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Política Fiscal y Monetaria
Índice Introducción. Política fiscal y del sector externo. Estudio económico de México 1999 Principales propuestas política fiscal Financiamiento al microempresario y microempresaria La política monetaria de 1994 Plan nacional de desarrollo de 1995-2000 Panorama general de la economía en 2000 y perspectivas del sector
privado para 2001 Conclusión. INTRODUCCÍON. La
investigación que a continuación se presenta trata acerca de la política económica
de México, esta se divide en Política monetaria y en política fiscal, estas
se encargan de regular el flujo de dinero que circula en la economía de un país,
así como fijar también las tasas de interés; esto aunado a un minucioso análisis
sobre el funcionamiento de ambos al ser empleados o utilizados por dos
presidentes de la república mexicana. Lo
que se presenta es el análisis realizado cuidadosamente acerca de las políticas
monetarias y fiscales que fueron implementadas por los presidentes: Ernesto
Zedillo Ponce de León (sexenio 1994- 2000), así como del actual presidente de
la república Vicente Fox Quesada (sexenio 2000- 2006). Se
plantean los perjuicios o beneficios de la implementación de las políticas.
Respectivas. Se
espera una clara comprensión de los datos obtenidos junto con un análisis
objetivo de los proyectos y hechos realizados. Este
análisis fue acerca de los implementos, medidas, y las circunstancias en las
que fueron empleadas, esto no solo es con el fin de sacar al país de un lugar
en el que se encuentre sino ver hacia donde se encaminara, y como será el
modelo a seguir, con la clara idea de las consecuencias, ventajas, desventajas
que traiga con ello emplearlas. POLÍTICA
FISCAL Y DEL SECTOR EXTERNO. Zedillo(1994-2000) El
pasado sexenio del Doctor Ernesto Zedillo Ponce de León vivió un terrible
desequilibrio económico por lo cual fue necesario aplicar medidas rápidas,
para procurar que el país no cayera más. Respecto
al desequilibrio externo, la hipótesis oficial lo vincula directamente con el déficit
fiscal. Afirman que, la expansión fiscal (vía aumento del gasto o reducción
de los impuestos o la aplicación simultánea de ambas políticas) incide en la
demanda agregada (el gasto en consumo crece en mayor proporción que la inversión
productiva). El
exceso del gasto de consumo hizo insuficiente la producción del mercado
interno, obligando a acudir al mercado mundial (incremento de las
importaciones), esta situación culmina con el desequilibrio de la cuenta
corriente. Para
evitar este escenario, la estrategia económica durante el período de 1997-1999
fue restringir la posición fiscal para que la cuenta corriente fue financiable
con los recursos internos disponibles e inversión extranjera directa (IED)
captada del sistema financiero mundial. Para
el control fiscal fue necesario que:
En
síntesis, los desequilibrios fiscales registrados durante el período de
1994-1999 son estables (en comparación con el déficit fiscal del período
1978-1982 cuando promedió 10.9% del PIB). Esta situación ha permitido ubicar
al déficit externo en un nivel manejable. Es
importante precisar que el consumo público dejó de ser la principal fuente que
alimenta al desequilibrio de la cuenta corriente, actualmente, éste se explica
por el consumo del sector privado. Respecto
a las finanzas públicas, las metas propuestas en el año de 1999 en materia
fiscal son los siguientes:
Respecto
a la balanza comercial, en 1994 fue de 18 mil 463.7 MDD. Durante el período de
1995-1997 fue superavitaria como producto de la depreciación cambiaría de
1994-95 que se tradujo en mayor competitividad de los productos mexicanos de
exportación. En 1998, la tendencia de la balanza comercial se revertió, el déficit
ascendió a 7 mil 913.5 MDD. Respecto
a la balanza de servicios, destaca el componente de los servicios factoriales
(pago neto de interese por concepto de deuda) los cuales registraron una salida
de capitales equivalentes a 13 mil 305.7 MDD durante el período de 1994-1998.
Al primer trimestre de 1999, este servicio ascendió a –3 mil 406.2 MDD.
Durante
el período de 1995-1998, la cuenta corriente tuvo déficit crecientes. El nivel
más elevado se registró en 1998 cuando fue de 15 mil 957.7 MDD. Por su parte,
la inversión extranjera total (IET) tuvieron una fuga de 188 millones 400 mil dólares
durante 1995 como producto de la devaluación cambiaría. Mientras tanto,
durante 1997-1998, la IED ha sido superior a la IE en cartera (IEC). Esto se
refleja en el cociente IED/IEC.
Para
concluir este apartado, el sector externo mexicano presentó las siguientes
condiciones en el primer trimestre de 1999. El
déficit de la cuenta corriente fue de 2 mil 920.1 MDD, esto significa que
disminuyó 4.3% respecto al registrado durante el mismo período de 1998. Las
causas del menor déficit fueron: La
conducta de las exportaciones no petroleras, las cuales aumentaron gracias a la
mayor actividad económica registrada en los Estados Unidos. La
recuperación de los precios mexicanos del petróleo de exportación que
incrementaron los ingresos petroleros. La
inversión extranjera directa fue 5 468.5 MDD al primer semestre de 1999. Las
reservas internacionales del Banco de México ascendieron a 30 mil 815.3 MDD
para el 24 de agosto de 1999. Respecto
a la balanza comercial, datos al primer semestre de 1999 muestran que el déficit
fue de 2 mil 248 MDD, nivel inferior en 1 mil 594 MDD respecto al período
julio-enero de 1998 (41.5% menor). Durante
el primer semestre de 1999 la tasa de crecimiento de las exportaciones fue de
10.20% anual, de las cuales:
Durante
el primer semestre de 1999 las importaciones ascendieron a 76 mil 229.6 MDD. La
tasa de crecimiento de las importaciones fue de 7.4% anual respecto al primer
semestre de 1998. La estructura de las importaciones fue la siguiente forma:
La
cuenta de capitales para el período enero marzo de 1999 fue de 2 mil 483 MDD,
nivel inferior en 3 mil 138.1 MDD respecto al primer trimestre de 1998. Esta
reducción en la entrada de capitales es producto de la crisis financiera de
Brasil y Rusia que implicó una caída en la inversión de los países
emergentes. La
inversión extranjera total durante el primer trimestre de 1999 fue e 4 mil
195.8 MDD, monto inferior en 1 mil 150.5 MDD al observado durante el primer
trimestre de 1998. La estructura de esta inversión es la siguiente:
En
especial, la IED para el primer semestre de 1999 fue de 5 mil 468.5 MDD, de este
total:
Por
destino económico, la IED se distribuyó durante el primer trimestre de 1999 de
la siguiente manera:
Un
sector financiero sano El
sector financiero sano es lo justo, el objetivo de la reforma al sector
financiero es impulsar el crecimiento económico para construir el país
rico y próspero, con el que todos soñamos. Al
definir objetivos y prioridades: Que todos los mexicanos puedan ahorrar a
través del sistema financiero y no sólo unos cuantos. Facilitar
el ahorro, en particular el de largo plazo y el popular. Las
pequeñas y medianas empresas nos importan, por eso proponemos abrir más y
mejores opciones de financiamiento, para que puedan competir y vean la
globalización, no como una amenaza, sino como una oportunidad. Un
sector financiero sano sirve Para que por fin la banca cumpla, con su
objetivo de financiar tus proyectos. Porque
siempre es mejor la medicina preventiva, que la cirugía mayor Los
informes del comportamiento de la política económica del país, en el pasado
sexenio, la política económica tuvo que tomar un rumbo un tanto opresiva, por
la fuerte crisis que azotaba al país en ese momento. En
la razón balanza de capitales (BK) sobre cuenta corriente, se observa que en
1994, la cuenta de capitales financió el 50% del déficit externo. Esta
tendencia se revirtió para el período de 1995-1999. En especial, durante 1995,
la entrada de capitales en México fue 9.8 veces superior al déficit de la
cuenta corriente. Para
que el desequilibrio de la cuenta corriente sea manejable, se necesita que su déficit
se financie con IED. En 1994, la IED sólo cubrió el 40% del desequilibrio
externo. Esta tendencia ha cambiado durante 1995-1999, en este período, la
entrada de capitales de largo plazo ha sido superior al déficit externo. En
particular, durante 1995, la IED fue seis veces mayor al desequilibrio de la
cuenta corriente. Sin
embargo, el principal problema del sector externo mexicano es que tiene un dinámico
sector exportador, el cual se nutre de grandes cantidades de importaciones, esta
situación se agudizó en el año de 1998 cuando el monto de las importaciones
superó a las exportaciones por 7 mil 742 MDD. En
esta perspectiva, en un trabajo reciente, se planteó que México, a pesar de
tener un alto volumen de exportaciones, presenta una elevadísima participación
de insumos, materias primas y componentes importados en las exportaciones. Si
analizamos la estructura de la balanza comercial, se destacan los siguientes
puntos:
Ciertamente,
hubo razones para que la crisis estallara con tanta fuerza. Una de ellas fue que
durante muchos años un fuerte y creciente déficit en la cuenta corriente de la
balanza de pagos se financiara con entradas de capital volátil. También influyó
que se financiaran proyectos de largo plazo con instrumentos de corto plazo; que
se permitiera, más allá de lo prudente, la apreciación del tipo de cambio
real; y que, frente a cambios drásticos en las condiciones internas y externas,
las políticas financieras hayan reaccionado lentamente o en un sentido muy
riesgoso, como en la dolarización de la deuda interna que supuso el crecimiento
de los TESOBONOS. Para
lograr esos objetivos, el programa de ajuste incluyó medidas drásticas,
ciertamente dolorosas, para fortalecer las finanzas públicas. Incluyó también
el diseño y la negociación de una estrategia de financiamiento externo para
compensar y revertir la pérdida de capital de corto plazo que había sufrido el
país. Además, se dio una gran importancia a la aplicación de programas
especiales para atenuar los impactos recesivos e inflacionarios. Para
lograr el fortalecimiento de las finanzas públicas se recortó fuertemente el
gasto público programado para el presente ejercicio fiscal, que a su cierre
registrará una disminución de diez por ciento en términos reales respecto del
año anterior. Con el mismo propósito, se modificaron los precios y las tarifas
del sector público y la tasa general del Impuesto al Valor Agregado Estudio
Económico de México 1999 Tras
tres años de haber tenido una tasa de crecimiento anual promedio de más de 5%,
se esperaba que la economía de México experimentara una desaceleración para
1999, según la última evaluación hecha por la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económicos, OCDE. La
OCDE estableció en su estudio económico de México 1999 que después de haber
evitado nuevas crisis importantes, el crecimiento podía resurgir de nuevo en el
año 2000, sin embargo, se alerto que el ambiente externo no era del todo
estable. Como resultado, se recomendó una postura cautelosa sobre su política
para el futuro inmediato. Los responsables de la economía demostraron que
pueden responder a cambios externos utilizando efectivamente las políticas
macroeconómicas restrictivas. Hacia el futuro, hizo un llamado para que México
desarrolle e hiciera público un marco de política de mediano plazo que cubra
un periodo de varios años, ya que esto podría coadyuvar a dar certidumbre a
los mercados en relación con la continuidad de su estrategia. En
su estudio, realizado como parte de las evaluaciones regulares que se aplican a
las 29 economías miembros, la OCDE hizo una serie de recomendaciones específicas: El
control de la inflación fue la prioridad de la agenda política en 1999; La
política fiscal fue permanecer restrictiva; El
sistema fiscal se reforzó para apoyar los incrementos justificables del gasto público; La
reforma estructural continuo, especialmente en los sectores financiero y de
infraestructura, como la generación y distribución de energía, que son
esenciales para el desarrollo económico. En
una revisión extensa del sistema fiscal de México, la OCDE estableció que se
llevaron a cabo reformas sustantivas y mejoras en las pasadas dos décadas. Sin
embargo, el sistema "todavía tenia serias lagunas que limitaron su
capacidad de recaudación de ingresos –como se reflejo en el hecho que el
nivel general de imposición en México con relación al PIB fue el más bajo en
el área de la OCDE, un tercio del ingreso gubernamental provenía de los
impuestos producto del petróleo. La
baja recaudación fiscal, "necesito bajos niveles de gasto público para
asegurar resultados satisfactorios en el balance presupuestal". Esto, a su
vez, "limito la posibilidad de mayores gastos incluso cuando… esos gastos
podrían generar un rendimiento social potencialmente alto y permitir un
mejoramiento de la equidad a través del gasto público". El
estudio ofrece una serie de opciones que podían reforzar el ingreso fiscal,
incluyendo una reducción en el número de exenciones y regímenes
preferenciales; incrementos en la imposición a la propiedad, en particular los
bienes raíces; y una mejor administración. El gobierno hizo algunos progresos
en este sentido que incluyen un incremento de la recaudación de hasta 1% del
PIB, pero se requiere más. Las medidas para reforzar los ingresos fiscales podrían
también, en el largo plazo, ayudar a reducir la sensibilidad del presupuesto
estatal de México frente a los precios petroleros. Finalmente el gobierno debería
considerar desarrollar un fondo de estabilización para suavizar en el largo
plazo el impacto presupuestal directo de las fluctuaciones de corto plazo en los
precios del petróleo. PRINCIPALES
PROPUESTAS Política fiscal Vicente
fox (2000-2006) Las
principales propuestas del texto de la Reforma Fiscal Integral son: *
IVA de 15% en Alimentos y Medicinas. Eliminar la tasa cero del gravamen para
aplicar en forma pareja la tasa de 15 por ciento que hasta ahora aplicaba a
otros productos. El proyecto de Ley contempla mantener la exención del impuesto
en un cuadro básico de medicamentos con el propósito de evitar un golpe mayor
a las clases marginadas. Algunos empresarios del ramo farmacéutico ven en la
medida un alto riesgo de desaparición de sus empresas. *
Subsidio a marginados. Compensar a través de créditos al salario y subsidios
del Programa Progresa a la clase de menores ingresos afectada por el IVA en
alimentos. Hasta ahora las autoridades hacendarías en ningún documento han
aclarado la forma de operar de los subsidios y los analistas son escépticos a
que haya un mecanismo confiable para regresar el impacto del IVA en básicos a
la población económicamente menos favorecida. *
IVA en casas nuevas. Eliminar la exención del impuesto en la compra de casas
nuevas para aplicar un 15 % en construcciones de casa habitación. La medida
aumentaría el costo de la vivienda, pues vendría a aplicarse en forma
adicional al Impuesto Sobre Adquisición de Inmuebles que aplican los Gobiernos
Municipales e implicaría contar con un capital inicial mayor para el enganche
de casas habitación nuevas, lo que además desmotivaría la construcción de
nuevas viviendas. *
IVA en colegiaturas. Eliminar la exención de ese impuesto a las colegiaturas y
aplicar un gravamen de 15% en el caso de las escuelas privadas. Los
especialistas fiscales estiman que durante los doce meses del año los padres de
familia pagarían en forma mensual el impuesto al Fisco, monto que sería
aprovechado por la Secretaría de Hacienda cuando los desembolsos por este
concepto representan un alivio al gasto gubernamental en educación. *
Acreditamiento de Colegiaturas. Otorgar al contribuyente un acreditamiento o
gasto deducible de 20 por ciento del pago anual de colegiaturas. Este
acreditamiento habría de integrarse por el contribuyente como deducción en su
declaración fiscal de Impuesto Sobre la Renta que realizará hasta abril del año
siguiente. El ahorro que tendría el contribuyente dependerá de su ingreso y de
la cantidad que destine de él al pago de colegiaturas, siendo deducible sólo
un 20 por ciento. *
ISR en Previsión Social. Hacer acumulables al ingreso los vales de despensa y
gasolina para efecto de aplicar sobre ellos el Impuesto Sobre la Renta. La
medida implicaría que todos los empleados que reciban este tipo de prestaciones
tendrían que pagar un impuesto por percibirlas y las empresas ya no podrán
deducirlas de impuestos, lo que al final de cuentas acabaría por eliminarlas
porque daría lo mismo otorgarlas como parte del salario en efectivo. *
Rapidez en Devolución de Impuestos. Reducir el plazo que tiene la Secretaría
de Hacienda para devolver saldos a favor del contribuyente de los actuales 50 a
sólo 40 días. La medida favorecería a los contribuyentes que muchas ocasiones
financiaban al fisco en espera de sus saldos a favor, aunque la reducción del
plazo es mucho menor en comparación con lo que la Secretaría de Hacienda
otorga a los contribuyentes para el cobro de sus adeudos. *
Restricción en Devoluciones. Limitar la devolución de saldos a favor de IVA únicamente
cuando quien los reclame sea el consumidor final. Los saldos a favor de IVA
permiten a muchos intermediarios de la cadena productiva recuperar parte del IVA
que indebidamente pagaron al trasladarlo a los proveedores que efectivamente lo
generaron. La medida podría dar lugar a que el impuesto correspondiente al
valor agregado de un proceso determinado, fuera pagado dos veces. *
IVA a libros y periódicos. Eliminar la exención del impuesto que aplica
actualmente a estos productos. La medida desincentivaría una actividad que
tiene una función social por ser parte del gasto en fomento a la cultura y
educación de los mexicanos. De acuerdo con los especialistas es un ejemplo de cómo
el peso de la reforma fiscal recae sobre todo en la clase media, por no existir
una compensación fiscal de ninguna naturaleza a la aplicación de la medida. *
Plazos menores a Contribuyentes. Reducción del plazo que tiene el contribuyente
para liquidar diferencias en el pago de impuestos resultantes de un dictamen
fiscal y cuyo saldo sea en favor del Fisco, los cuales pasarían, de los
actuales 15 a sólo tres días. La medida en opinión de los expertos pretende
limitar la posibilidad de los contribuyentes para "financiar" su
actividad a costa del Fisco federal, al que habrá que cubrirle casi de
inmediato un pago inesperado. *
Máquinas de Comprobación. La reforma pretende que regrese la obligatoriedad
del contribuyente con negocios pequeños de instalar máquinas de comprobación
fiscal. La medida pretende controlar a los negocios que en ocasiones evitan la
entrega de facturas por operaciones comerciales, lo que redunda sin embargo en
un costo mayor para los negocios que estarían administrando un dinero que
corresponde sólo al Fisco federal verificar. *
Eliminar Regímenes Especiales. Quedaría sin efecto el Régimen Simplificado
que aplica en la actualidad para las actividades del campo y a los
transportistas. Esta ha sido calificada por los expertos como una de las medidas
que más negativamente afectarían a los pequeños contribuyentes quienes a
falta de capacidad administrativa optaban por un régimen simplificado. *
Sobretasas de Impuestos Locales. Modificación al artículo 115 de la Constitución
Mexicana para facultar a los Municipios a aplicar sobretasas en impuestos
federales. De acuerdo con la iniciativa los Municipios podrán aplicar
sobretasas en algunos gravámenes federales para obtener ingresos adicionales
pero a la larga la medida podría traer problemas administrativos en casos de
poblaciones muy pequeñas. *
ISAN "ecológico". Aplicar en forma diferenciada el Impuesto Sobre
Automóviles Nuevos a partir de una tasa de 10% para autos no contaminantes y
creciente para los que son altamente contaminantes. La medida está contemplada
como un incentivo a mantener el equilibrio en la contaminación desmotivándola
a través del pago de mayores contribuciones. *
Reestructura en las tasas del ISR. Reducir la tasa máxima del Impuesto Sobre la
Renta del actual 40 a sólo un 32 por ciento en el caso de las personas físicas
e incluso hasta un 30 por ciento para el caso de las empresas. La medida
pretende disminuir el impuesto directo, para compensar el aumento en los gravámenes
indirectos, como el caso del IVA, lo que de acuerdo a los especialistas es una
tendencia mundial *
Eliminar Impuesto a Dividendos. Dejaría de aplicar el impuesto del 5 por ciento
sobre dividendos, lo que implicaría una tasa del 30 para personas morales. La
medida es complementaria a la reestructura de tasas máximas de impuesto a las
empresas, con lo que se evitaría que haya una doble tributación por parte de
los accionistas de las empresas. *
Permitir la deducción inmediata. Las empresas que compren bienes de inversión
podrán deducirlos de impuestos en forma "automática". Esta reforma
pretende fomentar la adquisición de bienes de inversión en las empresas lo que
redunda a la larga en mayor creación de empleos y un incentivo a la expansión
de los negocios. *Pago
a plazos. La Secretaría de Hacienda permitiría a los contribuyentes el pago en
plazos de adeudos fiscales hasta el 31 de diciembre del 2000. Los adeudos
fiscales de contribuyentes con falta de liquidez podrían ser pagados en plazos
a negociar con la autoridad hacendaría de acuerdo con su capacidad de pago. *
Menor IEPS a cigarros y alcoholes. La reforma pretende reducir el Impuesto
Especial Sobre producción y Servicios aplicado a cigarros y bebidas alcohólicas.
De acuerdo con algunos analistas el monto de los gravámenes en este tipo de
productos es confiscatorio porque llegan a alcanzar hasta un 100 por ciento en
algunos de los casos aunque se critica frente al aumento de impuestos a básicos. *
Devolución sin cheque. La devolución de saldos a favor del contribuyente dejaría
de ser a través de aviso para cobro en banco. Ahora será en una cuenta
bancaria del contribuyente. En opinión de los expertos la reforma pretende
tener un mayor control de los contribuyentes a los que se les devuelven
contribuciones a través de su detección en una cuenta bancaria. FINANCIAMIENTO
AL MICROEMPRESARIO Y MICROEMPRESARIA Con
los micro créditos se espera lograr que quienes posean un proyecto, quienes
tengan ideas y no tengan acceso al sistema financiero tradicional, que es la
mayoría de los mexicanos, puedan empezar un espacio para llevarlo acabo. Con
ello se propone aumentar la capacidad de autogestión, su habilidad para salir
adelante a partir de su esfuerzo individual, de su propio trabajo que dignifica. Una
política en donde se abran oportunidades de autoempleo para las mujeres
humildes, para las mujeres indígenas, para las comunidades rurales, para las
colonias populares, para las comunidades y los pueblos indígenas y para todos
aquellos y aquellas que por su condición de pobreza no han tenido una
oportunidad, no han tenido acceso a un financiamiento. La
nueva propuesta Esta
será eminentemente recaudadora, si bien oficialmente —en el discurso— se
anteponen criterios de eficiencia y equidad tributaria así como de seguridad
jurídica de los contribuyentes. La
propuesta fiscal foxista, no acabada aun, apunta —según los documentos— a
la eliminación de los tratos fiscales preferentes y a mejorar los sistemas de
supervisión y auditoria. Con el primer punto se pretende cerrar caminos a la
elusión y la evasión fiscales; con el segundo, incorporar a la base tributaria
"a todos aquellos que hasta ahora han logrado evadir con éxito sus
obligaciones fiscales". Con
ambos se espera un "impacto directo e inmediato sobre la recaudación",
dice en su apartado de consideraciones generales el documento Propuesta de
reforma tributaria para México, del que se han derivado los distintos
borradores para discusión. Con
ese propósito recaudatorio, la propuesta base consiste fundamentalmente en lo
siguiente. En el Impuesto al Valor Agregado (IVA): Igualar
la tasa en todos los estados del país, eliminando el trato regional preferente
(10%, contra 15% de la tasa general) en la franja fronteriza y otras zonas del
país; la eliminación de la tasa cero, incluyendo la que se aplica a alimentos
y medicinas y a insumos y equipo agrícola; mantener la exención del IVA a
vivienda, servicios médicos, bienes raíces y educación y cultura, pero
eliminar la exención, para aplicarles la tasa general de 15% a libros, periódicos,
derechos de autor y transporte de pasajeros (excepto el transporte urbano). Respecto
del Impuesto sobre la Renta (ISR) no es poco lo que se pretende: "eliminar
un gran número de tratos preferentes y mantener los elementos de la actual ley
que favorecen el ahorro y la inversión. Entre los cambios propuestos destacan
la creación de un nuevo régimen de pequeños contribuyentes; la acumulación
de los ingresos en prestaciones a la base del impuesto; la eliminación o
disminución de algunos tratos preferentes en profesionistas independientes y en
arrendamiento; la igualación impositiva a los instrumentos de deuda privados y
del sector público, y la unificación de la tarifa del ISR en una sola
tabla". Algunas
de esas medidas se traducirían, concretamente, en hechos como los siguientes: —Se
elimina la exención del ISR a autores y escritores; sólo entrarán en el régimen
de pequeños contribuyentes aquellos con ingresos máximos de 1 millón de pesos
y no de 3 millones como es ahora. Adicionalmente,
se propone "desaparecer el régimen simplificado para las actividades
agropecuarias y del transporte, pero todos los pequeños agricultores,
transportistas y propietarios se podrán acoger al nuevo régimen de pequeños
contribuyentes". El
régimen simplificado fue creado en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari para
capitalizar al sector primario de la economía, exentándolo del pago del ISR.
Con el tiempo, se abusó de tal manera de ese régimen que siguen tributando en
él empresas como Bachoco y Maseca, que son altamente competitivas e, inclusive,
cotizan en mercados bursátiles internacionales. También
propone el equipo de Vicente Fox cambios en otro de los regímenes especiales de
tributación que permiten a grandes corporativos un menor o nulo pago de
impuestos. Es el régimen de consolidación fiscal, mediante el cual, dentro de
un mismo grupo, las utilidades de unas empresas se funden con las pérdidas de
otras, de tal manera que las empresas que ganan acaban pagando un pírrico
impuesto o nada de plano, y las que pierden amortizan sus pérdidas más rápido. Así,
este régimen se presta para toda suerte de ingenierías y estrategias fiscales
—como hacer perder deliberadamente a unas empresas— para que las grandes
empresas y sus subsidiarias eludan el pago de sus contribuciones. La
política fiscal de Vicente Fox va en contra de los sectores desprotegidos del
país, porque su sistema tributario es inequitativo al fincarlo en el aumento de
la recaudación donde los pobres pagarán más y los ricos menos, como ejemplos
las propuestas de gravar con 15 por ciento los alimentos básicos y las
medicinas y, en contrapartida, eliminar el impuesto sobre los automóviles
nuevos. Se
plantea una contrapropuesta a la política fiscal del futuro mandatario, entre
cuyos puntos principales la académica consideró negativo eliminar el impuesto
sobre el activo a las empresas por ser el ''único que actualmente ayuda a
reducir la evasión''; además de estimar necesario aplicar un impuesto fijo al
comercio informal para que cubra por lo menos los servicios de infraestructura
que consume. En
contrapartida, convino en simplificar a las personas físicas el impuesto sobre
la renta (ISR), porque su actual cálculo es ''confuso'', y sugirió establecer
una tarifa de tasa cero a quienes perciban hasta 10 mil pesos y para quienes
ganen arriba de ese cantidad una de 30 por ciento. Con
respecto al IVA se entiende que al aplicarlo a alimentos y medicinas
''pauperizaría'' a las familias de menores ingresos, pues destinan la mayor
parte del gasto en adquirir ambos productos. Mencionó que conforme al INEGI,
los hogares del decil más bajo gastaron 103 por ciento de su ingreso en esos
dos renglones. Tras
manifestar que la política industrial debe incorporar a la pequeña y mediana
industria al eje exportador de la economía del país, descartó que Fox haya
propuesto aplicar el IVA a alimentos básicos y medicamentos como un ''trueque''
o presión para privatizar el sector eléctrico. ''De todas maneras, este asunto
tendrá que ser discutido porque la industria eléctrica requiere
transformarse''. Sobre
la política monetaria, se consideró que si bien la inflación va en descenso y
se logrará este año una tasa por debajo del 10 por ciento, resaltó que ''es
inaceptable'' por implicar un ritmo inflacionario superior al prevaleciente en
los países industrializados y los principales socios comerciales de México. En
torno a los ''focos amarillos'' que ponen en riesgo la lucha contra la inflación,
y entre ellos, los aumentos saláriales han sido superiores al incremento de la
productividad. La
gestión fiscal en el 2001 reviste importancia por tratarse del primer
presupuesto que será diseñado y ejecutado íntegramente por la nueva
administración. Además se trata de un presupuesto que se formula en el
contexto de un importante boom de precios petroleros, después de una muy
severa contracción en el ritmo de actividad económica. A
pesar de estas características la discusión pública del Proyecto de Ley ha
sido escasa por no decir ninguna. A continuación adelantamos algunos
comentarios sobre este importante tema que esperamos ayuden y animen el análisis
de este importante y crucial tópico. Las
Estimaciones de Ingresos La
estimación de ingresos que se presenta en el proyecto de presupuesto del 2001
adolece de ciertos problemas ya presentes en el presupuesto del año 2000. Por
una parte, hay una abierta subestimación de los ingresos fiscales petroleros
que al contraponerse con la corriente inercial del gasto de los últimos años,
obliga al fisco a cerrar la brecha bien sea sobrestimando algunos ingresos no
petroleros, o abultando las partidas por ingresos extraordinarios (endeudamiento
e ingresos no recurrentes. Los
ingresos petroleros estimados para el año 2001 son de 6,04 billones de bolívares
(8.500 millones de US$), lo que representa apenas el 26,3 por ciento del total
de 22,9 billones de bolívares de ingresos fiscales ordinarios y
extraordinarios. Lo que es claro es que el ejecutivo prevé una caída de los
ingresos ordinarios con respecto al año en curso que se explica en gran medida
por la subestimación del precio del petróleo. Para mantener un precio promedio
del barril petrolero de 20 dólares, como se estima en el proyecto de
presupuesto, y con un precio registrando a fin de este año alrededor de 29 dólares,
la cesta tendría que cerrar en cerca de 11 dólares si el ajuste siguiera una
tendencia lineal. Este desempeño del precio coincide con las previsiones más
pesimistas. Es
de notar que más que una actitud conservadora en torno al desenvolvimiento del
mercado petrolero, la subestimación de los ingresos petroleros responde a la
manera peculiar como se está elaborando y "negociando" políticamente
el presupuesto. La práctica ya es conocida para quienes siguen la cuestión
fiscal venezolana: se subestima el ingreso petrolero, se sobrestima la tributación
no petrolera, y se exageran las solicitudes de endeudamiento; al final, se
termina autorizando un elevado nivel de gasto que se va resolviendo durante el año
a través del mecanismo de los créditos adicionales financiados con la efectiva
recaudación petrolera y, recientemente, con los retiros del FIEM
y las utilidades cambiarias. Esta práctica convierte, de hecho, a la aprobación
del Presupuesto en un acto formal con poca incidencia real e indicativa de lo
verdaderamente será la política fiscal. En
todo caso, es muy significativo el hecho de que el aporte fiscal petrolero como
proporción de los ingresos por exportación petrolera llega a ser de sólo 37%
para el año 2001 (muy similar al aporte efectivo para este año), cuando en las
bonanzas inmediatamente anteriores de los años 1996-1997 y 1991-1990 llegó a
estar por encima del 60% y del 70% respectivamente. Este deterioro esperado de
la contribución fiscal de la industria petrolera puede ser explicado de
distintas maneras, bien sea por incrementos significativos en los gastos
operativos, en gastos financieros y/o en los proyectos de inversión de la
industria o por el ascenso de la producción de las empresas ligadas a la
apertura cuya estructura tributaria es bastante menor. La otra razón es que se
piense extraer recursos petroleros posteriormente a la aprobación del
Presupuesto por la vía del reparto de dividendos. Cualquiera que sea la
explicación seguirá siendo especulativa mientras las cuentas de la industria
se mantengan ocultas. Como
ya se menciona, el proyecto de presupuesto manifiesta cierta sobrestimación en
los ingresos por impuestos indirectos. Los ingresos por IVA, por ejemplo, se
incrementan en un 48% en términos nominales con respecto al presupuesto del
2000 y en 34% en términos reales. Este aumento estimado en el IVA no se
compagina con el moderado incremento en el nivel de actividad, con las
decisiones recientes de reducir la tasa de 15,5% a 14,5%, con la exoneración
del pago a varias zonas francas y puertos libres y con la debilidad
institucional que viene mostrando el SENIAT
desde hace varios meses. Lo
que parece más significativo es que aún sobrestimando los ingresos no
petroleros, la participación de los ingresos ordinarios sobre el total de
ingresos del presupuesto pone más que nunca en evidencia los peligrosos síntomas
de fragilidad que arrastra la gestión presupuestaria en Venezuela. Si se
incluyen los gastos sin asignación presupuestaria, los ingresos ordinarios
alcanzan a cubrir sólo el 60% de los gastos del gobierno central, un problema
ya latente en el presupuesto de este año (donde se aspira cubrir sólo el 75%
del gasto con ingresos ordinarios) pero que se arrastra y se agrava en para el año
2001. Esta extremadamente baja presión tributaria en medio de una bonanza
petrolera es atípica en Venezuela. Nivel
y estructura del gasto Los
gastos planeados del Gobierno Central se reducirían tanto en términos reales
(-2%) como en proporción al PIB (-1,5%); como estos ajustes son menores que los
esperados en los ingresos ordinarios se supone que tanto el déficit como los
requerimientos financieros del gobierno se incrementaran. De
nuevo debe advertirse que un análisis más riguroso exige incluir las
denominadas "erogaciones sin afectación presupuestaria" que se estima
podrían ascender a casi 2 billones de bolívares. Considerando este concepto
ampliado del gasto, el nivel del mismo podría alcanzar a casi 25% del PIB (ver
Cuadro N° 1). Si
se examina con más detalle dónde el Ejecutivo Nacional esta proponiendo los
ajustes fundamentales, se nota con claridad que estos se concentran en las
transferencias corrientes y de capital a las regiones. Estas transferencias
pasan a representar pasan a representar, en la propuesta del nuevo presupuesto,
el 12,2% del PIB y 54,1% del total de gastos, en contraste con el presupuesto
actual donde alcanzan el 15,1% del PIB y 62,5% de los gastos (sin incluir
"erogaciones sin afectación presupuestaria") Cabe
destacar, adicionalmente, que los gastos corrientes aumentan su participación
relativa en la estructura del gasto en detrimento de los gastos de capital. La
inversión directa del Gobierno Central sigue siendo de relativa poca
importancia con respecto a los gastos totales (4,2 %), aunque debe acotarse que
en términos reales, de cumplirse los supuestos inflacionarios gubernamentales,
se incrementaría en 29 %. Muy
probablemente el Ministerio de Finanzas tendrá que corregir al alza los aportes
a las gobernaciones y alcaldías, así mismo el aumento salarial está muy por
debajo de las expectativas del sector laboral. Téngase en cuenta que aquí
tampoco se están incluyendo gastos adicionales que podrían financiarse con la
transferencia de utilidades cambiarias desde el Banco Central de Venezuela (
BCV). En
síntesis, muy probablemente, los niveles de gasto del gobierno central durante
el 2001 terminarán siendo muy similares a los de este año y bastante
superiores a los que se alcanzaron en el anterior quinquenio. El
déficit fiscal y las necesidades de financiamiento En
el Cuadro N° 2 se presentan los resultados esperados de la gestión fiscal con
base en las estimaciones oficiales. Tanto el déficit primario como el fiscal en
el 2001 serían mayores en casi 1% del PIB a los que se calculan para el 2000.
Si consideramos los gastos "sin afectación presupuestaria", el déficit
fiscal podría elevarse hasta 7,5% del PIB. Este incremento del resultado
deficitario es consecuencia, como ya se explicó, del insuficiente ajuste en el
nivel de gasto ante la caída esperada en los ingresos ordinarios. Como
el Gobierno prevé pagos por amortización de deuda pública interna y externa
que ascienden a los 3,5 billones de bolívares, sus requerimientos financieros
estarían en el orden de 11,6% del PIB, superando en casi 3 puntos las ya históricamente
elevadas necesidades del 2000. Con
el objeto de cubrir las necesidades de financiamiento previstas, el Gobierno se
plantea recurrir al endeudamiento público por un monto equivalente a unos
11.400 millones de dólares, además de utilizar recursos acumulados en el FIEM
por un monto de unos 2.300 millones de dólares. Aunque no se han establecido
metas precisas con relación a cuanto obtener en el mercado interno y cuanto en
el externo, se presume que la mayor presión se ejercerá en el mercado
financiero nacional. Esta hipótesis se basa en la aún reducida accesibilidad
que tiene el país al crédito externo a costos razonables. Venezuela sigue
siendo castigada con una elevada prima por riesgo, si se tiene en cuenta el boom
que están experimentando sus ingresos ante la favorable coyuntura petrolera y
la mayor estabilidad política que se ha alcanzado una vez que finalizó la fase
crítica del ciclo político electoral. Es importante señalar que el stock de
deuda interna ha crecido en forma vertiginosa, esperándose que se multiplique
su nivel por seis en apenas tres años. Esta situación está planteando serios
retos a la gestión fiscal futura por la incidencia que tendrá el servicio (un
gasto rígido), sobre el nivel de egresos. Sí consideramos que el Gobierno
puede disponer discrecionalmente de recursos adicionales procedentes del FIEM e,
incluso, hacer que el Banco Central le transfiera utilidades cambiarias
acumuladas por el instituto emisor como reservas de capital, el nivel de
endeudamiento podría ser finalmente bastante menor al previsto en el Proyecto
de Ley de Presupuesto. La
reversión de la bonanza de recursos petroleros es quizás el más temible de
los riesgos con que se enfrenta el país en tiempos como estos. En el pasado la
transmisión de la volatilidad petrolera hacia la gestión fiscal y las
variables macroeconómicas se ha traducido en altos costos para la economía del
país. El Fondo de Inversión para la Estabilización Macroeconómica (FIEM),
diseñado en un principio como un mecanismo institucional para atender y
amortiguar las caídas y alzas del ingreso petrolero, se mantiene a la fecha con
recursos muy por debajo de lo previsto por las reglas de acumulación
estipuladas en la reforma de la Ley del año 1999. Estos recursos están además
sometidos al uso discrecional del ejecutivo y una buena prueba de ello lo
constituye la estimación que se hace en el proyecto de Ley de Presupuesto de
financiar el déficit fiscal del año 2001 con parte de estos recursos, sin que
existan aún las condiciones naturales de desembolso. De
acuerdo a la ejecución fiscal del segundo semestre del año 1999 (cuando entró
en vigencia la reforma del FIEM) el fondo ha debido acumular recursos por el año
1999 en un monto cercano a los 2.800 millones de dólares. Adicionalmente, y
tomando como cierto que el aporte fiscal petrolero para este año será de
11.580 millones de dólares (como ha anunciado el ejecutivo) y tomando el precio
de 24,5 dólares por barril exportado y exportaciones de 2,8 millones de
barriles diarios, el FIEM debería acumular por este año cerca de 6.683
millones de dólares. Es decir, de acuerdo a las reglas de acumulación que el
mismo ejecutivo modificó en la Ley Habitante que se pidió en 1999, para
diciembre del año 2000 el FIEM debería acumular cerca de 9.500 millones de dólares. Es
evidente que la regla ha resultado excesivamente frugal y la realidad es que
hasta la fecha el FIEM sólo cuenta con recursos por 2.919 millones de dólares.
Ya el ejecutivo ha anunciado que retirará 2.299 millones para atender las
necesidades de financiamiento del presupuesto 2001. De
acuerdo a la ejecución presupuestaria de este año los aportes al FIEM estarían
haciéndose paralelamente a la colocación de deuda pública interna, lo cual es
un contrasentido si se comprende que un mecanismo como el FIEM lo que busca es
precisamente evitar que ante cambios en los ingresos petroleros se recurra a
ajustes bruscos en el endeudamiento o en el gasto. Si
bien sabemos cuanto espera el ejecutivo sacar del fondo el próximo año, no
conocemos cuanto estima aportar. De hecho no hay información en el Proyecto de
Ley de Presupuesto sobre los resultados esperados del FIEM para el año 2001. Téngase
en cuenta que en un escenario petrolero adverso, dónde no se den nuevos aportes
al fondo, el país contaría con sólo 620 millones de dólares para enfrentar
tal choque. En
conclusión del Proyecto de Presupuesto preocupan, fundamentalmente, los
siguientes aspectos: la insinceridad en el cálculo de los ingresos ordinarios y
extraordinarios, la rigidez del gasto y la evidente insuficiencia de los
ingresos ordinarios para cubrir estos requerimientos, la velocidad a la que se
esta acumulando la deuda interna y los evidentes errores de diseño del FIEM,
Todos estos elementos siguen arrojando dudas sobre la sostenibilidad del
equilibrio fiscal y ponen en tela de juicio la capacidad fiscal para afrontar
un, muy probable, shock petrolero adverso.
LA
POLÍTICA MONETARIA DE 1994 La
política monetaria que precedió la devaluación de diciembre de 1994. El Banco
de México ha defendido su actitud diciendo que la oferta monetaria no hizo más
que adaptarse a la demanda. Respecto a la sustitución de valores, sostiene que
constituyó un mecanismo eficaz para enfrentar el nerviosismo de los mercados,
originado fundamentalmente por acontecimientos de tipo político. El objetivo de
este trabajo es participar en esta controversia, proponiendo una hipótesis de
interpretación al comportamiento seguido por el Banco de México En
México, el llamado candado de divisas se incorporó desde la ley fundadora del
Banco de México en 1925. Dicha ley impuso a las autoridades monetarias la
obligación de conservar en reservas de divisas por lo menos el 50% de sus
billetes en circulación, además de un límite de billetes por número de
habitante. Más tarde, en la ley orgánica del mismo banco de 1936, la reserva mínima
pasó a ser del 25%, porcentaje que permaneció hasta 1984, para luego
desaparecer de la legislación monetaria.5 En
este sentido, consideramos que el candado de divisas que permaneció durante
muchos años en la legislación mexicana no constituía meramente una
"influencia tardía" del patrón oro: era una opción a una política
discrecional que en su ausencia dejaba en libertad a la autoridad monetaria para
determinar la política que considerara conveniente para cada coyuntura. En
el caso de México, en particular en los tres últimos trimestres de 1994, la
relación entre las variaciones en las reservas y las correspondientes a la
oferta monetaria son por lo menos sorprendentes: la oferta monetaria crecía
mientras las reservas disminuían. Al final del año las reservas disminuyeron a
un nivel en el que la devaluación resultó inevitable. Para las autoridades del
Banco de México la política monetaria que siguieron durante todo el periodo
que precedió a la devaluación está plenamente justificada. Para éstas fueron
factores de tipo político, más que económico, los que explican los
movimientos especulativos y finalmente la devaluación de diciembre de 1994. Sin
embargo, antes de evaluar en su conjunto esta conclusión, conviene retomar la
relación entre las variaciones de las reservas y la política monetaria. Para
ello nos apoyaremos en la experiencia de Inglaterra durante la segunda mitad del
siglo XIX. 1994
debía ser un año de recuperación económica a partir del dinamismo en la
inversión, sobre todo privada, y de un presupuesto público moderadamente
expansionista. Las elecciones presidenciales previstas para agosto de ese año
hacían necesario remontar la desaceleración de 1993, que generó un
crecimiento en el PIB de sólo 0.5%. Respecto a la inflación, el gobierno se
proponía continuar los esfuerzos de los años anteriores, incluyendo la
utilización del tipo de cambio como ancla para estabilizar los precios. Esto último
a pesar de que el peso había perdido una parte importante de la ventaja cambiaría
que lo había caracterizado en los últimos años. Sin
embargo, a partir de marzo, en particular luego del asesinato del candidato del
PRI a la presidencia, se planteó con mayor agudeza el dilema siguiente: i)
mantener el desliz anunciado y por lo tanto conservar el tipo de cambio como
precio ancla en la lucha contra la inflación, o II) ampliarlo, reconociendo
oficialmente el rezago que se había acumulado, aprovechando que se tenían
todavía reservas considerables. Con la segunda opción se habría buscado,
también, una disminución en el déficit de la balanza comercial. Como se sabe,
las autoridades optaron por la primera opción. PLAN
NACIONAL DE DESARROLLO DE 1995-2000 Para
este periodo fue promover un crecimiento económico vigoroso y sustentable que
favorezca la soberanía nacional y redunde a favor tanto del bienestar social de
todos los mexicanos, como de una convivencia fincada en la democracia y la
justicia. Una
taza de crecimiento económico elevada fue condición esencial para impulsar el
desarrollo del país en todos sus aspectos. La
mayor urgencia fue alcanzar un crecimiento económico dinámico y sostenido,
creada por la necesidad de crear empleos que demanda el incremento de la población
económicamente activa. El
desafío de México no fue solo reducir el desempleo abierto, sino mejorar la
calidad del empleo, mediante la generación de oportunidades de trabajo bien
remunerado en el sector formal de la economía. De ahí que una meta del plan
nacional fuera que, una vez superada la crisis financiera actual y consolidada
la recuperación económica, se alcancen tazas sostenidas de crecimiento económico
superiores al 5% anual. El
crecimiento sostenido de la economía del empleo y de los ingresos del campo y
de la ciudad, requirió de la inversión para aumentar la infraestructura, las
instalaciones y la maquinaria para la producción de todos los sectores económicos. Para
alcanzar sostenidamente las tazas anuales de crecimiento económico superior al
5%, la inversión total fue exceder anualmente el 45 del PIB. Fincar esa inversión
de manera que el ahorro externo sea un sano complemento y no un sustituto del
ahorro nacional, requirió este último aumente significativamente. El
crecimiento económico dependió no solo del esfuerzo de inversión y ahorro,
sino de la eficiencia con que se utilizaron los medios de producción y la mano
de obra. En
general se buscó alargar el plazo promedio de vencimiento de la deuda pública
respecto a su nivel actual y se fomentó el desarrollo de un mercado amplio de
los instrumentos de deuda pública de largo plazo. La
política cambiaría, es complementaria ala política monetaria. Por ello, para
lograr una mayor eficacia de ambas, fue necesario mantener una estrecha
coordinación entre las autoridades responsables de ellas: la Secretaria de
Hacienda y Crédito Público y el banco de México. La
adecuada conducción de la política monetaria constituye un factor fundamental
para el logro de los objetivos que propuso este plan en materia de estabilidad
en el nivel de precios y de un crecimiento de la economía sano y sostenido.
Esta política influyó de manera preponderante en el comportamiento de los
precios que constituyen un punto de referencia para toda la actividad económica.
Por ello, en la medida en que dicha política consiguió crear un clima de
estabilidad y confianza, contribuyó a la generación de ahorro interno y a la
inversión en proyectos productivos. La
responsabilidad de conducir la política monetaria correspondió, por mandato
constitucional, al banco de México, quien estuvo obligado a procurar como
objetivo prioritario ola estabilidad del poder adquisitivo de la moneda
nacional. Cabe recordar que para asegurar la autonomía del banco en esta
materia y el texto constitucional establece lo que ninguna autoridad podrá
ordenarle que conceda financiamiento. Bajo estas circunstancias el manejo del crédito
interno en forma predecible y congruente con la evolución del resto de la
economía habrá de constituirse en un eje más importante para inducir la
estabilidad de los precios Para
hacer frente a la situación económica que se vivía en el país, durante el
sexenio de Ernesto Zedillo (1995-2001) se puso en marcha un programa económico
que tuvo los siguientes objetivos: Para
evitar la quiebra del sistema financiero y el desmantelamiento del aparato
productivo. Reestructurar el perfil de la deuda para reducir la vulnerabilidad
de la economía y estabilizar los mercados financieros. Contener
los efectos inflacionarios de la devaluación, evitando caer en una espiral
precios, tipo de cambio. Procurar un ajuste ordenado de la cuenta corriente. Mitigar
los efectos de la crisis sobre el empleo. Sentar las bases para una pronta
recuperación. Las
medidas de política económica instrumentadas para lograr estos objetivos
fueron: Referente
a la política fiscal fueron reducir la dependencia del ahorro del exterior y
procurar un ajuste ordenado de la cuenta corriente, durante 1995 fue necesario
fortalecer el ahorro público. En este sentido, el fortalecimiento de las
finanzas públicas a través de un balance superávit ario evitó mayores
presiones sobre los mercados financieros. Además, dicho fortalecimiento ha
impedido que las finanzas públicas se conviertan en una fuente de presión al
alza en las tasas de interés. Es
importante subrayar que la estricta conducción de la política fiscal contribuyó
a que el ajuste en la cuenta corriente se realizara de manera ordenada, de tal
modo que el ajuste se diera principalmente por el aumento de las exportaciones y
una reducción moderada de las importaciones. De no haberse actuado así, la
cuenta corriente se habría ajustado de cualquier forma, pero con un costo aún
mayor sobre la planta productiva. En cambio, ha sido posible absorber rápidamente
el impacto de la depreciación cambiaría y evitar un proceso
hiperinflacionario. Por
lo tanto para que se creo para el sector público y el privado un Fondo de
Estabilización Cambiaría con el apoyo de las autoridades financieras
estadounidense, esto para enfrentar los vencimientos de la deuda, de los
organismos financieros internacionales de los que México es Estado Miembro de
pleno derecho y con socios comerciales. En particular, esta estrategia permitió
cubrir los vencimientos de Tesobonos, que a principios de año ascendieron al
equivalente de 29 mil millones de dólares. La
deuda pública interna se redujo como proporción del PIB debido a la amortización
de Tesobonos y el balance fiscal superávit ario, al pasar de 13 por ciento del
PIB en 1994 a 7 por ciento al cierre de junio de 1995. Por su parte, la deuda
externa neta presentó un ligero aumento de 32 a 33 por ciento del PIB en el
mismo periodo, como resultado del uso de recursos del paquete de apoyo
financiero internacional para refinanciar la amortización de los Tesobonos y
por la variación en la paridad. Estos porcentajes se comparan muy
favorablemente con los que registran otros países de la OECD. El
perfil de vencimientos de la deuda pública ha mejorado de manera significativa.
A finales de 1994, la deuda pública de corto plazo con rendimientos indicados a
la paridad, representaba el 33 por ciento de la deuda pública total denominada
en moneda extranjera. A fines de 1995, este porcentaje se habrá reducido a 8
por ciento. La
estructura de vencimientos de deuda es más favorable. Los vencimientos que se
tendrán para 1996 son 78 por ciento menores a los de 1995, al pasar de un total
de 41 mil 400 millones de dólares en 1995 a sólo 8 mil 900 millones de dólares
en 1996. La mayor parte de estos vencimientos corresponde a fuentes de
financiamiento no de mercado; esto es, créditos bilaterales y de organismos
financieros internacionales, que se refinanciaron de manera automática de
acuerdo a los programas preestablecidos con los organismos financieros en cuestión. Por
esto se pusieron en marcha programas para proteger el empleo y aliviar así el
impacto de la crisis. En particular, se inició un Programa Especial de Empleo
Temporal y un Programa Especial de Conservación de Caminos Rurales, los cuales
están dirigidos especialmente a aquellas zonas en donde los efectos de la
crisis han sido mayores. Asimismo, los programas de capacitación laboral,
particularmente el Programa de Becas de Capacitación para Trabajadores
Desempleados (PROBECAT) y el programa de Calidad Integral y Modernización
(CIMO), se ampliaron en 40 por ciento. El
programa de ajuste en 1995 se vio complementado con una aceleración y
profundización de las medidas de cambio estructural, encaminando a la economía
mexicana hacia un proceso de crecimiento sostenido que genere más y mejores
empleos. Entre las acciones que en esta materia se realizaron el presente año
destacan las siguientes: Como
consecuencia de la crisis, los deudores enfrentaron un aumento importante en el
servicio de su deuda y, en el caso de las empresas, además una caída en la
demanda de sus productos. La presión sobre los flujos de liquidez que esto
ocasionó sobre los deudores, se tradujo en un aumento de la cartera vencida que
afectó el balance de las instituciones bancarias. Como
parte de la estrategia para superar la crisis y sentar las bases de una
recuperación sólida y perdurable de la economía, se han puesto en marcha
diversos programas de saneamiento financiero para romper este círculo vicioso,
y así, apoyar a los deudores e inducir la capitalización de la banca. Una
parte importante de estos recursos será destinada a cubrir anticipadamente el
costo fiscal del ADE, tanto en 1995 como en 1996 (13 mil 400 millones de nuevos
pesos). Fondo
Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA) A
través de este Fondo se apoya el saneamiento de las Instituciones Financieras.
El Fondo recibe en propiedad o garantía la participación accionaría
correspondiente al apoyo otorgado. Mediante este mecanismo se ha apoyado a
diversas Instituciones, entre las que destacan los bancos Unión, CREI, Obrero y
Banpaís. FOBAPROA
también ha apoyado a ciertas instituciones a través del Programa de
Capitalización Temporal PROCAPTE. Mediante este programa se adquieren
obligaciones subordinadas convertibles forzosamente en acciones en caso de que
aquéllas no sean cubiertas dentro de determinados plazos. Actualmente
permanecen en este programa sólo tres instituciones. Otras que se acogieron a
este apoyo ya han liquidado las obligaciones a su cargo. Considerando
los apoyados otorgados a las instituciones bancarias y a las casas de bolsa, a
la fecha, el costo fiscal total estimado es de 32 mil mnp, lo que representa el
1.9 por ciento del PIB. El
costo fiscal que podría generar el programa de reestructuración, ascendente en
valor presente, a 14 mil 100 mnp. Este monto equivale al 0.9 por ciento del PIB
estimado para 1995. De
esta manera, el costo fiscal remanente de los programas de saneamiento
financiero y autopistas concesionadas asciende, en valor presente, a 56 mil 200
mnp, que equivale al 3.4 por ciento del PIB estimado para 1995. En
el primer semestre del presente año se observó una reducción en los niveles
de la actividad económica. En el segundo trimestre de 1995, el PIB registró
una reducción anual de 10.5 por ciento, mientras que en el primer trimestre del
año la reducción fue de 0.8 por ciento. De esta forma, la caída anual
promedio del PIB en el primer semestre del año ascendió a 5.8 por ciento. Ante
la caída de la demanda interna de la economía, el empleo en el sector formal
se redujo en el presente año, muy señaladamente durante el primer semestre. En
particular, el número de trabajadores que cotizan en el Instituto Mexicano del
Seguro Social (IMSS) durante los primeros nueve meses del año se redujo en poco
más de 900 mil. Sin embargo, los indicadores disponibles para el segundo
semestre del año muestran que durante los últimos meses se ha frenado el
incremento en la tasa de desempleo abierto, situándose ésta en octubre en 6.8
por ciento, mientras que la pérdida de empleos en el sector formal de la economía
se ha comenzado a revertir. Destaca el hecho de que entre agosto y octubre se
presentó un incremento de cerca de 79 mil asegurados permanentes en el IMSS. De
este incremento, 75 mil correspondieron sólo al mes de octubre. En contraste,
en el periodo enero-julio este indicador había registrado una pérdida mensual
promedio de 70 mil 805 plazas de trabajo. Ante
la drástica caída en la captación de ahorro externo, la reducción ordenada
del déficit de la cuenta corriente, se constituyó como un objetivo fundamental
de la estrategia económica para 1995. Los resultados para el primer semestre de
1995 confirman la consecución de esta meta. En dicho periodo, la cuenta
corriente registró un déficit de 620 millones de dólares, cifra inferior en
13,197 millones de dólares a la observada en el mismo periodo de 1994. Cabe señalar
que en el segundo trimestre del presente año la cuenta corriente presentó un
superávit de 455 millones de dólares. Desde
el mes de mayo se registraron tendencias decrecientes de la inflación. Esto
refleja el hecho de que el impacto sobre la tasa de crecimiento de los precios
de la depreciación del tipo de cambio, el ajuste en los precios y tarifas públicos
y el aumento en la tasa general del Impuesto al Valor Agregado (IVA), hayan sido
absorbidos en los primeros meses del año 1994. Al cierre de octubre, el
incremento acumulado en el Índice Nacional de Precios al Consumidor ascendió a
43.6 por ciento. Las
perspectivas de crecimiento de 1996 estuvieron basadas en los avances logrados
durante dicho año. 1995 fue un año de ajuste, en general, se puede decir que
la política económica tuvo que enfrentar dos tipos de problemas: primero, uno
de flujos, en donde se hizo necesario corregir de manera ordenada un déficit en
la cuenta corriente que era claramente insostenible. Segundo, uno de acervos,
donde el abultado perfil de vencimientos de la deuda, tanto pública como
privada, condujo a una crisis de liquidez. Para
1996 se dan diversas influencias para mejorar: la Recuperación de la economía,
Promoción del empleo, Consolidación de la estabilidad en los mercados
financieros, Abatimiento de la inflación. El
eje que articuló los distintos instrumentos de política económica de 1997 fue
el de la reactivación económica, en un contexto de consolidación de la
estabilidad en los mercados financieros y de reducción de la inflación. La
reactivación, además, dio lugar a un proceso perdurable de crecimiento. La política
económica evitó la reincidencia de desequilibrios tanto internos como
externos, que se tradujeron en presiones inflacionarias o en déficit
insostenibles en la cuenta corriente. Era necesario que el crecimiento se
apoyara en el ahorro interno y en el cambio estructural de la economía. Esta
era la única manera de que el crecimiento eleve los niveles de vida de la
población. Es
importante destacar que después de un periodo de contracción económica, el
potencial productivo es superior al nivel de actividad y, por ello, la
recuperación se apoyó, en la reactivación en cada uno de los componentes de
la demanda agregada, conforme se fueron consolidando el dinamismo de la demanda
y se alcanzaron niveles superiores de utilización de la capacidad instalada,
también fue necesario impulsar una expansión de dicha capacidad. Sólo con una
adecuada correspondencia entre el crecimiento de la demanda agregada y la
capacidad productiva, se pudo mantener los equilibrios fundamentales que
aseguraron la persistencia de la expansión de la actividad económica y la
generación de empleo, a la vez que se promovió la estabilidad de precios. Equilibrio
presupuestal: La solidez de las finanzas públicas contribuyó de manera
importante a la estabilización de los mercados financieros, en virtud de que se
evitaron presiones sobre la demanda de fondos prestables. Esta línea de acción
se tradujo en una disminución gradual de las tasas de interés en el mercado
financiero. De hecho, el financiamiento de la inversión pública con ingresos
propios de constituyo, un esfuerzo considerable de ahorro. Ingresos
públicos: La política tributaria constituyo un estímulo adicional a la
inversión y a la contratación de nuevos trabajadores. La simplificación
administrativa se tradujo en una disminución de los costos que enfrentaban las
empresas, particularmente las de menor tamaño. De este modo, la política
tributaria estimulo significativamente la inversión productiva. Gasto
público: El aumentar la participación del gasto en inversión dentro del gasto
programable, y al promoverse la eficiencia con que se ejerce, pudo detonarse
mayores volúmenes de inversión privada. La calendarización del gasto, pudo
ser más pronunciada en la primera parte del año en relación con su
comportamiento habitual, también se dio continuidad al estímulo iniciado en
este sentido durante el último trimestre de 1995. Las
finanzas públicas desempeñan un papel central en la estrategia de la
recuperación económica, tanto a través de la composición de sus ingresos y
egresos, como a través de su nivel y su calendarización a lo largo del año. La
política de gasto público comprende dos estrategias: la primera, orientada a
apoyar la estabilidad de los mercados financieros a través de un adecuado nivel
acorde a los ingresos públicos; la segunda con el propósito de elevar tanto la
inversión pública como la privada, y se sustentará en una recomposición del
gasto público en favor de la inversión y el gasto en desarrollo social. El
compromiso adquirido de un equilibrio presupuestal, así como la firme conducción
de la política monetaria, apoyando la reducción de la dinámica inflacionaria.
De esta manera, se estimo que en 1996 la inflación, medida a través de la tasa
de crecimiento del Indice Nacional de Precios al Consumidor, seria de 20.5 por
ciento. En
lo que respecta a la inversión total, presento un incremento real anual de 4.0
por ciento durante 1996. Esta cifra implica una recuperación muy moderada
cuando se le compara con la contracción que este rubro se esperaba al cierre de
dicho año, que es de 27.4 por ciento. Cabe señalar que tanto el gasto de
capital del sector privado como del sector público mostraron variaciones reales
positivas del orden de 4.0 por ciento y 3.9 por ciento, respectivamente. El
aumento de la formación bruta de capital del sector privado fue el resultado de
varios factores. En
1997, el objetivo de reducir la inflación, junto con unas finanzas públicas
sanas, dio como resultado un entorno económico de mayor estabilidad, lo cual
contribuirá a la generación del ahorro interno y, al mismo tiempo a detonar la
inversión productiva. El
Presupuesto de Egresos para 1997 estubo basada en supuestos realistas que
garantizaban el cumplimiento de los objetivos planteados. El
déficit fiscal propuesto es resultado de un esfuerzo fiscal importante:
-
Excluyendo el costo de la reforma al sistema de seguridad social, el superávit
primario asciende a 4.04% del PIB, lo que representa un incremento de 0.47
puntos porcentuales respecto a 1996. -
Incluyendo el costo de la reforma al sistema de seguridad social, el superávit
primario asciende a 3.37% del PIB.
Los
principales supuestos del paquete fiscal para 1997 son los siguientes: El
propósito central de la política económica de la presente Administración es
crear condiciones perdurables para mejorar el nivel de vida de los mexicanos. Es
decir, condiciones que permitan la creación de oportunidades crecientes de
empleo bien remunerado y que posibiliten la atención integral de las
necesidades básicas de la población, en especial las de los grupos más
desprotegidos. Un
crecimiento económico vigoroso y sostenido, con estabilidad de precios, es la
condición fundamental para dar sustento a este propósito. Sólo con un
crecimiento continuo de la producción, se crearán los empleos necesarios para
atender plenamente la creciente oferta de trabajo. Asimismo, sólo con un
crecimiento sostenido se pueden generar los recursos necesarios para que el
Estado pueda cumplir con sus ineludibles responsabilidades sociales. Durante
1999,Actualmente la política económica enfrentará el gran reto de seguir
procurando tan importante propósito en un entorno incierto, por lo que sus
objetivos serán: Estrategia
de política económica en 1999 Los
elementos principales de la estrategia de política económica para 1999 fueron
los siguientes:
En
virtud de que el eje de la estrategia económica para 1999 lo constituyo el
estricto compromiso gubernamental de mantener sanas las finanzas públicas, y a
la luz de la fuerte caída en el precio del crudo, fue necesario actuar en
varios frentes. En
primer lugar, se requiso un enorme esfuerzo en materia de gasto público: en
1999, el gasto programable fue equivalente a 15.0 por ciento del PIB, que
representa casi 0.5 puntos porcentuales del producto menos que en 1998, lo que
constituyo el nivel más bajo de las dos últimas décadas. Cabe
resaltar que los gastos para cubrir las obligaciones públicas derivadas de la
reforma al sistema de seguridad social requerían recursos equivalentes a 1.1
por ciento del producto. A su vez, la evolución esperada de la recaudación
federal participable y las modificaciones propuestas a la Ley de Coordinación
Fiscal, hicieron que los recursos canalizados a través del Ramo 33
"Aportaciones Federales para Entidades Federativas y Municipios"
fuesen superiores en 13.5 por ciento real a los de 1998. En consecuencia,
durante 1999 los recursos disponibles para que las dependencias y entidades del
Ejecutivo Federal para atender sus responsabilidades fueron menores que los de
1998. Reducir aún más el nivel de gasto, pondría en riesgo la provisión de
bienes y servicios que son responsabilidad del sector público. En
segundo término, no obstante la fuerte restricción a que estaba sujeto el
gasto gubernamental, dada la magnitud de la caída en el precio del petróleo,
el esfuerzo de gasto tuvo que ser complementado por el fortalecimiento de las
fuentes estables y permanentes de ingresos, cuidando la equidad del sistema
tributario. En este sentido, por ser aprobado el conjunto de medidas que se
sometían a la consideración de esa Soberanía, los ingresos tributarios
alcanzarían en 1999 la proporción más alta de los últimos cuatro años, en
relación con el PIB.
En
1999 la estrategia para el desarrollo rural continuo con un enfoque integral que
impulso programas que elevaron la productividad de las actividades en el campo y
disminuyeron las condiciones de marginación que afectan a la población en el
medio rural. Para ello, el Proyecto de Presupuesto propuso destinar recursos 7.3
por ciento mayores en términos reales a los erogados en 1998. En
los últimos veinte años, el sistema fiscal mexicano ha sido objeto de una
transformación orientada a conformar una estructura tributaria moderna. La tasa
que se propuso a esa Soberanía es de 15 por ciento, teniendo un muy bajo
impacto promedio por familia, de apenas una tercera parte de un uno por ciento. Con
el objetivo de mantener la competitividad de nuestro sistema fiscal, se propuso
una reducción de la tasa empresarial de 34 a 30 por ciento, que se financiaría
a través de una ampliación de la base gravable. logro eliminar la deducción
inmediata de inversiones y acotando los beneficios del régimen de consolidación
fiscal. Con
el objeto de que esta reducción no se traduzca en una transferencia de
recaudación a los fiscos extranjeros y, especialmente, con el fin de brindando
un incentivo importante a la reinversión de utilidades, se propone que dicha
tasa se aplico únicamente a las utilidades que se mantienen en la empresa
generando empleos, siendo sujetas a la tasa de 35 por ciento las utilidades que
se retiren de la misma. Las
medidas mencionadas beneficiaron a todas las empresas de México,
independientemente de su tamaño, mientras que la deducción inmediata y la
consolidación fiscal sólo son aprovechadas por un reducido número de empresas
grandes. Asimismo, la promoción de la inversión extranjera directa. La
política económica tiene como propósito fundamental incrementar de manera
permanente el nivel de bienestar de nuestra sociedad. Para alcanzar este fin, es
imprescindible promover el crecimiento económico sostenido con estabilidad de
precios, que propicie la creación de empleos, que permita atender las
necesidades de alimentación, salud y educación de la población, y que genere
los recursos necesarios para combatir las condiciones de marginación que aún
aquejan a diversos sectores y regiones de nuestro país. En
este contexto, durante el año 2000 la política económica tuvo los siguientes
objetivos:
En
particular, en el año 2000 la estrategia económica continuo sustentándose en
las siguientes líneas de acción:
La
política de gasto público ha sido un instrumento estratégico para cumplir con
los objetivos de crecimiento con estabilidad. En el 2000, su nivel es compatible
con las metas fiscales y económicas que se plantean; su asignación entre los
diferentes rubros, dependencias, entidades y funciones públicas guarda una
estrecha relación con los propósitos de desarrollo con equidad; y, su manejo
se realizará en apego a criterios de estricta disciplina fiscal y de
transparencia. Los objetivos de la política de gasto son: La
política social para el año 2000 se oriento a consolidar los programas que
incrementan y mejoran la cobertura de los servicios sociales básicos, con énfasis
en educación, salud y la infraestructura social básica en el ámbito local.
Para ello, el gasto social aumento a una tasa real de 5.9 por ciento con
respecto a 1999; destaca la propuesta Al
término de la presente Administración, los recursos destinados al gasto social
habrán acumulado un crecimiento 4.6 veces mayor que el del gasto programable,
alcanzando la mayor proporción dentro de este rubro, así como un máximo histórico
en términos per cápita. Por su parte, el gasto destinado a los programas para
mejorar las condiciones de vida de la población en situación de pobreza
extrema, se habrán incrementado en casi 20 por ciento en términos reales,
entre 1994 y el 2000. En
el 2000, se redoblaron los esfuerzos en los programas dirigidos a abatir las
condiciones de inseguridad pública que vulneran tanto la convivencia social,
como el patrimonio de los individuos; ésta es una tarea que involucra a la
sociedad y a los tres órdenes de gobierno. Para estos propósitos, se destino,
en el marco del Sistema Nacional de Seguridad Pública, recursos federales que
representan un incremento de 17.7 por ciento en términos reales con respecto a
1999, y un crecimiento real de 209.1 por ciento durante los cuatro años de
vigencia del Programa Nacional de Seguridad Pública. Con
el propósito de alcanzar las metas de crecimiento económico en el 2000, el
presupuesto destino recursos para ampliar y modernizar la infraestructura
productiva en renglones estratégicos para el país. La inversión pública se
concentro en el sector energético, hidrocarburos y electricidad, en obras de
infraestructura carretera, así como en proyectos de agua urbanos y
agropecuarios. La inversión total impulsada por el sector público,
presupuestaria y financiada, aumento en 14.4 por ciento real en el 2000 con
relación al año anterior. Con ello, la inversión física impulsada por el
sector público respecto al PIB fue la más alta de la última década. Al
subir Doctor Ernesto Zedillo como presidente de la República se encontró con
una economía totalmente en crisis, todo esto ocasionado por los malos manejos
del representante del sexenio anterior y con un error de diciembre que auguraba
una devaluación de la cual sería muy difícil de superar. El
Presidente Zedillo, como doctor en economía, puso todos sus conocimientos y su
empeño para sacar al país de la crisis que vivía y que parecía difícil de
sobrellevar, para esto él designó a las personas más conocedoras, eficientes
y capaces en los diversos sectores del país, enfocándose más hacia la
macroeconomía del país. Muy
pocas personas creían en la capacidad del actual dirigente para la reactivación
de la economía nacional, sin embargo, con constancia, inteligencia y sobre todo
puso empeño para sacar al país de una de las crisis más difíciles de superar
en los últimos sexenios. Para
llevar acabo la difícil tarea de reactivación de la economía nacional,
Ernesto Zedillo implemento la creación de empleos; esto fue notorio, ya que
durante cierto periodo hubo un incremento constante en el sector laboral, lo
cual fue notorio con la creación de Maquiladoras, entre otras empresas. Durante
su sexenio se reportó el mayor índice de empleo alcanzado en el país,
demostrando su capacidad intelectual en los conocimientos de la economía (
tanto macro como micro). PANORAMA
GENERAL DE LA ECONOMÍA EN 2000 Y PERSPECTIVAS DEL SECTOR PRIVADO PARA 2001 Durante
2000, el desempeño de la economía mexicana resultó sustancialmente mejor que
el anticipado al inicio del año. Esto fue consecuencia de un entorno externo
muy favorable y de la aplicación de políticas macroeconómicas prudentes. En
contraste, para 2001 se espera un
deterioro del entorno internacional que seguramente afectará la evolución de
la economía nacional. No obstante lo anterior, los elementos de solidez con que
cuenta la economía del país y la aplicación preventiva de las políticas
monetaria y fiscal permitirán un ajuste ordenado. En este capítulo se hace un
breve recuento de la evolución de la economía en el año 2000 y luego se
presentan las perspectivas del sector privado con respecto a la evolución de
las principales variables económicas en 2001. Aspectos
Sobresalientes de la Evolución de la Economía y de la Aplicación de la Política
Monetaria en 2000 El
efecto neto que el entorno internacional ejerció sobre la economía mexicana
durante 2000 resultó positivo. Entre los factores que influyeron de manera
favorable destacan las siguientes: (a)
un crecimiento de la economía de los Estados Unidos mayor que el esperado; (b)
un incremento significativo del precio internacional del petróleo; y (c)
una mejoría de las condiciones de acceso a los mercados internacionales de
capital. Sin embargo, en los últimos meses de 2000 también se presentaron
influencias del exterior que incidieron desfavorablemente. Entre éstas cabe
mencionar: (a)
la caída del precio internacional del petróleo; y (b)
la confirmación de la desaceleración económica en los Estados Unidos. Como
se comenta en el Capítulo II, el deterioro en el entorno internacional a
finales del año no afectó significativamente el desenvolvimiento de la economía
nacional. Así, los efectos positivos de la expansión en los Estados Unidos,
del elevado precio del petróleo y del comportamiento favorable de los flujos de
capital, contribuyeron al crecimiento económico y a la estabilidad del tipo de
cambio. Esta última constituyó un factor coadyuvante del proceso
desinflacionario. En
2000, la economía mexicana registró una tasa de crecimiento superior a la
esperada, así como una inflación congruente con el objetivo y
significativamente menor que el pronóstico de los analistas del sector privado
al inicio del año. Estos resultados positivos se dieron a la par de una situación
favorable en el mercado laboral, ya que se registró un aumento tanto del empleo
como de los salarios reales. En
lo que hace a las cuentas externas, los déficit de la balanza comercial y de la
cuenta corriente se incrementaron en relación con los observados en 1999. Esto
último es atribuible a que la expansión de la demanda agregada y el
fortalecimiento del peso frente al dólar de los Estados Unidos más que
compensaron los efectos propicios de los elevados precios del petróleo y del
crecimiento de las exportaciones no petroleras. Una fracción sustancial del déficit
en cuenta corriente fue financiada con flujos de inversión extranjera de largo
plazo. El
incremento anual de los precios al consumidor al cierre de 2000 fue de 8.96 por
ciento, el más bajo de los últimos seis años. De esta manera, por segunda
ocasión consecutiva, se logró con holgura la meta correspondiente. En el año,
la inflación general disminuyó 3.36 puntos porcentuales. Este descenso y el
cumplimiento de la meta se explican principalmente por los siguientes factores:
La
inflación subyacente tuvo un mejor desempeño que la inflación general, ya que
disminuyó a mayor velocidad y terminó el año en un nivel inferior a la del
INPC. Por tanto, los fenómenos que en 1999 contribuyeron de manera tan
importante a la baja de la inflación general, no tuvieron el mismo efecto en
2000. Esto se debió a que la inflación de los bienes agropecuarios fue mayor
que la del año anterior y que la general. Asimismo, la inflación anual de los
bienes administrados y concertados y la que registró el subíndice de precios
de los servicios educativos fue más elevada que la del INPC. La mayor
contribución al proceso de desinflación la tuvo el sector de mercancías, si
bien la inflación en el sector servicios también descendió considerablemente.
Hacia el final del año se observó un relativo estancamiento en el descenso de
la inflación general y una menor velocidad en el ritmo al que venía bajando la
inflación subyacente. La autoridad monetaria intensificó en seis ocasiones la
postura restrictiva de la política monetaria. El propósito primordial de
dichas modificaciones fue alcanzar el objetivo de inflación para 2000 y, con énfasis
creciente, asegurar una trayectoria de mediano plazo congruente con la meta de
lograr una tasa de inflación menor que 6.5 por ciento en 2001 y de 3 por ciento
en 2003. A partir de marzo las expectativas de inflación del público acerca de
la tasa de inflación para 2000 se situaron ya por debajo de la meta de 10 por
ciento. Los
efectos de la intensificación de la restricción monetaria sobre las tasas de
interés internas se perciben con mayor claridad a partir del incremento del
"corto" acordado el 16 de mayo. Con este fin, conviene comparar la
evolución en el periodo de las tasas de interés externas
con la de las internas. Después del "corto" referido, las tasas de
interés internas, nominales y reales, se incrementaron o se mantuvieron
constantes aun cuando la tasa de interés externa se haya reducido. El resultado
de ello fue que se amplió la brecha entre ambas Lo
anterior se tradujo a fines de año en niveles de tasas internas nominales
ligeramente superiores a los observados al inicio de 2000. Por su parte, las
tasas reales terminaron el año en un nivel sustancialmente más elevado, en un
contexto de tasas externas ligeramente inferiores a las prevalecientes al inicio
del periodo. Ello sugiere que las modificaciones en la
postura de la política monetaria han llevado a una disociación parcial entre
las tasas internas y las externas. Dado
el rezago considerable con el que las acciones de la política monetaria inciden
sobre la evolución de la economía y de los precios, la elevación de las tasas
de interés internas todavía no se ha traducido en una franca desaceleración
del gasto interno. Confirmando esta apreciación, los datos más recientes señalan
que éste aún crece a un ritmo vigoroso. A
su vez, después de una disminución significativa en enero de 2000, los
incrementos nominales de los salarios contractuales se mantuvieron en un nivel
relativamente constante durante la mayor parte del año, mostrando la misma
inercia que se ha constatado en años anteriores. Debido a dicha inercia, será
de suma importancia que desde enero de 2001 las revisiones salariales sean
congruentes con el objetivo de inflación de 6.5 por ciento propuesto para el año,
y con los incrementos sostenibles de la productividad de la mano de obra.15 Debido
a lo anterior, así como a los fenómenos de índole externa ya mencionados, el
año 2000 culminó con una postura de la política monetaria más restrictiva.
Los ajustes del "corto" acordados a lo largo del año estuvieron
enfocados a limitar el efecto sobre el crecimiento de los precios de los
factores enumerados anteriormente. Perspectivas
del Sector Privado para 2001 Pronóstico
sobre los Principales Determinantes de la Inflación Desde
la publicación del pasado Informe sobre la Inflación, los pronósticos de la
mayoría de los analistas respecto a las principales variables externas que
influyen sobre el desempeño de la economía mexicana presentaron un deterioro
importante. En particular, es conveniente
destacar los siguientes: (a)
El crecimiento anual esperado para la economía de los Estados Unidos en el
cuarto trimestre de 2000 se redujo ligeramente a 2.3 por ciento y la expectativa
para el año se ajustó de 5.2 por ciento en septiembre a 5.1 por ciento
actualmente 16 . Sin embargo, el pronóstico para 2001 se revisó
sustancialmente a la baja, al pasar de 3.7 por ciento en septiembre a 1.8 por
ciento a la fecha 16 . Los analistas del sector privado esperan que en 2001
dicha economía no crezca en el primer trimestre y lo haga a tasas de 1.1, 2.9 y
3.6 por ciento en el segundo, tercero y cuarto trimestres del año. (b)
El precio promedio estimado por los analistas del sector privado para la mezcla
mexicana de petróleo de exportación en el año 2001 se redujo de 20.85 dólares
por barril en septiembre
a 19 dólares por barril en enero. Por su parte, tomando en cuenta la cotización
a futuro del petróleo WTI al 25 de enero y su diferencia con el precio de la
mezcla mexicana en diciembre de 2000, se anticipa en 2001 un precio promedio de
la mezcla mexicana de 18.52 dólares por barril. Los
pronósticos sobre el tipo de cambio para el cierre de 2001, provenientes de la
encuesta que levantó el Banco de México el 23 de enero de 2001 entre los
analistas del sector privado, se modificaron ligeramente al alza. De acuerdo con
dicha encuesta, a finales de enero el sector privado anticipaba que el tipo de
cambio al cierre de 2001 sería de 10.60 pesos por dólar. La encuesta también
señala que los niveles esperados para el tipo de cambio en febrero, marzo y
abril son, respectivamente, 9.92, 10.01 y 10.06 pesos por dólar. Por
su parte, durante diciembre de 200 el precio de los futuros del peso se vio muy
afectado por el cambio de percepción que tuvo lugar respecto del crecimiento de
la economía de los Estados Unidos en 2001 y por la caída del precio del petróleo.
Lo anterior dio lugar a una importante corrección al alza del tipo de cambio
"spot" y de los futuros del peso (Gráfica 29). Estos fenómenos se
intensificaron en los primeros días de enero. Así, en la tercera semana de ese
mes el precio futuro del tipo de cambio a diciembre de 2001 se situó en 10.82
pesos por dólar. Otra
variable que influye de manera importante sobre la inflación es el salario.
Para enero, febrero y marzo de 2001, los analistas consultados en las encuestas
que levanta el Banco de México anticipan que los aumentos saláriales serán,
respectivamente, de 9.9, 9.5 y 9.2 por ciento. Esto indica que esperan una
importante corrección a la baja de la tasa de crecimiento de los salarios
nominales. Un
tercer factor que incide de manera significativa sobre el proceso inflacionario
y consecuentemente sobre las expectativas de inflación lo constituyen los
ajustes que se deciden para los precios administrados y concertados. Con relación
a la evolución esperada para dichos precios, hay que destacar que de acuerdo
con los Criterios Generales de Política Económica, los precios y tarifas que
aplican los organismos y empresas públicas se ajustarán primordialmente en línea
con la inflación objetivo para 2001 y que los precios de los bienes y servicios
públicos que son utilizados como insumos en los procesos productivos se
determinarán con base en su referencia internacional. Por
lo que se refiere a la expansión del PIB, las estimaciones para 2000 se han
ajustado al alza, al pasar de 6.71 por ciento en la encuesta de septiembre a
7.17 por ciento en la de diciembre. Asimismo, para el cierre del mismo año, los
especialistas consultados por el Banco de México anticipan incrementos del
consumo y de la inversión de 7.2 por ciento y 10.4 por ciento, respectivamente.
En cuanto al sector externo, pronostican un déficit en cuenta corriente de
17,313 millones. Finalmente,
los analistas estiman que la inversión extranjera directa sumó 13,012 millones
de dólares y que el déficit fiscal resultó en 2000 de 0.85 por ciento como
proporción del PIB. Los
indicadores sobre el clima de los negocios y el nivel de confianza que se
recogieron en la más reciente encuesta del Banco de México mostraron un
debilitamiento del optimismo que se había reportado en los últimos meses. Según
los consultores encuestados, los principales factores que podrían obstaculizar
la actividad económica durante los próximos meses son los siguientes: la
debilidad de los mercados externos y de la economía mundial (28 por ciento de
las respuestas para cada uno); el elevado costo del financiamiento interno (14
por ciento de las respuestas); y el nivel del precio de exportación del petróleo
(10 por ciento de las respuestas). Para
2001 el crecimiento real del PIB esperado por los analistas encuestados se ajustó
de 4.56 por ciento en septiembre de 2000 a 3.83 por ciento en enero. A la vez,
pronostican un déficit de la balanza comercial y de la cuenta corriente de
12,445 y 22,708 millones de dólares, respectivamente. Asimismo, los consultores
estiman un incremento de las exportaciones no petroleras de 11.6 por ciento y
una disminución de las exportaciones petroleras de 14.6 por ciento. Por otra
parte, se anticipa que las importaciones aumentarán 11.8 por ciento. Finalmente,
los analistas esperan un flujo de inversión extranjera directa de 13,047
millones de dólares para el año. En
cuanto a los pronósticos relativos al déficit fiscal para 2001, la encuesta de
enero señala que éste será de 0.69 por ciento como proporción del PIB. Expectativas
de Inflación del Sector Privado Los
pronósticos de la inflación mensual para enero, febrero y marzo se han
mantenido prácticamente constantes. Dichos pronósticos implican que la inflación
anual descenderá de 8.96 en diciembre de 2000 a 8.55 en marzo de 2001 Expectativas
de Inflación Mensual y Anual Por
ciento Mensual
Anual Enero
1.11 8.71 Febrero
0.75 8.56 Marzo
0.54 8.55 Las
expectativas de inflación para los siguientes doce meses se ajustaron a la baja
y las referentes a 2001 aumentaron ligeramente. De acuerdo con las encuestas que
recaba el Banco de México, la expectativa de inflación para el año 2001 pasó
de 7.81 por ciento en septiembre de 2000 a 7.87 en enero de 2001. Cabe destacar
al respecto que algunos consultores incorporaron en sus expectativas los efectos
de una posible reforma fiscal. Asimismo, es importante subrayar que el nivel de
la inflación esperada para 2001 resulta aún incompatible con el objetivo de
alcanzar en el año una inflación que no exceda de 6.5 por ciento. Finalmente,
la inflación esperada para 2002 se ubica en 6.28 por ciento Los
ajustes observados en la percepción del riesgo país, la volatilidad cambiaria
y la mayor restricción monetaria han inducido un aumento de las tasas de interés
en todos los plazos menores que un año. Sin
embargo, la curva de rendimientos de los Cetes se ha invertido, lo cual refleja
claramente una expectativa de descenso tanto de la inflación como de las tasas
nominales. Por
lo datos recaudados anteriormente, se sabe que la política monetaria que hasta
ahora ha empleado y piensa llevar a cabo Vicente Fox, es una política monetaria
muy restrictiva con el fin de generar una gran cantidad de ingresos para el
crecimiento constante del país. Se
cree que esta medida de política monetaria no es la mas conveniente por la
situación económica que se vive actualmente; ya que al serles retirado bonos,
vales de despensa, entre otras ayudas para el sector mas necesitado, se fomenta
una pobreza mayor a la ya existente. El
presidente Fox en su actual gobierno esta contemplando al país como una empresa
(tal vez como manejo la Coca- Cola de México), sin olvidar que la situación
económica de México no se puede dirigir como una empresa, ya que al olvidarse
de esto conlleva a perder la soberanía nacional al manejar al país como una
empresa transnacional ante los ojos del mundo; ya que la relación que lleva por
ejemplo con el presidente de Estados Unidos, George Bush deja ver claramente la
situación el lugar que él le otorga a México al llevar su política económica
casi a la par de la del país vecino; pareciendo que el Señor Presidente se
olvida de que ambos países y amabas economías son totalmente diferentes y lo
aplicable en una no procede en otra. Para
concluir el análisis, se puede decir que aparentemente el Presidente Fox
pretende comerciar con la soberanía del país, que le ha brindado de todos los
derechos y concesiones que goza actualmente, así como con sus conciudadanos, su
cultura y sus riquezas. No
olvide Señor Fox, que usted se debe al pueblo que deposito su confianza y
esperanza de un México mejor en su persona, esperando que no decepcione al
pueblo, al dirigir México como debe ser, para salir de la situación económica
que se vive actualmente. CONCLUSION. Para
finalizar este trabajo y después de mucho tiempo de análisis se puede concluir
que la política monetaria en combinación con la Fiscal, implementadas por el
gobierno del Doctor Ernesto Zedillo fue la apropiada para reactivar a la economía
ya que en la brecha en la que se encontraba era para que el país tardara un
poco mas en salir, considerando la magnitud del problema al que se enfrentaba
esto aunado a la avanzada crisis en la que se encontraba el país. Por
su parte el presidente Fox, en su intento de querer manejar una política
restrictiva esta llevando al país de regreso a la crisis, ya que esta tomando
medidas muy drásticas para "reactivar la economía"; el presidente
Vicente Fox, está considerando al país como una empresa, situación que los
mexicanos están viendo con malos ojos, ya que en lugar de ayudar a los más
necesitados del país, los esta perjudicando esto sin dejar atrás las
complicaciones que se le presentan ya que para utilizar este tipo de
instrumentos necesita la aprobacion del congreso, y esto llevara consigo una
seria y minuciso análisis de ambas políticas. Los
problemas económicos de la nación no han sido resueltos, no después del duro
periodo que se enfrento en el sexenio pasado; pero se avanzo y se hizo con pasos
seguros hacia lo que podría ser la mejor etapa del país, esto con la
continuidad del desarrollo y la mano firme de la persona que la conduzca, es por
ello que la continuidad es la clave del éxito que sede se alcanzara con la
actual administración, y esto solo se puede lograr con la combinación de ambas
políticas Monetaria y Fiscal, pues una de la otra son complementarias. Autor: Cinthia
Elvira Escudero Cruz
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