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Antropología

Resumen: El debate posmoderno, como modo de pensar. La mundialización-globalización, como contexto. Latinoamérica, como lugar de encuentro y posibilidad.(E)
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Autor: Samuel Darío Moreno Rincón

Indice

1. Introducción
2. El debate posmoderno, comomodo de pensar
3. La mundialización-globalización,como contexto
4. Latinoamérica, como lugar de encuentro y posibilidad
5. Bibliografía

1. Introducción

Todas las épocas o periodos de la historia de la humanidad han sido marcadospor una doble toma de conciencia: una con respecto al pasado inmediato que lasha forjado y otras con respecto al futuro que está por construirse.


Con este presupuesto, pretendemos dar paso a un tema de gran importancia ennuestra época actual. En el marco del "Debate Posmoderno" queremosofrecer una visión sobre el impacto cultural que ha generado el fenómeno de laMundialización-Globalización en el mundo y más específicamente en elcontexto de Latinoamérica. Dicho fenómeno tiene sus raíces en el pasado y suvisión en el futuro.


Con frecuencia, se habla de la crisis europea e inclusive hay quienes serefieren a ella como la crisis de la civilización occidental. En general elmundo contemporáneo se nos presenta a diario en medio de tensiones políticas,económicas y militares, a través de luchas de liberación nacional y de pugnasde estrategias por la hegemonía del poder mundial.


Como parte de este proceso de agitación individual y obedeciendo a causas históricasy culturales, irrumpe el grupo de países asiáticos, africanos ylatinoamericanos identificados por la denominación de países de Tercer Mundo oPaíses No Alineados, como para significar por encima de las muchas diferencias,y de las características y condiciones propias de cada uno de los países unavocación histórica de reafirmación nacional frente al predominio de los paísesdesarrollados.
Una crisis histórica y cultural se dio en el siglo XV con el Renacimiento, otrase produce en el siglo XX con la emergencia de nuevas sociedades y con lossignos de limitación del racionalismo europeo. Con el Renacimiento surge elantropocentrismo y el nuevo humanismo que hace del hombre el sujeto másimportante de toda acción y reflexión. La conciencia del hombre modernotrataba de sustituir los valores místicos y teológicos de la Edad Media por elnuevo de la razón.
En el siglo XX la crisis histórica y cultural se presenta ante lascontradicciones del sistema capitalista y un aparente agotamiento delracionalismo moderno. Una nueva situación parece surgir con el neocapitalismo,en primer lugar, y la conciencia de las nuevas sociedades emergentes, por laotra.
El tema central de este trabajo es el impacto cultural que ha generado laMundialización-Globalización en el mundo y de manera muy especial, en elescenario de América Latina. Su presencia resalta o subyace, explícita o implícita,a lo largo de esta introducción y de esta investigación. Su desarrollo loasumimos, en esta ocasión, a través de tres escenas fundamentales: El DebatePosmoderno, como modo de pensar, La Mundialización-Globalización, comocontexto y Latinoamérica, como lugar de encuentro y posibilidad.
Cabe aclarar que no pretendemos enaltecer estos fenómenos ni tampocosatanizarlos, simplemente nuestro análisis está enfocado a mostrar losdiferentes puntos de vista desde los cuales se pueden mirar, según losdiferentes críticos y estudios del tema. Como tampoco es de nuestro interésagotar las posibilidades de reflexión que este problema antropológico nosplantea, quizás sea sencillamente un acercamiento tímido y escueto, a unacrisis histórica y a una posibilidad humana.
Tal vez las preguntas y los cuestionamientos, al finalizar este trabajo seanmayores que los que podamos tener al inicio de este, no importa, seránuevamente una posibilidad más de volver sobre nosotros mismos y reflexionarsobre la posibilidad de pensar y vivir en una aldea global, que tiene como mayorfortaleza, no la unidad sino la diversidad.

2. El debate posmoderno, como modo de pensar

Posmodernidad Y Modernidad Del Mundo Hacia
América Latina

  1. Posmodernismo y Modernismo

La forma de pensar que hoy empieza a imponerse en este nuevo milenio podríaclasificarse como una nueva conciencia posmoderna, de acuerdo con el sentido másextendido de Posmodernidad. Este movimiento apareció primero en el mundo delArte, más concretamente en el campo de la arquitectura. Los criterios por loscuales se rige es el juicio estético, es decir, que son las directrices quegeneran el pensamiento de los hombres actuales. Sus manifestaciones puedenapreciarse en la vida cotidiana, en la moral, en la política e incluso en laciencia.


La Posmodernidad como idea surge contrastando con la categoría de lamodernidad, concebida en los términos de etapa histórica llena de fe enprogreso, en los valores de la razón y la tecnoindustria, de la erradicaciónde las trabas para la superación humana, una fase de gran desarrollo del grancapital, pero también de una utopía socialista. Esto procesos socioeconómicosencaminan a una sociedad como la de América Latina a construir proyectosculturales que intentarían renovar las prácticas simbólicas con un sentidoexperimental.


La modernidad alude al proceso de la humanidad durante los últimos siglos,encaminando grandes transformaciones en el mundo a través de un progresoevolutivo, en medio de una universalidad en la historia que busca un nivel devida mejor y de una unidad entre los pueblos y el optimismo de frente a laeficiencia de la ciencia. La razón de la modernidad es señalar un instrumentopara la liberación del hombre y su búsqueda del valor de la democracia.
Habermas, define la modernidad como proyecto de la Ilustración que asume laidea de progreso como su paradigma fundamental. Esta idea de progreso implica eloptimismo lógico de la creencia en el desarrollo infinito de la razón, lomejor de la vida humana.
La modernidad nació de la integración del mundo clásico pero superándolo ala vez; "por ello la idea de progreso lleva implícita la de evolución, desuperación, lo cual nos conduce a la convicción de que lo nuevo siempre esmejor y lo último mejor que lo primero." Una de las primera expresiones deesto es Francia, esta manifestación comenzó en 1769, y trato sobre pintura yescultura, esto luego influyó en los productos de la industria. Su continuidadse dio hasta mediados del siglo XIX en donde se internacionalizan; en el sigloXX los Americanos toman el protagonismo del progreso, hasta que esta ideacomienza a desilusionar, este criterio se presentara probablemente en los paísestercermundistas en este nuevo siglo.
Si la modernidad consagra como valor lo "último" ¿cómo podremosdefinir Posmodernidad? la mejor forma de definirla, es decir que laPosmodernidad es lo que está después de lo último, la modernidad. Los modelosmodernos a la hora de concebir evoluciones sociales son historicidad, esto sepresenta desde la modernidad, hasta los inicios de la dialéctica de Hegel, quesiempre nos invitan a pensar en un final feliz. Pues bien, sea porque ese finalya ha llegado a su fin, o porque no puede llegar, o porque nos cansamos deesperar que llegara, el mundo ha tomado un nuevo paradigma sociocultural, estonos lleva a caracterizar esa situación como un paso más adelante, que sedenomina Posmodernidad.
Habermas, deja servida una polémica en la que defiende el fin de la modernidady los que opinan que el proyecto moderno aún no esta agotado. Lo cierto es quehay un cambio en los distintos ámbitos, estos son: lo político, lo social, loeconómico e industrial. Estos síntomas culturales nos permite hablar de unanueva conciencia, de una "Conciencia Posmoderna."

  1. Categorías Sociológicas.

Queremos comenzar con una pregunta ¿Qué es el individuo?, el momento actualque vivimos es la consecuencia actual de la desaparición de la persona, en elsentido de Descartes como sujeto lógico, esto debido a las políticascontractualistas y en la perdida del ser como ser humano. Prueba de ello es queen la política no se lucha por ideales sino por sectores del electorado hastael extremo de que en los partidos no hay diferencias ideológicas. La persona ensentido moderno, se afirma en oposición a los otros, y en relación dialécticaconstruida con las leyes que rigen el destino de los estados, dando posibilidada la violencia y a la trasgresión de la ley.
El individúo, hoy no vive en la creación del consenso sobre la normalidad, estádado como un hombre que se dedica a vivir de la estadística y a copiar sinbuscar ser el mismo. No es que sea el final del sujeto en sentido apocalíptico,sino que ese ideal de modernidad, al igual que el de progreso, ya ha sidorealizado. La persona hoy sigue funcionando al igual que la sociedad sigueprogresando, pero es dado por su propia dinámica y no como una idea de solucióna un proyecto que nos diera una luz clara para donde seguir.


Ya no se puede hablar de una acción social responsable, sino más exactamentede acontecimientos estadísticos. El ideal de persona es la propia conquista desu liberación; se puede decir que hoy en día esa liberación está concluida,se ha alcanzado la máxima expresión en: liberación de las ciencias políticas,la liberación sexual, la "liberación de los niños", "laliberación de la conciencia", y de todas las artes.
Después de esto no nos queda sino una figura de la sociedad bastante deforme,puesto que todos los limites se han rebasados sin encontrar donde detenerse, esya una anomalía de sociedad.


Es evidente que el traspaso de los límites es dado por un exceso de conformismoque se traduce en un hiperdimensionismo tan saturado como vacío, en donde se haextraviado la esencia de lo social y del cuerpo. Ya no hay límites, es como siel cuerpo quisiera engullir el medio. Esta sobre dimensión no solo afecta a laspersona sino que afecta a en su raíz a la sociedad cultural. Es traducido en unmundo sin limites en la información, en los servicio de bienes.
Curiosamente esta disponibilidad infinita conduce a un estado característico denuestra cultura: el aburrimiento, y no precisamente el aburrimiento románticosino al aburrimiento integral al que se llega por el hecho de poder hacerlotodo, por el hecho de haber recorrido todo espacio que ocupa un proyectovoluntario; se podría decir hoy es una acción sin destino. Ese ocuparnos delas cosas sin responsabilizarnos de ellas es lo que nos conduce a crecerdesaforadamente y a no satisfacernos de todo lo que conseguimos. A esto hay quesumarle la falta de proyectos, estado característico de la desilusión que nolleva al aburrimiento.
La consecuencia primordial es el terror y el terror es la consecuencia de lasuperación por medios violentos, esto nos encamina a una revolución que tienesentido en el mundo moderno; el terror es más violento que la violencia comoefecto total, esto es dado gracia a una anomalía, fundamentada en una libertadsin limites, que nos conduce a una arbitrariedad absoluta en donde no hayiguales y nos deja sin proyecto de sociedad.


Todos somos rehenes de nuestro destino, ese destino no está en nuestras manossino que está en manos de nuestro sistema que se basa en la manipulación. Ladialéctica del esclavo ha sido cambiada por la del rehén, esta es un relaciónque se fundamenta en el chantaje.


Es triste decir, que lo obsceno en la Posmodernidad es no saber donde ni cualesson los límites y seguir excediéndolos. Lo sexual se traduce a lo pornográfico.Cuando excedemos los limites aparece lo obsceno como una figura social; con ladesaparición de escena ya no hay espectadores, ni actores, sino mirones, ya nohay realidad sino apariencia, ya no hay valor de uso y valor de cambio, el valorde uso fue una ilusión de la modernidad; hoy sabemos que no hay más quesimples y eternos intercambios. Es un revuelto de todo: política, sexo, arte,ciencia, deporte, dialéctica, pero todo dado para que produzca un rendimiento oun interés particular. La trasgresión llego hasta la verdad.
Nuestra realidad social como un escenario, nos mantiene en una ilusión, dejándonosinvolucrar de los distintos ámbitos pero sin participar de ellos. Es como sidesapareciera la quimera y rigiera la desilusión, esta característica es labase de nuestra cultura moderna.
Aparece en la escena un consumismo desaforado, basado en el placer desordenado yen definitiva el culto a las apariencias como única forma posible de realidad,es el juego infinito de las apariencias y del culto al cuerpo, convirtiéndonosen cosas y además desechables o reemplazables, sin tomar en cuenta la destruccióndel ser. Esto lo acompaña la falta de memoria, en
donde nos fundamentamos para olvidar fácilmente nuestros compromisos, tanto conla sociedad, como con las personas.
Otro gran problema, es la valoración de la información, porque no hayreferencia para ello, lo único que cuenta es la rapidez de los procesos. Estarapidez vertiginosa con que la información se distribuye afecta a todos los ámbitosde la vida y es lo que a hecho concebir una estética de la velocidad. Esprobable que la velocidad no nos lleve a ningún destino, y nos guié a una eradel vacío. En fin en esta época todo vale, pero es entonces cuando realmentese puede decir que nada vale realmente, es la era de lo "light", seterminó la era del ser para comenzar la era del estar.

  1. La Posmodernidad como Conciencia

Este planteamiento que nos hace esta nueva era, es de una manera particularde pensar. Su principal característica es la del pensamiento fragmentado y nofuerte, es decir, un subjetivismo integral. El debilitamiento del sernecesariamente nos conduce a un debilitamiento del pensar, como consecuencia deesto se fortalecen las estructuras retóricas del pensar en detrimento, de lasestructuras del rumiar. El utilitarismo se convierte en el único criteriovalido para regir nuestra vida.
Desaparece la razón y comienza el juego de las fachadas. Es la era de laseducción y en ella no se encuentra ningún fundamento de la verdad, es decirreina las apariencias, la fascinación, y el juego de manipular al otro y nuncadejar determinar nada. Lo femenino como un arma de seducción. El destino que larazón había definido en todos los campos ha sido sustituido por la seducción;hoy es el único reto y sus huellas pueden encontrarse en los distintos ámbitosde la vida. Cada vez lo más estético es el único criterio, pero es que lo estéticono convence, como la razón, lo estético solamente seduce.
En la ciencia también es dura la posición del pensamiento, puesto que se acolocado como manifiesto esta forma de pensar. El desorden que caracteriza elmundo de hoy abarca también la materia física. El universo mecanicista (deDescartes) ha dejado el paso a un universo mucho más estable. Retomar las teoríasdel albur y creer que si algo pierde su equilibrio causara un daño descomunal eirreparable. Los sistemas cerrados desaparecen abriendo un espacio a lossistemas que interactúan unos con los otros, dando como resultado laimpredecibilidad de los sucesos.
La razón moderna converge en la idea de lo absoluto, ese absoluto que, al modohegeliano, está al final de todo proceso de desarrollo y que puede serconsiderado como dios, como verdad última, como sociedad civil, etc. Muerto elabsoluto no quedad sitio para la razón, solo para la sinrazón; por eso, cadasuceso ya no tiene sentido y se convierte en un evento puro, sin secuelas. Es eldesvanecimiento del sentido, el sentido es el sin sentido.

3. La mundialización-globalización, como contexto

  1. Aproximación al concepto

    El concepto de "Mundialización" es sin duda uno de los que siguen suscitando actualmente los debates más vivos y contradictorios. Aceptado por algunos como una realidad ineludible o incluso natural de nuestro tiempo, denigrado por otros porque lo entienden como una uniformización del mundo impuesta por la única verdadera potencia actual, Estados Unidos.

    Hoy por hoy, es en el campo económico donde principalmente el fenómeno de la Mundialización aparece como más patente, y una forma de sus marcas visibles es la desregulación económica y financiera que no cesa de afectar a los países pobres, empobreciéndolos todavía más. Existen súper industrias y multinacionales de toda clase que se han liberado desde hace decenios de la tutela de Estados y constituyen, actualmente, un poder gigantesco en el que más de un Estado debe contemporizar.
    Es cierto que la gran potencia económica sigue siendo Estados Unidos y la Mundialización aparece claramente según sus detractores, como una especie de americanización del mundo, pues ante otros países pretende imponer su modelo social, su visión del mundo y su lengua, es decir, se intenta sustituir al otro a través de la cultura. La Mundialización entendida como una americanización del globo aspira, por un lado, a la hegemonía económica y por el otro a la hegemonía política, llamada comúnmente como imperialismo americano.

  2. Mundialización y Cultura

    Sin embargo, dicha hegemonía se realiza también en el terreno cultural. Puesto que no es necesario demostrar la importancia de la lengua inglesa en las relaciones internacionales, el ingles se sigue convirtiendo en la lengua común de los cinco continentes.
    Este simple hecho pone de manifiesto que la mundialización afecta íntimamente la cuestión intercultural. Más que los siglos anteriores, el siglo XX ha visto establecerse la mundialización, que pone en contacto culturas muy distintas. La diversidad cultural está sometida a la dinámica de está mundialización que algunos acusan de uniformización. Asistimos a un continuo movimiento de difusión de los modelos de producción y consumo a escala planetaria, ligada a mundialización de las tecnologías e intercambios, además de unas profundas mutaciones económicas, sociales y culturales que conllevan un replanteamiento de los modelos de integración social.

  3. Globalización

    La globalización, se entiende como la apertura y la puesta en comunicación de sistemas diversos que adquieren de esta manera nuevas propiedades emergentes y que pueden alcanzar a veces una dimensión planetaria. Es la sociedad abierta y global. No se trata solamente de apertura de sistemas económicos a los cuales el término de globalización se refiere casi siempre en la actualidad, sino también de sistemas políticos, culturales, sociales, científicos y tecnológicos, genéticos y ecológicos. La globalización no es nueva en la historia de la humanidad, siempre se ha producido, con consecuencias comparables, a cuando ha habido grandes e imprevistos avances tecnológicos en el campo de las comunicaciones y del desarrollo de la industria, la economía, la política y todo lo que gira en torno al avance de la sociedad.
    El término globalización se refiere a una intensificación sin precedentes y una aceleración de un flujo cada vez mayor de las comunicaciones y el movimiento de gente, tecnología, dinero, bienes, imágenes e ideas a través de las fronteras nacionales. Esta interacción más allá de las fronteras vincula –de hecho o potencialmente– a individuos, organizaciones, países y culturas. Sin embargo, la interdependencia que resulta de esos vínculos es frecuentemente asimétrica.
    En su sentido más pleno, la globalización es un proceso que surge de dos desarrollos históricos mutuamente conexos. Uno es el avance en las tecnologías de las comunicaciones, la información y el transporte. El otro es la implementación de políticas liberales y la apertura de mercados locales al flujo internacional de bienes, servicios, tecnología y, en especial, de capital. Estos son desarrollos polifacéticos, que involucran actividades económicas, ecológicas, socioculturales y políticas interconexas que penetran todas las esferas de la vida diaria.
    Max Weber señala una visión que se haya trascendida por procesos mayores y más globalizadores, bajo cuya dinámica se formó en Occidente, en los últimos dos siglos, el tipo de sociedad moderna, característica de los países de Europa Occidental y Estados Unidos.
    El motor del actual proceso de globalización es la globalización económica. Entenderemos mejor esta economía global en su contexto histórico. La ola actual de globalización económica es fundamentalmente distinta de la primera ola que ocurrió aproximadamente entre 1870 y 1914. Durante aquel primer período, la reducción de barreras en las transacciones internacionales condujo primariamente a mayores intercambios de artículos y productos.
    En este segundo y actual período, más allá del aumento de los intercambios, la globalización económica desemboca en una mayor articulación entre las economías nacionales de mercado. Se da a través del crecimiento de la inversión extranjera directa, el aumento de empresas de responsabilidad compartida, y la integración sin precedentes de los mercados financieros internacionales. Con el mayor flujo de información (comercio electrónico), este mercado de capitales goza de tal apertura que le permite operar más allá de las regulaciones nacionales. El aumento de capital de corto plazo dentro del flujo global de capital internacional genera mayores posibilidades de inestabilidad económica y social (por ejemplo, la crisis asiática).
    La decisión de abrir el mercado nacional y local, por parte de quienes definen las políticas gubernamentales, se implementa a través de políticas fiscales (sobre el presupuesto, la tasa de cambio y los impuestos). Históricamente, los gobiernos que sufren una escasez crítica de capital financiero se han visto en la necesidad de tomar tales medidas, debido a los condicionamientos que las instituciones financieras bilaterales y multilaterales ponen a sus préstamos.
    Tales condiciones llamadas "políticas de ajuste estructural económico" han exigido que los gobiernos adopten políticas fiscales asociadas con la globalización. Pero si esas políticas de ajuste estructural no van acompañadas de políticas sociales apropiadas (alivio a la pobreza, cuidado de la salud, educación) llevan con frecuencia a excluir a los pobres de los beneficios del crecimiento económico e incluso a su mayor empobrecimiento.
    Más aún, junto con la mayor apertura en el flujo de bienes y capital, vemos contradicciones en las políticas nacionales de países industrializados que promueven la globalización. Por ejemplo, las políticas de migración de muchos países, que restringen el movimiento poblacional a través de la frontera, son contrarias a la creciente liberalización del mercado de capital financiero, bienes y servicios. Además, algunas políticas nacionales protegen el empleo doméstico mediante medidas que favorecen productos que ya no resultan competitivos a nivel internacional.

  4. Globalización y Cultura

En nuestro tiempo existe una conciencia creciente de la interdependencia detodos los pueblos en una herencia común. La globalización de la economía y dela sociedad avanza a ritmo acelerado, impelida por el desarrollo en los camposde la tecnología, la comunicación y la empresa. Aunque este fenómeno puedacomportar muchos beneficios, puede ocasionar también injusticias a escalamasiva: programas de ajuste económico y fuerzas de mercado, desentendidos de suconsecuente impacto social, especialmente sobre los pobres; "modernización"homogeneizante de culturas en formas que destruyen culturas y valorestradicionales; creciente desigualdad entre naciones y –dentro de una mismanación– entre ricos y pobres, entre poderosos y marginados. En justiciadebemos oponernos a todo eso, trabajando por construir un orden social basado engenuina solidaridad, donde todos puedan ocupar el puesto a que tienen derecho enel banquete del Reino.
(Congregación General XXXIV, Decreto 3, numeral 7).
La Compañía de Jesús ha reconocido que la globalización es un proceso dinámicode resultados ambivalentes: puede aumentar el potencial para un desarrollohumano más amplio y puede también empobrecer al pueblo en una escala masiva.La gente tiene la vivencia de la globalización desde diversas perspectivas, concomprensiones y juicios diversificados. Algunos mantienen expectativas eufóricasde prosperidad (como se expresó, por ejemplo, en el Foro Económico Mundial deDavos). Otros ven este proceso con pesimismo, como el causante de todos losmales sociales (como, por ejemplo, las organizaciones que protestaron contra laexistencia de la Organización Mundial del Comercio, en Seattle).
El rechazo a la globalización surge con frecuencia de la preocupación de quelas culturas locales queden malogradas por los valores occidentales asociados ala expansión de las políticas de libre mercado. La gente percibe laglobalización como la imposición de una forma ajena de vida y se sienteimpotente al no tener ninguna voz en las decisiones sobre políticas. Cuando lafrustración pesa más que la esperanza de desarrollo humano, la globalizaciónaumenta el potencial de tensiones sociales. Si las políticas económicas notoman en cuenta las fuentes de tales tensiones sociales, corren el riesgo deexacerbarlas.
Por otra parte, la globalización puede también despertar un sentidocontrapuesto de potencial hacia nuevas formas de ejercer la libertad y laresponsabilidad para mejorar las condiciones materiales de vida. Más aún, lagente va tomando conciencia de que, con este potencial, emerge en su vidacotidiana algo así como una identidad global, que coexiste de alguna manera consu cultura local. De ahí, la necesidad de entender la globalización en relacióna las culturas locales.
Pero además, la globalización es desigual tanto en la manera en que influyesobre las culturas locales como en la manera en que queda afectada por suencuentro con cada cultura local. Es desigual porque los procesos ocurren encada país a velocidades distintas y porque hay también variación en el rangoy profundidad de su influencia. Queda afectada por cuanto, al tiempo que impactaa la gente, queda a la vez moldeada por ella, tanto si la respuesta es reaciacomo si es receptiva.
Carlos Marx, describe en un reportaje sobre "los futuros resultados deldominio británico en la India". "Inglaterra tiene en la India unadoble misión que cumplir: una destructiva y otra renovadora la destrucción delantiguo orden social asiático y la creación de las bases materiales de unordenamiento social occidental en Asia.
Típico en la primera constatación es una comparación entre el Informe Pearsony la declaración aprobada en diciembre de 1980 sobre "estrategiainternacional de desarrollo para la tercera década de desarrollo de lasNaciones Unidas". Pese a que la Comisión Pearson estaba integrada porespecialistas y banqueros occidentales, y a que el documento de NN UU fueelaborado con la participación mayoritaria de representantes de estados delTercer Mundo, ambos documentos reflejan en sus bases ideológicas el mismoobjetivo: crecimiento cuantitativo orientado hacia la creación de una modernasociedad industrial. Los aspectos socio-culturales se mencionan en el número 42solo en una frase subordinada, pero en el "Informe de la ComisiónNorte-Sur", en la que estaban representadas personalidades destacadas deNorte y Sur, no se los menciona, salvo en la introducción del presidente de lacomisión, Willy Brandt.
Otro aspecto que es bueno señalar sobre los efectos de la globalización, es elde los campesinos mayas en Chiapas, México, son caracterizados como noproductivos porque rinden sólo dos toneladas de maíz por acre. Sin embargo, laproducción de alimentos completa es de 20 toneladas por acre cuando seconsideran también sus frijoles y sus calabacitas, sus verduras y los árbolesfrutales.
En Java pequeños agricultores cultivan 607 especies en los jardines de suscasas. En el África Sub- Sahariana las mujeres cultivan 120 plantas diferentes,un solo jardín hogareño en Tailandia tiene 230 especies y los jardinesafricanos contienen más de 60 especies de árboles. Las familias rurales en elCongo comen hojas de más de 50 especies diferentes de árboles de sus parcelas.
Un estudio en Nigeria oriental vino a descubrir que las huertas hogareñasocupaban solamente el 2 % de la tierra cultivable del grupo familiar y equivalíana la mitad del total de la producción agrícola. En Indonesia el 20 % delingreso de la familia y el 40 % de la provisión de alimentos domésticosproviene de huertos hogareños administrados por las mujeres.
Mientras las mujeres y los pequeños campesinos alimentan al mundo mediante labiodiversidad se nos dice insistentemente que sin ingeniería genética y singlobalización de la agricultura el mundo se morirá de hambre. En contra detoda la evidencia empírica que muestra que la ingeniería genética no producemás alimentos y en los hechos a menudo lleva una declinación productiva, sepromueve constantemente como la única alternativa a nuestro alcance paraalimentar a los hambrientos. Es por eso que preguntamos, ¿Quién alimenta almundo? la industrialización y la ingeniería genética de los alimentos y laglobalización del comercio en la agricultura son recetas para crear hambre, nopara alimentar al pobre.
En vez de reconocer que los intereses comerciales se construyen sobre lanaturaleza y la contribución de otras culturas, la ley global ha elevado a losaltares el mito patriarcal de la creación de nuevos derechos de propiedad sobrelas formas de la vida, del mismo modo como el colonialismo usó el mito deldescubrimiento como base para hacerse de las tierras de otros como colonias.
La economía global de libre mercado ha llegado a ser una amenaza a lasustentabilidad, y la misma sobre vivencia de los pobres y de las demásespecies está en juego, no como un efecto lateral o como una excepción, sinode un modo sistemático a través de la reestructuración de nuestra visión delmundo desde sus bases más fundamentales. La sustentabilidad, la donación y lasupervivencia han sido puestas fuera de la ley económica en nombre del lacompetitividad y de la eficiencia del mercado.
La búsqueda de la satisfacción de las necesidades básicas fortalece laidentidad cultural, ya que la reorientación de los vínculos económicosexteriores hacia una producción para el consumo interno se vincula al esfuerzoy la preocupación por lograr la cohesión social interna y el bienestar común.
La durabilidad de este planteamiento debe atribuirse a la posición asumida porlos gobiernos de los países en desarrollo en relación con su propia tradicióne historia, e incluso con una gran parte de su propia población, una relaciónque está impregnada de una visión idealizada, orientada según las tendenciasde desarrollo occidentales. Esto se debe también a las instituciones dedesarrollo de los países industriales occidentales, "que están másinteresados en la realización y la aplicación técnica para alcanzar éxitosque en los valores culturales, las tradiciones y los diagnósticos etnológicos,los que no se quiere preservar o movilizar para nuevos desarrollos, sinosuperar".

4. Latinoamérica, como lugar de encuentro y posibilidad.

  1. América Latina Modernidad y Posmodernidad.

    La discusión de Modernidad y Posmodernidad afecta la comprensión de la realidad latinoamericana, sobre todo cuando de alguna manera se le ha concedido un papel central, bien sea para desenvolver el proceso de modernización no lograda o para combatirlo en búsqueda de un nuevo tipo de sociedad, en donde también un estado fortalecido temporalmente ejercería las funciones de ordenador. En ambos caso el Estado es concebido como colectividad organizada hacia fines de interés común.
    En América Latina llega el posmodernismo como un ruego de liberación, partiendo de liberar a los oprimidos de nuestra época. Pero esto se queda corto con la recreación que hacemos de los modelos imperialistas democráticos de nuestra sociedad-estado. La pobreza nos acompaña en casi todas las naciones y tenemos una dependencia casi total de los países llamados desarrollados, los cuales nos utilizan y desechan sin ningún tipo de prebenda. Es decir nos quedamos con un fragmento de la revolución de la libertad sin medida, puesto que somos libres para depender de países mucho más poderosos.
    Cada día nuestro pueblo pierde la posibilidad de tener una sociedad sin clases, estas injusticias se desembocan en la creación de grupos armados que buscan por la fuerza instaurar un código de justicia.
    El discurso de los posmodernistas plantea la imposibilidad de realizar un proyecto verdaderamente liberador y hasta de unificar un objetivo que de pie a una verdadera revolución de toda la sociedad.
    Latino América ya comienza a dar visos de remplazar lo ético por lo estético. En el sentido de que todo cuenta con la misma validez, creando situaciones de injusticia, que normalmente se degeneran en violencia. Aunque esta violencia a generado grandes conflictos, en Latinoamérica nos encontramos con un fenómeno extraño, y es que algunos conflictos se han solucionado por la vía del diálogo, esto da un reconocimiento a la búsqueda del otro, por medio del consenso.

  2. América Latina y La unidad Cultural.

    La realidad cultural latinoamericana lejos de ser una sola, presenta múltiples expresiones e impone indagar sus raíces históricas, desde el momento en que el conquistador atravesó el camino de las culturas autóctonas, cuando la espada y la cruz, en el flujo del poder de España, arribaron a las costas de América como símbolo de la dominación política y religiosa. Ese encuentro produjo una situación de dominio, a la vez que la coexistencia dentro de ella de formas culturales y sociales ambivalentes: española e indígena, criolla y mestiza, costa y montaña.
    En el aspecto social coexistieron elementos de la organización feudal junto a las singulares formas indígenas de producción y junto al repartimiento y la encomienda, también coexistieron la esclavitud y el salario. "Todos ellos contribuyeron a definir las características del modo de producción en las colonias, pero en su expresión externa el fenómeno venía determinado por los intereses y valores del mercantilismo que fue una importante vertiente en la formación del sistema capitalista".
    Las continuas relaciones con Francia e Inglaterra, la dependencia de las colonias frente a España, la formación de las sociedades nacionales y, posteriormente, las relaciones dependientes con los Estados Unidos, han ayudado a formar el tejido de nuestra cultura. Una cultura en muchos aspectos dispersa, marcada por el dualismo de los valores y la dependencia de ayer y de hoy. De ahí que el desafío de América Latina impone una doble condición: integración y liberación, ambas, se nos presentas ahora como exigencias necesarias para alcanzar su identidad
    Estos conceptos, integración, liberación e identidad, están en función de una realidad compleja cuyas raíces se afirman en el origen indohispano. La parte más visible de esa realidad, la punta del Iceberg, es –sobre todo– el fenómeno sociopolítico.
    Por ello, el problema social (y el político), es resaltado con mayor fuerza en la conciencia del escritor, del científico y del artista latinoamericano. Esa realidad ha constituido el tono dominante de nuestra labor creativa. De ella proviene en forma relevante, el motivo de su creación. El primer rasgo de integración e identidad, se da en la conciencia común de la liberación producida por esa situación determinada. Se puede decir que la acción sociopolítica y la consecuente conciencia común derivada de ella, contribuyen a un primer intento de integración cultural, a un acercamiento de los primeros rasgos de identidad.
    Pero este asomo de unidad histórica y temática, pese a su vigencia, no es por sí sólo suficiente para estructurar, en toda su dimensión y profundidad, la identidad de América Latina. Para eso, será necesaria la articulación y unidad de todos los elementos esenciales dispersos, los que, además del fenómeno sociopolítico, deben ayudar a nuestra identificación histórica.
    ¿Qué valores sobreviven de las culturas indígenas? ¿Qué significación histórica puede tener el mestizaje, entendido como un valor cultural y social de esa identidad, y no sólo como inevitable resultante biológica de un cruce de razas? ¿Qué puede aportar América Latina como parte del Tercer Mundo, ante la experiencia de deshumanización que ha corrido paralela a la industrialización y la tecnología? ¿Qué palabra puede decir sobre la posibilidad de un desarrollo que contribuya no sólo a hacer progresar al hombre sino hacerlo, a la vez, más humano? ¿Qué otros elementos de valor asoman de nuestro pasado o se proyectan para el futuro?.
    Las respuestas a estas preguntas implicaron e implican creación, reflexión y cambio. Creación, para que se exprese la potencia constructora y generadora del hombre latinoamericano a través del arte o de la ciencia; reflexión sobre ese mundo de realidades y posibilidades a través del pensar filosófico y cambio de esa realidad por medio del hacer teórico, de la praxis.
    De esa labor habrán de surgir nuevas formas que den a esta América su identidad y su ser. Esas formas que están ahí, bajo las aguas del tiempo, esperando salir para hacerse visible a todos.

  3. La Cultura y Las Culturas

    En relación con los distintos elementos que componen la cultura latinoamericana, cabe señalar, en una perspectiva mucho más cercana, las diferencias que existen entre la cultura, que podríamos denominar "rioplatense" y la cultura mestiza. La primera, producto de una transposición cultural de Europa a América y carente de una importante cultura indígena, se manifiesta por la ausencia del mestizaje, en la consolidación de una clase media sobre la base de una significativa inmigración europea y en el concepto de un nacionalismo, que en sus orígenes más pareciera explicarse frente al resto de la América mestiza que frente a la transferencia cultural proveniente de Europa y de los Estados Unidos.
    En cambio, la formación cultural de la América mestiza se manifiesta, por el encuentro de razas, por la presencia de una cultura indígena, en algunos casos muy significativa, por la ausencia de una clase media, que aparece después en algunos países de este tipo de cultura y por la reproducción en la colonia de un modelo de formación feudal que permitió una forma particular de explotación del indígena dentro de las formas sociales de producción que se encontraban dominadas por la necesidad de expansión comercial de la clase dominante.
    Lo anterior, por supuesto reconociendo la coexistencia de otras formas sociales como la esclavitud, la encomienda, el repartimiento y aun el régimen del salario, lo mismo que el espíritu mercantilista que estimuló el proceso histórico de la conquista y la colonia.
    Además de esta consideración, cabría hacer otra acerca de los diferentes grados de desarrollo cultural que existen entre los países de América Latina. Esto está relacionado con una serie de factores como el grado de desarrollo económico y social, el tamaño del país, los recursos de que dispone, y la expansión y desarrollo de su estructura cultural y educativa, como los colegios, universidades, bibliotecas, librerías, etcétera.
    Es pertinente también, tener presente la situación histórica peculiar de algunos países, con relación al grado de desarrollo de las culturas indígenas existentes al momento de la llegada de os españoles. Tal sería el caso de México y Perú. La relación que estas circunstancias tienen en el asunto que nos ocupan, se explica en la medida en que la existencia de un patrimonio cultural de tan importante envuelve las diferentes modalidades de un desarrollo posterior.

  4. La Estructura Social Interna.

    Finalmente, cabe tener en cuenta la estructura social interna en cada uno de los países latinoamericanos, ligada tanto al fenómeno de la colonia como la nueva situación que plantean para América Latina las relaciones internacionales y la dependencia estructural.
    Sin entrar en un análisis riguroso sobre la formación de las clases sociales en América Latina, nos interesa apuntar la existencia fundamental de dos de ellas. Hay básicamente dos clases sociales determinadas por la situación de los individuos en las relaciones sociales de producción, por sus intereses y por las relaciones de dominación o dependencia que entre ellas se dan a través de la estructura de la sociedad. De la posición de clases depende en buena parte la ubicación personal en la sociedad y el acceso a la cultura, a la formación de hábitos y a la adopción de valores.
    Los grupos sociales intermedios, llamados también clase media, cuando actúan propiamente como grupo giran, por lo general, dentro de la esfera de la clase dominante y comparten sus valores e intereses.
    Durante la colonia, los peninsulares y los criollos constituyeron la clase dominante; indígenas, mestizos, mulatos, zambos y negros, la clase dominada. Las discrepancias de intereses entre criollos y peninsulares con relación a los beneficios de la colonia, determinaron los diferentes movimientos independentistas y la independencia.
    La cultura criolla y su correspondiente escala de valores se ha proyectado, sin mayores variaciones desde la colonia, hasta nuestros días. El sentido de patria, el concepto de cultura, los valores nacionales han sido conformados de acuerdo a la apreciación del criollo, que ha constituido la aristocracia latinoamericana y la clase terrateniente de la sociedad.
    Con el proceso de modernización, iniciado en América Latina a partir de la primera mitad del siglo XX, y que corresponde a la intención de los centros de poder de que los países periféricos adquieran cierto grado de tecnificación que les permita adecuarlos a los procesos de expansión del capitalismo mundial, un nuevo grupo, dentro de la clase dominante, comienza a cobrar forma en la región: son los representantes del capitalismo industrial, comercial y financiero. Todo ello estará en relación con aquellas teorías del desarrollo que proclaman la modernización, la productividad y el crecimiento económico, y que señalan como arquetipo del desarrollo a los países industrializados con el respectivo conjunto de ingredientes culturales y axiológicos.
    Todas esas teorías buscan sustituir el modelo de producción agroexportadora, por el de industrialización; significa la sustitución de la sociedad tradicional agraria, por otra moderna, tecnificada y de naciente capitalismo. Este cambio en el modelo productivo implicará también una transformación en la conducta social, hábitos y valores culturales.
    Este proceso histórico descrito sucintamente, ha contribuido a la heterogeneidad interna de las sociedades nacionales y a la fractura social y cultural de los elementos que la componen. Por ello, es más fácil identificar una mayor aproximación cultural, valorativa y de intereses entre las clases dominantes de América Latina y de las de los países desarrollados, que entre la población nacional, entendida globalmente. Por eso, al hablar de América Latina habrá que tomar en cuenta estas circunstancias históricas que la dividen y la diferencian, entre la cultura negra del Caribe, entre los diferentes grados de desarrollo cultural en cada uno de los países de la región y entre las diferencias sociales en las estructuras de cada uno de los países latinoamericanos.

  5. La Búsqueda de la Cultura

Pero el término América Latina unifica en un concepto una geografíacultural y social diferente, al menos en los niveles que hemos mencionado. Suuniversalidad radica en la diversidad de sus componentes que al fin y al cabo esuno de sus alcances; la universalidad es precisamente unidad de disimilitudes.
Hasta este momento hemos usado el concepto de cultura para explicar tendenciasgenerales arraigadas en una sociedad, las que producidas por determinadassituaciones estructurales se traducen en conductas individuales o colectivas, enhábitos, intenciones y valores.
Ciertamente son diferentes las expresiones culturales en América Latina y lasposiciones que frente a ésta se adoptan en cada región. Hemos señalado lasdiversas variables que intervienen en el problema por lo que conviene tambiénmencionar, que pese a sus diferencias por regiones, por países y aun en laestructura interna de cada país, hay un denominador común en el origen y en eldestino de América Latina. Este común denominador en el origen se manifiestaprincipalmente en el hecho de formar parte de la cultura occidental, en elmestizaje, en la lengua y en la religión. Con relación al destino, laconciencia más lúcida de América Latina reclama por su liberación en susentido total, por la integración de sus elementos constitutivos dispersos ypor la identidad histórica y cultural que exige una visión crítica deOccidente.
América Latina es parte de una circunstancia histórica específica y laautenticidad de su pensamiento está entrañablemente vinculada a esa realidad.La formulación de la América Latina, como objeto de reflexión histórica,filosófica y cultural, imponen como tarea, dentro de ese marco, elplanteamiento de importantes asuntos. A Saber: asumir la crisis de occidente,tomar conciencia de la situación desde la cual nos incorporamos y contribuimosa la formación de una historia y de una cultura, contribuir al planteamiento deuna nueva humanidad por primera vez universal y plural simultáneamente y a latraducción conceptual de un hombre nuevo, un nuevo humanismo, y una nuevaescala de valores que dolorosamente la propia realidad está formando. El hechode que conserve, en la competencia y el intercambio de culturas, laidiosincrasia esencial de sus tradiciones vividas. Trabajar en este sentido,podría ser, la contribución de Latinoamérica, no solo para el futuro de ella,sino para el futuro de la humanidad. Es en fin, aceptar un problema pero tambiénuna esperanza, una perspectiva y un compromiso.

5. Bibliografía

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Autor.
Samuel Darío Moreno Rincón
samidejsj@hotmail.com

 

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