Cada año decenas de miles de aves, más de
30.000 según los cálculos
menos pesimistas, mueren por electrocución o colisión contra los
tendidos eléctricos. Muchas de las cerca de 40 especies amenazadas por
este problema están en peligro de extinción y las estrategias y los
planes de recuperación del Ministerio de Medio Ambiente y de las
Comunidades Autónomas recogen desde hace años como medida urgente la
remodelación de las torretas y la señalización de los cableados en las
líneas eléctricas más peligrosas. Esto no se está haciendo como se
debiera y poco a poco el problema de los tendidos eléctricos ha vuelto a
encabezar la lista de amenazas para la avifauna silvestre. De hecho,
junto al veneno e incluso superándolo en muchas zonas, los accidentes
con tendidos eléctricos vuelven a ser la primera causa de mortalidad de
aves.
Los datos, a pesar de ser sólo parciales, son dramáticamente
espectaculares para algunas especies. En los últimos 12 años se han
recogido 68 águilas imperiales electrocutadas, ocho de ellas en este
último año. Sólo en la provincia de Toledo se han localizado
electrocutadas más de 50 águilas perdiceras en los últimos 10 años y
estudios de radio-seguimiento demuestran que un tercio de los jóvenes de
esta especie mueren en el primer año de vida por esta causa. La
población endémica de alimoches existente en las Canarias está punto de
extinguirse a causa de las electrocuciones. Este mismo verano eran
recogidas 157 cigüeñas blancas electrocutadas junto a un sólo vertedero.
El año pasado murieron más de cincuenta grullas por colisión en el
embalse de Sotonera (Huesca), y en esa misma provincia, en Los Monegros,
en un tramo de 5 km se acaban de recoger 8 águilas reales
electrocutadas. Y así un largo etcétera que abarcaría igualmente a
especies como la cigüeña negra, buitre negro, halcón peregrino, águila
real, búho real, grulla o avutarda, por citar sólo algunas de las
especies más conocidas.
Conscientes de la gravedad del problema tanto el Ministerio de Medio
Ambiente como las Comunidades Autónomas venían desarrollando desde hace
años una línea de actuación dirigida a inventariar puntos negros, a
arreglar los tendidos más peligrosos y, lo que es más importante, a
dotarse de los instrumentos legales y económicos adecuados para paliar
la situación. De hecho, ya estaba aprobado en la Comisión Nacional de
Protección de la Naturaleza un primer borrador de decreto estatal que
facilitaría enormemente la actuación en estos casos.
Sin embargo, todo este esfuerzo puede resultar vano si el Ministerio de
Medio Ambiente no continúa de forma decidida con esta línea de
actuación, que requiere, como punto de partida esencial el impulso
definitivo de una normativa estatal que, en forma de real decreto,
permitiría actuar sobre todos los tendidos peligrosos para la avifauna,
antiguos o de nueva construcción. Paralelamente, será necesario
acompañar esta iniciativa con una inversión económica acorde a la
magnitud del problema.
Por todo ello Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife y WWF/Adena
manifiestan su profunda preocupación por la gravedad del problema de los
tendidos eléctricos peligrosos para la fauna y solicitan:
- La aprobación del Real Decreto sobre el establecimiento de medidas de
carácter técnico en instalaciones eléctricas de alta tensión, con objeto
de proteger la avifauna.
- Un Plan de Acción urgente para la remodelación de los tendidos
eléctricos peligrosos, acordado con las Comunidades Autónomas y con la
participación de empresas eléctricas y organizaciones ecologistas.
Más información:
Miguel Ángel Hernández (Ecologistas en Acción) 608 82 31 10
Alberto Madroño (SEO/BirdLife) 91 434 09 10
Luis Suárez (WWF/Adena) 91 354 05 78
http://www.ecologistasenaccion.org/