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Intervención Colorada, en los tiempos de Peròn y en los tiempos de Kirchner
El historiador uruguayo Viviàn Trìas dijo una vez “En primer lugar, la historia del Uruguay es indesligable de la historia de la cuenca del Plata...” Es asì, la historia del Uruguay es indesligable, como dice Trìas, de la historia de la cuenca del Plata y sobre todo, lo es en el perìodo que empieza con el octubre peronista en el año 1945 y termina en el año 1955 con la caìda del régimen peronista en la Repùblica Argentina. Como bien dice el historiador uruguayo Alberto Methol Ferrè “ A ninguna “otra” historia estamos los uruguayos màs ligados que con la Argentina. Ninguna nos atañe, nos compromete tanto y repercute màs en nosotros. Muchas pasiones uruguayas y argentinas son las mismas. Asì, desde 1945, una gran divisoria argentina ha sido el Octubre de los trabajadores y Juan Domingo Peròn. En algunos momentos, esa divisoria tambièn se volvió uruguaya. Aunque aquì, al revès que en la Argentina, la mayorìa estaba contra Peròn “. Lo dicho por Methol Ferrè, lo vivenciò siendo aùn un niño y en su barrio el historiador uruguayo Hugo Cores que cuenta lo siguiente “Cuando tenìa 11 o 12 años vivì, con mis amigos de la calle, una situación que recordè luego muchas veces. Oìa con frecuencia que se atacaba a la Argentina. Casi siempre a partir de las rivalidades deportivas. Pero no terminaba de gustarme. Me sentìa tambièn un poco atacado en las alusiones a la cobardìa o petulancia de los porteños. Quizà de mi parte habìa ganas de hacerme el gallito por una tontería como esa. Un dìa en el correr de esas conversaciones improvisadas, de golpe me encontrè defendiendo al peronismo. Las mejoras para los trabajadores, su patriotismo. Nunca, a esa edad, habìa pensado seriamente en eso. En mi caso, mi padre no compartìa el antiperonismo neto del Partido Comunista. Pero tampoco era simpatizante de Peròn. Sòlo que, como habìa vivido en la Argentina, leìa y escuchaba la información que andaba en la vuelta y sabìa de las mejoras que estaban consiguiendo los trabajadores. Como tenìa un sentido bastante realista de còmo vivìan los obreros, su manera de pensar no estaba atrapado en la contradicción peronismo – democracia que era la ideología oficial del Uruguay Batllista. Ni tampoco la igualación que se hacìa desde el PCU del peronismo con el fascismo. A partir de ahì, con cuatro datos aislados, me armè un pequeño discurso “para marcar diferencias”: cosas de gurì. Pero no me sumè sin pensarlo a las ideas de la mayorìa. De todos modos el peronismo o el antiperonismo, en mi barrio, no enardecían demasiado a nadie. Los muchachos que discutìan conmigo, y a los que mis argumentos no hicieron mella, se sentìan profundamente antiperonistas. Eran todos, o casi todos, hijos de trabajadores, de clase media o baja. Vivìan y vivieron después muy modestamente, y algunos bordeando la miseria. Habìan hecho suya el índice completo de la vulgata democrática, y sobre eso para ellos no habìa nada que discutir. La mayorìa no era creyente, salvo en las certidumbres del ideario democrático-liberal”. El hoy, senador frenteamplista José Mujica, en sus tiempos de muchacho no estuvo inmune a la hora de contraer la fiebre antiperonista existente en el Uruguay de aquella època “ Me parece que Luis Batlle se vio en medio de una encrucijada, habìa una fuerte presión antiperonista en el Uruguay que signarìa la realidad durante largos años. A travès de medios de prensa profundamente antiperonistas, nos llegò la peor versión de Peròn y no recibimos la otra cara de esa figura tan conflictiva que, haya sido como haya sido, fue un impacto en la historia del Rìo de la Plata. Fueron años en los cuales tambièn yo fui antiperonista porque aquella postura en boga influyò en mì.” Los uruguayos, que vivieron los tiempos de Peròn, no sintieron como algo ajeno a sus vidas la división cada vez mayor que experimentaba la sociedad argentina, entre peronismo y antiperonismo. En aquel Uruguay Batllista, los llamados por Luis Althusser, Aparatos Ideológicos de Estado (Designamos por Aparatos Ideológicos de Estado cierto nùmero de realidades que se presentan de modo inmediato al observador en forma de instituciones diferenciadas y especializadas; Luis Althusser.) fundamentalmente, el AIE de la información (prensa, radio) fueron desde el año 1945 abiertamente antiperonistas. Es entonces, que los uruguayos de aquel tiempo tomaron partido en esa disputa y la mayorìa, según Methol Ferrè, estaba contra Peròn . Desde que se produjo en el año 1945 el famoso 17 de octubre, que al decir de Raùl Scalabrini Ortiz “Era el subsuelo de la patria sublevado” que marchaba a Plaza de Mayo al sòlo y ùnico grito de Peròn, hasta su caìda por un golpe de estado oligárquico-imperialista en el año 1955. Los sucesivos gobiernos del Partido Colorado que van de 1943 a 1958 intervinieron en los asuntos internos de la Argentina en los tiempos en que Peròn no era por cierto un leòn herbívoro. El presidente uruguayo Dr Juan José de Amèzaga, asumio la Primera Magistratura el 1 de marzo de 1943 y permaneciò en ella hasta el 15 de febrero de 1947. Esto fue producto, de haberse realizado en el año 1942 las elecciones nacionales en el Uruguay y haber salido triunfador de la contienda electoral, el Partido Colorado con la formula José de Amèzaga- Alberto Guani. Durante este periodo de gobierno, se hizo todavía màs evidente la definición proaliada del Uruguay. Es decir, una política internacional contraria al “Eje Roma-Berlìn- Tokio”. Como se dice en el tomo 7 de la Historia uruguaya escrito por el equipo de historiadores Benjamín Nahun, Angel Cocchi, Ana Frega y Yvette Trochon “Dos hechos merecen destacarse en este contesto: el primero, a corto plazo, fue el intento de plasmar lo que se llamò la “Doctrina Rodríguez Larreta” ( nuestro Ministro de Relaciones Exteriores), que llegò a proponer en el concierto panamericano la necesidad de intervenir en los asuntos internos de los paìses que no adhirieran a los principios de la democracia y la defensa hemisférica. Esta iniciativa no tuvo èxito, pero sirvió para marcar las distancias frente a la Argentina, donde el Cnel. Juan Domingo Peròn afirmaba su carácter neutralista. El segundo, a mediano y largo plazo de indudables consecuencias, fue el comienzo de la estrecha vinculaciòn que ligò a nuestras Fuerzas Armadas con los Estados Unidos, no sòlo en materia de equipos y pertrechos bélicos, sino en la adopción de manuales técnicos, propuestas organizativas y concepciones estratégicas.” La doctrina sustentada por Rodríguez Larreta (Ministro de Relaciones Exteriores del Presidente Amèzaga), se centraba sustancialmente en la necesidad de intervenir en los asuntos internos de los paìses latinoamericanos que no adhirieran abiertamente a los principios de la democracia y la defensa hemisférica. Con respecto, a la doctrina Larreta, Carlos Real de Azùa dice lo siguiente “La doctrina Larreta se basa, como es notorio, en la innegable relatividad de las soberanìas nacionales (usemos la fòrmula pretenciosa: en “la caducidad creciente de la forma nacional”) y en indisputables derechos que la Sociedad internacional posee. Derechos ante situaciones que pueden comprometer la comunidad de naciones entera; derechos ante lo que dentro de una frontera pueda violentar escandalosamente los presupuestos morales o políticos mínimos sobre las que todas viven o dicen vivir. La doctrina Larreta olfateò habilidosamente cierto aire de “política misional” que el mundo respira desde hace un cuarto de siglo, de esa conciencia de una “misión” que, según Eugenio D´Ors, significa “meternos donde no nos llaman”.” La mencionada doctrina al adjudicarse y al adjudicarle el propio Rodríguez Larreta un status-rol de “política misional” que, según Real de Azùa , citando a Eugenio D´Ors significa “meternos donde no nos llaman” condujo a intromisiones por parte de organismos panamericanos en los asuntos internos de aquellos paises latinoamericanos que no practicaban una política exterior pronorteamericana. A esto se le suma, que el ascenso del movimiento peronista en la Argentina se diò al mismo tiempo que la doctrina Larreta estaba en pleno auge en nuestro continente y especialmente en el Uruguay. En relación a esto, Real de Azùa dice lo siguiente “El advenimiento del peronismo, casì simultàneo a la ya examinada doctrina Larreta fue para el Uruguay el primer gran presente inmediato de esa postguerra tan idealizada hasta poco tiempo antes, tan hosca cuando vino. El peronismo planteò a la lìnea nacional uruguaya un desafìo estruendoso por su calidad irrecusable de vecino y por todas las implicancias que esta calidad aparejaba”. Es asì que, el advenimiento del peronismo casi simultaneo a la doctrina Larreta, según Real de Azùa , fuè para el Uruguay “Suiza de América” una especie de contracara constante que no lo dejò dormir con tranquilidad. Por lo menos, hasta el año 1955. En el año 1945, en la Repùblica Argentina y en el plano político, estaban ocurriendo hechos muy importantes y el gobierno uruguayo de Amèzaga, no practicaba una política de no intervención en los asuntos internos de un paìs soberano. El historiador uruguayo, Carlos Machado dice lo siguiente “Rodríguez Larreta, el canciller de Amèzaga, le arrimò sus esfuerzos a Braden. El 8 de octubre, mientras se precipitaba una crisis y los mandos de Campo de Mayo se movilizaban para desplazar a Peròn, declarò en el cine Radio City: “En una mano la bandera de las libertades, y en la otra, si fuera preciso, la espada de las sanciones”, anticipando asì las intenciones de apadrinar –desde Montevideo- la intervención conjunta en Buenos Aires. El “peronazo” fue un primer revès. Màs de 300.000 trabajadores se volcaron sobre Buenos Aires para respaldar a Peròn en aquel 17 de octubre. Igual pronunciamiento multitudinario se produjo en Rosario, Còrdoba, Tucumán y la Plata. “El Paìs”, orientado por el canciller, llamò a la muchedumbre “chusmaje asalariado””. La política seguida por Rodríguez Larreta, hacìa el gobierno de Farrell, era funcional a la E.E.U.U. y a su política llevada adelante por su representante diplomático en la Argentina, el inefable Spruille Braden. Ademàs, la opinión de el matutino “El Paìs”, orientado, segùn Machado, por el canciller, con respecto a lo ocurrido el 17 de octubre de 1945 en B. Aires, coincidìa plenamente con la opinión de Enrique Mosca (candidato a la vicepresidencia por la Uniòn Democrática, en las elecciones nacionales del año 1946) “Fueron salvajes estallidos de las hordas analfabetas estupefactas por el alcohol”. O con la definición dada por el diputado radical Ernesto Sanmartino “aluviòn zoológico”. El historiador Carlos Machado sigue diciendo “El canciller, entonces, decidiò atacar. El 21 de noviembre cursaba su mensaje a las cancillerìas proponiendo pasar por encima del principio de la“no intervención”, preconizando –con la vista en el caso argentino- las “acciones multilaterales”: “el principio de no intervención no ampara ilimitadamente la notoria y reiterada violación por alguna repùblica de los derechos elementales del hombre y del ciudadano y el incumplimiento de los compromisos libremente contraidos (...) la no intervención no puede transformarse en el derecho de invocar un principio para violar impunemente todos los otros (...) una acciòn colectiva, multilateral, ejercida con total desinterés...se ejerce en beneficio de todos, incluso de aquel paìs que tan duro régimen soportarìa” (!). Antes de la semana, James Byrnes, Secretario de Estado del gobierno de E.E.U.U. le dio su visto bueno: “Mi gobierno se adhiere a los principios enunciados por el distinguido ministro de RR.EE. uruguayo”.El 29, Juan I. Cooke, canciller argentino, pronunciò su enérgica respuesta: “No puede haber terreno màs peligroso y resbaladizo que el de la apreciación externa de la actuación política de los paìses”. Sòlo Guatemala, Costa Rica y E.E.U.U. secundaron la proposición uruguaya, mientras Panamá manifestò “reservas”. Todos los otros paìses condenaron en términos severos aquella ocurrencia”. En nombre de los derechos humanos y su defensa, Rodríguez Larreta, apostaba abiertamente por la intervención en la Argentina. Es decir, como afirmaba el canciller uruguayo, una acciòn colectiva, multilateral, ejercida con total desinterés, donde todos van hacer los beneficiados. La Argentina, por supuesto, la primera beneficiada de la intervención salvadora. El gobierno de la E.E.U.U. por boca de su Secretario de Estado adhirió de una manera total y absoluta a la propuesta interventora de Rodríguez Larreta. No faltaba màs. Esto ocurrìa en el año 1945. Como, muy bien dice, Carlos Machado “Faltaba, todavía. Cuando se aproximò la fecha de las elecciones ( enfrentanto la candidatura de Peròn a la de Tamborini, expresión de la “Uniòn Democrática” de radicales, conservadores, demoprogresistas, socialdemócratas y comunistas, sumados). “El Paìs”, oficioso vocero de la cancillerìa, apresurò pronósticos ligeros: -que hasta el momento, los grupos adictos a Peròn no han registrado listas, suponiéndose que tendrán dificultades para hacerlo por carencia de candidatos; -que està confirmada la impresión de algún observador segùn la cual el peronismo ha perdido sus ya escasos contingentes en los últimos dìas; - que si dejan de votar, la mayorìa democrática serà de tres a uno. El 22 de febrero del 46, a pocas horas de las elecciones, publicò un reportaje a Repetto. “Ahora es comùn que la cocinera o la mucama, con falsas acusaciones, haga comparecer a sus patrones ante la Secretaria de Trabajo. Evitando las reclamaciones de sueldos ya abonados, en el presente todas las familias argentinas hacen firmar recibos al servicio domèstico. Pero siempre se tiene la sensación de tener a un espìa o a un enemigo dentro del domicilio”, se quejò “. El matutino “El Paìs” (que se autoproclama, primero siempre), vocero oficioso de la cancillería, según Machado, apostaba a que el peronismo se desinflaba como fuerza política. Lo manifestado por Repetto, en el reportaje, da la impresión que la Argentina volviera a los tiempos del Restaurador, Juan Manuel de Rosas. Esto ocurrìa, en el año 1946. Faltaba mucho màs todavía, Carlos Machado dice lo siguiente “La democracia ha triunfado en la Argentina”, titula “El Paìs”, el 25. Calificò las elecciones como inobjetables, con los testimonios de los dirigentes de la oposición. Y mientras se aguardaban resultados, porque los escrutinios no fueron inmediatos, adelantò este juicio: “se realizan cálculos que establezcan la verdadera dimensión de la victoria de la Uniòn Democrática”. El canciller seguro, le cursò un telegrama de felicitación al candidato de la coalición. Una insòlita pifia. Por un cuarto de millòn de votos se produjo la victoria de Peròn, que venció a Tamborini en todas las provincias, menos una”. El matutino , que se considera primero siempre, apostò sus boletos al triunfo de la Uniòn Democrática, en las elecciones argentinas del año 1946. Pero, siempre hay un pero, al diario “El Paìs” el tiro le saliò por la culata. “Primero siempre”, no quiere decir, “le acertamos siempre”. Ganò Peròn. Lo peor de lo peor, fue que Rodríguez Larreta, el canciller intervensionista, màs que seguro, segurísimo, le cursò, según Machado, un telegrama de felicitaciones al candidato de la Uniòn Democrática. Ganò Peròn. A èl, tambièn le saliò el tiro por la culata y lo dejo con “traumatismo de cráneo” y con “perdida de conocimiento” intervensionista. La abierta y fracasada intervención en los asuntos electorales de la Argentina, por parte del gobierno de Amèzaga, tubo como resultado que el gobierno uruguayo quedara muy mal parado entre los paìses latinoamericanos.El director, del semanario uruguayo “Marcha”, Carlos Quijano, un 5 de abril de 1946 se referìa a la política llevada adelante por el gobierno de Amèzaga hacia la Argentina, de la siguiente manera “Afeitados y sin visita. A sì hemos quedado, después de tantas alharacas; luego de tantas obsecuencias; a pesar de haber echado por la borda, los principios, los intereses y aùn la autèntica tradición nacional y americana en la materia; no obstante habernos ganado el repudio y la desconfianza de las demàs naciones americanas, cuando en nuestro triste papel de “caddy” que sigue la pelota, nos lanzamos a resucitar para mayor gloria del Sr Braden y demàs, la “doctrina” intervensionista. Asì hemos quedado, ahora que Estados Unidos o mejor dicho el Departamento de Estado, cambia el rumbo impuesto por el desorbitado Braden y se dispone a reanudar sus relaciones con la Argentina. Final previsto de una política internacional sin precedentes por lo disparatada. Final previsto y que como tal, en tiempo, anunciamos. Era lo ùnico que le faltaba al funesto gobierno del Sr. Amèzaga para pasar a la historia. Que después de utilizarlo como punta de lanza, lo dejaran arrumbado atràs de la puerta. Si el paìs no ha perdido- y asì queremos creerlo- el sentido de su decoro, no podría dejar pasar sin sanción, cuando la oportunidad llegue, tantas torpezas juntas de las cuales, en definitiva, èl, èl paìs, ha sido y es la principal vìctima”. Afeitados y sin visita, dice Quijano, refiriéndose a como habìa quedado el Uruguay y la administración intervensionista de Amèzaga luego que el gobierno norteamericano mediante el departamento de Estado, cambia el rumbo impuesto por el inefable Braden y se dispone a reanudar sus relaciones con la Argentina. El gobierno norteamericano mediante Braden utilizo al utilizable gobierno de Amèzaga, como punta de lanza, segùn Quijano, contra la Argentina de Farrell y del candidato a la presidencia, Juan Peròn. Para después, ser tirado y abandonado por el Tìo Sam como una escoba vieja en un basural de esquina. El 1 de marzo de 1951, Andrés Martinez Trueba asumiò la primera magistratura, siendo esto el resultado de las elecciones nacionales realizadas en el Uruguay en el año 1950. En esas elecciones, saliò triunfador el Partido Colorado con la formula Andrés Martinez Trueba – Alfredo Brum, pertenecientes ambos a la lista 15. En la Repùblica Argentina, el 28 de setiembre de 1951, se produjo un alzamiento militar contra el gobierno constitucional de Juan Peròn, pero fracaso rotundamente. Con respecto, a lo sucedido ese 28 de setiembre de 1951, Gregorio Selser dice lo siguiente “Alzamiento militar comandado por el general Benjamín Menèndez, en Campo de Mayo y las bases aèreas de El Palomar, Moròn y Punta Indio. Fracasa y Peròn la designa despectivamente como “chirinada”.” Para Claudio Rappolini, el 28 de setiembre de 1951 en la Argentina, sucedió lo siguiente “ Se produce en Argentina una sublevación contra el gobierno de Juan Domingo Peròn, encabezada por los generales Menèndez y Rawson. Aviones rebeldes sobrevuelan Buenos Aires, sin embargo la revuelta fracasò al no plegarse como habìa prometido el 8º Regimiento Blindado. Aviones con jefes rebeldes aterrizan en Uruguay buscando refugio y nuestro gobierno se los otorga, devolviendo los aparatos a Argentina”.
El gobierno colorado de Andrés Martinez Trueba les otorga refugio, a golpistas fracasados que se encontraban escondidos en el Uruguay debido a que habìan querido derrocar a un presidente, como lo era Peròn, elegido democráticamente por los ciudadanos argentinos. En el año 1954 un 26 de noviembre se realizaron las elecciones nacionales en el Uruguay. El ganador de las mismas fue nuevamente el Partido Colorado (habìa estado en el gobierno en los periodos 1943-1947,1947-1951 y 1951-1954) y dentro del partido el sector màs votado fue la llamada lista “15” conducida por Luis Batlle. El 1 de marzo de 1955 asumieron sus cargos los integrantes del nuevo colegiado (en el año 1952 habìa entrado en vigencia una nueva constitución nacional siendo su principal característica que el Poder Ejecutivo paso de ser unipersonal a estar organizado con un sistema colegiado integral), estando a la cabeza del mismo, Luis Batlle, por la lista “15”. En 1955 en la Argentina, el régimen peronista se encontraba bastante jaqueado por las presiones internas ( la violencia política entre gobierno y oposición habìa aumentado), las externas( el imperialismo yanqui en el año 1954 habìa lanzado una fuerte contraofensiva en América Latina para derrocar a los gobiernos nacional populares como el de Jacobo Arbenz en Guatemala y luego Getulio Vargas en Brasil y el otro en su lista era Peròn ) y tambìen por su situación económica. Como bien dice Viviàn Trìas “El populismo es un hijo de la opulencia transitoria de la inmediata post-guerra, con cuantiosas reservas monetarias acumuladas por el conflicto y su hambre de productos básicos (“el oro no deja caminar en los pasillos del Banco Central”, decìa Peròn). La caìda de los precios de las exportaciones, el alza de los precios de los bienes importados, la competencia del capital extranjero en los mercados trastrueca el panorama. Las divisas se evaporan, hay que recurrir al crèdito externo y la inflación asoma inquietante. Sòlo con reformas estructurales que no produjo, el populismo pudo salvar el trance que le plantea el reacondicionamiento de su entorno y continuar solventando dignos niveles de vida para las masas. No son los cambios en la coyuntura internacional los que lo bloquean y precipitan su caìda. Pero es su presión la que desnuda las limitaciones y debilidades del populismo, la que exaspera sus contradicciones y envenena sus omisiones.” En otros términos, los años “dorados” del peronismo ya habìan quedado atrás en el tiempo.
En lo que hace, a Luis Batlle y su màs que difícil dialogo y no dialogo con Peròn, Carlos Machado lo resume asì “ Iguales expresiones, a lo largo del 55, se habìan multiplicado en contra de Peròn. Batlle Berres habìa sido autor, casi diez años antes, de un pronòstico errado: “la inmensa mayorìa –no podemos decir, por desgracia, la totalidad, pero podemos decir una abrumadora mayorìa de los trabajadores argentinos- estàn contra Peròn “.Intento la defensa de Braden: “se pretende decir en estos instantes que EE.UU. quiere intervenir en la política argentina... yo digo que es al revès”. Profetizò disgustos: “si Peròn alcanza el gobierno serà para todos los vecinos motivo de inmensa preocupación y de grandes dolores de cabeza”.Se acercò, sin embargo, a Peròn, durante su primer gestión presidencial, intentando acrecer la corriente turística de procedencia argentina, comprando carne y vendiendo arena. Argentina denunciò después la venta de esa carne para el exterior y detuvo sus compras denunciando apremios en los pagos (“se organizaron las compañìas arenaras argentinas y hoy ciento cincuenta barcos y casi diez mil obreros argentinos viven de esa actividad”, dirà luego Peròn ). Indispuestas de nuevo aquellas relaciones se le dio “piedra libre”a los opositores argentinos para conspirar, sin mucho disimulo, desde el Uruguay. “Como si la hospitalidad que les brinda ese paìs tuviese por precio el ataque sistemático y soez al Presidente de la Nación Argentina”, protestò Buenos Aires”. Esta claro, que desde el año 1945 Luis Batlle, no tenia una buena opinión sobre Peròn y llegado el año 1955 y estando ya al frente del segundo gobierno colegiado en el Uruguay, su opinión negativa sobre el presidente de los argentinos (ya en su segunda presidencia desde el 4 de Junio del año 1952), no habìa variado para nada. En la Repùblica Argentina, el 16 de junio del año 1955, se produjo otra intentona golpista contra el gobierno constitucional de Juan Peròn. Con respecto, a lo sucedido el 16 de junio de 1955, Gregorio Selser dice lo siguiente “ Como culminación de la serie de actos de desagravio a la bandera, se dispone que una escuadrilla de diez aviones a retropropulsión sobrevuelen la Catedral de Buenos Aires, en Plaza de Mayo. Ignorándolo Peròn, ese vuelo debe convertirse en la señal de una insurrección conjunta de las tres fuerzas armadas y comandos civiles, que debìa iniciarse a las 8. Pero debido a una imprevista niebla, los aviones sòlo pueden alzar vuelo a las 10. Durante ese lapso Peròn es informado de la conjura y se traslada al Ministerio del Ejèrcito . Al mediodìa aviones navales bombardean la Casa Rosada y sus adyacencias, al tiempo que fracasan los intentos de la infantería de marina de apoderarse del sector. Las vìctimas se cuentan por centenares y los aviones que participaron de la acciòn parten hacia Uruguay”. Con respecto, al bombardeo en Plaza de Mayo por parte de los aviones navales, Miguel Bonasso, dice lo siguiente “Segùn algunos informes hubo 156 civiles muertos y unos 900 heridos. Fuentes sindicales elevan los muertos a 350 y los heridos a cerca de 2.000. Màs allà de la exactitud de las cifras, fue el primer bombardeo de una ciudad latinoamericana sin que mediara guerra civil o convencional”. Lo que sucedió aquel 16 de junio de 1955 es una intentona golpista por parte de los sectores antiperonistas de las fuerzas armadas argentinas contra un gobierno democráticamente elegido por sus ciudadanos. En las elecciones nacionales realizadas el 11 de noviembre del año 1951. Al fracasar el golpe de estado antiperonista los aviones causantes de la masacre en Plaza de Mayo parten hacia el Uruguay. En relación a esto, Leopoldo Amondarain, dice lo siguiente “Como el levantamiento fracasò en esa oportunidad, los aviones con sus asesinos se “rajaron” al Uruguay bajo la protección y asilo del gobierno del papà , don Luis Batlle Berres”. En el Uruguay, el gobierno que estaba en ese momento al frente del paìs era el llamado colegiado de la “15” encabezado por Luis Batlle que, segùn Amondarain, le dio protección y asilo a los golpistas y asesinos de Plaza de Mayo. En los hechos, la llamada “Suiza de América” no mantuvo para nada una política de neutralidad ante el fuerte enfrentamiento que se daba en la Argentina entre peronistas y antiperonistas. A esto se le suma, que Montevideo la “Atenas del Plata” se transformo en los tiempos de Peròn en una santuario donde convivìan es justo decirlo verdaderos perseguidos políticos del peronismo con terroristas antiperonistas. En la Argentina, el 16 de setiembre de 1955 comenzaba en Còrdoba lo que luego serìa llamada “Revolución Libertadora” y el 23 del mismo mes una columna de tanques y blindados llega a la capital y asume el gobierno de la repùblica. Es decir, se produce en la Argentina un golpe de estado oligárquico-imperialista contra el gobierno constitucional de Juan Peròn. En Uruguay, la población sintió una gran alegrìa cuando se entero por la radio del desplome del régimen peronista en la Argentina. Es asì que, Claudio Rappolini dice lo siguiente “Peròn renuncia y se refugia en una cañonera paraguaya. Una multitud se vuelca a las calles en Montevideo”. La “Atenas del Plata”, en el dìa 20 de setiembre de 1955 era una interminable fiesta antiperonista. En el año 1949, el historiador argentino Jorge Abelardo Ramos, decìa lo siguiente “El papel jugado por la oligarquía uruguaya y su pequeña burguesìa “democratica” es manifiestamente reaccionario y su pretendida defensa de las “libertades democráticas” es una hipócrita cobertura de su autèntica defensa de los negreros imperialistas del Norte en su lucha contra las conquistas nacionales y sociales del pueblo argentino. Uruguay se ha convertido en la punta de lanza del imperialismo en el Sur”. Es asì que, el Uruguay desde 1943 a 1958 estuvo bajo gobiernos pertenecientes al Partido Colorado que propiciaron una política abiertamente intervensionista en los asuntos internos de la Argentina de Peròn que llevo a que el paìs se convirtiera en esos años, al decir Abelardo Ramos, en la punta de lanza del imperialismo yanqui en la Cuenca del Plata. En el Uruguay del 2003, otro gobierno del Partido Colorado, en este caso, el presidido por Jorge Batlle (un neoliberal y ademàs hijo de Luis Batlle), interviene abiertamente en los asuntos electorales de la Repùblica Argentina. El presidente uruguayo apostò sin lugar a dudas a que el resultado de las elecciones nacionales en el vecino paìs favorecerìa a Carlos Menen. Es decir, al neoliberalismo. El muy seguro presidente Jorge Batlle le dijo a la cadena de noticias CNN lo siguiente“El próximo presidente de Argentina serà Menen”. Lo dicho por el presidente uruguayo, era un claro apoyo a que en la Repùblica Argentina se siguiera manteniendo un modelo de sociedad, el menemista, que por su “filosofìa política” y su “economía política”, se da de patadas con las banderas històrica del Justicialismo. Es decir, soberanìa política, independencia económica, justicia social, tercera posición y unidad latinoamericana. Finalmente, el ganador de las elecciones en la Argentina fue Néstor Kirchner. Un peronista que retoma al menos en el discurso las alicaídas o abandonadas banderas del peronismo fundacional. Después, que Néstor Kirchner es ungido presidente de los argentinos. El presidente uruguayo, tiene grandes diferencias con su par argentino, no solo en el tema de los derechos humanos (caso de la nuera del poeta argentino Juan Gelman), sino tambièn, con otros temas, como el MERCOSUR, el ALCA y el Consenso de Buenos Aires. Las opiniones del presidente Batlle sobre el MERCOSUR y el ALCA están alineadas con la visión que tiene de estos dos importantes temas la administración republicana de George W. Bush. Es decir, son opiniones abiertamente antimercosur y proalca. En el año 1960, el escritor uruguayo Mario Benedetti decia del Uruguay lo siguiente “ La verdad es que el Uruguay hace tiempo que vive de espalda a América. La verdad es que al Uruguay parece no interesarle la suerte de esos hermanos continentales a los que nuestros especialistas en democracia consagran tantos ditirambos de ocasión, tanta adulona y obviable ternura, tanto verbo y tanta tinta junto a tan poca acciòn verdaderamente solidaria. ¿Què ha pasado en nuestro paìs, què curioso vuelco ha hecho posible, en sòlo sesenta años, el retroceso que significa haber partido de Ariel de Rodò para arribar a los increíbles, tendenciosos editoriales de Eduardo Rodríguez Larreta, que consiguen premios Cabot en Norteamérica y atònita indignación en América del Sur? ¿De què horrible culpa somos (en cuanto pueblo) responsables, como para que cerremos los ojos y no queramos ver que la desperdigada, incomunicada, dividida América Latina, al fin ha comprendido que debe unirse en un solo haz, concentrarse en un solo frente, si es que quiere sobrevivir y hacer oìr su voz, original y noble como pocas? ¿ Què absurdo prejuicio nos impide a los uruguayos reconocer que, si seguimos en este rumbo, acabaremos por ser los ùnicos latinoamericanos pasibles de ser acusados de traición a América Latina?” El Uruguay bajo el gobierno de Jorge Batlle al igual que los gobiernos colorados que van de 1943 a 1958 no solo vive de espalda a Amèrica Latina y mirando a la del Norte sino que peor aun asume el viejo papel de ser punta de lanza del imperialismo yanqui en la Cuenca del Plata. Esto quiere decir, sustancialmente, que el Uruguay siga jugando como hasta hoy el rol de ser un estado cuña entre la Argentina del presidente peronista Néstor Kirchner y el Brasil de Ignacio Lula Da Silva y asì poder frenar toda política de ampliación y profundizaciòn del MERCOSUR. Que hoy, es sinónimo de integración sudamericana y latinoamericana.
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