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Apuntes para una biografia intelectual de los comunicadores en el Peru Juan Gargurevich : en la línea de José Carlos Mariátegui

Resumen: Juan Gargurevich Regal (nacido el año 1934 en Mollendo, departamento de Arequipa) es el principal historiador contemporáneo de los medios de comunicación en el Perú.
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Autor: Luis Peirano

    Ponencia presentada al  IV Congreso Latinoamericano de Ciencias

        de la Comunicación - Ciencias de la Comunicación: Identidades y

                        Fronteras.

                                Recife, Pernambuco, Brasil - 12 al 16 de setiembre de 1998

                         Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación

                       ALAIC 98 
     

Setiembre 1998 

APUNTES PARA UNA BIOGRAFÍA INTELECTUAL

DE LOS COMUNICADORES EN EL PERÚ.

Juan Gargurevich : en la línea de José Carlos Mariátegui

por Luis Peirano 

1. Presentación                             

Juan Gargurevich Regal (nacido el año 1934 en Mollendo, departamento de Arequipa) es el principal historiador contemporáneo de los medios de comunicación en el Perú.

Formado como periodista autodidacta en diversas redacciones de periódicos y como promotor cultural en asociaciones privadas de Lima, desarrolló desde muy joven una profunda vocación por el periodismo, especialmente en temas de cultura política, lo que lo condujo al estudio cada vez más sistemático de los medios de comunicación.

Esta preocupación lo llevó a concentrarse, desde fines de los años sesenta y principios de los setenta, en el ordenamiento de toda la información disponible sobre el desarrollo del periodismo y del conjunto de los medios, tanto desde la óptica de su dinámica interna cuanto de su inserción en los procesos sociales en los que estos se desarrollan. 

A lo largo de los últimos veinte años, Gargurevich ha estudiado, de manera persistente y sistemática, el desarrollo de los medios, escribiendo trabajos de

diferente naturaleza y tamaño, logrando a su vez reunir documentos y publicaciones especializadas que constituyen hoy, en su propia casa, un excelente centro privado de documentación sobre comunicaciones en el pais.

Como consecuencia de su dedicación al estudio durante los últimos quince años, Gargurevich ha publicado los más completos trabajos de historia de la prensa, primero, y, sucesivamente, sobre los medios de comunicación en el Perú.

Esta presentación intenta reconstruir un perfil biográfico e intelectual de este investigador y de sus aportes teóricos y metodológicos al entendimiento de los fenómenos de la prensa y de la comunicación en nuestro pais. 

2. El periodismo: la opción autodidacta. 

Algunos periodistas profesionales afirman, con total desenfado, que el periodismo no se estudia y que su desarrollo es consecuencia del talento, de la vocación, de la experiencia.  Es que todavía tiene alguna vigencia en nuestros países una idea que fue clásica a principios de siglo con el desarrollo de los grandes medios de prensa.  Esto es, que el periodismo no se puede estudiar como disciplina específica, porque constituye simplemente una vía de aplicación práctica de la propia formación y del compromiso con el interés por la cosa pública, por un lado, y la  
 
 

buena escritura, por el otro.  De acuerdo a esta opinión, la preocupación social, cultural o política, cierta vocación literaria y la experiencia, son elementos suficientes para formar un periodista.

Si bien ésta es una idea que cuenta cada vez con menos asidero, es claro que durante muchos años fue la regla, cuando efectivamente la comunicación no tenía mayor sustento que la escuela general y el ejercicio de la misma en alguna de las pocas y limitadas especialidades del periodismo.

Como es obvio los grandes periodistas de la primera mitad de este siglo en el Perú no estudiaron periodismo y con frecuencia no siguieron estudios regulares en la universidad.  Los periodistas autodidactas, bien sean conservadores o liberales -en el sentido original del término-, fueron los modelos principales para quienes escogieron esa profesión, hasta avanzada la segunda mitad del siglo veinte.

La obra de Juan Gargurevich está marcada desde un punto de vista vocacional, pero también conceptual, por este derrotero intelectual y profesional clásico que, para su caso, quisiéramos presentar haciendo referencia a la figura de uno de los más importantes periodistas e intelectuales que ha producido el Perú en este siglo: José Carlos Mariátegui.

 

 

Hay muchas razones que nos llevan a utilizar este procedimiento que ordenaremos en tres partes: la primera se refiere al esfuerzo biográfico y de estudio de la experiencia de los grandes periodistas, incluído Mariátegui, que ha hecho Gargurevich; la segunda se refiere a las vinculaciones del pensamiento de Gargurevich con el de otros periodistas e intelectuales peruanos, entre los que sobresale el propio Mariátegui; y la tercera a la confirmación de un compromiso político expresado en cierta forma emulativa de la experiencia profesional de Mariátegui. 

3. Biografía mínima: los orígenes. 

Nacido en el puerto de Mollendo, Arequipa, al sur del Perú, Gargurevich es por origen en la vida cultural y política del Perú lo que se denomina -no sin falta de connotación peyorativa- un "provinciano".  Esto es algo que no tiene mayor significado hoy en dia, pero tuvo su importancia en el caso de Mariátegui y se

mantiene vigente a lo largo de la mayor parte del siglo.  Aunque para todos los efectos prácticos Gargurevich se socializa en un barrio céntrico de Lima y asiste desde primaria y secundaria al colegio de los padres agustinos, es claro que su condición de provinciano lo habrá de acompañar e identificar en sus años juveniles.(1) 

 

Hijo de un empleado de aduanas y de la hija de un coronel del ejército, su inclinación por el periodismo no tiene explicación ni precedentes en su familia.  Desde muy chico, Gargurevich fue atraído por el olor a tinta y el sonido de las rotativas de los diarios.  Lector acunado en casa, por seducción de su madre, tuvo su primer carnet de la Biblioteca Nacional a los doce años y se confiesa buen consumidor de la cultura de masas desde que tiene uso de razón.

Fiel a la enseñanza católica del Colegio San Agustín -guiado por sacerdotes de origen español y filiación e inspiración franquista- aprendió sobre todo a leer y escribir bien, lo que le permitió hacer sus primeros ejercicios periodísticos en la revista Mundo Agustiniano, adonde lo habían precedido en el oficio distinguidos exalumnos, como el notable poeta Alejandro Romualdo y los hermanos Augusto y Sebastián Salazar Bondy, que figuraron desde muy temprano en los años cincuenta en un lugar destacado de la filosofia y la literatura, respectivamente.

El pequeño círculo de intelectuales y artistas que se congregaban con gran facilidad en los lugares públicos del centro de Lima, adonde Gargurevich vivió durante toda su juventud, le dieron a su vez una oportunidad para ensayarlo todo: el canto, el baile, la música, la literatura, el teatro.  Pero el periodismo pudo mucho más.  No bien terminó el colegio y tras un brevísimo paso por las ventanillas de un banco capitalino, en donde se horrorizó por la rigidez, la rutina y la ignorancia de sus compañeros de trabajo, decidió optar por el periodismo. 

Confiesa así que intentó primero entrar a trabajar en el diario La Prensa, adonde él sabía muy bien que se habían formado, en buena parte, el joven Mariátegui y muchos intelectuales periodistas de la época, pero tuvo su primera opción posible en La Crónica, célebre diario de propiedad de los Prado, una de las familias más poderosas de la república, inmortalizado en las primeras líneas de Conversación en La Catedral de Mario Vargas Llosa. 

Desde la redacción de La Crónica, Gargurevich empezó a escribir sobre Lima y el Perú sin más compromisos que el de su amor a la escritura y a la verdad, y antes de concluir la década del cincuenta Gargurevich era ya un periodista de profesión a tiempo completo que prácticamente vivía en el diario.  Como su casa quedaba muy cerca, caminaba avanzada la noche para dormir unas horas, pero volvía  temprano para ver la nueva edición y empezar a preparar la del dia siguiente. 

Eran los primeros años de un nuevo gobierno democrático (Manuel Prado, 1956-1962), que había logrado desembarazarse de un General que se quedó ocho años en el poder y de un fatídico y casi mítico ministro de gobierno y policía, que había llenado las cárceles de todo aquel que protestase contra la dictadura, especialmente de militantes apristas y comunistas. 

4. Opciones juveniles y maduración intelectual.

Consecuente con la idea de que el periodista se forma en las redacciones de los diarios, Gargurevich dedicó la mayor parte de su tiempo al trabajo de reportero, si bien mantenía una muy activa vida pública en el aspecto cívico y artístico. En su condición de miembro de la Compañía de Bomberos Internacional Número 7,

tuvo descollante participación en numerosos incendios  y, si bien nunca accedió a roles principales, participó  de los elencos artísticos de la entonces muy pujante Asociación de Artistas Aficionados (AAA), una de las más importantes instituciones culturales de la Lima de entonces.  La opción por la vida académica y universitaria no tuvo entonces lugar alguno, comprometiéndose más bien con el espíritu liberal por la cultura, el arte e incluso la bohemia.  Fue, en términos mariateguianos, su "edad de piedra".

Pero sería totalmente injusta una recolección biográfica que acentuara únicamente los aspectos más entusiastas e ingenuos de sus años juveniles.  Desde muy joven Gargurevich empieza a madurar un compromiso político con el destino del pais y a mostrarlo no solamente en sus reportajes sino en algunos artículos de análisis que conviene rescatar.  Más allá de su vinculación con movimientos políticos de izquierda su experiencia en el periodismo le permite comprobar los problemas derivados de la falta de participación social en la construcción de la noticia y su determinación ocasional por los intereses de los propietarios de los medios.  Esto, que era ya muy claro para él en la prensa, aparece sobredimensionado en la constitución de uno de los fenómenos de la comunicación de la segunda parte del siglo: la televisión.

La radio había ya ejercido notable influencia en él, aunque fuese solamente como voraz consumidor de noticias, radionovelas, programas cómicos y comerciales. Desde muy chico, la onda corta había sido una de sus pasiones y hasta ahora conserva   sobre   su   mesa   de   trabajo   un   receptor   que   usa   para   escuchar

las radios de todo el mundo. La radio y la televisión habrán de incorporarse vertiginosamente al interés y la curiosidad permanente de Gargurevich.

Los años cincuenta marcan una serie de transformaciones en el panorama de los medios de comunicación y la innovación tecnológica fue un factor decisivo. En esos años se instalan los primeros canales de televisión, primero la educativa e inmediatamente la comercial (Canal 7 del Ministerio de Educación y América, Canal 4, respectivamente).  Los años cincuenta marcan también el surgimiento de la prensa masiva y abiertamente popular en todos sus sentidos. Desde enero del año 1950 empezó así a circular el diario Ultima Hora, tabloide vespertino subsidiario de La Prensa que dirigía con gran éxito Pedro Beltrán, con el apoyo de la Sociedad Nacional Agraria, que marcó un cambio importantísimo en la prensa nacional. Conviene recordar que el contexto social empieza a variar rápida y sustantivamente. La explosión urbana se hacía sentir duplicando, en el lapso de poco más de una década, la población de Lima.

Los años cincuenta son también los de la más consistente organización gremial de los periodistas en todo el país. Gargurevich ha ordenado la información, y escrito de manera sistemática, sobre la historia de su gremio (2).  El casi legendario periodista Genaro Carnero Checa  funda la Federación de Periodistas del Perú el año 1950, con el apoyo de los más notables periodistas de los diarios de Lima y provincias, constituyendo una de las más importantes asociaciones gremiales de la historia en el Perú.  

La cuestión gremial se constituyó así en factor clave para el desarrollo de un pensamiento propio para entender el desarrollo de la prensa y los medios. A los movimientos políticos contra la dictadura, en los que participaron muchos periodistas, le sucedió la necesidad de elaborar fundamentos programáticos para su organizaciones. Si bien, en principio, estas ideas fueron las elementales para defender las libertades democráticas frente a la dictadura, pronto los periodistas acordaron una organización gremial fuerte que les permitiera plantear sus ideas sobre el proceso social y político con mayor fuerza.

Elegido el nuevo presidente, Manuel Prado, los círculos gremiales se expandieron abiertamente por todos los medios del país: autores, locutores, actores, artistas e intérpretes potenciaron sus organizaciones, a pesar de la oposición de los dueños de los medios. El caso de Gargurevich en La Crónica es interesante. Los redactores fueron llamados por la gerencia del diario en 1957 a firmar un acuerdo que los obligaba a no formar un círculo de periodistas, so pena de despido. La sorpresa fue tal que Gargurevich, como la mayoría de los redactores, firmó el compromiso. Pero apenas les fue posible editaron la Revista Epoca en la que denunciaron el chantaje. Fueron expulsados de La Crónica en 1959.

Durante los años siguientes Gargurevich trabaja en la empresa minera Cerro de Pasco Copper Corporation, donde edita la revista El Serrano, y en la cervecería Cristal, la Backus and Johnston Brewery del Perú, donde publica Cristal Visión.  No son años perdidos a nivel académico, porque cuando Gargurevich vuelve a las redacciones de los diarios lo hace después de cursar estudios en la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica, donde sigue el curso del Prof. Howard Stephenson, que inaugura el estudio de las relaciones públicas en el Perú. Su breve e interrumpido paso por la universidad lo compromete más formalmente con el estudio y la búsqueda de un mayor sustento teórico para sus ensayos y análisis periodísticos.

Pero el atractivo de las oficinas de redacción, para un periodista que ha crecido en ellas, es muy fuerte y al poco tiempo se integrará en las filas de una nueva experiencia periodística con la fundación del diario Correo, que lanza por todo lo alto el magnate de la industria pesquera Luis Banchero Rossi, y viaja a Tacna para hacerse cargo de la edición local. Sin embargo, un año después, motivado por la voluntad de volver a Lima y por sus compromisos gremiales ingresa al diario Expreso, otro moderno tabloide fundado por Manuel Mujica Gallo con la dirección de José A. Encinas y la jefatura de redacción de otro personaje legendario de la prensa peruana, Raúl Villarán.

La actividad gremial y periodística de Gargurevich será permanente durante la década del sesenta y sólo se apartará de ellas para ordenar la documentación que le permita escribir la historia del periodismo en el Perú. De aquella época también data la dedicación cada vez más intensa a la enseñanza del periodismo y la obtención de su título como periodista profesional otorgado en 1966 por la Pontificia Universidad Católica, en virtud de la Ley 15630 de setiembre de 1965, que permitió a los periodistas profesionales de experiencia obtener el título respectivo de las universidades del Perú.

5. De la cuestión gremial a la formulación de ideas.

Pero más que el compromiso gremial, nos interesa en este recuento biográfico intelectual las ideas que Gargurevich empieza a bosquejar sobre los medios de comunicación.  Ellas se presentan a través de sus artículos de índole historiográfico sobre la experiencia de José Carlos Mariátegui, que se constituye de alguna manera vital en eje articulador de su discurso.  Parafraseando al poeta César Vallejo, y guardando las diferencias del caso, su actitud revolucionaria no es consecuencia de ideas aprendidas, sino de la experiencia vivida. 

En la búsqueda del origen de sus propias actitudes e ideas, Gargurevich dedica tiempo a estudiar en profundidad la experiencia periodística de Mariátegui, desde sus orígenes hasta el final de sus días. La Razón del joven Mariátegui  es uno de sus principales libros (3) en el que a propósito de la biografía  de tan importante personaje recolecta los fundamentos de la transición ideológica de JCM hacia el socialismo. Lejos de aparecer como una imposición, las ideas socialistas que inspiran una visión del Perú surgen, al decir del propio Mariátegui, como una necesidad y por tanto no son "calco ni copia" de las ideas del comunismo internacional.

En este libro, subtitulado "Crónica del primer diario de izquierda en el Perú",  Gargurevich analiza la evolución intelectual de Mariátegui centrándose no solamente en el cambio que produce en él su viaje a Europa, como hacen la gran mayoría de sus biógrafos, sino en su propia experiencia como comunicador que, en pocos años, lo lleva de ayudante de linotipista a director de un diario. Para este propósito resulta también un factor clave la aparición, el año 1964, de un ensayo de Genaro Carnero Checa, titulado La acción escrita, dedicado a la obra periodística de Mariátegui (4). 

Gargurevich ha desarrollado y conservado este impulso biográfico hasta años muy recientes.  Hace nada más que tres años, con motivo de conmemorarse el 50 aniversario de la muerte de Mariátegui, publicó un breve trabajo sobre "La Noche", el periódico perdido de José Carlos Mariátegui (5). En este pequeño trabajo Gargurevich muestra el espíritu polémico, contestatario, de Mariátegui, capaz de editar un diario a la manera de los "antis" de los días de la Independencia, para oponerse a un diario con el propósito de apoyar el gobierno de José Pardo. Al diario El Día, Mariátegui le preparó el diario La Noche. Si bien ésta fue una etapa juvenil, sobre la que no hay mayores rastros, queda claro que la comprensión y el manejo de político del poder tenía una muy clara relación con el manejo de la prensa. Este tema aparecerá a lo largo de la historia de los medios como algo aparentemente obvio, pero sobre lo cual no existía una mentalidad moderna con planteamientos más o menos elaborados sobre los géneros periodísticos y sus audiencias.

Como Gargurevich, muchos periodistas, intelectuales, empresarios y políticos, de todas las tendencias ideológicas y partidarias, pasaron esos años por un proceso de aprendizaje sobre el valor y el papel de los medios. La famosa carta del joven economista Pedro Beltrán explicando a la familia Gildemeister por qué era importante comprar el diario La Prensa ha quedado como un documento clave en  

la historia de la prensa del Perú en relación con el poder (6), pero hay sin duda muchos casos similares a lo largo de los años siguientes. 

La Guerra Fría había sido el referente internacional de aprendizaje. Pero también el mundo de la producción industrial, el comercio y los negocios, al que nuestro país llegaba lentamente dada su condición de país productor de materias primas.  Desde Estados Unidos y la  Unión Soviética habían llegado los referentes polares para ubicar la contradicción a nivel mundial, pero la prensa era mero instrumento y por tanto fue un campo solapado de confrontación.

Fiel a Mariátegui, Gargurevich busca elementos en contextos locales, nacionales o regionales. De tal manera que su preocupación estuvo más centrada en la necesidad de contar con periodistas cada vez mejor entrenados profesionalmente y en la búsqueda de medios autónomos para poder expresarse con libertad.

En su búsqueda de fundamentos teóricos para su trabajo historiográfico se dedicó al estudio, y en algunos casos tuvo marcada influencia por los trabajos de los historiadores más importantes del Perú, principalmente de Jorge Basadre, a quien se refiere con frecuencia en sus artículos, pero también a periodistas o escritores más bien reservados o poco conocidos, como José Diez  Canseco. Pero su temprana fascinación por la denominada cultura de masas, cuya puerta principal fue el periodismo, se fue extendiendo cada vez con más fuerza a los otros medios, especialmente la radio y la televisión, sobre los que todavía no se habían realizado estudios mayores.   
 

Como el desarrollo de los mismos era superior en Chile y Argentina, Gargurevich desarrolló un interés muy amplio por saber qué se hacía en estos países. La experiencia chilena fue especialmente importante y tuvo especial atracción durante los gobiernos de Eduardo Frei y Salvador Allende, especialmente en el campo de las campañas de divulgación para la reforma agraria.  Pero nada fue más detonante para propiciar una integración del afán gremial y académico de Gargurevich que los primeros años del auto-denominado Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada que inició el General Velasco Alvarado en 1968.

Comprometido principalmente con lo que él mismo denomina la investigación descriptiva, había ya acumulado y organizado paulatinamente mucha información en pos de una indagación aproximativa a los sistemas de producción de la noticia y su vinculación con las estructuras del poder.

De esta época data su amistad con el periodista argentino Gregorio Selser quien había prologado, anotado y epilogado el libro Los amos de la prensa del famoso periodista norteamericano George Seldes (7). Sus ocasionales ensayos y artículos periodísticos, sumados a su pertenencia a los organismos gremiales de prensa, lo hacen aparecer como un escritor de izquierda  "...aunque nunca pude asumir plenamente postulados marxistas tanto por falta de formación como por convicción".

Las primeras medidas del gobierno del Gral. Velasco, que merecieron el apoyo del sindicato de Expreso , al que Gargurevich pertenecía, le significó la expulsión del diario, dedicándose con mayor entusiasmo que nunca a la investigación y a la docencia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, invitado por Antonio Cornejo Polar, director del Programa de Periodismo.

Sin embargo,  esos años habrían de ser un verdadero torbellino. Gargurevich  regresará al poco tiempo al diario Expreso, cuando éste fue expropiado y entregado a sus trabajadores, para viajar luego como corresponsal a Europa. Al volver,  luego de año y medio, Gargurevich se aparta para fundar con un grupo de periodistas la revista Marka,  para terminar, finalmente, deportado del país por el Gral. Velasco, en julio de 1975. Él mismo ha resumido así sus vivencias políticas aquellos años, en una reciente entrevista académica: "Muchos colegas resultaron así, como yo mismo, politizados a ultranza, envueltos en un proceso muy rápido que exigía opciones, decisiones. Y nos pasamos efectivamente al lado de los periodistas abandonando a los empresarios y apoyando, en tal medida a los militares. El rumbo político fue sin embargo distinto y al poco tiempo muchos nos alejamos del proyecto por razones distintas" (8). 

6.- El primer libro: un alegato apasionado.

Mito y verdad de los diarios de Lima, apareció en setiembre de 1972 y fue el primer intento por presentar una historia crítica de los diarios de circulación nacional en esos momentos en el Perú.  Hasta entonces, aparte de algunos  

artículos o ensayos fragmentarios, solamente existía un libro de historia del periodismo, escrito por Carlos Miró Quesada Laos, publicado el año 1957 (10). En Mito y verdad, desde el mismo epígrafe, que cita un poema de Francisco Bendezú, ("Los años") se hace sentir el tono combativo de la publicación. En palabras del autor "fue un alegato apasionado sobre la profesión, plagado de errores que eran irrelevantes al final si se tiene en cuenta la finalidad de la intención. Fuí, eso sí, absolutamente auténtico en la intención de señalar que las historias románticas de los diarios omitían aspectos que hoy se consideran ineludibles, pero que señalarlos resultó un pecado".

En un pequeño formato de bolsillo, pero con más de trescientas páginas, Gargurevich puso en circulación una cantidad de información y elementos de juicio inusitados en el medio. Algunos quisieron ver en él alguna suerte de sustento para las intervención y, finalmente, para la expropiación de los medios, y en el contexto era fácilmente entendible que así fuese visto.

Lo que quedaba muy claro en el libro fueron dos cosas. En primer lugar reflejaba un sentimiento de indignación de los periodistas profesionales por el ordenamiento interno de los diarios y la supeditación absoluta a los intereses de los dueños empresarios. En segundo lugar, señalaba que la historia de los diarios reunían un conjunto de elementos críticos que nadie hasta esos momentos se había atrevido a publicar de manera más o menos ordenada y sistemática.

La auto-evaluación de la experiencia con Mito y verdad provocó un efecto muy importante en el autor, porque en adelante el tono de sus publicaciones dejó de

tener el estilo indignado y disonante para ganar en rigor, acuciosidad y mayor limpieza analítica.

Su siguiente libro, Introducción a la historia de los medios de comunicación en el Perú (11) es muy diferente al primero. Si bien no oculta una posición de compromiso gremial contestatario, su  ordenamiento y presentación es mucho más descriptivo y documentado. Han pasado ya cuatro años desde su primer libro, el gobierno militar ha entrado en su segunda fase con un nuevo presidente, el Gral Francisco Morales Bermúdez, y Juan Gargurevich, como muchos peruanos, ha vuelto del destierro. Al presentar el libro en setiembre de 1976 señala:  "En un libro anterior, Mito y verdad de los diarios de Lima, volcamos nuestra emoción y entusiasmo por una época de cambios y que hoy, ya aplacada, deja una resaca que obliga a la reflexión. Aquél era un libro periodístico; éste quiere ser una fuente para un estudio mayor".

La propuesta de Introducción a... se enmarca en la necesidad de una historia comparada del periodismo en el que las referencias históricas son abiertamente ambiciosas y la periodización histórica es tomada de fuentes bibliográficas bastante más diversas y complejas. A su vez, se incluyen cronologías, cuadros y referencias a ensayos,  artículos periodísticos y tesis universitarias sobre el tema. La segunda parte contiene el primer esfuerzo por hacer la historia de la radio y la televisión. Cierra el libro un ordenamiento de "Algunas fuentes para el estudio de la historia de los medios de comunicación en el Perú".

El éxito de este segundo trabajo mayor fue muy grande y le valió a Gargurevich el convencimiento absoluto de que valía la pena perseverar en el esfuerzo. Algunos años más tarde, en 1987, publicará con el apoyo de la Asociación Peruana de Investigadores de la Comunicación (APEIC) y el financiamiento del International Development Research Center del Canadá (IDRC), una tercera versión ampliamente corregida y aumentada de la historia de los medios de comunicación en el Perú, que se agotó muy rápidamente y que se ha desdoblado en capítulos específicos para ser utilizado en la mayoría de las escuelas y facultades de comunicación en el Perú y  muchas de la región.

Sobre este último libro Prensa,radio y TV: historia crítica (12) puede decirse que es el de mayor importancia e influencia en la historia de los medios de comunicación en el Perú y se ha convertido en referencia obligada para quien estudie el desarrollo histórico de los medios. En cierta medida este libro es consecuencia no solamente de los trabajos anteriores y del metódico esfuerzo de ordenamiento documental, sino también del diálogo cada vez más intenso y fructífero a nivel nacional y latinoamericano con investigadores de la comunicación que hacen lo propio en sus respectivos lugares de trabajo. 

7. Ideas sobre la experiencia: la elucidación a través de la historia.

Las ideas que se explicitan o subyacen de manera implícita en los textos de Gargurevich se sustentan en su propia experiencia de reportero, redactor o jefe de redacción. Ha aclarado varias veces que sus textos  han sido escritos mientras trabajaba en los diarios, buscando y analizando noticias, editando o publicando diarios o revistas, y no en la tranquilidad de un gabinete académico, si bien las aulas fueron posteriormente el mejor lugar para la discusión de sus aportes.

Cuando Gargurevich deja definitivamente Expreso pasa a integrar  las filas de una publicación que habría de ser sumamente expresiva de la nueva situación política que vivía el Perú, la revista Marka,  mantendría todos esos años, a la par que su desempeño profesional lo que él ha llamado una elucidación (13) basada en la experiencia para ir decantando un pensamiento cada vez más claro que acompañe su trabajo descriptivo y explicativo. Sobre su tono inicial combativo y de denuncia afirma dejar el terreno a quienes lo han hecho mejor que él. Así, por ejemplo, afirma: "...las visiones de la comunicación de la Iglesia Católica fueron siempre mucho más críticas que las mías...".

La década del ochenta Gargurevich participa en la fundación de la Agencia Latinoamericana de Servicios Especiales de Información (ALASEI) y se constituye en su representante en el Perú, dejando la mayor parte de su tiempo para la enseñanza y la investigación académica.

Su posición frente al trabajo de investigación empieza por reconocer "...la ambigüedad o inseguridad común en nuestro campo de interés, porque es probablemente uno de los espacios académicos de mayor confusión respecto de teorías que nos guíen con certeza".  Esto lo lleva a compartir "...la negativa de los investigadores a encasillarse en un solo paradigma, un solo marco de explicación."

Gargurevich recuerda cómo durante los años sesenta, en companía de Héctor Arellano y Milton von Hesse, se había dedicado a leer todo cuanto pudiesen conseguir en las bibliotecas y librerías sobre periodismo, pero nada tuvo para ellos el mismo valor que la revisión de sus propias experiencias y la atención a aquellos colegas mayores que se dedicaban a intentar una nueva prensa, con muchas limitaciones presupuestales pero con una gran libertad y capacidad de movimiento.

Más allá de la gran prensa, en la llamada "prensa chica", estaban los  semanarios de crítica y denuncia, entre ellos el que dirigía Genaro Carnero Checa, que tomaba como título el año que transcurría, y que fueron una motivación singular al estudio de las alternativas de la prensa y los medios a la situación vigente. Cuando  la experiencia de reforma del gobierno militar produce el estruendoso fracaso de la prensa su interés en promover una discusión al respecto se hace evidente en una serie de artículos y ensayos que buscan una alternativa a la alternativa (14).

Conviene recordar, para dar fin a esta breve biografía intelectual, que uno de los principales libros de Gargurevich no es un libro de historia sino sobre Géneros periodísticos. Este es probablemente su libro más utilizado (15). Existen varias ediciones y reimpresiones de este libro, incluídas versiones ilegales, o "piratas" como se les conoce en el Perú, aparte de las fotocopias que hacen los estudiantes de las diversas escuelas de periodismo. Bien vale la pena tener estos textos en cuenta porque lo que Gargurevich enseña durante esta época no es exclusivamente  historia sino principalmente  periodismo, pues sostiene que es a partir del periodismo y del ejercicio del mismo que él ha estudiado y puede estudiar la historia del periodismo. "La profesión de comunicador es cada día más difícil y compleja pues se le vienen acumulando responsabilidades. Primero éramos sólo periodistas y en muy pocos años nos reunimos con publicistas, animadores culturales, investigadores de procesos comunicacionales, especialistas en artes, artistas mismos."

Su insistencia en el crecimiento de la responsabilidad de quienes como él se interesan por la investigación, va de la mano con la constatación del avance tecnológico y la complejidad de los recursos de información modernos. Ellos producen siempre nuevos contextos, otros referentes, nuevas experiencias que habrá que vivir y ubicar en la historia para aprender más de la naturaleza del ser humano.

La capacidad de Gargurevich para actualizar sus estudios, así como su apertura a nuevas tecnologías y puntos de vista analíticos es total. Por todo esto ha concluido recientemente estudios de postgrado en comunicaciones en la Pontificia Universidad Católica del Perú, se ha integrado como profesor  y coordinador del área de periodismo de la nueva Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación, y confiesa que, en términos de su aporte y propuesta intelectual, todavía le resta mucho por hacer y está  "a medio camino". 
 

NOTAS 

(1) Las referencias biográficas de Juan Gargurevich han sido tomadas de varias entrevistas personales hechas por mí, algunas de las cuales fueron motivadas, especificamente, por este trabajo. Otras pertenecen a una entrevista inédita hecha  en junio de 1988, por Manuel Miguel de Priego, como parte de una investigación suya, en proceso, sobre investigadores peruanos. Las declaraciones entre comillas son de esa entrevista  o aparecen en los libros aludidos en cada sección. 

(2) GARGUREVICH, Juan. Los periodistas. Historia del gremio. 1995. 106 pp. Inédito.  

(3) GARGUREVICH, Juan. La Razón del joven Mariátegui, Lima, Editorial Horizonte, 1979. También hay una edición cubana. Mención especial en el concurso Casa de las Américas, La Habana, 1980. 227 pp. 

(4) CARNERO CHECA, Genaro. La acción escrita. Ensayo. José Carlos Mariátegui. Lima, Imprenta Torres Aguirre, 1964. 223 pp. 

(5) GARGUREVICH, Juan. La noche. El periódico perdido de José Carlos Mariátegui. Lima, en La aventura de José Carlos Mariátegui, Nuevas perspectivas,  Gonzalo Portocarrero, et.al. editores Fondo Editorial de la PUCP, 1995. 

(6)  BELTRÁN ESPANTOSO,  Pedro.Confesiones sustraídas: de cómo don Pedro Beltrán intentó tomar "El Comercio" y acabó tomando "La Prensa", en La Revista, Número 1, Lima, marzo de 1980, pp.50-53. 

(7) SELDES, George. Los amos de la prensa, Buenos Aires, Editorial Triángulo, 1959.479 pp. 

(8) MIGUEL DE PRIEGO, Manuel...Entrevista inédita a Juan Gargurevich.op.cit. 1998. 

(9) GARGUREVICH, Juan. Mito y verdad de los diarios de Lima, Lima, Editorial Labor, 1972. 310 pp. 

(10) MIRO QUESADA LAOS, Carlos.Historia del periodismo peruano, Lima, Librería Internacional del Perú, 1957, 320 pp. 

(11) GARGUREVICH, Juan. Introducción a la historia de los medios de comunicación, Lima, Editorial Horizonte, l978. 217 pp.

 

 

(12) GARGUREVICH, Juan. Prensa, Radio y TV: historia crítica, Lima, Editorial Horizonte, l987. 320 pp. 

(13) Rescatamos el término elucidación que aparece en la entrevista con Manuel Miguel de Priego y que el autor usa con especial énfasis con la intención de volver sobre el mismo en una continuación de este trabajo. 

(14) GARGUREVICH, Juan. Perú: la alternativa dentro de la alternativa en SIMPSON GRINBERG, Máximo. Compilador. Comunicación alternativa y cambio social: 1. América Latina, México D.F, Universidad Autónoma de México, 1981. 

(15) GARGUREVICH, Juan. Géneros periodísticos, Editorial Belén, 1982  Primera edición CIESPAL. 290 pp.  Hay varias ediciones. 
 

 

BIBLIOGRAFIA PRINCIPAL DE JUAN GARGUREVICH REGAL 

Textos universitarios publicados:

  • Géneros Periodísticos. Ciespal. Quito. 1983.
  • Nuevo Manual de Periodismo. Causachun. Lima. 1987.
 

Textos de ensayo publicados:

  • Mito y verdad de los diarios de Lima. Editorial Labor. Lima. 1972.
  • La razón del joven Mariátegui - Crónica del primer diario de izquierda del Perú. Editorial Horizonte. Lima. 1978.
  • Teletipo 1985. Editorial Horizonte. Lima. 1978.
  • Comunicación y Democracia en el Perú. Editorial Horizonte. Lima. 1988.
 

Trabajos de investigación publicados: 

  • Introducción a la Historia de los Medios de Comunicación en el Perú. Editorial Horizonte. Lima. 1977.
  • Prensa, radio y TV - Historia crítica. Editorial Horizonte. Lima. 1987.
  • Historia de la prensa peruana 1494-1995. Ediciones La Voz. Lima. 1991.
  • Radio Martí - Historia de una batalla entre Cuba y los EEUU. Cuadernos de La Voz. Lima. 1993.
  • La Peruvian Broadcasting Co. - Historia de la Radio en el Perú. Cuadernos de La voz. Lima. 1995.
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