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Familia una organizacion para el desarrollo
Resumen: La relación del pediatra con la familia de su paciente es tan habitual que corre el riesgo de pasar inadvertida como parte de la actividad clínica. Los niños llegan a la consulta acompañados, en general , por sus padres. Si no es así, vienen con otro adulto de la familia quien asume en ese acto una responsabilidad parental.
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Autor: Dr. Eduardo Carrasco Bertrand
La relación del pediatra con la familia de su
paciente es tan habitual que corre el riesgo de pasar inadvertida como parte de
la actividad clínica. Los niños llegan a la consulta acompañados, en general
, por sus padres. Si no es así, vienen con otro adulto de la familia quien
asume en ese acto una responsabilidad parental. Ellos hablan con el médico, le
explican sus inquietudes, le escuchan sus opiniones, consejos e indicaciones. Un
examen más detenido de la escena clínica habitual nos revela que tanto el
cuidado del desarrollo del niño como la prevención, diagnóstico y tratamiento
de las enfermedades se sustenta en gran medida en lo que observan, comunican y
actúan los interlocutores adultos del médico.
Esto es especialmente válido en el caso de las
enfermedades crónicas, cuyo tratamiento implica una gran complejidad.
En relación niño-padres se juegan las
posibilidades de que el rol del pediatra entregue los frutos que de él se
esperan. A esta noción hay que agregar que al pediatra le toca a menudo ser
testigo y también consejero en problemas familiares que afectan al paciente.
Con iguales razones puede afirmarse que en las
actividades relacionadas con la Salud Mental del niño y el adolescente, la
familia es un contexto significativo para el profesional que intenta entregar su
aporte a la prevención y el tratamiento. Más, aún, en diversos problemas clínicos
y psicosociales se ha demostrado la importancia de la interacción familiar, no
tanto en términos de etiología, en su sentido médico, sino como elemento que
llega a ser factor de cronicidad, de recaídas, de mayores limitaciones
psicosociales en el largo plazo, o factor que reduce las posibilidades terapéuticas.
Como ejemplos en los cuales se ha demostrado el "factor relacional" es
decir la co-evolución del sistema relacional con la patología se pueden
mencionar algunas categorías que abarcan gran parte de los diagnóstico de la
psiquiatría infantil.
- El síndrome de déficit atencional y los
trastornos de la conducta social
- Los problemas del desarrollo cognitivo y de la
adaptación escolar (inteligencia, aprendizaje, rendimiento escolar)
- Los trastornos ansiosos y los tratamientos del
animo
- La psicopatología y las conductas de riesgo
del adolescente (depresión, esquizofrenia, disorexia, abuso de drogas,
etc.)
- Los trastornos somatomorfos.
Las teorías que enfocan las relaciones
familiares han contribuido a que se considere la complejidad relacional del
desarrollo y de la psicopatología infantil y constituye también un aporte a la
actividad clínica del pediatra.
La relación con la familia es mediadora entre el
pediatra y el paciente y por lo tanto tiene consecuencias en el diagnóstico, el
tratamiento y la prevención. Un enfoque sistémico y evolutivo de las
relaciones familiares permite que el médico construya una relación de alianza
con la familia y se oriente en cuanto a las pautas relacionales y tipos de
conflicto propios de cada etapa del ciclo vital.
Se puede concluir que el conocimiento de las teorías
sobre la interacción familiar constituye un importante aspecto en la formación
del médico, que entrega elementos básicos para el conocimiento del contexto
del paciente, clínicamente útiles tanto en lo que respecta a la salud mental
del niño como a la pediatría.
INTERACCION FAMILIAR Y MODULACION DEL DESARROLLO
En el estudio del desarrollo durante este siglo
se observa un predominio de la psicología evolutiva hasta 1970. La familia es
enfocada como un "telón de fondo" en el cual resalta la relación
madre-hijo. Cuando se habla de los "cuidados primarios". la atención
es dirigida en general a la madre, como principal proveedora del
"ambiente facilitador" del desarrollo.
A la inversa, cuando empieza a desarrollarse la
sociología familiar se tiende a minimizar o ignorar la ontogenia. El énfasis
está en la interacción y aparecen teorías específicas sobre el matrimonio
y las relaciones familiares. La familia es vista como determinante para el
individuo y se busca lo que es compartido por sus miembros (las reglas, los
mitos, el paradigma familiar), aunque sea "expresado" en distinta
forma por cada uno de ellos.`
En la última década se ha desarrollado una
perspectiva evolutiva y biopsicosocial que enfatiza los procesos dinámicos de
interacción entre factores múltiples intra y extra organísmicos, en
contraste con las nociones tradicionales relativamente estáticas de asociación
entre el trasfondo familiar y el pronóstico del desarrollo de un niño.
La investigación en genética conductual
muestran que el ambiente es modulador de la expresión genética. Las
actitudes de los padres, aunque se adapten a las características de cada
hijo, tienen singularidades propias, no dependientes de estas características
singularidades que contribuyen a la diferenciación del hijo durante el
desarrollo. Los estudios sobre la asociación familiar de psicopatología o la
concordancia de diagnósticos en gemelos, siempre demuestran alguna influencia
genética en la patogénesis. Sin embargo estas evidencias no implican que una
determinada psicopatología sea de origen exclusivamente genético, justamente
porque la probabilidad genética no es suficiente para explicar las
diferencias que se encuentran entre los hermanos.
De acuerdo con estos estudios de genética
conductual, la influencia ambiental más poderosa para el desarrollo es el
"ambiente no compartido", es decir, las características específicas
del contexto de un determinado niño, y no las características globales que
comparte con sus hermanos.
Ejemplos ilustrativos cuando una familia vive
un "evento"(podría ser la pérdida de uno de los padres) o tiene
una identidad compartida que es socialmente desvalorizada (podría ser un
padre alcohólico)., las experiencias de sus miembros son distintas y sus
trayectorias serán distintas. Un hijo que se hace cargo del padre alcohólico
tendrá una historia distinta a la de su hermano que tomó distancia y no fue
"delegado" por el sistema para cumplir esa función.
Si los procesos familiares son moduladores de
la expresión genética, pueden ser considerados como fenómenos esencialmente
biológicos constituyen complejas regulaciones sociales mutuamente moduladas
con los procesos orgánicos. La ontogenia y la construcción de las reglas
sociales están esencialmente entrelazadas.
Una de las áreas de la investigación en la
que más se ha puesto en evidencia la interacción entre contexto y organización
del sistema nervioso central es la que se relaciona con el desarrollo también
empobrecido y con los déficit cognitivos consecuentes. El amplio
reconocimiento de esta realidad ha tenido como consecuencia la realización de
programas que promueven un ambiente enriquecido en las primeras etapas del
desarrollo (de estimulación temprana), cuando la plasticidad de las redes
neuronales amplia el rango de la variación biológica posible.
Ahora bien, si el desarrollo neurobiológico es
modulado por el sistema relacional de la familia, cómo ocurre este procesos?.
EL SISTEMA RELACIONAL
La familia puede ser estudiada desde distintas
perspectivas valórica, sociológica, demográfica, antropológica, psicológica.
Se la considera "el núcleo básico de la sociedad o una "unidad
biopsicosocial integrada por un número variable de personas, ligadas por vínculos
de consanguinidad, matrimonio y/o unión estable y que viven en un mismo
hogar".
Estas definiciones conciben a la familia como
una totalidad o bien aluden a personas que se relacionan entre sí. Dicho de
otro modo, se refieren a un "conjunto de personas que establecen
relaciones entre sí, en una serie de interacciones reciprocas" o bien a
una "organización con un número determinado de componentes en interacción
mutua:". Esta definición corresponde al concepto central de lo que se
llama un sistema relacional.
Hay que entender aquí que la descripción de
la interacción familiar basada en el concepto de sistema relacional no se
refiere a un determinado conjunto de personas (por ejemplo, la familia
"nuclear" , de padres e hijos, o la familia "extendida",
que incluye a varias generaciones). La idea apunta, más bien , a señalar las
relaciones específicas que se construyen entre los miembros de una familia,
cualquiera sean los integrantes que formen parte de esas relaciones.
Las relaciones familiares son singulares y se
advierten en las pautas de interacción que se dan en forma recurrente en el
tiempo. Por tanto es posible hablar de una familia en términos de la forma
particular de relacionarse de sus miembros, construida, estabilizada y
desarrollada a través del tiempo. Dicho de otro modo, la familia, como grupo
natural, elabora en el curso del tiempo pautas de interacción que constituyen
su estructura, la cual rige el funcionamiento de sus miembros, facilita la
interacción recíproca y define una gama de conductas posibles.
Por otra parte la familia es un sistema social
abierto, en constante interacción con el medio natural, cultural y social;
conforma un microgrupo, en el cual existen dimensiones biológicas, psicológicas
y sociales de alta relevancia en la determinación del estado de salud o
enfermedad de sus componentes. En ese sentido, frente al problema clínico de
una determinada persona no es suficiente que sea entendido como un fenómeno
individual e interno, sino que los problemas de las personas pueden ser
entendidos en conjunto con su contexto relacional y en un determinado contexto
social.
Las reglas y normas en la familia
El concebir a la familia como sistema,
involucra que las conductas de los individuos son interdependientes,
mutuamente regulada y en alguna medida predecible. Este mecanismo regulador
interno está constituido por un entramado de reglas implícitas y
explicitas.
Las reglas explícitas corresponden a lo que
por lo general llamamos normas. Son acuerdos negociados conscientemente,
como por ejemplo, los horarios de las comidas. Las reglas implícitas son
las que sirven de marco referencial para los actos de cada uno, para la
posición comunicativa de unos respecto a los otros y el tipo de relaciones
que mantienen. Estas reglas comúnmente no son necesariamente percibidas
como tales por los miembros de la familia, quienes sienten mas bien que actúan
"naturalmente" o que están reaccionando a una determinada situación.
Muchas veces se producen conflictos entre las
normas sociales y las reglas intrafamiliares, los cuales no siempre se
resuelven bien. Así, las familias podrán desarrollar sistemas reguladores
rígidos, con dificultad para modificar sus propias reglas ante el cambio
externo. Estos sistemas podrían contribuir a que se origine patología en
un miembro de la familia. Por ejemplo, una familia en la que se valora la
cercanía entre la madre y el hijo, puede desestabilizarse al momento de
enfrentar una exigencia externa como es el ingreso al sistema escolar. El niño
puede desarrollar una fobia escolar como un "intento homeostático"
, en el sentido que impide así que la pareja parental enfrente sus propias
angustias y dificultades para la autonomía.
Unidad, Totalidad y Causalidad Circular
Se considera a la familia como una totalidad,
ya que, tomada en conjunto, trasciende las características de cada uno de
sus miembros y posee una complejidad propia, es decir, es más que la suma
de las partes. También a la familia se la entiende como una unidad, ya que
el comportamiento de un miembro refleja las características y modelos del
grupo y no solo los que posee cada individuo.
Un concepto que emerge del enfoque sistémico
es el de causalidad circular. En forma simplificada, este concepto implica
que si A afecta a B, y éste a C, C afectará a A, el que afectará
nuevamente a B, y así sucesivamente. El concepto de causalidad circular en
la práctica de la salud supone un abordaje distinto en el diagnóstico,
tratamiento, seguimiento y prevención de las enfermedades, que no puede
limitarse al paciente indice sino que debe extenderse a la familia. Sin
embargo, no debe entenderse bajo este concepto que la participación y la
responsabilidad de cada individuo en un sistema relacional es igual a la de
los demás, puesto que las capadidades y la vulnerabilidad de cada uno en
una determinada etapa del desarrollo son diferentes.
Esto nos lleva a afirmar que los componentes
de un sistema pueden ser entendidos como "unidades que establecen
relaciones estables con otras unidades. Es decir , cada uno de las unidades
puede ser entendido además como un "sistema en si mismo", y por
lo tanto, como otro sistema que también posee una serie de componentes que
interactúan entre si, y que se relacionan con determinados contextos. Esto
significa que cada sistema es a su vez componente o forma parte de otro
sistema mayor. A esta idea se hace referencia cuando se habla de sistemas y
de subsistemas. Este concepto es también definido como
"recursividad", puesto que en los distintos niveles sistémicos se
repiten la organización básica que hemos descrito, es decir, la totalidad,
los límites, la interdependencia, etc. Se puede decir de la misma manera
que las familias están organizadas en comunidades y que en su conjunto
constituyen una sociedad.
Aplicando este concepto a la organización
interna de las familias, se considera que en ellas las relaciones se
organizan en diversos subsistemas, como por ejemplo :
1. El subsistema conyugal :
Se refiere a la relación de la pareja,
dentro de la familia. Esta relación tiene sus propias reglas implícitas
y explicitas, sus propios códigos de comunicaciones, y también establece
límites con otros subsistemas y con su entorno. Además, en un subsistema
vital para el desarrollo de los hijos, pues aporta el modelo de relaciones
intimas. Por ejemplo, los niños aprenden a través de la relación de
entre sus padres como se puede manifestar el cariño o el enojo en las
relaciones afectivas. Por lo general los miembros de la pareja conyugal
conforman también el subsistema parental, en donde sus funciones son las
de protección, cuidado, afecto y socialización de sus hijos.
2. El subsistema parental
Se refiere a la relación entre quienes
tienen a su cargo la crianza y la socialización de los hijos. Por lo
general están incluidos esposos, en tanto se relacionan como padres, pero
también puede formar parte de él otro miembro de la familia, por ejemplo
abuelos o un/a hermana/o mayor. Aquí el niño aprende de sus padres o
figuras sustitutas valores, expectativas, posiciones ante personas de
distintas jerarquías, la diferenciación entre el bien y el mal, etc.
Este subsistema cambia a medida que los niños se desarrolla, aumentan sus
capacidades y cambian sus necesidades. Por ejemplo, la disciplina o la
protección no pueden tener las mismas características para un niño de
dos años que para un escolar o un adolescente.
3. El subsistema fraterno
Se refiere a la relación entre hermanos.
Como en todo sistema, entre los hermanos hay pautas que regulan la cercanía-distancia.
las relaciones jerárquicas o simétricos (entre iguales) y los límites
con otros subsistemas. Permiten que los niños aprendan a apoyarse
mutuamente y a resolver conflictos.
Límites o Fronteras
Como hemos visto, al hablar de subsistemas al
interior de la familia, que se diferencian entre si, estamos diciendo que
existen distintas funciones y roles dentro del sistema. Plantear que se
pueden hacer estas distinciones, nos lleva a examinar el concepto de límites.Los
límites marcan fronteras, divisiones, permiten hablar de lo que está
adentro y lo que está afuera. Definen, por ejemplo, que un individuo, en un
momento dado, forma o no forma parte de algún sistema o subsistema y
mantienen, por lo tanto, la identidad del sistema.
El sistema familiar tiene límites que lo
separan del resto de los sistemas con los que interactúa, lo que le permite
diferenciar de ellos. A su vez, al interior de la familia, los distintos
subsistemas están separaos por límites, lo que implica que se diferencian
entre si. Los límites se reflejan en la distancia física entre los
miembros de distintos contextos, en los temas que son hablados por ellos y
no con otros y en la interconección emocional que manifiestan y
experimentan. Como ejemplo , en las familias se puede constatar que
habitualmente hay temas y funciones que son más propios de la pareja
conyugal, distintos de aquellos que corresponden a la misma pareja en tanto
padres, y distintos también de los diálogos y funciones que incumben a los
hijos.
Cuando estos límites son claros y
semipermeables marcan diferencias entre sistemas, pero al mismo tiempo
permiten el traspaso e intercambio de información hacia afuera y hacia
adentro. de modo que exista comunicación entre ellos. Hay familias en las
cuales los límites son difusos, y por lo tanto no hay mucha diferenciación
y hay demasiado paso de información entre los subsistemas. Por ejemplo,
todos los miembros de la familia opinan frente a una situación y están
enterados de todo, los hijos interfieren en la relación conyugal y se ven
afectados por los problemas íntimos de sus padres. También puede ocurrir
que los padres estén excesivamente involucrados en la privacidad de sus
hijos o en las relaciones entre los hermanos.
En otras familias en cambio los límites son
rígidos, lo cual también puede ser disfuncional, ya que el intercambio de
información es pobre, cada subsistema está excesivamente diferenciado y
separado de los otros. Por ejemplo. esto ocurre cuando los padres no se
enteran de lo que les sucede y experimentan sus hijos y viceversa, a menos
que una situación de crisis de cierta gravedad los obligue a romper estos límites.
El Equilibrio Dinámico de los Sistemas
El concepto de homeostasis alude a la
tendencia de cualquier sistema a mantener la constancia, estabilidad o sus
condiciones, con respecto a los límites definidos en relación con su
ambiente y con respecto a sus relaciones internas. Podría parecer
contradictorio hablar de homeostasis o estabilidad si estamos hablando de
seres vivos, sistemas que están en constante cambio al interior de ellos y
con los sistemas de su contexto.
Sin embargo, al hablar de homeostasis tenemos
que pensar en un equilibrio dinámico, esto es, por una parte, una tendencia
natural a preservar su constancia y estabilidad en el tiempo y por otra
parte una tendencia a cambiar para adaptarse a nuevas experiencias y
situaciones. Dicho de otro modo, no se refiere a una estabilidad rígida,
sino a la constante calibración del sistema. Una analogía física es la
conservación de la temperatura en una sala, mediante la activación de una
calefacción regulado por un termostato. Muchos otros ejemplos de
homeostasis provienen de la biología, puesto que el organismo tiene gran
cantidad de sistemas autocorrectivos.
La homeostasis de una familia a otra,
dependiendo de la etapa del ciclo vital en que se encuentre. Para mantener
el equilibrio, cada familia se sostiene en valores, reglas y normas que
condicionan y marcan las relaciones tanto con el medio interno como con el
externo. Frente a comportamientos conflictivos o ante estímulos externos
que tengan un efecto desestabilizador , se ponen en juego mecanismos de
retroalimentación que protegen la homeostasis familiar. Por ejemplo, en una
familia donde el padre queda sin trabajo, es probable que la madre tenga que
asumir el rol proveedor. Sin embargo, la tendencia homeostática producirá
al poco tiempo conflictos al interior de la pareja, lo que presionará al
padre a buscar un nuevo trabajo, no sólo por problemas económicos, sino
también por retomar el rol que el sistema considera que le corresponde.
La adaptación de los Sistemas
Este concepto nos sirve para entender que la
familia necesita adaptación : que existen cambios al interior, y que debe
ser capaz de adaptarse internamente a las nuevas necesidades de sus
miembros, y también adaptarse a las necesidades del medio o los otros
sistemas con los que interactúa.
Cuando una familia no logra adaptarse, queda
entrampado :
- O bien pierde su capacidad de adaptarse a
los cambios necesarios para recuperar un estado de equilibrio dinámico
(es decir, los cambios la sobrepasan).
- O bien se rigidiza ante los cambios y no
los acepta e incorpora, y se mantiene en su estado previo.
Cuando se alude en una familia a la presencia
de un paciente índice, no hay que pensar que el problema que presenta es sólo
individual o que simplemente está afectando por alguna enfermedad. Es
necesario entenderlo en el contexto y formando parte de un sistema con
ciertas características (relaciones, tipos de límites, tipos de
subsistemas, funciones estrategias de adaptación, etc.), y que de acuerdo a
ellas, está permitiendo el surgimiento de ciertos problemas a través de
sus interacciones, y en donde todos sus miembros, las interacciones entre
ellos y las interacciones establecidas con sus ambientes están implicados.
La idea es que las intervenciones diseñadas e implementadas se orienten a
ayudar a la familia y a sus miembros a buscar nuevas formas para adaptarse a
los cambios con los que se enfrenta.
El sistema familiar, para mantener este
estado de equilibrio dinámico u homeostasis, posee mecanismos de control, a
través's de los cuales se asegura su permanencia en el tiempo, mantiene sus
límites como sistema y se adapta a los cambios propios del ciclo vital
(internos) y a los cambios sociales (externos a la familia)
Estos mecanismos de control funcionan a través
de la retroalimentación, concepto cibernético que se refiere a que el
sistema utiliza los resultados de su funcionamiento como información que le
permite ajustar sus propias reglas. Esta retroalimentación puede ser
positiva o negativa.
La retroalimentación negativa implica que el
sistema, frente a una señal de cambio, corrige su desempeño, volviendo al
funcionamiento original.
Esta forma de retroalimentación lleva, por
lo tanto, una dirección inversa a la del cambio que la originó. La
retroalimentación positiva implica que el sistema, frente a una señal de
cambio. modifica aún más su propio funcionamiento. Es decir, esta
retroalimentación actúa en la misma dirección que el cambio que la originó.
Ambas formas de retroalimentación coexisten
en un sistema, puesto que son parte de sucesiones circulares de
acontecimientos causales que mantienen su adaptación. Permiten así que el
sistema por una parte evolucione y por otra mantenga la estabilidad
necesaria para su funcionamiento.
Equifinalidad
Este concepto se refiere a que en un sistema
relacional se puede llegar a un determinado estado a partir de distintas
situaciones y con diversas modificaciones. Lo interesante de esta visión es
que nos permite. como profesional de la salud y especialmente en el trabajo
con familias, ampliar y multiplicar las posibilidades de intervenir o ayudar
a una familia. Mientras más ampliamos la mirada para entender que le pasa a
una persona, mas sistemas con los cuales ella interactúa aparecerán a su
alrededor, cada uno de los cuales representará una posibilidad de
intervención. Si a esto se suma el hecho de trabajar con equipos
multidisciplinarios, donde existen varios miembros con una diversidad de
conocimientos teóricos y técnicos, determinará que cada cual pueda
contribuir desde su propia especialidad para la realización del trabajo.
En este sentido, el concepto de equifinalidad
nos permite entender a la familia como un sistema que, al estar en interacción
con otros sistemas , puede experimentar modificaciones originadas en forma
diferente. Por ejemplo, se podría iniciar una intervención desde distintos
miembros del equipo, y a través de distintos miembro de la familia, con
resultados que podrían ser similares. Al ser la familia un sistema en donde
sus miembros están en constante y reciprocas relaciones, el cambio o
modificación en los comportamientos de cualquier miembro, tendrá efectos
en la organización total del sistema y por lo tanto en los comportamientos
de todos los miembros del sistema.
EL CICLO VITAL DE LA FAMILIA
La familia es un sistema dinámico, que va
cambiando y desarrollándose progresivamente a través del tiempo debido a
cambios que se operan en su interior y por la influencia de un contexto social
más amplio. Así como el individuo crece, se desarrolla, madura y envejece a
través de cambios y ajustes sucesivos, también la familia experimenta su
propia secuencia de desarrollo.
Esta evolución de la familia se da a través
de etapas que forman ciclos. Se pueden identificar ciertos logros o tareas
familiares que deben ser alcanzados en cada etapa y que posibilitan el paso a
la etapa siguiente. Estas situaciones de tensión y conflicto en la familia
son crisis que son esperables o normativas, propias del momento por el cual
pasa la familia. Si no se logran superar las tareas de etapas anteriores, los
problemas que no fueron enfrentados pueden reaparecer una y otra vez a lo
largo del ciclo familiar.
Sin embargo no hay que entender este ciclo
vital en forma lineal. como una simple aplicación de concepto de ciclo de
vida individual a la familia.
Incuso hay autores que desechan esta visión
lineal y señalan que el ciclo de vida familiar consiste en la alternancia de
fases en las cuales predomina la cohesión con fases en las que predomina el
desligamiento. De hecho , si se observa una familia determinada, la etapa que
distinguimos depende de cual es el sistema que estamos definiendo. Por
ejemplo, en una familia en la que el hijo mayor es escolar, los padres son
simultáneamente hijos en una familia en la cual se vive la etapa de nido
vacio. Por otra parte, la estructuración en ciclos es fuertemente influida
por variables socioculturales.
De este modo el ordenamiento en etapas que será
presentado debe tomado como marco de referencia para considerar las tareas
evolutivas y principales características de distintos momentos de la vida
familiar, y no como un secuencia rígida.
Etapas del ciclo vital de la familia
1. Formación de pareja y comienzo de la
familia. Familia sin hijos.
La tarea central de esta etapa es el
establecimiento de un compromiso permanente, el que se va profundizando a
medida que pasa el tiempo. La pareja debe crear formas de relación y
comunicación satisfactoria. Debe definir estilos de vida, rutinas,
intereses, lo que implica que cada uno de los miembros de la pareja se
modifica internamente para lograr una acomodación y adaptación mutua.
Esto está ligado a la formación de una identidad en pareja (un nosotros
que va más allá del tu y yo), lo que implica pensarse de a dos. Una
tarea central de esta etapa, que muchas veces es una de las más difíciles,
es la definición de las relaciones con las respectivas familias de
origen.
2. Etapa de crianza inicial de los hijos
Esta etapa comienza con el nacimiento del
primer hijo. La tarea fundamental de esta etapa es darle espacio al niño
en la familia. La madre desarrolla una mutualidad con el niño, que
implica empatizar con sus necesidades biológicas y psicológicas para
satisfacerlas. Este vinculo madre-hijo es fundamental para que el niño
desarrolle una sensación de confianza básica en el mundo.
La llegada de un nuevo miembro a la familia
plantea dificultades para la pareja, que debe redefinir su manera de
compartir responsabilidades, de relacionarse sentimental y sexualmente
(por ejemplo, compartir la atención y el amor y restringir la actividad
sexual a los momentos de intimidad)
También cambian las relaciones con las
familias de origen de ambos miembros de la pareja parental
3. Familia con hijos pre-escolares
Esta etapa comienza con la entrada del hijo
mayor al jardín infantil. En esta etapa el niño desarrolla mayor dominio
sobre sus cuerpo y comienza a conocer y explorar su medio ambiente. Los
padres deben permitir y aceptar esta mayor autonomía y al mismo tiempo
proteger al niño de los posibles peligros de ésta. La sobreprotección
por parte de los padres puede inhibir al niño e inhibir muchas de sus
potencialidades. Los padres deben aprender a poner límites a la conducta
del niño, enseñarle a controlar sus impulsos y a obedecer una serie de
normas, aunque no comprendan su sentido.
4. Familia con hijos escolares
Esta etapa comienza con el ingreso del hijo
mayor al colegio. Este se separa parcialmente de la familia para
desarrollarse en el ámbito escolar. Es una época de prueba para la
familia porque el medio escolar y sus exigencias evalúa la eficiencia con
la que los padres han criado y socializado a su hijo.
Los padres deben aceptar que al entrar el
niño al colegio van a separarse de él y que además van a comenzar a
aparecer otras personas importantes para el niño, como profesores, compañeros
y amigos. Al tener compañeros, el niño va a conocer otras familias con
otros estilos de funcionamiento, lo que le permite hacer comparaciones con
su propia familia.
Los padres y en especial la madre,
comienzan a tener más tiempo libre lo que les permite retomar sus
actividades y trabajos alternativos. En esta etapa la relación de pareja
se afirma gradualmente, o se produce un distanciamiento progresivo si no
se han logrado desarrollar áreas de satisfacción compartida.
5. Familia con hijos adolescentes
Los padres en esta etapa deben aceptar el
crecimiento de su hijo y darle el derecho para decidir personalmente en
relación a su futuro laboral, sexual y familiar. Estas decisiones pueden
o no coincidir con las expectativas de los padres. Para muchas familias es
difícil aceptar esta realidad, por lo que el proceso se hace lento y
conflictivo. Los padres pueden cerrarse y asumir una actitud controladora
que busque retardar la independencia joven, o pueden reaccionar apoyando a
sus hijos, manteniendo una comunicación abierta y las posibilidades
emocionales para que el joven comience una vida independiente exitosa.
6. Período de la familia
En esta etapa la pareja vuelve a estar sola
y se produce lo que se llama nido vacío. En la medida en que se prolonga
la expectativa y se mejora la calidad de ésta, es posible que la familia
atraviese por una etapa estable y positiva. Sin embargo, esta etapa puede
ser especialmente difícil para aquellas parejas en las que se estableció
una complementariedad rígida, con la mujer dedicada casi exclusivamente a
la crianza y cuidado de los hijos y el hombre al rol de proveedor, sin
desarrollar áreas comunes de interés.
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