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El ALCA y sus consecuencias para América Latina y el Caribe

Resumen: Breve panorama del proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Caracterización de la situación socioeconómica de los países de América Latina y el Caribe. En el entorno actual de la economía internacional, marcado por la globalización y donde la tendencia a la formación de bloques económicos y comerciales es cada día mayor, no quedan dudas de que el futuro de los países latinoamericanos está fuertemente vinculado al desarrollo y profundización de los procesos de integración y cooperación económicos, pero eso sí, sobre nuevas bases que los hagan mutuamente ventajosos.(V)
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Autor: Leonardo Sainz Bacallao y Otra Autora
Índice

Índice

Introducción

Breve panorama del proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Caracterización de la situación socioeconómica de los países de América Latina y el Caribe.

Conclusiones

Bibliografía

Introducción

Noviembre, 2001 "Año de la Revolución victoriosa en el nuevo milenio"

En el entorno actual de la economía internacional, marcado por la globalización y donde la tendencia a la formación de bloques económicos y comerciales es cada día mayor, no quedan dudas de que el futuro de los países latinoamericanos está fuertemente vinculado al desarrollo y profundización de los procesos de integración y cooperación económicos, pero eso sí, sobre nuevas bases que los hagan mutuamente ventajosos.

Es en este contexto en el que aparece la propuesta de creación del Área de Libre Comercio de las América (ALCA), propugnada por la principal potencia económica del hemisferio. Esto lo vimos venir cuando los europeos crearon su primera potencia económica bajo el nombre de Comunidad Económica Europea (CEE), poniendo en desventaja el desarrollo económico de los EEUU, los que se vieron obligados, por falta de recursos energéticos, a amplificar el tratado de defensa TIAR y transformarlo en un pacto de entrega territorial y de ingerencia de las trasnacionales. Los estados de América Latina, desde el inicio de su independencia( primeros 25 años del sigloXIX), han sido gobernados por las transnacionales y las guerras entre estas.

Esta investigación tiene como objetivo central dar a conocer con datos y argumentos irrefutables, que este proceso integracionista significa en la práctica la absorción total de las economías de América Latina y el Caribe y demostrar que las verdaderas intenciones de los Estados Unidos de América es reafirmar su hegemonía internacional y obtener mercados seguros para sus exportaciones. Para lograr lo anteriormente expuesto realizamos una recopilación de informaciones relacionadas con el tema propuesto, a través de diferentes fuentes bibliográficas, incluyendo la búsqueda a través de Internet.

Capítulo 1-. Breve panorama del proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Epígrafe 1.1-. ¿Qué es el  ALCA?  

Los trabajos desarrollados por 34 países de las Américas con vistas a la formación de un área de libre comercio hemisférica empezaron al final de las negociaciones de la Ronda de Uruguay, con la realización de la Cumbre de Miami, entre los días 9 y 11 de diciembre del año 1994. En esta primera cumbre de las Américas el Congreso le negó al entonces presidente W. Clinton, la autoridad para avanzar en las negociaciones, a pesar de que se le había concedido a todos los mandatarios desde Nixon en adelante, revelando la autorización del ALCA para el manejo sucio de la política de Estados Unidos. Los republicanos, ahora en el poder, que jugaron todo tipo de cartas para frenar la iniciativa de Clinton, inmediatamente de asumir George W. Bush, después de las escandalosas elecciones de fines del 2000, ya anunciaban que querían adelantar la fecha para el 2003. Todo en sintonía con las medidas tomadas en el ámbito internacional, que están llevando nuevos desequilibrios, carreras armamentistas y sueños de dominio imperial, sin límites.

En la reunión ministerial de Buenos Aires, parte del proceso de negociación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), se lograron importantes acuerdos sobre la propuesta de crear una zona de libre comercio hemisférica. El  ALCA incluye a 34 países de América Latina y el Caribe (todos excepto Cuba), cubriendo a 800 millones de personas.

El ALCA se establecerá en el año 2005, con el fin de eliminar progresivamente las barreras al comercio e inversión en la región. Las características finales del ALCA se determinarán mediante negociaciones de los representantes oficiales de los gobiernos de los 34 países participantes. Estas negociaciones para la creación de un Área de Libre Comercio para las América (ALCA) suponen la culminación de los esfuerzos desplegados hasta la fecha para fomentar el crecimiento económico de las América y ofrecer a las empresas de todo el continente una oportunidad de expansión privilegiada, reducirá las barreras arancelarias, establecerá reglas más claras y previsibles en materia de comercio, ofrecerá normas de protección a los inversores y facilitará el acceso a nuevos mercados. Este ambicioso proyecto culminará con la ratificación de un tratado de libre comercio y la creación del área comercial más grande de todo el mundo.

Los temas comerciales en discusión son: Acceso a Mercados; Inversión; Servicios; Compras del Sector Público; Solución de Controversias; Agricultura; Propiedad Intelectual; Subsidios, Antidumping y Derechos Compensatorios; y Política de Competencia. Los principios rectores de las negociaciones son:

(1) los tratados serán congruentes con la normativa de la Organización Mundial del Comercio,

(2) todos los países participarán en todas las partes de los acuerdos (en otras palabras, los países no tienen la opción de participar sólo en algunas provisiones de los acuerdos), y

(3) el acuerdo final se elaborará sobre la base de los acuerdos regionales existentes en la región; tales como la Comunidad Andina y el Mercado Común del Sur (conocido en español con el acronismo MERCOSUR).

Los participantes del ALCA son todos los estados activos de la OEA como Antigua y Bermudas, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos de América, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Republica Dominicana, San Kitts y Nevis, Santa Lucia, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.

Epígrafe 1.2-. Reseña histórica del origen del ALCA.

La experiencia histórica de Áreas de Libre Comercio por todo el mundo nos muestra que la liberalización del comercio se acompaña generalmente por la polarización del comercio y de la inversión en favor de los países o áreas geográficas más fuertes en términos productivos y competitivos. El grado de polarización depende de la extensión de las disparidades en las condiciones iniciales y de las medidas incorporadas en el Acuerdo de Libre Comercio para atenuar las tendencias de polarización. El ALCA propuesto tiene el potencial para engendrar una polarización muy significativa entre los participantes potenciales.

Casi todos los acuerdos de cooperación económica o de libre comercio incorporan mecanismos para facilitar el crecimiento de la producción y del comercio de las economías más frágiles. En la ausencia de tales mecanismos, muchas veces los países recurren a medidas negativas para limitar las importaciones inclusive de otros estados miembros que son socios comerciales. Un mecanismo positivo incorporado como complemento de casi todos los acuerdos de cooperación económica o de libre comercio es la facilidad financiera. Por ejemplo, el Acuerdo de Libre Comercio del Caribe (CARIFTA) y más tarde el Mercado Común del Caribe (CARICOM) incorporaron medidas que posibilitan la utilización de recursos a través del Banco de Desarrollo del Caribe; el Mercado Común Centro-Americano creó el Banco Centro-Americano de Integración Económica (BCAIE); y el Mercado Común Europeo, que ahora es la Unión Europea creó una serie de Fondos Estructurales que incluye el Fondo de Desarrollo Regional Europeo (FDRE). La Área de Libre Comercio Europea (ZLCE), una de las áreas de libre comercio más viejas, incorpora también un Fondo del cual beneficia los miembros menos desarrollados, como es el caso de Portugal.

Uno de los mandatos explícitos de cada uno de los mecanismos financieros es de fortalecer la capacidad de los miembros menos desarrollados del Área. La Carta del Banco de Desarrollo del Caribe (BDC), por ejemplo, encarga a esa institución explícitamente a contribuir: "al crecimiento y desarrollo económico armonioso de los países-miembros del Caribe y a la promoción de la cooperación e integración económicas entre ellos, dando énfasis especial y urgente a las necesidades de los países-miembros menos desarrollados de la Región (LDC's)".

Para asegurar que el BDC se encontraba en una posición para cumplir con ese mandato, los Países Más Desarrollados de la CARIFTA/CARICOM decidieron no utilizar los recursos concesionarios durante los primeros cinco años de la operación del Banco.

El Proceso de Preparación. 

El ALCA fue una de las veintitrés iniciativas de la Cumbre. Las iniciativas de la  Cumbre de Miami tienen como meta expandir "prosperidad" a través de la integración económica y el libre comercio; erradicar la pobreza y la discriminación en el Hemisferio; y asegurar el desarrollo sostenible mediante la protección del medio ambiente.

En la Declaración de Principios, los Jefes de Estado y Gobierno, fundamentaron la adopción del ALCA señalando que:  "la eliminación de los obstáculos para el acceso al mercado de bienes y servicios entre nuestros países promoverá nuestro crecimiento económico. Una economía mundial en crecimiento aumentara también nuestra prosperidad interna. El libre comercio y la creciente integración económica son factores clave para elevar el nivel de vida, mejorar las condiciones de trabajo de los pueblos de las Américas y proteger mejor el medio ambiente".

Se solicitó a la Organización de los Estados Americanos, al Banco Interamericano de Desarrollo y a la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe asistir a los países en sus esfuerzos para la creación del ALCA.

El compromiso de liberalizar el comercio y las inversiones en las Américas se benefició de los logros extraordinarios ya alcanzados por los países del hemisferio en cuanto a liberalización e integración económica. Varios países liberalizaron su comercio como parte de sus estrategias de desarrollo y como producto de negociaciones regionales y multilaterales.

La primera reunión de los Ministros de Comercio, posterior a la Cumbre de Miami se realizó en Denver en Junio de 1995. Allí, se establecieron Grupos de trabajo en las áreas de: Acceso a Mercados; Procedimientos Aduaneros y Reglas de Origen; Inversiones; Normas y Barreras Técnicas al Comercio; Medidas Sanitarias y Fitosanitarias; Subsidios, Antidumping y Derechos Compensatorios; y el Grupo de Trabajo sobre Economías más Pequeñas.

Los Ministros solicitaron al Comité—integrado por la OEA, el BID y CEPAL-- que proveyeran apoyo analítico, asistencia técnica y realizaran estudios relevantes dentro de sus respectivas áreas de interés, cuando así lo solicitasen los Grupos de Trabajo.

El primer Foro Empresarial de las Américas se realizó en forma simultánea con la reunión Ministerial de Denver. Este foro es una reunión de representantes del sector privado del Hemisferio Occidental que se reúnen para intercambiar información y examinar y discutir el proceso del ALCA.

En la Segunda Reunión Ministerial realizada en Cartagena, Colombia, los Ministros avanzaron en los trabajos preparatorios. Reafirmaron su compromiso de finalizar el proceso en el año 2005 y realizar "avances concretos" para el final del siglo. Se crearon cuatro Grupos de Trabajo en las áreas de Compras del Sector Público, Derechos de Propiedad Intelectual, Servicios y Política de Competencia. Los Ministros reiteraron su compromiso de procurar activamente formas de crear oportunidades para facilitar la integración de las pequeñas economías y aumentar su nivel de desarrollo. Se convocó a todos los Grupos de Trabajo a asumir este compromiso, así como a tomar en cuenta las sugerencias específicas del Grupo de Trabajo de las economías más pequeñas.

En la Tercera Reunión Ministerial, en Belo Horizonte, Brasil, se creó un Comité Preparatorio integrado por los 34 Viceministros  responsables del área de comercio, con el cometido de "intensificar sus esfuerzos a fin de promover un consenso y completar las recomendaciones sobre los puntos pendientes, a ser sometidos a nuestra decisión en la Reunión de San José",  y considerar como transformar los Grupos de Trabajo en Grupos de Negociación. Se creó el doceavo Grupo de Trabajo en solución de Controversia.

La ultima reunión de la fase preparatoria se llevó a cabo en San José, Costa Rica en marzo de 1998. En esta reunión los Ministros recomendaron que las negociaciones fueran lanzadas durante la Segunda Reunión Cumbre de las Américas , a realizarse en Santiago, Chile en Mayo de 1998. Reiteraron el compromiso de que el ALCA tome en cuenta la agenda económica y social acordada en la Cumbre de Miami. Se reafirmó el compromiso de contar con progresos concretos en el año 2000 y se solicitó al CNC que acordara medidas específicas de facilitación del comercio a ser adoptadas antes del fin del siglo.

Se establecieron nueve Grupos de Negociación, y se creó una Secretaria Administrativa Temporal, cuya sede rotará entre tres países.

Fecha

Presidente

Vice-presidente

Mayo 1, 1998 - octubre 31, 1999

Canadá

Argentina

Noviembre 1, 1999 – abril 30, 2001

Argentina

Ecuador

Mayo 1, 2001 – octubre 31, 2002

Ecuador

Chile

Noviembre 1, 2002 – diciembre 31, 2004

Brasil-Estados Unidos (co-presidentes)

 

Ubicación de las negociaciones: las negociaciones tendrán lugar en la Secretaría Administrativa Temporal cuya sede estará dividida entre tres países. Durante la primera etapa de las negociaciones las reuniones serán en Miami. En la primavera del 2001 la Secretaría se transferirá a Panamá y las negociaciones se terminaran en la Ciudad de México.

Miami, EE.UU.: mayo 1, 1998 – febrero 28, 2001
Ciudad de Panamá, Panamá: marzo 1, 2001 – febrero 28, 2003
México DF. , México: marzo 1, 2003 – diciembre 31, 2004

Las negociaciones para el establecimiento de un Área de Libre Comercio de las América fueron lanzadas en la Segunda Cumbre de las América llevada a cabo en Chile el 19 de Abril de 1998.

"Hoy, nosotros dirigimos nuestros Ministros responsables de comercio para empezar negociaciones para el ALCA, en concordancia con la Declaración Ministerial de San José de Marzo de 1998. Reafirmamos nuestra determinación de concluir las negociaciones del ALCA a más tardar en el año 2005, y hacer un progreso definitivo a finales de siglo. El acuerdo será balanceado, comprehensivo, congruente con la OMC y constituirá un compromiso único (single undertaking)."

  La quinta Reunión Ministerial se realizó en Toronto, Canadá, y se concentró en los progresos concretos que deberían alcanzarse para el año 2000. En cumplimiento de este mandato, los Grupos de Trabajo remitieron a los Ministros esquemas anotados de sus respectivos capítulos. Se pidió a los Grupos Negociadores que elaboraran un texto borrador de sus respectivos capítulos antes del próximo Ministerial en abril de 2001, y que el CNC comenzara las discusiones sobre la estructura general de un acuerdo del ALCA.

En la Declaración Ministerial de Toronto, los países del ALCA asumieron una posición conjunta con respecto a las negociaciones multilaterales sobre agricultura acordando: trabajar con el objetivo de que, en las próximas Negociaciones sobre Agricultura de la OMC, se acuerde la eliminación de los subsidios a las exportaciones de productos agrícolas; trabajar para obtener el más pronto cumplimiento de todos los compromisos asumidos bajo el Acuerdo de Agricultura de la Ronda Uruguay y trabajar por obtener disciplinas sobre prácticas y medidas que distorsionan el comercio en las próximas Negociaciones Multilaterales sobre Agricultura de la OMC. Asimismo, resolvieron comunicar el contenido de estos acuerdos al Consejo General de la OMC.

En la sexta reunión ministerial, realizada en Buenos Aires, Argentina en abril de 2001, los Ministros reafirmaron su compromiso de crear un Área de Libre Comercio de las Américas y reafirmaron los principios y objetivos del ALCA declarados en la Primera Cumbre de las Américas. En Buenos Aires los Ministros adoptaron una serie de decisiones claves para el proceso de negociación del ALCA:

    • Recibieron formalmente el primer borrador de un Acuerdo ALCA e instruyeron a los Grupos de Negociación a "intensificar los esfuerzos para resolver las divergencias existentes y alcanzar consenso, con miras a eliminar los corchetes de los borradores de texto, en la mayor medida posible". Instruyeron al CNC a elaborar una segunda versión del borrador de Acuerdo ALCA para su consideración en la próxima reunión Ministerial, que se realizará en Octubre de 2002.
    • Establecieron fechas límites para las negociaciones. Asimismo, recomendaron a los Mandatarios que, en la Tercera Cumbre de las Américas, fijaran lineamientos para asegurar que las negociaciones del ALCA concluyan, a más tardar, en enero de 2005, y procurar su entrada en vigencia no más allá de diciembre de 2005.
    • En una decisión sin precedentes, acordaron hacer público el borrador de Acuerdo ALCA en los cuatro idiomas oficiales.
    • Fijaron fecha límite para las negociaciones de acceso a mercados. Instruyeron al Grupo de Negociación de Acceso a Mercados a presentar recomendaciones sobre métodos y modalidades para la negociación arancelaria antes del 1º de abril de 2002, a fin de iniciar negociaciones, a más tardar, el 15 de mayo de 2002.
    • Crearon un Comité Técnico de Asuntos Institucionales para decidir la estructura general del Acuerdo ALCA.
    • Decidieron que el Comité de Negociaciones Comerciales continuara examinando y brindando asesoramiento sobre el tratamiento de las diferencias en los niveles de desarrollo y tamaño de las economías del hemisferio, incluyendo a las economías más pequeñas.
    • Tomaron nota de los progresos alcanzados en la implementación de las medidas de facilitación de negocios aprobadas en la reunión ministerial de Toronto e instaron a los países a continuar trabajando con miras a implementar plenamente estas medidas.
    • Se obligaron a incrementar sus actividades con respecto a medidas que contribuyan a la transparencia y la participación de la sociedad civil.
    • Finalmente destacaron la importancia de asegurar la plena participación de todos los países "con el fin de crear oportunidades para la plena participación de las pequeñas economías e incrementar sus niveles de desarrollo.

Papel del Tratado de Libre Comercio como origen inmediato del Área de Libre Comercio de las

Américas.

En la segunda mitad del siglo XX, el mundo se dividió política y económicamente en dos bloques antagónicos cuyas fricciones no se desataron abiertamente (guerra fría), aunque si en sus respectivas esferas de influencia, las mismas que fungieron como las válvulas de escape a dichas fricciones. Las ideologías y los pragmatismos irreconciliables se erigieron como verdades inmutables y se convirtieron en bandera y escudo de la relación Este-Oeste encabezada por los Estados Unidos y la Unión Soviética.

En la década de los años cincuenta aparecieron las primeras expresiones organizadas del denominado "Tercer Mundo": Movimiento de los no Alineados o el Grupo de los 77. Su propósito era el de representar una tercera postura frente al bipolarismo mundial de carácter político, económico y militar. El sistema internacional a finales de la década de los ochenta se caracterizó por una serie de tendencias y contra tendencias; algunos países protagonizaron un cambio científico tecnológico, que mantienen hasta nuestros días; los países de Europa Oriental lo definieron como la Revolución científico-técnica, la URSS vivió una serie de transformaciones que finalmente desembocaron en el derrumbe del sistema socialista soviético. Los cinco tigres de Asia (Japón, Hong Kong, Taiwán, Singapur y Corea del Sur) viven desde entonces un proceso de modernidad que los coloca entre las potencias del Siglo XXI, y la Unión Económica Europea ha tenido avances para constituirse en un mercado avanzado.

Esta rápida transformación mundial gestó una nueva correlación de fuerzas. La confrontación Este-Oeste ha desaparecido ante el fracaso de las economías planificadas y su reciente incorporación a la economía de mercado. Presenciamos pues, un multipolarismo nacido de la convicción de que los países por si solos han sido incapaces de afrontar adecuadamente sus deficiencias, o bien, de incrementar su prosperidad. De esto, se planteó la necesidad de una integración multinacional, capaz de enfrentar con éxito los desequilibrios de la economía mundial mediante la total liberalización de los controles comerciales, fronterizos y financieros. La aparición de bloques comerciales como: la Unión Económica Europea, los países de la Cuenca del Pacífico, fueron expresión de una nueva reestructuración de los centros hegemónicos. Consideramos que ante la creación de estos centros comerciales multilaterales en Europa y Asia, que por lo demás se perfilan cada vez mas autosuficientes, los Estados Unidos bajo nuevos términos de "cordial" entendimiento, tendrían una ventaja al asociarse con sus vecinos próximos para hacer frente de una manera más eficiente a los cambios del sistema internacional sin dejar de ocupar un papel protagónico ante un derrumbe de su hegemonía concebida bajo los parámetros anteriores.

Estados Unidos necesita encontrar los medios que le permitan el establecimiento de un comercio libre de proporciones hemisféricas. En este marco, el Tratado de Libre Comercio México-Estados Unidos-Canadá surgió en un escenario en que la hegemonía norteamericana se cuestionaba. En este trabajo analizamos como el Tratado Trilateral de Libre Comercio es un medio que le permite enfrentar una conformación distinta del sistema internacional que se perfila en bloques comerciales.

El tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC), acuerdo económico cuyo nombre original es North American Free Trade Agreement (de donde resultan las siglas NAFTA, como también es conocido), establece la supresión gradual de aranceles, y de otras barreras que se interponen al librecambio, en la mayoría de los productos fabricados o vendidos en América del Norte, así como la eliminación de barreras a la inversión internacional y la protección de los derechos de propiedad intelectual en dicho subcontinente. El TLC fue firmado por Canadá, México y Estados Unidos el 17 de diciembre de 1992, y entró en vigor el 1 de enero de 1994. Los respectivos signatarios del Tratado fueron el primer ministro canadiense Brian Mulroney, el presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari y el presidente estadounidense George W. Bush.

Aprobación del TLC por los tres países:

El TLC se constituyó según el modelo del Tratado de Libre Comercio Estadounidense-Canadiense, en vigor desde 1989, por el cual fueron eliminados o reducidos muchos de los aranceles existentes entre ambos países. Tras varios años de debate, el TLC fue aprobado en 1993 por las respectivas asambleas legislativas de Canadá, México y Estados Unidos. Exigía la inmediata supresión de los aranceles que gravaban la mitad de las mercancías estadounidenses exportadas a México. Otros aranceles irían desapareciendo progresivamente durante un período aproximado de 14 años.

Canadá fue el primer signatario que ratificó el acuerdo: el Parlamento canadiense adoptó las medidas necesarias el 23 de junio de 1993. En Estados Unidos, el debate sobre el TLC dividió a los miembros del Partido Demócrata y del Partido Republicano, y provocó una gran oposición por parte de los grupos sindicalistas y ecologistas. Muchos temían perder su trabajo, a consecuencia del traslado de fábricas estadounidenses a México, donde la mano de obra era más barata, y la aplicación de las leyes sobre medio ambiente y derechos laborales menos rígida. Los grupos ecologistas se opusieron al TLC, porque les preocupaba la presumible falta de medios para aplicar controles de contaminación y seguridad en los alimentos. En respuesta a estas dudas, en 1993 se aprobaron tres tratados complementarios sobre temas medioambientales y laborales. Tras una larga batalla, el Congreso estadounidense aprobó el TLC en el mes de noviembre. En México, las objeciones se referían tanto a la posible pérdida de soberanía económica como al temor de que el acuerdo reforzara la posición del hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI). A pesar de todo, el acuerdo fue finalmente ratificado en el mes de noviembre.

Debates posteriores.

Incluso después de su aprobación, el TLC siguió siendo tema de debate entre sus partidarios y detractores. La administración del presidente estadounidense Bill Clinton afirmó que el pacto había creado 100 000 puestos de trabajo en Estados Unidos durante su primer año de vigencia; por el contrario, sus críticos argumentaban que el aumento de las importaciones, exigido por el TLC a Estados Unidos, provocó la pérdida de puestos de trabajo. El TLC supuso la caída de la bolsa mexicana tras una devaluación gubernativa del peso, en diciembre de 1994, que demostró las debilidades estructurales y la incompleta modernización del sistema económico y político mexicano. Además de la falta de consenso sobre el número de puestos de trabajo generados o destruidos con el TLC, los economistas han considerado que resulta complicado apreciar los cambios económicos provocados por el TLC a partir de otros factores.

Capítulo 2-. Caracterización de la situación socioeconómica de los países de América Latina y el Caribe.

Epígrafe 2.1-. Situación de los países de América Latina.

Deuda externa

América Latina debe hoy 749 310 millones de dólares, y el ritmo de crecimiento de la deuda actual es de un 6,3%.

CEPAL. Balance preliminar de las economías de América Latina y El Caribe, 1999

América Latina y El Caribe (%)

 

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

Deuda/exp*

274,8

265,2

264,0

245,5

226,4

214,0

199,4

223,9

215,5

Intereses deuda/

exportaciones

21,7

18,6

18,2

17,3

17,5

16,0

15,5

17,1

16,8

* Se refiere a las exportaciones de bienes y servicios.

 

CEPAL. Balance preliminar de las economías de América Latina y El Caribe, 1999

La vulnerabilidad de la economía de los países de América Latina frente a los vaivenes del mercado exterior no ha cambiado sustancialmente, y es que la región demanda cambios estructurales en su aparato reproductivo. La profundización de la pobreza en América Latina, la fragilidad de la economía para enfrentar shocks externos y la terrible desigualdad que prevalece en la región son signos irrefutables de que las políticas neoliberales no son la respuesta a su problema: son en suma la prueba más contundente que pueda tenerse del fracaso del neoliberalismo.

Cuadro 1.

Tipo de Cambio en Países Seleccionados de la Región

País

Moneda local por dólar

19-9-97

Moneda local por dólar

10-10-97

Variación

Porcentual

Peso argentino

1.00

1.00

0.00

Real brasileño

1.92

1.98

3.10

Peso chileno

414.50

413.85

-0.16

Peso colombiano

1,266.00

1,237.00

-2.29

Sucre ecuatoriano

4,133.00

4,153.00

0.48

Nuevo sol peruano

2.63

2.65

0.75

Bolívar venezolano

496.25

498.40

0.43

 

Argentina

La economía Argentina se basa tradicionalmente en la producción agrícola y ganadera, aunque los sectores industrial, minero, pesquero y de servicios han registrado un marcado crecimiento en las últimas décadas. Es una de las principales naciones productoras de carne, cereales y aceite del mundo. En la actividad fabril, las principales empresas son las productoras de alimentos y bebidas, las metalúrgicas, automotrices, de refino de petróleo, textiles y cemento. El producto interior bruto (PIB) para 1997 fue de 325.012 millones de dólares, con una renta per cápita de 9.110 dólares (cifras del Banco Mundial).

Desde 1992 la balanza comercial es desfavorable para Argentina, tendencia que se ha ido corrigiendo en los últimos años. En el año 2000 las exportaciones totalizaron 19 718 millones de dólares y las importaciones 18 691 millones de dólares. El principal socio comercial, tanto en exportaciones como en importaciones, es la República Federal de Alemania; otros socios importantes son: Brasil, Estados Unidos, Bélgica y Países Bajos.

El comercio regional con otros países latinoamericanos se enmarca en la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), a la que pertenece Argentina. En 1994 se exportaron a esta asociación 6.907 millones de dólares y se importaron 6.600 millones de dólares, correspondiendo a Brasil el 52% de las exportaciones y el 65% de las importaciones.

En 1991 se firmó el Tratado de Asunción, por el que quedaba creado el MERCOSUR (Mercado Común del Sur). Este bloque subregional ha dinamizado notablemente el comercio en esta zona y se encuentra en pleno proceso de integración. En 1995 se fijó el arancel externo común a aplicar en el futuro. En 1994 sus exportaciones al MERCOSUR alcanzaron el valor de unos 4.800 dólares y sus importaciones unos 5.147 dólares. De este movimiento, el 80% correspondió a Brasil.

En 1997 la población activa sumaba unos 14,3 millones de trabajadores. En 1996 la tasa de desempleo era del 16,3 por ciento.

Bahamas

La presencia de un agradable clima subtropical y de espléndidas playas, hacen de las Bahamas uno de los lugares de turismo más famosos del continente americano; en 1997 fue visitado por 1.592.000 personas. El turismo representa un 50% del producto nacional bruto. A causa de sus favorables leyes fiscales, las Bahamas se han convertido en la sede de varios centenares de bancos. La actividad industrial es muy escasa, limitándose al trasbordo y refinado de petróleo y a la producción de tubos de acero, productos farmacéuticos, sal, ron y marisco. En 1996 el producto interior bruto fue de 3.750 millones de dólares, lo que equivale a una renta per cápita de 13.200 dólares. La unidad monetaria de las Bahamas es el dólar de Bahamas, divisible en 100 céntimos (1 dólar de Bahamas equivalía a 1 dólar estadounidense en 1997).

Barbado

La economía ha estado tradicionalmente dependiendo del cultivo de la caña de azúcar y de la producción o exportación de azúcar refinado, melaza y ron. La caña de azúcar se cultiva principalmente en grandes propiedades más que en pequeñas fincas; la cosecha anual alcanza las 570.872 toneladas, según datos de 1998 . Diversos esfuerzos se han realizado por las autoridades para reducir la dependencia económica de los productos de la caña de azúcar. Las manufacturas se centran en el sector textil, muebles, equipos eléctricos y equipamiento electrónico, y artículos de plástico. Los recientes hallazgos de reservas de petróleo y de gas natural permitirán su extracción en los próximos años. La pesca ha incrementado su importancia. Las infraestructuras de turismo se han desarrollado y desde finales de la década de 1960 ha superado en divisas a los productos derivados del azúcar; en 1997 supuso la entrada de 74 millones de dólares. El producto interior bruto es de 1.743 millones de dólares, lo que supone una renta per cápita de 6.600 dólares (cifras del Banco Mundial). El presupuesto para 1994-1995 reflejaba unos ingresos de 509 millones de dólares y unos gastos de 636 millones.

La isla tiene una buena red de carreteras, con un total de 1.650 kilómetros. El aeropuerto internacional se localiza en Seawell, al sur. El puerto artificial de Bridgetown se inauguró en 1961. En 1972 se fundó un banco central y se adoptó una nueva unidad monetaria, el dólar de Barbados, divisible en 100 céntimos (2 dólares de Barbados equivalían a 1 dólar estadounidense en 1996).

Belice
El principal recurso económico es la agricultura, si bien sólo una pequeña parte del territorio es cultivable. Las exportaciones agrícolas se componen de azúcar, cítricos y bananas. Arroz, frijoles y maíz se plantan como cultivos de subsistencia. La silvicultura, anteriormente la principal actividad económica, es ahora menos importante. Las grandes manufacturas elaboran alimentos, productos de la madera y confección. Una red de carreteras de 2.747 km. enlaza los grandes centros urbanos, pero algunas áreas quedan inaccesibles. La Ciudad de Belice cuenta con un aeropuerto internacional. La unidad monetaria es el dólar de Belice (2 dólares de Belice equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997). En 1996 las exportaciones anuales ascendían a 154 millones de dólares y el coste de las importaciones a 256 millones. El presupuesto anual se componía de 132,9 millones de ingresos y 179,8 millones de gastos.

Bolivia

Durante años Bolivia dependió de las exportaciones de estaño, pero a finales de la década de 1980 el gas natural pasó a representar un 36% de las exportaciones totales y en 1997 el volumen exportado era de 1 900,02 millones de m³. Las exportaciones de minerales y metales han pasado de suponer el 88% del total exportado en 1970 al 32,3% en 1996. Hoy destacan, además, las exportaciones de zinc, soya, plata, azúcar, madera y oro. Las exportaciones en el año 2000 son de 1 085 millones de dólares. Las principales importaciones son: equipos de transporte, materia prima para la industria, equipos eléctricos y bienes de consumo. En el 2000 las importaciones totalizaron 1 434 millones de dólares. Los principales países con los que Bolivia comercia son, entre otros: Estados Unidos, Argentina, Brasil, Japón, Alemania, Chile y Reino Unido.

La unidad monetaria de Bolivia es el boliviano de 100 centavos (en 1997, 5,25 bolivianos equivalían a 1 dólar estadounidense). El Banco Central de Bolivia es el banco emisor de moneda. Los bancos bolivianos estatales y privados proveen de créditos de inversión a la pequeña empresa minera y agrícola. También operan en el país instituciones financieras privadas nacionales y extranjeras.

La población activa de Bolivia en 1997 era de 3 106 800 trabajadores.

Aunque la minería fue nacionalizada en la década de 1950, los gobernantes bolivianos han alentado el desarrollo industrial privado y han buscado activamente la inversión de capital extranjero. En 1997, el producto interior bruto (PIB) totalizó 22.399 millones de dólares, con un índice per cápita de 2.880 dólares estadounidenses. El índice de inflación era del 6.5% y la deuda externa total de 5.248 mm$.

A mediados de septiembre pasado, el Directorio Ejecutivo del FMI y el Banco Mundial concluyeron que Bolivia había alcanzado los requisitos para incluirlo en una primera etapa de la Iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados (PPAE), particularmente en lo que se refiere a un sólido proceso de ajuste y reforma. Con esto, el país podría acceder a una asistencia excepcional con objeto de reducir la carga de su deuda a niveles viables. Se prevé que con esta medida la deuda externa de Bolivia se reducirá, en valor presente neto (VPN), en 448 millones de dólares (mdd), de los que el FMI aportará 29 mdd en forma de donación, la cual se depositará en una cuenta de fondos en custodia y se destinará exclusivamente a pagar el servicio de la deuda frente al FMI.

Las autoridades del FMI prevén que el proceso de ajuste y reforma del país andino podría llegar a una segunda etapa en septiembre de 1998, cuando la deuda pública y con garantía pública como porcentaje de las exportaciones alcance un nivel de 225 por ciento, que se compararía positivamente con la proyección de 259 por ciento antes de la asistencia del FMI. Es importante mencionar que con esta asistencia, la deuda pública boliviana se reducirá en alrededor del 13 por ciento. Asimismo, se ha considerado que en virtud de la pesada carga que por concepto de servicio de la deuda tendrá que soportar Bolivia en los próximos años, el FMI y el Banco Mundial concentrarán su asistencia excepcional al comienzo del período. Estos Organismos estiman que la reducción nominal del servicio de la deuda será de 600 mdd aproximadamente.

Bolivia recibirá toda esta asistencia, a condición de que persevere en la aplicación de un programa respaldado por el FMI y Banco Mundial, incluidas las metas de desarrollo social, y que todos los demás acreedores garanticen que adoptarán medidas similares.

Finalmente, es importante mencionar que Bolivia es el primer país de América Latina que recibe un alivio de la deuda en el marco de esta Iniciativa.

Brasil

En 1996 Brasil gastó 56.947 millones de dólares en importaciones de mercancías, mientras que sus exportaciones ascendían a 47.762 millones de dólares. Los principales compradores de los productos brasileños a comienzos de esa década eran Estados Unidos (un 20,3% del valor total de las exportaciones), Alemania, Japón, Italia, Argentina, Francia, Países Bajos y Gran Bretaña. Las mayores exportaciones fueron de soja, café, mineral de hierro, acero, equipos de transporte, alimentos animales, maquinaria, zapatos y tejidos.

Estados Unidos reemplazaron a Alemania como la principal fuente de las importaciones brasileñas al inicio de la II Guerra Mundial (1939-1945) y continuaron manteniendo esa posición después de la guerra. Irak, Alemania, Japón, Argentina, Francia y Canadá también fueron grandes suministradores a comienzos de la década de 1990. En 1995 se importaban, principalmente: maquinaria y equipos (38%); productos químicos (15%); combustibles (12,1%), entre ellos petróleo crudo y refinado; minerales y metales (3,2%); y trigo.

Las exportaciones en el pasado año 2000 ascendían a 41 399 millones de dólares y las importaciones 40 682 millones de dólares.

La mano de obra brasileña económicamente activa se estima que está integrada por cerca de 75,3 millones de personas; las mujeres componen el 35%. Alrededor del 23% de los trabajadores están ocupados en la agricultura, un 51% están empleados en los servicios y el resto trabaja en la manufactura, la construcción y otras actividades. Muchos de los trabajadores son miembros de sindicatos pertenecientes a una de las varias confederaciones nacionales; las entidades sindicales más importantes son la Confederación Nacional de Trabajadores de la Industria, la Confederación Nacional de Trabajadores Agrícolas y la Confederación Nacional de Trabajadores de Comunicaciones y Publicidad.

En principio una nación predominantemente agrícola, Brasil experimentó un rápido crecimiento industrial en las décadas de 1960 y 1970, hasta que en la década de 1980 logró una economía moderna diversificada. Se extrajeron grandes cantidades de mineral de hierro y carbón y la producción de acero, productos químicos y vehículos de motor creció sustancialmente. Al mismo tiempo, no obstante, la inflación crónica y una deuda externa de más de 100.000 millones de dólares, la más alta de las naciones en vías de desarrollo, provocó graves problemas económicos. A comienzos de la década de 1980, el presupuesto nacional se componía de 15.700 millones de dólares de ingresos y 25.100 millones de dólares de gastos. La deuda del país fue reestructurada y reducida en abril de 1994 mediante un acuerdo con los bancos acreedores. El producto interior bruto (PIB) aumentó de 369.000 millones de dólares en 1981 a 820.381 millones de dólares en 1997.

En Brasil la propuesta estadounidense de crear el ALCA fue bienvenida, siempre y cuando la misma pueda coexistir y no vaya en detrimento del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) que integran Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.

Chile

En 1996 las exportaciones supusieron 15.353 millones de dólares; los metales y minerales representaron un 46% y el resto lo constituían las frutas y verduras, carnes y pescados, pasta de madera, papel y productos químicos. En ese mismo año, las importaciones alcanzaron 17.828 millones de dólares y fueron fundamentalmente de maquinaria y equipos de transporte, verdura y carne, equipos eléctricos y productos químicos. Las exportaciones en el pasado año fueron de 13 628 millones de dólares y las importaciones de 12 578 millones de dólares. Los principales socios comerciales de Chile son Estados Unidos, Alemania, Japón, Reino Unido, Argentina y Brasil.

La unidad monetaria de Chile es el peso, que sustituyó al escudo en 1975 (419,30 pesos equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997). El Banco Central de Chile, fundado en 1925, tiene el monopolio de emisión de moneda y dispone de amplios poderes para regular la política monetaria. La banca está constituida, además, por varios bancos comerciales de carácter privado y sólo uno con carácter estatal, el Banco del Estado de Chile.

Desde los albores del siglo XX, la economía chilena ha estado dominada por la producción de cobre. A partir de la década de 1940, el sector industrial se expandió rápidamente, en gran medida por iniciativas gubernamentales. En la actualidad, Chile es uno de los principales países industrializados de América Latina, así como uno de los más importantes productores de minerales. En la década de 1970 se hicieron esfuerzos por impulsar al abandonado sector agrícola y para reducir la dependencia del país de las importaciones de alimentos. Tras una reducción de los cultivos más importantes a principios de la década de 1980, la producción agrícola se recuperó hacia finales de la década.

Tras el derrocamiento del gobierno del presidente Salvador Allende en 1973, el Estado ha jugado un papel menos dominante en la economía, y la mayoría de las empresas nacionalizadas han vuelto a manos privadas. En 1996 el presupuesto nacional estimado era de 16.069 millones de dólares de ingresos y 14.512 millones de dólares de gastos. El producto interior bruto fue de 77.082 millones de dólares en 1997.

Colombia

La población activa es de 17,2 millones (1997) de personas; el 1% se dedica a la agricultura, silvicultura y pesca, el 25% a la industria y minería, y el 62% al sector servicios. Más de 1,6 millones de personas están organizadas en sindicatos, de los que destacan la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT), con 1,2 millones de afiliados, y la Confederación General de Trabajadores de Colombia (CGTC), con 400.000 miembros. El derecho a la huelga está constitucionalmente garantizado para todos aquellos empleados que no se dediquen a los servicios públicos.

El principal producto de exportación es el café, el cual generalmente representa cerca de la tercera parte del valor anual de las exportaciones totales del país. Otros de los principales productos de exportación son petróleo, productos de algodón, flores frescas, bananos, productos químicos, azúcar, carbón, oro, esmeraldas y ganado vacuno. Las importaciones más considerables son los equipos mecánicos y eléctricos, productos químicos, alimentos y metales.

Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia, seguido de Alemania, Brasil, Países Bajos, Argentina, Chile, México, Japón y Venezuela. En el 2000 se calculaba el valor de las exportaciones anuales en 9 692 millones de dólares estadounidenses y el de las importaciones en 7 907 millones de dólares.

Colombia ha sido hasta décadas recientes un país básicamente agrario, con una economía que dependía de manera tradicional del café. Cerca del 1% de la población activa se dedica aún hoy a la agricultura, sobre todo a cultivos como café, banano, algodón, arroz, caña de azúcar y panelera, maíz, papa, sorgo, plátano y flores. Ha aumentado la extracción de petróleo, carbón y oro, y se mantiene la producción de esmeraldas; asimismo se han desarrollado la avicultura, la pesca marítima y la industria ligera y mediana con fuertes inversiones de capitales extranjeros. El producto interior bruto en 1997 fue de 95.745 millones de dólares, que supone 2.390 dólares per cápita. La unidad monetaria de Colombia es el peso, dividido en 100 centavos (1.140,96 pesos equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997, con una devaluación promedio del 5 al 6% anual). El Banco de la República es el único banco emisor de moneda y el regulador de la política monetaria del país, con independencia del gobierno nacional. También comparte responsabilidades sobre las políticas monetarias con el consejo monetario del gobierno. En Colombia operan más de 25 instituciones bancarias comerciales, además de bancos gubernamentales y otras instituciones financieras oficiales y semioficiales. El mercado de divisas se concentra en Bogotá, Medellín y Cali.

Costa Rica

La economía de Costa Rica continúa siendo básicamente agrícola, a pesar del desarrollo industrial que comenzó a principios de la década de 1960. En un esfuerzo por introducir una economía diversificada, se ha dado mayor énfasis a la producción ganadera. La economía de Costa Rica es bastante estable y depende esencialmente del turismo y de la exportación de productos agrícolas. El sector turístico generó unos ingresos de 348 millones de dólares en 1997. El nivel de vida, en general, es alto para el promedio de Latinoamérica, y la renta nacional está distribuida de forma mucho más equitativa que en los demás países de la zona. Costa Rica cuenta con una extensa clase media. El producto interior bruto (PIB) se eleva a 9.521 millones de dólares, lo que da una renta per cápita de 2.750 dólares (según los cálculos del Banco Mundial para 1997).

La unidad monetaria es el colón, dividido en 100 céntimos (233 colones equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997). El Banco Central de Costa Rica, fundado en 1936, es el banco emisor de moneda y el que administra las reservas internacionales.

En el 2000 el valor anual de las importaciones fue de 4 568 millones de dólares y el de las exportaciones de 4 688 millones de dólares. Los principales productos exportados son: café, banano, textiles, azúcar, piña y flores ornamentales. Las importaciones más destacadas son: bienes manufacturados, maquinaria, equipo de transporte, petróleo crudo y bienes de consumo. Costa Rica comercia principalmente con Estados Unidos, Japón, Alemania, Italia, Guatemala, El Salvador, Venezuela y México. El ingreso de Costa Rica en el Mercado Común Centroamericano provocó un aumento significativo del comercio con esta región.

En 1990 la agricultura, caza pesca y silvicultura (26%); los servicios —que incluyen comercio, hotelería, transportes y otros— (47%), y la industria (27%) emplearon a la mayor parte de la población activa costarricense.

Dominica

Dominica tiene suelos fértiles que proporcionan una buena base para la agricultura, que es la actividad económica principal. Los productos agrícolas más importantes son bananeros, cítricos, cocos, cacao, canela, granos de vainilla y verduras. La piedra pómez es extraída y exportada. La industria se limita al procesado de productos agrícolas como jugos de frutas, bebidas alcohólicas, jabón y aceite esencial. La moneda es el dólar del Caribe Oriental (2,70 dólares del Caribe Oriental equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997). En 1997 el producto interior bruto (PIB) se estimó en 242,7 millones de dólares lo que da un ingreso per capita de 3.290 dólares estadounidenses (cifras del Banco Mundial).

Ecuador

Durante el año 1999 Ecuador atravesó por una de las peores crisis de su historia, llegando a una caída del PIB del orden del 7%, la quiebra del sistema financiero, una inflación de 60,7%, un incremento de su deuda externa hasta situarse en 16 000 millones de dólares estadounidenses (mas de tres veces las exportaciones de bienes del país durante 1999) y, por consiguiente, una reducción drástica del nivel de vida de la población.

En este proceso incidieron aspectos de gran relevancia para el desenvolvimiento económico de este país, como son los efectos devastadores del fenómeno natural conocido como el niño, la crisis financiera que comenzó en el sudeste asiático, problemas con la industria camaronera y la caída del precio del petróleo durante el año 1998 y mas de la mitad del 1999.

A esta situación hay que agregarle el proceso de apertura económica que se viene produciendo en el Ecuador desde inicio de los años ´90, caracterizado por la total liberación de la cuenta corriente y de la cuenta de capital y financiera de la balanza de pagos.

Las causas más inmediatas de esta crisis fueron los gravísimos problemas financieros, que tuvieron su momento más agudo en el congelamiento de los depósitos de la población, en marzo del ´99.

Otra señal de la caótica situación por la que atravesaba el país fue la vertiginosa pérdida de valor de la moneda local que se depreció en un 80% entre enero y marzo del ´99 (el tipo de cambio paso de 6 811 a 12 273 sucres por dólar estadounidense) hasta acumular durante todo el año una depreciación total del 367%.

Tasa de interés.

La tasa referencial básica del banco central creció hasta alcanzar a finales de 1999 el valor de 199, 97%. Esto coadyuvó a un mayor deterioro de la situación de los bancos, los cuales para poder presentar un balance aceptable, comenzaron a reprogramar los créditos de forma automática al termino de su vencimiento. No obstante, la cartera vencida de la banca privada creció de 2,8 a 18,6 millones de millones de sucres del año 1998 a 1999, reflejando un crecimiento de 652%.

Sumemos a esto que el gobierno, ante una situación fiscal difícil, decreta a partir del 1 de enero de 1999 la aplicación del impuesto de circulación de capitales (ICC), que consiste en cobros a través del sistema bancario del 1% sobre el saldo medio anual de cuentas corrientes y ahorro, así como de los depósitos a plazo, cobros de cheques, pagos y giros al exterior y desembolsos de operaciones de crédito.

Este impuesto sustituyó en aquel momento al impuesto sobre las ventas y es considerado una de las causas que provocó el incremento de la desintermediación financiera y la fuga masiva de los capitales del Ecuador.

Como consecuencia de la depreciación del sucre, del proceso inflacionario y del incremento de los subsidios a algunos productos como el combustible, se experimentó una caída en los ingresos y un incremento de los gastos fiscales, agudizándose la situación presupuestaria. Esto obligó al gobierno a volver a introducir el impuesto a la circulación de capitales el cual se ha dividido del 1% al 0,8%.

Proceso de dolarización

Toda esta situación trajo como resultado el abandono paulatino de la moneda local por otra mas fuerte y estable, el dólar estadounidense. Este proceso abarcó todos los sectores de la sociedad, en mayor o menor medida.

Al cierre de diciembre de 1999, del total de los depósitos de ahorro el 42,3% estaba nominalizado en dólares, y del total de valores emitidos por los bancos privados, más del 85% se realizó en esta moneda.

A partir del primero de abril se adoptó el uso del dólar como moneda de curso legal para todas las transacciones, comenzando la introducción por el banco central, de billete verde en la circulación.

Este proceso de dolarización provoca la eliminación de la posibilidad de que el Estado implemente una política monetaria propia y con esta influya en el desenvolvimiento.

Problema social

La situación social en Ecuador no puede ser mas crítica; seguidamente se mencionan algunos datos que lo tipifican:

    • el 56% de la población (6,5 millones de habitantes), se encuentra por debajo de la línea de pobreza.
    • son considerados indigentes el 20% de la población total del país (2,3 millones de personas).
    • la esperanza de vida es de solo 64 años.
    • de la población mayor de 15 años, el 12% es analfabeta y el 25% es analfabeta funcional.
    • en el período de 1990-1997 el gasto público en salud alcanzó solo el 2% del PIB.

 

El salvador

El producto interior bruto (PIB) sumó 11.264 millones de dólares en 1997, con una renta per cápita de 1.900 dólares (según cálculos del Banco Mundial). La economía del país está basada en la agricultura, fundamentalmente en el café, el algodón y la caña de azúcar. La infraestructura económica (los caminos, la energía eléctrica y la banca comercial) está en vías de desarrollo. Desde mediados de la década de 1960 el país ha experimentado un desarrollo relativamente rápido en la industria ligera. La unidad monetaria es el colón salvadoreño, dividido en 100 centavos (8,76 colones equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997). El Banco Central de Reserva de El Salvador es el banco emisor de moneda.

Las principales exportaciones son café, algodón, camarón, azúcar, productos químicos e hilados y tejidos. Las exportaciones anuales se calcularon en cerca de 1.024 millones de dólares estadounidenses en 1996. Las importaciones, valoradas en 2.671 millones de dólares, son de bienes de capital, petróleo crudo, productos alimentarios, maquinaria y productos de hierro y acero. Las exportaciones del año 2000 fueron de 2 258 millones de dólares y las importaciones de 3 378 millones de dólares. El Salvador comercia principalmente con Estados Unidos, Alemania y Guatemala. El país es miembro del Mercado Común Centroamericano.

Un 36% de la población activa de El Salvador se dedica al sector agrícola, el 21% al industrial y el 43% al comercio y otras actividades del sector terciario. La formación de sindicatos permitió la organización de los trabajadores en 1950, a excepción de los trabajadores agrícolas.

Granada

Granada comprende la isla de Granada y algunas de las islas Granadinas del sur. Situada en el Caribe suroriental, Granada es la más meridional de las islas Windward o de Barlovento. Localizada hacia el noreste, Carriacou es la más importante del conjunto de las Granadinas.

La agricultura es la principal actividad económica y la tierra se encuentra en su mayor parte en manos de pequeños propietarios. Los principales cultivos son cítricos, cacao, nuez moscada, plátanos y maíz; también se cultivan cocos, algodón, clavo y canela. El turismo tiene una gran importancia para su economía. La moneda de Granada es el dólar caribeño del este, dividido en 100 centavos (2,70 dólares caribeños del este equivalían a un dólar estadounidense en 1997). El producto interior bruto (PIB) es de 295,2 millones de dólares, lo cual supone una renta per cápita de 3.110 dólares (datos del Banco Mundial para 1996).

Guatemala

A partir de la II Guerra Mundial, Guatemala se preocupó por expandir su minería e industria, con el fin de romper su excesiva dependencia de la producción de café y banano. En la década de 1970 se llevó a cabo un plan quinquenal de desarrollo con el objetivo de incrementar las exportaciones, conseguir la mayor eficacia en el cobro de impuestos y utilizar los créditos extranjeros para incrementar la tasa anual de crecimiento económico. En 1985 se impusieron medidas de austeridad dirigidas a contener las importaciones e incrementar la renta pública. En 1997 el producto interior bruto (PIB) era de 17.772 millones de dólares, lo que equivalía a 1.690 dólares de renta per cápita.

En 1996 las importaciones de Guatemala supusieron unos 3.146 millones de dólares y sus exportaciones 2.031 millones de dólares. Sus principales socios comerciales son: Estados Unidos, Japón, Alemania, México, Venezuela y los demás miembros del Mercado Común Centroamericano. Los principales productos de importación son: equipos de transporte, maquinaria, herramientas y materiales para construcción, petróleo, minerales, papel y celulosa, productos químicos y alimentos, bebidas y tabaco. Los de exportación son: café, azúcar, banano, camarón, pescado y langosta, cardamomo, textiles y carne de vacuno.

La unidad monetaria de Guatemala es el quetzal, dividido en 100 centavos (6,07 quetzales equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997). El Banco de Guatemala (fundado en 1945) es el banco central y el emisor de moneda. El país cuenta con otros bancos, muchos de los cuales tienen sus oficinas centrales en la ciudad de Guatemala.

Del total de la población activa, compuesta por unos 3,79 millones de personas, aproximadamente el 52% trabaja en la agricultura, el 17% en la industria y el 30% en el sector servicios.

Guyana

Justo antes de la independencia en 1966, Guyana estaba dando los primeros pasos para desarrollar sus recursos; su desarrollo continuó bajo un plan económico diseñado por expertos británicos, estadounidenses y canadienses. La industria, que era de pequeña escala a finales de la década de 1960, se expandió en la década siguiente, pero a comienzos de la década de 1990 la economía de Guyana estaba dominada por la agricultura y las industrias de servicios. El producto interior bruto era de 782 millones de dólares, que daba en 1997, una renta per cápita de 920 dólares.

La unidad monetaria es el dólar de Guyana de 100 centavos (142,40 dólares de Guyana equivalían a un dólar estadounidense en 1997). El Banco de Guyana, establecido en 1965, es el banco central.

Las principales exportaciones de Guyana son azúcar, bauxita, aluminio, ron, arroz y madera. Las importaciones se centran en derivados del petróleo, maquinaria, alimentos, tabaco, tejidos de algodón y calzado. En 1996 el gasto anual de las importaciones era de 687 millones de dólares, y las exportaciones supusieron 546 millones de dólares.

En 1997 la población activa de Guyana era de 364.511 personas.

Haití

En 1997 el producto interior bruto de Haití era de sólo 380 dólares per cápita, uno de los más bajos del mundo. Su economía es sobre todo rural y agrícola. Ni la agricultura del país ni sus ingresos son suficientes para alcanzar las necesidades alimenticias de los haitianos; la malnutrición era un mal endémico durante las décadas de 1970 y 1980. Los principales ingresos venían del turismo, impuestos aduaneros e impuestos de exportación. El presupuesto del país en 1996 mostraba unos ingresos de 227,7 millones de dólares y unos gastos de 273 millones.

La unidad monetaria es el gourde (16,65 gourdes equivalían en 1997 a un dólar estadounidense), que se divide en 100 céntimos. El Banco de la República de Haití (establecido en 1911) es el único banco emisor de moneda. Las principales exportaciones son café, productos industriales ligeros, bauxita, cacao, aceites, azúcar, sisal y productos artesanales. Las principales importaciones son maquinaria y otros bienes manufacturados, alimentos y combustibles minerales. En 1996 las exportaciones anuales eran de 90 millones de dólares, mientras que las importaciones alcanzaban los 665 millones.

Honduras

La agricultura es el principal soporte de la economía hondureña. El gobierno tiene proyectos para promover y expandir el sector industrial, diversificar la agricultura, mejorar los medios de transporte y desarrollar proyectos hidroeléctricos. La producción anual de electricidad en 1997 alcanzó los 2.664 millones de Kwh., de los cuales el 71% se realizó en centrales hidroeléctricas. El producto interior bruto (PIB) fue estimado en 4.491 millones de dólares en 1997, lo que suponía una renta per cápita de unos 750 dólares (según los cálculos del Banco Mundial).

El banano y el café son las exportaciones más rentables de Honduras, si bien son también importantes las de carne congelada, leña y madera, marisco, plata, plomo y zinc. El valor total de las exportaciones en el 2000 fue estimado en 1 048 millones de dólares. Desde mediados de la década de 1970 las importaciones han aumentado rápidamente, alcanzando un valor de 2 349 millones de dólares en el 2000. El mayor incremento se ha producido en materias primas y bienes de capital. Estados Unidos es, de forma destacada, su principal socio comercial; también es importante el comercio con Japón, Alemania, Reino Unido, Italia, Bélgica, México, Guatemala y El Salvador. Honduras forma parte del Mercado Común Centroamericano.

La unidad monetaria de Honduras es el lempira, que se divide en 100 centavos (13 lempiras equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997). El banco emisor es el Banco Central de Honduras (fundado en 1950); el Banco Municipal y el Banco Nacional de Agricultura y Desarrollo, ambos de control estatal, otorgan créditos para proyectos destinados al desarrollo.

El total de la población activa de Honduras se calculó en más de 2,15 millones de trabajadores en 1997, de los cuales el 41% se dedicaban a la agricultura.

Jamaica

La economía de Jamaica es principalmente agrícola, pero los ingresos de la minería, la industria y el turismo han diversificado su actividad económica. En 1997 el producto interior bruto (PIB) alcanzaba los 4.135 millones de dólares que suponía un ingreso per cápita de 1.620 dólares (según cifras del Banco Mundial). En 1997 la producción anual de electricidad era de 5.864 millones de KWh.

La unidad monetaria es el dólar jamaicano dividido en 100 céntimos (35,40 dólares jamaicanos equivalen a 1 dólar estadounidense en 1997). El Banco de Jamaica, fundado en 1960, es el banco central y el emisor de la moneda. También hay varios bancos comerciales.

El comercio exterior tiene como principales clientes a Estados Unidos, Gran Bretaña, Venezuela y Canadá. Los principales productos exportados eran alúmina, bauxita, azúcar, ron, ropa y café. Las exportaciones ascendieron a 1.379 millones de dólares en 1996. Los productos alimenticios, la ganadería, los productos químicos, tejidos, maquinaria y petróleo son las principales importaciones; su valor global ascendía a 2.927 millones de dólares en el mismo año.

El turismo es vital para la economía y proporciona gran parte de los ingresos en divisas. En 1997 visitaron la isla 1.192.000 personas que proporcionaron unos ingresos de 181 millones de dólares.

En 1997 la población activa era de 1.328.080 trabajadores.

México

México refleja el cambio de una economía de producción primaria, basada en actividades agropecuarias y mineras, hacia una semi-industrializada. Los logros económicos son resultado de un vigoroso sector empresarial privado y de políticas gubernamentales, cuyo principal objetivo ha sido el crecimiento económico. Tradicionalmente, el gobierno también ha hecho hincapié en la nacionalización de la industria y se ha establecido por ley el control gubernamental de las compañías encargadas de la minería, la pesca, el transporte y la explotación forestal. Recientemente, sin embargo, se ha fomentado de manera muy activa la inversión extranjera, mientras que el control estatal en algunos sectores de la economía se ha debilitado.

El producto interior bruto (PIB) de México se incrementó en cerca del 6,5% anual durante el periodo de 1965 a 1980, pero sólo aumentó en un 0,5% anual de 1980 a 1988. En el periodo 1990-1997 este incremento supuso el 2,19%. Los bajos precios del petróleo, el incremento de la inflación, la deuda externa y el empeoramiento del déficit presupuestario exacerbaron los problemas económicos de la nación a mediados de la década de 1980; no obstante, el panorama económico mejoró ligeramente al inicio de la década de 1990. En 1997 el PIB se estimó en 402.964 millones de dólares, lo que suponía un ingreso per cápita 4.270 dólares (según datos del Banco Mundial).

La unidad monetaria de México es el peso de 100 centavos (7,91 pesos equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997). El banco central y emisor de la moneda es el Banco de México (1925). El sistema bancario comercial de México, nacionalizado en 1982, se devolvió al control privado a principios de la década de 1990.

A finales de 1994 y principios de 1995 se presentó una crisis cambiaria extremadamente severa. La crisis fue provocada por la combinación de la alta inflación y de un déficit de aproximadamente 30.000 millones de dólares. El presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, dirigió un esfuerzo internacional de rescate, en el que participaron otras naciones en desarrollo y varias organizaciones internacionales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y se planteó un programa de apoyo con préstamos y créditos por un valor de 50.000 millones de dólares. Simultáneamente, el presidente Ernesto Zedillo anunció un programa de austeridad, así como la privatización de las principales empresas públicas, como las de ferrocarriles, plantas petroquímicas y eléctricas, y aeropuertos.

En el 2000 las exportaciones fueron de 122 117 millones de dólares y las importaciones se situaron en 126 618 millones de dólares. Las exportaciones más importantes corresponden al petróleo crudo, gas natural, automóviles, algodón, azúcar, jitomate (tomate), café, camarón, zinc, textiles, prendas de vestir, plata y motores. Las mayores importaciones del país incluyen maquinaria, equipo de transporte, aparatos de telecomunicaciones, productos químicos, petróleo y productos derivados, material agrícola, hierro y acero.

El mayor volumen del comercio de México es con Estados Unidos; otros países con los que se lleva a cabo un comercio importante son Japón, Alemania, Brasil, Canadá, Francia y España. El turismo (3.892 millones de dólares en 1997), el comercio fronterizo, las inversiones extranjeras y los envíos que hacen los trabajadores mexicanos desde Estados Unidos son una considerable fuente de ingreso de divisas. Véase Comercio internacional.

La mano de obra mexicana sumó cerca de 37,7 millones de personas en 1997.

Nicaragua

El producto interior bruto (PIB) en 1996 era de 1.971 millones de dólares, es decir, 430 dólares per cápita (según cálculos del Banco Mundial). La economía se desarrolló de forma notable hasta finales de la década de 1970, cuando los conflictos políticos interrumpieron las actividades comerciales. La agricultura es el sector económico más importante del país, aunque se han establecido algunas industrias modernas, especialmente en Managua y sus alrededores. El oro es el principal recurso mineral del país. El gobierno desempeña el papel principal en la economía de Nicaragua, que es altamente dependiente de la ayuda exterior. La escasez de alimentos y combustible provocaron una profunda depresión en la economía a mediados de la década de 1980. En 1997 la deuda externa fue del 31,7% de los bienes y servicios exportados.

Las exportaciones en el 2000 se calcularon en 475 millones de dólares. Los productos exportados más importantes son: café, carne, algodón, azúcar, banano, mariscos y oro. Las importaciones, cuyos productos más destacados son combustible, materias primas, bienes de capital y de consumo, se calcularon en el mismo año en 1 360 millones de dólares. En esa fecha las transacciones comerciales se realizaban principalmente con Estados Unidos, Alemania, El Salvador, Costa Rica, Guatemala, México, Canadá, Japón y Grecia.

La unidad monetaria de Nicaragua es el córdoba oro, dividido en 100 centavos (9,45 córdobas equivalían a un dólar estadounidense en 1997). El Banco Central de Nicaragua es el organismo encargado de la emisión de moneda.

Panamá

Una de las principales fuentes de ingresos del país está asociada a las operaciones que se realizan en el canal de Panamá, administrado de manera conjunta por Estados Unidos y Panamá, que obtendrá el control total de la zona el 31 de diciembre de 1999. Estos ingresos son vitales para el país, que goza de una afluencia turística considerable. En 1997 los ingresos derivados de este sector fueron de 164 millones de dólares. El producto interior bruto (PIB) fue de 8.244 millones de dólares en 1996, con una renta per cápita de 3.080 dólares (según estimaciones del Banco Mundial). En 1996 el presupuesto anual establecía 2.139 millones de dólares de ingresos y 2.255 millones de gastos.

La unidad monetaria de Panamá es el balboa, que se divide en 100 centésimos (1 balboa equivalía a 1 dólar estadounidense en 1997). El balboa sólo sirve para fines contables. Los billetes y monedas estadounidenses se utilizan como moneda de curso legal y no se practica control cambiario. El Banco Nacional de Panamá (1904) es la entidad oficial, aunque no realiza la función de emisión de moneda.

Las principales exportaciones del país son: banano (denominado guineo), camarón, azúcar, café, harina y aceite de pescado, y manufacturas textiles. Estados Unidos recibe más del 60% de las exportaciones panameñas. Las importaciones también provienen básicamente de Estados Unidos; México y Japón son otros proveedores importantes. Las importaciones están formadas principalmente por minerales, combustible, metales y sus manufacturas, maquinaria, productos químicos, equipos de transporte, eléctricos y electrónicos, papel, plásticos y productos alimenticios. En 1996 las exportaciones anuales de Panamá alcanzaron los 620 millones de dólares y sus importaciones supusieron gastos por valor de 2.780 millones de dólares. Véase Comercio internacional.

 La población activa de Panamá era de 1.114.790 personas en 1997. El 58% se dedica al sector servicios, un 26% a la agricultura y un 16% a la industria.

Paraguay

La economía del país se basa principalmente en la agricultura, pero en la década de 1970 el sector industrial creció de forma significativa. En 1997, el producto interior bruto (PIB) sumó 10.180 millones de dólares estadounidenses, lo que suponía una renta per cápita de 2.000 dólares (según cálculos del Banco Mundial).

La unidad monetaria de Paraguay es el guaraní, dividido en 100 céntimos (2.191,05 guaraníes equivalían a un dólar estadounidense en 1997). El Banco Central de Paraguay es el organismo responsable de la emisión de moneda y del intercambio de divisas.

En el 2000 las importaciones anuales representaron un valor de 2 237 millones de dólares estadounidenses y sus exportaciones un total de 1 859 millones de dólares. Las principales importaciones fueron: combustibles y lubricantes, bienes de consumo y de capital, productos alimentarios, hierro y sus manufacturas, metales no ferrosos y sus manufacturas, y papel. Las exportaciones más considerables fueron: fibra de algodón, soya, aceites vegetales, azúcar, madera, carne, extracto de quebracho y yerba mate. Sus principales socios comerciales son: Brasil, Argentina, Alemania, Japón, Estados Unidos y Países Bajos.

República Dominicana

La economía de la República Dominicana se basa principalmente en el turismo y las zonas francas portuarias, en las que se instalan las empresas comerciales internacionales más conocidas. El turismo generó unos ingresos de 242 millones de dólares. También son importantes la agricultura, que ocupa a un 25% de la población activa del país, y la minería. En 1997 el producto interior bruto (PIB) era de 15.039 millones de dólares, lo que suponía una renta per cápita de 1.860 dólares (según cálculos del Banco Mundial).

La unidad monetaria de la República Dominicana es el peso dominicano de 100 centavos (14 pesos equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997). La República cuenta con varios bancos comerciales; uno de ellos, el Banco de Reservas, está controlado por el gobierno. El Banco Central de la República Dominicana es el único banco emisor de moneda.

Las principales exportaciones de la República Dominicana son: ferroníquel, azúcar, cacao, melaza, café, oro y tabaco. Las principales importaciones son maquinaria y repuestos, hierro y acero, productos alimenticios, petróleo y derivados, automóviles, algodón y sus manufacturas, y productos químicos y farmacéuticos. En el 2000 el valor anual de las exportaciones era de 4 256 millones de dólares y el de las importaciones de 7 035 millones de dólares. Estados Unidos es el principal socio comercial del país, además de Venezuela, México, Países Bajos, Puerto Rico y Japón.

En 1997, la población activa superaba los 3,49 millones de trabajadores; el 25% se dedica a la agricultura, el 29% a la industria y el 51% al sector servicios.

San Kitts y Nevis

Saint Kitts y Nevis comprende dos de las islas de Barlovento, Saint Kitts (o San Cristóbal) y la isla Nevis (o Nieves). Basseterre es su capital y ciudad principal.

La población (que, según estimaciones para 1998, era de 42.291 habitantes) está formada principalmente por descendientes de europeos y africanos occidentales. El inglés es la lengua oficial, pero también se habla el patois (dialecto francés local). Basseterre tiene una población (según estimaciones para 1990) de 17.000 habitantes; además de ser la capital del país, es el principal puerto de Saint Kitts. Charlestown, que tiene una población de 1.200 habitantes, es el principal puerto de Nevis y el lugar de nacimiento del estadista y político estadounidense del siglo XVIII Alexander Hamilton.

La agricultura es la principal actividad económica, aunque la actividad turística va en aumento. El azúcar y la melaza son los principales productos; también se cultivan cocos, frutas y hortalizas. Las exportaciones dependen principalmente de la producción de azúcar. En 1996 el producto interior bruto (PIB) fue de 247,3 millones de dólares, lo que dio lugar a unos ingresos per cápita de 6.050 dólares (cifras del Banco Mundial). La unidad monetaria es el dólar del Caribe Oriental (2,70 dólares del Caribe Oriental equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997).

Santa Lucía

La economía de Santa Lucía depende en gran parte de la agricultura. Las bananas son el cultivo más importante y la principal exportación; se cosechan anualmente 113.425 t; otros productos importantes son los cocos y los mangos. El sector industrial produce cajas de cartón, componentes eléctricos, textiles, plásticos y bebidas. El turismo es importante y se ha desarrollado constantemente desde finales de la década de 1960. El huracán Allen en 1980 y el ciclón Hugo en 1989 provocaron la destrucción de las cosechas, lo que, unido a la crisis del sector, dio lugar a una reorientación de la actividad económica. La isla tiene una buena red de carreteras (1 210 Km.) que conecta ciudades y pueblos; cuenta también con dos aeropuertos. La moneda nacional es el dólar del Caribe Oriental (2,70 dólares del Caribe Oriental equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997). En 1996 el producto interior bruto (PIB) alcanzó los 598 millones de dólares, lo cual implica que hubo unos ingresos per cápita de unos 3.790 dólares (según cifras del Banco Mundial).

San Vicente

El sector de servicios domina la economía del país, aporta un 62% del producto interior bruto (PIB). El principal producto agrícola es el plátano o banano, aunque también se cultivan arrurruz, nuez moscada, macis y cocos. La industria es muy limitada; produce cemento, muebles, harina y azúcar refinada; un sector en crecimiento es el turismo, que generó unos ingresos de 7 millones de dólares en 1997. El producto interior bruto en 1996 era de 275 millones de dólares lo cual suponía unos ingresos per cápita de unos 2.460 dólares (Datos del Banco Mundial). La moneda nacional es el dólar del Caribe Oriental (2,70 dólares del Caribe Oriental equivalían a un dólar estadounidense en 1997).

Surinam

El producto interior bruto (PIB) ascendía en 1995 a 334,7 millones de dólares, con una distribución per cápita de 820 dólares. La minería y la transformación de bauxita (en óxido de aluminio y aluminio) constituyen la base de la economía. En 1997 la producción de bauxita fue de 4.000.000 toneladas. Otras actividades de importancia para el país son la tala de madera (29.000 m³), la fabricación de madera contra chapada y la elaboración de melaza y ron. La agricultura se concentra, sobre todo, en la región de las llanuras costeras y los valles fluviales y posee un importante potencial para la expansión. Los principales cultivos son el arroz, con una producción en 1998 de 213.000 toneladas, seguido por la caña de azúcar, con 84.500 toneladas. Otros cultivos importantes son el café (33 toneladas), el cacao (22 toneladas), cítricos y plátanos. La pesca costera es una actividad creciente. A finales de la década de 1980, las exportaciones ascendieron a 358,4 millones de dólares, siendo de 489 millones de dólares en 1996; los minerales y metales (bauxita, alúmina y aluminio) supusieron el 77,6% del total. En ese mismo año, las importaciones fueron de 575 millones de dólares y se basaron sobre todo en combustible y productos industriales. Surinam comercia principalmente con los Países Bajos, Estados Unidos, Noruega, Japón, Trinidad y Tobago y Brasil. La unidad monetaria es el florín de Surinam, divisible en 100 céntimos (401 florines de Surinam equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997).

Trinidad y Tobago

La economía de Trinidad y Tobago está basada en la producción y refino de petróleo; en 1997, la producción de crudo fue de 45.231.100 mil barriles; el país también cuenta con depósitos de gas natural. La producción de asfalto es de unas 26.000 t anuales. Hay también carbón, hierro, yeso y grafito, pero en cantidades muy pequeñas como para ser económicamente importantes.

Las industrias más destacadas son las de alimentos procesados, productos derivados del tabaco, ron, petróleo y fertilizantes. Otras actividades desarrolladas de forma considerable desde la década de 1980 son las siderurgia, la petroquímica, y la fabricación de equipos electrónicos.

La agricultura engloba al 8% de la mano de obra; el cultivo más importante con fines comerciales es el de la caña de azúcar, aunque también se cultiva cacao, coco, cítricos, judías tipo tonka, verduras, y café. Los productos principales de Tobago son cacao, copra, coco, ganado, aves de corral y lima. Dentro de la economía tiene gran importancia el turismo, que es, por otro lado, la principal fuente de divisas.

El producto interior bruto en 1997 fue estimado en 5.892 millones de dólares, lo que suponía una renta per cápita de 4.510 dólares (según datos del Banco Mundial). El país exporta petróleo en crudo y refinado, productos que constituyen el 70% de las exportaciones anuales; también se exportan productos químicos, hierro y acero, azúcar, cacao, judías (frijoles) y ron. El petróleo en crudo se importa para su refino. En 1996, las exportaciones anuales se estimaron en unos 2.500 millones de dólares, y las importaciones en 2.144 millones de dólares. La unidad monetaria es el dólar de Trinidad y Tobago, dividido en 100 centavos (6,25 dólares de Trinidad y Tobago equivalían en 1997 a un dólar estadounidense).

Uruguay

La producción agropecuaria, en especial la cría de ganado, es fundamental en la economía del país, aunque en los últimos años ha aumentado la importancia de las industrias. La mayor parte de la economía pertenece al sector privado, aunque el gobierno administra los ferrocarriles, la energía eléctrica, los teléfonos y el servicio nacional de radio y televisión. En 1997 el producto interior bruto (PIB) alcanzó los 19.971 millones de dólares, lo que supone una renta per cápita de 6.110 dólares (según cifras del Banco Mundial, 1997).

La unidad monetaria del Uruguay es el peso, dividido en 100 centésimos (9,44 pesos equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997). Uruguay presenta un avanzado sistema bancario que cuenta con numerosos bancos privados. El Banco de la República (1896) es el banco estatal y el agente financiero del gobierno; el Banco Central del Uruguay (1967) es el organismo responsable de la emisión de moneda y regula la banca privada.

El comercio con el extranjero tiene un papel importante en la economía uruguaya. En el 2000 las exportaciones anuales alcanzaron un valor de 1 737 millones de dólares y las importaciones fueron de 2 553 millones de dólares. Los principales socios comerciales son: Brasil, Argentina, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, China e Italia. Confección, textiles, carnes, arroz y pieles son las exportaciones principales. Uruguay importa productos alimentarios, químicos, plásticos y resinas sintéticas, maquinaria y repuestos, y vehículos. El turismo, especialmente el que proviene de Argentina, es un importante generador de divisas. Los ingresos derivados de la actividad turística fueron de 264 millones de dólares en 1997.

Venezuela

La economía venezolana se basa principalmente en la explotación del petróleo y sus derivados. En las últimas décadas tiende a diversificarse con exportaciones de mineral de hierro, aluminio, carbón y cemento, y productos no tradicionales como materias petroquímicas, manufacturas metálicas de acero y otras. Hasta comienzos de la década de 1980, Venezuela disfrutó de una alta renta petrolera de origen externo, que permitió al Estado elevar constantemente su gasto sin aumentar la tributación interna, disfrutando la población de un alto nivel de vida con una notable mejora de los servicios de salud pública y educación.

Venezuela logró una industrialización interna que sustituía muchas importaciones, la construcción de una importante infraestructura viaria, de regadío e hidroelectricidad, y la formación de grandes empresas públicas. Ulteriormente se produjo una caída sostenida del ingreso petrolero, el cual se redujo a un tercio en 1993, acompañado con altos pagos de la deuda pública externa y una sostenida presión financiera por la salida de recursos monetarios internacionales, que culminó en 1994 con una grave crisis bancaria, altos niveles de corrupción y un descenso en la calidad de vida. En este tiempo se implantó una nueva política económica con la unificación y flotación cambiaria, la liberalización de los precios internos y de las tasas de interés, el inicio de la privatización de empresas públicas y la renegociación de la deuda externa. En este marco se ha iniciado, en 1996, un cambio económico en el que se acentúa la privatización de empresas públicas deficitarias, el estímulo a la inversión extranjera en varias industrias, como la petrolera, petroquímica, minería del oro, diamante, carbón, níquel, explotación forestal, turismo y otros sectores. Ello se expresa, además, con la libertad de precios y de adquisición de divisas, y con cambios en el régimen de Seguridad Social. En 1997 el producto interior bruto (PIB) fue de 87.480 millones de dólares, dando un ingreso per cápita de 3.840 dólares.

La unidad monetaria de Venezuela es el bolívar de 100 céntimos (488,63 bolívares equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997). El Banco Central de Venezuela, fundado en 1939, es la dependencia bancaria del gobierno, el único banco emisor de la moneda y el centro de intercambio para los bancos comerciales. La principal bolsa de valores del país se localiza en Caracas.

Las principales exportaciones de Venezuela son el petróleo y los derivados del petróleo, que juntos representaron en 1994 más del 73,3% del comercio exterior, aunque en años anteriores significaban más del 80%. En el año 1995 se exportaron 664.400.000 barriles. Otras exportaciones destacadas son hierro, acero, aluminio, carbón, oro, productos petroquímicos e industrias básicas. En el 2000 el total de las exportaciones anuales se elevó a 24 455 millones de dólares. Las principales importaciones son maquinaria, equipos de transporte, productos químicos, productos alimentarios y bienes manufacturados. En el 2000 el costo de las importaciones fue de 11 776 millones de dólares.

Sus principales socios comerciales son: Estados Unidos, Colombia, Reino Unido, Antillas Neerlandesas, Japón, México, Italia, Alemania, Brasil, Canadá, Francia y España. Ha aumentado el comercio con los países miembros de las siguientes organizaciones: el Grupo Andino, la Comunidad del Caribe (CARICOM), el Mercado Común Centroamericano (MCCA) y MERCOSUR (Mercado Común del Sur).

En 1997 la población activa de Venezuela se estimó en 9.110.800 personas. Aproximadamente el 12% de la misma se empleó en la agricultura, el 57% en el comercio y en actividades de servicios y el resto, un 27%, en la explotación petrolera y minera, en industrias manufactureras y actividades ligadas a la construcción, la electricidad y el transporte.

Costo de las privatizaciones para los países de América Latina.

El año 1999 es considerado el peor de la década de los 90 en el desempeño económico de América Latina. La caída del PIB de la región más aguda en el per cápita por habitante, refleja ciertamente el movimiento cíclico en el proceso reproductivo de la economía latinoamericana, poniendo de manifiesto que aunque se aceptara que está surgiendo una "nueva economía" en algún país rico, no sería asequible a los países del Tercer Mundo, sea cual fuera su tamaño e importancia en la economía mundial.

Dado el carácter abierto de la economía latinoamericana, la causa de su deterioro se explica en el discurso oficial por la presencia de shocks externos vinculados a la caída de los precios de los productos básicos, que generan un deterioro de los términos de intercambio y por una contracción en la entrada de capitales foráneos, derivada también de la misma crisis.

Para analizar las causas del estancamiento debemos analizar la situación de la Balanza de Pagos. La Balanza de Pagos constituye un estado estadístico que resume las transacciones económicas entre una economía y el resto del mundo en un período de tiempo dado. Está compuesta de dos partes: la cuenta corriente y la cuenta de capital y financiera. En la primera se incluyen las exportaciones e importaciones de bienes y servicios, así como entradas y salidas por concepto de renta(utilidades e intereses y otras remuneraciones) y transferencias unilaterales. En la segunda se reflejan los movimientos de activos y pasivos financieros que se originan como contrapartida de las transacciones en cuenta corriente o por intercambios de activos y pasivos financieros.

La cuenta corriente de la Balanza de Pagos de América Latina, según cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe(CEPAL), refleja un déficit sostenido en los años 1990/96 de magnitudes variables, con niveles particularmente más elevados en el período 1997/99.

Si en 1990/96 el déficit de acumulado ascendió a 215,7 miles de millones de dólares para un promedio anual de 30,8 miles de millones entre el 97 y 99 alcanzó los 206,5 miles de millones de dólares, 68,8 como promedio en cada año.

Dicho en pocas palabras: la magnitud del déficit de la cuenta corriente de América Latina ha mostrado un agravamiento en los últimos años de la década.

Conviene recordar que un déficit sostenido en la cuenta corriente de la balanza de pago es considerado generalmente por los especialistas como un signo de comprometimiento de las potencialidades económicas en términos de generación de ahorro futuro, por lo tanto, salvo que ese déficit se emplee en incrementar la capacidad productiva, se torna en una carga que se hace insostenible con el tiempo y determina la insolvencia de un país.

Teniendo en cuenta este principio elemental de análisis, es menester delimitar los factores que subyacen tras el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pago de la región y lo alimentan.

El análisis de pago de los componentes de la balanza de pago de América Latina, si bien con un comportamiento diferenciado por países, muestra que la verdadera causa del déficit de la cuenta corriente no se encuentra en la evolución desfavorable de la balanza comercial (exportación-importaciones de bienes y servicios), como muchos se empeña en denunciar, sino en la cuenta de renta que es la que refleja la transferencia neta de recursos hacia o desde el exterior por conceptos de intereses y utilidades.

Balanza de pagos de América Latina y del Caribe. Cuenta corriente en

miles de millones de dólares.

 

1990-1999

1990-1996

1997-1999

 

A / Cifras Absolutas

Balanza comercial

-153.3

-52.5

-100.8

Cuenta de renta

-399.5

-245.2

-154.3

Transf. Unilaterales

130.6

82

48.5

Cuentas corrientes

-422.2

-215.7

-206.5

 

B / Promedios Anuales

Balanza comercial

-15.3

-7.5

-33.6

Cuenta de Renta

-40

-35

-51.4

Transf. Unilateral

13.1

11.7

16.2

Cuentas Corrientes

-42.2

-30.8

-68.8

 

El análisis del cuadro precedente refleja el papel protagónico, en términos absolutos, de la cuenta de renta en el déficit recurrente de la cuenta corriente de la balanza de pago de América Latina y en el agravamiento de la situación financiera externa de la región.

En el decenio 90-99, según cifras de la CEPAL, el déficit acumulado de la cuenta corriente de América Latina ascendió a 422 miles de millones de dólares. El resultado negativo de la cuenta de renta representó el 95% de ese déficit.

La evolución de la cuenta de renta se asocia al comportamiento de la deuda externa y de la inversión extranjera, tanto indirecta como directa. Si bien no se dispone de la apertura por indicadores de la cuenta de capital y financiera de la balanza de pagos de América Latina para el período analizado, se han publicado algunos datos y estimaciones estadísticas que permiten arribar a algunas conclusiones empíricas:

  • La inversión extranjera directa creció de 11,1 a 70,3 miles de millones de dólares entre el 91 y 99, casi septuplicando su nivel en esos años.
  • La deuda externa bruta desembolsada aumentó de 458,8 a 749,3 miles de millones de dólares en igual período.

 

Al analizar estos datos se aprecian elementos cualitativos que no deben ignorarse: muchas de las inversiones registradas en la balanza de pagos son resultado de privatizaciones y reflejan cambios de propiedad de activos en explotación pertenecientes a residentes de la economía que se constituyen en acervo de no residentes (extranjeros). Esas inversiones que se reflejan inicialmente como un ingreso en la cuenta de capital y financiera de la balanza de pagos por una sola vez (cuando se registra el cambio de propiedad), tienen después un reflejo sostenido y creciente en la cuenta de renta como egresos por remesas de utilidades hacia el exterior , descapitalizando al país que recibió la inversión y agravando los problemas de su sector externo.

El impacto de este flujo de recursos en la economía es diferente en dependencia de la forma que adopte. Cuando se realiza a cambio de reducción de deuda se produce una reducción del financiamiento externo recibido; cuando se destina al mercado interno en la producción de bienes de consumo se registra una salida neta de divisas por concepto de remisión de utilidades; cuando se destina a generar más divisas porque se vincula al sector exportador de bienes y servicios el efecto es mucho menos traumático.

El deterioro de los términos del intercambio y los efectos de la crisis sobre el comercio se perciben en el crecimiento acelerado del desbalance comercial, particularmente agudo en el último trienio. Es de señalar que este déficit comercial se financió en buena medida con los ingresos derivados de las transferencias unilaterales.

De manera sucinta puede concluirse que con independencia de cualquier éxito que haya podido lograr la región en materia de crecimiento económico, inflación y disciplina fiscal, la vulnerabilidad de la economía de América Latina frente a los vaivenes del mercado externo no ha cambiado sustancialmente, y es que la región demanda cambios estructurales en su aparato productivo.

Las privatizaciones, aspecto medular del modelo neoliberal, no promueven esos cambios ni dan respuesta a las verdaderas necesidades de la economía latinoamericana. La suma de los óptimos individuales no basta para lograr el óptimo colectivo si lo individual se concentra en pocas manos.

La profundización de la pobreza en América Latina, la fragilidad de la economía para enfrentar shocks externos y la terrible desigualdad que prevalece en la región son signos irrefutables de que las políticas neoliberales no son la respuesta a sus problemas.

Epígrafe 2.2-. Disparidades entre el Norte y el Sur.

Las disparidades económicas pueden ser ilustradas por el hecho de que según datos de 1993 los países varían desde los Estados Unidos de América (EEUU), economía más desarrollada del mundo, con un Producto Nacional Bruto (PNB) de US $6,260 billones hasta St. Kitts y Nevis con un PNB de US $171 millones; desde los Estados Unidos con un PNB per capita de US $24,358 hasta Haití con un PNB per capita de US $216 (un de los más bajos del mundo); desde los Estados Unidos con una población de 257 millones hasta St. Kitts con una población de 43,000; desde el Canadá con una superficie de 9,958 mil kilómetros cuadrados hasta St. Kitts y Nevis con una superficie de 269 kilómetros cuadrados.

Las disparidades en niveles de desarrollo económico pueden ser apreciadas por el hecho que dos países (Canadá y Estados Unidos) son clasificados como economías de mercado industriales y de alta renta con un alto nivel de desarrollo humano, 31% son clasificados como economías en vía de desarrollo y un 1% como Países Menos Desarrollado. Entre los países clasificados como "en vía de desarrollo", cerca de 32% son exportadores primarios de productos agrícolas, aproximadamente 26% son exportadores primarios de servicios y solamente un país (Brasil) está identificado como un exportador primario con una base diversificada de exportaciones. Podemos agregar que Estados Unidos representa el 76% del PIB de todo el hemisferio.

La infraestructura y capacidad para la producción; la infraestructura y capacidad tecnológica, científica y educativa; y la infraestructura y capacidad para el transporte, la información y el 'marketing' varían todas de forma significativa entre los miembros potenciales del ALCA. Además, la relación de dependencia comercial de las economías menores es muy alta, inclusive algunas dependen casi exclusivamente de medidas preferenciales de comercio para la supervivencia de industrias claves.

Teniendo en cuenta la disyuntiva que enfrentan los parlamentos de América Latina y la que enfrenta el de los Estados Unidos, la diferencia consiste en que si el Congreso estadounidense se pronuncia por el rechazo, el acuerdo deja de existir; mientras que si cualquier otro país lo rechaza, el acuerdo puede subsistir. Esto, a pesar de los principios de consenso y de compromiso único (single undertaking) ya acordados. Principios que, dicho sea de paso, rigen para las negociaciones pero no para las ratificaciones. En la practica un país mediano o pequeño no tiene poder de veto sobre el proceso de ALCA, como lo muestra la posibilidad de que se constituya el ALCA mediante la ampliación paulatina del TLCAN.

Epígrafe 2.3-. Crítica al supuesto proceso de integración impuesto por Estados Unidos.

Una interrogante que es necesario formular requiere indagar sobre el porqué una categoría propia de la independencia latinoamericana, como la integración, es hoy asumida por la tríada de poder que se expresa en la región: el gobierno de EEUU, el capital más concentrado y transnacionalizado, incluyendo aquellos de origen local y los gobiernos de nuestros países. Y por supuesto, se asume con otro sentido. No ya para fomentar la independencia económica, sino para profundizar lazos de dependencia y subordinación del consumo y la inversión a las demandas del Imperio. Aunque hablamos de economía y particularmente de comercio, bajo las formas de importaciones, debe apuntarse el impacto cultural que supone el consumo de mercancías que expresan la generalización de un determinado modo de vida. No sólo es cuestión de hamburguesas, sino que también se trata de la industria cultural que proveen el cine, los medios de comunicación, la música, el arte, etc.

De categoría programa, sostenida en las propuestas antiimperialistas y contra la dependencia económica de los EEUU, la integración fue apropiada en el púlpito de la globalización, en tanto inserción subordinada en las condiciones de la acumulación capitalista resultante al final de la bipolaridad mundial previa a los noventa. El camino recorrido en esta senda de integración subordinada impulsó en cada país a la baja de los salarios directos e indirectos y a la recomposición de la tasa de ganancia de empresas de elevada composición orgánica de sus capitales. Esa baja salarial se expresa tanto por las modificaciones de la relación entre las patronales y los trabajadores, como por las formas de organización del trabajo y las distintas maneras de flexibilización, las que han contribuido a la precariedad laboral, la informalidad en el empleo y el desempleo. Pero también en la disminución relativa de los gastos públicos sociales en materia de alimentación, educación, salud, vivienda y otros que hacen a derechos y necesidades esenciales de la población.

El propósito implícito de ese recorrido se hizo para allanar el camino a las inversiones en la región y la lubricación de la circulación de dinero, capitales y mercancías, incluyendo aquellos que se negocian en el mercado paralelo o irregular y demandan luego maniobras de "lavado". Es cierto también, que por imperio de la apertura de la cuenta de capitales resulta importante la salida de capitales al exterior, ya sea en concepto de intereses pagados de la deuda externa, como remesas de utilidades al exterior y también como fuga de capitales.

La hegemonía integral

El ALCA es una estrategia que se articula con otras iniciativas norteamericanas y que involucran a los gobiernos de nuestros países. En ese sentido se inscribe, especialmente la Argentina, en tareas de gendarme mundial asumida por las tropas norteamericanas, algunas de cuyas misiones fueron encubiertas bajo formas de ayuda humanitaria. Pero también es el caso de la intromisión directa en la zona, a la que pretende asociar a los gobiernos de Latinoamérica, tal como el bloqueo a Cuba desde hace años y ahora acontece con el Plan Colombia. Puede afirmarse que es parte de una escalada integral para afirmar hegemonía económica, política, militar y cultural en un territorio que EEUU ha considerado siempre como propio.

Pese a los intentos de Chile e incluso del MERCOSUR por ser partes del acuerdo comercial del norte, la realidad de la disputa política al interior de la hegemonía de EEUU, entre republicanos dominando el Congreso y demócratas en el Ejecutivo, ha demorado todo proyecto por acelerar los términos de la vinculación comercial y económica de Norteamérica con la región latinoamericana y caribeña. En esas dificultades es que ha encontrado eco el avance de proyectos de integración regional, los que han estado muy lejos de los objetivos que dichos programas tuvieron en anteriores épocas, incluso aquellos que entusiasmaron a las burguesías industrialistas y a los gobiernos desarrollistas en las décadas de los sesenta y setenta, incluso hasta los ochenta.

La realidad dominante en los acuerdos integradores tienen el sello de la hegemonía del pensamiento neoliberal que impregna la experiencia de los acuerdos más recientes, tal el caso del MERCOSUR, que ha servido de experiencia para la adecuación de los protocolos de otros emprendimientos similares con vigencia anterior, tales como el Mercado Común Centroamericano y la Comunidad Andina de Naciones. Todos estos acuerdos tienen un grado de contradicción con las aspiraciones de la estrategia de los EEUU y sin embargo están muy lejos de expresar intereses confrontados. Es que han sido configurados en coherencia con las políticas dominantes y se han constituido en un mecanismo adecuado para favorecer la inserción de los capitales más concentrados de los países miembros en cada tratado de integración.

Cuando hablamos del ALCA, tenemos que hacerlo en términos de recursos energéticos, los demás aspectos, son fundamentalmente secundarios.

De pronto, todos se aterran al reunirse a los representantes de los gobiernos para discutir como entregarán sus materias brutas y recursos energéticos a las  naciones poderosas y pareciera difícil entender a este nuevo ciclo de reorganización parlamentada de la explotación.

El sueño de los estadounidenses es "América for the Americans"  y el sueño de los americanos es un bolívarismo que transforma  a las naciones latinas en un solo estado, es decir, América para los americanos. Ahora, estas dos expresiones, hoy  se ponen de acuerdo y ambas se rinden para transar las materias primas y la fuerza laboral.

En el ALCA se habla de privatizar. ¿Pero qué? Si siempre ha sido todo privatizado y los recursos de carácter públicos que han existido, son tan insuficientes que imponen un carácter competitivo a la población, mediante la ley de la oferta y la demanda: A un enfermo que llega a un hospital público, le entregan una aspirina y entre rezos y sahumerios lo envía a la casa para que se mejore o muera.

La educación, por ejemplo. ¿Cómo es posible educar a un pueblo hambriento? Sin dudas que es una tarea muy difícil. Para realizar tal acción primero se tiene que establecer una equidad social, donde los aspectos morales de los grandes principios que pueden enseñar en la escuela puedan ser bien entendidos con el estómago lleno.

Los países americanos hablan del control que tomarán las compañías de sus recursos naturales y las consecuencias que esto tendrá para el desarrollo de la población local: alguien vendrá con un instrumento, construido con materias primas extraídas de nuestros territorios, para explotar los que es nuestro, lo que queda y aquello que nos pertenece.

¿Pero, cómo se presenta el concepto de sociedad civil? En Québec lo hizo bajo el nombre de "II Cumbre de los Pueblos" o  "La organización de la Cumbre alternativa". ¿ Para hablar qué?. Sin dudas para establecer otro nivel de negociación y agarrar un pedazo del botín. Pero, ¿cuál es la alternativa? ¿Qué tiene el contenido de sus discursos que no sea algo parecido a un cristianismo mercantil? No hay nada de especial, aparte de la vieja repetición VERDE y Humanista de un par de conceptos burgueses, al viejo estilo del eslogan de la Revolución Francesa. Igualdad, fraternidad... o simplemente bajo una nueva mascarada socialdemócrata de los años 80.

Dentro de la cumbre se destacan  seis países: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, EEUU y México.

Estos son los países que poseen las más grandes riquezas de América latina y cubren una posición estratégica en las comunicaciones y desarrollo industrial, como también en lo militar, los demás países, a parte de Colombia y Venezuela con sus grandes recursos petroleros, son naciones inestables y en plena ebullición, que pueden, en cualquier momento, tomar un giro desastroso y desestabilizador en América del Sur. Es por ellos que se insiste en un acuerdo de paz.

Por otra parte el ALCA se ha transformado en un tribunal y desde ya ha condenado al pueblo  Cubano, por que esta nación independiente no otorga garantías de explotación capitalista al mundo corporativo. El ALCA, junto a un par de naciones, ha actuado en forma inmediata y como base de principios y han impuesto el respeto de los derechos humanos, como si el dolor causado por la explotación corporativa no fuera una violación a los  derechos humanos de los pueblos que, como ayer, caerán en la más devastadora relación de explotación y condicionamiento de la vida.

Sin dudas que los derechos humanos,( un deporte burgués del capitalismo),  son considerados sólo cuando se aplican bajo el control sistemático y coordinado del mundo corporativo y que se traduce en sofisticados métodos de castigo y eliminación psicofísica y que hoy se ha implementado con un retrogrado concepto.

La reciente Cumbre presidencial de Québec, Canadá, puso en evidencia las dos caras de la realidad en un mundo dividido por la desigualdad, la injusticia y los límites que imponen los suburbios de la miseria. Afuera estuvo el mundo real, los que reclaman verdad y justicia, y adentro los que no están dispuestos a escuchar voces, los líderes del fundamentalismo del mercado y muchos gobernantes sumisos, entre los 34 dirigentes de las distintas naciones que concurrieron. El muro levantado para repudiar la sede de la reunión y la represión policial fueron más reveladoras que todas las palabras.

EL nuevo rostro del capitalismo se podrá dar el lujo de reducir el gasto militar de las naciones pobres, pues no será tan necesario en la defensa del capital, por cuanto, ahora se podrá extorsionar con el trigo a las naciones subordinadas al ALCA.

Con el imperialismo actual, ya no naciente, sino bien maduro, creo que las razones del ALCA no están tan ocultas y resulta bastante fácil poderlas encontrar. El ALCA no es más que un proyecto norteamericano para crear un Acuerdo de Libre Comercio entre la economía de Estados Unidos es decir, la más rica y poderosa del planeta y las economías latinoamericanas y caribeñas, subdesarrolladas, endeudadas, dispersas, y cuyo Producto Interno Bruto, sumado, es casi diez veces inferior al de Estados Unidos. Podemos decir en una primera aproximación que no es, ni más ni menos, que el proyecto de integración entre el tiburón y las sardinas.

Ahora, las razones para el ALCA no son las opciones latinoamericanas, o caribeñas, ni las supuestas ventajas de la integración económica para ella, sino realmente los apetitos estratégicos de dominio norteamericano sobre la región ante la competencia con otros rivales en el mundo desarrollado actual y también las propias debilidades latinoamericanas que están presentes aquí.

Los objetivos de Washington son muy precisos: adelantarse a posibles alianzas comerciales entre Europa y América latina, doblar la mano de todo el que se ponga en su camino, como Brasil. Con el ALCA se aseguran, además el control de todo intercambio comercial, absolutamente favorable a sus intereses y profundamente desigual como ya es la imagen de ahora en términos de valor agregado entre lo que vende y lo que compra. En el ínterin, las deudas externas se disparan a cifras impagables. El final es apocalíptico para América Latina, sino se pone de pie a tiempo. Pero también hay que analizar las contradicciones que ese poder desmedido está creando hacia su propio interior y en las relaciones mundiales. En el ambiente del "libre mercado" jamás se preguntan sobre el origen de los fondos, ya que solo cuentan cifras. Y en acumulación de cifras nada mayor que las ventas ilegales de armas, drogas o tráfico de personas. Como concluyeron los delegados de distintos países que se reunieron en las calles de Québec, difícilmente pueda existir libertad de comercio, y menos aún, negociando con los dueños del capital mafioso, que actúan con los mismos elementos de la mafia e impiden gobernar a los mejores, tomando como rehenes a nuestros pueblos. Por eso hubo fuertes advertencias a otros sectores.

En realidad el ALCA para EE UU, más que un interés comercial, que lo tiene, es lograr una gran área geográfica en la cual poder invertir y mover libremente su capital. Pero, ¿cuáles son sus dos posiciones básicas sobre la inversión? Primero, que su capital tiene que recibir lo que llaman "el trato nacional". Es decir, que cualquier país asociado debe tratar al capital norteamericano igual que trata al capital nacional o igual al de cualquier otro país de la región. Además, otra característica de la posición norteamericana sobre la inversión es una definición ambigua, imprecisa y mal intencionada del concepto de inversión, que incluye no solamente las clásicas cosas que se entiende como tal (inversión en una empresa, en crear activos), sino, dentro de la definición que trata de imponer, se incluirían deudas que serían consideradas como inversión y que permitirían a EE UU exigir garantías especiales hasta para la deuda del sector privado, contraída con prestamistas norteamericanos.

Pretende ser el ALCA, en definitiva, un espacio de libre circulación de capitales y de mercancías norteamericanas, desde Canadá hasta el extremo sur del continente, en condiciones de preferencia frente a europeos y japoneses. Para lo cual, su objetivo con el ALCA, es minar y paralizar la integración económica latinoamericana, esa integración que aun con sus deficiencias y limitaciones ha tratado de crear una preferencia dentro de sus países miembros frente a los capitales extranjeros. Con el ALCA se trata de liquidar todo intento de integración propia, autóctona y hacer una a la medida de los intereses norteamericanos.

Los pueblos de América Latina comienzan a movilizarse contra el leonino tratado. Su lucha frontal es el único medio para evitar su concreción. Fidel Castro al respecto decía el pasado 16 de abril: "...sabemos que América Latina y el Caribe pueden ser devorados, pero no podrán ser digeridos. Más tarde o más temprano, como el personaje bíblico, de una forma u otra, escaparían del vientre de la ballena. Y el pueblo cubano los esperaría desde fuera, puesto que hace rato aprendió a nadar en aguas turbias y conoce que, en tanto sus condiciones de vida no mejoren radicalmente, los pueblos del Tercer Mundo se harán cada vez más ingobernables y forzarán las soluciones necesarias."

Se trata de una estrategia estadounidense que busca afirmar su hegemonía en la región geográfica más cercana a su territorio y se inscribe en la disputa por la dominación regional y mundial que sostiene con la Unión Europea y el Japón. Cuenta a favor con los intereses de las transnacionales originarias de los EEUU radicadas en nuestros países y de aquellas que buscan nuevos mercados. Se suma a ello el peso del gobierno de los EEUU en la conducción de los organismos financieros internacionales, particularmente el FMI y el BM. Pero también debe adicionarse el común denominador de las políticas económicas que son hegemónicas en América Latina y el Caribe, proclives a la apertura económica, la desregulación y el aliento a la iniciativa privada. Todos instrumentos que favorecen el interés por establecer una zona de libre mercado desde Alaska hasta Tierra del Fuego.

El gobierno actual navega en ambigüedades. Por una parte sostiene que su prioridad es el MERCOSUR y por la otra juega posiciones de continuidad con las "relaciones carnales" del pasado gobierno. En la cumbre de Québec, fue el presidente Fernando De La Rúa el que presentó la curiosa fórmula de la cláusula democrática, que dado como entiende Estados Unidos la democracia puede interpretarse como otra mano apretando el cuello de los pueblos de la región. La llamada "cláusula democrática" apunta que "cualquier alteración constitucional o la ruptura del orden democrático en un estado del hemisferio es un obstáculo insuperable para la participación del gobierno de ese estado en el proceso de la Cumbre de las Américas". ¿Qué es una alteración constitucional para el sistema? Los gobiernos nacionales que administran el país por decreto, violan normalmente la Constitución. Los presidentes que asumen el poder, elegidos por un programa y una plataforma política, que después es desconocida, olvidada y traicionada, violentan la voluntad popular de la misma manera que lo hace un dictador. La imposibilidad de que nuestros Congresos puedan votar leyes favorables a nuestros pueblos y su bienestar, es más que obvia. Allí están los gendarmes del mercado con sus chantajes para impedirlo. En Québec, el único presidente que se atrevió a patear el tablero fue el venezolano Hugo Chávez, "yo creo que la amenaza a las democracias en América Latina y el Caribe, no son los golpes de Estado ni los movimientos conspirativos, sino el hambre y la miseria" dijo y sostuvo que la fecha para poner en marcha los acuerdos, y además el contenido de los mismos, debe ir al plebiscito como corresponde a una democracia participativa y no representativa.

Afuera y muy lejos, también estuvo Cuba, separada por los ideologísmos impuestos por una potencia, cuyo gobierno actual augura tempestades para el mundo. Crear una zona de libre comercio entre Alaska y Tierra del Fuego, bajo el mandato único de la potencia hegemónica no augura ni libertad ni comercio justo para un mercado de 800 millones de personas y generador de un tercio del Producto Bruto Mundial (PBI).

Epígrafe 2.4-. Principales consecuencias del ALCA para América Latina y el Caribe.

Era el entonces naciente imperialismo norteamericano, y en la Conferencia Monetaria de las repúblicas de América, que se efectuó en 1890, a Martí le correspondió enfrentarse a este proyecto imperialista, y escribió unas páginas realmente extraordinarias que, en muchas ocasiones, parecen redactadas pensando en este proyecto imperialista del ALCA en este momento. Una de las cosas que Martí decía en aquel momento es que "a todo convite entre pueblos hay que buscarle las razones ocultas." Se refería al convite que entonces el naciente imperialismo norteamericano le hacía a los pueblos de América para intentar integrarlos en lo que pretendió ser una unión monetaria en aquel momento.

Es fácil darse cuenta de que América Latina llega a esta negociación sobre el ALCA en unas condiciones muy especiales de debilidad, de pobreza, de crisis económica, social y política; que pretende concertar el acuerdo de mayor trascendencia histórica que nunca haya concertado con Estados Unidos, que puede comprometer a fondo el futuro de la región y de sus pueblos, y hacerlo en su momento de mayor debilidad económica y política, y de mayor falta de cohesión interna.

Esta debilidad latinoamericana actual creo que la podemos concretar en dos elementos fundamentales: el primero de ellos es la práctica casi generalizada y dogmática en la región de la política neoliberal; el segundo, la propia crisis económica y social que esa política neoliberal, aplicada durante dos décadas, le ha traído a la América Latina.

En cuanto al primer elemento, este hecho de que el neoliberalismo es práctica casi generalizada en la región de América Latina, hace posible el proyecto del ALCA por la coincidencia neoliberal en practicar el mismo tipo de política entre el dominador, Estados Unidos, y los dominados dentro del ALCA y, por supuesto, el ALCA, de llegar a entrar en vigor, sería una profundización del neoliberalismo y un nivel de dependencia y de subordinación aún mayores.

Esta dependencia y esta debilidad merecen comentarse en dos aspectos relacionados con la forma de practicar y de entender la integración económica. Si hace 20 años atrás en América Latina se entendía la integración económica como un proceso, ante todo, de defensa de los mercados internos latinoamericanos, de establecimiento de una preferencia al interior de América Latina para defender los mercados internos latinoamericanos, sobre todo del capital norteamericano con mayores niveles de eficiencia y mayor poderío; si repito hace 20 años se entendía así la integración, con un sentido defensivo, con un sentido de protección de los mercados internos, ahora, con la adopción dogmática del neoliberalismo, se ha pasado a colocar en primer lugar, no la defensa de los mercados internos y la creación de un espacio de preferencia para los latinoamericanos, sino que el gran objetivo es insertarse en las corrientes de comercio y de flujos de capitales en el mundo, y en la práctica se abandona la protección del mercado interno.

Un segundo punto con el que quisiera ejemplificar esto de la debilidad latinoamericana con la adopción del neoliberalismo y la forma de entender la integración ahora, está en el tratamiento a algo que es fundamental en cualquier intento de integración económica, que es el problema de los diferentes niveles de desarrollo entre los países. Si hablamos de un proyecto de integración entre la economía más desarrollada del mundo y un conjunto de economías en diferentes grados de subdesarrollo, que van desde la economía de Brasil hasta Haití, Bolivia, Honduras, economías sumamente débiles, e incluso, pequeñísimas economías insulares de habla inglesa del Caribe, entonces, el problema de los diferentes niveles de desarrollo es un problema de vital importancia. Hace 20 años atrás, en la integración latinoamericana se entendía como necesario dar en ella un trato preferencial a los países de menor desarrollo. Ahora, con la adopción del neoliberalismo, esto se ha sustituido por un concepto de reciprocidad que solo admite que los países hagan una misma política neoliberal, y la única diferencia posible es que lo hagan en plazos ligeramente diferentes. Digamos, que Honduras o que Bolivia demoren uno o dos años más en hacer lo mismo que harían Estados Unidos y Canadá, así, tan absurdo como suena.

La otra gran debilidad latinoamericana del momento creo que es la crisis económica y social que vive la región, generada por dos décadas de aplicación diligente de la política neoliberal.

Quisiera recordar los elementos fundamentales de esa crisis económica y social, generada por la misma política neoliberal que ahora se pretende profundizar con el ALCA. Se ha producido en estas dos últimas décadas un crecimiento insuficiente. En el mejor de los casos, el crecimiento obtenido en la década de los 90, fue la mitad del mínimo de crecimiento que la Comisión Económica para América Latina de Naciones Unidas establece como indispensable para poder empezar a reducir las distancias entre desarrollo y subdesarrollo, y para poder empezar a reducir la pobreza en la región. Ese anémico e ínfimo crecimiento ha sido un crecimiento de muy baja calidad, y se ha basado en factores muy endebles y que, además, tienden todos a agotarse rápidamente.

En primer lugar, las privatizaciones. En otras ocasiones se ha hecho referencias a la oleada de privatizaciones que ha caído sobre América Latina, cómo se han privatizado desde empresas hasta correos, parques, carreteras, cementerios, y esa privatización desaforada ciertamente ha permitido algún ingreso de capital a los gobiernos que lo han hecho, por supuesto, al precio de ceder soberanía nacional; pero, sencillamente, esta vía de ingreso de capital se agota cada vez más, porque no queda ya mucho por privatizar en América Latina, de manera que no se puede seguir apoyando ningún crecimiento en un proceso de privatizaciones que ya va encontrando muy poco que privatizar.

En segundo lugar, el ingreso de capital, otra de las panaceas neoliberales para el desarrollo de América Latina. El ingreso de capital, si bien ha tenido ciertas cifras que son llamativas para la propaganda neoliberal, pierde mucho de su encanto cuando uno se da cuenta de que, por lo menos, la tercera parte de ese ingreso de capital no son más que capitales golondrinas, capitales especulativos de corto plazo, que entran y salen con una tremenda velocidad y constituyen factores de desestabilización, que han actuado así en todas las crisis financieras que la región ha padecido en la década de los 90; y que, además, ese capital extranjero ciertamente entra, pero también saca utilidades y es el responsable fundamental de que, en definitiva, esas cifras de ingreso de capital estén anuladas y más que compensadas por el déficit de cuenta corriente de balance de pago que está dado fundamentalmente a su vez, por las utilidades que hacia fuera de los países latinoamericanos envía este capital extranjero.

La tercera base de este proceso de crecimiento ha sido el endeudamiento. Recordemos simplemente que en 1985 América Latina tenía una deuda de 300 000 millones de dólares. Hoy la deuda es de unos 750 000 millones de dólares; pero solamente entre los años 1992 y 1999 la región entregó, como servicio de esa deuda, 913 000 millones de dólares. Esa deuda compromete hoy el 56% de los ingresos de exportaciones de bienes y servicios de la región, simplemente para pagar esta deuda y para que la deuda siga creciendo, pagar más y deber más, como estas cifras demuestran.

Creo que lo último que refleja la situación de debilidad y de crisis con la cual la región se aboca a una negociación trascendental con Estados Unidos sobre el ALCA, es este recurso desesperado al cual ya algunos gobiernos están recurriendo, a la dolarización de las economías latinoamericanas; es decir, a ceder la elemental soberanía de manejo de su moneda nacional, de tener una política monetaria, para adoptar directamente el dólar de Estados Unidos, en una tal variante de neocolonialismo que realmente es difícil imaginar otra sujeción y otra dependencia más fuerte que esta.

Ahora, si este es el panorama de la crisis económica, la expresión social que esto tiene es realmente espantosa. Si en 1980, cuando todavía el neoliberalismo apenas empezaba, eran pobres en América Latina según Naciones Unidas el 39% de los latinoamericanos, ahora lo son el 44% por supuesto con las estadísticas que Felipe decía que siempre están por debajo de la realidad, pero son las estadísticas de Naciones Unidas. Hoy 44% de la población latinoamericana es pobre, eso significa, en términos absolutos, 224 millones de pobres, de los cuales 90 millones son indigentes, es decir, están en el extremo último de la pobreza. Las dos décadas de neoliberalismo en América Latina le han regalado a la región la distribución más desigual del ingreso, más inequitativa y más injusta del ingreso en el mundo entero. El 20% más rico de la población latinoamericana recibe un ingreso que es diecinueve veces superior al 20% más pobre. El desempleo, según estas estadísticas edulcoradas, abarca el 9% de la población latinoamericana. Pero, además, de cada 100 empleos, de esos que se consideran como empleados, 85 lo son en el sector informal, caracterizado por bajísimos salarios, desprotección de derechos laborales, no derecho a la jubilación, en fin, absolutamente a merced de los empleadores. La mortalidad infantil en el primer año de vida en esta región es, como promedio, de 35 por 1 000 nacidos vivos, en lo que sigue siendo una verdadera vergüenza y bochorno para la región latinoamericana. El 13% de la población latinoamericana es analfabeta, más de 170 años después de haber conseguido la independencia de las metrópolis coloniales la mayoría de los países de la región; solo uno de cada tres estudiantes alcanza a llegar solamente a la enseñanza secundaria. Por último, la tasa de homicidios que refleja la situación de pobreza, de extrema violencia en esta región, es de 300 por un millón de habitantes, que es el doble del promedio mundial. Esta es la situación con que América Latina llega a la negociación del ALCA.

Ahora, ¿cuáles son los objetivos de Estados Unidos con el ALCA? En primer lugar, afianzar el dominio sobre América Latina y el Caribe, que es la región donde tradicional e históricamente han tenido y siguen teniendo un mayor grado de control económico y político, y afianzar este dominio en el contexto de la pugna entre los grandes centros de poder mundial que están hoy protagonizando una especie de regionalización del poder económico.

Por lo tanto, para Estados Unidos, regionalizar la América Latina bajo su dominio y bajo su mando, es también una forma de hacerle frente a esta competencia entre los grandes centros de poder económico; es estrechar el control sobre América Latina en la pugna por mercados o inversiones, por colocación de capitales especulativos, por acceso a recursos naturales, especialmente los recursos de energía, el petróleo fundamentalmente; por el acceso al agua potable, que es otra de las grandes apetencias norteamericanas hacia la región; por el acceso a la riqueza de biodiversidad que hay en esta región. Es, en definitiva, excluir de la competencia a europeos y japoneses en esta área. Pretende ser el ALCA, en definitiva, un espacio de libre circulación de capitales y de mercancías norteamericanas, desde Canadá hasta el extremo sur del continente, en condiciones de preferencia frente a europeos y japoneses.

El segundo factor que queremos mencionar, como segundo objetivo norteamericano con el ALCA, es minar y paralizar la integración económica latinoamericana, esa integración que aún con sus deficiencias, sus limitaciones, tiene un determinado grado de avance y que tiene en el MERCOSUR su principal exponente. El MERCOSUR, a pesar de todas sus limitaciones, ha tratado de avanzar y de crear, incluso, una preferencia dentro de sus países miembros, frente a los capitales extranjeros. Objetivo norteamericano: liquidar el MERCOSUR; liquidar, por tanto, todo intento de integración propia, autóctona latinoamericana; liquidar la Comunidad Andina; liquidar el Mercado Común Centroamericano; liquidar el CARICOM, aquí en el Caribe. Es decir, sencillamente, hacer una integración a la medida de los intereses norteamericanos.

Creo que si queremos tener una imagen muy reveladora de lo que puede representar el ALCA al entrar en vigor en América Latina, no tenemos más que mirarnos en el espejo de la economía mexicana. Recordemos que México desde 1994 está unido a Estados Unidos y Canadá a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y, en definitiva, este Tratado de Libre Comercio de América del Norte no es más que el ALCA en una dimensión más pequeña, puesto que responde al mismo tipo de filosofía, al mismo tipo de concepción neoliberal, y es también, aunque más pequeño, un intento de integración entre dos economías desarrolladas y una economía subdesarrollada y pobre.

Esta es la cara triste y fea de la integración bajo principios neoliberales, y es el mismo tipo de integración que el ALCA hoy le está proponiendo al resto de América Latina. Creo que América Latina puede muy bien mirarse en ese espejo. Por último, quisiéramos mencionar rápidamente, algunas de las posiciones que sostiene Estados Unidos en esta negociación con el ALCA. No las hemos obtenido a través de ninguna fuente especial, sino que Estados Unidos las publica en Internet y las da a conocer; en cada uno de los temas de negociación que hoy están negociándose en el ALCA ahí está su posición. En primer lugar, el trato preferencial a los países de menor desarrollo, un punto clave en una integración entre el tiburón y las sardinas.

Sencillamente, el tiburón considera que no hay que darles ningún trato preferencial a las sardinas; las sardinas deben nadar por las aguas neoliberales, que son las únicas aguas posibles y lo más que se le permite a las sardinas es llegar un poquito después que el tiburón al mismo lugar.

Como decía hace un rato, si hay que rebajar los aranceles en un 20%, pues que economías "tan desarrolladas" como las de Bolivia, Honduras, pequeñas islas del Caribe, Haití, etcétera, pues lo hagan uno o dos años después que lo hagan las economías de Estados Unidos y de Canadá.

Como se ve, una "generosidad" tremendamente grande. Por supuesto, lo que se impone es el principio de reciprocidad, que no es más que una igualdad formal entre partes absolutamente desiguales. Otro de los temas: Los subsidios y las medidas antidumping.

Estados Unidos quiere que la negociación del ALCA se centre solamente en reducción de aranceles, de barreras arancelarias; pero es que los principales instrumentos de discriminación comercial contra América Latina los tiene Estados Unidos no en las barreras arancelarias, sino, justamente, en las no arancelarias. ¿Cuáles son las no arancelarias? Una gama enorme de barreras que van desde las medidas de supuesta protección ambiental o ecológica en Estados Unidos hasta, digamos, exigencias de etiquetados especiales que de hecho sacan del mercado a los productos latinoamericanos; hasta la existencia en la legislación de Estados Unidos de una llamada Sección 301 en la Ley de Comercio Exterior de ese país, y más aún una parte de ella que es conocida como la Super- 301, que es "Super" por la cantidad de medidas, de barreras de exclusión y de discriminación que contiene, y que incluye hasta disposiciones de excluir de los supuestos beneficios de la relación comercial con Estados Unidos a los países que no cumplan las normas norteamericanas sobre derechos humanos, sobre democracia. Algunas palabras sobre el tema de la inversión de capital.

En realidad el ALCA para Estados Unidos, más que un interés comercial, que lo tiene también, pero más que eso tiene un gran interés de inversión de capital, de lograr una gran área geográfica en la cual poder invertir y mover libremente el capital norteamericano. Ahora, ¿cuáles son sus dos posiciones básicas sobre la inversión? Primero, que el capital norteamericano tiene que recibir lo que ellos le llaman el trato nacional. ¿Qué cosa quiere decir esto? Digamos, que Bolivia para seguir usando este ejemplo debe tratar al capital norteamericano igual que trata al capital boliviano o igual que trata al capital de cualquier otro país de la región latinoamericana.

Otra característica de la posición norteamericana sobre la inversión es una definición ambigua, imprecisa y me atrevo a decir muy mal intencionada del propio concepto de inversión, que incluye dentro de esa inversión no solamente las clásicas cosas que cualquiera entiende como una inversión, es decir, la inversión en una empresa, en crear activos reales, sino, dentro de esa definición que tratan de imponer en la negociación del ALCA, se incluirían cosas que van hasta deudas que serían consideradas como inversión y que permitirían a Estados Unidos pedir garantías especiales hasta para la deuda del sector privado en un país latinoamericano, contraída con capitales o prestamistas norteamericanos. Permitiría también considerar como inversión, recibir trato nacional y evadir cualquier regulación a esas inversiones especulativas de capitales golondrinas de largo plazo.

Por último, sobre las compras del sector público. Pretende, también, Estados Unidos maniatar a nuestros gobiernos para que ni siquiera el sector público, el Estado de estos países, pueda hacer las compras con un interés social, con un fin de desarrollo. Es muy simpático en la posición norteamericana cuando se dice que las compras del sector público deben evitar los monopolios oficiales y deben preferir textualmente, "a las empresas que tengan mayor experiencia y mayor volumen de negocios", lo cual equivale a decir, en América Latina, que todas las compras del sector público habrá que hacerlas a empresas norteamericanas, obviamente.

Para concluir, de nuevo recordar a Martí en estas páginas iluminadoras sobre la Conferencia Monetaria de las repúblicas de América de 1890. Martí les dice a los pueblos hispanoamericanos en aquel momento, ahora podríamos traducir, los pueblos latinoamericanos y caribeños, en aquella coyuntura, algo que creo que lo podríamos suscribir y decirlo igual a los países que hoy tratan de ser incorporados al ALCA. Y cito a nuestro Héroe Nacional: "mostrarse acomodaticio hasta la debilidad no sería el mejor modo de salvarse de los peligros a que expone en el comercio, con un pueblo pujador y desbordante, la fama de debilidad. La cordura no está en confirmar la fama de débil, sino en aprovechar la ocasión de mostrarse enérgico sin peligro. Y en esto de peligro, lo menos peligroso, cuando se elige la hora propicia y se la usa con mesura, es ser enérgico."

Epígrafe 2.5-. Resultados del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica para México.

El TLC constituyó el segundo espacio de libre comercio más grande del mundo, sólo superado por el Espacio Económico Europeo (EEE), que entró en vigor al mismo tiempo que el TLC. Mediante la unión de Canadá, México y Estados Unidos en un mercado abierto, el TLC pasó a englobar a un total de 365 millones de consumidores. Las conversaciones sobre la posible inclusión de todos los países latinoamericanos en el TLC (a excepción de Cuba) comenzaron a finales de 1994. Las negociaciones para que Chile ingresara en el TLC se iniciaron de manera oficial en 1995, incluyendo planes para la creación de un espacio de libre comercio que abarcara todo el continente americano a principios de este siglo. Sin embargo, la inclusión de más países en el TLC será un proceso difícil, ya que algunos de ellos están lejos de poder acceder al mismo y de poder aplicar los rigurosos requisitos económicos exigidos por un acuerdo de libre comercio, entre los que está el establecimiento de unos mínimos sobre salario, condiciones de trabajo y protección medioambiental.

¿Qué ha pasado en México en estos seis años? ¿Vamos caminando hacia siete años de aplicación del Tratado de Libre Comercio?

Si echamos a un lado la cara de modernidad de altas cifras de inversión de capital, que es el emblema de la propaganda favorable a la política neoliberal y al TLC, vamos a ver que el Tratado de Libre Comercio ha representado para México un deterioro de su base económica nacional y un retraso social evidente. Por ejemplo, para hablar en términos muy concretos, en los años setenta, sin Tratado de Libre Comercio y sin neoliberalismo, la economía de México creció a un promedio de 6,6% anual; en los años noventa, con Tratado de Libre Comercio y con neoliberalismo, creció 3,1% anual, para el año 2000 creció en un 7,1% mientras que para el 2001 se proyectó un crecimiento de solamente un 2,1%. Si vemos ese crecimiento en términos per cápita, en los años setenta, ese producto per cápita creció 3,4%, promedio anual; en los noventa, con TLC y con neoliberalismo creció 1,3%. O sea, la maravilla del crecimiento neoliberal debido al TLC no se ve por parte alguna, sino, más bien, todo lo contrario.

Ahora, en términos del impacto de todo esto sobre la población trabajadora mexicana: hoy se calcula que en México el trabajo informal que es de precarias condiciones, sin ningún derecho para los trabajadores, ni a huelga, ni a jubilación, ni a vacaciones, donde no existe ni siquiera un contrato firmado entre empleador y empleado, este trabajo informal que tienen en esos tragafuegos que en muchas esquinas vemos en triste misión de ganarse algunos centavos en ese terrible oficio, abarca aproximadamente el 50% del empleo actual en México. Hay unos 20 millones de trabajadores en precarias condiciones laborales actualmente en ese país.

México está viéndose afectado por el enfriamiento de la economía estadounidense, lo que está influyendo muy adversamente en la generación de empleo en las actividades de exportación. En particular, la maquila, sector en el que las tasas de incremento anuales superaron el 10% en los años ’90, mostró cierta debilidad al respecto a partir de fines del 2000, y en mayo la tasa de crecimiento anual bajó al 1,7%, a causa de una caída absoluta del número de ocupados a partir del mes de febrero. El empleo en el resto de la industria manufacturera disminuyó un 2,3% en los primeros meses del 2001, con respecto al mismo período del año anterior, lo cual se tradujo en un descenso de 0,8% del empleo formal en la industria manufacturera en su conjunto. También en la construcción se perdieron empleos formales. Gracias al dinamismo de la generación de nuevos puestos de trabajo en algunas actividades del sector terciario, el saldo de creación de empleos formal en el período indicado fue ligeramente positivo, y mostraba un crecimiento anual de 1,8% hasta el mes de mayo.

Veamos el ingreso de capital extranjero, otra de las "maravillas del TLC". El ingreso de capital extranjero, ciertamente, ha sido elevado. Por ejemplo, fue de 36 378 millones de dólares entre el año 1998 y el 2000; pero en ese mismo período el déficit de cuenta corriente o sea, lo que en buena medida ese capital extranjero sacó hacia fuera, y, especialmente, hacia las casas matrices norteamericanas fue de 48 699 millones de dólares; digamos, simplificando los términos: entraron 36 000 millones; salieron 48 000. También veamos la deuda externa mexicana.

Al cierre del año 2000, la deuda externa mexicana era de 163 200 millones de dólares, más del doble de lo que era en el año 1982 cuando, justamente, por la economía mexicana estalló aquella crisis de la deuda externa que hizo historia y sigue haciendo historia en América Latina y en el mundo.

Debe considerarse al NAFTA, o Tratado de Libre Comercio del Norte entre EEUU, Canadá y México como un ensayo general, ya que había dudas de la integración mexicana al bloque en cuestión. La experiencia desarrollada desde su inicio es altamente favorable a las clases dominantes de esos países, con movilidad de capitales en la búsqueda de reducir la inversión en fuerza de trabajo y elevando la tasa de explotación y con ella la tasa de ganancia. Desde la producción industrial bajo la forma de "maquila" y la transferencia de fábricas "sucias" en territorio mexicano, el resultado ha sido de incremento de la rentabilidad de los capitales y un fuerte aliento al comercio de producción estadounidense en la zona.

El TLC ha significado una creciente dependencia y concentración de las relaciones económicas de México con Estados Unidos. Antes del TLC, México tenía una relación económica relativamente más diversificada, menos dependiente. Después del TLC, por ejemplo, de Estados Unidos proviene el 74% de las importaciones mexicanas y hacia Estados Unidos se dirige el 90% de las exportaciones mexicanas. Es decir, una concentración realmente absorbente de las relaciones económicas externas de México con la economía norteamericana.

Esas exportaciones, que son también otro de los grandes temas de la propaganda, han crecido ciertamente. Pero, ¿quién hace esas exportaciones? Bueno, esas exportaciones las hacen unas 300 empresas, fundamentalmente; la gran mayoría de ellas son filiales de transnacionales norteamericanas, y si a estas 300 empresas nosotros les agregamos las maquiladoras que hacen actividades, sobre todo, de ensamblaje, es decir, importan prácticamente todo y lo que hacen es ensamblar, explotando una mano de obra mexicana que es quince veces más barata que la mano de obra norteamericana, simplemente cruzando la frontera; pues estos dos agentes son responsables del 96% de las exportaciones mexicanas y el 4% restante, ese pobre 4% restante, se dispersa entre 2 millones de pequeñas empresas que, por supuesto, la política neoliberal las mantiene permanentemente amenazadas de absorción o de ruina. Por ejemplo, la industria textil mexicana ha aumentado notablemente las exportaciones a Estados Unidos; pero, en esa rama, el 71% de las empresas son norteamericanas, son de capital norteamericano, que se instaló allí después de expulsar de ese sector al capital mexicano que allí estaba. En estas exportaciones industriales, economistas mexicanos calculan y así lo han expresado, que por cada dólar de exportaciones industriales mexicanas hacia Estados Unidos, solo hay 18 centavos de componentes nacionales mexicanos. Esta es la maravilla de la inversión de capital norteamericano en México.

Pero si tomamos las maquiladoras, que han proliferado en la frontera y aún hacia adentro del país, en las maquiladoras, por cada dólar exportado, el componente nacional mexicano es de 2 centavos. La principal atracción de la maquiladora para Estados Unidos es pagar salarios que son quince veces inferiores a los salarios que les pagan a los trabajadores norteamericanos. Se puede poner, igualmente, el ejemplo del transporte de carga por carretera, como un ejemplo muy significativo. El transporte de carga por carretera, en el marco del TLC fue liberalizado de la noche a la mañana; hicieron, de la noche a la mañana, lo que a los europeos en la experiencia de integración europea les había tomado 40 años y a lo que los propios norteamericanos en la economía de Estados Unidos les había tomado alrededor de 15 años. Resultado de la liberalización del sector del transporte de carga, sobre todo los camiones mexicanos que llevan productos hacia Estados Unidos: en Texas rechazan el 50% de los transportes mexicanos de carga; en Arizona el 42%, y en California el 28%.

El sector agrícola mexicano se enfrenta a otra situación de verdadera catástrofe. Podemos decir que el sector agrícola mexicano, al ponerse en contacto con la agricultura norteamericana y con las exportaciones agrícolas norteamericanas, se pone en contacto con el sistema más sofisticado de subsidios de todo tipo que existe en cualquier economía del mundo, y también, por supuesto, con la economía técnicamente más adelantada en el sector agrícola en todo el mundo. Resultado de esto, para la agricultura mexicana, por ejemplo, en el arroz: México era un fuerte productor de arroz. El arroz de producción nacional ha sido sustituido por importaciones de arroz procedente de Estados Unidos y ya esas importaciones representan más del 50% del consumo mexicano. Las papas mexicanas, de lo cual México también fue un exportador: las papas mexicanas han sido bloqueadas en su ingreso al mercado norteamericano, aduciendo barreras fitosanitarias, una de las tantas barreras que se ponen para impedir el ingreso de productos; y, mientras tanto, las papas procedentes de Estados Unidos han invadido el mercado mexicano. El algodón, recordemos a México como un tradicional exportador importante de algodón: México ha pasado, de exportador de algodón, a ser uno de los mayores importadores de algodón.

En conclusión: en la agricultura mexicana la superficie agrícola sembrada se ha reducido y hay 6 millones de trabajadores agrícolas desplazados, que hacían antes cultivos, que ahora se sustituyen por productos importados desde Estados Unidos; 6 millones de trabajadores que buscan trabajo sin encontrarlo en la agricultura mexicana, o hacen la triste historia que conocemos, que es tratar de atravesar la frontera, atravesar ese "democrático" muro que divide a los dos países, enfrentar el peligro de muerte al hacerlo, para tratar de encontrar trabajo en el otro lugar.

En definitiva, en términos de pobreza, actualmente señalan economistas mexicanos que el 47% de la población mexicana vive en la pobreza y el 19% en la indigencia. En los años de vigencia del Tratado de Libre Comercio, la canasta básica de alimentos de la población mexicana aumentó de precio 560%, mientras que el salario real solamente aumentó 135%; es decir, la canasta aumentó de precio casi cinco veces más de lo que aumentaron los ingresos reales de los trabajadores. En los años del gobierno de Zedillo, el salario mínimo se señala que perdió el 48% de su poder de compra, y más del 50% de los asalariados mexicanos recibe actualmente, en términos reales, menos de la mitad de lo que recibía 10 años atrás.

Finalmente nos cabe preguntar: ¿Qué le espera a América Latina y el Caribe con el ALCA después de analizar las consecuencias que el TLC ha provocado en México?

Conclusiones

Después de recopilar la suficiente información para cumplimentar los objetivos de la investigación llegamos a las siguientes conclusiones.

  • El ALCA es sinónimo de intervensionismo abierto, represión, y aplicación irrestricta de la doctrina de la "soberanía limitada" sobre los gobiernos de la región que se sometan a él.
  • El ALCA consagraría indefinidamente y hará aún peor el subdesarrollo latinoamericano y caribeño, y la condición de nuestros países como productores de materias primas y fuente de mano de obra barata.
  • El ALCA expulsaría de los mercados latinoamericanos y caribeños a las exportaciones e inversiones europeas y de otras regiones, lo cual perjudicaría sensiblemente a los trabajadores de estas áreas.
  • El ALCA traería aparejado más desempleo, mayor éxodo rural y urbanismo salvaje en las grandes ciudades, degradación de las capas medias, polarización extrema de las riquezas e incremento de problemas sociales.
  • El ALCA implicaría más neoliberalismo y por tanto más abandono social.
  • El ALCA como ya se ha demostrado en la experiencia del TLC tampoco beneficiará a los trabajadores de la mayor potencia.
  • El ALCA abriría aún más las puertas a la penetración de la pseudocultura de masas norteamericanas, al dominio aún mayor de las transnacionales de la comunicación y la información y conduciría inexorablemente a la pérdida de nuestras identidades nacionales, al empobrecimiento general de nuestra cultura, y a la norteamericanización de todo el continente. Dejaríamos de ser nosotros mismos y seríamos colonizados nuevamente.

Ultima actualización: Noviembre del 2001.

Bibliografía

1-. Revista "Bohemia", 1 de junio del 2001. Sección "En el Mundo".

2-. CEPAL, Santiago de Chile, Marzo 2001. Panorama de la inserción internacionales de América Latina y El Caribe.

3-. CEPAL, Santiago de Chile, Agosto 2001. Situación y perspectiva del estudio económico de América Latina y El Caribe 2000-2001.

4-. Enciclopedia Encarta 2000.

5-. Periódico "Granma", 3 de febrero del 2001, 4 de abril del 2001 y 2 de mayo del 2001.

6-. Instituto de Comercio Exterior del MINCEX. La Habana, 1999. Compilación de fuentes bibliográficas para los temas del comercio internacional. Artículo "ALCA, ¿igualdad entre desigualdades?".

7-. Periódico "Juventud Rebelde", tabloide especial No. 5, año 2001.

8-. Revista Banco Central de Cuba No. 2, Julio 2000.

9-. Sitios en Internet.

10-. Periódico "Trabajadores", 3 de septiembre del 2001 y 15 de octubre del 2001.

Autores:

Leonardo Sainz Bacallao.

Jeanne Santana López.

sainz@eco.reduc.edu.cu

leosb1980@yahoo.es

 

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