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El espacio turístico en países emergentes : la morada disgregada del hombre
Resumen: Este artículo analiza la armonía y el equilibrio entre una planificación integrada y sustentable del turismo y el proyecto relativo a la ciudad donde van a residir los trabajadores de las diferentes empresas turísticas. Discute las estrategias para que estos diseños no sean desbordados por las poblaciones que se trasladan al sitio, resaltando los estudios demográficos previos a fin de hacer las debidas previsiones. El espacio turístico no se diseña al igual que una ciudad, pues el turista no reside sino se aloja con el fin último de utilizar los equipamientos recreativos y el medio ambiente natural.PALABRAS CLAVES : planificación turística, demografía turística, análisis de proyectos.RESUMO: Este artigo analisa a harmonia e o equilíbrio entre um planejamento integrado e sustentable do Turismo e o projeto relacionando à cidade onde residirão os trabalhadores dos negócios. Discute as estratégias que estes projetos não são inundado para as populações que são transferidos lugar, ressaltando o estudos demográficos, necessários para fazer as previsões. O espaço lúdico se não é projetado al o mesmo como uma cidade, portanto o turista não reside mas aloja com o último fim utilizar o equipamento recreacional e o meio ambiente natural. PALAVRAS CHAVE: planejamento do Turismo, demografía, análise de projetos. Introducción
y planteamiento del problema
Decía Bárbara Ward en su libro La Morada del Hombre que :[…] las ciudades residenciales no deben construirse tan sólo con fines económicos - para explotar un mercado de propiedades- ni por razones políticas, como glorificar al príncipe (en cualquier forma de gobierno). Deben contruise para la gente, en primer lugar para los pobres ( Ward, 1976, p. 30)Señalaba también esta autora, que las familias de los asentamientos humanos deberían poder satisfacer las mínimas necesidades de : alimentos, energía, abrigo, trabajo y recreación. Y podemos imaginar que la palabra “mínima” se había colocado en ese párrafo, debido al grave desbalance entre recursos disponibles y por disponer, y el crecimiento exponencial de los más necesitados que viven en las urbes y llegan a ella en la búsqueda de una mejor calidad y género de vida. La moraleja de todo esto es que las ciudades no se deben construir al azar y en la búsqueda desenfrenada del lucro, sino con propósitos humanos. Los modelos de planificación turística integral que tienen como objetivo estimular la colaboración entre las partes implicadas y lograr entonces un verdadero desarrollo sustentable (Truly y Leisen, 1999), se preocupan muchos más por la estrategia de segmentación de los mercados; y mucho menos, por asegurar una sinergia entre el espacio lúdico para los visitantes temporales y la ciudad residencial para los trabajadores. De hecho se ha criticado, a menudo, que la planificación turística es “impuesta” sobre las necesidades de la población local anfitriona; y que esta planificación se ha convertido en una actividad dominante dentro de un economía en transición (Dachany, 1994). Un buen ejemplo de una planificación problemática de las ciudades turísticas de América Latina puede ser Cancún, en el caribe mexicano. Allí, la tierra ganada para fines lúdicos y comerciales redujo la tierra disponible para los lugares de la clase trabajadora que llegaba allí en la búsqueda de empleos y duplicó la presión sobre un espacio que se hacía insuficiente. Reconocemos que Cancún fue un espacio afortunado para el trabajo de los tour operadores, de los hoteleros y negocios diseñados para satisfacer al turista; no obstante como siempre sucede después, Cancún y su pequeño espacio para la residencia de los trabajadores. simplemente creció como mejor pudo, sin ningún plan aparente que no fuese más espacio para las diversiones y asegurar así una fuente de divisas segura. Como resultado de esa presión, el valor de la tierra no urbanizada debe haber crecido en forma exponencial, y por ello cualquier otra ampliación futura costaría bastante más que el plan original.
Cancún
: un caso Mejicano bien conocido
El flujo migratorio desde Quintana Roo y desde la Península de
Yucatán y el crecimiento desigual en los nuevos espacios planificados, está
muy bien descrito en el artículo de Alfredo
César Dachary (1994), donde se analizan todas las consecuencias del crecimiento
demográfico, tanto de turistas como de las poblaciones para alojar a los
trabajadores y también la implacable aculturación acelerada y nociva en esa área
geográfica. Hagamos pues un resumen de este caso para ilustrar estos problemas. El
desarrollo turístico en las islas de Cozumel–Cancún-Mujeres, que comenzó a
planificarse en la década de los años 60; y a construirse, en la década de
los años 70, tuvo un crecimiento espectacular. Solamente para el año de 1992,
ya se había pasado de apenas 100 habitaciones hoteleros a una cantidad bastante
mayor de aproximadamente 21.000 habitaciones. Incluso, la población local creció
desde cero a 300 mil habitantes, lo cual indicaba el efecto de “arrastre”
que puede producir una migración
de trabajadores que al informarse
de un determinado plan turístico, buscan fuentes de empleo estable y un mejor
medio de vida. Pero: ¿cuáles fueron los impactos que tuvo este brusco
crecimiento del turismo masivo de sol y playa,
no sólo en las islas ya nombradas sino en el Estado de Quintana Roo y en
la Península de Yucatán ? Se
ha estimado que para el año de
1992, sólo en Cancún llegaban más de 1.400.000 turistas que seguramente
pernoctaban al menos 5 noches. Así pues, las habitaciones demandadas, solamente
en esa isla del caribe mexicano, se podían estimar en 13.300 suponiendo una
ocupación media muy elevada y mayor del 70% al año. Cancún
fue un centro integralmente planificado, pero es probable que esta palabra
“integralmente” no haya tomado en consideración la planificación adecuada
de las áreas residenciales, para toda una población de trabajadores que debía
irrumpir en ese espacio geográfico, debido a las expectativas de posibles
empleos e incluso del mismo incremento veloz del turismo.
El
Banco Nacional de México asumió la política turística en esos espacios
caribeños y mediante un Fondo de Infraestructura Turística, implementó el
desarrollo turístico de Cancún. El
espacio lúdico fue muy bien planificada según previsiones conservadoras del
crecimiento turístico; e incluso, la ciudad de Cancún,
como un centro residencial para alojar a los mandos medios de los
hoteles, de la burocracia y de la población de servicios, estuvo relativamente
bien concebida, pero para una población limitada.
Ahora
bien, el gran error del planificador fue no prever el crecimiento demográfico y
en especial de la población que emigraba en búsqueda de empleos y se alojaría
en la Colonia Puerto Juárez, concebida como una ciudad dormitorio de 10 kilómetros
de largo por un kilómetro promedio de ancho. Esta
Colonia fue diseñada en forma de retícula tradicional, con muy pocas zonas
verdes y con carencia de algunos servicios básicos. La explosión demográfica
de Cancún fue muy elevada, no sólo en la misma zona hotelera, sino en los
espacios residenciales para la clase media trabajadora; y por supuesto, en los
espacios previstos para la clase obrera. ¿Porqué no se pudo prever a tiempo el
impacto demográfico? El
asunto de la planificación y el crecimiento poblacional
Es
bien sabido, que si para el año de 1992 ya existía en Cancún más de 20 mil
habitaciones hoteleras, la mayoría de lujo, esto solamente suponía una población
trabajadora directa de al menos 20.000 personas y seguramente 3 veces más si se
contabilizaban los trabajadores indirectos; y
si ya se había previsto,
que el crecimiento del turismo iba a ser de al menos el 30% anual, ello estaba
indicando que era probable, que para el año de 1995, el turismo en Cancún,
llegase a más de 5 millones de visitantes temporales, lo cual ya suponía un
aumento del alojamiento hotelero en por lo menos 30 mil nuevas habitaciones, con
sus consecuencias demográficas, impactando a los espacios geográficos
planificados y en especial aquellos que, según los criterios de la
sustentabilidad, deberían ser dedicados a la preservación de áreas frágiles,
ya que ello formaba parte de la estrategia de los planificadores. Igualmente,
era de esperarse que la Colonia de Puerto Juárez
y el ejido Alfredo Bonfil. podrían crecer tres veces en espacio e
incluso invadir los espacios cercanos al aeropuerto de Cancún. Además, todo
ello debería haberse previsto; y estimar, no sólo el posible crecimiento de la
población fija, sino también el incremento de la población flotante, que como sabemos es altamente estimulada por el
“boom” turístico que se divulga para un espacio determinado. En
un estudio relacionado con una importante estación balnearia del Estado de San
Pablo, en Brasil, o sea : Bertioga,
allí se señalaba que “ se estimaba para el año 2.001 una población fija de
30.903 habitantes, lo cual presentaba una de las mayores tasas de crecimiento
poblacional en el país del 16,11% al año. Esta alta tasa demográfica podía
ser explicada por una reciente expansión inmobiliaria turística observada en
las cercanía de su línea marítima, y que absorbía una intensa mano de obra,
que provenía de la migración” (Chequer
y Rejowski, 2.003). Esto nos indica, de nuevo, como el crecimiento del turismo,
en un lugar geográfico determinado, incentiva los flujos poblacionales debido a
las expectativas de lograr empleos,
aunque sea estaciónales. Lo
mismo sucedió en el caso de el desarrollo de Bariloche, como un lugar turístico
en Argentina; las obras realizadas allí por la Dirección de Parques
Nacionales, crearon una gran demanda de mano de obra externa, la cual decidió
quedarse a vivir en el lugar, con la esperanza de trabajar para el turismo, pues
esa sería la actividad futura dominante. Igualmente, Bariloche fue un polo de
atracción para argentinos y para la población chilena de bajo nivel socioeconómico,
e incluso para empleados de estancias ubicadas en la meseta patagónica; el
lugar fue también un polo de atracción para inmigrantes europeos como alemanes
y eslovenos, quienes terminada la Segunda Guerra Mundial vieron en ese espacio
geográfico una oportunidad para trabajar. Todo ello produjo en 30 años, un
incremento poblacional que pasó de más o menos 16 mil habitantes en el año de
1960, a más de 80 mil habitantes en el año de 1991. (Schlüter, 1994). Incluso
en este caso de Bariloche, surgió una mezcla de poblaciones sin raíces ni
identidad cultural, es decir : sin historia colectiva ni tradiciones, lo cual
afectó a la comunidad en su etapa
embrionaria. Pero también se formaron barriadas marginales, donde se instalaba
una población de emigrantes sin trabajo permanente.
Todo esto creó una gran presión sobre el
medio ambiente, en un lugar que, en ese momento, no contaba con un Plan
Regulador que controlara el caos y las improvisaciones. (Schlüter, ob. cit.). Lo que queremos resaltar con estos ejemplos, es que la planificación integral y sustentable tiene que tomar en consideración la posible expansión poblacional y sus necesidades más apremiantes. Siempre será necesario hacer buenos estimados del posible crecimiento, tanto del turismo internacional como del turismo nacional, para poder establecer las necesidades potenciales en cuanto a los alojamientos y los servicios urbanos, tanto para los espacios turísticos, como para los lugares donde se localizaría la población potencialmente trabajadora, sin vulnerar los espacios destinados a otros fines como: áreas verdes y espacios geográficos frágiles (humedales, zonas de manglares, etc…), que muchas veces están conectados a otras áreas, como las barreras coralíferas y las lagunas naturales e incluso cualquier otra zona que están allí para amortiguar los impactos negativos. ¿Turismo
como un medio para mejorar la calidad de vida de
la población trabajadora residente? El objetivo básico y prioritario del desarrollo turístico es mejorar la calidad de vida del residente y de los trabajadores de un centro integralmente planificado. Si el turismo en un espacio geográfico determinado, se va a convertir en un sector de servicios dominante, entonces es necesario buscar nuevos modelos para planificar, sin profundizar los contrastes entre un centro lúdico agradable para el turista y los centros residenciales que pueden transformarse en marginales. El reto de los nuevos planificadores consiste, entonces, en hacer previsiones de lo que pueda ocurrir, manejando varios escenarios, donde los aspectos demográficos son vitales. No se puede seguir planificando con modelos semi-estáticos, que no toman en cuenta los posible cambios dinámicos y sus impactos negativos. Es necesario disminuir el riesgo de equivocarse y mejorar los modelos, donde las previsiones demográficas son, no hay duda, prioritarias , al lado de otras variables previsibles relacionadas con el medio ambiente,el empleo y la economía (Toledo, 2.003). El punto de partida obvio debió ser el haber previsto lo que podría suceder sino se balanceaba o se buscaba un equilibrio entre los espacios lúdicos planificados y el espacio necesario para alojar a la población de trabajadores, que es atraída por esos proyectos turísticos. El mayor don de un espacio lúdico es la plenitud de la vida humana en toda su exuberancia, la posibilidad de mezclar la cultura y experiencias del visitante temporal con la cultura del residente y aun de percibir, vagamente, todas las rarezas y extravagancias del comportamiento humano, cuando se dedica a recrearse, e igualmente los comportamientos de una subyacente humanidad compartida que se enriquece y no se pone en peligro, si se comparte en forma equilibrada las necesidades de la comunidad. No debemos idealizar, pero al menos tenemos que planificar bien, para evitar las hostilidades entre clases y en especial si se exacerban las diferencias basadas en ingresos y oportunidades, cuando surgen los contrastes, entre el lujo de los sitios turísticos y la pobreza de los lugares residenciales para los trabajadores, marginados, que se ubican en los anillos periféricos de los suburbios sin amenidades urbanas básicas. Acaso sea posible resumir el problema de la vida urbana en los espacios lúdicos de países en vías de desarrollo, diciendo que los asentamientos se han hecho amorfos y divididos social y culturalmente; y que la mayoría, han mostrado una dudosa hoja de equilibrio ambiental y por lo tanto de sustentabilidad. ¿Porqué se ignoran los estudios demográficos pertinentes para poder proyectar y evitar lo que es posible que ocurra? ¿Existe acaso otros modelos para planificar el turismo a diferencia de los modelos que diseñan ciudades? Los
espacios lúdicos y las decisiones compartidas El continuo desplazamiento de poblaciones rurales a los polos turísticos aumenta lo incierto del futuro para los trabajos tradicionales y menos especializados, que van desapareciendo. Para dar paso, al trabajo informal de la mayoría de los “conmutantes” y al deterioro acelerado de su hábitat. Lo anterior es menos dramático en aquellos poblados pequeños donde el turismo si apenas a cambiado algunos espacios especiales para la construcción de hoteles o nuevos centros comerciales. Un ejemplo mexicano es Guanajuato o bien Cuernavaca, y se repite en varias islas pequeñas del Caribe insular. No obstante, en los llamados centros turísticos integralmente planificados, el resultado ha sido una mayoría de turistas extranjeros de alto poder adquisitivo disfrutando en el espacio de la ciudad lúdica, pero rodeados de suburbios marginales, donde no parecen existir los círculos virtuosos del desarrollo, sino la trampa de la pobreza. El espacio turístico humanizada no puede sobrevivir si surge el abuso y el despotismo, ni tampoco una libertad basada en la injusticia tolerada. Estos espacios lúdicas o los espacios turísticos del siglo XXI , tendrían que basarse en una nueva síntesis de tareas compartidas y de cooperación entre la comunidad de visitantes y la comunidad receptora, pero también entre los planificadores y las poblaciones existentes y por llegar, siempre que sean previstos a tiempo los problemas que surgen de las segregaciones injustas. Sea cual sea la ideología dominante, lo importante en el desarrollo de los espacios lúdicos es la participación de todos los actores involucrados. (Ward, op. cit. p. 121). Pero el punto de partida que deben considerar los planificadores es el tamaño mismo del crecimiento de la población, bien sea del crecimiento el vegetativo como el crecimiento de la misma migración rural-urbana. Los riesgos son elevados, pero es necesario buscar soluciones, para que el turismo se convierta en un medio para elevar la calidad de vida de los anfitriones y permita diseñar piezas escenográficas para el disfrute de los turistas no residentes. Los
espacios lúdicos y los problemas de la economía urbana Un problema serio sería la inflación, que casi siempre termina con la buenas iniciativas y con los subsidios para los más necesitados e incluso afecta a los hoteles nacionales e internacionales, que a veces proliferan cuando existe un “boom” turístico –y que requieren al menos un nivel de 60% de préstamos para no perder – Si los servicios municipales se hacen más caros, la base impositiva local se puede reducir al elevarse las presiones : un clásico círculo vicioso, que impacta a las ciudades especialmente en los países con economía mixta. Si los planificadores de centros turísticos tuviesen mayor control sobre la llegada de las poblaciones en búsqueda de nuevos empleos y si hubiesen medidas de política pública turística para afrontar los problemas de la pobreza, entonces podría ser posible afrontar todo un desarrollo con una base fiscal más sólida y un control concertado más estable de los precios e ingresos, que es igual que buscar el equilibrio entre oferta y demanda. A veces se tiene la sensación de que el concepto de sustentabilidad se refiere más a preservar las especies de flora y fauna en peligro que lograr la mejora del hábitat donde el ser humano realiza gran parte de su vida. El otro asunto importante es que la parte recreativa del turismo, fuera del alojamiento y las instalaciones de otras empresas, se realiza en espacios públicos, es decir que los operadores obtienen ganancias derivadas no sólo de su trabajo al guiar e interpretar los espacios utilizados, sino del uso de la infraestructura y amenidades de la comunidad receptora y del beneficio de contar con las mejoras en su entorno natural. Además, las obras públicas no pueden financiarse con el creciente valor de los terrenos, sino con impuestos que pagan los ciudadanos y no pagan los turistas, ni las empresas que diseñan los planes de desplazamientos desde el exterior. Las bellezas y comodidades que no tienen sino un valor intangible y sin precio en el mercado, quedarían excluidas de una posible compra venta de los espacios lúdicos o de su uso privado con fines recreativos, por eso es imposible confiarse en el libre mercado de terrenos para producir equilibrios y bienestar para todos sus usuarios potenciales; una solución compleja y costosa en cuanto a su administración, sería devolver a la comunidad las ganancias no merecidas, siempre que no haya existido un empeoramiento de ese recurso, pues ello supondría asignar una indemnización al vendedor; o bien, fijar un precio por un período largo de años para la opción si el gobierno deseara comprar, para usar el suelo en un proyecto turístico de cierta envergadura y evitar así los precios especulativos. Espacios
turísticos frágiles y ciudades residenciales: nuevas estrategias La cuestión básica es : ¿ quién se beneficia de un desarrollo turístico, apropiado y de bajos impactos, al usarse los espacios públicos? Muchas de las zonas más frágiles son las más bellas desde el punto de vista turístico-recreativo y por ello requieren ser bien protegidas. El problema se presenta al surgir un incremento de los visitantes que ponga en peligro a esos espacios geográficos. Al menos que se imponga algún control a los visitantes anuales, esos espacios pueden sufrir impactos irreversibles y terminar con los paisajes prístinos. En algunos lugares como la isla de Lanzarote en el archipiélago canario, por ejemplo, se ha limitado el desarrollo turístico y fue la Fundación César Manrique con los gobiernos locales, los que establecieron los criterios de planificación turística en el interés general de la comunidad; de esa manera, la misma comunidad estaba regulando su propio ritmo de desarrollo. Pero quizá Lanzarote sea una excepción, porque como una vez señaló la Arquitecta española Rosa Barba: […] hay mucho suelo comprometido en operaciones que se vacían paulatinamente, con lo que queda en el aire la industria (sic) de servicios que depende de ellos. También la urbanización turística ha agotado, casi expoliado, el paisaje que le dio origen, con lo que además del daño social y al patrimonio que ello representa, la industria de la construcción que alimentó esos lugares, se queda sin mercado en las áreas ocupadas, mientras que en las nuevas pende el fantasma de lo que va a producir el desarrollo actual en el futuro. ( Barba, 1988, p. 13 ) Es decir, lo comprometido se ha quedado obsoleto y es necesario recuperarlo de otra manera; y también es urgente buscar una nueva y mejor vía conceptual para proyectar el suelo y el paisaje. Pero, ¿ cómo debe ser entonces proyectada la urbanización del suelo para el uso turístico? La hipótesis consiste en buscar un nuevo equilibrio de las formas de vida, para poder disfrutar con cierto confort el marco natural durante un período corto vacacional , en el que se consumen servicios y paisajes, pero siempre con la precondición de poderse sustraer a la ordenada vida urbana , a fin de relacionarse de una manera diferente con otro entorno más aventurero y primigenio. El marco para lograr esa estrategia, es diseñar en un espacio geográfico con buen clima, bellos paisajes y una cultura nueva en lugares no masificados y no degradado. Es así como esa otra práctica de la urbanización turística es concebida por Leira y Quero (1988) muy diferente a la manera de planificar las ciudades. Para estos arquitectos, es necesario un orden territorial del conjunto de una manera escenográfica en el espacio natural, diferenciando cada elemento del sistema para que logren su autonomía. Como el visitante temporal no es un residente, lo más importante no es la vivienda, sino las actividades que el turista realizará en el lugar seleccionado, por lo que el equipamiento recreativo es fundamental y dominante. La organización del espacio debe entonces responder a los comportamientos de los usuarios y debe formar parte de un producto diseñando cada pieza de una manera bien diferenciada. No se trata de desarrollar un conglomerado de camas como un barrio-dormitorio, sino de diferenciar cada pieza para que se adapte al paisaje donde se ubique y pueda ofertarse un producto de alta calidad y además de muy baja densidad, a fin de lograr una estrategia de operación y rentabilidad concertada, ya que la baja densidad podría poner entre dicho la factibilidad financiera del proyecto. Conclusión
Es
muy importante que en el grupo de planificadores se encuentre una persona clave:
el demógrafo, que se ocupe de hacer varios escenarios del crecimiento probable
tanto de la población turística como de la población residencial y flotante,
a los fines de lograr un mejor proyecto sustentable. El
caso de Cancún y las referencias sobre los incrementos de la oferta
inmobiliaria en los balnearios de San Pablo y también en Bariloche, son buenos
ejemplo de una planificación integral que debe ser mejorada, a fin de evitar
que la sustentabilidad se transforme en una
planificación impugnable o controvertibles, lo cual es el polo opuesto de lo
que se desea lograr. El espacio turístico planificado tiene entonces que armonizar dos problemas: 1) concebir una nueva manera de organizar el espacios turístico en piezas escenográficas autónomas, donde el equipamiento recreativo sea primordial y más importante incluso que las unidades de vivienda; y, 2) concebir una ciudad dormitorio para los trabajadores, de manera que se asegure un modo de vida digno y se diseñe el espacio considerando las previsiones demográficas, tanto del crecimiento vegetativo de la población como de las corrientes de emigrantes que provienen de otros lugares rurales y urbanos, respondiendo a las expectativas de un empleo estable y una mejor calidad y género de vida. Referencias
bibliográficas
BARBA,
Rosa. (1988). “Los nuevos lugares en el territorio. Los espacios del
turismo”, Revista Geometría, Madrid, 2do semestre, No. 12, págs. 12-27. CLANCY,
Michael. (1999). “Turismo y Desarrollo. El caso de México”. Annals
of Tuorism en Español, Vol .1
, No. 1, Págs. 1-23. DACHARY,
Alfredo César y ARNAIZ BURNE, Stella Maris. (1994.), “Cancún
: El enclave turístico y sus costos”. Estudios
y Perspectivas en Turismo, Vol. 3, No. 2, Págs. 99-114. CHEQUER
Bauer, Rafael y REJOWSKI, Mirian. (2.003). “Oferta
turística de Bertioga (SP) : caracterizacao, evolucao e análisis”, Turismo em Análisis, No. 14, No. 1, pp. 65-84-. LEIRA,
Eduardo y QUERO, Damián. (1988). “Otra
práctica de la urbanización turística”, Revista
Geometría, 2do semestre, No. 12, págs. 2-11. Schlüter,
Regina.(1994.). “San Carlos de Bariloche: costos y beneficios del
ecoturismo”, Estudios y Perspectivas en Turismo, Vol. 3, No. 2. Toledo,
Geraldo Luciano , et .al. (2003). “Gestao
Interdisciplinar do turismo no planejamento estratégico regional: estudo de
casos latino-americanos”. Turismo
em Análisis, Vol. 14, No. 1, Págs. 5-19. Ward,
Barbara. (1976). La morada del hombre,
México: Fondo de Cultura Económica. Alfredo
Ascanio, Ph.D
Universidad
Simón Bolívar Caracas-Venezuela Resumen: Este artículo analiza la armonía y el equilibrio entre una planificación integrada y sustentable del turismo y el proyecto relativo a la ciudad donde van a residir los trabajadores de las diferentes empresas turísticas. Discute las estrategias para que estos diseños no sean desbordados por las poblaciones que se trasladan al sitio, resaltando los estudios demográficos previos a fin de hacer las debidas previsiones. El espacio turístico no se diseña al igual que una ciudad, pues el turista no reside sino se aloja con el fin último de utilizar los equipamientos recreativos y el medio ambiente natural.PALABRAS CLAVES : planificación turística, demografía turística, análisis de proyectos.RESUMO: Este artigo analisa a harmonia e o equilíbrio entre um planejamento integrado e sustentable do Turismo e o projeto relacionando à cidade onde residirão os trabalhadores dos negócios. Discute as estratégias que estes projetos não são inundado para as populações que são transferidos lugar, ressaltando o estudos demográficos, necessários para fazer as previsões. O espaço lúdico se não é projetado al o mesmo como uma cidade, portanto o turista não reside mas aloja com o último fim utilizar o equipamento recreacional e o meio ambiente natural. PALAVRAS CHAVE: planejamento do Turismo, demografía, análise de projetos. Introducción
y planteamiento del problema
Decía Bárbara Ward en su libro La Morada del Hombre que :[…] las ciudades residenciales no deben construirse tan sólo con fines económicos - para explotar un mercado de propiedades- ni por razones políticas, como glorificar al príncipe (en cualquier forma de gobierno). Deben contruise para la gente, en primer lugar para los pobres ( Ward, 1976, p. 30)Señalaba también esta autora, que las familias de los asentamientos humanos deberían poder satisfacer las mínimas necesidades de : alimentos, energía, abrigo, trabajo y recreación. Y podemos imaginar que la palabra “mínima” se había colocado en ese párrafo, debido al grave desbalance entre recursos disponibles y por disponer, y el crecimiento exponencial de los más necesitados que viven en las urbes y llegan a ella en la búsqueda de una mejor calidad y género de vida. La moraleja de todo esto es que las ciudades no se deben construir al azar y en la búsqueda desenfrenada del lucro, sino con propósitos humanos. Los modelos de planificación turística integral que tienen como objetivo estimular la colaboración entre las partes implicadas y lograr entonces un verdadero desarrollo sustentable (Truly y Leisen, 1999), se preocupan muchos más por la estrategia de segmentación de los mercados; y mucho menos, por asegurar una sinergia entre el espacio lúdico para los visitantes temporales y la ciudad residencial para los trabajadores. De hecho se ha criticado, a menudo, que la planificación turística es “impuesta” sobre las necesidades de la población local anfitriona; y que esta planificación se ha convertido en una actividad dominante dentro de un economía en transición (Dachany, 1994). Un buen ejemplo de una planificación problemática de las ciudades turísticas de América Latina puede ser Cancún, en el caribe mexicano. Allí, la tierra ganada para fines lúdicos y comerciales redujo la tierra disponible para los lugares de la clase trabajadora que llegaba allí en la búsqueda de empleos y duplicó la presión sobre un espacio que se hacía insuficiente. Reconocemos que Cancún fue un espacio afortunado para el trabajo de los tour operadores, de los hoteleros y negocios diseñados para satisfacer al turista; no obstante como siempre sucede después, Cancún y su pequeño espacio para la residencia de los trabajadores. simplemente creció como mejor pudo, sin ningún plan aparente que no fuese más espacio para las diversiones y asegurar así una fuente de divisas segura. Como resultado de esa presión, el valor de la tierra no urbanizada debe haber crecido en forma exponencial, y por ello cualquier otra ampliación futura costaría bastante más que el plan original.
Cancún
: un caso Mejicano bien conocido
El flujo migratorio desde Quintana Roo y desde la Península de
Yucatán y el crecimiento desigual en los nuevos espacios planificados, está
muy bien descrito en el artículo de Alfredo
César Dachary (1994), donde se analizan todas las consecuencias del crecimiento
demográfico, tanto de turistas como de las poblaciones para alojar a los
trabajadores y también la implacable aculturación acelerada y nociva en esa área
geográfica. Hagamos pues un resumen de este caso para ilustrar estos problemas. El
desarrollo turístico en las islas de Cozumel–Cancún-Mujeres, que comenzó a
planificarse en la década de los años 60; y a construirse, en la década de
los años 70, tuvo un crecimiento espectacular. Solamente para el año de 1992,
ya se había pasado de apenas 100 habitaciones hoteleros a una cantidad bastante
mayor de aproximadamente 21.000 habitaciones. Incluso, la población local creció
desde cero a 300 mil habitantes, lo cual indicaba el efecto de “arrastre”
que puede producir una migración
de trabajadores que al informarse
de un determinado plan turístico, buscan fuentes de empleo estable y un mejor
medio de vida. Pero: ¿cuáles fueron los impactos que tuvo este brusco
crecimiento del turismo masivo de sol y playa,
no sólo en las islas ya nombradas sino en el Estado de Quintana Roo y en
la Península de Yucatán ? Se
ha estimado que para el año de
1992, sólo en Cancún llegaban más de 1.400.000 turistas que seguramente
pernoctaban al menos 5 noches. Así pues, las habitaciones demandadas, solamente
en esa isla del caribe mexicano, se podían estimar en 13.300 suponiendo una
ocupación media muy elevada y mayor del 70% al año. Cancún
fue un centro integralmente planificado, pero es probable que esta palabra
“integralmente” no haya tomado en consideración la planificación adecuada
de las áreas residenciales, para toda una población de trabajadores que debía
irrumpir en ese espacio geográfico, debido a las expectativas de posibles
empleos e incluso del mismo incremento veloz del turismo.
El
Banco Nacional de México asumió la política turística en esos espacios
caribeños y mediante un Fondo de Infraestructura Turística, implementó el
desarrollo turístico de Cancún. El
espacio lúdico fue muy bien planificada según previsiones conservadoras del
crecimiento turístico; e incluso, la ciudad de Cancún,
como un centro residencial para alojar a los mandos medios de los
hoteles, de la burocracia y de la población de servicios, estuvo relativamente
bien concebida, pero para una población limitada.
Ahora
bien, el gran error del planificador fue no prever el crecimiento demográfico y
en especial de la población que emigraba en búsqueda de empleos y se alojaría
en la Colonia Puerto Juárez, concebida como una ciudad dormitorio de 10 kilómetros
de largo por un kilómetro promedio de ancho. Esta
Colonia fue diseñada en forma de retícula tradicional, con muy pocas zonas
verdes y con carencia de algunos servicios básicos. La explosión demográfica
de Cancún fue muy elevada, no sólo en la misma zona hotelera, sino en los
espacios residenciales para la clase media trabajadora; y por supuesto, en los
espacios previstos para la clase obrera. ¿Porqué no se pudo prever a tiempo el
impacto demográfico? El
asunto de la planificación y el crecimiento poblacional
Es
bien sabido, que si para el año de 1992 ya existía en Cancún más de 20 mil
habitaciones hoteleras, la mayoría de lujo, esto solamente suponía una población
trabajadora directa de al menos 20.000 personas y seguramente 3 veces más si se
contabilizaban los trabajadores indirectos; y
si ya se había previsto,
que el crecimiento del turismo iba a ser de al menos el 30% anual, ello estaba
indicando que era probable, que para el año de 1995, el turismo en Cancún,
llegase a más de 5 millones de visitantes temporales, lo cual ya suponía un
aumento del alojamiento hotelero en por lo menos 30 mil nuevas habitaciones, con
sus consecuencias demográficas, impactando a los espacios geográficos
planificados y en especial aquellos que, según los criterios de la
sustentabilidad, deberían ser dedicados a la preservación de áreas frágiles,
ya que ello formaba parte de la estrategia de los planificadores. Igualmente,
era de esperarse que la Colonia de Puerto Juárez
y el ejido Alfredo Bonfil. podrían crecer tres veces en espacio e
incluso invadir los espacios cercanos al aeropuerto de Cancún. Además, todo
ello debería haberse previsto; y estimar, no sólo el posible crecimiento de la
población fija, sino también el incremento de la población flotante, que como sabemos es altamente estimulada por el
“boom” turístico que se divulga para un espacio determinado. En
un estudio relacionado con una importante estación balnearia del Estado de San
Pablo, en Brasil, o sea : Bertioga,
allí se señalaba que “ se estimaba para el año 2.001 una población fija de
30.903 habitantes, lo cual presentaba una de las mayores tasas de crecimiento
poblacional en el país del 16,11% al año. Esta alta tasa demográfica podía
ser explicada por una reciente expansión inmobiliaria turística observada en
las cercanía de su línea marítima, y que absorbía una intensa mano de obra,
que provenía de la migración” (Chequer
y Rejowski, 2.003). Esto nos indica, de nuevo, como el crecimiento del turismo,
en un lugar geográfico determinado, incentiva los flujos poblacionales debido a
las expectativas de lograr empleos,
aunque sea estaciónales. Lo
mismo sucedió en el caso de el desarrollo de Bariloche, como un lugar turístico
en Argentina; las obras realizadas allí por la Dirección de Parques
Nacionales, crearon una gran demanda de mano de obra externa, la cual decidió
quedarse a vivir en el lugar, con la esperanza de trabajar para el turismo, pues
esa sería la actividad futura dominante. Igualmente, Bariloche fue un polo de
atracción para argentinos y para la población chilena de bajo nivel socioeconómico,
e incluso para empleados de estancias ubicadas en la meseta patagónica; el
lugar fue también un polo de atracción para inmigrantes europeos como alemanes
y eslovenos, quienes terminada la Segunda Guerra Mundial vieron en ese espacio
geográfico una oportunidad para trabajar. Todo ello produjo en 30 años, un
incremento poblacional que pasó de más o menos 16 mil habitantes en el año de
1960, a más de 80 mil habitantes en el año de 1991. (Schlüter, 1994). Incluso
en este caso de Bariloche, surgió una mezcla de poblaciones sin raíces ni
identidad cultural, es decir : sin historia colectiva ni tradiciones, lo cual
afectó a la comunidad en su etapa
embrionaria. Pero también se formaron barriadas marginales, donde se instalaba
una población de emigrantes sin trabajo permanente.
Todo esto creó una gran presión sobre el
medio ambiente, en un lugar que, en ese momento, no contaba con un Plan
Regulador que controlara el caos y las improvisaciones. (Schlüter, ob. cit.). Lo que queremos resaltar con estos ejemplos, es que la planificación integral y sustentable tiene que tomar en consideración la posible expansión poblacional y sus necesidades más apremiantes. Siempre será necesario hacer buenos estimados del posible crecimiento, tanto del turismo internacional como del turismo nacional, para poder establecer las necesidades potenciales en cuanto a los alojamientos y los servicios urbanos, tanto para los espacios turísticos, como para los lugares donde se localizaría la población potencialmente trabajadora, sin vulnerar los espacios destinados a otros fines como: áreas verdes y espacios geográficos frágiles (humedales, zonas de manglares, etc…), que muchas veces están conectados a otras áreas, como las barreras coralíferas y las lagunas naturales e incluso cualquier otra zona que están allí para amortiguar los impactos negativos. ¿Turismo
como un medio para mejorar la calidad de vida de
la población trabajadora residente? El objetivo básico y prioritario del desarrollo turístico es mejorar la calidad de vida del residente y de los trabajadores de un centro integralmente planificado. Si el turismo en un espacio geográfico determinado, se va a convertir en un sector de servicios dominante, entonces es necesario buscar nuevos modelos para planificar, sin profundizar los contrastes entre un centro lúdico agradable para el turista y los centros residenciales que pueden transformarse en marginales. El reto de los nuevos planificadores consiste, entonces, en hacer previsiones de lo que pueda ocurrir, manejando varios escenarios, donde los aspectos demográficos son vitales. No se puede seguir planificando con modelos semi-estáticos, que no toman en cuenta los posible cambios dinámicos y sus impactos negativos. Es necesario disminuir el riesgo de equivocarse y mejorar los modelos, donde las previsiones demográficas son, no hay duda, prioritarias , al lado de otras variables previsibles relacionadas con el medio ambiente,el empleo y la economía (Toledo, 2.003). El punto de partida obvio debió ser el haber previsto lo que podría suceder sino se balanceaba o se buscaba un equilibrio entre los espacios lúdicos planificados y el espacio necesario para alojar a la población de trabajadores, que es atraída por esos proyectos turísticos. El mayor don de un espacio lúdico es la plenitud de la vida humana en toda su exuberancia, la posibilidad de mezclar la cultura y experiencias del visitante temporal con la cultura del residente y aun de percibir, vagamente, todas las rarezas y extravagancias del comportamiento humano, cuando se dedica a recrearse, e igualmente los comportamientos de una subyacente humanidad compartida que se enriquece y no se pone en peligro, si se comparte en forma equilibrada las necesidades de la comunidad. No debemos idealizar, pero al menos tenemos que planificar bien, para evitar las hostilidades entre clases y en especial si se exacerban las diferencias basadas en ingresos y oportunidades, cuando surgen los contrastes, entre el lujo de los sitios turísticos y la pobreza de los lugares residenciales para los trabajadores, marginados, que se ubican en los anillos periféricos de los suburbios sin amenidades urbanas básicas. Acaso sea posible resumir el problema de la vida urbana en los espacios lúdicos de países en vías de desarrollo, diciendo que los asentamientos se han hecho amorfos y divididos social y culturalmente; y que la mayoría, han mostrado una dudosa hoja de equilibrio ambiental y por lo tanto de sustentabilidad. ¿Porqué se ignoran los estudios demográficos pertinentes para poder proyectar y evitar lo que es posible que ocurra? ¿Existe acaso otros modelos para planificar el turismo a diferencia de los modelos que diseñan ciudades? Los
espacios lúdicos y las decisiones compartidas El continuo desplazamiento de poblaciones rurales a los polos turísticos aumenta lo incierto del futuro para los trabajos tradicionales y menos especializados, que van desapareciendo. Para dar paso, al trabajo informal de la mayoría de los “conmutantes” y al deterioro acelerado de su hábitat. Lo anterior es menos dramático en aquellos poblados pequeños donde el turismo si apenas a cambiado algunos espacios especiales para la construcción de hoteles o nuevos centros comerciales. Un ejemplo mexicano es Guanajuato o bien Cuernavaca, y se repite en varias islas pequeñas del Caribe insular. No obstante, en los llamados centros turísticos integralmente planificados, el resultado ha sido una mayoría de turistas extranjeros de alto poder adquisitivo disfrutando en el espacio de la ciudad lúdica, pero rodeados de suburbios marginales, donde no parecen existir los círculos virtuosos del desarrollo, sino la trampa de la pobreza. El espacio turístico humanizada no puede sobrevivir si surge el abuso y el despotismo, ni tampoco una libertad basada en la injusticia tolerada. Estos espacios lúdicas o los espacios turísticos del siglo XXI , tendrían que basarse en una nueva síntesis de tareas compartidas y de cooperación entre la comunidad de visitantes y la comunidad receptora, pero también entre los planificadores y las poblaciones existentes y por llegar, siempre que sean previstos a tiempo los problemas que surgen de las segregaciones injustas. Sea cual sea la ideología dominante, lo importante en el desarrollo de los espacios lúdicos es la participación de todos los actores involucrados. (Ward, op. cit. p. 121). Pero el punto de partida que deben considerar los planificadores es el tamaño mismo del crecimiento de la población, bien sea del crecimiento el vegetativo como el crecimiento de la misma migración rural-urbana. Los riesgos son elevados, pero es necesario buscar soluciones, para que el turismo se convierta en un medio para elevar la calidad de vida de los anfitriones y permita diseñar piezas escenográficas para el disfrute de los turistas no residentes. Los
espacios lúdicos y los problemas de la economía urbana Un problema serio sería la inflación, que casi siempre termina con la buenas iniciativas y con los subsidios para los más necesitados e incluso afecta a los hoteles nacionales e internacionales, que a veces proliferan cuando existe un “boom” turístico –y que requieren al menos un nivel de 60% de préstamos para no perder – Si los servicios municipales se hacen más caros, la base impositiva local se puede reducir al elevarse las presiones : un clásico círculo vicioso, que impacta a las ciudades especialmente en los países con economía mixta. Si los planificadores de centros turísticos tuviesen mayor control sobre la llegada de las poblaciones en búsqueda de nuevos empleos y si hubiesen medidas de política pública turística para afrontar los problemas de la pobreza, entonces podría ser posible afrontar todo un desarrollo con una base fiscal más sólida y un control concertado más estable de los precios e ingresos, que es igual que buscar el equilibrio entre oferta y demanda. A veces se tiene la sensación de que el concepto de sustentabilidad se refiere más a preservar las especies de flora y fauna en peligro que lograr la mejora del hábitat donde el ser humano realiza gran parte de su vida. El otro asunto importante es que la parte recreativa del turismo, fuera del alojamiento y las instalaciones de otras empresas, se realiza en espacios públicos, es decir que los operadores obtienen ganancias derivadas no sólo de su trabajo al guiar e interpretar los espacios utilizados, sino del uso de la infraestructura y amenidades de la comunidad receptora y del beneficio de contar con las mejoras en su entorno natural. Además, las obras públicas no pueden financiarse con el creciente valor de los terrenos, sino con impuestos que pagan los ciudadanos y no pagan los turistas, ni las empresas que diseñan los planes de desplazamientos desde el exterior. Las bellezas y comodidades que no tienen sino un valor intangible y sin precio en el mercado, quedarían excluidas de una posible compra venta de los espacios lúdicos o de su uso privado con fines recreativos, por eso es imposible confiarse en el libre mercado de terrenos para producir equilibrios y bienestar para todos sus usuarios potenciales; una solución compleja y costosa en cuanto a su administración, sería devolver a la comunidad las ganancias no merecidas, siempre que no haya existido un empeoramiento de ese recurso, pues ello supondría asignar una indemnización al vendedor; o bien, fijar un precio por un período largo de años para la opción si el gobierno deseara comprar, para usar el suelo en un proyecto turístico de cierta envergadura y evitar así los precios especulativos. Espacios
turísticos frágiles y ciudades residenciales: nuevas estrategias La cuestión básica es : ¿ quién se beneficia de un desarrollo turístico, apropiado y de bajos impactos, al usarse los espacios públicos? Muchas de las zonas más frágiles son las más bellas desde el punto de vista turístico-recreativo y por ello requieren ser bien protegidas. El problema se presenta al surgir un incremento de los visitantes que ponga en peligro a esos espacios geográficos. Al menos que se imponga algún control a los visitantes anuales, esos espacios pueden sufrir impactos irreversibles y terminar con los paisajes prístinos. En algunos lugares como la isla de Lanzarote en el archipiélago canario, por ejemplo, se ha limitado el desarrollo turístico y fue la Fundación César Manrique con los gobiernos locales, los que establecieron los criterios de planificación turística en el interés general de la comunidad; de esa manera, la misma comunidad estaba regulando su propio ritmo de desarrollo. Pero quizá Lanzarote sea una excepción, porque como una vez señaló la Arquitecta española Rosa Barba: […] hay mucho suelo comprometido en operaciones que se vacían paulatinamente, con lo que queda en el aire la industria (sic) de servicios que depende de ellos. También la urbanización turística ha agotado, casi expoliado, el paisaje que le dio origen, con lo que además del daño social y al patrimonio que ello representa, la industria de la construcción que alimentó esos lugares, se queda sin mercado en las áreas ocupadas, mientras que en las nuevas pende el fantasma de lo que va a producir el desarrollo actual en el futuro. ( Barba, 1988, p. 13 ) Es decir, lo comprometido se ha quedado obsoleto y es necesario recuperarlo de otra manera; y también es urgente buscar una nueva y mejor vía conceptual para proyectar el suelo y el paisaje. Pero, ¿ cómo debe ser entonces proyectada la urbanización del suelo para el uso turístico? La hipótesis consiste en buscar un nuevo equilibrio de las formas de vida, para poder disfrutar con cierto confort el marco natural durante un período corto vacacional , en el que se consumen servicios y paisajes, pero siempre con la precondición de poderse sustraer a la ordenada vida urbana , a fin de relacionarse de una manera diferente con otro entorno más aventurero y primigenio. El marco para lograr esa estrategia, es diseñar en un espacio geográfico con buen clima, bellos paisajes y una cultura nueva en lugares no masificados y no degradado. Es así como esa otra práctica de la urbanización turística es concebida por Leira y Quero (1988) muy diferente a la manera de planificar las ciudades. Para estos arquitectos, es necesario un orden territorial del conjunto de una manera escenográfica en el espacio natural, diferenciando cada elemento del sistema para que logren su autonomía. Como el visitante temporal no es un residente, lo más importante no es la vivienda, sino las actividades que el turista realizará en el lugar seleccionado, por lo que el equipamiento recreativo es fundamental y dominante. La organización del espacio debe entonces responder a los comportamientos de los usuarios y debe formar parte de un producto diseñando cada pieza de una manera bien diferenciada. No se trata de desarrollar un conglomerado de camas como un barrio-dormitorio, sino de diferenciar cada pieza para que se adapte al paisaje donde se ubique y pueda ofertarse un producto de alta calidad y además de muy baja densidad, a fin de lograr una estrategia de operación y rentabilidad concertada, ya que la baja densidad podría poner entre dicho la factibilidad financiera del proyecto. Conclusión
Es
muy importante que en el grupo de planificadores se encuentre una persona clave:
el demógrafo, que se ocupe de hacer varios escenarios del crecimiento probable
tanto de la población turística como de la población residencial y flotante,
a los fines de lograr un mejor proyecto sustentable. El
caso de Cancún y las referencias sobre los incrementos de la oferta
inmobiliaria en los balnearios de San Pablo y también en Bariloche, son buenos
ejemplo de una planificación integral que debe ser mejorada, a fin de evitar
que la sustentabilidad se transforme en una
planificación impugnable o controvertibles, lo cual es el polo opuesto de lo
que se desea lograr. El espacio turístico planificado tiene entonces que armonizar dos problemas: 1) concebir una nueva manera de organizar el espacios turístico en piezas escenográficas autónomas, donde el equipamiento recreativo sea primordial y más importante incluso que las unidades de vivienda; y, 2) concebir una ciudad dormitorio para los trabajadores, de manera que se asegure un modo de vida digno y se diseñe el espacio considerando las previsiones demográficas, tanto del crecimiento vegetativo de la población como de las corrientes de emigrantes que provienen de otros lugares rurales y urbanos, respondiendo a las expectativas de un empleo estable y una mejor calidad y género de vida. Referencias
bibliográficas
BARBA,
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turismo”, Revista Geometría, Madrid, 2do semestre, No. 12, págs. 12-27. CLANCY,
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práctica de la urbanización turística”, Revista
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Interdisciplinar do turismo no planejamento estratégico regional: estudo de
casos latino-americanos”. Turismo
em Análisis, Vol. 14, No. 1, Págs. 5-19. Ward,
Barbara. (1976). La morada del hombre,
México: Fondo de Cultura Económica. Alfredo
Ascanio, Ph.D
Universidad
Simón Bolívar Caracas-Venezuela
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