Ilustrados comunidad mundial educativa
Inicio | Escribenos
User: Pass: Recordar ó (Registrate!)

| !Publicar Articulo¡

Agricultura intensiva: prácticas que deterioran los recursos locales

Resumen: Entendemos que la agricultura no tendría razón de existir si no es por las tres funciones básicas que recibe del medio ambiente (Mateo (dir), 1996): fuente de recursos naturales, receptor de efluentes y soporte de actividades; por lo que en el área de economía nos preocupamos por profundizar en el análisis de los impactos que la propia actividad agraria provoca sobre los recursos que le sirven de base , de manera que la problemática que aquí detectamos es que las prácticas de agricultura intensiva están degradando el medio que la sustenta.
4,450 visitas
Rating: 0
Tell a Friend
Autor: Instituto de Socioecología y Estudios Campesinos

En el apartado IV.2.4. se expusieron los aspectos que caracterizan la pé rdida progresiva del importante paisaje cultural que es la Vega de Granada, tales como las tensiones urbanístico-agrarias que inducen procesos de ocupación urbana de este espacio con parcelaciones ilegales, construcciones de vías de comunicación, recalificaciones de suelo urbanizable, implantación de zonas industriales, comerciales, etc., degradación del sistema de acequias, caminos y edificaciones tradicionales, canalización y contaminación de ríos, extracciones de tierras, etc. Un inmenso número de afecciones que están comprometiendo las potencialidades agrobiológicas de este espacio.

Entendemos que la agricultura no tendría razón de existir si no es por las tres funciones básicas que recibe del medio ambiente (Mateo (dir), 1996): fuente de recursos naturales, receptor de efluentes y soporte de actividades; por lo que en el área de economía nos preocupamos por profundizar en el análisis de los impactos que la propia actividad agraria provoca sobre los recursos que le sirven de base , de manera que la problemática que aquí detectamos es que las prácticas de agricultura intensiva están degradando el medio que la sustenta.

Se pueden listar una serie de criterios operativos para evaluar la sustentabilidad de la agricultura, que nos proporcionan conocimiento del aprovechamiento que el agroecosistema ideal o sostenible haría de las funciones que le aporta el medio ambiente y de las que depende su pervivencia. Así, Guzmán Casado en Introducción a la Agroecología como desarrollo rural sostenible (2000: 97-106), caracteriza el sistema agrológico sostenible a través de los siguientes criterios de acuerdo con Gliessman (1990: 380):

- La sostenibilidad es indisociable de la autonomía , de modo que podemos caracterizarla observando el grado mayor o menor de dependencia de inputs externos (energía, materiales o informació n). Cuanto más baja sea la dependencia y más alto el nivel de autosuficiencia mayor será el grado de autonomía y autodependencia del agroecosistema.

- La producción depende además de la renovabilidad de los recursos que utiliza. Quiere esto decir que la mayor o menor sostenibilidad es función del grado mayor o menor de utilización de recursos renovables que sean además localmente accesibles.

- La productividad es la capacidad de un agroecosistema para satisfacer necesidades y servicios ambientales, por lo que la aceptación de los límites y potencialidades locales , es una condición de la sostenibilidad. De lo contrario, una intensa modificación de las condiciones locales aumenta la fragilidad y causa efectos no deseables sobre la productividad.

- Un agroecosistema homogeneizado y simplificado, es más frágil y tiene menor capacidad de estabilidad y resilencia, ya que reduce toda posibilidad de explotar sinergismos y complementariedades que surgen al combinar los beneficios de diferentes cultivos, árboles y animales. Por ejemplo, la biodiversidad en animales y plantas facilita la lucha contra las plagas, mientras que el monocultivo hace más vulnerable al medio favoreciendo su propagación. Al igual que ocurre con los ecosistemas naturales cuya capacidad de automantenerse y autorreproducirse dependen del grado biodiversidad que contengan, la capacidad de pervivir en el tiempo de un agroecosistema aumenta conforme mayor sea su diversidad biológica y cultural.

- Con relación a esto último la sostenibilidad aumenta como consecuencia de la utilización del conocimiento y la cultura de la población local .

- La pervivencia del sistema depende de la disponibilidad de productos suficientes para el abastecimiento interno o incluso para la adquisición (mediante exportaciones) de otros bienes y servicios necesarios.

El tipo de agricultura intensiva ha tenido como consecuencia un crecimiento agrario caracterizado por el incremento constante de la base física de producción y del consumo y por la ignorancia de las limitaciones ambientales. De este modo se originan un conjunto de externalidades negativas que son los síntomas de la insostenibilidad de nuestro ecosistema agrario, y que se ponen de manifiesto si revisamos con los criterios de sostenibilidad que acabamos de listar, el estado actual de la agricultura en la Vega de Granada: alta dependencia de inputs externos de energía, materia e información; degradación de recursos no renovables como el suelo; sobreexplotación y alteración de la calidad del recurso agua; pérdida de diversidad biológica y cultural; expansión de los monocultivos y disminución de las rotaciones; reducción de las posibilidades de sinergia entre los componentes del agroecosistema; pérdida del conocimiento y la cultura tradicional.

 


Cuadro.2. Efectos negativos de la agricultura intensiva

Recurso
Externalidad
Acciones
Suelo -Erosión hídrica y eólica - Eliminación de la flora en terreno inculto - Laboreo excesivo y profundo

- No reposición de materia orgánica

- Quema de residuos de cosechas

  -Degradación química y exceso de sales - Sobrepastoreo

- Riego con agua salobre

- Intrusión marina por sobreexplotación de acuíferos

- Aplicación de plaguicidas y

abonos industriales

  -Degradación biológica y física - Laboreo excesivo y profundo

- No reposición de materia orgánica

- Quema de residuos de cosechas

- Sobreacumulación de estiércol

Atmósfera -Efecto invernadero y cambio climático

-Reducción de la capa de ozono

-Lluvia ácida

-Polución

- Combustión de motores de maquinaria agrícola

- Aplicación de plaguicidas y abonos industriales

- Quema de residuos de cosechas

- Sobreacumulación de estiércol

Agua -Contaminación de los recursos marinos y fluviales - Aplicación de plaguicidas y abonos industriales

- Sobreacumulación de estiércol

Recursos genéticos -Pérdida de diversidad genética y conocimiento agropecuario - Siembra de híbridos y variedades exógenas, y explotación de razas de ganado con base genética reducida e inadaptada a ecosistemas locales
Vida salvaje -Disfuncionalidades fisiológicas

-Muerte

- Aplicación de plaguicidas y abonos industriales

- Quema de residuos de cosechas

Seres humanos -Disfuncionalidades fisiológicas

-Muerte

- Aplicación de plaguicidas y abonos industriales

Fuente: Guzmán Casado (2000: 59).

Para caracterizar los efectos de la agricultura intensiva sobre el  ámbito espacial que nos ocupa, hemos buscado los posibles trabajos que se hayan desarrollado sobre evaluación de las externalidades en la Vega de Granada. Con este fin nos pusimos en contacto con el CIFA y con el CSIC en Granada, donde a su vez nos remitieron al Instituto de Sociología y Estudios Campesinos de Córdoba (ISEC), en donde existe un grupo de investigación en agricultura ecológica, que utiliza la Historia Agraria como una ciencia que nos permite identificar en el tiempo, los factores que han provocado las transformaciones en la dinámica de los agroecosistemas y son responsables de las patologías actuales. Al mismo tiempo esta visión, una vez fijadas las causas de la enfermedad, aporta elementos de análisis para elaboración de estrategias de desarrollo sustentable en el medio agrario. Con esta metodología este grupo de trabajo del ISEC ha elaborado indicadores de sustentabilidad del agroecosistema de la Vega de Granada, que permiten evaluar las externalidades de la agricultura sobre los recursos suelo, atmósfera, agua, recursos genéticos y vida salvaje de la Vega de Granada. En la entrevista que mantuvimos con G. Guzmán, se nos comunicó que este trabajo se encuentra en fase de publicación, y esperamos que pueda contribuir a la elaboración del sistema de indicadores municipales de Granada.

Si bien el ámbito de estudio se centra en el término de Santa Fe, este agroecosistema donde el nivel de sustentabilidad se encuentra muy por debajo del estado deseable, es presentado como representativo de los daños alcanzados por la agricultura capital-intensiva de Andalucía, y por tanto pensamos que las conclusiones del diagnóstico que de este territorio se derivan, son en buena medida extrapolables a la Vega del municipio de Granada, teniendo en cuenta las analogías entre ambos territorios y las prácticas agrarias que en ellos se han sucedido históricamente.


Degradación del suelo

El suelo es esencial en la producción agrícola, soporte del cultivo y reserva de agua y nutrientes. No se trata de un medio inerte e inestable, sino de un sistema complejo con unos componentes físicos, químicos y biológicos interactuando en equilibrio diná mico, sobre el que intervienen diversas prácticas agrícolas (Mateo (dir), 1996). La integración de las técnicas agrí colas en su entorno ambiental, debería tener por tanto, como objetivo primordial la conservación del suelo que le aporta funciones ecoló ;gicas indispensables (ciclo de los nutrientes, soporte y hábitat de los organismos, reserva hídrica, etc.). Todo lo contrario, la degradación del recurso suelo es paradójicamente una de las principales afecciones de la agricultura intensiva en la Vega de Granada.

Según la FAO (1980), los procesos de deterioro del suelo son aquellos que rebajan la capacidad actual y potencial del suelo para producir cualitativa y/o cuantitativamente bienes o servicios , diferenciando estos tipos: erosión hídrica y/o eólica, exceso de sales (salinización y sodización), degradación química, degradación física y degradación biológica.

Esta degradación, tiene importantes consecuencias (Dorronsoro, 1997) que empeoran las propiedades del suelo y disminuyen su masa, de tal modo que a corto plazo se reduce la producción y se aumentan los gastos de explotación (cada vez el suelo necesita mayor cantidad de abonos y cada vez produce menos). A largo plazo, los procesos de deterioro (individualmente y/o combinados) conducen a una pérdida de la fertilidad del suelo, entendida como la capacidad de éste para soportar vida, comprometiendo la productividad del agroecosistema por falta de sustento y alimento para las plantas. En consecuencia el agrosistema se hace más insostenible en la medida en que, para mantener la productividad, necesita de la entrada continua de energía y materia a través de inputs químicos exó ;genos, que siguen degradando las propiedades del suelo en un círculo vicioso que disminuye la autonomía del agroecosistema. Por otra parte se degradan las posibilidades de recircular sus propios residuos, que se convierten en fuente de contaminación de suelos, agua y seres vivos.

La erosión hídrica es un proceso descrito y evaluado en las tierras de cultivo de la Vega, estimándose que un 30.6% de los suelos están expuestos a una pérdida anual superior a 50 toneladas de tierra por hectárea de terreno (González, 2000). Contemplando la metodología utilizada, asumimos que estos resultados son correctamente extrapolables a la Vega del municipio de Granada. Esta estimación se llevó a cabo utilizando la ecuación universal de pérdida de suelos, utilizada por la FAO, también conocida como ecuación de la USLE. En ella la pé rdida de suelo es directamente proporcional al producto de un conjunto de factores mesurables (Dorronsoro, 1997).

 

Pérdida de suelo = erosividad de la lluvia x erodibilidad del suelo x Longitud e inclinación de la pendiente x tipo de cultivos x prácticas de conservación

Considerando los factores de erosividad de la lluvia y de topografía constantes, se describe un incremento en el riesgo de erosión del suelo con las variaciones en las prácticas agrícolas que a lo largo del tiempo se hacen más intensivas influyendo sobre los factores erodibilidad del suelo y manejo de la vegetación.

Las prácticas de agricultura intensiva disminuyen el contenido en materia orgánica y permeabilidad del suelo, alterando la estructura y la textura y acentuando la erodibilidad del suelo. Entre ellas podríamos señalar la quema de rastrojo, la disminución de la cabaña ganadera y sustitución de estiércoles animales por fertilizantes químicos, la utilización de fitosanitarios que destruyen los organismos del suelo e impiden los procesos de humificación, el laboreo cada vez más profundo y con maquinaria pesada, etc. (González, 2000).

La quema de rastrojos es una práctica muy habitual y extendida en la Vega (aunque prohibida) que produce numerosos efectos indeseables especialmente sobre el suelo (incremento de la erosión y pérdida de la fertilidad a largo plazo), la atmósfera (gases invernadero), la vegetación, la fauna y el paisaje. Además de la destrucción de residuos de las cosechas, que son una fuerte importante de materia orgánica, se produce una desnudez total del suelo durante un tiempo que aunque no muy largo, coincide con la época de lluvias torrenciales acentuando el riego de erosión. El incremento de temperatura por la combustión, produce importantes daños químicos que disminuyen igualmente la fertilidad del suelo (Mateo (dir), 1996: 77-78).

En cuanto al manejo de los cultivos , según González (2000), la aplicación de herbicidas, frente a las escardas tradicionales, reduce significativamente la cobertura del suelo y aumenta el riesgo de erosión. Mateo ((dir), 1996: 69-72), también recoge en el Manual de prácticas y actuaciones agroambientales , el laboreo y la no reposición de la materia orgánica, como una de las causas principales del grave deterioro de la estructura del suelo y de los procesos de erosión, con la consecuente pérdida de capacidad productiva a que ello da lugar:

Se ha comprobado en numerosos estudios y experiencias que la técnica convencional de laboreo enérgico del terreno lleva al sistema suelo hacia formas estructurales que reducen el contenido de humus y que favorecen la liberación de nutrientes, procesos que tienen notables efectos negativos sobre el propio suelo como recurso agrícola (erosión, pérdida de fertilidad y capacidad productiva) y sobre el medio ambiente (contaminación, desertización).

Otro aspecto descrito comúnmente en la literatura, es el efecto negativo del monocultivo sobre la estructura del suelo, al encontrarnos siempre con una misma altura de raíz. Esta práctica está muy extendida en los diferentes agroecosistemas de la Vega de Granada, donde son cada vez menos frecuentes las rotaciones de cultivo.

Resulta conveniente llamar también la atención sobre las zonas tradicionales de secano (algunas puestas en regadío) que encontramos en los interfluvios del Beiro, Darro y Genil, donde olivos y almendros se extienden en zonas de fuerte pendiente y escasa cobertura que quedan totalmente desprotegidas frente a la erosión hídrica.

El abandono de las tierras de secano, fomentado por la reforma de la PAC, produce también un impacto negativo, al quedar completamente desprovistas de cobertura vegetal, que por un lado acentúa el riesgo de erosión, y por otra parte potencia las tensiones urbanísticas. Igualmente es señalado como una afección importante al recurso tierra, la expansión del uso forestal del álamo, cuyas tierras se encuentran inmovilizadas durante 8-10 años, con una productividad total muy inferior a la que podrían dar esas tierras (González, 2000: 437).

Un segundo tipo de deterioro que se produce en los suelos de la Vega de Granada es la degradación química como resultado de acumulación de elementos tóxicos y de lixiviación de bases (acidificación) FAO (1980). Según Guzmán (2000: 274), la agricultura industrializada causa acidificación en el suelo debido al empleo de fertilizantes (urea, fertilizantes de amonio) y acumulación de elementos tóxicos. A tal respecto, existen algunas prácticas corrientes en la Vega de Granada responsables de esta degradación: aplicación de plaguicidas y abonos industriales, y riego con aguas salobres. Así, éstas últimas, antaño utilizadas corrientemente, están prohibidas para uso en la agricultura sin embargo, como vemos en el punto IV.2, la detracción de las aguas residuales antes de la depuración es una práctica que es denunciada con frecuencia.

El suelo posee un conjunto de propiedades (ver siguiente cuadro) que le confieren una capacidad autodepuradora: el suelo asimila, inmoviliza, inactiva o degrada los contaminantes. Sin embargo, ésta es limitada, de modo que una vez superada su capacidad de amortiguación, el suelo deja de actuar como barrera protectora del medio hidrológico y del biológico (mucho más sensibles), convirtiéndose en una fuente de sustancias peligrosas, y actuando por tanto como fuente de contaminación para dichos medios, de tal modo que los contaminantes pueden pasar a las cadenas tróficas. Este fenómeno se conoce como Bomba Química del Tiempo (Dorronsoro, 1997).

Los productos químicos que provocan los sucesos BQT son las especies más resistentes a la descomposición química como metales pesados y productos orgánicos persistentes. Estos pueden ser retenidos durante largo tiempo, pero al final se liberan al ambiente bien directamente, bien a través de sus metabolitos de descomposición que pueden ser aún más tóxicos.

La agricultura intensiva a demás de ser una fuerte importante de contaminantes, por sus prácticas altera estas características (materia orgánica, estructura, actividad microbiana, pH , salinidad) que le confieren al suelo su capacidad autodepuradora, disminuyendo consecuente la capacidad de cambio de los suelos y así sus posibilidades de retener metales pesados.

 


Cuadro 3. Importancia de las propiedades que controlan la capacidad tampó ;n de los suelos (pccs) para metales pesados y compuestos orgánicos tóxicos.

 

Capacidad de cambio (CCC) Suelos con CCC baja retienen débilmente metales pesados por sorció ;n. La CCC depende del contenido y tipo de minerales de la arcilla, contenido en materia orgánica y pH del suelo.
PH El descenso del pH incrementa la solubilidad de metales pesados, disminuye la CCC, y altera la población microbiana.
Potencial redox (Eh) El descenso en el potencial redox (condiciones más reductoras), disuelve óxidos de hierro y manganeso, provocando la movilización de los tóxicos adsorbidos.
Contenido en materia orgánica Un menor contenido de materia orgánica, reduce la CCC, la capacidad de amortiguación del pH del suelo, la capacidad de adsorción de compuestos tóxicos, la capacidad de almacenamiento de agua, altera la estructura (incrementa la erodibilidad del suelo), y la actividad microbiológica.
Estructura La alteración de la estructura del suelo puede reducir el drenaje y aumenta la erodibilidad.
Salinidad El incremento de la salinidad solubiliza compuestos químicos tó xicos por alteración del equilibrio de cambio catiónico, aumentando complejos solubles y decreciendo actividades termodinámicas en solución; esto puede también decrecer la actividad microbiológica.
Actividad microbiana La alteración de la actividad microbiana y población ecoló gica puede alterar materia orgánica, potencial redox y pH.

Fuente: Dorronsoro, 1997.

Como agentes de degradación química del suelo encontramos los fitosanitarios, plaguicidas y fertilizantes, cuyo uso está muy extendido en la Vega.

Inés García (1997) considera los siguientes aspectos ecotoxicológicos derivados de la aplicación de los plaguicidas a los suelos:

- Persistencia de los plaguicidas . Las consecuencias de la persistencia pueden ser muy importantes, dependiendo de la toxicidad del plaguicida y de su biodisponibilidad, así como de las características del suelo. La persistencia en el tiempo, y la no biodegradabilidad, refuerza los problemas de biomagnificación de estos compuestos, sobre todo en periodos de tiempo relativamente largos, de tal forma que los pesticidas que no se pierden por volatilización o escorrentía entran en el suelo donde son degradados o persisten pudiendo contaminar aguas subterráneas (Bifani, 1997).

Tabla 7. Persistencia de varios tipos de plaguicidas

 

Clase Acción Persistencia
Organoclorados Insecticidas 2-5 años (ver tabla X+1)
Ureas Herbicidas 4-10 meses
Ácidos benzoicos Herbicidas 3-12 meses
Amidas Herbicidas 2-10 meses
Carbamatos Herbicidas

Funguicidas

Insecticidas

2-8 semanas
Ácidos alifáticos Herbicidas 3-10 semanas
Organofosforados Insecticidas 7-8 semanas

Fuente: García Inés (1997: 6). Elaboración propia.

Tabla 8. Persistencia de insecticidas organoclorados en el suelo

 

INSECTICIDA 50% Pérdida de toxicidad

núm. de años

95% pérdida de toxicidad

núm. de años

DDT 3-10 4-30
Aldrín 1-4 1-6
Chlordane 2-4 3-5
Dieldrin 1-7 5-25
Heptachlor 7-12 3-5
Lindane 2 3-10
Toxaphene 10 No determinado

Fuente: UICN. (Bifani, 1997: 409)

Al tratarse de compuestos persistentes y que además no suelen aplicarse en las dosis adecuadas, sino a "ojo de buen cubero", estos compuestos tóxicos se concentran en el ambiente natural y van creando la adaptación en insectos, malezas o bacterias.

- Producción de metabolitos tóxicos . Los productos de degradación de algunos plaguicidas no son siempre inocuos, pudiéndose generar metabolitos altamente tóxicos como en el caso de plaguicidas de ditiocarbamatos y fenilamidas.

- Influencia de los plaguicidas en la microflora del suelo . Los plaguicidas no sólo actúan sobre las plagas sino que afectan indiscriminadamente a todos los organismos. El efecto es una esterilización parcial del suelo, que tarda meses o años en recuperar el nivel de equilibrio climácico en las poblaciones de microorganismos. Muchas veces, incluso puede producirse la proliferación de plagas por eliminación de sus competidores naturales (Efecto boomerang).

- Incidencia sobre las propiedades del suelo . Las repercusiones sobre las propiedades fisicoquímicas del suelo pueden ser importantes, bien sea por la acción sobre la microflora del suelo, o más difusa y con efectos a largo plazo a las dosis normales de aplicación.

- Riesgo de contaminación de aguas superficiales y subterráneas . Dependiendo de la persistencia de los plaguicidas y capacidad de adsorció ;n del suelo, éstos pueden ser lixiviados y contaminar aguas subterráneas o de escorrentía.

En cuanto a los fertilizantes , tradicionalmente, los nutrientes se incorporaron a la tierra, aprovechando el reciclaje de estiércoles y los restos de las propias cosechas, con el tiempo, estas prácticas son sustituidas casi por completo por la utilización de fertilizantes químicos con el fin de aumentar la producción, con lo que dejan de recircularse los residuos del agroecosistema y se comienza una etapa de fuerte degradación quí mica del suelo (estructura, textura, materia orgánica, microfauna, microflora y microorganismos). Éstos, añadidos con frecuencia en dosis superiores a las capacidades de absorción de las plantas, además de contener metales pesados, producen también contaminación por fosfatos y nitratos, y aumentan la acidificació n del suelo. Los fertilizantes nitrogenados que no se absorben, quedan en el suelo y alteran su estructura y bacterias, con la consiguiente reducción de fertilidad. Además el nitrógeno que no es absorbido es transformado en nitratos por los microorganismos del suelo. Éstos podrán ser arrastrados por las aguas, causando problemas de salud (metahemoglobina y nitritos cancerígenos), o pueden contaminar la atmósfera (ver tabla Evolución de la contaminación del acuífero de la vega de Granada por nitratos ). Por otra parte, paradójicamente, la aplicación de fertilizante artificial, inhibe el proceso natural de fijación del nitrógeno (Bifani, 1997) .

Está comprobado que el resto de los fertilizantes tienen problemas similares para ser absorbidos por las plantas, habiéndose demostrado que las plantas únicamente absorben el 20% del fósforo que se aplica en los cultivos, de tal forma que el resto queda fijado en formas insolubles en el suelo.

Las impurezas de los abonos potásicos acentúan el efecto salinizante. Con relación a los macronutrientes, el exceso en azufre es altamente tóxico en las plantas y acidificante del suelo. También los oligoelementos a partir de una cantidad adicional se vuelven tó xicos para las plantas. (García, 1997).

De esta forma la planta sustituye, para su consumo nitrógeno, fuentes energéticas renovables por nitrógeno sintético, que se produce a partir de recursos no renovables. Las pérdidas de fertilizantes, suponen, además de la degradación química y física del suelo, y de la pérdida de fertilidad, un despilfarro gravoso para el agricultor y para la sociedad en su conjunto, dadas las altas necesidades energéticas que tiene la producción de abonos.

Los metales pesados, además de encontrarse en los plaguicidas (por ejemplo mercurio en los funguicidas) son muy frecuentes en los fertilizantes. A excepción de pH ácidos, los metales son poco móviles en suelos y tienden a acumularse en la parte superficial, en el horizonte má ;s activo, lo que hace que los metales estén fácilmente accesibles para los vegetales. Los riesgos proceden de su toxicidad y de carácter bioacumulativo. El aumento de salinidad puede incrementar la movilidad de los metales pesados.

González de Molina y Pouliquen (2000: 456-457), realizan un balance de los aportes de nitrógeno en la agricultura de la Vega de Santa Fe, desde 1750, que donde se observa esta tendencia creciente de contaminación.


Tabla 9. Balance anual del nitrógeno en las distintas épocas históricas con distintas rotaciones y sucesiones de cultivos (en kg/ha)

 

Periodo
Sucesión – tipo
Estimación mínima
Estimación máxima
1750

1850

1904

1940

1950 – 60

1950 – 60

1950 – 60

1975 – 1990

1975 – 1990

Trigo – Haba –Lino

Trigo- Haba - Lino – Cáñamo

Trigo – Haba – Remolacha

Patata – Trigo – Haba – Trigo

Tabaco – Trigo

Tabaco – Trigo – Remolacha

Trigo – Remolacha

Tabaco – Trigo

Maíz – Trigo

14

-5

-50

14

-4

-1

14

24

48

61

47

-2

8

9

36

56

42

66

Fuente: González de Molina y Pouliquen (2000)

En este balance, se observa el inicio del proceso de degradación por nitratos de los suelos de la Vega a final del siglo XIX, coincidiendo con los forzamientos más importantes introducidos por la agroindustria remolachera, momento en el que los abonos químicos empezaron a ser utilizados con regularidad como complemento del estiércol. A partir de los años 50 – 60 la contaminación se produce de forma estable y creciente, lo cuál se aprecia claramente en la nitrificación del acuífero de la Vega, que describimos más adelante.

En cuanto al exceso de sales ( salinización o sodificación ), como otro de los procesos de degradación del suelo reconocido por la FAO, ya se ha mencionado que tanto los plaguicidas como los fertilizantes, así como el riego con aguas salobres, son una fuente potencial de salinización. En diferente literatura de la Vega de Granada, ésta es reconocida como un proceso de alto riesgo. Como ya hemos mencionado, históricamente en la Vega se utilizaron aguas residuales para el riego, y aunque en la actualidad esto está prohibido, es una práctica que en verano y en épocas de sequía se sigue produciendo. Según Dorronsoro (1997), el mal uso del agua de riego provoca la salinización y la sodificación del suelo. En el primer caso se produce una acumulación de sales más solubes que el yeso que interfieren en el crecimiento de la mayoría de los cultivos y plantas no especializadas. En el segundo caso se produce una acumulación de sodio intercambiable que tiene una acción dispersante sobre las arcillas y de solubilización de la materia orgánica, que afecta muy negativamente a las propiedades físicas del suelo, por lo que el medio será menos apto para el crecimiento de los cultivos . Este proceso quizás no sea tan acentuado en el municipio de Granada, donde el espesor del manto freático es bastante grueso, como en otros como Santa Fe o Fuente Vaqueros, donde el nivel freático está muy cerca del suelo.

Por último, respecto a la degradación física y la degradación biológica del suelo de la Vega, ya hemos mencionado las diferentes prácticas de la agricultura intensiva que están en su origen. Según la FAO (1980), el deterioro físico del suelo, se produce como consecuencia de efectos negativos sobre la porosidad, la permeabilidad, la densidad aparente y la estabilidad estructural. El exceso de laboreo, la escasa adición de materia orgánica al suelo, la utilización de biocidas, el mantenimiento desnudo del suelo y la compactación debida al excesivo paso de maquinaria, son prácticas de manejo inadecuadas que causan efectos muy negativos sobre las propiedades físicas del suelo, reduciendo igualmente su fertilidad. (Guzmán, 2000: 272 – 273).

La degradación biológica es consecuencia de un manejo agrí cola inadecuado del suelo que provoca la alteración de sus cadenas tróficas al reducirse la diversidad y actividad de los microorganismos y fauna existente. En general, ya hemos mencionado los efectos indiscriminados y altamente tóxicos de los fitosanitarios sobre los seres vivos del suelo. Esta degradación supone una pérdida de fertilidad del suelo, al impedirse o inhibirse el funcionamiento del ciclo de los nutrientes en el suelo. Se trata de un efecto muy perjudicial porque los microorganismos y macroorganismos del suelo, tienen la capacidad de recircular los residuos de la actividad agroganadera como estiércoles y restos de cosechas; participan en el proceso de formación del humus; mejoran la capacidad de intercambio catiónico; solubilizan los nutrientes que no están disponibles para las plantas; fijan nitrógeno; mejoran la capacidad de autodepuración del suelo, etc., reduciendo la necesidad de subsidio permanente de energía desde el exterior. Consecuentemente el suelo degradado desde el punto de vista biológico no puede reciclar los nutrientes y la energía, lo cuál genera dos efectos muy negativos desde el punto de vista de la sostenibilidad del agroecosistema: 1. Son sistemas a los que hay que aportar insumos ricos energéticamente de forma continuada, lo que pone en jaque su sotenibilidad y autonomía. 2. Son sistemas incapaces de reacomodar los residuos generados por lo que se convierten en fuentes de contaminación. (Guzmán, 2000: 274).


Impactos sobre los recursos genéticos y la vida salvaje

Estos también han sido caracterizados en el agroecosistema santafesino (González, 2000: 437 – 442) donde se pone de manifiesto una disminución de la biodiversidad en plantas cultivadas y plantas silvestres, especies animales domésticas y no domésticas, micro y macroorganismos del suelo.

Se señalan dos razones para la disminución del número de especies de plantas silvestres. Por un lado la intensificación y extensión de las zonas de cultivo y uso no agrario en detrimento de los barbechos y pastos naturales , y por otra parte, la introducción de herbicidas tanto dentro de las parcelas como también fuera de ellas y en los cauces de los arroyos.

Igualmente los cambios acontecidos en el ecosistema, la degradación de los habitats de ribera, por canalización del Genil, del Beiro, tala de bosquetes, deterioro de la red de acequias, extensión del monocultivo, utilización de plaguicidas y fertilizantes sintéticos, etc., han mermado la fauna silvestre existente.

Lo mismo ha ocurrido con los animales no domésticos, cuestión que hemos documentado con testimonios orales y que se relaciona, según éstos, con la transformación de la dehesa en pinar (desaparición del ganado mayor y menor), con el encauzamiento del río Genil (desaparición de especies acuáticas y anfibias) y con la desaparición de cultivos como el lino y el cáñamo (desaparición de aves). La necesidad actual de un uso repetido de insecticidas, acaricidas y desinfectantes de suelo evidencia las modificaciones de las cadenas tróficas, relacionadas con la desaparición de numerosos depredadores y parásitos presentes en otras épocas . (González, 2000: 440).

En cuanto a las plantas de cultivo a lo largo de la historia de la Vega las producciones cuya salida es el mercado exterior, van sustituyendo a aquellas que servían para el autoabastecimiento de la comunidad, implantá ndose la cultura del monocultivo, asociada a una estandarización de las variedades de semillas que a su vez genera una dependencia del mercado externo. Así, tanto en los cultivos de remolacha, como del tabaco o de cereales las semillas son producidas en el extranjero, reduciendo la diversidad interna, fuente de autonomía. Con ello se reducen las posibilidades de aprovechar los sinergismos y complementariedades de un agroecosistema heterogéneo, de tal forma que la simplificación disminuye su resilencia siendo cada vez más frágil y menos estable, así como más dependiente de las decisiones y cambios provenientes del exterior.

En la actividad ganadera también se observa un "monocultivo intensivo" del ganado vacuno, o porcino u ovino, variable por razones de mercado, de tal forma que la integración tradicional de la actividad agrícola con la ganadera se ha desequilibrado, con los consiguientes desequilibrios ambientales que ello origina y degradación de los recursos locales.

Tabla 10. Evolución de la cabaña ganadera en el municipio de granada

 

  1982 1989 1993 1994 1995 1996
Bovino 1.462 3.325 80 73 109 113
Ovino 74 138 1252 1032 829 961
Caprino 30 43 158 131 80 120
Porcino 380 1.686 2269 2228 23700 2859
Aves 80 35 0 0 0 0
Otros 100 87 0 0 0 0

Fuente: (Menor, 2000: 325-330). Sistema de Información Ambiental de la Junta de Andalucía. Elaboración propia.

Finalmente hay también pérdida de biodiversidad en los macro y microorganismos del suelo, por la confluencia de los diversos factores de los que ya hemos hablado en la degradación del suelo.


Degradación del recurso agua

Las externalidades de la agricultura intensiva también se han ocupado de la afección al recurso agua. Fueron descritas en el apartado IV.3.2, especialmente en relación con los conflictos en el consumo del agua, entre abastecimiento urbano y agricultura. Vimos los diferentes factores que influían en el alto consumo de agua en el regadío: utilización del método tradicional de entarquinamiento o inundación de las hazas de labor; cambio en los cultivos con la aparición de especies más exigentes en agua e inadaptación a la sequía estival; dificultades para la modernización de los sistemas de riego; deficiencia en las infraestructuras de las comunidades de regantes; deterioro de acequias y canales, etc. También describimos los diferentes procesos que habían causado la disminución de los niveles piezométricos del acuífero, aportaciones de los manantiales y la aparición de un cono de deyección, sí ntoma de sobreexplotación y de mal manejo del ciclo hidrológico en la cuenca.

Los mayores problemas en el abastecimiento del agua se deben principalmente al estiaje de los ríos, al estado de las acequias (sin revestir casi en su totalidad), a la forma de riego tradicional (a manta), y a la intensificación de la agricultura (con cultivos que necesitan mucha agua precisamente en verano). En parte estos problemas se han venido solucionando últimamente por medio de pozos particulares que extraen el agua del acuífero detrítico de la Vega. (Menor, 2000: 205).

Además del problema cuantitativo, está el cualitativo, y es que no sólo se está consumiendo cada vez más agua del acuífero, sino que la que se devuelve a éste es contaminada en plaguicidas y fertilizantes (compuestos orgánicos persistentes, nitratos, nitritos, metales pesados, etc.), cuyos procesos y efectos hemos descrito cuando hablábamos de la degradación del suelo, lo cuál pone de manifiesto como el deterioro de diferentes recursos del medio es indisociable.

Para conocer la magnitud de la contaminación, nos dirigimos al Instituto Tecnológico y Geominero de España, el cuál dispone de una red de piezómetros en el acuífero donde además de vigilar el nivel piezométrico, vigila los niveles de diferentes compuestos químicos en el agua. En la siguiente tabla, donde hemos recogido únicamente los datos de niveles de nitratos correspondientes a nuestro municipio de estudio, se pone de manifiesto el enorme impacto de la agricultura sobre el agua del acuí fero. Si comparamos los valores medidos en un periodo amplio de años, vemos como la Concentración Máxima Admisible (50 mg/l) es superada con frecuencia, y el Valor Guía (25 mg/l) queda siempre por debajo de las concentraciones reales.

Tabla 11. Evolución de la contaminación del acuífero de la vega de granada por nitratos

 

Sondeo 1

Cota 775

Sondeo 2

Cota 675

Sondeo 3

Cota 636

Sondeo 4

Cota 624.09

Sondeo 5

Cota 616

Pozo 6

Cota 603.5

Fecha Nitratos

(mg/l)

Fecha Nitratos

(mg/l)

Fecha Nitratos

(mg/l)

Fecha Nitratos

(mg/l)

Fecha Nitratos

(mg/l)

Fecha Nitratos

(mg/l)

22/06/77

08/03/85

01/03/86

31/03/88

01/04/89

10/10/91

10/12/92

20/05/93

15/10/93

24/05/94

14/12/94

10/04/95

29/09/95

09/04/97

25/09/97

14/03/00

24

50

36

44

41

42

45

44

40

48

43

50

43

50

41

36

08/02/84

11/02/84

11/03/85

01/03/86

31/03/88

10/04/89

08/10/91

22/05/92

18/01/93

21/05/93

44

44

56

42

45

42

49

34

54

51

20/06/77

02/10/81

07/02/84

07/02/84

11/02/84

06/03/85

01/03/86

31/03/88

01/04/89

11/10/91

22/05/92

27/11/92

17/05/93

27/09/95

25/11/96

08/04/97

24/09/97

27/04/98

15/02/00

39

44

48

62

62

85

60

82

67

70

64

60

58

64

68

74

78

72

71

2/06/77

01/10/81

02/09/82

40

14

55

06/02/84

11/02/84

07/03/85

01/03/86

31/03/88

01/04/89

09/10/91

20/05/92

09/12/92

17/05/93

15/10/93

15/04/99

48

48

109

109

92

104

110

104

88

75

110

96

07/02/84

11/02/84

01/03/84

31/03/88

01/04/89

06/10/89

02/06/92

09/12/92

19/05/93

27

27

52

55

62

52

39

72

60

Reglamentación Técnico Sanitario para el abastecimiento y control de la calidad de las aguas potables de consumo público (RD 1138/1990)

Concentración Máxima Admisible (límite legal) .................................. 50 mg/l

Nivel guía (valor máximo de referencia deseable)............................... 25 mg/l

Fuente: Instituto Tecnológico Geominero de España. Elaboración Propia.

El riesgo de contaminación por fertilizantes y pesticidas es señ alado en diferentes investigaciones que se han llevado a cabo en la Vega de Granada o en el acuífero, cuya vulnerabilidad a la contaminación ha sido calificada de alta (Castillo, 1986). Este hecho es especialmente preocupante, si tenemos en cuenta que el poder de depuración del agua subterránea es muy bajo, de tal forma que la acumulación continua de contaminantes puede comprometer las posibilidades de uso de este recurso. No podemos olvidar que existen poblaciones que lo utilizan para abastecimiento de agua potable, incluso el propio municipio de Granada, cuenta con siete sondeos para abastecimiento en caso de emergencia.

 

Históricamente el recurso agua ha sido uno de los factores limitantes de la agricultura en la Vega de Granada, y si bien, parecía que este condicionante había sido superado con las diferentes obras hidrá ulicas, desde embalses hasta pozos, con la nueva tecnología y la entrada de insumos energéticos externos, la situación real es que el recurso agua sigue siendo un factor limitante de gran relevancia, y que además está siendo degradado cuantitativa y cualitativamente como consecuencia del forzamiento al que ha sido sometido el agroecosistema, comprometiendo su sostenibilidad.


Pérdida de rentabilidad y desaparición de las características culturales

González de Molina y Poliquen, también señalan otros dos síntomas de insostenibilidad del agroecosistema santafesino, que se reproducen en el término de Granada: descenso de la rentabilidad y desaparición de las características culturales de la comunidad. Los ingresos bajan y están supeditados a las variaciones impuestas por decisiones políticas y de mercado externas, al haberse disminuido fuertemente la autonomía y autosuficiencia del agroecosistema. La liberación de los mercados ha colocado a los agricultores en una situación de desventaja frente a los grandes distribuidores a la hora de fijar los precios. La ausencia de canales de distribución adecuados no es ajena al problema. El sistema de venta sigue siendo a través de un "corredor" que se queda con un porcentaje del precio percibido. Además, la dependencia y desorganización de los agricultores se ve reforzada por la extrema atomización de las explotaciones. El asociacionismo comercial, que podría constituir una vía de mejora real de los términos de intercambio para el agricultor, es prá cticamente inexistente . Los productos de la Vega compiten en los mercados con otros provenientes de diferentes partes de España y del mundo. Por otro lado los costes aumentan ya que como hemos visto, el sistema ha mermado sus posibilidades de autoabastecimiento y recirculación, y ha pasado a depender de entradas crecientes de energía y materia exógenas (fertilizantes, pesticidas, petróleo, etc.).

La comunidad social ya no vive en equilibrio con la actividad agrícola, no existe el mismo vínculo entre ésta y su medio que antañ o. La desaparición de las prácticas tradicionales del agroecosistema, está mermando la reproducción de la cultura agraria de unas generaciones a otras, ya que por un lado la información es fundamentalmente externa al sistema, y por otro los jóvenes, hijos de los agricultores, se dirigen a otros sectores de actividad. De esta forma más de la mitad de los agricultores tiene una edad superior a 55 años (Menor, 2000: 380). En otras palabras, por un lado el uso de los recursos a través de la agricultura está amenazado por la falta de personas que desempeñ en esta labor; por otro lado, la reproducción del agroecosistema pasa a depender de conocimientos y culturas ajenas al mismo. En conclusión, la sustentabilidad social del agroecosistema no está asegurada (González, 2000: 446).

Vemos por tanto como el agroecosistema de la Vega está deteriorando los recursos naturales que garantizan la persistencia de su productividad, generando importantes tensiones ecológicas y socioeconómicas, y comprometiendo su estabilidad y resilencia. Para mantener este sistema profundamente artificializado e incrementar el crecimiento económico, se necesita aportar grandes cantidades de energía y nutrientes exó genos (recursos no renovables), que deterioran sus recursos. Así, según Bifani (2000:434 – 468) pueden señalarse como origen de la artificialización, la mecanización, los subsidios energéticos en términos de nutrientes (fertilizantes, control de plagas, enfermedades y malezas) y sobre todo el uso de variedades hí bridas y alto rendimiento y manipulación genética. Igualmente deben considerarse como subsidios energéticos los esfuerzos dirigidos a aumentar los requerimientos del riego y contrarrestar los procesos de degradación del suelo (erosión, salinización, contaminación, pérdida de biodiversidad) que suponen una pé ;rdida de fertilidad y que están al mismo tiempo causados por esa artificialización de la agricultura que intenta paliarlos.

Esta situación se agravará haciéndose cada vez más insostenible de no iniciar prácticas agrícolas que eviten el deterioro de los recursos naturales locales y constituyan un sistema cada vez más autosuficiente. Sin embargo, hasta la fecha, no se han puesto en marcha iniciativas de agricultura ecológica, en sus distintas concepciones, que intenten integrar los principios de sostenibilidad que presentábamos al empezar este punto:

- Utilización de recursos renovables que sean además localmente accesibles.

- Integración de los límites y potencialidades del medio local.

- Aumento de la diversidad (biológica y cultural) del sistema.

- Optimización de la recirculación de productos y residuos, de tal forma que el sistema sea los más autónomo y autosuficiente posible.

El siguiente cuadro sintetiza las propuestas formuladas por diferentes autores y la Campaña de Consumo Responsable de Granada.

 


Tabla 12. Indicadores diagnóstico del agroecosistema y propuestas hacia la sostenibilidad

 

Indicador respecto a
Valor en el estado sustentable Valor en el estado actual Propuestas
Tierra Erosión por factores abióticos no modificables por el hombre

< 50 t/ha/año

> 50 t/ha/año Discriminación positiva a favor del uso agrario

Reorganización de los cultivos y fomento de la fertilización orgánica

  Uso hasta el nivel de reposición del máximo factor limitante Abandono parcial  
Agua Consumo < reposición Consumo> reposición Mejora en la definición de la capacidad de renovación del recurso.

Reducción de cultivos muy exigentes en agua.

Mejora de la distribución general del agua.

Extensificación de los cultivos. Cambio en las estrategias de fertilización.

  Reciclaje Contaminación  
Biodiversidad > biodiversidad en los sistemas históricos < biodiversidad en los sistemas históricos Reducción del uso de agrotóxicos

Reorganización del uso del territorio

Rentabilidad Mantenimiento digno de las familias < mantenimiento digno de las familias El conjunto de las diferentes medidas irían encaminadas a disminuir los costes, al evitar la degradación ambiental.

Diversificación de las producciones

Diversificación de los compradores

Fomento de los mercados de proximidad

Fomento de los circuitos de distribución cortos

Fomento del asociacionismo comercial

Cultura Reproducción de la comunidad social Desaparición de la comunidad social El conjunto de las diferentes medidas están encaminadas a evitar la desarticulación de la comunidad

Fuente: Instituto de Socioecología y Estudios Campesinos (2000), Menor (2000), Campaña de Consumo Responsable de Granada. Elaboración propia.

Articulos relacionados:
Factores a tener en cuenta para un correcto diagnostico de una baja tasa de marcacion en rodeos de cría
Resumen:
Pérdidas a evaluar en las diferentes etapas reproductivas. Vientres entorados. Composición del rodeo. Pérdidas por muerte embrionaria. Pérdidas durante la preñez. Pérdida...
Estrategia del proceso de enseñanza aprendizaje de la ética profesional en la carrera de agronomía
Resumen:
La didáctica es la ciencia que estudia el proceso docente educativo encuentra en los elementos constitutivos del mismo y las relaciones esenciales necesarias y estables e...
Muestreo y Análisis de Suelo: Punto de Partida hacia un Diagnóstico de Fertilidad
Resumen:
Muestreo y Análisis de Suelo: Punto de Partida hacia un Diagnóstico de Fertilidad. El análisis del suelo es una herramienta muy importante para la elaboración de una reco...
Análisis de la actividad de cría de caracoles comestibles terrestres
Resumen:
A raíz de la situación actual en que se encuentra el sector agropecuario, éste ha tenido que recurrir a nuevas alternativas de producción que le permitan salir del estado...
Efecto de la fertilización mineral en el rendimiento del cultivo de la guayaba
Resumen:
El experimento se realizó en la Cooperativa de producción agropecuaria (CPA) Orlando Díaz en el municipio Taguasco perteneciente a la provincia Sancti Spíritus. El suelo ...
Copyright © 2011 ilustrados.com, Monografias, tesis, bibliografias, educacion. Tofos los temas y publicaciones son propiedad de sus respectivos autores ©