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La violencia en los delitos efectuados por jóvenes
Índice 1.
Introducción 2.
¿Qué es la violencia? 3.
Agresión, agresividad, violencia y delito. 4.
La violencia en el mundo actual. 5.
Transición moral 6.
Transición en lo social 7.
El alcohol y las drogas 8.
Los jóvenes delincuentes y el medio. 9.
La influencia de los medios 10.
La adolescencia como etapa de duelos 11.
Jóvenes y escuela. 12.
¿Qué es una pandilla? 13.
Estrategias de sobrevivencia. 14.
La delincuencia juvenil 15.
Personalidades delictivas 16.
Explotación de los delincuentes y de la delincuencia 17.
Conclusión 18.
Bibliografía 1. Introducción Relaciones
Humanas Definición
de términos 2. ¿Qué es la violencia? La
preocupación por la violencia no parece necesario justificarla, y menos en la
era nuclear. Recordemos además, que sólo la especie humana es capaz de
destruirse y de ejercer su propia fuerza contra sí misma. La violencia es de
difícil justificación en nuestra época si se mira al horizonte con las armas
nucleares y su capacidad de destrucción total. Domenach lo ha expresado así: "Puesto
que ya no se puede contar con la violencia para detener la violencia, es preciso
que cada sociedad, y la humanidad entera, si quiere salvarse, hagan prevalecer
objetivos ecuménicos sobre los intereses particulares. Es preciso que una práctica
del diálogo y una moral del amor, o simplemente de la comprensión, modifiquen
las instituciones y las costumbres"(1) Yves
Michaud define la violencia como "una acción directa o indirecta,
concentrada o distribuida, destinada a hacer mal a una persona o a destruir ya
sea su integridad física o psíquica, sus posesiones o sus participaciones simbólicas".
(1) Estas
diferentes interpretaciones del concepto de violencia son, suficientes para
hacer comprensible algo elemental: la necesidad de abandonar el concepto
limitado de violencia, en el sentido de asimilarlo simplemente a algunos tipos
de violencia física. La violencia no es solamente un determinado tipo de acto,
sino también una determinada potencialidad. No se refiere sólo a una forma de
"hacer", sino también de "no hacer". 3. Agresión, agresividad, violencia y delito. El
término agresión procede del latín aggredi que posee dos acepciones, la
primera significa "acercarse a alguien en busca de consejo"; y la
segunda, "ir contra alguien con la intención de producirle un daño".
En ambos la palabra agresión hace referencia a un acto efectivo. Luego se
introdujo el término agresividad que, aunque conserva el mismo significado se
refiere no a un acto efectivo, sino, a una tendencia o disposición. Así, la
agresividad puede manifestarse como una capacidad relacionada con la creatividad
y la solución pacífica de los conflictos. Vista de éste modo la agresividad
es un potencial que puede ser puesto al servicio de distintas funciones humanas
y su fenómeno contrapuesto se hallaría en el rango de acciones de aislamiento,
retroceso, incomunicación y falta de contacto. Frente
a esta agresividad que podríamos llamar benigna, existe una forma perversa o
maligna: La violencia. Con esto queda claro que no se puede equiparar todo acto
agresivo con la violencia. Esta queda limitada a aquellos actos agresivos que se
distinguen por su malignidad y tendencia ofensiva contra la integridad física,
psíquica o moral de un ser humano. En otras palabras, desde nuestro punto de
vista no constituye violencia la descarga de un cazador contra el animal que
desea cazar con la finalidad de saciar el hambre o mantener el equilibrio ecológico.
Por otra parte, siempre constituirá violencia, como su nombre lo indica, el
acto de violación sexual. Esto nos permute introducir otros elementos para
reconocer al acto violento: su falta de justificación, su ilegitimidad y/o su
ilegalidad. Ilegítimo por la ausencia de aprobación social, ilegal por estar
sancionado por las leyes. La
agresividad puede ser detectada en toda la escala animal, no así la violencia,
casi exclusiva del ser humano. Como
es sabido, es sumamente raro que un animal inferior, ataque a otro de especie
diferente, si no es con el fin de alimentarse, o que luche contra otro de su
misma especie si no es con el objeto de defender su territorio, la hembra, la cría
o el alimento. Inclusive, cuando la lucha se presenta su mayor componente es
ritual; rito que va en sentido de demostrar cuál es más grande o lucha de
aquellos animales viejos o muy jóvenes, así como, animales de sexo diferente
y/o ejemplares que se conocen entre sí. Desde
la niñez tenemos la experiencia de haber observado la lucha por territorio o
alimento entre dos lagartos: cambian de color, aumentan a su tamaño extendiendo
sus espículas cartilaginosas, etc.. Si ninguno abandona se llega al contacto físico
en forma de mordida, una lucha breve que termina con el abandono del más débil
sin que el otro lo persiga para darle muerte. En
resumen: agresión es un acto efectivo que implica acercarse a alguien en busca
de consejo o con la intención de producir daño. No así la agresividad, que no
se refiere a un acto efectivo, sino, a una tendencia o disposición que se halla
bajo los designios de la creatividad y la solución pacífica de conflictos.
Violencia es una forma perversa o maligna de agresividad que ejerce un individuo
contra otro de su misma especie y que se caracteriza por su carencia de
justificación, tendencia ofensiva, ilegitimidad y/o ilegalidad. 4. La violencia en el mundo actual. Cuando
hablamos de violencia, inmediatamente la identificamos con agresión, desorden y
descontrol y cuando asociamos simplificadamente los jóvenes con la violencia,
vemos a estos como futuros adultos delincuentes. Los cuales son así, por tener
padres que los descuidaron, que son violentos, y por ende que "la violencia
engendra violencia". Todo en nuestro alrededor se nos presenta como algo
particular, individual y además lejano, sin sentirnos protagonistas
responsables, capaces. Este ha sido el mayor triunfo de este modelo perverso: la
fragmentación social y cultural que nos impide ver la totalidad en la
particularidad. Tenemos que hacer un esfuerzo para superar lo aparente y hacer
un análisis que vaya un poco más allá de lo que vemos, darnos cuenta que la
violencia es social, que la misma encierra mucho más que la sumatoria de todos
los hechos violentos, y por ende contiene causas estructurales mucho más
profundas. Es
importante reflexionar acerca de que, la opción delictiva no aparece de golpe
en la vida de un chico ni se transmite en los genes. Las estadísticas
demuestran que antes hubo, casi sin excepción, una vida tan corta como plagada
de abandonos, maltratos y carencias. Hubo también, en general, una familia
marcada por la pobreza, la violencia, y la marginalidad. Se produjo un contacto
temprano con el mundo de la calle y una falta absoluta de espacios sociales de
inclusión (llámese barrio, escuela, club, parroquia, etc.), no hubo
instituciones que pudieran contenerlo. Si
la violencia se nos torna cotidiana, y convivimos con ella es indefectible que
la misma cale en lo profundo de nuestro ser, y por ende nuestra actitud frente
al otro, ante la vida, produciendo que muchas veces la relación con el otro sea
a través de la violencia. Los
términos "criminalidad adolescente, chicos de las calles y violencia
escolar" tan difundidos por los medios de comunicación no son índices de
violencia social sino un síntoma de agotamiento de las instituciones que
apoyaban y creaban la adolescencia (familia, escuela, sociedad, Estado,
trabajo). Hay un desacople entre los discursos de lo que un joven debe ser (se
idolatra la juventud como el mejor momento, la plenitud, el cuerpo joven, etc.)
y lo real, que no coincide con estos, o simplemente no le dan la posibilidad de
efectivizarlo. Esto es un componente muy importante que forma parte de la
violencia simbólica. En
las actuales condiciones de crisis social que atraviesa nuestro país, el carácter
crítico de la adolescencia se acentúa. Y, en el caso de los jóvenes de
sectores populares, frente a la violencia que ejerce la imposibilidad sobre
ellos de desarrollarse como jóvenes "normales", muchas veces la
reacción es violenta. Situaciones como la fragmentación de una familia debido
a la ausencia de trabajo, de alimento y de cualquier tipo de contención son
formas de violencia social que afecta a los jóvenes. Muchas
veces esta violencia simbólica que se ejerce sobre los jóvenes por parte de la
misma sociedad, genera la violencia física de éstos; como lo ejemplifican los
siguientes testimonios: ...
"Maté a un chabón cuando traté de afanarle el auto...el tipo me quiso
sacar el arma y lo maté. No me mirés así... si él me hubiera matado, la
gente estaba de fiesta. Si mi vida no vale, la de él tampoco. A nosotros también
nos matan. Yo tengo muchos compañeros muertos. Cuando le estoy apuntando a
alguien siempre me da un poco de cagazo. Miedo a disparar y matarlo y miedo a
que el chabón sea más loco que yo y me mate a mí. No está bien, pero no
podes salir a laburar sin llevar un fierro o una navaja... a veces le toca a uno
y a veces le toca al otro".(3) 5. Transición moral Una
de las importantes tarea de la adolescencia es el reemplazo de la moralidad
infantil por otra que sirva de guía de la conducta en la vida adulta. Se espera
que el joven aprenda que la honestidad no sólo significa abstenerse de tomar
cosas que pertenecen a otros o de mentir, sino que supone la adhesión a la
verdad y a la buena conducta en todas las situaciones. Al
adolescente se le plantea la independencia como algo que debe conquistar para
poder entrar a formar parte del mundo de los adultos y dejar atrás la etapa
infantil. Un adulto toma sus propias decisiones, elige su vestuario, decide que
quiere comer, cuando ha de dormir y que va a comprar. El adolescente se preocupa
por conseguir que estas conductas independientes pasen a formar parte de su
propio repertorio, con la esperanza de que le aseguren una posición en el mundo
de los mayores. Las
principales fuentes de esta poderosa motivación que le inspira la búsqueda de
la independencia dos son: por una parte, las presiones sociales, y por otra
parte, la identificación con la independencia que observa en los modelos
adultos. Pero sus demandas chocan fuertemente con la arraigada conducta de
dependencia propia del estado infantil, convirtiéndose en motivo de permanentes
conflictos que hacen que los jóvenes se sientan inseguros y confundidos ante
tan anhelada libertad. Así pues, aunque la desean fervientemente, no desean
menos conservar la seguridad y la falta de responsabilidad que va ligada a la
situación dependiente (pero ciertamente confortable en otros aspectos) del niño. Significado
de moralidad Si
el adolescente se conforma según las reglas y leyes de la sociedad, el medio lo
considera una persona moral. Incluso cuando esta en desacuerdo con tales
prescripciones, a menudo se adecua a ellas porque se da cuenta que es la actitud
más cuerda. 6. Transición en lo social La
"socialización" es el proceso de aprendizaje de la conformidad a las
normas, hábitos y costumbres del grupo. Es la capacidad de conducirse de
acuerdo con las expectativas sociales. Bases
deficientes: La preparación insuficiente y la identificación con personas mal
adaptadas en los años formativos proporcionan bases deficientes sobre las
cuales no es posible construir en la adolescencia las pautas de conducta social
propias del adulto. Desafortunadamente,
algunos adolescentes no logran asumir esa responsabilidad por el control de su
conducta moral, ni un aprendizaje de su conformidad con las normas, hábitos y
costumbres del grupo, (socialización). Esto
trae como consecuencia adolescentes agrupados en pandillas, llevando a cabo
actos donde se ejerce la violencia, se cometen fechorías constantemente y, aún
peor, realizando actos ilícitos llegando, en alguno casos, a convertirse en
adolescentes delincuentes. 7. El alcohol y las drogas Los
adolescentes pueden estar envueltos en varias formas con el alcohol y las drogas
legales o ilegales. Es común el experimentar con el alcohol y las drogas
durante la adolescencia. Desgraciadamente, con frecuencia los adolescentes no
ven la relación entre sus acciones en el presente y las consecuencias del mañana.
Ellos tienen la tendencia a sentirse indestructibles e inmunes hacia los
problemas que otros experimentan. El uso del alcohol o del tabaco a una temprana
edad aumenta el riesgo del uso de otras drogas luego. Algunos adolescentes
experimentan un poco y dejan de usarlas, o continúan usándolas ocasionalmente
sin tener problemas significativos. Otros desarrollarán una dependencia, usarán
drogas más peligrosas y se causarán daños significativos a ellos mismos y
posiblemente a otros. La
adolescencia es el tiempo de probar cosas nuevas. Los adolescentes usan el
alcohol y las otras drogas por varias razones, incluyendo la curiosidad,
sentirse bien, reducir el estrés, sentirse personas adultas o para pertenecer a
un grupo. Es difícil poder determinar cuáles de los adolescentes van a
desarrollar problemas serios. Los adolescentes que corren el riesgo de
desarrollar problemas con el alcohol y las drogas son:
Los
adolescentes abusan de una variedad de drogas, tanto legales como ilegales. Las
drogas legales disponibles incluyen las bebidas alcohólicas, las medicinas por
receta médica, los inhalantes (vapores de las pegas, aerosoles y solventes) y
medicinas de venta libre para la tos, la gripe, el insomnio y para adelgazar.
Las drogas ilegales de mayor uso son la marihuana, los estimulantes (cocaína),
LSD, los derivados del opio, la heroína y las drogas diseñadas (éxtasis). El
uso de las drogas ilegales está en aumento, especialmente entre los jóvenes o
adolescentes. La edad promedio del que usa marihuana por vez primera es 14 años,
y el uso del alcohol puede comenzar antes de los 12 años. El uso de la
marihuana y el alcohol en la escuela superior se ha convertido en algo común. El
uso de las drogas esta asociado con una variedad de consecuencias negativas, que
incluyen el aumento en el riesgo del uso serio de drogas más tarde en la vida,
el fracaso escolar, el mal juicio que puede exponer a los adolescentes al riesgo
de accidentes, violencia, relaciones sexuales no planificadas y arriesgadas y el
suicidio. 8. Los jóvenes delincuentes y el medio. Los
adolescentes de todo el mundo poseen casi idénticas necesidades biológicas y
celulares. Abarcan hambre, sed, reposo, sexo, regulación térmica, la evacuación
( Orina, defecación) y el evitar peligros físicos. Pero
es quizás de mayor importancia aún, la comprensión de sus necesidades
sociales y de la personalidad. -...
"Las necesidades de la personalidad humana especialmente urgentes durante
la adolescencia, son las relativas al status, la independencia de autorrealización
y una adecuada filosofía de vida, es decir, anhela ser importante, tener
preeminencia en su grupo, ser reconocido como persona valiosa, ansía alcanzar
el status de adulto y dejar atrás las características de la infancia".(4) Ya
es común ver adolescentes fumando cigarrillos (de cualquier tipo, tabaco u
otro) imitando de modo sofisticado los gestos del adulto ... "Para él es más
importante lograr el status en el grupo de sus iguales, que ante los ojos de sus
padres, es sentirse independiente, aspira liberarse de restricciones que lo
aten". (4) Todo
ello lleva a crear una mayor distancia entre la autopercepción íntima del
propio "Ser y Valer" y el ideal o pauta modélica del "Que
Hacer" al que aspira, de aquí es donde comienza a discurrir los polos de
la Ambición (ideal deseado) y la Angustia (realidad actual). No
es raro que el adolescente para evitar caer en la duda acerca de su propio
valor, necesite someterse a pruebas experimentales, creándose artificialmente
situaciones que demanden un especial esfuerzo para ser resueltas. Mas si por
estas fallas, resulta imposible obtener la autosatisfacción , existe el peligro
de que se busque autoafirmación en ellas, existe el peligro de que se busque
autoafirmación personal, apartándose sensiblemente de los caminos que
normalmente la consiguen. Entonces surgirá una actitud negativista y se
presentará una especial obstinación en persistir en una conducta a todas luces
perjudicial, y entonces invariablemente observará el medio y será éste quien
le dé una respuesta. ...
"Los adolescentes cuyas necesidades se ven frustradas, o que viven en
conflicto experimentan una tensión y disgusto. Se encuentran en un estado de
desequilibrio. Habrá
que realizar en la medida de lo factible una adaptación para reducir ese estado
de hipertensión psicológica y volverlo tolerable para sí mismo...".(5) Existen
además para estos casos, situaciones en que los adolescentes aplican sus
mecanismos de defensa ante el medio, y la situación en particular para cada
caso, solo actúa. Analizamos someramente con casos concretos cada una de estas
evasiones a la realidad, por medio de "los mecanismos típicos de adaptación".
Hasta
aquí hemos analizado algunas situaciones que motivan a menores a entrar en la
delincuencia, también podemos observar que en su tarea diaria, la Policía, se
encuentra frente a hechos que dado a su repetitividad prácticamente ya no les
llama la atención. Pero
ocurren hechos a nivel internacional que titulan por ejemplo "La masacre
que conmovió al mundo": Recordemos cuando se conoció la noticia de que
dos niños norteamericanos decidieron descargar una andanada de balas sobre sus
compañeros de colegio cuando activaron una alarma de incendio, y aprovechando
la carrera de sus compañeros, se transformaron en francotiradores, asesinando e
hiriendo a varios de ellos. Miramos
hacia otro lado, porque esto ocurre en Estados Unidos, pero tenemos que
sincerarnos. ¿Estamos seguros que en nuestro País, esto no va a ocurrir? Ante
esto otro diario decía "Criminales precoces de 11 y 13 años, insólita
manifestación de violencia, etc". A
medida que transcurren los años, vemos que los hechos delictivos aumentan,
descendiendo las edades de los autores, lo que antes reflejaban un promedio de
16 años, en la actualidad lo tenemos con 14 y hasta 11 años. 9. La influencia de los medios Los
chicos están absorbiendo de cuatro a seis horas de televisión por día y en
determinados programas infantiles, puede haber cada ocho segundos un acto de
violencia. "Esto
impacta en el cerebro de los chicos como si fuera la memoria de una computadora
y después ellos lo traen y lo actúan"; según la opinión del Dr. Candido
Roldan, Director del Programa de Prevención de Violencia Estudiantil y fracaso
escolar de Buenos Aires.(6) En
el mundo, una hora de televisión contiene como promedio de cinco a diez escenas
violentas, presentadas en su mayoría como agradables o buenas. "Personajes
de acción, como lo conocen los Chicos (Terminator), es conocido por el 88% de
éstos en el Mundo y el 22 % lo toma como modelo. Para
el 44 % de los chicos no existen grandes diferencias entre la percepción de su
realidad y lo que ve en la pantalla. El 91 % de los chicos encuestados tiene
acceso a la televisión y pasan tres horas diarias frente a la
pantalla".(7) Otro
hecho que también es preocupaste y lo promueve el medio, son las salas de
juegos o de videos, donde en más del 70 % de esos juegos intervienen hechos
violentos. Existen
juegos que directamente afectan derechos personales del ser humano como ser: el
derecho a la vida, considerado como valor supremo, por nuestra Constitución
Nacional, Constituciones Provinciales y el mismo Código Penal. Como
ejemplo, tomemos en cuenta un juego llamado "Carmageddon" que consiste
en conducir un vehículo y atropellar peatones, el puntaje es distinto: Los
ancianos tienen puntaje menor mientras que las mayores puntuaciones se obtienen
atropellando niños, mujeres embarazadas o los que llevan bebes en cochecitos.
Para lograr esta cacería humana pueden cometer cualquier infracción de tránsito,
lo importante es "Matar". Incentivan
a la conducción peligrosa, e incitan al jugador o deportista a cometer delito
de lesiones, homicidios simples y múltiples. Como contrapartida a esto, tenemos
la existencia de una asociación denominada "Protejamos la vida",
constituida por familiares de víctimas de accidentes de tránsito, que presentó
denuncia penal en la ciudad de Rosario, considerando que las acciones que
fomentan estos juegos constituyen hechos penados por nuestra Ley, encuadrándose
en la figura de Instigación a cometer delitos, (Art.209 Incitación a la
violencia, y Apología del Crimen, Art.213 C.P), estos hechos están agravados
por estar dirigidos hacia menores. Puede
entenderse claramente la deformación que llega a producir en el subconsciente,
el hecho de asimilar jugando que se es ganador cuando, con un auto a disposición,
se debe salir a matar seres humanos para ser premiados. No olvidemos que los niños
aprenden jugando Regresando
al adolescente, vemos con asiduidad que los inadaptados o los delincuentes no
andan solos, y surge una pregunta: ¿Cómo se encuentran...? , de acuerdo a la
obra "Grupo de niños y adolescentes" publicada en España en
el año 1967 por el Dr. ReneFan, decía... "El niño inadaptado al término
de la edad escolar se va en busca de las bandas o grupos... El delincuente
juvenil raramente permanece aislado, siente la imperiosa necesidad de aceptación
que anida en el alma, porque sigue joven o niño... está cargado de oposición
y agresividad..." El
medio condiciona la vida y puede llegar a crear hábitos. Tras una adolescencia
difícil se agazapa una familia y una sociedad difícil. El vertiginoso camino
que la vida hace recorrer conduce a que los hijos se encuentran desprotegidos,
olvidados y hasta relegados a un segundo plano, estando en un primer lugar, la
angustia económica: Padre y madre trabajando, el hogar es un lugar de reunión,
sólo charlas informales y reposo. De esta manera el adolescente busca refugio
en el grupo de pares, gana la calle, se reúne con personas de cualquier tipo,
en cualquier lugar; los padres pierden autoridad, los hijos no tienen marco de
referencia, están frente al espejo de la desprotección. Además
si tenemos en cuenta que el pensamiento del hombre moderno se observa como alérgico
a la religión, no tiene aptitud para pensar, parece que la religión le
estorba, o no tenemos necesidad de ella. Esta gente, estos adultos, estos
mayores, forman parte de una familia, en la cual están educando a sus hijos y
desean resaltar en ellos valores que los mismos padres no poseen. 10. La adolescencia como etapa de duelos El
adolescente transita por un estado de vulnerabilidad identitaria: se encuentra
despojado de aquellos objetos que le daban la posibilidad de construir lazos y,
durante un tiempo, debe reorganizar nuevos objetos (un nuevo cuerpo, una
sexualidad definida, nueva identidad, nuevos padres). No tiene una identidad
cerrada, sino que sucesivamente va a ir construyendo modelos identificatorios. Estos
cambios corporales sitúan al adolescente en un proceso de renovación de la
trama edípica. Se produce el ingreso a la fase genital, donde la libido, que
hasta entonces estaba desparramada en distintas zonas eróticas, se concentra en
la genital. Esta resignificación de lo edípico se ve interpelada por el deseo
pulsional que demanda satisfacción, la cual ahora sólo puede ser ofrecida
desde lo colectivo. Es decir, la búsqueda de un objeto sexual y de grupos de
pertenencia por fuera de la familia (exogamia) Esta
puesta en cuestión del adulto aparece encarnada en argumentos tales como la
vestimenta, los horarios, las salidas, etc. En
la lucha por moldear su personalidad definitiva, el adolescente se expone a la
angustia que le causa obtener su independencia y definir sus aspiraciones a
desarrollarse como persona adulta, provocada por tener que desenvolverse en un
medio que no conoce ni domina, y el que muchas veces considera como amenazador. Así
aparecen dos fuerzas internas y opuestas que operan sobre la conducta del joven:
la pérdida de los privilegios de la infancia lo retiene en su avance y la
aventura, el desafío de la vida adulta, lo impulsan. En su interior entiende
que para acceder al mundo de los adultos (con sus ventajas y libertades) debe
arriesgarse a perder la seguridad y los privilegios que goza por ser un niño. A
su vez, el medio social de los adultos, condiciona este proceso de formación de
la personalidad, imponiendo reglas o normas sobre el tipo de conducta esperada
(modelo de éxito) David
SlavsKy hace referencia a dos duelos por los que atraviesa el adolescente:
"El duelo por la ilusión de la bisexualidad (se impone la elección de un
objeto sexual); y el duelo de la ilusión de la inmortalidad".(8) El
adolescente debe "matar" al niño, es decir, debe abandonar algo que
jamás volverá a ser. La adolescencia es un período de esclarecimiento, en el
cual el sujeto empieza a pensar su propia muerte. Es la edad en donde se tiene
una cierta tendencia a la angustia, una cierta oscilación entre sentirse
"súper bien" y querer matarse, una especie de familiaridad con la
idea de la muerte, la sensación de que todo es en vano confirmada por la imagen
de muchos adultos que no tienen un lugar social. La
idea de la muerte, aunque sea simbólica, es siempre el lugar común de todos
los miedos y angustias. El adolescente de sectores populares inserto en un
ambiente poco propicio para la elaboración de duelos, como no puede representar
su propia muerte, mediante un proceso inconsciente la enfrenta para no descubrir
como es. Negando
el miedo, disminuyen las señales de peligro y aumentan los riesgos. Es situación
frecuente en muchos adolescentes que, para demostrar su "incipiente
madurez", desconocen los peligros. Así lo muestran los accidentes en
motos, los embarazos no deseados y el contagio de enfermedades de transmisión
sexual, por mantener relaciones sin el debido cuidado y responsabilidad, entre
otros. Esto
conlleva a un comportamiento agresivo y rebelde por parte del adolescente para
lo externamente establecido como "lo normal". Estos
jóvenes se ven expulsados de la infancia no encontrando un lugar legitimado en
el mundo de los adultos. Se dejan los beneficios de la infancia (escolaridad,
planes de asistencia) pero no se accede a la posibilidad del trabajo y la
exogamia como representación de la autonomía adulta. Esto
dificulta establecer representaciones acerca del futuro quedando obturadas la
posibilidad de construir proyectos de vida donde lo que predomina es la
inmediatez, vivir el hoy, y lo que se hace en el momento. En
síntesis la adolescencia de los jóvenes pobres no se halla acompañada por un
entorno adecuado en la forma de dispositivos sociales, educativos y recreativos
que permitan desarrollar el proceso de búsqueda y configuración de la
identidad, la elaboración de duelos propia de este período y proyectos de vida
tal como sería propio en esta etapa. Otro aspecto a remarcar, supone comprender
al sector juvenil en general como fundamentalmente crítico ya que la juventud
es la etapa de la vida en la que tiene lugar la formación de la personalidad
social. De acuerdo a las condiciones que se den para ello, habrá de
determinarse como será el futuro desempeño del joven en el conjunto de roles
esperables en la vida adulta En
relación a esto podemos decir que, quienes logran captarlos e identificarlos,
son los productores del marketing (mayoritariamente personajes, de programas
televisivos, propagandas), que aciertan con las políticas de consumo a las que
los adolescentes son capaces de subordinarse. El consumo de la moda, de la
vestimenta, de la música, de los grupos de rock, de cumbia, que logran
"enganchar" a los adolescentes, lo que es igual a decir que se
identifican con ellos. 11. Jóvenes y escuela. "La
escuela sigue siendo la institución que legitima la inserción social, pero en
muchos casos deja de cumplir esa función, se "retira" y en su lugar
queda un vacío. Aún incluidos en ella, los jóvenes al vivenciar una
desarticulación tan marcada entre discurso y sistema escolar y su propia
experiencia cotidiana, dejan de percibirlo como un factor fundamental, para su
desarrollo".(9) Cobra
mayor importancia la educación informal, la que surge cotidianamente en las
situaciones vivenciales, por medio de mensajes de la familia, amigos, de la
barra de la esquina, los compañeros de trabajo, la calle, el barrio. El
tránsito por la escuela primaria (EGB actualmente) se expresa en una formación
de base precaria que generalmente ha dificultado el ingreso en la educación
media (3° ciclo de EGB y Polimodal en la actualidad). De la experiencia de
dicho transito y haciendo una lectura crítica, consideramos que se instala al
joven de sectores populares muchas veces en una vivencia de autodevaluación,
esto se produce a partir de la transmisión de conocimientos desde la ideología
escolar. Esta transmisión de conocimientos se implementa en dispositivos de
enseñanza y aprendizaje que desconocen la experiencia particular y el saber
previo del alumno: no hay sujeto realmente activo en su proceso educativo. En el
caso de los alumnos provenientes de los sectores populares, la pedagogía
homogeinizadora de la escuela no respeta las diferencias culturales, reforzando
su marginación progresiva. Este
entorno que lo rodea no contribuye entonces, a esclarecer los problemas que lo
afectan desde el punto de vista familiar y social; sino que lo repudia y
discrimina, dejándolo sin salida laboral. Les muestra que el estado no existe y
que nadie los protegerá. En la sociedad actual se produce un quiebre de los
sistemas de ideales. Ante
esta realidad que le muestra el mundo adulto, el adolescente elige el modelo del
"canchero", el "transgresor", antes que el joven
"decente" y "eficiente". Con este primer modelo creen
"zafar" de las instituciones, que reproducen el discurso adulto; entre
ellas la escuela. Jóvenes
y trabajo. Como
consecuencia de esto, se ha producido una mayor precarización de las
condiciones de trabajo. Por otro lado la terciarización del empleo, implica que
un mayor número de empleados se ubique en el sector servicios. Aumenta el
trabajo por cuenta propia, "cuentapropismo" y la rotación del empleo,
el cambio de un empleo a otro en un lapso relativamente corto. Motivado
por estas exigencias del mercado, con el correr de los últimos años, surgió,
un nuevo perfil del trabajador que se caracteriza por:
"No
solo el individuo desempleado se ve afectado en su subjetividad por esta situación,
sino también aquellos que aún tienen empleo. El desempleo genera desconcierto,
bronca, miedo, a no volver a estar inserto y hasta a veces, crisis en la
autoestima del que ya no se siente útil, ni necesario para la
sociedad".(10) El
trabajador precario sufre malas condiciones de trabajo, remuneraciones escasas,
falta de cobertura social y de salud, stress, etc. Esta
situación, así caracterizada, afecta a los jóvenes y a sus padres, donde
ambos se enfrentan a este panorama de desempleo, subempleo y precarización. Las
bandas El
lugar privilegiado y decisivo donde el adolescente consigue ampliar su ámbito
de referencia es la calle, porque ahora dispone de una nueva y autónoma
solvencia: puede salir solo, cada vez dando menos explicaciones y a veces
inventando excusas por cualquier motivo. En
la calle de los adolescentes caben el colegio, el club, el trabajo temporario,
los entrenamientos, los boliches, los amigos, la soledad, los
"jueguitos", el vagabundeo nocturno... Éstas actividades lo mantienen
absorto, sumergido de cabeza en un mundo a su medida, renuente a los problemas
que le proponen los adultos. Tal vez éste sea "su" mundo, el único
capaz de absorberlo, el único que consigue interesarle. Indudablemente
la calle es un espacio físico sin fronteras, pero sobre todo sin tutela ni
horarios, de modo que parece diseñado a la medida de sus intereses. Además
de esto, esta el "salir de noche" para reconocerse como los dueños de
la calle que de día pertenece a los adultos, los adolescentes suelen aprovechar
la salida nocturna para divertirse; claro que esta diversión encubre una nueva
excusa para liberar al niño, pero de otra manera (tomar cerveza, gritar por las
calles desiertas, hacer graffitis en lugares públicos o sobre autos
estacionados...). 12. ¿Qué es una pandilla? Una
pandilla es un grupo de adolescentes y/o jóvenes que se juntan para participar
en actividades violentas y delictivas. Se
puede distinguir las pandillas asóciales de jóvenes que plantean problemas
especiales, tanto por el tipo de individuos que las componen como por sus
consecuencias, desde el punto de vista sociológico y del desarrollo psicológico
de cada individuo considerado como entidad. Las
actuales pandillas son la moderna versión de las patotas cuya violencia se
intensifica con la explosiva mezcla que significa: la ira interna hacia la
sociedad que sus componentes tienen dentro, con la desinhibición que les
provoca el consumo abusivo de alcohol y otras drogas. La
diferencia también estriba que las patotas actuaban por cuenta propia y los
miembros superiores de las pandillas pertenecen en general a grupos delictivos
organizados. Características
generales de las pandillas En
las pandillas bien estructuradas puede existir un líder con autoridad,
representa al ser corajudo que impone la norma conforme a cierto código de
valores de uso interno. En algunas de estas sociedades de adolescentes, hallan
ritos de iniciación (tatuajes, heridas voluntarias) que significa el ingreso y
la aceptación por la banda. ¿Quiénes
pueden ser los pandilleros? Los
pandilleros pueden existir en todas las clases sociales ya que las pandillas no
se forman sólo en las zonas de mayor poder adquisitivo. Fechorías En
el hogar. Los actos de inconducta hogareña incluyen la desobediencia
intencional y el desafío a la autoridad paterna. Otras acciones son las
agresiones verbales a los hermanos, los estallidos temperamentales, la destrucción
y el vuelco de cosas, el tratamiento rudo de amigos de la familia y de
parientes, el hábito de mentir, hurtos menores en prejuicio de padres y
hermanos, lentitud en el cumplimiento de tareas rutinarias, la evasión de
responsabilidades, la discusión con los padres, la fuga del hogar. En
la escuela. En los estudiantes de tercer ciclo de EGB. y Polimodal, los actos de
éste tipo que se registran con mayor frecuencia son: el abandono de la clase,
las llegadas tardes y las faltas no justificadas, la falsificación de la firma
del padre, la conversación e interrupción a otros en clase, el fraude, la
falta de preparación de los trabajos encargados, las amenazas a otros
estudiantes, la rudeza, fumar, ingerir bebidas alcohólicas, las peleas, el
tirar objetos, la mentira, los actos sexuales ilícitos, la destrucción de
bienes del establecimiento. Estas inconductas también pueden observarse en
estudiantes terciarios o universitarios. En
la comunidad. La mayoría de estos actos de inconducta tiene que ver con
actividades recreativas que ocurre por lo general cuando los adolescentes no se
encuentran en el hogar ni en la escuela. Algunos de estos actos pueden ser:
fumar, beber, conducir autos a grandes velocidades o cualquier cosa que pudiera
proporciona la admiración de los pares o ser capaz de provocar algún tipo
excitación. 13. Estrategias de sobrevivencia. Las
estrategias de sobrevivencia no surgen fundamentalmente por causa de la crisis;
por el contrario están ligadas a las circunstancias en que la clase trabajadora
debe reproducirse en condiciones de subdesarrollo, donde se paga la fuerza de
trabajo por debajo de su valor. Sin embargo en las condiciones de crisis actual,
que afecta gravemente a estos sectores populares jóvenes, estas estrategias
tienden a implementarse como única forma para reproducirse (física y
socialmente) en un contexto que no les brinda otras posibilidades. El
término de estrategias de sobrevivencia es un término ambiguo y de una
construcción histórico social, el cual puede ser muy amplio, por lo cual
creemos de utilidad tomar las conceptualizaciones que dan dos autores, para
comprender como son implementadas por estos jóvenes. Las
Estrategias de sobrevivencia son: "el conjunto de iniciativas, que buscan
completar el salario en términos de la reproducción de la fuerza de
trabajo" y "todas aquellas actividades generadas y sostenidas (en
forma planificada o no) por las familias y jóvenes que viven en situación de
pobreza, a fin de garantizar la satisfacción de algunas necesidades básicas".(11) Hay
otros autores, como Le Fur y Grima que ofrecen otra caracterización de las
actividades que efectúan los jóvenes como estrategias de sobrevivencia, entre
estas algunas que limitan con la ilegalidad, por lo cual prefieren denominarlas
"estrategias de urgencia". Vimos que los jóvenes de sectores
populares, en situación de calle se definen por actividades como
"reventa" de pasajes ferroviarios, la "limpieza" impuesta de
parabrisas, la "venta" forzada de estampitas, y , también, por lo que
llaman el "cheteo" (robo, arrebato, etc.). Estas son prácticas a las
que denominan trabajo y que, en la medida en que el producto derivado de ellas
forma parte de un círculo de intercambio, obtienen la sanción social de
trabajo. Estas
"estrategias de urgencia", si bien no les permiten escapar del lugar
marginal que les asigna la sociedad, les proporcionan algún recurso económico,
para lo que se da en llamar "subsistencia". El
lugar marginal y la poca solución que les da la sociedad les permite (o les
obliga) a elaborar estrategias de urgencia que les proporcionan algún recurso
económico. A las cuales el imaginario social llama trabajo, pero que en
realidad no pueden llamarse trabajo (considerado este como una actividad
creadora de valor), ya que son solo actividades destinadas a la supervivencia. 14. La delincuencia juvenil La
delincuencia constituye un grave problema social de difícil prevención y de aún
más difícil solución. El término delincuencia es un concepto de carácter
legal, social, psicológico y moral. Desde todas estas perspectivas se ha
estudiado el tema de la delincuencia con diversos resultados e interpretaciones,
y con dificultades para establecer los límites entre la conducta delictiva y la
no delictiva. La valoración de la conducta delictiva depende de factores
culturales y del establecimiento de las leyes de una sociedad. A
lo largo del tiempo se van modificando las leyes, y por lo tanto cambia el carácter
delictivo de determinados actos, e incluso varía en la misma época de una
sociedad a otra. Por
ejemplo, la homosexualidad ha desaparecido como comportamiento delictivo en
algunas sociedades, pero en cambio continúa en otras. También los delitos
reciben distinta consideración social, hay delitos no exentos de cierto
"prestigio", mientas que otros reciben una repulsa social más
contundente. La
delincuencia juvenil ha aumentado de forma alarmante en los últimos tiempos,
pasando a ser un problema que cada vez genera mayor preocupación social, tanto
por su incremento cuantitativo como por su progresiva peligrosidad cualitativa.
La delincuencia juvenil es, además, una característica de sociedades que han
alcanzado un cierto nivel de prosperidad. Es decir, en las sociedades menos
desarrolladas la incidencia de la delincuencia juvenil en el conjunto del mundo
del delito es menos que en las comunidades más avanzadas en el plano económico.
En general, en las grandes ciudades latinoamericanas, la delincuencia juvenil
está ligada a la obtención -delictiva- de bienes suntuarios de consumo y por
lo general no practican la violencia por la violencia misma sino como medio de
obtener sus objetivos materiales. Una
de las razones de que la delincuencia alcance su punto culminante entre la
adolescencia media y la final es que en esa época muchos jóvenes aprenden a
realizar adaptaciones sociales sin el auxilio de padres o docentes. La
delincuencia está presente en todos los grupos socioeconómicos. Si bien muchos
casos no llegan a los estrados judiciales, los delitos de los adolescentes de
las clases superiores a menudo superan en gravedad a los que tienen por actores
adolescentes de clases inferiores. El motivo principal del aumento de la
delincuencia en el sector pudiente es el de "producir excitación". Debido
a que los desertores secundarios encuentran difícil obtener ocupación, el índice
de delincuencia es mayor entre quienes no completaron el ciclo secundario que
entre quienes se graduaron. Cuanto mayor es el desempleo de adolescentes, tanto
mayor es el incremento de la delincuencia juvenil. Delincuencia
juvenil y seguridad ciudadana. Tenemos
claro que "seguridad ciudadana" es un concepto bastante difuso, y que
hoy se utiliza con muy diversos propósitos, como en épocas pasadas se
utilizaron los conceptos de "seguridad nacional" y "seguridad del
Estado" en el plano ideológico, que pretendieron constituirse en la razón
de ser de la política criminal y justificaron una gran cantidad de atropellos a
los derechos humanos. Cuando
se habla de las pandillas y grupos juveniles, "seguridad ciudadana" se
utiliza, por lo general, como sinónimo de seguridad física en las calles y las
casas, olvidándose que un verdadero concepto del vocablo debiera incluir también
otras libertades públicas y privadas, conformadas por derechos básicos y
fundamentales como los derechos políticos, los derechos económicos y los
derechos sociales, los cuales nunca se ven afectados -ni amenazados- por la
existencia de esos grupos. Sin
embargo hay un verdadero "estado de guerra" a generado por la
existencia y el accionar de los grupos juveniles, en especial los que se dedican
a realizar hechos delictivos, y en esa misma proporción, como veremos, algunos
llegan a justificar actuaciones estatales alejadas de los derechos humanos. La
situación se ha agravado porque los ciudadanos han sido culturizados hacia la
solución represiva como único medio capaz de defenderse ante estos peligros
para la seguridad. Se
trata de un "estado de guerra" provocado psicológicamente por una
percepción distorsionada o exagerada de la realidad, en la que no hay
concordancia con el verdadero índice de criminalidad. Hay razón por la alarma
social que provocan ciertos delitos que van en constante aumento, como los
delitos contra la propiedad, sin embargo algunos de éstos provocan mucha alarma
social no obstante su nivel relativamente bajo de violencia, como ocurre con los
arrebatos de bolsos y carteras, sólo porque son realizados por menores de edad
organizados en grupos. La
criminología distingue entre delito (constituido por el volumen real de la
criminalidad y sus repercusiones) y temor al delito (constituido por la percepción
de la criminalidad y el riesgo de ser victimizado). La percepción de la
criminalidad y el temor a ser víctima de un delito agiganta y distorsiona la
realidad, con un efecto multiplicador desproporcionado, sobre todo tratándose
de hechos realizados por grupos de jóvenes y adolescentes, lo cual aumenta la
posibilidad de adoptar políticas equivocadas e inconstitucionales en aras de la
prevención general. Influencia
social en la delincuencia juvenil: Está
claro que la pobreza no es sinónimo de delincuencia pero es más probable que
lleve a ella por necesidades. 15. Personalidades delictivas Las
personas delictivas se distinguen entre: El
individuo neurótico. El
patrón de personalidad de los delincuentes potenciales no está necesariamente
mal ajustado, si bien muchos de ellos (los delincuentes) tienen conceptos
desfavorables de sí mismos, albergan sentimientos de inadecuación e
inferioridad. La
conducta delictuosa es una respuesta a la frustración de algún deseo. Si únicamente
cierta forma de conducta no aprobada por la sociedad sirviera para la satisfacción
personal del individuo, entonces éste no encontraría otro camino que la
delincuencia. Los
estudios de los motivos de la delincuencia juvenil revelan que se tratan de
razones propias de jóvenes normales, pero inmaduros. 16. Explotación de los delincuentes y de la delincuencia Los
delincuentes son con frecuencia explotados por los adultos. Explotación que
queda más a la vista y que provoca una mayor indignación del público cuando
adultos malvados utilizan a menores para sus propósitos criminales, tales como
la prostitución y otras formas del tráfico sexual, para la venta de
estupefacientes o como cómplices para llevarse cosas de negocios y otras formas
de robo. Sin embargo, no son solo los criminales quienes explotan a los
delincuentes y a la delincuencia. Los explotadores pueden ser miembros
respetados de la sociedad que utilizan a los delincuentes para satisfacer
necesidades psíquicas. Las
respuestas tradicionales al problema de la delincuencia juvenil (Conservadoras). Dentro
del marco constitucional y en forma bastante más moderada que las anteriores
corrientes, algunos sectores (dentro de los cuales se ubican en su mayoría los
mismos órganos represivos del Estado y los Tribunales, así como los medios de
comunicación colectiva) proponen las "soluciones" tradicionales al
problema de la delincuencia en general, y de la delincuencia juvenil en
particular. Estas
respuestas tradicionales están inspiradas en la idea de "endurecer"
el sistema penal dentro de los límites constitucionales, con algunas medidas
que son las que siempre se han utilizado con mayor frecuencia para combatir la
criminalidad:
Es
cierto que es necesaria una mayor presencia de los cuerpos de policía civil en
las calles. Con ello se previenen hechos delictivos y se facilita una intervención
rápida para impedir mayores consecuencias, se logra prestar algún auxilio a
las víctimas, y además permite realizar de manera más eficiente la labor de
aseguramiento y recolección de pruebas, así como también propicia la
identificación y detención de los presuntos agresores, entre otras cosas. Sin
embargo, el aumento del número de policías o su militarización, no se
traducen necesariamente en una mayor "seguridad ciudadana". En
primer término porque una gran cantidad de delitos de los que provocan alarma
social no se realizan en las calles, pues ocurren en ámbitos de intimidad, interno
incluso a las familias o en oficinas y lugares cerrados. En
segundo lugar, porque la eficiencia del sistema depende del buen funcionamiento
de la totalidad de sus componentes (policía, fiscales, jueces, sistema
penitenciario, etc.) y el subcomponente policial no actúa mejor cuando aumenta
su número o cuando utiliza métodos militarizados en sus actuaciones contra la
criminalidad. En
tercer lugar, como ha puesto en evidencia la criminología, no tiene sentido
pretender reducir la violencia callejera (en especial las agresiones y los
homicidios) aumentando el número de personas armadas en las calles. Como muy
bien se afirma ... "en los países que transitan por esa vía errada no se
ha reducido la criminalidad, y se ha generado en cambio un fenómeno circular:
los delincuentes sancionados por el sistema penal pertenecen en forma
desproporcionada a los grupos más pobres de la población, y la numerosa policía
que los persigue, con salarios miserables, pertenece también al mismo estrato.
Y ambos grupos interactúan multiplicando una violencia espantosa que,
obviamente, no puede detenerse sino multiplicarse cada vez más de esa
manera". (12) Lo
anterior no significa, desde luego, que descartemos la necesaria intervención
policial. Por el contrario, creemos que es indispensable para una adecuada y
correcta aplicación de la ley penal, sin embargo la forma de mejorar su
intervención no se reduce a un problema numérico, ni a militarizar sus
actuaciones, sino a la profesionalización y a un mejoramiento de la totalidad
de las condiciones laborales y sociales en que se encuentra la policía,
incluyendo aspectos como el salario, la capacitación, instrumentos de trabajo,
etc. Tampoco
ha sido eficaz, para disminuir o atenuar los índices de criminalidad, el camino
del aumento y del endurecimiento de las penas o el aumento del número de
menores presos en prisión preventiva o sentenciados. Al
igual que el aumento y el endurecimiento de la pena, el aumento del número de
personas detenidas constituye una de las respuestas más populares para combatir
la criminalidad popular porque exista una generalizada creencia -sobre todo en
sectores externos al sistema penal- de que a mayor cantidad de personas
detenidas menor índice de delincuencia existirá en el país. Esta
posición tiene dos vertientes. Por un lado se propugna un mayor uso de la prisión
preventiva con el fin de "sacar de la circulación" lo más pronto
posible a menores que se estima son presuntos violadores de la ley penal desde
el inicio de cualquier procedimiento judicial; y por otro también se propugna
que la "medida tutelar" definida en sentencia, cuando se determina que
el menor efectivamente realizó el hecho delictivo, se aplique en centros
cerrados, de manera que también se impida su libre circulación en las calles,
para lo cual deben desconocerse todo tipo de beneficios de salida y permisos. Esta
es la respuesta que con mayor frecuencia clama la policía frente a los
Tribunales. Su queja constante es que ellos detienen a los presuntos
delincuentes y los jueces los dejan en libertad, lesionando así -en su opinión-
la seguridad de los ciudadanos. Los ciudadanos también tienen una gran
confianza en la prisión (preventiva o no), pues creen que es posible por ese
medio frenar los índices de delincuencia, y por lo general se pronuncian contra
todos los programas dirigidos a racionalizar el uso de esa medida represiva,
como resultan ser las medidas sustitutivas, la libertad bajo palabra, la prueba,
la excarcelación, etc. En
realidad no existe ningún estudio técnico que permita afirmar que a mayor
cantidad de personas en prisión habrá menor cantidad de delitos, pero sí hay
estudios que señalan que los países que han aplicado desproporcionadamente la
prisión preventiva no han disminuido los índices de criminalidad, y han
multiplicado sus problemas. Como
muy bien se afirma ... "ni para adultos ni para menores de edad exacerbar
el uso de la prisión parece ser la solución recomendable".(12) En materia
de menores UNICEF ha determinado que en América Latina los Institutos de
internación alcanzan a cubrir solamente el 4.5% del fenómeno de los llamados
menores de edad en "situación irregular". De lo que se desprende que,
además de sus desventajas y efectos negativos (tales como el de
"prisionización" y "rotulamiento" de los niños), los
institutos de internamiento no son la solución posible hacia la que los países
en vías de desarrollo podrían orientarse. En
resumen, tampoco la prisión ha constituido un medio eficaz para disminuir los
índices de criminalidad, ni para resolver los conflictos provocados por los
hechos delictivos, aunque constituye la respuesta más buscada por los
ciudadanos para esos fines. El
tratamiento de los delincuentes Rehabilitación:
significa la cura de la delincuencia juvenil una vez que esta se ha convertido
en un patrón de vida ya establecido en el adolescente. Debido que la
delincuencia juvenil no obedece a una causa simple no puede haber un método único
de curación. Desde hace mucho tiempo se reconoce que la rehabilitación debe
adaptarse a las condiciones que condujeron a la conducta delictuosa. Cualquiera
sea el método de rehabilitación que se emplee, la delincuencia no se remediará
si el adolescente no desea ser reformado y si el patrón de su existencia ilícita
le resulta satisfactorio. Prevención:
si se quiere que la prevención tenga éxito, entonces han de cumplirse tres
requisitos esenciales: Identificación
de las señales de peligro. La medida preventiva más prometedora consiste en
tratar de identificar al transgresor potencial y socializarlo de manera de
concretar su integración en el grupo y también se pueden dar los pasos
necesarios para remediar las circunstancias que pudieran provocar los actos ilícitos. Control
de las causas predisponentes. La mayoría de los factores que contribuyen a la
delincuencia puede ponerse bajo control si se los reconoce y se los trata a
tiempo. No
basta culpar a los padres por la conducta delictuosa de sus hijos. Los padres no
educan a sus hijos con la intención de cometer actos ilícitos. También existe
la posibilidad de que padres de buena posición económica cometan el error de
creer que es prudente dar a sus hijos una vida feliz y despreocupada antes de
que tenga que enfrentarse con los problemas y responsabilidades de la vida
adulta. Las
escuelas pueden hacer mucho para prevenir la delincuencia juvenil mediante el
control de las causas que predisponen al joven a una conducta delincuente. Análisis
del recorte periodístico. Actualidad.
La Prensa. Lunes 26 de febrero de2001 Policía.
Clarín. Viernes 30 de noviembre de 2001 Los
cuatro neocelandeses desaparecieron de la zona y fueron encontrados a tres
cuadras en un bar. Los cuatro fueron detenidos y trasladados a la comisaría 3ª
de la ciudad. Horas más tarde declararon ante un interprete y finalmente, sólo
quedo detenido el agresor y los otros tres fueron liberados. Policiales.
El ciudadano & la región. Viernes 12 de abril de 2002 Banda
desbaratada La
Gaceta de económicas. Domingo 28 de julio de 2002 La
pobreza latinoamericana no tiene explicaciones fáciles. Así en Argentina, el
20% de la población dejaron de ser clase media en la década de 1990-2000,
pasando a ser pobres. Dicho clima genera condiciones propicias a la
criminalidad. Hay
correlación entre ascenso de la delincuencia y desocupación juvenil. Ello
significa que un vasto sector de la población joven no tiene posibilidades de
insertarse en la economía, o solo puede alcanzar ingresos que los colocan bien
por debajo del umbral de la pobreza. También
hay correlación entre deterioro familiar y delincuencia. La familia es una
institución decisiva en materia de prevención del delito. Si es una familia
que funciona bien, impartirá valores y ejemplos de conducta para los jóvenes.
Si entra en proceso de desarticulación deja de cumplir dicha función. En la
región, la familia está sufriendo deterioros por la agravación de la pobreza. Una
tercera correlación es la observable entre educación y criminalidad. La
tendencia estadística es que si aumentan los grados de educación de una
población, descienden los índices delictivos. En América Latina, a pesar del
esfuerzo en materia educativa, de un 25% a un 50 % deserta antes de completar la
escuela. Estas
causas: alta desocupación juvenil, familias desarticuladas, y bajos niveles de
educación están gravitando sobre la criminalidad. Entrevistas ¿Cuáles
cree que son las causas por las cuales los adolescentes llegan a la
delincuencia? En
la delincuencia juvenil, hoy actualmente, hay muchos robos, y una de las causas
que los lleva a delinquir es buscar dinero para comprar sus propias mercancías. ¿Cuáles
cree que son las medidas de prevención para tratar de evitar la delincuencia
juvenil? ¿Cómo
actuaría frente un adolescente que presenta conductas delincuentes? 2)
Profesión: Sacerdote El
hedonismo y la pornografía con la consecuente pérdida de los valores morales,
unidad familiar, fidelidad conyugal, pureza e integridad de vida. ¿Cómo
puede actuar la Iglesia en estos casos? En
segundo lugar la predicación del mensaje evangélico que no será solamente un
barniz sino que penetre en lo más hondo de la cultura y de la vida. La
prédica fundada en la Sagrada Escritura y en los documentos oficiales de la
Iglesia. 3)
Profesión: Licenciada en Trabajo Social ¿Cuáles
cree que son las causas por las cuales los adolescentes llegan a la
delincuencia? ¿Cuáles
cree que son las medidas de prevención para tratar de evitar la delincuencia
juvenil? Hay
dos tipos de prevención: específica o inespecífica. En
la prevención específica se habla de las diferentes problemáticas:
adicciones, SIDA, violencia. Se hace con las personas más grandes (padres,
profesionales, docentes). Por
ejemplo: charlas de límites, maltrato, violencia, abuso. En
la prevención inespecífica se trabaja con el adolescente directamente, por
ejemplo, trabajar con los modelos, especialmente con los medios de comunicación
promoviéndoles una conciencia crítica y ayudándolos a descifrar el mensaje
implícito. Darles a conocer sus valores y derechos. ¿Cómo
actuaría frente a un adolescente que presenta conductas delincuentes? No
hay solución mágicas ni recetas. 4)
Profesión: Psicopedagoga
¿Cuáles
cree que son las medidas de prevención para tratar de evitar la delincuencia
juvenil? Partiendo
del concepto de prevención que es una forma de adelantarse. Una buena medida es
el amor y los ejemplos que un niño y/o adolescente recibe en su familia, una
buena escala de valores y la ayuda y acción de varios profesionales. Lo
importante es trabajar todos juntos para que el trabajo sea más rico. Hoy en día
la única solución según la persona es "encerrar" a la persona en la
cárcel. Pero, desde mi punto de vista aquí el adolescente no sólo aprende
nuevas formas de delinquir, sino que cuando sale es aún más violento y
agresivo. Pero, en el presente, la cárcel es el único medio para cuidar a la
comunidad de la inseguridad. ¿Cómo
actuaría frente a un adolescente que presenta conductas delincuentes? Análisis
de las entrevistas. Las
personas entrevistadas sostienen que la delincuencia es el acto de delinquir, es
ir contra la ley. Son situaciones de riesgo tanto para la persona que delinque
como para la sociedad; es una problemática social y nosotros, como sociedad,
somos responsables de prevenir y/o solucionar a esta problemática. En
primer lugar se deberían analizar y estudiar las causas, los motivos que llevan
a las personas a cometer actos de delincuentes; porque lo hacen. En realidad,
según los profesionales entrevistados, no existe una causa ya que cada persona
tiene sus propios motivos, sus circunstancias e historias personales. Pero a
nivel general, actualmente incide perfectamente la problemática familiar,
angustias y desesperanzadas en el orden laboral y económico, la incidencia de
los medios de comunicación social (búsqueda desorbitada de la noticia violenta
e impactante para buscar la venta de noticias y el lucro) la droga, la
violencia, la pobreza. Una
vez conocidos los motivos que llevan a una persona a delinquir se pueden
comenzar a buscar medidas de prevención, y la manera de actuar frente a ellas,
ya que cada caso es diferente, cada caso precisa una evaluación, un análisis,
aquí tiene que ver mucho la familia del individuo, su educación, su entorno.
Hay que escuchar al paciente y tratar de que ellos busquen su propia solución,
hacerles ver que la solución parte de ellos mismos, y hacerles entender que no
es algo que se da de inmediato. Resultado
de las encuestas realizada a adolescentes de 14 a 20 años
La
mayoría de los adolescentes (62%) opinan que la delincuencia es actuar contra
la ley.
La
mayoría de los adolescentes (37%) opinan que la causa que lleva al joven a la
delincuencia son los problemas socioeconómicos culturales.
La
mayoría de los adolescentes (49%) opina que ante un amigo delincuente trataría
de hablar con él y aconsejarlo.
La
mayoría de los adolescentes (37%) opina que la delincuencia juvenil puede
prevenirse mejorando la calidad de vida. Una
pequeña reflexión... Se
trata de orientarlos sobre los riesgos que corren e instruirlos sobre las
habilidades que deben adquirir para sortearlos y llegar a una vida adulta sin
tropiezos graves. Una
de las dificultades mayores que las nuevas generaciones deben afrontar es la
larga adolescencia que les toca vivir. En la generación de sus padres y sus
abuelos esta etapa de la vida estaba muy bien demarcada, comenzaba a los doce y
terminaba al finalizar el bachillerato, comenzar el primer trabajo o entrar a la
universidad. Nadie
es adulto completo en la medida que no es independiente económicamente, así
que si sacamos la cuenta de los años transcurridos entre el final de la escuela
primaria y el momento en el que el joven actual logra lo que antes se conseguía
en seis o siete años, podemos comprobar que ha transcurrido más del doble del
tiempo. La
adolescencia siempre es la etapa del aprendizaje de la vida, hay tropiezos y hay
errores, la prolongación de la misma da lugar a muchas más oportunidades para
tenerlos, por ello es necesario orientarlos bien desde temprano. Anexos EDAD:
SEXO:
2)
¿Por qué pensás que un adolescente puede llegar a la delincuencia?
3)
¿Cómo actuarías si un amigo comete actos delictivos?
4)
¿Cómo crees que puede prevenirse la delincuencia en los adolescentes?
17. Conclusión Al
finalizar este trabajo, concluimos sosteniendo que la hipótesis planteada se
confirma a través de la información recolectada en diversas bibliografías,
entrevistas realizadas a distintos profesionales, datos de encuestas aplicadas a
adolescentes y también a través de los artículos periodísticos que nos
muestran hechos de nuestra realidad reflejando el aumento de las conductas
delictivas en los adolescentes. A
través de la investigación que hemos llevado a cabo, conectándonos con
diferentes fuentes, podemos comprobar y demostrar que las causas de la
delincuencia en los adolescentes son múltiples. En
primer lugar, el adolescente debe socializarse aprendiendo costumbres, maneras o
pautas de conductas que conforman las normas de un grupo. Los
factores más importantes que intervienen en la formación del adolescente son: Cómo
la familia lo cría, contiene, educa y brinda afecto desde niño. Cuando un
individuo crece y convive en un hogar desfavorable y adverso son muchas las
posibilidades de llevar a cabo conductas delictivas. Factores
socioeconómico cultural. Estamos viviendo en una época en donde los valores se
están relativizando, donde es más importante el consumismo, el poder, el
lucro, el individualismo y el materialismo que el amor, la amistad, la
solidaridad, la caridad, la honestidad... Se privilegia el presente no se tiene
en cuenta el futuro, donde se encuentra un marcado poder e influencia de los
medios masivos de comunicación social, que se encargan de difundir conductas
agresivas. La
estructura de la sociedad industrializada. Alto
nivel de desempleo o explotación de los trabajadores con sueldos bajos. Lamentablemente,
hoy en día, existe otro factor que está conviviendo con el adolescente y
muchas veces formando parte de su vida. Este monstruo es la droga que lleva al
adolescente a actuar ilícitamente para conseguirla, o bien, debido a los
efectos que ésta produce sobre el adolescente, causando una excesiva excitación,
desconectándolo de la realidad, lleva a que el joven actúe en forma
descontrolada, muchas veces corrompiendo la ley, por ejemplo: puede robar,
violar, prostituírse, vagabundear, cometer homicidios, conducir a alta
velocidad... Otras
veces el adolescente presenta dificultades para ser aceptado socialmente. Debido
a esto, en muchas ocasiones, se refugia en "pandillas", donde allí se
siente aceptado, pero debe seguir las pautas del grupo, donde no son las más
adecuadas. De esta forma se revela contra la ley presentando conductas
delictivas. Además en estas pandillas, el adolescente puede compensar ciertas
frustraciones y sentimientos de inferioridad. La pandilla responde a la
necesidad de afecto, "proporcionándole" seguridad y también
"ayudándolo" para evitar la soledad y el abandono. Otras
de las causas de la delincuencia es la confusión de valores que se presenta en
el adolescente. Es decir, cuando los valores de su familia se diferencian y
contradicen con la de su grupo de pares. En un adolescente poco maduro,
dependiente o inseguro el contacto con otro adolescente delincuente puede
favorecer este comportamiento. También
el fracaso en la escuela, sin ser el origen de la delincuencia, representa en
muchas ocasiones un elemento favorecedor. Un porcentaje muy elevado de
delincuentes presenta cierto retraso educativo que no se debe necesariamente la
falta de inteligencia. Como
se puede ver, reflexionando sobre los datos de esta investigación nuestra hipótesis
queda confirmada. Citas: (1)
Extraído de www.monografias.com/trabajos/laviolencia/laviolencia.shtml (2)
Extraído de www.monografias.com/trabajos10/fevi/fevi.shtml (3)
Extraído de www.monografias.com/trabajos10/jovviol/jovviol.shtml (4)
Extraído de www.monografias.com/trabajos10/baju/baju.shtml (5)
Extraído de la obra "Cómo es el adolescente" de Myrs y Stewars
Editorial País Dos. (6)Extraído
de www.monografias.com/trabajos10/baju/baju.shtml (7)
(Datos extraídos de la encuesta realizada por la UNESCO sobre 5.000 jóvenes de
23 países). (8)
Extraído de www.monografias.com/trabajos10/jovviol/jovviol.shtml (9)
Extraído de www.monografias.com/trabajos10/jovviol/jovviol.shtml (10)
Extraído de www.monografias.com/trabajos10/jovviol/jovviol.shtml (11)
Extraído de www.monografias.com/trabajos10/jovviol/jovviol.shtml (12)
Extraído de www.monografias.com/trabajos/laviolencia/laviolencia.shtml Glosario 18. Bibliografía HURLOCK,
Psicología de la adolescencia, 2º edición, Editorial Pidós, España 1980. Internet La
violencia. La
violencia en el mundo actual. Bandas
juveniles. La
Fenomenología De La Violencia Trabajo
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