de
hacerlo por una serie de cualidades que le son atribuidas de una forma más o
menos arbitraria. (Resultados vs Buena Cuna).
Casi diez años después, en 1958, Atkinson lograba demostrar de forma estadística
la utilidad del dinero como un incentivo concreto que mejoraba la producción
siempre que el mismo estuviese vinculado a resultados específicos.
A inicios de los años 60, el profesor de Psicología de la Universidad de
Harvard, David McClelland propone una nueva variable para entender el concepto
de motivación: Performance/Quality, considerando el primer término como la
necesidad de logro (resultados cuantitativos) y el segundo como la calidad en el
trabajo (resultados cualitativos). Siguiendo este enfoque McClelland se plantea
los posibles vínculos entre este tipo de necesidades y el éxito profesional:
si se logran determinar los mecanismos o niveles de necesidades que mueven a los
mejores empresarios, manager, entre otros, podrán seleccionarse entonces a
personas con un adecuado nivel en esta necesidad de logros, y por consiguiente
formar a las personas en estas actitudes con el propósito de que estas puedan
desarrollarlas y sacar adelante sus proyectos.
La aplicación práctica de esta teoría, se llevó a cabo por parte de su
autor, en la India en 1964, donde se desarrollaron un conjunto de acciones
formativas y en solo dos años se comprobó que 2/3 de los participantes habían
desarrollado características innovadoras, que potenciaban el desarrollo de sus
negocios y en consecuencia a esto, de su localidad de residencia.
Estos resultados conllevaron a que los estudios de este tipo se extendieran en
el mundo laboral. Todos querían encontrar la clave que permitiera a las
organizaciones ahorrar en tiempo y dinero en los procesos de selección de
personal. No obstante, por una razón u otra, la problemática universal en
torno a qué formación debe poseer la persona, y que fuere adecuada para
desempeñarse con éxito en un puesto determinado, aún no estaba resuelta.
En el año 1973, McClelland demuestra que los expedientes académicos y los test
de inteligencia por si solos no eran capaces de predecir con fiabilidad la
adecuada adaptación a los problemas de la vida cotidiana, y en consecuencia el
éxito profesional.
Esto lo condujo a buscar nuevas variables, a las que llamó competencias, que
permitieran una mejor predicción del rendimiento laboral. Durante estas
investigaciones encuentra que, para predecir con una mayor eficacia el
rendimiento, era necesario estudiar directamente a las personas en su puesto de
trabajo, contrastando las características de quienes son particularmente
exitosos con las de aquellos que son solamente promedio.
Debido a esto, las competencias aparecen vinculadas a una forma de evaluar
aquello que "realmente causa un rendimiento superior en el trabajo" y
no "a la evaluación de factores que describen confiablemente todas las
características de una persona, en la esperanza de que algunas de ellas estén
asociadas con el rendimiento en el trabajo" (McClelland, 1973).
Otro autor muy referido en esta línea de investigaciones en R E Boyatzis (1982)
quien en una de sus investigaciones analiza profundamente las competencias que
incidían en el desempeño de los directivos, utilizando para esto la adaptación
del Análisis de Incidentes Críticos.
En este estudio se concluye que existen una serie de características personales
que deberían poseer de manera general los líderes, pero que existían también
algunas que solo poseían otras personas que desarrollaban de una manera
excelente sus responsabilidades.
Concluyendo aquí con lo referente al origen del término en cuestión, pensamos
que se impone precisar que son las competencias. A continuación se ofrecen
algunas definiciones, las cuales suelen ser múltiples y variadas.
1. Las competencias son repertorios de comportamientos que algunas personas
dominan mejor que otras, lo que las hace eficaces en una situación determinada
(Levy Leboyer, 1997)
Según este autor, son además observables en la realidad del trabajo, e
igualmente en situaciones de test, y ponen en práctica de manera integrada
aptitudes, rasgos de personalidad y conocimientos. Por lo tanto, las considera
un trazo de unión entre las características individuales y las cualidades
requeridas para llevar a cabo las misiones del puesto.
2. Las competencias son unas características subyacentes a la persona, que están
casualmente relacionadas con una actuación exitosa en el puesto de trabajo.
(Boyatzis, 1982).
3. Se refiere a la capacidad efectiva para llevar a cabo exitosamente una
actividad laboral plenamente identificada (según la OIT este es el concepto
generalmente más aceptado).
4. Se refiere a la capacidad productora de un individuo que se define y se mide
en términos de desempeño en un contexto laboral determinado, y no solamente de
conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes. Estas son necesarias, pero no
suficientes en si mismas para un desempeño efectivo. (CONOCER de México)
5. Se refieren a la construcción social de aprendizajes significativos y útiles
para el desempeño productivo en una situación real de trabajo, que se obtiene
no solo a través de la instrucción, sino también -y en gran medida- mediante
el aprendizaje por experiencia en situaciones concretas de trabajo.
(POLFORM/OIT)
6. Es la idoneidad para realizar una tarea o desempeñar un puesto de trabajo
eficazmente, por poseer las calificaciones requeridas para ello. (OIT)
7. Es el conjunto de comportamientos socio-afectivos y habilidades cognoscitivas
psicológicas sensoriales y motoras que permiten llevar a cabo de manera
adecuada un papel, una función, una actividad o tarea. (Provincia de Québec)
8. Es el conjunto identificable y evaluable de conocimientos, actitudes, valores
y habilidades relacionadas entre sí, que permiten desempeños satisfactorios en
situaciones reales de trabajo, según estándares utilizados en el área
ocupacional. (Consejo Federal de Cultura y Educación Argentina)
9. Se concibe como una compleja estructura de atributos necesarios para el
desempeño de situaciones específicas. Es una compleja combinación de
atributos (conocimientos, actitudes, valores y habilidades) y las tareas que se
tienen que desempeñar en situaciones determinadas. (Australia)
Esta definición es considerada como un enfoque holístico, en la medida en que
integra y relaciona atributos y tareas, permite que ocurran varias acciones
intencionales simultáneamente y toma en cuenta el contexto y la cultura del
lugar, permitiendo incorporar la ética y los valores como elementos del desempeño
competente.
De una forma u otra, puede concluirse que, de manera general, están contenidos
los cincos tipos de características competenciales propuestas por Lyle M
Spencer y Signe M Spencer (1993):
- Motivaciones que determinan el comportamiento de las personas hacia
determinados tipos de acciones: logro, afiliación y poder.
- Rasgos del carácter, que justifican los tipos de reacciones ante determinadas
situaciones.
- Capacidades personales, valores relacionados con las actitudes, valores y
auto-imagen.
- Conocimientos.
- Habilidades, capacidad para realizar determinado tipo de actividades físicas
y mentales.
2.1- Principales Enfoques.
Según Llorente (1999) los enfoques de competencias que se encuentran
hoy en el mercado –sobre los cuales refiere que en su esencia reducen todas
las posibilidades de aplicación de las competencias y lamenta que por fatalidad
sean los más difundidos- comparten una serie de puntos comunes:
- Cada competencia tiene un nombre y una definición verbal precisa.
Denominaciones como: identificación con la compañía, auto-confianza, búsqueda
de información, orientación al cliente, pensamiento conceptual, flexibilidad,
liderazgo... aparecieron en los primeros estudios de McBer, (Hay Group/McBer),
la consultora fundada por David McClelland, y luego se han ido extendiendo
profundamente en la bibliografía sobre competencias.
- Cada competencia tiene un determinado número de niveles que reflejan
conductas observables, no juicios de valor.
- Todas las competencias se pueden desarrollar (pasar de un nivel menor a otro
mayor) aunque no de manera inmediata como recibir un curso de formación. El
desarrollo requiere experiencia práctica.
- Todos los puestos llevan asociados un perfil de competencias que no es más
que un inventario de las mismas, junto con los niveles exigibles de cada una de
ellas. Con el nivel evaluado de cada competencia se obtendrán desajustes que
habrá que analizar.
A continuación se presentan dos de las corrientes diferenciadas en la Gestión
por Competencias.
2.1.1- Enfoque Anglosajón.
Se centra en el contenido del puesto de trabajo, así como en su relación
con la estrategia global de la organización.
Los seguidores de este enfoque, comparten los puntos de vistas de McClelland en
cuanto a que los test de inteligencia y los expedientes académicos por si solos
no aportan valor predictivo sobre el éxito profesional, así como tampoco
describen las competencias que posee una persona. Por lo tanto, se requiere de
establecer relaciones causales, lo cual hace a este enfoque muy potente desde el
punto de vista metodológico.
Para establecer estas relaciones se requiere definir una serie de indicadores
observables que actúen como los agentes que causan los rendimientos superiores
(variables predictoras o agentes causales).
Según este enfoque, estas relaciones son más difíciles de establecer en
puestos que directamente no generan valores o en puestos donde no se conocen los
resultados concretos que de él se esperan.
Se orienta hacia las competencias genéricas y universales, presuponiendo que
cualquier país necesita competencias muy parecidas si se tiene en cuenta que
aumentar el rendimiento es una de las "vías universales" para lograr
la superviviencia de las organizaciones, aunque reconocen también la existencia
de competencias específicas.
Este paradigma ha ido evolucionando a partir de la década de los 80, y en la
actualidad considera las competencias como el lazo que une las conductas
individuales con la estrategia de la organización, la cual debe estar sostenida
por una cultura adecuada, siendo aquí donde las competencias entran en juego, a
través de la gestión estratégica de los Recursos Humanos.
Por lo tanto, si la estrategia elegida implica satisfacción con el cliente y
trabajo en equipos, las competencias tienen que reflejar esta orientación, y no
otra, aún cuando las competencias no aceptadas sean eficaces.
Para este enfoque, las competencias reflejan una serie de valores que en muchos
casos aglutinan la misión y el plan estratégico, lo que posibilita que
aquellas "requeridas" por la organización, puedan ser identificadas a
través de un panel de expertos, sin la necesidad de recurrir a medidas
directivas de rendimiento, por lo que en consecuencia se le confiere la utilidad
que tienen para cambiar conductas ligadas a los valores estratégicos.
Algunos de los autores más representativos de este enfoque son: R E Boyatzis, G
Hammel y C K Prahalad.
2.1.2- Enfoque Francés.
Se centra más en la persona, y al contrario del enfoque anterior su
finalidad es actuar como elemento de auditoria en torno a la capacidad
individual del sujeto y el esfuerzo de la organización por mantener su fuerza
de trabajo en condiciones óptimas de "empleabilidad".
Considera las competencias como una mezcla indisoluble de conocimientos y
experiencias laborales en una organización específica (competencias +
experiencias + conocimientos + rasgos de personalidad) /organizaciones específicas,
que son las que tienen la capacidad de capacitar a las personas, en función de
que estas puedan ejercer de la mejor manera posible sus funciones. Por lo tanto,
las experiencias profesionales son la única manera de adquirir competencias que
no son reconocidas por un certificado de estudios.
Como puede apreciarse, este enfoque enfatiza en la existencia de competencias
específicas, lo cual queda reflejado en el uso del concepto auto-imagen, como
el motor de aprendizaje en las personas, siendo este el que nos proporciona la
imagen que tenemos de si mismos y de por que nos comportamos de la manera en que
lo hacemos.
Este enfoque se centra en los procesos de aprendizajes de las personas y
considera que los test de aptitudes así como los de coeficiente intelectual son
instrumentos predictivos muy importantes en la gestión de las competencias.
Claude Levy Leboyer es uno de los autores más citados como representante de
esta corriente.
Como se observa, cada corriente pretende desde su perspectiva resolver
cuestiones que conciernen a un mismo tema, el de las competencias como una
alternativa para lograr mejora en el rendimiento de los individuos. Ambas
contienen elementos que las diferencian y otros en los que coinciden.
Un enfoque se centra en los contenidos del puesto de trabajo y el otro en las
personas que lo ocupan; uno está más orientado a las competencias de tipo genéricas
y otro a las competencias específicas, no obstante ambos reconocen la
co-existencia de ambas; en cuanto al valor predictivo de los test en el éxito
profesional, un enfoque considera que la utilización de los test de
inteligencia por si solos carece de este valor, mientras que el otro enfoque le
confiere a este un gran valor predictivo. No obstante las diferencias en este
sentido, puede apreciarse que en esencia el valor del test no se niega.
En torno a esto, considero importante señalar, que cuando en una organización
se decida adoptar uno u otro, e incluso, aún cuando se decida constituir uno
propio, los especialistas en Recursos Humanos no deben obviar las implicaciones
que esto trae consigo. Y coincido con muchos autores cuando señalan que
"tradicionalmente dichos especialistas se han caracterizado por realizar
una gestión burocrática de las personas: nóminas, descripción de puestos y
formación genérica, y que ahora deberán ocuparse de seleccionar, formar,
valorar e incentivar a los recursos humanos de las empresas, de manera que estas
puedan contar con personas más capacitadas y comprometidas en el futuro, que
obtengan un conocimiento más exacto sobre la condiciones laborales y personales
que conforman los distintos puestos de trabajo, determinando a su vez para la
organización un conjunto de "competencias requeridas". Deberán por
tanto, jugar un papel más pro-activo, y aportar valor añadido, además de
intervenir como protagonistas en los problemas sociales de la empresa".
2.2-Tipos de Competencias.
Partiendo de las consideraciones realizadas por los citados enfoques de
competencias al respecto, estas pueden clasificarse en genéricas y específicas.
Las primeras referidas a un conjunto o grupo de actividades y las segundas
destinadas a funciones o tareas específicas.
Otra clasificación es la que realizan Cardona y Chinchilla (1999) quienes
refieren dos tipos de competencias: las técnicas o de puesto y las directivas o
genéricas.
Las primeras se refieren a aquellos atributos o rasgos distintivos que requiere
un trabajador excepcional en un puesto determinado. Estas incluyen
conocimientos, habilidades, o actitudes específicas, necesarias para desempeñar
una tarea concreta.
Las segundas son aquellos comportamientos observables y habituales que
posibilitan el éxito de una persona en su función directiva. Estas aunque se
consideran genéricas, según los autores, y aunque una empresa pueda enfatizar
más en una que en otra, pueden estudiarse de manera conjunta a partir del análisis
de la función directiva.
Las competencia directivas ó genéricas se clasifican a su vez en competencias
estratégicas e intratégicas. Esta otra clasificación la realizan los autores,
basándose en el modelo antropológico de empresa propuesto por Pérez López (
1998), según el cual:
- La función directiva consiste en diseñar estrategias que produzcan valor
económico, desarrollando las capacidades de sus empleados y uniéndolas con la
misión de la empresa.
- Una estrategia que obtenga valores económicos, empobreciendo las capacidades
de sus empleados o disminuyendo su unidad con la empresa, no sería una
estrategia válida, ya que entre otros casos, debilitaría la capacidad de la
empresa para conseguir un valor económico futuro.
- Por lo tanto, la función directiva incluye, además de una dimensión estratégica,
otra a la que se le denomina intratégica.
Las competencias directivas estratégicas son aquellas necesarias para obtener
buenos resultados económicos y entre estas los autores citan: la visión, la
resolución de problemas, la gestión de recursos, la orientación al cliente y
la red de relaciones efectivas.
Las competencias directivas intratégicas, son aquellas necesarias para
desarrollar a los empleados e incrementar su compromiso y confianza con la
empresa, que según el referido modelo, se trata en esencia de la capacidad
ejecutiva y de la capacidad de liderazgo, entre las cuales se mencionan, la
comunicación, la empatía, la delegación, el "coaching" y el trabajo
en equipos.
A los dos tipos de competencias anteriores, Cardona y Chinchilla le agregan unas
competencias directivas, que según estos, son de carácter propiamente
empresariales a las que se le denominan de eficacia personal. Estas, que se
presentan a continuación, incluyen aquellos hábitos que facilitan una relación
eficaz de la persona con su entorno.
- Pro-actividad: iniciativa, autonomía personal.
- Autogobierno: gestión personal del tiempo, del estrés, del riesgo,
disciplina concentración y autocontrol.
- Desarrollo personal: auto-crítica, auto-conocimiento, cambio personal.
Estas competencias miden la capacidad de auto-dirección, la cual resulta
imprescindible para dirigir a otros, potenciando de esta forma las competencias
estra e intratégicas.
En resumen, puede observarse la presencia de dos grandes grupos de competencias:
las genéricas y las específicas, aún cuando los términos empleados varíen
de un autor a otro.
Como consecuencia de estas clasificaciones encontramos que los distintos autores
proponen y presentan sendas listas de "competencias requeridas", sean
estas de un tipo u otro, como por ejemplo la establecida por Thornton y Byham
(1982) donde se intenta reunir un grupo de competencias genéricas o
supra-competencias para los llamados mandos de alto nivel, o la propuesta por
Dulewicz (1989) referida a los mandos intermedios, u otras, que como bien
refiere Levy-Leboyer (1997) son confeccionadas por los propios especialistas de
Recursos Humanos de una determinada empresa, en función de confeccionar un
sistema de competencias propio, y que en su gran mayoría aún permanecen sin
editar, ya que son confeccionadas por la empresa para su consumo.
Actualmente las organizaciones tienden a determinar, atendiendo a su entorno y
su estrategia empresarial, cuales son las competencias que realmente producen un
rendimiento superior, empleando para esto unas u otras técnicas, a las cuales
nos estaremos refiriendo en los párrafos que siguen.
2.3- Técnicas para determinar el Perfil de Competencias.
Dentro de la técnicas que suelen ser utilizadas para determinar las
"competencias requeridas" encontramos, el Panel de Expertos, las
Entrevistas, y las Entrevistas Focalizadas.
El Panel de Expertos. Uno de los objetivos de esta técnica consiste en
transformar los retos y estrategias a las que se enfrenta la organización
-teniendo en cuenta factores socio-políticos, económicos, tecnológicos, entre
otros- en formas de conductas requeridas para lograr un desempeño exitoso en el
individuo.
En esta técnica participan un grupo de individuos, quienes deben ser buenos
conocedores de las funciones y de las actividades que en general deben
acometerse en un determinado puesto. En mi opinión no solo del puesto, sino
también de las actividades que se realizan en la empresa donde está enmarcado
dicho puesto, así como de la misión, de la visión y de la estrategia
empresarial. Estos individuos tienen la tarea de determinar -atendiendo a estos
factores- cuales son las competencias que realmente permiten a los individuos un
desempeño superior.
Las entrevistas. Se llevan a cabo mediante interrogatorios efectuadas sobre la
base de incidentes críticos a una muestra representativa de ocupantes del
puesto, para obtener a través de un método inductivo, informaciones
contrastadas sobre las competencias que realmente son utilizadas en dicho
puesto.
La muestra debe estar integrada por un grupo de individuos con un rendimiento
superior, y por otro grupo menor con un rendimiento medio (proporción ideal
entre 60 y 40 % del total de la muestra respectivamente). Por otra parte, esta
muestra debe ser rigurosamente seleccionada ya que a partir de las características
de las personas que la integran, se definirá la lista de elementos o atributos
por los que serán seleccionados los candidatos actuales o futuros. Para obtener
los criterios de selección, se puede recurrir a elementos en contraste
existentes en la empresa, tanto de resultados cuantitativos (objetivos de
negocios, captación de nuevos clientes, entre otros) como cualitativos (basados
en la evaluación del desempeño, la trayectoria profesional entre otros).
No obstante, cuando estas listas son demasiado grandes, o por el contrario muy
pequeñas, sesgan el proceso haciéndolo menos eficaz.
Como ventajas de este método se destacan el hecho de que permite una
identificación empírica de competencias superiores o diferentes de las
generadas en el panel de expertos, se alcanza una precisión de lo que son las
competencias y de la forma en que estas se concretan en un puesto de trabajo o
en un determinado rol. Por otra parte, el perfil obtenido proporciona un modelo
a partir del cual, podemos obtener la adecuación persona-puesto, tanto a través
de un proceso de selección externa, como de promoción interna.
La Entrevista Focalizada. Fue desarrollada por McClelland y Dayley en 1972,
combinando el método de Incidencia Crítica de Flanagan con las pruebas del
Thematic Apperception Test que McClelland había desarrollado durante más de 30
años en sus estudios de motivación.
Este tipo de entrevistas presenta un nivel de exactitud muy elevado, y lo mismo
ocurre con los niveles de correlación estadística de los criterios valorados
con los demostrados y desarrollados posteriormente en el puesto de trabajo.
La técnica consiste en detectar el nivel de desarrollo de las competencias de
la persona mediante una estrategia estructurada de preguntas. Se fundamenta en
obtener la mejor predicción en cuanto a si el evaluado posee o no las
competencias requeridas en el puesto, al obtener evidencias de conductas que
demuestran que este individuo ha utilizado estas competencias en el pasado.
De manera general, proporcionan información valiosa sobre las competencias de
los individuos y deben llevarse a cabo por personas entrenadas en el método o
por consultores externos.
Ahora, pienso que si bien resulta clave, por una parte, determinar cuales son
las "competencias requeridas", por la otra, estas no cobrarían un
sentido si no conocemos a través de la evaluación, como las mismas se
presentan en los distintos individuos, detectando de esta manera necesidades de
desarrollo con la finalidad de implementar una serie de acciones que propicien
el perfeccionamiento de las mismas.
2.4-Evaluación de Competencias.
Desde hace algunos años, se ha incrementado el número de
organizaciones interesadas en evaluar a sus miembros más que por el
cumplimiento de las tareas, por las competencias que estos sean capaces de
demostrar en el desempeño de sus funciones.
Un ejemplo ilustrativo en este sentido, lo constituye el procedimiento propuesto
por Kaplan y Norton en 1996 (citado por Cardona y Chinchilla, 1999) el cual se
conoce como "Cuadro de Mando Integral"(Balance Score). En este se
agregan indicadores de competencias a los indicadores de resultados y se haya
una media ponderada para obtener un indicador final, el cual está asociado a
una retribución variable.
Esto desde mi punto de vista pudiera tener sus ventajas, aunque coincido con
Cardona y Chinchilla, cuando al referirse a este procedimiento plantean que en
el mismo se mezclan dos realidades distintas: los objetivos y las competencias,
lo que puede producir percepciones de falta de justicia comparativa, las cuales
resultan muy negativas para la motivación y el rendimiento de los empleados,
llegando a socavar la capacidad creativa e innovadora de estos.
Y en este sentido, no dejan de tener razón cuando refieren que las competencias
resultan "variables" nada fáciles de medir, en comparación con los
objetivos, a la vez que su desarrollo requiere de una motivación intrínseca más
que de una compensación "de fin de año". Por lo tanto, requieren de
un tratamiento diferente al ser evaluadas, ya que si bien son objetivas, en
cuanto a que son observables, también son subjetivas, en cuanto a la percepción
que de ellas tiene el examinador (Cardona y Chincilla, 1998).
A continuación, se hace referencia a algunos de los métodos y/o técnicas que
son utilizados actualmente en el diagnostico de competencias.
2.4.1-Método Evaluación 360°
Consiste en un sistema para evaluar el desempeño a través de un
cuestionario, donde pueden expresarse criterios en relación a ¿qué le gusta
del evaluado en relación a los aspectos explorados? ¿qué no le gusta?; ¿qué
le gustaría que sucediera o que modificara en su conductas?, entre otras. Todo
esto referido a comportamientos observables o deseables. Este cuestionario, en
el cual pueden también incluirse preguntas abiertas, se aplica a los propios
evaluados, a sus superiores, a sus colaboradores (en los casos respectivos) y a
clientes tanto internos como externos. Teniendo en cuenta las informaciones
relevantes que se obtengan, se realiza una fotografía del desempeño de la
persona.
Este método se comenzó a utilizar con mayor intensidad a mediados de la década
de los 80, empleándose principalmente para evaluar las competencias de los
ejecutivos de alto nivel. Este, rompe con el paradigma tradicional de que
"el jefe es la única persona que puede evaluar las competencias de sus
subordinados", ya en este caso, tiene en cuenta la opinión de otras
personas que conocen al evaluado y que lo ven actuar.
El método centra su interés en el hecho de que el factor humano visualice de
modo no sesgado el nivel de desempeño que tiene dentro de la organización. De
forma anónima, tanto los colaboradores como los directivos ofrecen una visión
particular de cómo perciben el trabajo de una persona, un grupo o un área en
particular.
Con la aplicación de este modelo en la empresa, es posible el establecimiento
de políticas más claras de reclutamiento interno, basadas en los resultados de
la evaluación, lo que permite seleccionar al candidato adecuado para el puesto
de trabajo solicitado; definir planes de capacitación y desarrollo con las
personas en base a los resultados individuales y/o grupales obtenidos;
identificar con mayor facilidad a personas exitosas y con potencialidades,
reforzando, reconociendo y estimulando así sus resultados; proporciona
información objetiva y cuantificada respecto a áreas claves del desempeño"difíciles
de medir" como son el liderazgo, la comunicación, el trabajo en equipos,
la administración del tiempo, la solución de problemas y las habilidades para
desarrollar otros y por último, posibilita el desarrollo particular de una
metodología informática para la aplicación, análisis y procesamiento de la
información que se obtiene.
En cuanto a las experiencias de aplicación de este método en la evaluación de
directivos, Martha Williams (1999), socio-directora de The Washintong Quality
Group, señala que en muchas empresas españolas se han obtenido mejoras en solo
cuatro rondas de aplicación consecutivas de 360°, y destaca además que esto a
contribuido a que los directivos logren clarificar las expectativas que la
empresa tiene sobre ellos, y a darse cuenta de las habilidades y conocimientos
específicos que necesitan desarrollar, lo cual les ha posibilitado el éxito,
tanto en el logro de metas empresariales como individuales.
2.4.2-Método del Assesment Center.
El origen de este método se remonta a los años 50, cuando la empresa
norteamericana AT&T destinó un edificio suyo únicamente para la efectuar
procesos evaluación. Desde entonces, esta metodología ha evolucionado
notablemente, y en la actualidad ha logrado dotarse de un procedimiento
aplicable a cualquier país y cultura.
Este método, considerado de gran valor predictivo, constituye en esencia, un
modelo de evaluación actitudinal y aptitudinal del comportamiento, basado en múltiples
estímulos e inputs. La metodología que se aplica para esto se basa en la
aplicación de una serie de ejercicios que pueden adaptarse a un sector en
particular, o a un nivel jerárquico determinado, creando en torno a esto,
situaciones que semejen la realidad laboral en la que se desempeña el
individuo. Algunos de estos ejercicios son el in-try, los grupos de discusión
(sin y con roles asignados), el fact-find, ejercicios de organización, simulación
de entrevistas, entre otros. Puede agregarse que también emplean los test
psicológicos, aunque de manera auxiliar.
La evaluación de los individuos es llevada a cabo por varios observadores,
consultores y técnicos especialmente entrenados, quienes observan y registran
los comportamiento de los evaluados.
A partir de los resultados de la evaluación se detectan necesidades de
desarrollo, se obtienen importantes criterios para la evaluación del desempeño,
para la formación de equipos de trabajo, entre otros.
Genéricamente los Assesment Center tienen dos pasos insoslayables, devenidas en
condiciones para lograr la efectividad de método.
1. Definir el puesto de trabajo de los candidatos de acuerdo a las competencias
para su éxito: liderazgo, delegación, análisis de problemas, comunicación,
entre otros.
2. Creación de la matriz de competencias que evalúa cada uno de los
ejercicios.
En el diseño de esta matriz, se tienen en cuenta dos criterios fundamentales:
1- la misma competencia estará valorada por al menos tres pruebas y, 2- la
misma prueba no debe valorar más de tres competencias.
La composición del grupo de evaluados puede oscilar entre seis y diez personas,
y las actividades que estos deben realizar pueden desarrollarse grupal o
individualmente, cuyas sesiones de trabajo se efectúan durante uno y tres días.
Esto último, referido a la economía del tiempo, entre otros aspectos como son
la necesidad de formar los evaluadores, y la de desarrollar y validar una serie
de pruebas específicas, se le han señalado al método como inconvenientes, por
las implicaciones de costos económicos y de tiempo que se necesitan invertir.
Actualmente la utilización de este método para la evaluación de competencias
directivas se encuentra en una curva de ascenso, en la que se han obtenido
resultados satisfactorios.
2.4.3-El Test de Monster
Antes de adentrarnos en los detalles del test, consideramos importante hacer
referencia a algunos datos sobre su origen. La red Monster, con base en los
Estados Unidos, es una web de empleos, cuyo propósito es "poner en
contacto a las mejores compañías con los candidatos más calificados", en
lo cual es considerada una empleadora líder a nivel mundial. Tiene sucursales
en Alemania, Holanda, Gran Bretaña, Suecia, Canadá, Australia, España, entre
otros países.
Monster.com se fundó en Maynard (MA) e Indianápolis (IN) y es el buque
insignia de TMPW Worldwide (NAS DAQ: TMPW "; ASX: "TMP"), compañía
fundada en 1967, que en la actualidad también es una publicitaria de páginas
amarillas en el mundo y proveedora de servicios de marketing directo) se lanzó
en Enero de 1999 como resultado de la fusión entre The Monster Board (r),
(w.w.wMonster.com) y la On line Career Center (w.w.w.occ.com) fundados en 1994 y
1993 respectivamente.
En función del referido propósito, se construye el test de Monster "on
line", con el propósito de ofrecer a las empresas soluciones avanzadas
para la selección de candidatos de una manera eficaz y a bajos costos en el
sitio.
A partir de un estudio exhaustivo de los cuestionarios existentes en el mercado
actual, en un esfuerzo por unificar criterios a partir de la gran diversidad de
estos, no solo en la forma en que son administrados, sino también en la forma y
el tiempo de aplicación, el Test de Monster surge como una alternativa metodológica
que permita evaluar y predecir la conducta laboral.
En función de esto, se plantearon dos cuestiones fundamentales:
1. ¿Que medir?: determinar que competencias son las más importantes en cada
organización en función de su cultura organizacional y sus necesidades.
2. ¿Como medirlo?: Determinar la metodología a utilizar.
Dentro de los cuestionarios que fueron analizados pueden mencionarse: Invetario
de la Personalidad de Eyseck (1973)(EPI); el Inventario de Percepción y
Preferencias de Kostick (1977) (PAPI); el 16 PF de Catell (1984); el
Cuestionario de Personalidad Laboral de Savilli y Holdswoth (1984), entre otros.
De estos se eligieron aquellos factores o variables que en la literatura sobre
Psicología Organizacional aparecen como mejores predictores del rendimiento en
el contexto laboral.
Como consecuencia de este análisis, surge un listado de competencias (dando
respuesta así a la primera cuestión planteada en relación a qué medir). Las
competencias fueron las siguientes:
- Competencias de liderazgo: dirigidas específicamente a directivos, ya que son
consideradas solo para puestos de dirección. Los puntos correspondientes a esta
competencia hacen referencia a la gestión de recursos humanos y materiales por
lo que no resultan predictivos si son evaluados en personas que no tienen
experiencia en la gestión de dirección y de equipos de trabajo.
Indicadores definidos: dominancia, capacidad para motivar, soporte y formación,
evaluación y retroalimentación, creación de equipos y toma decisiones.
- Competencias de desarrollo de Negocios: incluye orientación al cliente,
orientación hacia los resultados, visión de empresa, capacidad de organización
y distribución del tiempo.
- Competencias de relaciones interpersonales: incluye persuasión, asertividad,
independencia, diplomacia, observador de personas, tolerancia, flexibilidad,
humanidad, sensibilidad, capacidad para resolver conflictos.
- Competencias de comunicación: incluye capacidad de escucha, comunicación
oral, escrita y fluida.
- Competencias de estilos de trabajo: incluye intuición, multifuncionalidad,
creatividad, práctica, método, perseverancia.
- Competencias de personalidad: incluye conocimiento y dominio de las emociones
propias, resistencia a la frustración, honestidad, integralidad, orientación a
la superación, pensamiento crítico, optimismo, energía, creación de
relaciones de confianza.
Definidas las competencias, se procede a dar respuesta a la segunda cuestión
del test en relación a como medirlas. Para esto, se determinaron los puntos o
items que definen cada competencia para confeccionar el test de Monster, el cual
se subdividió en dos partes:
1. Test de conductas laborales, que incluye la valoración de la competencias de
personalidad emocional, de enfrentamiento a una tarea y de relación con las
personas.
2. Test de conductas directivas, que incluye además de las anteriores, las de
capacidad de mando y capacidad de negocios.
El test en cuestión, trata de abarcar la más amplia gama de conductas
laborales para poder ofrecer a la empresa-cliente un producto completo que le
permita establecer un perfil ideal, dependiendo de las características del
puesto correspondiente. Cada competencia tiene de quince a veinte preguntas
presentadas en una escala tipo Likert.
Se le pregunta al candidato sobre su conducta actual manifiesta en los dos últimos
meses y este debe escoger una opción expresada en términos de frecuencia:
siempre, casi siempre, a veces o nunca.
El evaluado elegirá dentro del grupo de competencias, aquellas (máxime cinco)
que considere claves para el buen desempeño del puesto a que aspira. Las
competencias se encuentran distribuidas por áreas y con sus respectivas
definiciones, lo cual resulta muy importante, ya que el evaluado debe tener
conocimiento de que es lo que se pretende medir.
La valoración que se realiza de los evaluados en cada competencia, se contrasta
con las puntuaciones obtenidas en un perfil ideal -previamente elaborado- y se
traslada a una escala de desviación típica de seis y media cien, obteniéndose
así el perfil del individuo.
El test de Monster posibilita la aplicación de un programa informático, lo
cual lo hace personalizado, apareciendo en pantalla solo los puntos
correspondientes a las competencias elegidas, debidamente mezcladas de forma
aleatoria. Se obtiene además un informe escrito, que pretende servir de
orientación para la interpretación de los resultados, lo cual no sustituye a
la entrevista personal.
2.4.4-El software de evaluación de competencias S.O.S.I.A.
Es el resultado de la adaptación de "SOSIE"/ ECPA y Leonard
Gordon, un producto originado en Francia, que lleva años funcionando en Europa.
SOSIA integra en un solo instrumento la valoración de la personalidad
(entendida como un conjunto de rasgos relativamente estables y como la
predisposición a ponerla en funcionamiento de manera espontánea y constante; y
los valores intra e interpersonales, en el sentido de preferencias y objetivos
que guían la conducta, suponen el motor y la fuente de motivación que inspiran
los comportamientos.
Este instrumento informatizado consta de 98 elementos y evalúa 21 competencias
genéricas, englobando todas las características subyacentes de la persona que
están relacionadas con una actuación de éxito en un puesto de trabajo que se
agrupan en cuatro ejes, así como define cuatro estilos de comportamiento
laboral.
Los cuatro ejes son:
- Dimensiones personales.
-Ascendencia: comportamientos de las personas en los grupos.
-Estabilidad emocional: estado emocional del individuo.
-Autoestima: imagen que tiene la persona de si misma.
-Vitalidad: ritmo y energía de actividad a la hora de desarrollar las funciones
laborales.
-Responsabilidad: grado de implicación con la tareas.
Aspiraciones.
-Resultado: atención y comportamientos que se llevan a cabo teniendo en
cuenta los resultados que se plantean en un puesto de trabajo.
-Reconocimiento: nivel de importancia que la persona concede a condiciones como
el status, el elogio, la necesidad y los tipos de refuerzos.
-Independencia: grado de dependencia o independencia que el sujeto precisa para
funcionar correctamente.
-Variedad: tipos de tareas y/o funciones con las que se obtiene un mayor
rendimiento.
-Benevolencia: conductas que emite el individuo respecto a sus compañeros de
trabajo.
Trabajo.
-Cautela: nivel de prudencia y reflexión en sus decisiones, relaciones,
entre otros.
-Originalidad: creatividad que la persona aporta a su puesto de trabajo.
-Practicidad: orientación a la hora de proceder y ejecutar sus acciones,
exigencias en cuanto a los resultados esperados.
-Decisión: implicación y frecuencia de decisión.
-Orden: características de organización y estructuras que la persona precisa
para trabajar.
-Metas: conducta laboral en cuanto a metas y objetivos de su puesto de trabajo.
Intercambios.
-Sociabilidad: habilidades y comportamiento social.
-Comprensión: nivel de flexibilidad y adaptación que posee la persona ante las
distintas situaciones de trabajo.
-Estímulo: grado de dependencia/independencia de refuerzo externo.
-Conformidad: nivel de adaptación a las normas y culturas.
-Liderazgo: tendencia a ejercer autoridad y tener posiciones elevadas dentro de
la jerarquía.
La evaluación de la respuestas distribuidas dentro de los ejes, definirá el
estilo de comportamiento de la persona entre los cuatro ejes existentes:
- Organización y estructura.
- Poder y actividad.
- Apertura y estabilidad.
- Altruismo y convicciones.
La aplicación del instrumento puede efectuarse de manera individual,
contestando directamente en el ordenador y obteniendo en el acto los resultados,
y de forma colectiva, utilizando hojas de respuestas destinadas a este efecto.
Previo a la aplicación del mismo debe existir una etapa en la que se realiza un
análisis de puestos con el objetivo de confeccionar una lista exhaustiva de
competencias requeridas.
Los resultados que ofrece la prueba, y que resultan de gran aplicabilidad en las
áreas de selección de personal, formación, planificación de carreras,
orientación profesional promoción interna y externa, desarrollo de directivos
y liderazgo, evaluación de desempeño y sistemas de retribución, pueden ser de
tres tipos:
- Informe numérico: perfil cuantitativo que recoge las puntuaciones directas y
transformadas de todas las variables.
- Informe gráfico: diagrama de barras que redistribuyen gráficamente los
resultados obtenidos.
- Informe personal: informe narrativo que apoya la interpretación de cada uno
de los aspectos evaluados.
La adquisición de SOSIA supone:
- Instalación del programa en el lugar de trabajo.
- Materiales.
- Manual que recoge la características técnicas de la prueba, análisis estadísticos,
descripción de las variables y baremos.
- Cuadernillo que recoge las preguntas de la prueba (38 letradas y 60 triadas).
- Informes personales que resumen la significación, de forma narrativa de las
puntuaciones obtenidas en cada una de las variables.
- Informes de resultados destinados a recoger tanto la puntuaciones directas
como transformadas de todos los factores.
- Formación. La adquisición del producto conlleva a un curso donde se prepara
al futuro usuario en el manejo del programa y de la prueba. (cuatro horas
aproximadamente).
La utilización de este software requiere la instalación de una mochila en el
ordenador donde se ejecutarán sus aplicaciones.
El sistema funciona por pasos que se facilitan telefónicamente. Se emplea un
paso por aplicación o uso (contestación de la prueba, corrección, informa numérico
y gráfico).
Algunos autores como, Levy Leboyer (1997) también dedican un espacio al tema de
la evaluación de competencias. Desde la perspectiva de este autor, el diagnóstico
de competencias implica también diagnosticar los "medios útiles para
adquirirlas" y por otra parte, considerar el aspecto
"desarrollo", ya que este está indisolublemente ligado al concepto de
competencias. Por lo tanto, considera que deben evaluarse tres categorías de
características individuales: las aptitudes, los rasgos y las competencias al
tiempo que menciona tres tipos de instrumentos que pueden ser utilizados con
estos fines, los cuales clasifica en tres categorías: los signos, las muestras
y las referencias.
Los primeros se obtienen por medio de los test abstractos, correspondientes a
dimensiones psicológicas identificadas en numerosas investigaciones y análisis
factoriales y que permiten medir aptitudes y describir la personalidad. El autor
señala que este tipo de instrumentos se ha utilizado por más de sesenta años,
donde han sido controlados una serie de factores como son la independencia
subjetiva del examinador, la coherencia, las claves y el soporte teórico para
su interpretación de forma que demuestre que la evaluación se ha realizado de
manera eficaz.
Siguiendo esta línea, destaca tres tipos de test:
Test de inteligencia general. Considera que estos tiene un gran valor predictivo
en la medición de las cualidades intelectuales del sujeto, las cuales considera
de gran importancia en la adquisición de nuevas competencias, informaciones,
procedimientos, y en la resolución de problemas y tareas difíciles.
Test de aptitudes. Dentro de estos se encuentran los de aptitudes verbales, numéricas,
de razonamiento espacial y el de aptitudes motrices. Señala que estos solo
deben utilizarse si se ha demostrado con el análisis de puestos que las
referidas aptitudes son claves para el desempeño de la actividad o en la
adquisición de nuevas competencias, necesarias para la actividad.
Test de personalidad. Acorde al autor, el uso de este tipo de test puede
resultar efectivo siempre y cuando el instrumento esté bien construido, y
siempre que no incluya un número de preguntas bastante reducida para evaluar
cada dimensión (establece como mínimo 10 items). Refiere que en
investigaciones recientes donde se ha empleado el análisis factorial, se ha
demostrado que la personalidad puede describirse atendiendo cinco factores:
extroversión, estabilidad emocional, sociabilidad, apertura intelectual y una
dimensión con diferentes denominaciones que asocia la conciencia moral y el
control de si mismo.
La segunda categoría de instrumentos son las muestras o también llamados test
de situación. Según Leboyer, estas se definen como situaciones simplificadas
que tienen lugar en un determinado período de tiempo y que son semejantes a las
actividades profesionales claves que desempeña el individuo. Estas, como en el
caso de los test no son el resultado de investigaciones teóricas previas,
dirigidas a definir los conceptos que miden, aún cuando sean fiables y válidos.
Siguiendo la caracterización que realiza el autor de las muestras, podemos
observar que en estas se hace referencia a una serie de ejercicios ( los juego
de roles, el in-basket, las presentaciones orales, escritas, entre otros) que
también son utilizados por los Assesment Center, con la diferencia de que en
estos últimos, estos ejercicios aparecen integrados en una concepción metodológica
que se ha fortalecido durante años.
Y por último se presentan las referencias como tercera categoría. Estas
constituyen cualquier información sobre los comportamientos pasados del
individuo, que permitan describir comportamientos futuros. No obstante, según
el autor, existen cuatro razones por las que este instrumento debe utilizarse
con ciertas reservas:
1. Las competencias aún cuando no existieran en el pasado, pueden ser
adquiridas desde el momento en que el individuo posee las cualidades necesarias
y tiene acceso a las experiencias adecuadas.
2. Una competencia existente puede pasar desapercibida para los superiores y en
consecuencia no ser solicitada, siendo considerada no presente.
3. Todo comportamiento está ciertamente en función del propio individuo, pero
también del contexto, por lo que resulta difícil saber si los comportamientos
que son descritos por las referencias, son generalizables a otras situaciones.
4. Las precauciones para la construcción y las puntuaciones de los ejercicios
de muestra, han puesto el acento en la subjetividad de los evaluadores,
precauciones que no siempre se toman en lo que concierne a las referencias.
Principalmente esto se refiere al significado preciso del vocabulario utilizado
y a las puntuaciones profesionales, que se ven a menudo afectadas el efecto de
halo (tendencia a puntear a todos los aspectos al mimo nivel) y el de media
(tendencia puntuar a los individuos cerca de la media).
En síntesis, el autor plantea que existe una gran probabilidad de que las
referencias ofrecidas por las distintas personas, sean en consecuencia
distintas, aunque señala que el historial del individuo es una vía para
obtener informaciones adecuadas sobre sus competencias.
Finalmente, menciona tres variantes de referencias:
Biodata: se evalúan las competencias a través de informaciones biográficas
analizadas sistemáticamente. Raramente se aplica ya que su construcción es
trabajosa, pues supone el acceso a una población de referencia bastante
numerosa, donde se requiere reunir datos sobre una determinada muestra
poblacional, como grupo comparativo, así como su de éxito profesional.
Historial de logros: donde se entrega a los candidatos una lista de competencias
requeridas para el puesto con sus respectivas definiciones, y se les pide que
describan siempre que sea posible, uno de sus logros pasados que pruebe que
posee la competencia considerada como "requerida". Seguidamente las
respuestas son objeto de un análisis de contenido y de una valoración precisa.
La entrevista: en este caso se presenta estructurada, con puntos preestablecidos
sobre el pasado personal y profesional, así como en casos pequeños en los que
se sitúan a los candidatos en situaciones problemáticas concretas (semejando
un test se situación), donde se les pregunta que estrategias seguirían para
darle solución, obteniéndose de esta forma una mayor validez.
Como puede observarse, existen a disposición de cualquier investigador una
serie de métodos y/o instrumentos que pueden ser utilizados para diagnosticar
competencias. Algunos responden a concepciones tradicionales y otros, a partir
de estas han ido evolucionando y enriqueciéndose, hasta convertirse en sendos
cuerpos teóricos con una metodología propia. Considero que sin dudas, todo
esto tiene la ventaja de poder aplicar un método u otro, e incluso de
combinarlos, en función de obtener la mayor cantidad de información posible y
con toda la objetividad posible.
Por otra parte, puede decirse que, si por una parte, el diagnóstico es un
momento muy importante (no solo por que en él se revela el nivel de desarrollo
de las competencias de los individuos en un momento determinado, sino también
por que de los resultados que se obtienen en este se derivan las futuras
acciones de desarrollo), por la otra, también puede afirmarse que su
efectividad depende de dos momentos esenciales que lo preceden: primero, la
determinación de las "competencias requeridas" y segundo, la definición
operacional de estas, momentos en los cuales el investigador debe proceder con
el mayor rigor posible.
No obstante, pienso que con los métodos y/o instrumentos descritos
anteriormente, no se agotan todas los vías, pues la creatividad y la práctica
nos abren todo un camino de posibilidades, siempre y cuando no perdamos de vista
nuestros propósitos, y los recursos a nuestro alcance.
2.5-Desarrollo de Competencias.
En este epígrafe abordaremos algunos puntos relacionados con el
desarrollo de las competencias, uno de los temas que se encuentra hoy en el
"punto de mira" de muchas organizaciones. En este sentido podemos
afirmar que este interés es está más que justificado, ya que es precisamente
el desarrollo la vía para las convertir las competencias requeridas ya
diagnosticadas en un medio para proporcionar resultados óptimos para la
empresa.
Respecto a lo que se entiende por desarrollo de competencias, consideramos que
la definición que ofrece Diego Escribano (1999) es bastante completa. La
autora, desde su experiencia práctica define el desarrollo de competencias como
el "conjunto de actividades ligadas a comportamientos objetivos, cuyo
entrenamiento es guiado y supone la evolución de una persona en el perfil del
rol que ocupa dentro de una organización, y por lo tanto, el progreso de su
desempeño.
Esta autora, enfatiza en la importancia de extender el desarrollo de
competencias a toda la organización, lo cual en su opinión y en la nuestra,
resulta muy significativo para la misma, ya que "la sumatoria sinérgica de
los altos rendimientos deviene ineludiblemente en una ventaja competitiva".
Agrega además que cuanto más complejos sean lo espacios organizativos, mayor
será la incidencia de las competencias en los resultados que se obtengan.
Frecuentemente, el término desarrollo se utiliza indistintamente o
conjuntamente con el de formación, por lo que conviene distinguir la diferencia
que existe entre un término y otro. Aún cuando ambas aproximaciones son
complementarias, se refieren a dos aspectos distintos de mejora que resultan
eficaces siempre que se utilicen para los fines a los que están destinados.
La formación se centra en la transmisión de conocimientos sin que
necesariamente haya un seguimiento para comprobar si estos conocimientos son
puestos en práctica y si resultan eficaces. Por su parte, el desarrollo se
centra en la mejora continua de los comportamientos y actitudes de la persona,
particularizando en las competencias.
Teniendo en cuenta esto, es obvio que el desarrollo requiere de un seguimiento
si queremos que sea efectivo: todas las competencias pueden ser desarrolladas y
en consecuencia requieren, previamente, ser evaluadas.
Un gran cúmulo de investigaciones iniciadas por McClelland y su equipo de
Harvard, así como por la Consultora Hay Group, demuestran que todas pueden
desarrollarse, incluyendo aquellas que están ligadas a un motivo básico o aun
rasgo de personalidad.
Respecto a como desarrollar competencias, existen una serie de modalidades de
desarrollo que las organizaciones, en función de implementar una serie de
programas con estos fines, pueden utilizar, bien de manera exclusiva o bien de
manera combinada.
El Coaching. Proceso de mejora guiado, estructurado y con un seguimiento
continuo que acerca al participante a los requisitos óptimos de desempeño,
preestablecidos para su función actual dentro de la organización. Un plan de
acción individual y su seguimiento otorgan sentido al coaching.
Dentro de las modalidades de coachig pueden citarse tres como las comunes:
individual, grupal y mixto.
La individual o coaching clásico, está diseñada para dar respuesta a las
necesidades de desarrollo de una persona.
La grupal, contempla el diseño de un programa de coaching para desarrollar
factores de desempeño en un colectivo homogéneo, mediante la realización de
actividades en grupos.
La mixta, incluye un programa de coaching diseñado para desarrollar factores de
desempeño en un colectivo homogéneo, conjugando actividades de grupo y
sesiones individuales de seguimiento incluidas en el propio plan de acción.
En estas tres variantes el punto en común lo constituye la figura del coach,
quien personaliza en mayor o menor grado el enfoque de desarrollo, la guía de
las actividades, la individualidad en los planes, no obstante trabajar en grupos
y el tiempo que se dedica al seguimiento de la evolución de los individuos.
Este método supone un planteamiento de desarrollo donde se requiere de una alta
disponibilidad del coach, de actividades personalizadas "a la medida",
y del seguimiento de un programa que mientras más individualizado sea, más
efectivo será para lograr el desarrollo de un conjunto de factores de desempeño
determinado. No obstante, requiere, por una parte, del compromiso serio por
parte del individuo, y por la otra, del compromiso de la organización de apoyar
el proceso y reconocer sus logros de manera real, de lo contrario, no tendría
sentido la aplicación del programa.
El Mentoring. El nombre de esta denominación, proviene del griego Mentor, amigo
de Ulises, al que dejó encargado de guiar y cuidar a su hijo Telémaco. Es otra
de las modalidades utilizadas para desarrollar competencias. Se trata de un
proceso de mejora guiado, flexible y con apoyo continuo que logra el desarrollo
a largo plazo del participante, preparándolo en la comprensión de temas
personales, organizativos y/o políticos que pueden afectar tanto el desempeño
actual como el futuro del individuo.
Se considera mentor en la organización, a una persona experimentada y valorada
dentro de la misma como tal, quien es capaz de guiar a otros en su carrera
profesional.
Al igual que el coaching, la esencia radica en un plan de acción guiado, aunque
en este caso del mentoring, la esencia está en el "learning
contract", que marca la pauta del proceso de desarrollo. No se trata de
trazar objetivos, sino del establecimiento de normas de conducta, donde el
mentor y el participante definen como se va a desarrollar su relación, teniendo
en cuenta los objetivos de cada uno. "El learning contract" es
precisamente lo que formaliza este acuerdo.
Esta modalidad supone un desarrollo individualizado y global a largo plazo que
apoya al participante, proporcionándole un bagaje útil en toda su carrera
profesional dentro y fuera de la organización.
Para lograr los objetivos que se plantean en esta modalidad, se requiere de
precisión para encontrar el mentor adecuado para cada participante; de un de
compromiso por parte del individuo y de la organización; y por último del
establecimiento de una buena relación entre el mentor y los participantes.
Auto-desarrollo. Es un proceso de mejora individual, y sin un seguimiento guiado
por otra persona que permite acercar a los participantes a los requisitos óptimos
de desempeño en su función actual dentro de la organización.
Esta modalidad es fundamentalmente orientada a personas con un alto nivel de
disciplina y confianza en sí misma capaces de superar los momentos difíciles.
En este caso el plan de acción debe definirse durante el proceso de
retroalimentación al individuo, que se efectúa por parte de un consultor
externo con el propósito de orientar al participante. Implica por otra parte,
un esfuerzo previo de la organización, ya que esta debe proporcionar los
recursos necesarios a la persona para su auto-desarrollo.
Esta variante tiene la ventaja de no ser muy costosa, y el programa depende
fundamentalmente del participante, lo cual posibilita que pueda implantarse con
gran facilidad. No obstante, requiere para su efectividad de un compromiso y de
un alto grado de disciplina por parte del individuo. Por otra parte, constituye
un planteamiento de desarrollo estandarizado, al tiempo que es menos
individualizado donde la persona recibe muy poco apoyo por parte de una persona
especializada, lo cual puede provocar la deserción del sujeto.
Los Centros de Desarrollo (Development Center). Constituyen un proceso de mejora
estructurado en el que se construyen situaciones propias del puesto a lo largo
de varias etapas, y con un apoyo personal continuo que puede ser antes y después
de un Assesment Center. En el caso de esta variante, se acerca al participante a
los requisitos óptimos de desempeño preestablecidos para sus funciones
actuales dentro de la organización.
En el Development Center, existen dos variables claves a considerar durante todo
el proceso:
A. El reparto de los roles (monitor, evaluado, evaluador, administrador). Aquí,
los consultores externos se perciben con mayor objetividad, menor coste y menor
credibilidad interna, mientras que los consultores internos se perciben con una
mayor credibilidad interna, y con un mayor coste debido a que estos requieren
ser formados, aunque esto a largo plazo constituye una inversión para la
organización.
B. Las actividades deben ser cuidadosamente elegidas para su práctica.
Otra perspectiva sobre desarrollo de competencias es la desarrollada por Claude
Levy Leboyer (1997).
Para este autor, la formación tradicional y el desarrollo de competencias, no
se refieren a la misma idea, ya que en la primera no se considera el papel de la
experiencia surgida de la práctica en el terreno, pues esencialmente esta
funciona en muchas organizaciones para satisfacer necesidades inmediatas de
empleo y no se concibe como una perspectiva de desarrollo para las competencias
individuales.
Acorde a Wood (1994), el Levy Leboyer expone cuatro razones que en la actualidad
distinguen al desarrollo, razones que encierran las ideas principales de este
autor en relación al tema.
1. El desarrollo de competencias no supone una relación de autoridad entre
quienes definen las necesidades de formación y quienes se someten a ellas. Es
una actitud que debe adoptar solo quien quiera desarrollar sus competencias,
actitud que debe ser compartida y reconocida como tal por la superioridad de la
empresa.
Según el autor en cuestión, el desarrollo de competencias supone la presencia
de un plan individual de desarrollo, en los cuales se destaca el papel activo
del individuo, donde la voluntad y el interés de este, en función de su
auto-desarrollo es vital, aspecto este en el que coincidimos con él. Como puede
apreciarse, desde este punto de vista, el autor deshecha la posibilidad de
planes de desarrollo colectivo, contrario a la modalidad caochig que contiene
una modalidad grupal.
2. La relación entre las actividades de trabajo y de producción por una parte,
y de desarrollo de competencias por la otra, no son las que existen entre
trabajo y formación tradicional.
Desde la perspectiva del autor, en la actualidad, la formación se centra en las
personas que ya ocupan un puesto determinado, con el objetivo de hacerlas más
eficaces, a diferencia de la formación tradicional, la cual tenía lugar antes
de que el individuo ingresara a la organización.
Actualmente, la formación ya no antecede al trabajo, sino más bien la acompaña.
Las experiencias son el fruto de una experiencia buscada y explotada activamente
por aquel que participa en ella, experiencia que permite la integración con éxito
de los conocimientos y del "savoir-faire" a fin de construir
competencias inéditas (Levy Leboyer, 1994).
Como puede apreciarse, el autor concibe la formación como un proceso que se
desarrolla conjuntamente con la experiencia que obtiene el sujeto en su puesto
de trabajo, siendo esta a su vez, la vía para desarrollar las competencias que
este ya posee, así como de las nuevas que requiere adquirir.
3. Por lo tanto, un plan de desarrollo no debe estar fundamentado en la formación
tradicional (aquella que no está a la par con la experiencia: DNA- Plan de
Capacitación)
En este sentido, el autor considera que el desarrollo de las competencias y la
gestión de las trayectorias profesionales, no son más que una misma actividad,
en la medida en que, las decisiones de mover a una persona de un puesto a otro,
además de estar en función de las capacidades del individuo y de la necesidad
existente de cumplir con nuevas funciones, también lo está en función de
desarrollar competencias útiles. Esto permite a cada individuo controlar la
adquisición de las mismas y lograr a su vez la manera de alcanzar confianza en
si mismo, como consecuencia de la experiencia directa emanada de la puesta en práctica
de las competencias. Completando esta idea, agrega que las competencias no
pueden pasar por la creación de planes generales de formación, puesto que
"es la "movilidad" en la carrera profesional la que aporta
ocasiones de desarrollo individual y procura ocasiones de aprender.
Desde este punto de vista, introducir el concepto y las acciones de competencias
en una empresa supone la renovación de las actitudes frente al papel, las
modalidades y los medios de la formación (Levy Leboyer, 1997)
Además de reiterar el papel de la experiencia y del individuo como sujeto
activo de su propias experiencias y por ende de su formación, hace alusión a
las implicaciones de cambio que supone, al interno de la organización, el
desarrollo de competencias.
4. Y es precisamente, "la movilidad", postura activa y participativa
la que le da originalidad al desarrollo de las competencias, la cual se concreta
en la prioridad concedida al hecho de "aprender a aprender" (Baldwin y
Pagett, 1994). Según el autor se trata de "saber sacar partido" de
las propias experiencias, adoptando una actitud crítica respecto a como estas
se perciben, y en relación a como se resuelven los problemas, analizando a su
vez el propio comportamiento, identificando nuevos problemas y aprovechando
estas observaciones (Levy Leboyer, 1994)
En resumen, puede decirse que la tesis fundamental del autor en relación al
desarrollo de las competencias, parte de considerar que la formación
tradicional no constituye la vía para desarrollar competencias en los
individuos, ya que esta no considera el rol que juegan las experiencias en este
proceso. Más bien, afirma que en la actualidad el individuo se va formando a
través de dichas experiencias (que en su opinión, constituye la vía para el
desarrollo de las competencias) que este adquiere durante el desarrollo de su
carrera profesional. Ahora, en todo este proceso, es el propio individuo el que
debe participar de manera activa en su propia formación, aprovechando al máximo
estas experiencias, lo cual resulta clave no solo para desarrollar las
competencias existentes, sino también para adquirir otras nuevas. Considera
además que en una misma experiencia pueden desarrollarse varias competencias y
que a su vez, toda competencia puede ser desarrollada por experiencias diversas.
Finalmente, destaca el importante rol que tiene la organización en la creación
de condiciones favorables para que todo este proceso sea efectivo.
Siguiendo esta línea, fundamenta su posición en el hecho de que muchas
investigaciones han demostrado que, en efecto, las experiencias constituyen
fuentes de desarrollo personal. Dentro de estas cita las realizadas por el
Center for Creative Leadership; McCauley, 1991; McCauley et al., 1989; McCall et
al., 1988). En las mismas se destacan como fuentes de experiencias los cambios
de función (en esencia es lo que denominamos rotación de puestos) y las
funciones exigentes, en las que se requieren tomar decisiones importantes en
situaciones con un alto grado de incertidumbre y bajo la presión de niveles
superiores.
El autor en cuestión, destaca una serie de experiencias que han sido
consideradas por parte de algunos directivos como fructíferas en la adquisición
de nuevas experiencias. Entre estas podemos mencionar: el desarrollo de un nuevo
proyecto; una operación en la que se plantea un problema que se debe
solucionar, o bien preparar o bien reorganizar profundamente a menudo en
condiciones que se tornan difíciles por la presencia de un obstáculo; asumir
la responsabilidad de una actividad importante; el tránsito de un puesto manual
a un puesto funcional y viceversa y el aumento del número de responsabilidades
en las funciones actuales.
Otros autores como Cardona y Chinchilla (1999) centran su atención específicamente
en el desarrollo de las competencias directivas.
En síntesis, para estos autores las competencias son comportamientos
habituales, siendo el resultado de las características innatas, conocimientos,
actitudes y habilidades personales.
Las primeras, constituyen aspectos genéticos que afectan el comportamiento y
que son difíciles de cambiar. Por lo tanto, al hablar de desarrollo de
competencias, se refieren al desarrollo de los conocimientos, las actitudes y
las habilidades. Y para cada uno de estos elementos, proponen tres vías de
desarrollo:
Los conocimientos se adquieren a través de la adquisición de nuevos datos:
información cuantitativa y cualitativa sobre la realidad. Normalmente esto se
logra a través de la asistencia a cursos o mediante la lectura de libros
especializados, o sea que el desarrollo comienza con la adquisición de
conocimientos teóricos sobre el tema.
En el impacto de los conocimientos influye la claridad del interlocutor durante
la exposición de los mismos, el método empleado por este, y la existencia de
un cierto grado de apertura mental y esfuerzo intelectual por parte del
receptor.
Según los autores, las actitudes son aquellas motivaciones que la persona tiene
frente a la acción. Para un desarrollo adecuado de las actitudes se requiere de
un proceso de formación que capacite a la persona para anticipar las
consecuencias de sus decisiones y sus omisiones. De esta forma, su capacidad
para evaluar la realidad adquiere mayor profundidad, lo que posibilita a su vez
la formación de nuevos motivos para la acción.
Por último, definen las habilidades como aquellas capacidades operativas que
facilitan la acción. El desarrollo de las habilidades requiere de un proceso de
entrenamiento. A través de la repetición de los actos se van adquiriendo
nuevos hábitos y modos de actuar que resulten más efectivos.
Con este punto, concluye a su vez el artículo, donde se han tratado algunos
aspectos relacionados con un tema de mucha actualidad: competencias laborales.
III-Bibliografía
- Cardona, P. y M. Chinchilla, (1998): "Evaluación y
desarrollo de las Competencias Directivas". Revista Harvard Deusto. No. 89,
pág 10.
- Domínguez, M.E (1999): "Cien conceptos claves de 100 años de Gestión
de Recursos Humanos". En: Capital Humano, No.128, diciembre, pág 26.
- Escribano, S. (1999): "Cómo desarrollar competencias (I y II): Dudas más
frecuentes y modalidades de desarrollo". En: Capital Humano, No.126, Pág
10, Octubre y No.128, Pág 26, Diciembre.
- Herrero, M. (1999): "Cómo Desarrollar competencias (III) Enfoque
general y fases del Programa de Desarrollo". En: Capital Humano, No.128,
pág.10, Diciembre.
- Herrero, A. Y R. de la Vega (1999): "Las competencias pasado y
presente". En: Capital Humano, No.123, Pág 58, Junio.
- Lévy- Levoyer, C. (1997): "Gestión de las competencias".
Ediciones Gestión 2000, Barcelona.
- Momolar, P. (2001): "Las competencias desde la perspectiva de los
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MSc Isel Valle León
isel.dri@mitrans.transnet.cu
MSc en Psicología Laboral y de las Organizaciones; post-grados en Psicología
Clínica (Personalidad y Neurosis; Terapia Sexual y de Parejas; Psicoterapia didáctica
en disfunciones Sexuales; Estado Actual del Estado Clínico del Estrés; Educación
Sexual o Educando para vivir en parejas); Curso de Medicina Tradicional y
Natural; Metodología de la Investigación,técnicas cualitativas y
cuantitativas; Posgrado auditor interno de la Calidad; Taller de competencias
laborales; Post-grado Psicología Organizacional: enfoques y métodos contemporáneos;
Marketing social en instituciones de salud.
Actualmente trabajo como especialista en la Dirección de Relaciones
Internacionales del Ministerio de Transporte.
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