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Ética, Economía y Empresa: Hacia un enfoque holístico

Resumen: No cabe duda que "no hay nada nuevo bajo el sol". En medio de la vorágine de las nuevas realidades de la globalización económica, la revolución tecnológica de la información , la "hipercompetencia" empresarial, la fe en las llamadas "ventajas competitivas" y el culto -casi fanático - al mercado y al crecimiento económico a ultranza, están surgiendo, cada vez con más frecuencia, pronunciamientos y actitudes en el sentido de que la dimensión ética debe reintegrarse plenamente como el centro de toda reflexión y práctica en los esfuerzos para el desarrollo en todos los ámbitos de la acción humana.(V)
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Autor: Víctor Manuel López Álvarez

No cabe duda que "no hay nada nuevo bajo el sol". En medio de la vorágine de las nuevas realidades de la globalización económica, la revolución tecnológica de la información , la "hipercompetencia" empresarial, la fe en las llamadas "ventajas competitivas" y el culto -casi fanático - al mercado y al crecimiento económico a ultranza, están surgiendo, cada vez con más frecuencia, pronunciamientos y actitudes en el sentido de que la dimensión ética debe reintegrarse plenamente como el centro de toda reflexión y práctica en los esfuerzos para el desarrollo en todos los ámbitos de la acción humana; y de manera muy concreta en los relativos a la economía, el mercado y la empresa.

Como lo ha señalado - con toda atingencia - Amartya Sen, en su obra "Sobre Ética y Economía", no sólo el denominado "padre de la economía moderna" , Adam Smith, fue catedrático de Filosofía Moral de la Universidad de Glasgow, sino que durante mucho tiempo se consideró a la Economía como una rama de la Ética; incluso, en un buen lapso la ciencia económica se enseñaba en Cambridge, Inglaterra, como una parte de la "Diplomatura en Ciencias Morales".

Estimamos que lo que ha prevalecido en la economía moderna es el enfoque logístico, praxeológico, administrativo y cuantitativo, centrado en las cosas, áreas en las cuales se han logrado avances muy importantes; no obstante, es necesario rescatar la perspectiva humanista, ética, social y cualitativa, "centrada en la persona" (para ponerlo en términos de Carl Rogers); y, en tal sentido, dar un viraje hacia los orígenes.

Nadie lo ha expresado mejor que un ciudadano universal como Octavio Paz, en su alocución ante la Academia Sueca de Ciencias y Artes, al recibir el Premio Nobel de Literatura:


"El mercado es un mecanismo eficaz pero, como todos los mecanismos, no tiene conciencia y tampoco misericordia. Hay que encontrar la manera de insertarlo en la sociedad para que sea la expresión del pacto social y un instrumento de justicia social y equidad. Las sociedades democráticas desarrolladas han alcanzado una prosperidad envidiable; asimismo, son islas de abundancia en el océano de la miseria universal. El tema del mercado tiene una relación muy estrecha con el deterioro del medio ambiente. La contaminación no sólo infesta el aire, a los ríos y a los bosques, sino a las almas. Una sociedad poseída por el frenesí de producir más para consumir más tiende a convertir las ideas, los sentimientos, el arte, el amor, la amistad, y las personas mismas en objetos de consumo. Todo se vuelve cosa que se compra, se usa y se tira al basurero. Ninguna sociedad había producido tantos desechos como la nuestra. Desechos materiales y morales"

Ciertamente, estamos presenciando una creciente aceptación en el sector empresarial de que las prácticas de transparencia y los valores éticos contribuyen no sólo a mejorar la competitividad económica de un sector productivo o de un país, sino también al sostenimiento de un entorno político estable y evolutivo. La corrupción, de implicaciones esencialmente morales, socava la existencia de las reglas en el mercado, aumenta los "costos de transacción" y ahuyenta el ahorro y la inversión sanos y productivos.

Hay un consenso cada vez mayor en el sentido de que la empresa tiene una gran responsabilidad social, y de que todos debemos contribuir a:

     a) Promover y adoptar mejores prácticas éticas al interior de las empresas.

     b) Promover la vigilancia de la transparencia de las empresas.

     c) Demandar la transparencia en el sector público.

     d) Promover y apoyar el surgimiento de instituciones públicas, privadas, y de la sociedad civil en favor de los valores éticos, la transparencia y la anticorrupción.

Es cada vez más evidente que la responsabilidad social de las empresa no es sólo responsabilidad de la mismas, sino de todos los que - de una manera u otra- tenemos que ver con ellas.

En el devenir histórico del fenómeno de la globalización ha habido un proceso de transición en los criterios rectores de los negocios internacionales desde las "ventajas absolutas" (de Adam Smith) hasta las "ventajas competitivas" (de Michael Porter), pasando por las "ventajas relativas" (de David Ricardo y, en su versión ampliada, de Heckscher y Ohlin). Más recientemente, se ha realizado el "salto cuántico" de las "ventajas competitivas básicas" a las "ventajas competitivas sustentables" en el marco de la llamada "competitividad sistémica" o "competitividad estructural" , que alude no solamente al ámbito de la empresa, el microeconómico, sino también al mesoeconómico, al macroeconómico, al internacional, al institucional, y al relativo al sistema político y social (OCDE, René Villarreal, Esser y Meyer-Stamer , entre otros).

Es necesario contribuir a un "salto cualitativo" hacia un concepto de competitividad que llamaríamos "holístico" ( la "competitividad holística") el cual esté basado en el -parafraseando otra vez a Carl Rogers- "enfoque centrado en la persona", y que contemple cuando menos tres desplazamientos con fuertes ingredientes éticos, a nuestro juicio, fundamentales:

     a) De la economía con eje especulativo, concentrador del ingreso y generador de pobreza, a la economía con eje productivo, de distribución equitativa del ingreso y erradicador de pobreza.

     b) De la sociedad con eje excluyente, singular y marginador, a la sociedad con eje incluyente, plural y participativo.

     c) De la técnica con eje deshumanizador y depredador del medio ambiente, a la técnica con eje humanista y de respeto por la naturaleza.


Víctor Manuel López Álvarez
Maestría en Administración Internacional
Coordinador
Universidad Iberoamericana Tijuana
Correo Electronico: vmla@tij.uia.mx


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